"I need a Friend"
Suspiró resignada. El viento frío de la Puch golpeaba su rostro como todas las mañanas. Miró el cielo tan cargado de nubes negras, seguro llovería. La gravilla sonaba bajo sus sandalias acompañando como melodía sus pasos lentos. Miró a lo lejos, al otro lado de la carretera dos muchachas bien abrigadas reían en voz alta, su piel era canela como la suya, las conocía, eran dos de sus compañeras en el instituto, de esas que tuvo que dejar de ver por su condición. Las vio restregarse las manos, seguramente frías por el clima, envidió aquello y muchas otras cosas. Envidió que ellas pudiesen sentir el frío, no era que ella no lo sintiese pero no causaba nada en ella, su temperatura lo impedía. Envidió también sus vidas comunes, normales; como deseba ella tener sus vidas, ir a la universidad, escapar de todo, tener novio, formar una familia. Negó con la cabeza para borrar aquellos deseos, para eliminar de su mente aquella imagen de unos niños pequeños y un esposo a su lado, que ahora no tenía rostro. Sonrió, al menos en sus sueños ya no estaba contemplado Sam.
Su largo cabello ondeaba con el revoltoso viento, ondulando como estela negra que brillaba aun con la falta del sol y la prominente lluvia. Una gota cayo sobre su rostro y cientos de otras comenzaron a empapar la arenilla. Se adentró en el bosque para acortar el camino hasta la casa de Jacob, el follaje eternamente verde la recibió como cada día, se sentía segura en el. Decidió ir a pie, no eran mas que unas millas, no quería escuchar el pensamiento de los demás, menos los de Sam o los de Jacob.
Escuchó el ruido de unos pasos rápidos a su costado, al voltear vio pasar como estrella fugaz a uno de los Cullen, empuñó sus manos al recordar a los chupasangre. Intentaba no recordar la noche anterior, la visita de la "Bella" esa que traía de la quijada a Jacob. "Maldita zombie" pensó enrabiada, ella y su perfecta mojigatez hacían que el alfa de su mana perdiera aun los sentidos…
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Leah tu sabes que es imposible que su imprimación se termine… el no te merece…". "shh…huelo algo"- dijo de pronto la loba poniéndose alerta, Jacob agudizo los sentidos y un olor a tomates podridos inundo sus fosas nasales.
—Los Cullen— dijo con desprecio al oler mejor. Jacob relajó la postura y la voz del siempre calmo de Edward se hizo presente.
—Somos nosotros Jacob— dijo como si ella ya no lo supiese.
—"que novedad"— mascullo aguantándose la mirada gélida de su alfa.
En un segundo la figura fantasmagórica y platinada de Edward salió de entre las sombras y a su lado uno de los seres a los que mas aborrecía de todos, Isabela Swan y su carita de damisela en apuros,"claro que con esos ojos inyectado de sangre asustaría hasta el mismísimo demonio" pensó, Jacob ladró algo en su mente mientras Edward la miraba impertérrito antes sus dichos, pues aunque Bella no escuchase sus pensamientos su esposo si.
— ¿No puedo expresarme ahora?-preguntó en tono sarcástico.
—Cierra la boca Leah—pidió Jacob con poca amabilidad, mirando como embelesado a la vampira que lo saludaba con vocecita inocente.
— ¿Qué ha pasado?-preguntó.
— Hemos venido porque Alice tiene noticias— respondió Edward al escuchar los pensamientos del lobo. Mientras Leah mostraba los dientes a la vampira que trataba de seguir sonriendo.
— Al fin noticias de la lunática esa— pensó Leah sin mucho recato. Edward carraspeo y Bella puso cara de confundida.
— Nada de que preocuparse— la tranquilizo su esposo.
— ¿Qué ha visto?-pregunto el lobo tratando de sacar la vista del pedazo de zombie o al menos eso le grito Leah en un "Si no apartas la vista de la muerta en vida su esposo lo hará por ti, recuerda que es casada".
—Los Volturies se han detenido, al parecer unos altercados mas importantes se han presentado— continuó Edward un poco mas incomodo pero conservando la compostura.
— ¿Ya no vendrán?-pregunto con escepticismo Jacke. Edward negó.
— Aro y tres de sus acompañantes llegaran pasado mañana al amanecer— comunicó Edward.
—"Dios santo ¿Por qué no se entregan y todos felices?", al menos eso debieron hacer con la mosca muerta esta— no pudo morderse la lengua o mejor dicho los pensamientos. Jacob bufó con rabia mostrándole los dientes, Edward procuro disimular que había escuchado el comentario y Bella la miró como si supiese que había dicho.
