Hola de nueva cuenta. Saben por error deje este disque one shot en progress, según yo lo puse en complete. Fue un afortunado error, así me da la oportunidad para convertirlo en two shot. Recibí muy lindos comentarios de varias personas y pues más me anime, así que para que hacerlos esperar.

Death Note no me pertenece, solo estas historias que publico sin ningún fin de lucro más que el de entretener.

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PADRES

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Un día agradable en algún lugar en Inglaterra, no había avisos de nubes ni de tormentas. Aunque no era muy confiable el pronóstico se disfrutaba de un sol realmente reconfortante. Días atrás la lluvia no había dado tregua ni día y noche. Por lo que los habitantes de un orfanato estaban dispuestos a recorrer los extensos patios para salir del encierro.

Una pareja muy particular no era la excepción. Una chica de cabellos rojizos corto hasta los hombros en forma recta bajaba por las escaleras de dicho orfanato acompañada de una niña de cuatro años. La mujer, llevaba unas sandalias de piso con pedrerías en color negro igual que las cintas que lo entrelazaban a sus tobillos, un pescador café liso y pegado al cuerpo y una lisa de tres cuartos de manga color blanco que dejaba uno de sus hombros al descubierto. La niña llevaba un vestido de tirantitos en color rosa pastel con flores en la parte de la cintura y en la parte baja del vestido, adorando sus pequeños piececitos traía unas sandalias en color blanco. La cabellera de la niña era lacia y estaba en una coleta, su color era como el de la noche, un negro profundo. Los ojitos eran de un color miel muy brillante adornado de unas tupidas pestañas. Toda una muñequita.

-¿Mami puedo jugar mientras tomas tú te?- Pregunta la pequeña a su mama con ojitos de perrito bajo la lluvia.

-Claro que si Lisa, solo mantente donde pueda verte, ¿De acuerdo?- Le dice mientras suelta su manita y la ve correr directo hacia donde están sus tres víctimas favoritas, digo, sus tres compañeros favoritos.

Sin querer escucho una interesante conversación entre los tres prodigios del orfanato sobre no dejar que el fututo o futura heredero al trono del hombre más inteligente del mundo tuviera un coeficiente intelectual al de su madre. Aunque esto al principio la indigno y provoco unos berrinches de los cuales sus nuevos cojines fueron las víctimas colaterales, lo pensó mejor y ya que ellos estaban tan dispuestos a velar por la seguridad de su fututo hijo se dio cuenta que también tenía a tres niñeras en potencia. Aun en ese entonces era rubia, pero no tenía un pelo de tonta. Sabría sacarle provecho a la situación.

Desde el tercer mes de embarazo había notado que los chicos le regalaban ciertas cosas para incrementar que el niño o niña naciera con su potencial al máximo. Pensó, erróneamente, que lo hacían por ella. Bueno tampoco es que le molestara el hecho de que vieran por su bebe. Pero que dijeran ese comentario la había hecho encolerizar. Solo unas bocanadas y tenía su plan de varios años echo. Esos niños sabrían quién era Amane Misa. Bueno ahora Sayuri Lawliet.

Fue sacada de sus recuerdos al sentir una presencia a sus espaldas, el sol molestaba un poco su vista y tuvo que llevar su mano hacia el frente para taparlo un poco y poder ver mejor. Cuando vio bien de quien se trataba y esbozo una sonrisa y con un movimiento de su cabeza señalo la silla a un lado de ella.

-¿Ryuzaky aun está en su despacho?- Pregunto la pelirroja al anciano a un lado de ella.

-Dijo que solo terminaría unas cuantas cosas y las acompañaría.- Le contesto Wattari, padre legal de su esposo, su suegro y abuelo de Lisa Lawliet mientras serbia las dos tazas de té.

Misa tomo la taza que le ofrecía el anciano y coloco solo un terrón de azúcar en ella, lo disolvió y se lo llevo a los labios siendo acompañada por Wattari en todos sus movimientos.

