Hola de nuevo, aquí está el cuarto capitulo del fic, espero que les agrade, gracias por leer, pero no olviden dejar un comentario con sus impresiones sean buenas o malas, ya que en el pasado no recibí ningún comentario espero que la trama les esté gustando.

Aqui se los dejo para que lean.


CAPITULO CUATRO. ¿PASADO O FUTURO?

Hay veces en las que se debe tomar una decisión que sé que cambiará mi forma de ver la vida. La vida está llena de altas y bajas, de pruebas que tarde o temprano se tienen que enfrentar.

Se me había dado todo lo que quería hasta el punto de que cada capricho se me era concedido porque mi familia podía darse ese lujo gracias al trabajo de mi madre y padre lo permitía y es que ambos buscaban lo mejor para mi hermano Hugo y para mí.

No vivíamos en una mansión lujosa pero era una casa a la que podía llamar hogar, a la que podía llegar y descansar tranquilamente en mi habitación; siempre había sido así, mi familia estaba unida y los lazos entre cada uno de sus miembros eran fuertes y nos traían grandes beneficios a todos y no me había dado cuenta hasta ahora.

¿Por qué un golpe desagradable hace que comiences a valorar todo lo que tienes? Pero para mí, fue lo que me permitió terminar con aquella página en blanco de una historia de mi vida a la que no he puesto fin.

Esa noticia tan desagradable tuvo lugar durante el mes de febrero en medio del viaje de regreso al colegio después de terminada la excursión al Bosque de Dean, en la que gracias a un tropiezo de mi parte, casi pierdo la vida de no haber sido por esa águila que me salvó.

Cogimos los trasladores para regresar y fue un pequeño instante, tan sólo segundos y sentí como un agudo pinchazo se me clavaba en el corazón, nunca había sentido nada igual. El dolor se posó en mi corazón y recorrió mi cuerpo completo llenándome de una angustia inexplicable.

Cuando caí sobre el sendero que llevaba al pueblo de Hogsmeade, me levanté presurosa y mi mente soltó un pensamiento que bastó para que mi cuerpo realizara la tarea encomendada. "Busca a Albus".

Fue lo único que pude razonar antes de que el dolor y la angustia se apoderaran de mi mente y de manera automática, mis ojos buscaron a mi primo de Gryffindor entre el barullo de estudiantes que me rodeaban con sus pláticas y anécdotas sobre la excursión recién finalizada. Lo encontré platicando con sus compañeros de casa y me acerqué a mi primo en dos zancadas y lo tomé por la manga de su sweater color rojo oscuro para caminar rumbo a la escuela ante las protestas de Albus que no escuché pues me tenia preocupada lo que sentía en mi pecho porque no era normal.

Pero en este mundo de magia, ¿Qué podía considerarse normal? La magia forma parte de la vida diaria, cada día podía ver como las velas, los instrumentos de cocina, las plumas, incluso los libros flotaban en el aire sin nada que los sostenga más que un conjuro que muchas generaciones de familias de magos y brujas conocen y lo han pasado de padres a hijos.

Convives con los goblin del Banco de Gringotts, duendes, dragones, centauros, todo lo que los humanos normales creían fantasías, en este mundo no lo eran, formaban parte de una sociedad creada desde principios de la historia y esa sociedad vive escondida para que las personas sin magia, no descubrieran que sus fantasías son reales.

Me preguntaba, ¿De qué servía? Los muggles de una forma u otra conocían la magia, sus hijos se adentraban a este mundo que, a sus ojos, era magnifico y perfecto, como una utopía sobre el mundo ideal.

El mundo muggle y el mundo mágico no son tan diferentes. Para los muggles, la magia era algo con lo que solo podían soñar y algunos hacían creer que utilizaban la magia, ¿Cuántas veces no miré junto a mis abuelos muggles esos espectáculos de magia cuando era una niña? Pero para mí, acostumbrada a la magia desde mi más tierna infancia, esos trucos no eran más que trucos baratos, porque la magia en este mundo, es más que sacar un conejo de un sombrero o partir a una persona en dos; para los magos era una forma de vida, nuestra vida, la magia era nuestra esencia algo parecido a nuestra alma.

