¡Buenas noches Quito! ok no, aquí he regresado después de mil años luz. Veran, he demorado porque primero tenía que estar como trotamundos y luego el internet se va y luego me coge la gripe griperiana y luego me coge la depre que no puedo ser buena autora... en fin. He regresado con un nuevo capítulo, espero que les agrade :3

Nota: Ninguno de los personajes me pertenecen (excepto los de rellenito que van a aparecer por hay XDD) Le pertenecen al mangaka Nobuhiro Watsuki :D


El alba comenzaba a salir mientras Kaoru estaba esperando a Kenji (y posiblemente, a Kenshin) en la salida del dojo. Tenía peinado una coleta baja en su cabello y en ello, se hizo una trenza.

Su cara se notaba muy angustiada y preocupada.

– ¿Dónde estarás…Kenji? –Se preguntó a sí misma – Es muy extraño todo esto…–Su cara se tornó molesta– ¡¿Acaso no nota que tiene a una madre esperándole?! –Luego se torno cómicamente triste– ¿Por qué le haces esto a tu madre? Mi pobrecito hijo, ¿dónde estará?

De repente, una flecha pasó velozmente cerca del rostro de Kaoru, estrellándose el objeto contra la puerta del dojo.

– ¿Huh? Una carta… – Sacó la flecha, observando que esta llevaba atada una carta –Veamos…

Desenvolvió el papel, que contenía lo siguiente:

"Para Kamiya Kaoru:

Seguramente, se estará preguntando que será del paradero de su hijo ¿no es así?

El muchacho está cautivo, con nosotros, posiblemente no salga dentro de un buen tiempo.

¿Por qué lo capturamos? Usted sabe que tengo una venta pendiente, así que…

¡Hagamos un trato!

Si me vende su dojo, su hijo no tendrá riesgo de nada, y estará sano y salvo con usted.

Pero…al contrario, no creo que lo vuelva a ver.

Decida sabiamente, la vida de su hijo está en riesgo.

Atte: Hiruma Gohei"

– Él…–Farfulló entre dientes– ¡¿Cómo se atreve?! –Estaba a punto de romper la carta, como si no hubiese un mañana cuando…– ¡Me faltó leer algo!

"Posdata: Si desea colaborar, la dirección es en el templo abandonado de Tokio"

No pudo más. Gritó con venas palpitantes en la sien, mientras rompía la carta en trocitos.

¿Vender su dojo? No podía, no puede ni quiere, debido que ese lugar es patrimonio familiar. Su padre lo había construido con el sudor de su frente, un estilo de kendo que no mata,tenía como objetivo proteger la vida.

Iba a echarse a llorar de la impotencia, cuando divisó a lo lejos que un hombre se acercaba hacia ella. Lo reconoció, mientras esbozaba una sonrisa.

– ¡Kenshin!

– Kaoru-dono… –Caminó hacia ella–Es muy de mañana, debería descansar

Kaoru dejó de sonreír, para luego bajar la cabeza.

– Se llevaron a Kenji… – Comenzó a temblar, no se sabía si era de rabia, o de tristeza– Ese maldito…

Kaoru sintió que sorpresivamente, unos brazos la rodeaban, e identificó que era Kenshin quien la estaba abrazando. Mientras que él, no sabía por qué lo hacía, sentía que debería protegerla, que debería ayudarla; pero por otra parte, se sentía culpable.

– Ken…–Susurró Kaoru– shin…

– Lo siento –Se disculpó– Fue mi culpa… Kaoru-dono

– No te entiendo… – Arqueó levemente la ceja, mientras lo veía a los ojos. Se sonrojó un poco– ¿qué quieres…decir?

– Por mi culpa…por mi culpa, Kenji ha sido raptado–La abrazó más fuerte– Lo fue…

– ¿Qué?

– Hice todo lo que pude pero…–Bajó la cabeza– Pero…

Se sorprendió ante la explicación de Kenshin. Así que él había presenciado todo. Iba a decir palabra alguna, pero él continuó.