-Lo más probable es que se le vaya el tiempo. Solo trayéndolo a rastras saldrá de su cueva.- Comento con un deje de molestia y diversión Misa a su suegro y este solo le asintió también con una sonrisa.

-A menos de que vayas por él o Lisa lo saque no vendrá ¿Iras tu por él?- Pregunto a la ex modelo.

-Sí. Si Lisa va por él dirá que yo la mande y que eso es chantaje. El en verdad piensa que yo la mando, pero es ella quien va. Sus dotes de chantajista y actriz es una combinación explosiva, sin dejar el lado cuando traza esos maquiavélicos planes.- Le decía con un movimientos de sus manos para enfatizar el funcionamiento de su pequeña.

-Ella es única. Aunque también es una niña muy inquieta y despierta. Mira que hacer que Mello le dé su chocolate aun a sabiendas que es el último y que este se lo dé sin chistar, es un gran mérito.- Le decía mientras veía a la niña dar saltitos alrededor de Mello para que le diera un trozo de chocolate y este a regañadientes se lo diera todo. Solo para después sacar otro trozo de chocolate de su chaqueta. Aun no entendía como es que Mello hacía para guardar tantas barras en sus ropas.

-¿Recuerda la cara de frustración de Matt cuando la enseño a jugar video juegos?- Vio como Wattari reía y asentía.- Según él solo la enseñaría a jugar algo sencillo, después de cinco horas ya había abatido todos los records en todas las consolas de Matt. Por Dios su rostro al no poder creerlo.- Relataba Misa con una pequeña carcajada y una mano en su boca tratando de acallar la risa que salía sin control.

-Paso dos semanas enteras pegado a esas consolas para recuperar su "reputación" de mejor gamer.- Agrego Wattari haciendo las comillas con los dedos.

-Pobre, se alimentó a base de panecillos envueltos y refresco. Creo que una vez fue Lisa a su habitación a llevarle leche y galletas. Le dijo que solo con comida chatarra no podría vencerla.- Para ese entonces Misa ya se limpiaba unas lágrimas de sus ojos debido a la risa.

-Fue un duro golpe para el ego de Matt.- Wattari ahora observaba a Lisa sentada a un lado del nombrado viendo su consola comiendo su chocolate y viendo el juego nuevo.

-Creo que al que molesta menos es Near. Supongo que es por tener un carácter parecido al de su padre. Solo lo he oído quejarse de Lisa en una ocasión. Y si mal no recuerdo fue cuando ella tomo el conejo de Near, su mayor tesoro. Aunque pude ver en sus ojos la culpa cuando supo que Lisa lo tomo porque los tres se irían con Ryuzaky a una investigación y no los vería en un buen tiempo.- Recordó con una sonrisa ahora nostálgica. Después de una semana la pequeña lloraba en las noches por su padre. Esa investigación los tuvo un mes fuera y cuando regresaron Lisa no le dirigía la palabra a su papa, hasta que una noche llego a la habitación de ellos llorando y pidiéndole que jamás la dejara de nuevo. La primera vez que el gran L perdió y dio su brazo a torcer. Un día épico.

-Y aun es día que no le regresa el conejo. Supongo que Near ya lo vio como una pérdida.- La trajo de nueva cuenta a la realidad Wattari. Siguió la mirada del mayo viendo como la pequeña tenia ahora la consola de Matt y se recargaba en el hombro de Near mientras este hacia un castillo estilo princesa de los que le gustaban a su hija.

Tenía que aceptar que esos niños o más bien jóvenes, la consentían más que ella, L y Wattari juntos, lo quisieran o no. Lo más probable es que ni siquiera ellos se den cuenta de las cosas. Cuando le preguntaron a Misa y L por el nombre de la niña y Misa les contesto fue la primera ocasión en que los vio semi sonreír en sincronía. Ella había abandonado su vida pasada por la bebe que en aquellos momentos tenía en sus brazos, así que el nombre combinado de ambos sería un ancla que les recordaría el cómo se conocieron. Misa Amane, la modelo y actriz y L, en mejor detective del mundo. Si alguien se lo hubiera dicho antes, hubiera pensado que ni en un universo alterno eso podría ser.