Los muggles pudieron salir adelante solos sin la ayuda de la magia, si algo se rompia no había forma de repararlo, solo se había roto y ya. Nada de hechizos reparadores. Aprendían a vivir sin magia, tenían sus propias creencias, sus fantasías porque simplemente necesitaban creer en algo para no sentirse solos en este inmenso universo. Tenían algo llamado Fe, que no he visto nunca dentro del mundo mágico.

Apenas comienza mi camino en esta vida y sé que me falta mucho por vivir, pero no contaba con la fe, no tenía en nada en qué creer porque yo misma creaba mis convicciones y lo intangible no estaba al alcance de mi mano ni de mi varita cuando pronunciaba el hechizo Accio.

Y si lo fantástico de los muggles se convertía en nuestra magia, ¿Qué pasaría con el mundo, con la magia? Una conversación como ésta la había tenido con el tío Harry, que me contó que desde que fue un niño había perdido a sus padres y había convivido con su familia muggle y cargó con el destino del mundo mágico por diecisiete años, claro que mi tío no sabía que era un mago hasta que Hagrid le explicó todo y cumplió once años para asistir a Hogwarts y se dio cuenta de que su nombre e historia era muy conocida entre los magos.

Pero todo eso terminó cuando el tío Harry derrotó al Señor Oscuro que se hacía llamar Lord Voldemort pero su nombre real era Tom Marvolo Riddle. El tío Harry había pasado por el deslumbramiento de los muggles cuando descubrió este mundo a los once años, pudo decidir regresar al mundo muggle pero no lo hizo. Se quedó en el mundo mágico al que siempre había sentido como su verdadero hogar, por eso luchó por salvarlo junto a mis padres Ron Weasley y Hermione Granger, que siempre estuvieron con él hasta el fin.

La magia debía evolucionar, se había estancado por años bajo el mismo régimen, un cambio debía haber y, de algún modo, estaba sucediendo.

Cuando Albus y yo entramos al colegio, nuestros primos y hermanos que estaban en Hogwarts, nos esperaban en el vestíbulo de entrada, todos tenían expresiones graves y silenciosas. Nos quedamos parados en medio del vestíbulo mientras a nuestras espaldas escuchamos las voces de Molly y Lucy que también entraban al castillo y nos imitaron a Albus y a mí quedándose paradas a nuestro lado.

El dolor de mi pecho se extendió como el hielo, sentí cada parte de mi cuerpo helada, algo iba mal. Era un presentimiento; algo había pasado en casa, con alguien muy cercano a nosotros.

La noticia que James nos soltó hizo que mi estomago diera un vuelco y sentí como un bloque de hielo recorría mi cuerpo desde la cabeza hasta los dedos de los pies y las lágrimas salieron silenciosas recorriendo mi rostro, puse una mano sobre mi boca para acallar los sollozos que no quería que nadie escuchara.

Entonces supe que todo era verdad. Que las advertencias de Richard sí estaban fundamentadas y un odio inmenso creció dentro de mí, podía sentirlo como fuego recorriendo mi espalda, que quemaba por dentro y unas ganas inmensas de atacar se hicieron presentes nublando mi mente y mis sentidos.

¿Por qué lo habían hecho? ¿Por qué con los miembros de mi familia y no conmigo? ¿Qué tenía Merlín contra mí?

La portada del diario "El Profeta" se puso a la vista de nuestros ojos. Albus la tomó y estrujó la hoja de periódico con sus manos pero logré ver el enorme titular de letras negras y una foto de mi abuelo en ella.

"ARTHUR WEASLEY, DIRECTOR DEL DEPARTAMENTO DEL USO INDEBIDO DE LA MAGIA FUE ATACADO POR UN GRUPO DE VAMPIROS DESCONOCIDOS. ¿LOS VAMPIROS SE REBELAN ANTE NUESTRO MUNDO?"

Entonces comprendí que los mitos y leyendas se habían convertido en mi realidad, que me habían engañado y que, aquellos que decían ser mis amigos no lo eran y ante ese pensamiento, me di media vuelta y corrí en dirección a las puertas de la entrada del colegio sin hacer caso a los gritos de mis primos y mi hermano que me llamaban insistentemente para que regresara.

Tomé el sendero que llevaba al pueblo de Hogsmeade y mientras corría, una ola de viento golpeó mi rostro y pude volver a sentir mis cinco sentidos de nuevo y con una mano me limpié los rastros de lágrimas de mi rostro; miré hacia atrás, nadie me seguía, eso era bueno, al menos por el momento.

