Al borde del abismo.
Por Alisse.


No podía dormir, a pesar que se sentía agotada y que su cuerpo difícilmente podía dar más; la misión cada vez se hacía más complicada de continuar, sobre todo desde que Megan hirió a Kaldur. A pesar de todo lo que extrañaba a los suyos, cuando su amigo estaba bien tenía a alguien con quien conversar, en quien confiar entre todos esos extraños. Pero ahora, ocurría todo lo contrario.

Kaldur estaba un poco mejor, ya al menos era capaz de reaccionar ante algunos estímulos y articular algunas palabras y frases. Se sentía contenta de que, después de cerca de un mes de estar completamente inmóvil, por fin estuviera mostrando otros signos de vida aparte de respirar. Lo que la preocupaba realmente de eso, era lo que ellos podrían decirle de su vida. Ellos no tenían idea del plan real que tenían entre ellos, ¿qué tal si Kaldur terminaba siendo realmente malvado?

Tanto Dick como ella sabían que era una posibilidad, por lo que quedarse cerca de Kaldur y Black Manta era fundamental para que todo funcionara como lo tenían planeado en un comienzo. Ambos tenían verdadera consciencia de la importancia que tenía la misión.

Con Dick estaban en constante comunicación, debían actuar muy coordinados si deseaban que todo saliera bien finalmente, lo que por supuesto, cada vez era más complicado. Ya a esas alturas ambos estaban haciendo tantos sacrificios que, si deseaban que todo ello valiera la pena, debían ser fuertes y continuar.

Pero eso no quitaba la culpabilidad que sentía, sobre todo cada vez que conversaba con Wally. Ella sabía que lo único que Wally deseaba era su seguridad. Demonios, incluso ella a ratos estaba cansada de todo eso, que a veces no se veía que tuviera algún fin, pero era eso mismo lo que la convencía que debía continuar.

Extrañaba tanto a Wally que, incluso cuando a veces estaba sola con Kaldur, deseaba llevárselo, poner fin a esa locura y poder volver a su vida, junto con él. Estaba segura que la Liga encontraría alguna manera de poder ayudarlo (quizás entre M'gann y J'onn), lucharían todos juntos y, después de mucho luchar, seguramente terminarían ganando.

Pero las cosas no solían ser tan simples, a pesar que lo deseaba demasiado.

Entendía a Wally, su punto de vista, estaba muy preocupado. Según él, todo era tan simple como ir con la Liga de la Justicia, explicarles lo sucedido y punto final, tendrían su ayuda y todo lo que ello implica. Pero Artemis estaba de acuerdo con Dick, era una cuestión de orgullo el llegar al final ellos solos; esto lo habían planeado entre los cuatro, y los mismos llegarían hasta el final, hasta ver la misión terminada.

Después de la última discusión que había tenido con Wally, se sintió culpable. No pudo evitarlo, lo conocía, sabía que él estaba muy angustiado y seguramente no lo estaba pasando muy bien. Con solo ver su mirada la gente podia darse cuenta de ello.

Y fue eso, justamente, lo que hizo que se decidiera.


Era bien entrada la noche pero a ellos parecía no importarle, mucho menos considerando que al día siguiente los dos tenían clases durante la mañana, temprano. Llevaban toda la tarde conversando (a pesar que en teoría cada uno estaba concentrado en los trabajos para sus clases). Se habían reunido a almorzar, decidiendo después que sería buena idea el trabajar juntos. O al menos Wally pensó que era buena idea, con Artemis siempre le había resultado y la verdad era que no le gustaba del todo estar solo en la casa. Le daba demasiado tiempo para pensar.

Todo había empezado bien, con sus trabajos avanzando a paso decente, de vez en cuando hablando sobre temas triviales, pero Linda preguntó sobre ellos y todo el plan que Wally tenía falló, así de simple.

No fue difícil para Linda tratar de sacarle lo último que sabía sobre el plan, a pesar que Artemis ya no respondía sus mensajes y él no hablaba con Dick.

-¿Y cómo supiste eso?- preguntó Linda, después que Wally le contara que Kaldur había comenzado a reaccionar.

