Jejeje, olvidé mencionar que mi regalito para ustedes que me esperaron con paciencia... (sé que me quieren dar unas cuantas buenas patadas, no se hagan... :( )... es un CAPÍTULO DOBLE! ^_^ lo siento! gracias por sus reviews!
Capítulo IX
Estaba esperando silencio en mi habitación. Me encontraba sentada en mi cama, con las manos juntas, pensando en Kaname-senpai. Había pasado ya un tiempo desde que lo había visto por última vez. Pese a eso, no me sentía mal. Hoy llegaría Yori-chan. Era la última cosa que me faltaba. Ver a mi mejor amiga. Sonreí. Creí que esto pasaría mucho antes de mi reencuentro con Zero…
Un estremecimiento recorrió todo mi ser al rememorar de nuevo lo que había sentido cuando me mordió…
Bueno, estas reacciones eran extrañas. Ahora me daba cuenta de que tenía sed. Me dirigí hacia el lavabo con la intención de beber una de las tabletas de sangre. Era mejor eso que luego lamentar cualquier incidente… Sentí el sabor con cierta repugnancia. En verdad calmaban la sed, pero dejaban un gusto bastante desagradable.
… Pasó por mi mente la idea de probar el sabor de la sangre de Zero…
El vaso se me cayó de las manos, produciendo un ruido estrepitoso al quebrarse. No podía ser cierto. No. ¿Qué era lo que se removía en mi interior cada vez que pensaba en Zero? ... Era algo más que simple deseo.
Limpié el desastre que había hecho, pensando nuevamente en Kaname-senpai, la persona a la que amaba como a nadie en el mundo.
—Kaname-senpai… — susurré su nombre, sonriendo con pesar. Desde que nos fuimos, no había sido capaz de acostumbrarme a llamarlo Kaname-sama. Aunque le decía así de frente, en mi mente solo tenía sentido Kaname-senpai. ¿Qué clase de amor hipócrita le estaba dando a mi hermano? Estaba muy agradecida con todo lo que había hecho por mí, y le amaba desde que tengo memoria. Cada vez que me tocaba, que me besaba…yo me sonrojaba y me latía fuerte el corazón.
Pero… ¿Por qué esas reacciones se habían multiplicado hasta el punto de hacerme olvidar todo mi alrededor en el momento en que Zero me había mordido? Incluso ahora, mi corazón latía incontrolablemente, aunque estaba sentada en la cama, sin hacer nada más que mantener en mi mente la imagen de Zero.
Antes de que las cosas se me salieran de control, sentí un golpecito en la puerta, sonando impaciente. Abrí, conteniendo la respiración.
—Yuu…ki — Yori-chan soltó su maleta, que cayó al suelo, y me abrazó con fuerza. — Amiga ¡Has vuelto!
Sonreí y expiré, abrazándola a mi vez.
—Yori-chan, lo siento. — las lágrimas brotaron de mis ojos. — ¡Qué bueno verte de nuevo! De verdad te extrañé mucho.
—Yuuki, ¿Dónde estuviste todo este tiempo? No diste nada, ni una noticia tuya, no sabía dónde estabas—me soltó y entró a la habitación. Le ayudé con su maleta. — No sabía ni siquiera si estabas bien o no…
—Yori, en verdad estoy apenada. Me alegra verte de nuevo, en serio. Todo este tiempo estuve sola… — me callé de repente. Ese era un punto que no podía tocar. Nadie tenía que saberlo. —No podía decirte nada, ni a ti ni a nadie. Lo siento, Yori-chan.
—Tranquila, Yuuki. — Tomó mis manos — No te presionaré. No es necesario que me digas nada que no puedas revelar. Con saber que estas bien es suficiente… Zero-kun nunca me comentaba nada.
Mi corazón se congeló. La miré con la intriga en los ojos, ocultando mi angustia.
—No me borraron la memoria… —me comentó como si nada. —Sé todo, bueno, al menos la mayor parte.
—Yori-chan… ¿Tú quieres estar a mi lado incluso si no soy…humana?
—No cambiaste en nada, Yuuki. Aunque ahora tengas otra apariencia… Siempre serás tú, ahí adentro. Siempre serás mi amiga.
… No supe por qué razón, en ese momento el nombre de Zero atravesó toda mi mente hasta llegar a mis labios...
—Zero… —dije en el susurro más imperceptible. Pese a eso, Yori-chan me miró con cierta curiosidad, que luego hizo relucir sus ojos con la comprensión.
—Tú… tampoco tuviste contacto con Zero-kun, ¿verdad? —me preguntó. Negué con la cabeza, incapaz de mirarle a los ojos. Pero ¿Qué era lo que quería esconder?
—Tal vez era solo mi impresión… pero creo que él nunca dejó de pensar en ti.
Eso me dejó paralizada. Por algún motivo, pude darme cuenta que Yori me estaba tanteando, y su voz comenzó a sonar impacientada.
—Yuuki, sé que eres una Princesa de los Vampiros… y que él es un cazador de los de tu raza… pero creo que pese a eso, Zero-kun de verdad te quiere mucho.
Una ola de calor se instaló dentro de mí de manera fugaz. Ahora sentía que las cosas se iban complicando, haciéndome confundir. No sabía qué era lo que se movía en mi interior. Sentía una opresión en el pecho, ascendiendo por mi garganta… haciendo palpitar mi corazón más fuerte que nunca. Y entonces, las lágrimas inundaron mis ojos totalmente. Tuve que llevar mis manos al rostro para ocultarlas, aunque era muy tarde. Yori-chan me abrazó una vez más.
—Perdón por lo que dije… — me susurró al oído.
—No…— traté de decir con voz ahogada. —Es cierto.
Me asaltó la verdad de mis palabras… realmente había sido tan tonta…
Kaname Onii-sama era la persona a la que juraba amar con mi vida…
…Pero, entonces…
Continuará...
Adelanto:
—Gracias, Yori-chan..
— ¿Irás con él?
— ¿Estás comprometida con… tu propio hermano?
— Realmente no quería hacer esto, Yuuki...
—Kaname... Onii-sama...
