Al borde del abismo.
Por Alisse.
Si le preguntaban, ella consideraba que la relación entre ambos era más bien extraña. Cuando se conocieron durante un curso en el que ambos coincidieron en la universidad, ninguno se aguantó demasiado. No estaba segura de la razón, quizás era su forma de ser o sólo su presencia, pero en un primer momento el estar con él le molestaba. Y mucho.
Ya después se vieron obligados a relacionarse, ambos siendo amigos de la misma persona hasta cierto punto no tuvieron mayor alternativa. Comenzaron a conocerse mejor, al punto que les fue posible aguantarse y conversar en paz en más de una ocasión, sobre todo durante los recesos o cuando coincidían en algún momento, sin sus amigos en común. Eso había sido aproximadamente hacía un año, ahora, después de conocerse mejor y haber conversado, hasta podía decirse que comenzaban a ser amigos.
Pero nunca pensó que podría encontrarse con algo así en frente de ella. Su puerta había sonado con fuerza pasada la medianoche. Si bien continuaba despierta haciendo algunos avances pendientes de la universidad, estaba claro que no era hora de visitas. Incluso, por algunos momentos, pensó que sería mejor no atenderlo…
Al abrir la puerta, con lo primero que se encontró fue con un pelirrojo y un fuerte olor a licor, que ella no supo identificar. Quizás el otro había tomado un tipo de cóctel de bebidas alcohólicas antes de ir donde ella vivía. Lo quedó viendo unos momentos, pero no demoró mucho en reaccionar.
-Wally...- murmuró, mirándolo de arriba a abajo -pero...- el pelirrojo se tambaleó en su lugar y ella, sin pensarlo dos veces, se acercó a él lo más rápido que pudo y lo afirmó apoyándolo en contra de ella. A penas pudieron mantener el equilibrio -¿Que te ocurrió?
Por supuesto que el otro no respondió, aunque no estaba segura de si la había escuchado o no. Una vez que logró afirmarse y como pudo, prácticamente lo arrastro al sofa, dejandolo sentado. Se sento a su lado, la preocupacion pintada en el rostro.
-¿Pero que...?
-Lamento haber venido aquí...- murmuró él, sin levantar los ojos -No tenía dónde más ir... nadie de los que conozco quisiera verme así...
-Está bien- contestó ella, poniendo una mano en su hombro como apoyo -No te preocupes. Iré a preparar café, ¿sí? Te servirá...
Wally no contestó, ni siquiera pareció escucharla, simplemente continuó con la mirada perdida. Mientras ella esperaba que el café se hiciera, se dedicó a mirar al pelirrojo desde la distancia. Su aspecto dejaba mucho que desear, parecía que hacía días que no dormía unas buenas horas y, sabiendo que Wally tenía una resistencia única al alcohol (en más de una ocasión con sus amigos habían intentado embriagarlo), no quería ni imaginarse cuánto habría tomado para quedar en ese estado.
Ni qué problemas tenía que sintió necesidad de hacerlo.
Una vez listo se sentó a su lado, pensando en por qué tenía que aguantar que el otro llegara a altas horas de la noche, ebrio y a penas en pie y, más encima, tener que ayudarlo, siendo que se llevaban pésimo los dos. Dejó la taza en frente de él y esperó que comenzara a hablar.
Contrario a lo que hubiera deseado, pasaría algún tiempo antes que él lo hiciera. Para cuando el pelirrojo comenzó a contar su historia, cualquier posible duda sobre si lo ayudaba o no se había ido.
Ella no era tonta, en parte intuía qué era lo que le ocurría al otro, después de todo y por muy fuerte que se había mostrado en frente de todos, en algún momento debía mostrar de alguna manera el dolor que sentía por la pérdida de su novia.
Se esperaba cualquier cosa, incluso culpabilidad de su parte, pero jamás pensó que él le diría algo así.
-¿Qué estoy haciendo mal, Linda?- murmuró Wally, mirando sus manos -No sé si sólo yo estoy loco o los demás están por continuar con todo esto, pero tantas mentiras me están matando...
-¿De qué hablas, Wally?- preguntó ella, sin comprender el sentido de sus palabras. Sinceramente esperaba un drama, no una confesión.
-Se supone que está todo planeado- continuó hablando, como si no hubiera escuchado las palabras de la joven -pero soy el único que se da cuenta que todo se está saliendo de control. Artemis y Nightwing no lo ven...