Caminaba por las nevadas calles del pueblo metida en mis pensamientos, en tan sólo dos meses mi vida había cambiado tanto. No dejaban de pasar los recuerdos de estos últimos días por mi cabeza, sentía la espina de la traición y el engaño clavada en mi pecho como una estaca.

Era triste despertar y darte cuenta de que una realidad que considerabas un mito, incluso el sentimiento de amistad que llegaste a sentir, cambia para dar paso al odio y a la sensación de sentirte utilizada, donde todo lo que creíste sentir se desmorona, donde tus creencias oscilan entre sí y no puedes evitar sentirte desorientada y confundida.

Mis ojos habían estado cubiertos por una venda que al fin había caído y podía ver con mayor claridad. En medio del dolor aún tenia fuerzas, y es que, cuándo te dan un golpe bajo, ¿Cómo reaccionas?

Me quedé muda ante mi propia pregunta y mi cabeza no hace más que darle vueltas al asunto hasta que analicé punto por punto para entender que había pasado y porque o qué fue lo que hice mal. Les daría su espacio y me daría el mio, no me creía capaz de estar cerca y mantenerme serena frente a ellos y si fue con la intención de hacerme daño, según la hipótesis de Richard, no me quedaría más que alejarme de ellos, poner mi barrera y mi distancia.

Pero si no fue un golpe bajo y la situación está lejos de ser así y sólo yo la veo de esa forma, ¿Si nunca quisieron hacerme daño? ¿Si fue un malentendido?

Tenia que reflexionar muchas cosas, el mundo que yo creía era una mentira y no podía perdonar tan fácil, suena egoísta, pero se trataba de mi abuelo, la persona que más quería en el mundo y aun así, el otro problema era que a ellos también los quería, eran mis amigos desde el primer curso y además no estaba segura de sí eran vampiros o no lo eran.

Caminé sin rumbo fijo, no veía pasar a las personas a mi alrededor, tan solo estaba perdida en mis recuerdos y cavilaciones.

Sabía que pensar como lo hacía y sufrir por ello era masoquista, mis amigos me habían dejado hace tres años y sufrí lo suyo con eso y aprendí a levantarme haciendo nuevos amigos como Richard, Susana y Marcela y dejé de sentirme sola como me sentía cuando los cinco se marcharon, y ahora regresaban y estaban cerca cuando me pasaba algo malo como mi caída en el Bosque de Dean y sin pensarlo, comencé a tener miedo hacia ellos, miedo a que me hicieran algo y no sólo a mí, a todos los que me rodeaban.

Choqué con el torso duro y rígido como una piedra de una persona y un extraño olor a azufre inundó mis fosas nasales impidiéndome respirar, me alejé rápidamente pidiendo perdón y me fui corriendo para mitigar la vergüenza.

Lo anterior me hizo darme cuenta de que los que paseaban por las calles de Hogsmeade estaban vestidos de manera extraña. Utilizaban unas túnicas largas que les llegaban hasta los tobillos de color negro con la capucha sobre sus cabezas, otros las tenían de color azul marino, marrón y violeta y los que eran hombres vestían trajes antiguos y bombachos del color de su túnica y las mujeres usaban largos vestidos de encaje negro con el color de su respectiva túnica también de estilo antiguo junto a una especie de zapatillas con tacón alto.

Portaban mucho maquillaje blanco para hacerse parecer pálidos en un vano intento y me sorprendí al ver que algunos traían puestos colmillos de plástico como los típicos disfraces de vampiro para Halloween en el mundo muggle y solté una leve risa, toda esa parafernalia me parecía ridícula.

Entré al pub de Las Tres Escobas para tomar una cerveza de mantequilla antes de regresar al colegio, escogí una mesa y me senté a esperar a ser atendida mientras observé a mi alrededor y algunas personas que se encontraban en el local vestían del mismo modo que los paseantes.

-Se les adelantó la noche de Halloween-dije en un murmullo burlón.

-¿Le ofrezco algo?-me dijo Madame Rosmerta, la dueña del lugar con una sonrisa nerviosa. Me giré para mirarla y asentí aún con la sorpresa en el rostro.

-Me gustaría una cerveza de mantequilla, por favor-dije tratando de sacar una sonrisa pero me fue imposible tanto por el ambiente turbio y misterioso que rodeaba al pub y por el creciente olor a azufre que había en el aire. Madame Rosmerta asintió y se fue para traer mi pedido.

