¡Hola, de nuevo yo! ¿verdad que no pasó mucho desde el último capítulo? ¿verdad? Lo que sucede es que mañana entro a clases *sollozos incontrolables* y quise ponerme al día lo más que pude pero no lo logré, por el simple hecho de que toda esta semana he estado atareada con esto de los uniformes, útiles y así... rueguen a Kami-sama de que pueda subir más capítulos u_u

Nota: Los personajes no son míos. Le pertenecen al mangaka Nobuhiro Watsuki (excepto los malhechores, esos son míos)


– Vaya, me reconoces después de todo este tiempo ¿eh?

– Tú…–Masculló entre dientes, furiosa– ¡Devuélveme a mí hijo!

– ¿Me vas a vender tu dojo? – Se le formó una sonrisa burlona hacia Kaoru.

Kaoru, enfadada, sólo alcanzó a apretar los puños con fuerza. Debía decidir correctamente, aunque sabe perfectamente que la vida de su hijo vale más que otra cosa. Bajó la mirada, soltando sus puños mientras asentía levemente.

– Yo…

– ¡No! ¡No lo hagas! –Le interrumpió Kenji– No vas a cumplir tu sueño si lo vendes

Gohei miró al menor furioso y Kaoru atónita ¿acaso Kenji quería decir que…?

– Kenji…–Susurró estupefacta-

– Siempre has querido…– Se intentaba zafar sin éxito– que el dojo tuviese muchos estudiantes, como cuando era pequeña ¿verdad?

– Pero…pero…–Repetía esas palabras Kaoru – ¡No puedo dejarte aquí! –estaba al borde de las lágrimas– No voy a dejar que mueras

Kenji le sonrió.

– No voy a ser ningún impedimento…–bajó la cabeza– si lo vendes, no me lo perdonaría por estúpido y arrogante…

De pronto, una ráfaga pelirroja pasó cerca de Kenji, derribando al que lo tenía sujetado quedando libre. El muchacho se volteó para ver que era;resultó ser Kenshin, quien este mismo le sonreía.

– ¡Señor Kenshin! – Se sorprendió pero de repente, recibió un bokken en sus manos– ¿Huh?

– Eres valiente… –Le alagó sonriendo– quisiste sacrificar tu vida para que la señorita Kaoru reconstruyese el dojo, cualquiera rogaría por su vida

– Gracias…–Kenji por primera vez, le logró sonreír– señor…

Kenshin se acercó hacia él para acariciarle la cabeza; el menor lo miró. La mirada que le proporcionaba aquel vagabundo era cálida.

– Yo no quiero que maten a mi hijo… –Kaoru avanzó hacia Gohei con mirada decidida– pero tampoco quiero vender el dojo, si tanto quieres este dojo ¡pelea por el! –Se puso en posición de guardia con ayuda de su bokken– ¡Vamos!

– Bien, si tanto insistes –le sonrió– ¡al ataque!

Una ganga de malhechores, salieron desde el tejado del templo.

– ¿Qué? ¡eso es trampa! –reclamó Kenji– ¡no es justo!

– Nada en la vida es justo–se justificó– ¡a ella!

Todos ellos, se abalanzaron hacia ella, pero tan pronto fueron tras ella, inmediatamente salieron volando.

– Tal como Kaoru-dono dijo…–Kenshin enfundó la sakabatou, el los había atacado– que usted mismo pelee por el dojo, no sus hombres

– ¡Si! No sea cobarde señor–Kenji protestó, poniéndose en posición de guardia, quien también atacó a la banda de malhechores– pelee

– Kenshin…–Kaoru lo miró y luego a Kenji– Kenji…

Gohei se enfureció de sobremanera, se encargaría de ellos para luego obtener ese dojo, lo convertiría en una casa de apuestas, eso es lo que todo el mundo quiere ahora ¿verdad?

– ¡Ataquen! –les ordenó.

La pila de hombres, volvieron a acercarse rapidamente hacia Kaoru por motivos no tan buenos.

– ¡Sí! ¡vayamos! –Un hombre delgado y de no tan buen aspecto, se adelantó-

Pero un golpe con el bokken, resonó en toda su cabeza, desmayándole.

– ¡ay mamita!

– Si quieren atacarla… ¡será sobre mí! –Kenji les advirtió a los otros que se acercaban, poniéndose en posición de guardia-

– No…–negó Kenshin, poniéndose a su lado– será sobre nosotros

Kenji lo miró y le sonrió. Hizo mal al juzgarlo.

– Chicos…–Musitó Kaoru, sonriendo–muchas gracias

Ambos pelirrojos se enfrentaron a los malhechores; la mayoría de ellos eran débiles, algunos aceptables, pero el punto para ellos, era muy fácil vencerlos y así lo estaban haciendo.

– Bien…– Kaoru ahora estaba en una posición de ataque– ¡luchemos!

– No me dejas otra alternativa –Gohei desenfundó su espada –chiquilla…

Gohei se dignó a atacarla, pero ella logra esquivarlo.

Mientras tanto en la pelea de ambos pelirrojos, logran derribar a la mayoría, pero eso no quiere decir que faltan pocos.

– ¡Señor Kenshin! –Kenji lo llamó–em… ¡tengo que decirle algo!–aún seguía peleando-

– ¡Dime! –Kenshin también se encontraba luchando-

– ¡Lo siento!

– ¿Oro?

– ¡Lo juzgué mal! Creí que usted quería…–de repente, un hombre lo ahorcaba de frente– robarle la confianza a mi madre, aprovecharse de ella, hacerle daño y en fin…– le dio un cabezazo a su agresor, dejándole en el suelo– entre otras cosas ¿me disculpa?