Linda esta vez guardó silencio. Sintió, por unos momentos, que las palabras de Wally lo ponían en problemas. Estaba hablando de Artemis, la que fuera su novia, como si estuviera viva. Linda, por algunos momentos, consideró la oportunidad de que estuviera delirando o algo así, pero después se dio cuenta de otro detalle. Wally habló sobre Nigthwing, el héroe de Blüdhaven, como si fuera conocido para él.
-Wally...- pensando que estaba la oportunidad de haber escuchado mal, empezó a hablar -entiendo que no te sientas bien, has sufrido una perdida terrible, pero...
-No, no entiendes- la interrumpió con brusquedad y mirándola a los ojos. Pudo ver la decisión en los de él, el enojo por las palabras que ella había dicho hacía unos momentos y el miedo, seguramente por todo lo que estaba pasándole en esos momentos. Luego, pareció arrepentirse de su brusquedad y bajó nuevamente la mirada -No entiendes y nadie lo hace.
-En ese caso, ayúdame...- le pidió ella, sin saber qué esperar de lo próximo que él le diría.
Y Wally comenzó a hablar.
A pesar que las estaciones veraniegas se estaban acercando por fin después de un invierno que le pareció demasiado corto para su gusto, la noche era muy fría, sobre todo en ese lado de la ciudad. Wally, con sus manos en los bolsillos de su chaqueta, esperaba impaciente en un rincón a que la persona llegara pronto. Las ganas que tenía de verla, a esas alturas, se hacía casi insoportable para él.
Sólo había podido hablar con ella tres días después de que Megan hablara con él y Dick en Washington. Decir que estaba desesperado y volviéndose loco por la preocupación, era poco.
Estaba de pie, manos en los bolsillos y mirando constantemente a su alrededor, cuando sintió unos pasos que se acercaban a él.
Primero distinguió una suave sombra que se acercaba a él con lentitud. Poco a poco, al ir distinguiendo su silueta, no demoró en reconocerla.
Wally sintió que, por fin, todo comenzaría a estar mejor después de unas semanas horribles para él.
Le creyera o no, Wally no dejó de hablar.
Por primera vez en meses el pelirrojo era completamente sincero con alguien más y se sentía muy bien por lo mismo, más tranquilo. Toda la situación con Artemis lo estaba matando y lamentablemente él no podía hacer mucho, entre la preocupación constante sobre la misión y el tener que fingir que ella estaba muerta en frente de todos. Lo peor era el tener que mirar a su madre a la cara.
Sentía que se estaba ahogando, y completamente solo. Lo peor, junto con lo anterior, era que no estaba seguro del momento en que Dick comenzó a ser mas incompresible para él y, al mismo tiempo, más ajeno a su vida. Su mejor amigo, según él, ya no pensaba bien en las consecuencias de sus actos, sobre todo en lo que respecta a la misión que estaban llevando a cabo. Habían perdido a Kaldur, esa era suficiente razon para cancelar la misión, al menos según su punto de vista. Pero ni Artemis ni Dick estaban dispuestos a terminar, estaban de acuerdo a seguir hasta las últimas consecuencias.
Linda, mientras él hablaba, sólo se dedicó a escuchar lo que el pelirrojo le decía, mirándolo con sorpresa por cada palabra que iba agregando a su discurso, sin saber del todo qué decir ante toda la información que estaba recibiendo.
Hubo un momento el que ella, casi sin darse cuenta, estuvo lo suficientemente cerca de él como para abrazarlo. Ninguno de los dos estaba completamente seguro del momento en que se ese gesto fue mutuo.
Quizás fue cuando Wally le contó que él era aquel chico vestido de rojo y amarillo que corría al lado de Flash, salvando a la gente y sonriendo a todo el mundo, mostrándose feliz (y siendo feliz, además). Quizás fue en el momento en que le dijo que sus amigos más cercanos habían ideado un plan para terminar con The Light definitivamente y que Artemis estaba metida al medio, a pesar que él nunca había estado del todo de acuerdo con ello.
O simplemente fue cuando, v llegado a un punto del relato, la voz de Wally tembló, inseguro de lo que estaba ocurriendo.
-¿Qué puedo hacer, Linda?- preguntó el pelirrojo, temblando -Yo... no sé qué hacer. Las cosas con Flash se volvieron peor desde que llego Impulse, su nieto, así que si antes no me necesitaba, ahora menos. Ese niño, ¡un niño!... es lo que siempre quise ser, es todo lo que siempre esperé, me muestra mi fracaso, tanto como héroe, como persona.
A este punto Linda no sabía qué decir. Nunca consideró siquiera la oportunidad de escuchar a Wally West hablando de esa manera de sí mismo. Tan frustrado y derrotado, perdido, buscando desesperadamente consejo y consuelo. En esos momentos comenzó a entender, finalmente, por qué su compañero estaba en ese estado.