– Aún recuerdo esas palabras…–Siguió– Me pidió ayuda... y no logré hacerlo…

Se separó de ella, mientras bajaba más la cabeza, impotente. Kaoru notó que apretaba los dientes, se sentía demasiado mal, parece que se había encariñado mucho con su hijo.

Acercó su mano hacia el rostro de Kenshin; este mismo pensaba que lo iba a abofetear, pero resultó que…

– Hiciste todo lo que pudiste a tu alcance –Le consoló con voz suave, mientras acariciaba su mejilla– y te lo agradezco mucho –Le sonrió, sonrojada– …Kenshin…

– Pero…– Alzó la vista hacia ella, sorprendido– pude haber hecho más…

Templo Shinto abandonado, Tokio.

Se sintió adolorido, su memoria le fallaba ¿qué había pasado? Callejón…Battousai… hombres…golpes…Kenshin….espada….dardos…. ¡dardos!

– ¡Señor Kenshin! –Kenji se despertó sobresaltado– ¿dónde está?

– Vaya, al fin despiertas –Uno de los hombres de 'Battousai' llamado Hoshinosuke, le sonreía burlonamente– ¿Qué soñabas?

– ¡¿Dónde está el señor Kenshin?! –Se sentó – ¡¿Qué le hicieron?! –

Intentó moverse, pero notó que estaba atado con una soga por todo el cuerpo, exceptuando la cabeza y cuello.

– ¿Huh?

– ¿Kenshin? –Hoshinosuke arqueó una ceja– ¿quién es Kenshin?

– Debe ser el espadachín de la otra noche –Respondió 'Battousai'

– ¡Battousai! –Kenji escupió ese nombre con rabia

– O también puedes llamarme... –Se sacó la máscara, mostrando su rostro (y su ojo cortado, tapado por un parche)–Hiruma Gohei

– ¿Gohei?

Dojo Kamiya, Tokio.

Kaoru y Kenshin se encontraban bebiendo té en la sala. En eso, Kaoru le explicó los detalles de la carta que recibió en la mañana.

– ¿Quién es Gohei? –Kenshin preguntó con curiosidad–Claro, si se puede saber

– Era estudiante del dojo, cuando mí padre aún era maestro del dojo– Comenzó a narrar Kaoru, bebiendo un sorbo de té– un día, Gohei quebrantó las reglas del dojo y como consecuencia, mi padre le dejó el pulgar derecho inservible, impidiéndole continuar practicar con la espada

– Vaya…–Tomó un poco de té– ¿qué pasó después para que ahora quiera su dojo?

– Su odio hacia la escuela Kamiya Kashin creció y ahora está buscando a toda costa derrocar el dojo, uno de sus planes es hacer que lo venda para hacer de su antojo

– Aún si fuese poniendo como rehén a Kenji –Kenshin dejó el envase en la mesa – eso es malo… y… ¿quién es ese 'Battousai'?

– Surgió recién hace seis meses, no sé como hizo para aprender el estilo de nuestra escuela, que actualmente, lo usa para sus asesinatos callejeros

– ¿Oro?

– Es por eso que mi objetivo es atraparlo, y hacer que pague–Kaoru imitó la acción de Kenshin– Es por eso que el dojo ha perdido estudiantes y está tachado como el dojo que le enseñó a un asesino

Kenshin cogió su sakabatou (espada de filo invertido) del suelo, para luego levantarse y ponerse la misma en la cintura. Su rostro expresaba seriedad.

– Vayamos por Kenji, y luego le ayudaré con ese tal 'Battousai'

– Sí…–Afirmó–

Kaoru se alistó lo más rápido que pudo, para salir con Kenshin rumbo al templo abandonado.

Templo Shinto abandonado, Tokio.

– ¡Desátenme esta porquería!–Kenji se zafaba como podía de la cuerda que tenía sujeto su cuerpo en vano– ¡Maldición!

– ¡Cállate niño!–Gritó otro de los hombres de Gohei llamado Len– Me desesperas con tus gritos ¡Pareces muchachita!

