Al borde del abismo.
Por Alisse.
Con su llegada del futuro, Bart sabía que inevitablemente habrían muchos cambios a la historia que él mismo conocía (de hecho, para cambiar esa historia era que había vuelto en el tiempo, en primer lugar). Su misma llegada ya era un cambio. Su primera intención siempre era lograr mejorar el futuro, hacerlo desde las herramientas que tenía.
Hasta el momento, había logrado salvar a su abuelo, Barry Allen. Según su percepción de la historia, lo ocurrido con su abuelo era una de las primeras manifestaciones del caos que se acercaba para la humanidad, debido a una mezcla de factores que hacían la tarea mucho más complicada. También, había logrado salvar a Jaime de convertirse en lo que ellos tenían planeado, ese ser despiadado y negrero, que se dedicaba a seguir órdenes para el beneficio de ellos.
Fuera o no realmente así, para Bart, irremediablemente, estaba todo mejorando.
Aunque no para todos. Al venir del futuro, conocía sucesos que tenían que ocurrir. Sabía que una vez que Barry Allen había muerto, Wally, su primo, tomaría su lugar como Flash. Según lo tenía entendido desde que era niño, si bien en un primer momento le había costado, Wally sería capaz de cumplir con todas las expectativas que tenían sobre él, incluso más. Sería capaz de llenar las botas que dejaron durante su vida Jay y Barry.
Wally West, durante su vida como el héroe Flash, fue capaz de grandes cosas en su vida, llegando a ser tan grande como los dos Flash anteriores.
Bart sabía que con su llegada, prácticamente había terminado drásticamente con esa posibilidad para la vida de su primo. Una parte de él se sentía culpable por ello, sobre todo por la situación actual en el que sabía estaba. Seguramente cuando pudo ser Flash, para él fue menos difícil asumir lo que estaba ocurriendo con Dick y Artemis, aunque no podía asegurarlo.
Pero estaba consciente que en esos momentos, Wally estaba prácticamente entre la espada y la pared; también sabía que ese era el inicio del problema con algunos de los miembros de Young Justice; específicamente, su mejor amigo, además de los ya conocidos con Megan por lo que le hizo a Kaldur durante el rescate.
Era por eso que Bart estaba ahí. Apreciaba a Wally por los recuerdos que tenía con él desde que era pequeño, gracias a él que había tenido el valor suficiente como para intentar escapar, de otra forma, seguiría en ese lugar. Gracias a Wally y a su hija, que fueron los que idearon todo para que pudiera ser libre, era que Bart estaba logrando cambiar la historia para bien. Siempre para bien.
El lugar era húmedo y helado, la luz a duras penas llegaba a él desde el pasillo, una pequeña ampolleta haciendo el trabajo, tan baja de potencia que no cumplía para nada su tarea.
Para variar, sentía mucha hambre. Como velocista, lo alimentaban lo justo y necesario para mantenerlo vivo, lo que por supuesto, hacía que estuviera constantemente débil, falto de energía y quedara, después de los trabajos forzados, al borde de la consciencia. Trató de darse calor con sus propios brazos, disimulando lo mejor posible el estado en el que estaba.
Bart sentía que se estaba congelando, era tanto el frío que tenía, que sentía que atravesaba sus huesos. Intentaba esconderlo para no preocupar a los demás que estaban ahí con él.
De pronto, un cuerpo más grande que el suyo se puso a su lado y lo abrazó con fuerza, dándole un poco más de calor. Algo avergonzado por sentirse pillado, se atrevió a mirar quién era, sonrió cuando vio que era Wally, su primo. Acurrucándose a su lado, Bart se preguntó cómo era Wally West antes que todo se fuera al diablo, lamentablemente, él era tan pequeño que difícilmente recordaba cosas puntuales. El chico no dejaba de pensar que le hubiera gustado conocer al pelirrojo antes que fueran prisioneros, habían algunos que les decía que Wally era una persona muy especial, tanto, que siempre había sentido curiosidad.
Pero por gestos como éste y otros que había tenido con él desde que se hizo responsable de él, Bart era completamente consciente de lo especial que era.
-Si tienes frío o necesitas algo, no hay nada de malo que te atrevas a pedir ayuda...- le dijo Wally, casi en susurro, Bart no contestó y Wally lo acercó más a él -¿Mejor?- le preguntó y el chico pudo reconocer perfectamente la sonrisa en su voz. Bart, después de unos momentos asintió levemente, abrazándolo con más fuerza, si es que se podía.
Otra persona se acercó a ellos y se hincó frente a él, acariciándole la cabeza. También tenía el cabello pelirrojo y sus ojos verdes, pero era una chica. Como una hermana mayor en ese lugar tan oscuro y solitario.