-Megan- contestó Wally -Es la única que se preocupa de informarme qué está ocurriendo.

-Bueno, si no discutieras con tu amigo cada vez que se ven…- replicó Linda, Wally la quedó mirando feo -Sabes que tengo razon...

-Sí, como digas- murmuró esta vez Wally, sin sonar convencido de sus propias palabras. Antes que Linda alcanzara a hacer algún comentario al respecto, él cambió de tema -¿Has visto a ese Gordon Grodfrey?

-¿Hay alguien que no lo vea últimamente?- suspiró Linda, tomando entre sus manos una taza con café –El tipo sabe darle muy bien a la Liga… me suena a oportunismo.

-Puede que sí…- murmuró Wally, ella lo quedó viendo, confusa. Al darse cuenta, enrojeció levemente –A veces no puedo dejar de pensar que tiene algo de razón… si es que no, mucha.

-¿Estás de lado de Gordon, en serio?- Linda enarcó una ceja, entre sorprendida y algo molesta -¿Qué dirá Flash si se entera?

-Aunque lo pienses no tienes posibilidad de sobornarme con eso- dijo Wally, Linda sonrió –Además, no creo que les importe mayormente qué es lo que pienso…

-Como sea- Linda se apresuró a decir, después de ver la cara que su amigo estaba poniendo -¿En qué consideras que esa víbora de Godfrey tiene razón?

-Es…- Wally pensó unos momentos, tratando de ordenar sus ideas –Es sólo que… ¿para qué esconderse tanto?- se encogió de hombros –Conozco la Atalaya y la capacidad que tiene, ¿qué ocurrirá el día que se salga de control?

-Estás loco… ¿de qué forma pueden utilizarla de esa forma?

-No lo sé, pero está la posibilidad- Wally se encogió de hombros –Te conté lo que ocurrió con Vándalo, ¿qué tal si ahora tienen algún tipo de arma allá arriba y Luthor encuentra la forma de utilizarla? Nosotros sabemos que la Liga no sería capaz, pero a los ojos de los demás, serán ellos los que hieren a la gente(1). No es bueno engañar a la gente que uno trata de proteger, cada vez perderán más la confianza en los héroes.

Esta vez Linda guardó silencio, mirando a Wally. Viéndolo por ese lado, le encontró toda la razón a lo que decía. Estaba pensando en qué decirle cuando la puerta del departamento se abrió. Extrañados, ambos voltearon a ver quién era. El pelirrojo se puso rápidamente de pie, sorprendido.

-¡Artemis!- exclamó, demasiado sorprendido como para moverse.

Linda conocía algo a Artemis, aunque sólo de vista, nunca lo demasiado interesada como para tener una conversación decente (era novia de Wally, con eso tenía demasiado), pero si no fuera porque Wally dijo su nombre, jamás la hubiera reconocido. Cabello negro, ojos oscuros y mucho más morena, parecía una persona completamente diferente.

Pero ella se quedó en la puerta, Artemis, por los últimos mensajes que había recibido de Wally, se esperaba encontrarse con cualquier panorama, menos con otra chica (que no conocía, por lo demás). Antes que se diera cuenta, Wally estaba a su lado, había tomado sus manos y la miraba con atención.

-¿Qué haces aquí?- dijo Wally. Linda pudo captar en su voz la felicidad que hacía tiempo no sentía -¿Por qué no me dijiste que ibas a venir?

-Nada… sólo quería hablar contigo- contestó Artemis, mirando de tal forma a Linda que ésta sintió un escalofrío. Recién en ese momento, Wally se dio cuenta que su amiga continuaba ahí en la casa.

-Ah, claro. Eh… Artemis, ¿recuerdas a Linda Park, ella…?- su novia lo quedó viendo con ojos serios, tanto que Wally guardó silencio, tratando de entender qué ocurría.

-Eh… si quieren, los dejo solos…- dijo Linda, poniéndose de pie.

-No, Linda, nosotros iremos a conversar a otro lado- replicó Wally, tomando de la mano a Artemis y saliendo del lugar.

Si bien un primer pensamiento fue irse de todos modos, volvió a sentarse. Algo le decía que debía quedarse.