Miré hacia la ventana, estaba anocheciendo, pero de una manera extraña la luna comenzó a brillar con una luz roja, no era normal ver la luna así y menos a esas horas del día, las nubes y el cielo tomaron un resplandor rojizo casi anaranjado y pasó algo espectacular.

Poco a poco la calle principal de Hogsmeade comenzó a llenarse de animales de tamaño humano, había varios osos, tigres siberianos, lobos blancos, pingüinos, un jaguar, un lobo pardo, un tigre de bengala, un caballo, un puma, un murciélago, un águila, y me asusté al ver que todos esos animales miraban hacia el local y como me había pasado antes con el águila, el jaguar y el lobo que había encontrado en el Bosque de Dean, sentí que sus miradas y su enorme tamaño, no eran normales.

Escuché una pequeña risa a un lado de mí y me giré asustada y enarqué una ceja al ver que se trataba de Madame Rosmerta que traia en una mano mi cerveza de mantequilla.

Tomé el vaso mirando a Madame Rosmerta aún con una ceja enarcada y le di un sorbo a la cerveza.

-¡Disculpa!-dijo Rosmerta mirándome con pena-Pero es que eres la primera que se asusta con todo eso-dijo esto último señalando hacia la ventana.

-¿Tiene algo de importancia?-dije con curiosidad y un toque de desdén en la voz al tiempo que le daba un gran sorbo a la cerveza.

-Es el punto de reunión-contestó Madame Rosmerta en un murmullo bajo con un tono de confidencialidad que intuía que me estaba metiendo en algo malo.

-¿Punto de reunión?-pregunté sin entender y mandando a volar esa sensación ya que mi curiosidad era mas grande.

-Sí, de los señores de la noche-contestó Madame Rosmerta con nerviosismo mientras me apuraba a que me terminara la cerveza.

-¿Señores de la Noche?-murmuré, mi cerebro captó ese término al momento, sí, asi se les llamaba también a los… ¿Vampiros?

-¿Hay vampiros en Hogsmeade?-pregunté con confusión en voz alta pero Madame Rosmerta me cayó poniéndome una mano en la boca para que no dijera más.

-Chica, ¿Qué no lees el periódico? Desde hace un año ha habido ataques de vampiros por todo Reino Unido-me soltó Madame Rosmerta tomándome por un brazo y dirigiéndome hacia la chimenea para que regresara a Hogwarts.

Perpleja y sorprendida tomé algunos polvos Flú pero antes de irme le pagué a Madame Rosmerta y me metí a la chimenea no sin antes dar una última mirada a los animales que seguían observando el local. Pronuncié el despacho de Teddy Lupin en Hogwarts y las llamas verdes me envolvieron llevándome de vuelta al colegio.

Cuando llegué, Teddy me miraba con enojo pero soltó un suspiro resignado y me dijo que me marchara a mi sala común, sonreí, gracias a Merlín no había ganado un castigo, al parecer Teddy entendió porque me había ido del colegio esa tarde.

Le di la contraseña a la estatua de la entrada de la sala común y me dirigí rápidamente al dormitorio de chicas de sexto, me quité la ropa que usé ese día, me coloqué el pijama y me acomodé entre las cobijas de mi cama quedándome profundamente dormida al instante en que mi cabeza tocó la almohada.

Pero esa noche no pude dormir del todo bien, había tenido un sueño demasiado extraño.

Me encontraba parada en medio de un bosque, veía fijamente un punto enfrente de mí pero estaba lejos, di un paso hacia atrás asustada mientras una silueta avanzaba hacia mí lentamente, esa silueta se deslizaba entre los árboles, la maleza y las ramas, era inconsciente de lo que sucedía a su alrededor.

La extraña sombra se detuvo a varios pasos de mí, solo podía distinguir los largos cabellos rojizos de lo que estuviera delante de mí. En un instante me pareció verme a mi misma pero con el cabello rojo fuego más largo de lo que en realidad lo tenía, mis ojos azules eran más oscuros y mi rostro estaba blanco como la porcelana.

Una voz aguda empezó a llamarme como desesperada, primero suave, después en tono de orden y al final desesperada como pidiéndome ayuda.

-¡Rose Jeane, Rose Jeane, Rose Jeane!