— Entonces ¿no hay de que preocuparse?-pregunto Jacob haciendo un esfuerzo por no estallar y eliminar la poca decencia que dictaba no atacar a una mujer, aun si esta puede defenderse en iguales condiciones.
— ¿Con que quieres entrarme a los mordiscos?-pregunto la loba con sarcasmo. Edward esbozo una sonrisa y Jacob reprimió la sarta de cosas que deseaba decirle.
— ¿Qué…?
— Digamos que Leah esta alegre— murmuro Edward cuando Bella intentaba saber a que se debía el buen humor de su esposo y el rostro rabioso de su amigo.
—Y vieras que humor vampirito— respondió.
—Ya basta Leah— la paró su alfa y miro nuevamente a Edward.
— Suponemos que no, pero hay que estar alertas, recuerda que están interesados en ustedes tanto como en nosotros Jacob— recordó el frío. Jacob asintió.
— ¿Eso es todo? —Preguntó la loba, Edward movió la cabeza en señal positiva— bien, después de tanto alboroto y sueño perdido.
—Disculpen las molestias— se apresuró a decir Edward apenado.
—No la escuches Cullen— pensó su alfa.
—Jacke…—esta vez fue Bella la que movió sus labios— pensaba que podías venir mañana temprano, hay algo que deseo hablarte, es sobre Charlie.
—Esta bien— se apresuró a decir el lobo asintiendo con la cabeza para que Isabella entendiese.
—Quita la cara de…
—Bien nos vamos— la cortó Edward que seguramente no quería escuchar mas las palabras de Leah.
—Nos vemos Jacke— se despidió la vampira dejando una estela plateada a su paso.
—Malditos chupasangre— había sido su primer pensamiento luego de que estuvieron lejos de su alcance— y tú aun sacando tus sentimientos ante esa mojigata.
—Párate ahí, ya hablamos de esto— Jacob le habló golpeado, estaba enojado con ella.
—Eres un idiota— espetó la chica mientras se des transformaba y se colocaba su vestido en la oscuridad— me voy a casa.
—No te he dicho que puedes— la voz humana de Jacob la asustó al sentirlo tan cerca.
—Pues no te estoy pidiendo permiso, debo ir donde mi madre y ya que la tropa de murciélagos no piensa venir no veo que hago aquí— dijo mordazmente. Jacob tomó su brazo, un rayo de luna se filtraba ante ellos. Aun se podía divisar un gran moretón en la piel canela.
—Perdona…— pidió afligido.
—No hay que perdonar— respondió ella soltándose, lo vio a los ojos, su "amigo" estaba tan afligido como ella— te veo mañana baboso.
Se encaminó dejándolo ahí parado, entre el follaje negro y espeso y la palabra en la boca.
Miró su brazo antes de entrar en la cabaña, el color canela era uniforme, al menos nadie preguntaría que le pasó. Alzo la vista al toparse con Sam que iba saliendo, tragó en seco y le dio una mirada de rencor. El pretendió decir algo pero no quiso escuchar y se adentro en la cabaña. Su pelo estaba empapado por la lluvia al igual que su ropa, dentro ardía un brasero que calentaba a la hermana de Jacke.
—Hola Leah— saludó amablemente Rachel que cubría su cuerpo con un chal grueso—ponte aquí al fuego.
—Gracias— la miré a los ojos, eran casi iguales a los de Jacob, con ese brillito especial que no había visto en otros.
— ¿hay reunión hoy? — preguntó mirándome. Negué, deduje que Jacob ya les había informado a todos la noticia — me enteré que no vienen todos los Volturies, solo uno de ellos.
—Así es, anoche vino Edward y "Bella" a decirnos lo que Alice había visto— respondí pausadamente. Mi ropa ya había secado y un atisbo de cansancio se apoderó de mi cuerpo, no había logrado dormir anoche hasta que sentí a Seth llegar a casa y eso fue hace un par de horas.
— ¿La odias no es así? — su voz cantarina me trajo de vuelta de mi sopor. La miré como no entendiendo— a Bella.
—Qué te lleva a pen…
— ¡Paul! — la mirada de Rachel se perdió de mi vista cuando la figura de su imprimado llegó a ella, su voz embelesada, propia de todos aquellos que "gozaban" de la Imprimación perforó mis oídos. Decidí salir de ahí antes de ver una escena de besos.
Caminé hacia la playa, talvez las olas podrían serenar mi mente. Jacob debía estar donde Bella, la perfecta Bella y su complejo de damisela medieval. Frené mis pensamientos, no quería a ninguno de ellos en mi mente, no a Sam, ni Bella, ni Paul, ni manada o Jacob. Respiré a medida que mis pies descalzos tocaban la húmeda arena, me senté sobre ella con las piernas cruzadas y mis manos sobre ellas, mirando el mar y el pequeño rayo de luz gris que se filtraba en el oleaje.