-Y Artemis... por Dios, Artemis...
Por algunos momentos ella pensó que se pondría a llorar, lo que definitivamente lo habría entendido. ¿Quién no colapsaría con tanto en la cabeza? Esperó a que continuara hablando.
-Creí que ella entendería mi punto de vista- continuó diciendo Wally, tomándose la cabeza con sus manos –Pensé que ella aceptaría que debían acabar con la misión, pero...
El abrazo que ambos se dieron lo dijo todo, al punto que no fueron necesarias las palabras entre ambos. La angustia y preocupación que sentían por el otro no necesitaba mayormente de palabras, podía comprenderse de manera perfecta, con sólo observar el rostro del otro, en frente de él.
-Megan nos contó todo lo que ocurrió con Kaldur- comenzó Wally, sin dejar de abrazarla con fuerza, como temiendo que se alejara de él - estaba tan preocupado por ti, Artemis, no tienes idea de cómo han sido estos días.
-Lo sé...- murmuró ella, tratando de no pensar en la misión, al menos por aquellos breves instantes en que ambos tenían su reencuentro.
-¿Cómo está Kaldur?- preguntó Wally, mirándola. No se notaba que ella deseaba soltarlo, pero finalmente tuvo que ceder, no debían perder el tiempo. Después de observarla fijamente y, a pesar de la oscuridad del lugar en el que estaban, Wally pudo ver perfectamente el cansancio marcado en su rostro.
-Lo que sea que Megan le haya hecho, no será fácil recuperar su mente- comenzó a decir Artemis, dudando un poco en las próximas palabras que iba a decir -Si es que alguna vez tenemos la posibilidad de acercarnos a cómo era…- murmuró luego. A pesar de todo, Wally se sintió levemente inclinado a desviar un poco el tema.
-¿Black Manta, cómo lo tomó?- preguntó esta vez el pelirrojo. Ya no estaba abrazándola, pero sus manos en ningún momento se habían soltado.
-Nada bien- dijo ella, suspirando -está esperando la oportunidad de estar en frente de Megan para vengarse. Lo que me preocupa es que intentan recuperarlo, que su mente vuelva.
-¿Y eso es malo?- preguntó Wally, confuso ante las palabras de su novia.
-Sí, porque ellos piensan que Kaldur está con ellos...- Artemis lo quedó viendo y Wally no demoró demasiado en comprender sus palabras.
-¿Hay forma de que lo saques de ahí?- le preguntó Wally y, a pesar de todo, notó perfectamente cómo su novia desvió el tema.
-¿Dónde está Nightwing?- preguntó, mirando a su alrededor.
-... ¿Tengo que saberlo?- dijo Wally, después de unos momentos y no muy amable. Artemis, dándose cuenta del tono de desdén que utilizó, volvió sus ojos hacia él, como tratando de descubrir qué era lo que había ocurrido entre ellos mientras ella estaba ausente. No tuvo mucha suerte.
-Claro- asintió ella, después de unos momentos -me dijo que nos reuniríamos los tres para hablar de la misión.
Wally, por algunos momentos, no habló. No sabía qué podía decir.
Fue en ese momento en que se dieron cuenta de la presencia de Dick.
Wally pensó que Linda era buena escuchando. Fue paciente cuando él le contaba lo mal que había ido la conversación entre su novia y su mejor amigo, llegando al punto en que Artemis le dijo de frente que, si no iba a ser aporte para lo que deseaban, que prácticamente se fuera.
Herido, frustrado, enojado y sin saber qué hacer, los había dejado. Comprendía que ellos dos también estuvieran estresados por todo lo que estaba ocurriendo, pero no entendía por qué no se daban cuenta que, a pesar de todo, estaban perdiendo el control. Todo se había precipitado desde que la montaña había sido destruida.
-Creo que será mejor que descanses- murmuró Linda, una vez que otro se quedo callado por unos momentos. Ella tuvo la esperanza que, ya en la mañana, el pelirrojo podría pensar mejor en qué hacer, eso esperaba.
Wally, después de unos momentos, levantó los ojos y la quedó viendo.
-Mejor me voy, ¿cierto?- dijo él, haciendo el gesto de querer ponerse de pie y sin querer, tambaleándose en el intento. Linda se apresuró a impedirlo.
