Hola! Volví!, perdón por el retrasó,¡ miren!, ¡cap más largo de lo normal! Gente, la acción está en este cap. (y me costó u n montón!)no es la mejor del mundo, p ero es algo!.

Ah, Kimimaro está aquí! Pero bueno, eso es la caso...vamos gente, no los entretengo más, disfruten el cap.


Antes que nada. Esta vez no había sido é l quién busco el conflicto…

Estaban bien. Tranquilos. Era su día 68 de persecución de la Kubikibocho.

Haku estaba haciendo los mismos ejercicios de nuevo. Sin señales del jefe…

Así que inició conversación. De nuevo. Las cosas se habían tornado raras desde que empezó a perseguir al par. Che, generalmente uno no charla con sus víctimas.

"Estas son las sobras. Aquí las dejo. Com e con nosotros la próxima"

Ese chico tiene un sentido del humor muy , muy feo. Prefería mil veces las peleas en las que se metía con el dueño de la que sería el principio de su colección… aunque le gustara hacerse el listo y prefiriera ignorarle. Por lo menos el trataba de mantener la situación profesional, como debería ser

Aunque los tres sabían que se había ido todo al carajo.

Estaban dejando que los siguiera, después de todo. ¿Qué shinobi dejaría que alguien con claras intenciones contra ellos viera sus actividades? .Se aprovecharía de su estupidez entonces. E iba a divertirse todo lo posible en el camino.

"Come con nosotros la próxima"

Tsk…

.. Pacifista.

.


-"JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA JA"

No sabía que pensar de eso.

Era una locura. Pensaba que el pensamien to había muerto hace mucho tiempo ya, e r an tonterías. El mundo no había sido más que caos antes de Rikudo-sennin. Todo el mundo lo sabía…

Una locura tan grande como que siguiera allí.

No era lógico que se quedara tan cerca, o que hablara con ellos. Ese hombre pudo haberlo matado desde hace mucho, sin im portar lo que dijera sobre la dificulta d para acabar con los de su clan. Mucho más si como decía el chico -y, dios, eso sí que no se lo esperaba- el hombre aún veía a los ninjas como seres precedentes al chacra.

Tal vez por so eran tan peculiares en sus entrenamientos-en su ser. Era complicado.

Hablando de eso, ahora Haku está más ser io, así está mejor. Pero no enojado, no , sino sorprendido. Tsk!

¡Vamos!, tú sabes que esta situación no es normal. ¿No te afecta?

¿Qué pasa?, ¿qué me pierdo?, hay algo qu e no sé, ¿lo sabes tú, nenita?

-"¿Por qué estas aquí?, ¿qué te impulsa a seguirnos?"

I-di-Ah, no importa…

No tienes derecho a preguntar eso con es a cara tan calma, ¿sabes? Tú entre todos nosotros es el que tiene más idea. No i gnores mis intenciones ni las desacredites.

¿Lo entiendes mejor con un kunai en tu g arganta? Sí, voy totalmente en serio. No entiendo. No puedo dejar que te vayas pensando que tan… -inocentemente- tontamente puedes vivir en el mundo. Mucho menos derrotarme.

Mi hermano no lo hubiera tolerado. ¿Tenías hermanos tú, Yuki?

No mires así. Se supone que es amenazant e. Che, hace poco parecías enojado, ¿po d rías mantenerlo un segundo? No mires c on pena, ni calma….

…mucho menos comprendiendo. I-di-o-ta.

"Che, con esa actitud tuya no llegamos a ningún lado, podrías estar muerto ¿lo s abes?"

… realmente eres así, ¿no? Tan básico.

"No entiendo como puedes entrenar con el demonio entre la niebla. Alguien como tú"

Y sus labios se curvaron en una sonrisa , y su rostro se relajo.

Y-sonreír era más fácil para mí también, de repente... Che , lo estaban pasando bien.

Lo estaba pasando bien. Que cosa rara.

Huh, si te ríes esto termina mal. No te alegres tanto tampoco. Es una simple frase.

"Che-no creas qu-"

Ahí mismo, interrumpiéndolo, el aire se tensó.