-Iré por ese panda para que le dé un poco el sol. No sea que a Lisa se le ocurra de nueva cuenta maquillarlo mientras duerme para darle más color a su rostro.- Le dijo a Wattari y vio como este escupía un poco su te recordando aquel día que se le vio un rostro bronceado a su hijo.

-Aun guardo la foto que le tomaste.- Le dice mientras se limpia los labios y saca una foto de su chaquetón. Misa la tomo y estallo en carcajadas mientras algunos de los chicos se volteaban a verla.

Ese día la pequeña había tomado el maquillaje de su mamá y aprovechando que su papá estaba profundamente dormido y no sentía nada, maquillo perfectamente su rostro. Esa niña parecía una profesional a la hora de usar cosméticos. Lo hizo todo como debería ser. Primero un corrector de ojos, después una base para maquillaje, polvo traslucido, resalto facciones y después perlas para dar brillo en ciertas zonas, gloss con protección solar y listo. Según ella su papá ahora parecía una persona normal y no como le decía su mamá, un panda.

Ryuzaky se despertó como todas las mañanas, se estiro un poco y salió de la cama. Antes de darse un baño necesitaba ver si los chicos habían avanzado en la investigación que había quedado pendiente. Así que salió del su recamara y bajo las escaleras en estado somnoliento hasta que sintió un flash.

Misa había visto salir a su hija de su dormitorio con actitud sospechosa y cuando lo vio bajar no pudo evitarlo, solo saco su celular y lo hizo. Ryuzaky tardo unos segundos en reaccionar, vio a Misa acercarse hacia él y besarlo en la mejilla y decirle que aunque se veía bien lo prefería con su estilo panda.

Bajo rápido lo que le quedaba de escalones y se acercó al primer espejo. Lo que le regreso el reflejo lo dejo sin palabras. No tuvo que pensar mucho para llegar al culpable, más bien LA culpable. Y antes de que alguien más lo viera corrió hacia la recamara y se encerró en la ducha. Cuando su hija fue a darle los buenos días lo regaño por echar a perder su obra de arte. Ryuzaky se asustó al ver que amenazaba con llorar porque a su papi no le había gustado su trabajo. Así que recurrió a su arma secreta. Un tarro de mermelada de fresa. La sentó en sus piernas mientras revisaba unos papeles, aunque esa manía de comer mermelada con los dedos le recordaba a alguien que no le agradaba, también sabía que era la única manera de controlar un llanto de media hora.

Al cabo de unos minutos recibió un email de su esposa con un archivo adjunto, al abrirlo supo que eran lo del flash hace unos momentos. El flash de una cámara de celular. Lo estaba chantajeando con divulgar la fotografía a cambio de una noche solos. Un precio bastante justo y que con gusto pagaría.

De vuelta a la realidad Misa subió los escalones de la entrada y buscaba la "cueva" de su esposo, como llamaba ella a la oficina central de L. Tomo la perilla de la puerta u la giro muy lentamente sin hacer ruido. Sabía que su esposo ya se había dado cuenta que había entrado, le comento tiempo atrás que su perfume la delataba. Tal y como sospecho aún se encontraba tecleando en la computadora y observando documentos. Camino lentamente hacia él y lo abrazó pegando su mejilla en la de él. Sintió como este inhalaba un poco y ella hacia lo mismo. Tratando de capturar el aroma del otro.

-¿Quieres dejar eso y salir un poco? Lisa quiere que tomes el té con nosotras.- Le dijo sin dejar de abrazarlo.