-No te estoy diciendo que te vayas- le dijo ella, hablando con seguridad (asegurándose que él no dejara su casa en ese estado) –Estás cansado, no puedes pensar bien y olvídate que dejarás mi casa en este estado. Acuéstate sobre el sofá y duerme. Mañana es otro día y estaré dispuesta a escucharte y, si quieres, ayudarte.
Wally respondió a sus palabras con una pequeña sonrisa, tendiéndose en el sofá y cerrando los ojos. Necesitaba dormir. Después de unos momentos, pudo sentir que una frazada era dejada con suavidad sobre él y que luego, Linda apagaba la luz.
A pesar de todo lo ocurrido esa noche, no le costó demasiado conciliar el sueño, lo más seguro que por la cantidad de alcohol que tenía en el cuerpo en esos momentos.
Por otro lado, Linda también se fue a acostar. Eran pasadas las tres de la mañana y se sentía muy cansada en esos momentos.
Pero, después de intentar quedarse dormida durante un rato, se dio cuenta que no le sería posible dormirse, así que se levanto y encendió su laptop.
No dudó demasiado en lo que debía hacer en esos momentos (pensando que seguramente esa era una de las razones por las que no podía dormir). Sin pensarlo demasiado, se dedicó a buscar información sobre los héroes que Wally le había contado hacía un rato.
Le llamó la atención una fotografía reciente de Kid Flash, tomada en Central después que él, Flash y un nuevo niño (seguramente el tal Impulse) derrotaran a un tipo que tenía intenciones de destruir la ciudad. Después de observarla durante algunos momentos, terminó de convencerse de que Wally no mentía.
Aqualad, Nightwing, Artemis... todos tan cerca de Wally que, en parte, le daba la impresión que estaba soñando.
Artemis... quien no estaba realmente muerta, que en esos momentos era Tigress y que, quizas sin darse cuenta, había herido a Wally al alejarlo de ella y de la misión.
Decir que la cabeza le dolía, era poco. Prácticamente no se sentía capaz de levantarse y hacer su vida normal, sin contar que le dolía el estómago y la jaqueca que sentía se hacía cada vez más fuerte.
-¿Café?
El no reconocer la voz, hizo que se sentara con rapidez y que quedara viendo a la chica, pelinegra y con rasgos orientales, que tenía en sus manos dos tazones humeantes. Después de ello, miró a su alrededor, dándose cuenta que no estaba en su casa.
Si estaba horrorizado, casi le dio un ataque cuando recordó que, después de irse a tomar las penas por ahí, al no tener dónde ir se decidió por la idea más loca: Linda Park, con quién nunca se había llevado muy bien.
Y ya pensó que lo iba a partir un rayo cuando se acordó que, en su borrachera, le había contado todo sobre su otra vida.
Enrojeció, viendo cómo ella se acercaba y dejaba la taza en frente de él, tomando de la propia. Si bien todo le parecía algo extraño, no entendía del todo la actitud de la muchacha. Se decidió a ser el primero en hablar.
-Linda…
-Cualquier excusa o disculpas, no es necesario- dijo ella, interrumpiéndolo –Tampoco tienes que explicarme nada, no soy quién para pedirte explicaciones.
Wally, aún inseguro, tomó la taza de café, pensando que el líquido podría ayudarlo mejor a ordenar la cabeza. De haber podido, se hubiera enterrado bajo tierra, así no tendría que ver a Linda observar una revista como si estuvieran en la universidad.
-Linda…
-Wally, en serio- volvió a interrumpirlo –Escucha… no soy la persona indicada pero te agradezco que hayas confiado en mí para contarme todo. Y si necesitas hablar con alguien más adelante, no dudes en venir conmigo, estaré contenta de ayudarte…
Si bien no estaba muy convencido, Wally asintió levemente. No tenía idea de si lo que había hecho estaba bien, pero al menos estaba tranquilo porque sabía que Linda era discreta.
-Gracias… por todo lo de anoche… no sé qué estaba pensando cuando vine, pero estoy agradecido de haberlo hecho.
El teléfono de Wally sonó y Linda pudo ver perfectamente cómo su rostro cambiaba al observar la pantalla.
-¿Ocurre algo?- le preguntó ella, preocupada.
-… Aparte de tener más de veinte llamadas perdida de mi familia, nada… ah, también llamó Wing… genial. Lo que menos deseo en estos momentos es verlos…
-No vayas…- Linda se encogió de hombros.
-Tengo que, si no, no podré sacarlos de mi casa…
-Pues ve acompañado, así no tienen cómo retarte en frente de alguien que no sabe lo que ocurre.
Así estamos... Wally cada vez menos ubicado en su vida.
Hasta la próxima.