– ¡¿Muchachita?! –Kenji mostró un rostro altamente (y cómicamente) furioso– ¡Muchachita sus calzones!

– Ha sabido responder bien el mocoso –Hoshinosuke rió– excelente

– Le hubiéramos amordazado –Opinó–Mis oídos tendrían paz

– Da igual, pequeño –le habló fríamente Fudo – Con gritos no vas a solucionar nada, pero si lo quieres seguir haciendo…

– ¡No! –Vociferó Len–Ya no quiero oírlo, más bien ¡cállalo! Antes de que… –desenfundó su espada y botó la vaina en el suelo– ya no tenga que ser estorbo en este planeta

– ¡Inténtalo! A ver si te atreves ¡Cara cuadrada! – Kenji le sacó la lengua

– ¡Ya me tienes harto! –Len se abalanzó hacia Kenji– ¡A ver si con esto aprendes!

– ¡Len, no! –Hoshinosuke intentó detenerlo, pero fue muy tarde– Violencia no…

Len cortó justamente en la soga en la que Kenji estaba amarrado, ahora era libre. Cogió la vaina de la espada del malhechor que estaba en el suelo, y lo golpeó ágilmente en la cara, dejándolo temporalmente inconsciente.

Corrió hasta la salida, pero justo allí, Fudo lo había atrapado.

– ¡Suéltame!–Kenji trataba de liberarse sin éxito – ¡Vamos!

"¡Es endemoniadamente fuerte!" Pensó Kenji, pero la pelea de liberación se detuvo con la llegada de alguien quien subía por las escaleras del templo. Aquel sujeto era…

– ¡Señor Kenshin! –Exclamó – ¡Está usted bien!

– ¿Te has preocupado? Lo siento…–Sonrió, pero luego sus ojos se pusieron muy serios, al punto de que se tornaron de un violeta metálico– Suelten al niño inmediatamente, si no quieren salir heridos…

– ¿Tú y cuántos más?–Salió Len, sangrando por las narices.

– ¿Dónde está mi hijo y Gohei? –Surgió Kaoru detrás de Kenshin– Más vale que nos los digan, sino…

– ¡Madre! –Kenji volvió a exclamar.

– ¡Kenji! – Kaoru se puso contenta al ver que estaba con bien.

– Parece que me han estado buscando– 'Battousai' avanzó hacia ellos (con su máscara puesta) – Sean bienvenidos…

– ¡Battousai el asesino! –Kaoru se sorprendió, arqueando una ceja – ¿qué haces aquí?

El aludido se quitó la máscara y Kaoru se sorprendió más, abriendo los ojos hasta no poder.

– Cuanto tiempo Kaoru, ¿cuánto ha pasado? ¿veinte años? –Soltó una risa burlona– He estado cerca de ti todo este tiempo

– ¡Gohei!


Notas de autora: ¡Aaaah! no me maten, sé que ha pasado mucho tiempo pero, entiendan a la autora que estaba enfermita y no tenía ni cerebro de como corregir, y de paso aproveché en estar sola (mi prima se fue de viaje, por lo que no tengo que compartir la pc hasta mañana XD )

Buano, les digo lo que siempre he venido diciendo; si les gustó ¡Comenten! y si no ¡También! y si más o menos ¡Con más razón! pero si ofender he, que autora estar sensible (no, no me ha cogido lo imprevisto pero igual) a ver que se le puede hacer para reparar o corregir. Y si tengo problemas de narración, tíldes, signos de puntuación y exclamación etc... también me avisan, así sea por mensaje privado o por los comentarios :D

¿Se acuerdan que dije que los personajes no eran míos sino de Nobuhiro? Pos, los malhechores si son míos e_e ni que los fuera a regalar como juguetes de navidad ni palitos en feria (¿?)

Nos vemos al próximo capítulo Ja-ne x3

Posdata: ¡La jornada de subir fics se hace más complicada por el regreso a clases! TT_TT