Traté de asimilar los sucesos de estos días sin mucho resultado o respuestas ante ellos. Sola una respuesta llegaba a mi mente y era que estábamos perdiendo la capacidad de metamorfosis por razones que aun no me explico y que ruego Bill pueda responder prontamente. Por otro lado las posibilidades de una vida normal quemaban en mi mente y una sonrisa amarga sellaba aquel atisbo de felicidad, la razón: nada volverá a ser lo mismo. Nuestras vidas fueron destruidas por esta maldición y ya nada podría curar las heridas, las acciones que nos ha llevado a tomar. ¿Qué seria de los imprimados si el efecto pasara? ¿Qué seria de Paul y Rachel tan fervientemente enamorados? ¿De Quil y la pequeña? ¿De Sam y Emily? Mundos inventados, construidos sobre arena.
Una idea que antes había concebido en su mente, en sus días mas atribulados, volvió como recordatorio de que aun le quedaban opciones. El escapar de esa ciudad, lejos de todo, lejos del frío la llamaba como única oportunidad de ser feliz, pero luego pensaba en su madre y en su hermano, ninguno de los dos la seguiría y el precio de tenerlos lejos terminaría por derrumbarla nuevamente, además estaba Jacob y aquella fidelidad que no podía quebrantar por nada, era casi un hechizo el seguir sus ordenes hacia lo correcto.
Un Sueve tacto en su hombro la hizo voltear, una sonrisa sincera la saludó con cariño.
— ¿Qué haces aquí?-pregunté al recibir una sutil muestra de calma de su parte.
—Veo como puedo arreglar el mundo si tan solo Pinky estuviese a mi lado— bromeo, me reí ante aquello y me senté a su lado.
—Pensé encontrarte en la cabaña—comenté. Ella volvió a dirigir la vista hacia al mar.
—Tu hermana y Paul mas imprimación me obligaron a salir de ahí— dijo con voz monótona.
—Tuve la desagradable visión de ellos dos en el sillón con Paul como un pulpo enredado con mi hermana—dije asqueado.
—No digas mas Jacke que vomitare el desayuno que aun no ha entrado a mi estomago— dijo mas alegre.
—Pues deberíamos ir a tu casa a por ello— dije en un dejo de esperanza de desayunar siquiera.
—¿Te estas invitando a mi casa para arrasar con la despensa Jacob Black?-pregunto. Asentí riendo— con ustedes no se puede.
—Y contigo tampoco— dije levantándome y ofreciendo mi mano para que hiciese lo mismo.
—Pobre de mamá tendrá que cocinar para un batallón y tan solo eres tú— dijo aceptando mi mano.
—No te olvides que tu también comes como si el mundo fuese a acabar— y por aquello recibí un puñetazo en el hombro.
—No reclames— me dijo cuando comenzábamos a caminar.
El silencio se hizo parte del camino, pero no era incomodo, mas bien era grato. Nunca tuve en mis pensamientos un atisbo de que algún día Leah y yo podríamos ser como amigos. Mas bien siempre supe que la tendría alejada de mi persona, es una insufrible, tan o mas que yo.
— ¿Fuiste donde los Cullen?— pregunté, él asintió.
—Bella quiere que Bill salga con su padre, esta muy solo y ella no puede ir a verlo mucho tiempo debido a …
—A su cambio— terminé. Él afirmo con la cabeza y me miro como esperando que comenzara mi descargo de bilis contra el amor de su vida, pero mas bien callé, no quería gastar mi saliva en ella y mucho menos romper la paz entre ambos, necesitaba a Jacob, necesitaba un amigo cerca.
NA: Hola a todos, se que no tengo perdon de Dios por la tardanza ni daré ningun tipo de explicacion por mis horribles actos, solo pido me dejen vivir un tantito mas (ahahaha n.n).¿ Pues saben lo que es vivir casi 4 meses sin internet? Un calvariono no se los recomiendo.
Bien continuando con lo importante: He vuelto con un nuevo capitulo que dedico a todos quienes han dejado un mensajito dando su opinión respecto a mi humilde historia, tambien va dedicado a aquellos que la han puesto entre sus favoritas y aquellos que me han puesto a mi como uno de sus autores favoritos, no saben lo feliz que me hacen con aquellos regalos, porque eso los concidero. Y para no dejar a nadie fuera tambien lo dedico a aquellos que se pasan a leer de incognitos cada capitulo.
Pues no tengo mas que decir por ahora, espero les guste y nos estamos viendo prontito.
Besos a todos,
Alle.