Giré mi cabeza hacia todos lados para poder encontrar a quién me llamaba pero no había nadie, la visión de mi otro yo se desvaneció y me quedé sola en medio del bosque. Sin embargo, esa voz volvió a llamarme pero esta vez eran gritos que me pusieron los nervios de punta.

¡ROSE JEANE, ROSE JEANE, ROSE JEANE!

Los gritos me despertaron de repente, esos gritos habían sido tan reales… Mi respiración estaba agitada y coloqué una mano sobre mi pecho para controlarme mientras repetía en mi mente "Es un sueño, no es real, es un sueño".

Miré hacia la ventana del dormitorio, aún era de noche y mis compañeras seguían profundamente dormidas. Me levanté de la cama y me acerqué a una de las ventanas, aún tenía la imagen del sueño sobre todo de mi otro yo en la cabeza.

Entonces pasó algo extraño con mi reflejo en el vidrio producto de la luz de la luna. Mi rostro se volvió en dos partes, mi reflejo nítido en el vidrio me dejó ver a una chica de cabello rojo como fuego y de ojos azules claros y piel pálida y algo pecoso y a otra chica de cabello rojizo con ojos azules oscuros, de piel pálida y semblante frio.

Cerré los ojos con fuerza, no quería recordar nada. Me encaminé de nuevo a mi cama pero me detuve al ver que había movimiento a la entrada del Bosque Prohibido y miré por la ventana para investigar qué o quienes estaban en los lindes del bosque a plena madrugada, el movimiento de esas sombras hizo que recordara un poco el sueño que había tenido y me alejé de la ventana para ir a mi cama y seguir durmiendo.

A la mañana siguiente me levanté temprano, entré a la ducha y me cambié mientras pensaba en lo que había pasado con mi abuelo y lo que había soñado, tan solo de acordarme un escalofrío me recorrió el cuerpo así que decidí bajar a la sala común para no despertar a mis compañeras tan temprano en la mañana.

Me senté en uno de los sillones frente a la chimenea sin percatarme de que alguien más se encontraba ahí, recosté mi cabeza en el respaldo del sillón cansada y fastidiada por no haber podido dormir bien durante la noche.

Mis pensamientos volaron hacia lo que había descubierto el día anterior, ¿Cómo estaría el abuelo? Estaba preocupada, miré la mesilla donde colocaban los diarios o revistas sobre quidditch y me sorprendí al ver a Lorcan sentado al otro lado del sillón mirándome de reojo, me puse colorada de vergüenza, no lo había visto.

-Hola Lorcan-le dije con una sonrisa llena de vergüenza-¿Por qué has madrugado?

-Buenos días, Rose-contestó Lorcan con una media sonrisa que borró de su rostro adoptando una mirada seria-Me preocupa lo que pasó con tu abuelo, de hecho a todos nos preocupa.

-¿Quiénes son todos?-le pregunté curiosa mirándolo.

-Ya sabes, Lysander, Marcela, Susana, Axel y los chicos-dijo Lorcan con tranquilidad como si estuviera hablando del clima pero arrugó el ceño con enojo y siguió hablando con rencor en la voz-James dice que Nott también está preocupado, pero yo a ese no le creo ni una palabra.

-¿Por qué no?-le pregunté indignada, Richard Nott era uno de mis mejores amigos y ya me había dado cuenta de que al menos lo que me decía era verdad en parte.

-Porque te mete ideas en la cabeza que no son, Rose-soltó Lorcan de golpe-Tu y yo sabemos que nunca se ha llevado bien ni con Scorpius ni con Axel y cuando se fueron, él trató de ser tu gran amigo y bla, bla, bla, dice todo eso con tal de separarte de ellos.

Entonces reparé en que no sólo yo estaba pasando por momentos llenos de confusión y alegría al mismo tiempo, Lorcan también los tenia, tomando en cuenta de que Axel era un bromista en potencia y eran grandes amigos y Lorcan había sufrido también cuando se habían ido y ahora habían regresado diciendo ser diferentes.

-¿Recordando el pasado, Lorcan?-le dije con burla y una sonrisa socarrona.

-¿No lo haces tú, también?-volvió a preguntarme Lorcan mirándome de refilon dando justo en el blanco, parecía que me conocía muy bien.

-¿No te sientes extraño?-le dije con voz suave.