Y no era una estúpida metáfora acerca de sentirse incomodo, o un intento de hacer parecer que hay una misteriosa fuerza mirándolo y petrificándolo con sus ojos -había escuchado que era posible lo último- no, no podía ser más literal. Las partículas de oxígeno se movían más rápidamente, había más hidrógeno en el ambiente. Onee-san, él est-

Intrusos.

Rayos…

Estábamos más cerca de la aldea oculta que lo normal, si, pero este no es el rango general de búsqueda, no para un equipo de ninjas como parece este, al menos.

No eran del equipo exterminador, así que no deberían venir buscándolos, y-

¿Y desde cuándo se incluía entre ellos?

Lo—lo importante es que algo debe andar pasando. Era la entrada del oasis de los caníbales, no se venía aquí si no era para pelear.

Tsk. Bajaron a la improvisación de campamento, los ninjas. Nos miraron un segundo antes de pasarse instrucciones entre e llos- entendí del mensaje alguna pava da de aniquilar el pueblo, clan, lo que sea . Me relaje un poco.

Ver niños como nosotros abandonados y peleando es normal. No se dieron cuenta de con quién trataban e iban a ahorrarnos la pelea…

O lo habrían hecho, si este no se les hubiera lanzado encima. Con una lluvia de estacas de hielo.

La reacción fue instantánea. Los tres ninjas que procederé a llamar bobo 1, bo bobo 3 esquivaron rápidamente y lo contraatacaron. Lanzaron kunais y uno fue directo al combate corporal. Una pat ad a en el estómago con gran velocidad l lev o al yuki al suelo. Los otros dos se habían desquitado con migo- pero no contaban con que atrapara sus armas y se las re lanzara-; en la distracción me impulsé par a golpear al bobo 1 y ver a onee -san levantarse a mi lado. Podía ver los ojos enemigos agrandarse momentáneamente en asombro por mi agilidad, pero sa bía que a p artir de ahora los tomarían enserio.

"¡Qué carajo te impulso a hacer eso, no iban a atacarnos!"

La respuesta fue un silencioso soplo de viento, contenedor de un susurro suave

"Arriba"

Miro disimuladamente mientras repelía clones de agua, y vio, arriba, cinco ramas en cima del suelo, dos árboles a la derecha de donde se combatía, una imagen que logró empalidecerlo. Cuerpos.

Bobo 4 yacía desfallecido en la copa de un árbol, estalactita en su garganta. Bobo 5 lo acompañaba en el otro mundo. Sellos en sus manos a medio activar. No sabía mucho de ellos , pero la runa de relámpago se reflejo e n sus ojos como en las vívidas historias de su hermano. Y los ritos de captura .

La palidez venía del hecho de que estaban justo encima de donde se encontraban m ientras charlaba.

Esos malditos venían a por ellos, y casi , por su tontería cas-

Apagó la bola de fuego con agua y vio un a senbon volando en el aire hacia el enemigo, esquivada fácilmente. Su mirada se posó en la suya, pidiendo algo, y, y, n o iba allegar a ningún lado si apunta ba a las extremidades, pero- podía ser letal, también-

Él inició la ofensiva, después de todo. Admitía que no era malo para nada.

"Okay. Escucha esto, si vamos a cooperar , prepara la nevera y trae toda el agua que puedas. Sé que tienes facilidad par a eso"

'¿Uh?- sonrisa-¡Si!"

¡Cumplió!. Y era –aunque no lo escucharían decirlo- impresionante. Podía sentir el agua en el ambiente acercándose como atraída por un canto, la llamada del yuki con sus manos hacía eco en las ondas d e su cuerpo. Relajaba, y podía ver.

Estaban espalda contra espalda y tres ni njas alrededor de ellos empezando ninjutsus, con un contrarreloj antes de que las firmas de chacra desaparecidas alertar an a cualquier otra patrulla que hubiera llegado a allí.

Je. Je, je, je. ¿No era emocionante?

Las cosas se pusieron interesantes.

.


.

Habían resistido bastante los mocosos. Pero la resistencia tenía un límite. Y los tramposos del quinteto mandril eran conocidos por sus finales tramposos y sádicos;

Una lástima que ahora su sangre fluyera en su espada.