-¿Cómo está Kaldur?- preguntó Wally, mientras ambos caminaban. La calle estaba completamente desierta, debido a la hora en que los dos caminaban por la calle. Después de unos momentos, en que ella guardó silencio, el chico terminó mirándola -¿Artemis?

-Está bien, dentro de lo que puede- contestó ella, algo cortante.

-¿El tratamiento ha resultado?

-No se trata sólo de eso- replicó Artemis, suspirando –Wally, no tengo mucho tiempo y la verdad ya no deseo quedarme- se detuvo, mirando de frente al pelirrojo, que hizo lo mismo.

-¿Está todo bien?- preguntó él, aunque sabía muy bien la respuesta.

-¿Cómo va a estarlo?- replicó ella –Me ves y lo primero que dices es mi nombre, ¿te parece que eso está bien?

Wally se quedó sin palabras, dándose cuenta de su error. Si bien su primer impulso fue explicarle que Linda ya sabía todo, se detuvo. No tenía idea qué era lo que ella iba a decir.

-Eh… no me… di cuenta…- balbuceó el pelirrojo.

-¡Por supuesto que no!- exclamó Artemis y después se obligó a calmarse. Recién en ese momento ella se dio cuenta de algunos detalles -¿Qué hacías con ella a esta hora?- le preguntó, frunciendo el ceño. Wally enarcó una ceja.

-Estábamos… estudiando…- contestó él –Pero…

-¿Cómo es que ella… no se sorprendió cuando dijiste mi nombre?- le preguntó y esta vez, Wally guardó silencio. Conociéndolo como lo hacía, no tardó en unir cabos -¿Qué fue lo que hiciste? ¿Le contaste?

Con sólo verle la cara, Artemis comprendió la respuesta. Lo quedó viendo incrédula, tratando de ver si le estaba haciendo una broma o algo así. No tardó en darse cuenta que no se equivocaba.

-Pero, Wally…

-No fue intencional…- murmuró el pelirrojo, sin mirarla a la cara –Es sólo que… no pude…

-¿No pudiste qué?- lo interrumpió ella, enojada -¿Mantener un secreto? ¡Por Dios, Wally! Se lo contaste a cualquier persona, ¿cómo pudiste hacer algo así?

-¡Lo siento, pero ya no lo soportaba!- gritó él, perdiendo la paciencia. En momentos como ese, cuando estaba a punto de colapsar, pensaba en Dick y Artemis. Ambos se veían tan fuertes en comparación a él, que ni siquiera era capaz de hacer algo útil para la misión, simplemente se dedicaba a mirar de lejos –No podía contarle nada a mi familia, Dick y tu…- Wally guardó silencio, no queriendo que ella viera el desastre en el que se estaba convirtiendo.

Artemis lo quedó viendo unos momentos, antes de acercarse a él y tomar sus manos.

-Wally… aunque no lo creas, sé que es difícil por lo que estás pasando…

-No, no tienes idea- replicó él, soltándose y caminando hacia una banca que estaba cerca, se sentó en ella, sus manos escondiendo el rostro y, cuando Artemis llegó a su lado, continuó hablando –No tienes idea lo que es mirar a tú mamá y saber que está sufriendo por una mentira, está destrozada, Artemis y, aunque no lo diga, sé que una parte de ella no entiende por qué yo no estaba contigo. Demonios, evito a mi familia porque todos me dan esas miradas lastimosas y me hacen las mismas preguntas siempre, pero ellos no entienden.

-¿Por qué no hablas con ellos?

-¿Y qué les voy a decir? "Saben, sólo estoy preocupado porque Artemis está en una misión, no está muerta, no se preocupen"- dijo, con algo de burla en su voz –Las cosas no son tan fáciles, ¿sabes?- ella dejó pasar unos momentos antes de continuar hablando.

-… Pensé que estabas de acuerdo con nosotros.

-Lo estaba- replicó Wally –Pero hasta cierto límite. ¿Qué están esperando para darse cuenta de lo peligroso que es todo esto?