Lorcan se sentó mejor en el sillón para mirarme de frente, se encogió de hombros y dijo-Si piensas en el pasado, quizá sí, estamos viviendo otra época, ya no es lo mismo para nosotros ni para ellos-dijo Lorcan con simpleza.

-Pero..-dije tratando de refutar lo que Lorcan había dicho.

Lorcan levantó una mano en mi dirección haciéndome un gesto para que no hablara mientras trataba de explicarme a lo que se refería.

-Escucha, si sigues viviendo en el pasado, lo que ocurrió hace tres años, nunca podrás vivir tranquila, sé cómo te sientes pero no arreglarás nada con eso ni con ellos, ni con el mismo Scorpius-dijo Lorcan con seriedad mientras me miraba como si quisiera descifrar lo que pasaba por mi mente.

-¿Qué puede hacerme pensar que son diferentes? ¿El que ya no estén Nathalie Blair y Cecilia Gray cerca de ellos?-me levanté del sillón mirando a Lorcan desesperada, recordaba que Bastián y Scorpius me habían dicho que habían cambiado pero no sabía si creerles o no.

Además desde que recuerdo, Charleen y Eveline siempre se rodeaban de Nathalie y Cecilia y hacían justamente lo que esas dos chicas de Slytherin les decían, eran como su ejemplo a seguir y habíamos tenido demasiados problemas gracias a ellas, a mi no se me olvidaba lo que había pasado.

-Al menos están cerca de ti y eso es algo-dijo la voz de Lysander detrás de nosotros, se acercó y tomó asiento en uno de los sillones-Por lo de ayer, lo que pasó con tu abuelo, lo lamento, Rose-dijo Lysander con una sonrisa tranquila-Entre Lorcan y yo cuidamos a tus locos amigos, Richard y Susana para que no se lanzaran en tu búsqueda, sabíamos que querías estar sola y no queríamos que te molestaran e insistieran con el tema de los vampiros-terminó de decir Lysander mientras le soltaba un golpe a sus hermano gemelo que había soltado una carcajada al recordar lo que habían hecho.

-Cuando te perdiste en el bosque, todos nos pusimos como locos-habló Lorcan con una sonrisa traviesa mientras que tomaba uno de los cojines con despiste y se lo lanzaba a su hermano que recibió el golpe en toda la cara-Cuando Charleen nos dijo lo que había pasado, al principio no le creí, pero bastó ver a Scorpius bastante enojado y supe que era verdad-dijo mientras se defendía de los pequeños hechizos que le lanzaba Lysander con su varita.

-Espera-dije con sorpresa al escuchar las palabras dichas por Lorcan aún no me lo creía-¿Scorpius estaba enojado? Recuerdo haber visto a Bastián enojado, no a Scorpius-repliqué estupefacta parándome en medio del hueco que hacían los sillones junto a la chimenea.

Los hermanos Scamander dejaron sus juegos mañaneros e intercambiaron miradas complices y se soltaron a reír, los miré a ambos con una mirada amenazadora, sorprendida y severa.

-Una cosa es lo que viste en la mirada de Bastián que, digamos no es la alegría andando-dijo Lorcan con una media sonrisa burlona-Y otra muy diferente ver la mirada preocupada de Scorpius.

-¿Qué quieres decir?-hablé con recelo y miedo cuando el recuerdo de mi accidente en la excursión al Bosque de Dean que casi me cuesta la vida.

-Cuando Charleen nos dijo lo que había pasado a Richard, Susana y a nosotros, llegaron Scorpius y Bastián al campamento discutiendo-reveló Lysander tratando de ser prudente con sus palabras para no alterarme-No entendí bien lo que decían pero pude captar que Scorpius decía "A ella nunca le vuelvas a hacer daño", "Es importante" y "La amo"-se quedó callado unos momentos mirando al techo pensativo y le lanzó una mirada a Lorcan quien se espabiló en el sillón y me miró con un brillo de diversión en sus ojos azules que sólo había visto cuando estaba ideando una travesura.

-El caso es que Bastián se quedó callado escuchando a Scorpius, pero luego dijo "Es peligroso", "La pones en peligro", nunca los había visto a esos dos tan enojados-terminó Lorcan la explicación que estaba dando Lysander antes que él.