En ese lugar que parecía que nunca iban a salir.
Bart estaba preocupado. A pesar que no conocía mayormente los detalles históricos, no deseaba que los sucesos cambiaran demasiado, solo lo malo que había ocurrido. Era por eso mismo que estaba ahí en esos momentos, en frente de la puerta del departamento de su primo.
Había escuchado muchas cosas en el Hall of Justice y en la casa de los Garrick, todas respecto Wally y que lo habían dejado más preocupado.
Habían pasado más o menos tres semanas desde que alguien de la familia había logrado comunicarse con Wally y, aunque todos trataban de disimularlo, no podía saber cuál de todos estaba más preocupado por el universitario, partiendo por su abuelo, Barry Allen.
Wally, intencionadamente o no, hacía un muy buen trabajo ocultándose de su familia, incluso del tan conocido Flash. Y la verdad no se hubiera preocupado tanto, de no saber que también estaba escapando de sus amigos. Sabía de algunos, como Dick, Conner, Megan, Mal, Bárbara, que habían tratado de verlo o de hablar con él, pero el pelirrojo simplemente se lo había tragado la tierra. A esas alturas pensaba que la frase era casi literal.
Era por eso que Bart llevaba cerca de tres horas ahí, haciendo guardia a la puerta del departamento. Todo un récord para él, considerando que aún no era capaz de estar quieto en algún lugar por más de tres minutos. Además, si bien lo había pensado, consideró que era mejor que lo esperara afuera de la casa, aunque por más de una ocasión pasó por su cabeza la posibilidad de entrar y esperarlo jugando videojuegos.
Pero no tenía deseos de ser tan invasivo (sin contar que sabía que Wally no lo soportaba mucho en esos momentos), así que apoyado en la puerta y de brazos cruzados, se dedicó a esperar y esperar, llegando al punto de comenzar a cabecear, quedándose dormido a ratos.
-Estoy pensando seriamente sacarte una foto- escuchó y al abrir los ojos, vio que Wally estaba en frente de él, mirándolo como si pensara que tenía algún tipo de plan en contra de él -Pasé por aquí hace diez minutos y estabas en la misma posición, sólo que con los ojos abiertos. Incluso llegué a pensar que eras un afiche o algo así.
-¿Pasaste por aquí y no viniste porque me viste esperándote?- le preguntó Bart, no haciendo mucho para esconder el dolor en sus palabras. Wally hizo ojos al cielo.
-No seas dramático- dijo el pelirrojo, quitándole importancia al asunto -Pasé a comprar comida, si estás aquí seguramente me faltará para la cena- agrego, mostrándole bolsas plásticas en sus manos.
-Oh, me quedo a cenar, entonces- sonrió ampliamente Bart, mientras Wally abría la puerta, negando repetidamente con la cabeza.
-Bart...- el chico levantó la mirada, viendo como Iris, hija de Wally, le hablaba con seriedad. Sin querer, trató de pensar en la última vez que la había visto sonreír de verdad… no lo recordaba -¿Me estás prestando atención?
Bart asintió, aunque había una parte de él que continuaba viajando por los pocos recuerdos que tenía fuera de ese lugar. Wally, Iris y él eran los últimos velocistas que quedaban, su abuelo Barry murió antes que su padre y tía nacieran. La otra velocista que alcanzó a conocer, Jessie Quick, terminó cediendo a las torturas y finalmente murió, después que ellos intentaran comprender de qué se trataba la Speed Force a través de experimentos. Jay, el gemelo de Iris, que no tenía velocidad pero sí fuerza sobrehumana, había desaparecido hacía años. Nadie había sido capaz de decir si continuaba vivo o no.
-Bart, hemos encontrado una manera de desactivar los collares- el chico quedó viendo a Wally con sorpresa -Con Iris tenemos un plan de escape, pero tienes que hacer todo como te digamos y poner mucha atención. Los dos.
Bart se separó de su primo y lo quedó viendo, sintiéndose cada vez más nervioso. Wally hablaba en serio, los iba a liberar... pero en esa mirada Bart fue capaz de ver más.
Wally los iba a liberar a ambos. Pero no tenía intenciones de salvarse a sí mismo.
-Papá...
-Basta, Irey, hemos hablado de esto. Ustedes harán lo que yo les diga.
Y el tono utilizado por Wally no dejaba dudas posibles a sus palabras. Finalmente ella asintió, aunque no se notaba feliz.
-¿Le avisaste a alguien que vendrías?- le preguntó Wally a su primo, mientras se dirigía a la cocina a ordenar las compras que había hecho -No quiero que después me acusen de secuestro o de querer quitarte del buen camino...