-Hemos llegado tan lejos…

-Y podemos continuar, pero de otra manera- la interrumpió Wally, dándose cuenta que, quizás, había una manera de convencerla para que por fin terminaran con todo ello –La misión se tiene que cancelar, Artemis, ¿cuándo van a entenderlo?

-Nosotros no somos de dejar las cosas a medias, Wally, lo sabes muy bien.

-¿Cuándo todo esto se convirtió en más importante que la vida de tus amigos?- le preguntó Wally, Artemis, mirándola.

-Todo esto lo hacemos por ellos, Wally- replicó Artemis, con seriedad; el otro sonrió con cierta amargura ante sus palabras.

-Sí, claro… los amigos…- murmuró el pelirrojo, con cierta ironía.

-¿Y por quién más, eh?- le dijo ella, notándose más molesta cada vez -¿Acaso por nosotros mismos? Esto es una misión, nos estamos arriesgando por todos, para que por fin podamos estar tranquilos.

-Tú no lo entiendes, Artemis.

-¿Qué no lo entiendo? Eres tú el que no entiendes, Wally- replicó ella, levantando la voz –Quisiste que nos retiráramos del equipo, que estuviéramos concentrados en nuestras carreras. Y ahora, cuando todo está tan serio, continúas con la misma idea. ¿No te das cuenta de la importancia de todo esto?

-Por supuesto que sí, Artemis- dijo él, su voz notablemente cansada –No estoy discutiendo eso…

-Estás hablando de abandonar el plan que tenemos de hace años- expresó la rubia –Estás hablando de hacer que los dos años de sacrificio por parte de Kaldur sean en vano, abandonando por aquello que luchó. Quieres que volvamos a ser como los niños de antes, que al primer problema recurrían de inmediato a la Liga para que solucionara sus problemas. Lo siento, Wally, hemos logrado mucho hasta ahora.

-Artemis, estoy hablando de que el plan ha fallado- replicó él –Kaldur está catatónico, pueden ayudarlo, ¿con qué consecuencias? ¿Qué pasa si los descubren? ¿Por qué… es tan malo recurrir a la Liga para ustedes? El equipo es parte de ellos, no hay nada de malo en pedir ayuda cuando se necesita.

Esta vez, Artemis guardó silencio. Wally, que la miraba, se dio cuenta que no iba a sacarla de sus ideas, como ella tampoco sería capaz de hacerlo cambiar de opinión. El pelirrojo ni siquiera levantó los ojos cuando ella se puso de pie.

-Escucha… quise venir porque me sentí culpable por lo del otro día- comenzó a decir ella –Sé que deseas lo mejor para todos, te conozco, pero… no todos somos como tú, Wally. Con Dick tenemos mucho que demostrar, sobre todo a la Liga, de todos nosotros, quizás eres el único que está de lo más bien con su mentor- no fue desapercibido para ella el cambio en su mirada –pero eso no significa que los demás estemos igual.

-¿A qué viene todo eso?

-A que vamos a continuar con la misión- contestó Artemis –Lo quieras o no… es lo que nos queda hacer…

-¿Han pensado en otra manera?

-No la hay- le dijo ella, mirándolo –Al menos no para nosotros. Siento tanto que no entiendas, Wally…

-Yo también…


Wally sintió perfectamente cuando ella se fue, pero aún así, se quedó un tiempo más sentado en la banca, mirando sus manos. Tenía deseos de gritar, de la rabia, frustracion, tristeza. O simplemente correr, dar unas cuantas vueltas al mundo y al final, esperar que todo pasara. Cuando era más joven, eso solía resultar.

Pero se puso de pie, tranquilo, ya no era aquel chico expresivo en sus emociones, en teoría había madurado y ya podía controlarse más (o al menos eso le decían los demás). Él no estaba del todo seguro que se tratara de eso, pero no deseaba cuestionarse demasiado.

Llegó en pocos minutos al departamento. Al entrar, vio que Linda había encendido la televisión y miraba un video musical de un grupo que no conocía, canturreando en voz baja. Al verlo, entrar, lo quedó viendo con sorpresa.

-¿Cómo estuvo?- le preguntó ella. En un primer momento no recibió respuesta, así que ella sacó su propia conclusión -¿Así de mal?