Kenshin se sorprendió de las palabras del joven, no se creía capaz de perdonar ni ser perdonado, porque era un vagabundo y también un…

– No tiene nada de que disculparse conmigo –Kenshin se encargó de derrotar a un malhechor que estaba detrás de Kenji –después de todo, es su punto de vista ¿no es así? –le sonrió-

– ¿Amigos? –le extendió la mano-

– Claro…–sonrió, mientras le estrechaba la mano-

– ¡Ah!–Kaoru gimió de dolor, mientras se sujetaba su brazo herido–no…–masculló entre dientes– ¡no me voy a rendir!

– ¿Ah si? –su enemigo le sonrió divertido, mientras le hacía un leve corte en la mejilla-

Kaoru retrocedió y retrocedió, hasta quedar arrimada a un árbol cercano. De pronto, unas cuerdas transparentes la amarraron desde las ramas. Alzó la vista y vio que era un hombre manejándolos.

– Tú…–posó su mirada hacia Gohei, quien se iba acercando hacia ella– ¡nunca tendrás mi dojo!

Se trató de soltar, pero resultó que las cuerdas se incrustaban en su piel y le cortaban, provocando que la sangre manchara su ropa, y el suelo también.

– Tenga cuidado…–El hombre de las cuerdas le habló y le sonrió–podría herirse gravemente

Su agresor se acercó corriendo hacia ella dispuesto a darle el golpe final cuando, metros antes, le bloqueó el ataque.

Esa persona era…

– ¡Kenji! –exclamó alarmada.

El bokken se rompió por el contacto de la Katana; en las manos de Kenji, sólo estaba la mínima parte de su arma.

– Te acabaré –jadeó– ¡por mamá!

– ¿Cómo lo harás?–le preguntó Gohei burlonamente– quisiera saber como le harás con tu juguete destruido

– ¡Haa! – gritó, acercándose rápidamente hacia él

Gohei estaba listo para atacarlo pero, para su sorpresa, el muchacho se había agachado. Kenshin no entendía hasta donde quería llegar Kenji.

– Kamiya Kashin Ryu: ¡Tsuka no Gedan, Hiza Hishigi!

Extendió su bokken horizontalmente, para luego golpearlo fuertemente en toda la rodilla (rótula, para ser más exactos), provocando que su oponente gritara de dolor y se le cayese la espada. La parte restante del bokken se partió en dos.

Su oponente quedó arrodillado, al igual que Kenji que este mismo se encontraba jadeando del cansancio.

– Lo venció…–Kaoru miró a Kenji estupefacta, aunque ella se encontrara a sus espaldas– y usó esa técnica…

Su contrincante vio a Kenji vulnerable; se encontraba con la mirada gacha y jadeando. Aprovechó esto para levantarse con lo que podía y apuñalarle con una daga, pero Kenshin se lo había impedido.

– ¡Kenshin!

– El estilo de Battousai el destajador nunca fue el Kamiya Kashin –la mirada de Kenshin se tornó muy seria– Su estilo es el Hiten Mitsurugi Ryu, técnica que derriba a los contrincantes en fracción de segundos

– Entonces…–Kenji pudo entenderlo– entonces…usted es, usted es…

– El verdadero destajador…–completó Kaoru–Kenshin es el verdadero Battousai…

– Maldición –farfulló Gohei, cayendo nuevamente de rodillas-

– ¿Qué dijo que era? –uno de los bandidos recobró el sentido.

– Dijo que era el destajador –le contestó otro de los bandidos-

Y así sucesivamente, hasta que todos quedaron conscientes.

– ¿Qué era quién?

– Ay no, es el destajador

– ¡Vayámonos!

Todos los malhechores planeaban irse, pero los policías los detuvieron.

– Ustedes no irán a ninguna parte –negó uno de los policías

– Quedan arrestados

Todos los malandrines, incluyendo Gohei, habían sido arrestados por la policía, llevándolos a sus respectivos calabozos.

Kaoru logró liberarse de las sogas que la detenían y todos fueron hacia el dojo Kamiya.

– No puedo creer que sea Battousai el destajador–comentó Kaoru, siendo vendada por Megumi-

– Lo lamento mucho–sonrió–no quería decirlo porque se asustaría

– Vaya…–alcanzó a decir Kenji-

– Lo veo y no lo creo–opinó Megumi– ¿este sujeto tan mono, sería el legendario destajador?

– Megumi, ten cuidado con lo que dices–un tic en el ojo se hizo presente en el rostro de Kaoru-

Megumi ha sido médico de la familia hace dos años, después de que el doctor Genzai se tomara un descanso (actualmente se encarga de su clínica). Tiene veintidós años y su personalidad es algo… ¿abierta?

– ¿A poco no es así? –rió– o… ¿acaso te gusta?

– ¿Oro?

– Así son todos los días –Kenji opinó la escena- siempre pelean...

– ¡Megumi! –vociferó Kaoru con las mejillas sonrojadas-

– ¡Acerté!


Notas de autora: Y hasta aquí el... cuarto capítulo (había perdido la cuenta por unos instantes) No me maten con este capítulo, no soy buena para las peleas, no tengo tanta creatividad para las peleas (aunque me encanten). Aquí ya vemos que todos comen perdices, bueno...prácticamente porque Gohei...Gohei... bueno, el no XD

Y espero que les haya agradado este capítulo. Si les gusto, no les gusto, mas o menos, nada, me quieren, me odian, me miman... ¡comenten! ¡dejen reviews! que no les cuesta nada :D

Nos vemos en el próximo capítulo. Ja-ne

Posdata: ¡Mañana clases! ¡Nooooooo! *llorando*