Sólo dos quedaban con vida cuándo llego, y le sorprendió, eso, pero sólo un poco , se tenía claro que eran unos oportunistas de segunda.

Activo el kirigakure no jutsu y atacó, cualquier intención de mantener el anonimato ida. Los enemigos- se alertaron de que ya no tenían cabeza.

Débiles

Si hubiera sabido en ese momento cómo ha bían tratado de capturarlos su muerte hubiera sido más dolorosa. Pero ya estaba hecho.

Haku se encontraba revisando los cadáver es en busca de armas. Despojar de sus pertenencias a los muertos era algo básico para los recolectores y todo shinobi que se digne. Para ellos era una estrategi a que les brindaba recursos e información.

Para los ninja fugitivos, aquellos que viven en la marginalidad del mundo y cuyas misiones S reciben el pago de D, y era mucho pedir eso, el saqueo de cadáveres era una parte fundamental de la supervivencia.

El peliazul lo miraba, lo que le recordó su furia. Este chico deseaba su espada y no tenía idea de qué hacer en la niebla. Sintió perfectamente su desconcierto y lentitud dentro de esta. Daba ganas de asesinarlo. Al menos tenía la vergüenza para disculparse por su arrogancia.

Sabía que había estado en misiones por Kisame, su desconocimiento parecía se más una falta de práctica con ese modo, más con su niebla, cuya presión inmoviliza a los no preparados. No era excusa tampoco,

"Zabuza-sama, ya tenemos todo"

"Muévanse entonces. Nos vamos"

Esto estaba mal.

No se suponía que fuera así su escape. Tendrían que haber llegado unos días antes de que el conflicto comenzara, Haku y él, tendrían que haber tenido un planeamiento cuidadoso, y luego se suponía que sería una corrida a toda velocidad -pero relativamente segura- a los puertos y al arreglado barco que conseguirían.

Se suponía, pero ¿desde cuando el destino le dio la suerte en algo, a alguno de ellos?

Los Kaguya los habían usado de anzuelo, de alguna manera se enteraron de que est aba en la zona y vendieron la informac la aldea. No era un buen plan, per o era algo… les daba una excusa para est ar en los bordes del territorio, y les s er vía como una muestra de lealtad al Mizukage, cosa que con la dubitativa lealtad del clan a otra cosa que no fuera la s pe leas, era mucho decir. Fue por eso que lo ignoraron antes. Maldición.

"Che, ¿adonde vamos?"

"A la costa"

Su vista se severizó y Haku bajo la cabeza dándose cuenta de la falta. No se deb e compartir información con polizones, debe de entenderlo.

"¿fuera del país?"

Un polizón rápido, para hablar tanto.

"Cierra la boca y muévete. Si te pierdes en la niebla estás por tu cuenta"

Y vio la sonrisa de sorna que recibió su respuesta. Bien, al menos se entendían rápido.

Todos estos detalles hicieron que el rumbo fuera cambiado drásticamente. Habría patrullas buscando, y entrar en una zona donde costaba tanto producir niebla era inefectivo. No dudaba de sus habilidades, pero la niebla era difícil de controlar en esos espacios, y el tiempo no estaba de su lado, mucho menos si, como ocurría en ese momento, había un idiota que no navegaba bien en ella. Si iban a pasar, y tener tiempo para conseguir un transporte, tenían que salir antes de qu e muriera el conflicto- y, por mucho que pensaba, no le daba más que una noche. Tenían que hacerlo por el camino más corto y húmedo, que les permitiera desplazar se a su gusto y llegar al mar antes del amanecer.

Lo que significaba correr a través del paso que los Kaguya iban a usar para atacar, en medio de lo que sería el campo de batalla.

Esperaba que los cavernícolas se fueran al infierno.

.


.

Estaban corriendo.

Iban mucho más rápido de lo normal, era difícil seguir el ritmo, y estaba cansad o, pero no dijo nada. No había de que q u ejarse.

La pelea había acabado.

Suigetsu iba a su lado, diciendo cosas r elacionadas como el paisaje, los caminos , burlas, y tonterías para distraerse. Eran con él con quién compartía las pa lab ras, lo que era raro, pero entendible, y a que su maestro no tenía ninguna intención de hablar. La discreción, silencio, era la pose que acompañaba su andar, y debía ser eso lo único que contenía a su compañero de hacer un detallado monólogo de la situación.