-Le dije a Wattari que saldría en un momento. Solo estoy archivando y encriptando información.- Contesto sin dejar de ver las pantallas en su típica posición de cuclillas en la silla.

-Eso fue hace quince minutos. Si no vengo por ti lo más probable es que pasen horas y creerás que te seguiremos esperando. Solo te pido treinta minutos fuera y nada más. Solo para complacerla. Estuvo mucho tiempo encerrada debido a la tormenta, es justo que juego un poco con su padre o por lo menos que la acompañe al té.- Le regaño mientras estiraba delicadamente unos cuantos mechones de sus hebras negras.- A menos que quieras que deje por olvido de nueva cuenta mi estuche de maquillaje en la cómoda.

Las teclas dejaron de sonar y sintió la silla moverse hacia ella. Le dio el espacio para que se pusiera sus tenis viejos y se encaminara hacia la puerta. Sin duda era un buen día, no había dejado de reír en toda la mañana. Lo vio detenerse en la puerta mirar hacia ella.

-¿Vienes o te quedas a terminar mi trabajo'- Le cuestiono con un poco de fastidio en el rostro.

-Te sigo

Cuando llego hasta él lo tomo del brazo mientras el guardaba sus manos en los bolsillos. Ryuzaky no había cambiado nada en esos años, quizás solo su cabello un poco más corto pero no tanto, intercalaba sus camisas blancas con unas negras pero sin dejar de usar sudaderas. De igual manera Misa jamás lo cambiaria, para ella él era perfecto tal y como estaba.

Cuando empezaban a bajar las escaleras de regreso al jardín y tomar asiento en la mesa para el té, la pequeña Lawliet diviso a sus padres y corrió hacia ellos dejando atrás a los tres genios del orfanato. Cuando Ryuzaky la vio ir hacia ellos y correr en su dirección saco sus manos de los bolsillos y cargarla al vuelo. Misa dejo de tener aprisionado su brazo para darle mayor movilidad a su esposo.

-Papi ¿descansaras un rato para tomar el té con nosotras y el abuelo?- pregunto Lisa con sus ojitos brillando.

-Así es.- Aunque para muchos podría ser una respuesta un poco seca para la niña el que su papá saliera por ellas era lo máximo. Además su mamá un día le explico que su papá era así, pero que aunque no tuviera muchas muestras de afecto no quería decir que no la quisiera menos.

-Te de jazmines para mi abuelo.- Le grito al anciano en la mesa mientras servía el té de su nieta. Aunque no compartieran sangre el lazo era aun mayor y fuerte.

Cuando los tres integrantes llegaron con el anciano cada uno siguió en lo suyo. Ryuzaky aún seguía con su hija cargada sobre sus piernas. Sin duda era la niña de papá, además de que eran las ocasiones en que podrías observar a detective sentado como la gente normal. Siempre dejaba que su hija terminara su té y bajara para poder tomar el suyo sin el riesgo a quemarla.

-¿Papi después de que te tomes tú te me meses en los columpios?- pregunto la niña esperanzada porque su papá no tuviera mucho trabajo y jugara un poco con ella.

-En cuanto termine te alcanzo.- Le respondió Elle a su hija con su pulgar en la boca y media sonrisa en su rostro.

Vio como la niña daba saltitos en su lugar abrazaba a su mamá y besaba a su abuelo. Ya con sus piernas liberadas tomo su posición normal en la silla y se dispuso a tomar té siendo observado por las otras dos personas en la mesa.

-¿Pasa algo?- Pregunto sin dejar se servirse sus doce terrones de azúcar.

-Es bueno verte fuera de tu cueva de vez en cuando.- Le respondió Misa encogiendo sus hombros.

-A mí solo me gusta verte en modo papá.- También le contesto Wattari viendo en dirección a su nieta que de nueva cuenta se dirigía a los tres chicos.