No puedo afirmar que Lorcan y Lysander tengan razón, pero al paso del tiempo, creer que al menos Scorpius se preocupara por mí es más difícil que Hugo deje su miedo a las arañas y a las acromántulas a las que les teme desde que era pequeño, aunque pienso que es herencia, así como mi miedo a volar y no poder estabilizarme en una escoba, tal y como mi madre.

El pasado nunca vuelve, ya lo sé, pero cuando los protagonistas de ese pasado regresan, para mí ha sido lo más complicado, doloroso y confuso. Traté de ignorar cada uno de mis sueños, su significado, pero me di cuenta de que estaba ligada al Quinteto Maravilla, a Richard y nuevamente a esas dos que habían desaparecido casi al mismo tiempo, Nathalie y Cecilia.

Si ambas regresaban a mi presente, no podría luchar contra ellas y tropezaría varias veces tratando de hacerles frente. Me sentía indefensa ante alguien como ellas y otra vez, los recuerdos regresaron a mí dándome una cachetada y mi ánimo bajó hasta el suelo. No podía guardármelo más, tenía que saberlo.

-¿A quién elegiría Scorpius?-les pregunté a los hermanos Scamander con un nudo en la garganta que crecía cada vez más-¿A Nathalie o a mí?

Dejé de respirar por unos momentos, el nudo en la garganta crecía y crecía al igual que mi temor por la respuesta. Lysander soltó a reír con ganas sin mover la vista del techo.

-¿Te preocupa eso?-preguntó Lysander desviando su mirada del techo y me miró con una ceja enarcada a lo que le devolví la mirada con furia-Bueno, pensándolo de ese modo-hizo una pausa aún con la sonrisa en su rostro y miró a Lorcan que sonreía burlón-Díselo tú, hermano, aún no puedo creerme esto.

Lorcan inspiró aire profundamente y lo soltó con suavidad, me miró a los ojos con determinación y habló con una voz imperturbable-Scorpius siempre ha querido a una persona desde que la conoció pero no se dio cuenta hasta tercer curso.

-¡Por favor, Lorcan! ¡No hables con rodeos!-le grité desesperada y nerviosa.

-No te va a gustar la respuesta, Rose-dijo Lorcan con temor en la voz y miró de refilón las escaleras de los dormitorios de sexto curso, me giré y no se veía a nadie ni se escuchaba que alguien estuviera despierto en el lado de los chicos.

-¡Aún así quiero saberlo!-le espeté girándome hacia mi compañero de casa-¡No estuve esperando tres años de angustia por nada!

Lysander se levantó del sillón y se colocó a mi lado con expresión preocupada, la misma que Lorcan tenia en ese momento y me miraba con tristeza mordiéndose el labio inferior como si no le gustara lo que tendría que decirme.

-No eres tú-soltó Lorcan en un susurro que apenas pude escuchar, sentí como Lysander me ponía una mano sobre el hombro en muestra de apoyo, mi mirada seguía en Lorcan que tenia la cabeza gacha y la levantó para terminar de dar el golpe final-Es Nathalie.

Me quedé pretrificada, no pude soportar el dolor y salí de la sala común rumbo al Gran Comedor para desayunar. Mientras caminaba por los pasillos que daban al Comedor, a lo lejos observé una pequeña acumulación de chicos y chicas alrededor de dos más que por algún motivo se me hacían conocidas.

Miré por un momento mientras me acercaba un poco más al barullo de alumnos de casa de Slytherin y me pareció estar alucinando. Cerca de ellos estaban Susana, Marcela y Renata, me acerqué lentamente hacia ellas, por instinto giré la cabeza hacia el otro grupo y descubrí a Charleen, Bastián, Eveline, Scorpius y Richard alrededor de…

¡No podía ser cierto! Nathalie y Cecilia acababan de cumplir mi peor pesadilla.

Nathalie era una chica alta, de largo cabello negro lacio, de tez blanca tostada que me hizo mis días difíciles gracias a sus insinuaciones hacia Scorpius que lo único que lograba era, lógico, ponerme celosa, además a principios de tercer año ambos fueron novios. En ese timepo no le di tanta importancia pero ahora…

Cecilia era una chica unos centímetros más baja que yo, de corto cabello color negro ondulado, de piel pálida siempre con maquillaje oscuro sobre sus parpados y usaba un labial color rojo en los labios dándole un aspecto extraño, oscuro y temible al mismo tiempo. Ella era la mejor amiga de Nathalie, que para mi sorpresa estaba siendo abrazada por la cintura por Scorpius quien le daba pequeños besos en la mejilla.