-Peor- suspiró Wally, sentándose en el sofá -Hay días en que simplemente no debería salir del baño…

-¿No es de la cama?- preguntó Linda, con una sonrisa.

Antes que alcanzara a responder, el ruido de vidrios quebrándose hizo que los dos dieran un salto, asustados. En pocos instantes, antes que alcanzara a hacer cualquier movimiento, Wally vio entrar a tipos vestidos de negro.

Su primer impulso fue tomar a Linda y huir a súper velocidad, pero siempre pensando en su identidad se detuvo unos instantes, los suficientes como para verse rodeado por cinco tipos, que comenzaron a atacarlo.

Aún pensando qué debía hacer (y una parte de él maldiciendo porque no tenía su comunicador a mano), se dedicó sólo a esquivar a los hombres, que podían moverse demasiado bien para su gusto. De no ser porque vio que Linda estaba rodeada, seguramente hubiera continuado de la misma manera.

-¡Linda!- como pudo, se abrió espacio entre los atacantes, defendiéndose como podía sin tener que usar su velocidad.

-¡Wally!- la chica estaba apoyada contra la pared, tratando de mantenerse lo más alejada posible de los dos tipos que se acercaban a ella. Como única arma que había encontrado cerca de ella, era una botella de vidrio, de las bebidas que habían estado consumiendo durante el día mientras trabajaban.

Al momento en que ellos se acercaron, Linda atacó. Lamentablemente para ella, no fue suficiente y sin darse cuenta del momento, uno de ellos la tomo del cuello ya apoyó con brusquedad contra la pared.

-¡Déjenla!- gritó Wally, tratando de mantener su velocidad al límite, pero luchando también cuerpo a cuerpo.

Antes que alcanzara a acercarse a ellos, con sorpresa vio cómo el hombre que tenía a Linda la lanzó hacia él, que la afirmó lo mejor que pudo.

No tardó en darse cuenta que era una distracción, justo cuando sintió un pinchazo en su costado. Al mirar, pudo ver un dardo. Lo sacó rápidamente, aunque sabía que era inútil. ¿Qué era lo que tenía? Seguramente no tardaría en averiguarlo.

Lo mismo Linda, ya que notó perfectamente que ella también tenía uno en el cuello.

Wally era un velocista. Venenos en su sangre solía trabajar diferente en su cuerpo, podía tardarse mucho más en surtir efecto, pero no podía confiarse.

Sin pensarlo demasiado, tomando a Linda con fuerza, se lanzó en contra de la ventana, protegiéndose lo mejor que pudo de los vidrios con las cortinas, aunque no fue de mucha ayuda, ni para él ni para Linda. Usando su velocidad, buscó un escondite, justo a tiempo para que los ninjas salieran a buscarlos a ciegas.

-¿Wally?- miró a Linda, que tenía algunos cortes en su rostro; comenzaba a notarse pálida -¿Qué fue… todo eso?

-No… lo sé…- contestó, poniéndose de pie. Se sentía mareado, no sabía si era sugestión o lo que fuera que le habían inyectado, comenzaba a tener efecto –Afírmate…

-¿A dónde vamos?

-Por ayuda…


No tenía idea por qué había escogido ese lugar, de todas las alternativas que tenía.

Sólo pudo ver la cara de pánico cuando, al abrir la puerta, Jay Garrick lo vio, a penas sosteniéndose en pie y afirmando a Linda.

-Jay…

-¡Wally!- rápido, Jay se acercó a ambos y los afirmó, como pudo -¡Joan, Bart!- gritó hacia el interior de la casa –Wally, ¿qué ocurrió?

Pero el pelirrojo ya estaba inconsciente.


(1). Idea sacada de la serie Liga de la Justicia Ilimitada. Ocurrió eso mismo que dijo Wally: la Liga armó en la Atalaya con un rayo o algo así, alguien (no recuerdo quién, quizás Luthor o Cadmus) se las ingenió para disparar a la Tierra. Flash (Wally West), nunca estuvo de acuerdo con su construcción.


Y sigue la historia... nos vemos!