Elle también sonrió de medio lado. Desde que su hija nació las cosas habían cambiado mucho, los primeros meses fueron difíciles ya que había una nueva rutina, además de que Misa tuvo complicaciones en sus últimas semanas y de que la niña naciera con un problema en su corazón. Bueno no era un problema solo que su corazón no lo tenía del lado izquierdo como todos sino del derecho. Algo que muy pocas veces se ve.

Busco con la mirada a su hija y la vio con el dedo en su pulgar tratando de resolver un problema que le puso Mello para desafiarla una vez más. A pesar de que tenía solo cuatro años estaba muy por encima del promedio de coeficiente intelectual para un niño de su edad.

Cuando Ryuzaly termino su se te encamino hacia su hija para cumplir con su promesa. Los otros tres chicos fueron a terminar el trabajo que tenía pendiente Ryuzaky para darle tiempo de calidad con Lisa. Wattary y Misa solo se movieron de la mesa para recoger la vajilla y de nueva cuenta regresaron al jardín.

-Se esfuerza por ser un buen padre.- Comento Wattari al aire mientras lo veía mese a la pequeña.

-Es un buen padre.- Corrigió Misa con una sonrisa llena de orgullo y felicidad.- Solo basta recordar cuando fuimos a la excursión al zoológico y se perdió. Por dios creía que llamaría a la real fuerza de su majestad para encontrar a Lisa. Aunque en esos momentos lo hubiera más que aprobado, sentía que se me salía el alma con cada minutos que no sabía de ella.- Relataba Misa con una mano en su corazón y una mueca de aflicción viendo a su niña.

-Fue la primera vez en toda mi vida que he visto a Elle con un miedo atroz reflejado en su rostro.- Agregó Wattari al relato de Misa.

-Pensé que me culparía por descuidarle esos dos segundos. Me lo hubiera merecido.- Wattari volteo hacia Misa y palmeo la mano libre de ella que estaba sobre la mesa.

-Jamás lo haría. Él sabe que fue un descuido, en esos momentos solo quería encontrar a la pequeña además ¿sabes que fue lo que dijo?- Misa le asintió con la cabeza.- Dijo "Si alguien daña a mis dos rubíes are un trato con un shinigami por una Death Note". Sabes el sentido tan fuerte de justicia de Elle, aun así no dudo de que en verdad lo hubiera hecho.- Wattari apretó su mano y veía como Misa tenía una cara que paso del asombro a la felicidad de saber que no se había equivocado en elegirlo a él de compañero de vida.

-Pobre Near, desde entonces usa celular. La verdad es que nunca me imaginé que se hubiera ido con él porque estaba aburrida. No solo tuvo que aguantar el sermón y regaño largo de Ryuzaky, sino también de Mello y Matt.- Recordó también Misa como el chico por primera vez no tenía nada que decir en su defensa.

Ryuzaky se acercaba a las dos personas en la mesa con una pequeña muy sujeta de su mano. Aunque su rostro parecía un poco distraído lo compuso cuando se acercó a ellos, pero Misa pudo ver cómo es que Ryuzaky lucía un poco confundido.

-Abuelito quiero un pastel de fresas con mucho betún ¿verdad que puedo mami?

-Claro que sí, solo si pides por favor y te lavas las manos antes de comer y después de que te lo termines te lavas muy bien los dientes.- Le dice Misa a su hija moviendo el dedo índice dándole instrucciones.

-Si mami. Abuelito por favor me das un pastel de fresas con mucho betún.- Le dice Lisa meciéndose de un lado a otro como toda una damita.

-Claro cariño, vamos a dentro para que te lo comas.- Wattari la carga en sus brazos y empiezan a subir las escaleras.

-Papi dijo que me lo podía comer en su oficina.- Le cuenta la niña a su abuelo.

-Eso está muy bien, solo ten cuidado de no ensuciarte y no ensuciar los papeles de papá.- Le dice el anciano ya casi llegando a la puerta. La niña solo asiente a la orden de su mayor.