-Obvio que avisé...- dijo Bart rápidamente. Demasiado rápido, la verdad. Wally lo quedó viendo, dándose cuenta por el tono utilizado por Bart que, efectivamente, no lo había hecho -Cuando salí de casa hoy en la mañana, no había a quién decirle- agregó luego, con cierta inocencia que a Wally le causó más desconfianza aún. Luego reparó en algo que el chico le había dicho.
-¿Joan y Jay no estaban ahí?- dijo Wally, extrañado, ya que sabía que los dos no tenían un trabajo regular. Pudo ver que Bart miraba descaradamente hacia otro lado y suspiró, aparentemente cansado -¿Por qué no les dijiste?
-Eh... pensé que... podrían querer venir conmigo- contestó Bart y Wally lo miró extrañado -Yo quiero hablar a solas contigo… Ehm… ellos podían incluso decirle al abuelo, y…
-Entiendo, entiendo…- detuvo el siguiente discurso Wally, esperando que el otro no comenzara a hablar desenfrenadamente –Ven a ayudarme a cocinar…
-¡Claro!- la sonrisa de felicidad en la cara de Bart fue evidente, logrando que Wally sonriera un poco.
Anteriormente no habían tenido oportunidad de estar así, juntos sólo por compartir. Si bien habían tenido oportunidad de estar juntos, difícilmente habían estado solos y con la disposición de Wally de querer compartir algún tiempo con él. En ningún momento, mientras ellos preparaban la comida, se tocó algún tema complicado, por lo que fue muy agradable para ambos, sobre todo para el niño. De vez en cuando, no podía evitar que por su cabeza pasaran recuerdos del Wally West, Flash, con el que compartió en el futuro.
Finalmente, cuando tenían listos varios platos para su "gran almuerzo" (que fácilmente podía ser para unas cinco personas), se sentaron a comer. Estaban comenzando a servirse cuando el timbre del departamento sonó. Antes que Wally alcanzara a ponerse de pie, Bart ya había abierto la puerta.
-¡Abuelo, abuela!- gritó el niño, emocionado. Wally sintió que su estómago se encogía a la vez que miraba en dirección a la puerta, encontrándose con Barry e Iris entrando al lugar. Por algunos momentos pensó en salir corriendo, literalmente; abandonó la idea cuando recordó que tanto Barry como Bart eran más rápidos que él.
Sólo esperaba que Dick no se asomara.
-¡Llegaron justo para almorzar!- dijo Bart, animadamente, tomando de la mano a Iris y llevándola hacia la mesa -¡Con Wally cocinamos todo!
-Bart, debemos preguntar a Wally si podemos quedarnos…- dijo Iris, sonriéndole a su nieto del futuro. Si bien aún no se acostumbraba a estar embarazada de sus hijos y tener en frente de ella a su nieto, no podía negar que ya sentía mucha estima por él.
-Por favor, Iris, no tienen que preguntar- sonrió un poco Wally –Pasen a sentarse, ¿sí? Bart, ayúdame…
-Eh… claro…
Ambos fueron hacia la cocina, mientras Barry e Iris se sentaban a la mesa. Wally no dijo nada mientras Bart terminaba de ordenar todo, hasta cierto momento.
-Dime que no tuviste nada que ver con que ellos estén aquí- dijo Wally, sujetando a su primo del brazo y hablando bajo, esperando que sus tíos no escucharan sus palabras.
-Ah… no tuve nada que ver…- dijo Bart, Wally soltó un suspiro.
-Ahora, dime la verdad- dijo el pelirrojo, con voz algo molesta.
-Eh… ¿tengo que recordarte que hace un rato me criticaste porque no avisé a Jay que estaba aquí?- dijo Bart, sonriendo con inocencia fingida. Antes que Wally alcanzara a decir cualquier cosa, se soltó y fue con sus abuelos.
-Cobarde...- murmuró Wally, resignándose. Muy pronto todos se encontraban a la mesa, conversando y comiendo.
Se sentaron a comer y Wally asistió en silencio al cambio de impresiones entre los miembros de la familia Allen, conversando más que nada sobre las nuevas noticias de la Liga y del equipo liderado por Nightwing. Después de las últimas discusiones que había tenido con su mejor amigo, no había hecho demasiado para comunicarse con él y saber en qué estaban las cosas, dejaría a su criterio y al de Artemis las decisiones.
Observándolos a ambos, sin querer recordó el comentario de Bart cuando llegó del futuro y se presentó en la casa de su tío, diciendo que Wally no tenía los ojos de la familia Allen; trataba de pensar que ese comentario había sido más que nada para molestarlo, pero aunque su primo no lo supiera, el comentario le había dolido.