Entendía el sentimiento, recordaba cuand o todavía estaba acostumbrándose al aur a de Zabuza-sama, que fue de entre todas las cosas, lo primero que su maestro le enseño- era una sensación horrible, el no poder sentir tus alrededores, pero había descubierto que era más que eso…

"eso que sientes es la incertidumbre, lo más horrible que pueden sentir los shinobi. Esta niebla es parte el universo, tan tuya como mía, aprende a controlarla y será tu escudo, úsalo con quien no la c omprende y será tu arma"

Úsalo junto a tus camaradas, juntos formarán el país.

La sonrisa silenciosa del otro, en ese m omento de entre todos los otros, le dio la seguridad de que él también se agrup a ría bien con ellos.

Corrían, los tres, esperando el avance d e los exóticos grupos invasores –pelo largo marfil, músculos alargados, piel pálida y huesuda. Todos con algún tatuaje de guerra, nunca había visto gente igual - observando con un asombro etéreo y distante mientras estos se lanzaban a la batalla, sentía retumbar tambores mientras avanzaban, y se daba cuenta que e ran de su pulso.

Iban hacia el peligro del mañana, eso lo hacia sentir extrañamente libre.

El sol caía en el horizonte, y el fuego de la batalla recorría el territorio a s us espaldas, estaban terminando de rodear el territorio por esa zona llana. Varias horas ya de recorrido, ni veinte cambios en la posición de las sombras desde que su maestro se había detenido, alto y solemne, para decir solamente que el ataque por fin comenzaba en serio, que era el momento de más distracción y que duraría unas horas, y que si querían salir sin ser vistos necesitaban llegar a antes de que saliera la luna.

Estaban cerca ya, dijo, y era cierto, el olor a mar revoloteaba en sus narices, tenían que ir despacio, aclaró.

Suigetsu reprochó la contradicción, como se sentía tentado a hacer el mismo, pero Zabuza-sama respondió cortante que el destino estaba del otro lado del camino boscoso,tenían que estar cautos aún, que los rez agados podrían descubrirlos, y que ante todo, no podían arruinarlo.

Caminaban, cerca, cerca. El tiempo corría más despacio.

En ese día tan inesperado, en un lugar tan furtivo, un chico los cruzó.

Parecía tener su edad; pelo blanquecino atado en una cola larga y deterioradas ropas blancas, cara sucia. Se puso en frente de ellos, les quería impedir el paso.

Todo el mundo paró. Zabuza-sama lo investigaba con interés vago, al parecer atrapado en la irrealidad del momento, esperando tal vez que el otro hiciera algo , y al ver que no había movimiento alguno, llevó la mano a la espada, advirtiendo. En ese momento la boca del extraño se abrió.

"¿Son ninjas de la aldea de la niebla?" preguntó, con un tono apagado y seco, de quienes no usan su voz a diario, con un kuna-no, ¿un hueso? en sus mano. Era del clan que estaba atacando, y…

Y lo miraba con ojos conocidos

...

"¿¡Por supuesto que somos ninjas!? ¿Qué, estás ciego?, ese hombre lleva la bandana de la aldea. ¿No la ves?, ¡entonces no nos subestimes! Hazte a un lado, onee -san cavernícola, que tenemos prisa"

Los atacó.


OWARI

Jajaja, fin del cap 5. Lo prometido es deuda, ¡Kimimaro hace su aparición! Jaja

Ahora el próximo cap será de su perspectiva, y el ante-último en el país de la niebla (o último, pero no creo) y voy a trabajar con su flashback Es un person aje muy interesante, y si tienen algún head canon u opinión que quieran compartir u opiniones, gente, ¿qué opinan de este chiquillo?

Suigetsu se dio cuenta de que era un chi co a la primera esta vez MYAMA, no te preocupes, es su personalidad la que lo im pulsa a burlarse (y la ironía de que has ta ahora, todo chico que ve es más bishonen que él, jaja)

Bueno, esto ha sido todo, felices pascua s (ya pasaditas) y nos vemos en el próximo capitulo! Comenten!, por favor!