-Me quieres decir por qué tienes esa cara. Pareciera que hubieras visto un fantasma.- Le interroga Misa a Ryuzaky.

-Lisa me pidió un hermanito.- Ahora era el turno de Misa para perder los colores del rostro. No creía estar lista para otro bebe, pero si Ryuzaky lo quería lo pensaría.- No te ofendas pero aun no estoy listo para eso Sayuri.- Misa serié al escuchar su ahora nombre. Elle solo la llamaba por su nombre en la intimidad.

-Estoy muy de acuerdo contigo. Por el momento creo que es muy pronto. A menos de que quieras que todas tus sudaderas terminen llenas de papilla de guisantes.- Le sonríe Misa mientras sujeta de nueva cuenta el brazo de Ryuzaky y se encaminan al orfanato.

-Abra que comprar varias cajas con frascos de mermelada de fresa para tenerla contenta.- Medita Ryuzaky viendo hacia el cielo y con su pulgar en la boca.

-Prefiero los frascos de mermelada que otro bebe por el momento. Jamás pensé que ser padres fuera una tarea tan agotadora.- Bufa Misa al recordar esos cuatro años.

Ryuzaky se despide de Misa en la entrada de la oficina para seguir con sus cosas y le hace prometer cuidar las fotos de los casos. Obviamente para no dañar la pequeña mente de su hija. Misa ve a la niña entrar al despacho de su padre con su pastel de fresas con exceso de betún. Pone sus manos en la cadera y niega con la cabeza. Sin duda era una niña muy consentida. Sube los escalones ahora a su recamara para confeccionar el disfraz de conejo que quería Lisa para su cumpleaños. Sin duda influencia de Near. Estos últimos cinco años han sido los más movidos que cuando era modelo. Pero para nada se arrepentía. Quizás Lisa no llego como siempre lo planeó. Todo por no saber controlar sus impulsos, aunque Elle tampoco ponía mucho de su parte para frenarla.

Pasaron las horas sin que nadie se percatara del tiempo. Cuando Misa volteo hacia la ventana vio los colores anaranjados del crepúsculo asomarse en la recamara. Su hija ya había pasado mucho tiempo en esa cueva y no quería que a su corta edad quedara sin color como su papá. Cuando abrió la puerta de la "cueva" la imagen que le dio la bienvenida fue la más tierna jamás imaginada. Elle dormido sobre el sillón y Lisa encima de él. Ambos embarrados de betún y fresas en los labios. Sin poder evitarlo una lagrima resbaló por su mejilla. Una de felicidad. Tomo la manta que estaba en una silla y los tapo a ambos. Acaricio el pelo de su pequeña y dejo un beso en su frente.

Ryuzaky al sentir movimiento afianzo el agarre de su hija a modo de protección. Al verlo acomodarse Misa ahora deja un suave beso en los labios de Elle, trayéndose consigo un trozo de fresa. Cuando estaba así cerca de ambos se daba cuenta de que Lisa compartía el mismo aroma que su padre. Aroma a fresas. Sin duda ese era otro momento para inmortalizar, Wattari también querría una copia de su próxima foto. Con mucho cuidado se movió en la oficina de Elle para buscar el mejor ángulo, cando lo obtuvo salió un flash y la imagen ya estaba en su celular. Tecleo unas cuantas cosas y Wattari ya tenía su copia. Esa sin duda alguna la enmarcaría. Y de nueva cuenta Ryuzaky ni por enterado se dio. Misa se acercó de nueva cuenta a él y le susurró al oído.

-Jamás olvidare el día que te conocí en esa universidad. Ese día cambio mi vida por completo.

Y de nueva cuenta lo beso. Les dio un último vistazo y salió de la oficina dejando a sus personas más importantes en brazos de Morfeo.

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Solo para que no olviden dejar sus comentarios. Ahora asi esta en COMPLETE.