Pensándolo bien, ¿a quién deseaba engañar? Ahora sus tíos tenían a Bart, que era parte de la familia) e Iris iba a tener gemelos (lo dicho por su primo había sido confirmado médicamente hacia poco). Si antes de la llegada de Bart le parecía complicado volver a tener la relación cercana que alguna vez tuviera con ellos cuando era niño, ahora, en esas condiciones, era casi imposible. Incluso, pensando en lo ocurrido con Artemis, no le extrañaba que ella había dejado de contestar sus mensajes y que en esos momentos se negara a hablar con él, confiando ciegamente en el plan que había armado con Dick.
Aunque, la verdad, estaba sintiendo que toda su vida estaba tan podrida que le parecía raro que alguien quisiera estar con él. Por su cabeza pasaban las discusiones que constantemente había tenido con Dick desde que Artemis se había ido a la misión, una de las cuales fue capaz de dudar del mismo Kaldur y la posibilidad de que realmente estuviera del lado de Black Manta.
Quizás Dick tenía razón y el que no entendía lo que ocurría era él y por eso Artemis no lo dejó estar con ella, la última vez llegando al punto que ella le había gritado que si no iba a ayudar con la misión, que no estorbara y se fuera de una vez.
No hizo demasiado para defenderse en frente de los otros dos, prácticamente huyendo del lugar.
-¡Wally!- el grito de Iris lo sacó de su pensamiento -¡Wally, estás vibrando, cálmate!
El pelirrojo pareció despertar de sus pensamientos y, una vez que reaccionó, miró a los demás. Podía notar las miradas de preocupación por parte de su familia. Sudando, se puso de pie, murmuró una disculpa y se dirigió al baño, encerrándose ahí. Momentos después se felicitaría con ironía por el lugar que eligió, demasiado pequeño para su gusto.
-Barry…- comenzó Iris, al tiempo que su esposo se ponía de pie.
-Yo voy, continúen comiendo ustedes…- dijo Barry, completamente serio. Una vez que llegó al baño, golpeó la puerta en repetidas ocasiones –Wally, abre…- dijo.
-… No es necesario, Barry… todo está bien…- dijo el pelirrojo, utilizando tal tono que Barry no le creyó y continuó insistiendo.
-Wally, déjame entrar… podemos hablar… por favor, hijo, abre…
Pasaron sólo unos momentos cuando Barry sintió, ya más tranquilo, cómo Wally abría la puerta. Se encontró con el joven completamente pálido y algo tembloroso.
-¿Qué es lo que está pasando, Wally?- le preguntó Barry, tratando de leer el rostro de su sobrino -¿Por qué estás así?
-No puedo decírtelo… cómo quisiera hacerlo, pero no puedo…
-Pe… pero Wally…- murmuró Bart, con un nudo en la garganta –Este plan… tú vas a quedarte, ellos te van a matar.
-No importa- replicó Wally, notándose con más edad de la que tenía realmente. Aquellos años difíciles les había pasado la cuenta de forma notoria –Mientras ustedes dos puedan salir de aquí, el que me maten será lo menor.
-Papá… yo…- comenzó Iris, sus ojos llenos de lágrimas. Se acercó y lo abrazó con fuerza –Papá, por favor, podemos irnos los tres, no me dejes tú también…
-Esto no está abierto a debate- dijo Wally, con voz segura –Una vez que ellos vengan, después de la distracción, ustedes se van. Punto final- la expresión de su rostro luego se suavizó –Es importante para mí que los dos puedan salir… son lo único que queda de las personas que más quise, así que por favor… sólo tienen que huir.
Bart, sintiendo que su corazón se encogía, asintió.
Bart observaba la escena sintiendo un vacío en su estómago. Wally, en algún momento, había abrazado a Barry y aunque llevaban un buen rato así, no se notaba con intenciones de querer soltarlo. Su abuelo no se veía para nada molesto, seguramente pensando que ese gesto de Wally significaba una mejora en la relacion de ambos.
El chico del futuro no podía asegurarlo, ni siquiera estaba seguro de cual podría ser el destino de todos aquellos que había conocido en ese tiempo. Lo único de lo que sí tenía certeza, era que no dejaría que el futuro que él conocía llegara a ellos. Seguiría luchando.
-Todo estará bien… ya lo verás…- decía Barry –No te pediré que me cuentes qué es lo que te pasa, pero sí estoy dispuesto a escuchar lo que estimes conveniente.
Wally no fue capaz de mirarlo a la cara.