Hice una mueca de asco y caminé más rápido hacia mis amigas que me esperaban a la entrada del Gran Comedor, entramos y yo estaba en medio de ellas, no quería ver a ninguno de esos traidores aprovechados.

De nuevo sentí un fuerte olor a azufre como me había pasado en Hogsmeade pero este olor era mucho más concentrado y fuerte y la cabeza comenzó a darme vueltas, no aguanté las ganas de vomitar y salí del comedor corriendo hacia uno de los lavabos de las chicas, era horrible.

Ya en el baño, mi estomago soltó todo lo que tenia dentro y golpeé la pared del baño con furia, ¿Cuándo habían regresado esas dos? De nuevo la sensación de que algo me escondían se hizo latente y tenía unas ganas enormes de descubrir qué era, algo por lo que vengarme de ellos por engañarme, además tenía una duda, ¿Por qué el olor a azufre me hacía sentirme mareada y asqueada? ¿Sería la única a la que le pasaba?

Salí del baño después de haberme enjuagado la boca para que el sabor del vomito se fuera, estaba llena de odio, enojo y rencor, eso me pasaba por hacerme ilusiones que no podían ser, volví mis pasos hacia el Gran Comedor y cuando me acerqué a las grandes puertas, ellos seguían ahí alrededor de ellas. Y sentí de nuevo como ese olor a azufre invadió mis fosas nasales y corrí para sentarme en mi mesa y alejar ese olor que volvía a ponerme mal, si así seguía no podría desayunar nada antes de las clases del primer bloque.

Pero en medio de mi carrera choqué con Cecilia con un fuerte golpe, como si me hubiera estampado de lleno en la pared. El golpe hace que casi me vaya de espaldas, reaccioné a tiempo y giré sobre mi misma y de nuevo sentí ese olor de azufre pero hice amago de que no la había visto y seguí mi camino hacia la mesa de Ravenclaw.

Me dejé caer pesadamente en un asiento vacío mientras comenzaba mi desayuno con algo de asco por sentir todavía ese olor a azufre en mi nariz. Alguien se sentó en el lado vacio a mi derecha y miré para ver quien era, sonreí cuando descubrí a mi primo James quien me sonreía con su característica sonrisa burlona.

-¿Cómo estás?-me preguntó sonriente mientras tomaba una tostada y la untaba con mantequilla-Hace algunos minutos te vi cuando llegaste junto a unas Gryffindor compañeras de Albus pero saliste corriendo, tenías una cara…

-Estoy bien, me sentí algo mareada pero estoy mejor-le dije a mi primo tratando de sonreír pero no podía aun sentía asco.

-Pues esa cara me dice todo lo contrario, prima-dijo James mirándome con una ceja enarcada y ladeó la cabeza hacia un lado, esa pose se la había copiado a Teddy cuando éramos niños ya que Teddy también solía hacer ese ladeo de cabeza-Así que, ya me vas contando lo que te pasa, Albus me contó lo que pasó en su excursión, dice que está decepcionado, que le mentiste y que por si fuera poco, casi te matas. Agradece que Teddy no haya dicho nada a los tíos Ron y Hermione.

Escuchar que no habían mencionado nada de lo que me había ocurrido me había quitado un peso de encima, que no me había dado cuenta que tenia. Solté un suspiro de alivio cuando James me lo dijo y lo miré con una sonrisa llena de agradecimiento pero su semblante se volvió serio y taciturno, algo no normal en el bromista de Hogwarts.

-Que no hayamos abierto la boca, Rose Jeane-dijo James con seriedad y utilizando mi nombre completo, eso en el idioma de James significaba peligro y que estaba en un serio problema, no dije nada y seguí escuchando lo que tuviera que decir-No significa que estemos de acuerdo con lo que pasó, te pusiste en peligro algo que le había prometido a Albus que no harías y tampoco significa que no estés en problemas.

-Lo sé, James-le dije cohibida y arrepentida por no haber cumplido la promesa que le hice a Albus-No debí de haber ido al bosque sola mucho menos a esas horas de la mañana, pero no fui la única, Charleen Marshall también estaba ahí y a ella no le han dicho nada.

-Porque no está en nosotros decidir lo que haga o no Marshall, Rose-dijo James acariciando mi mejilla-Tú seguridad es lo que más nos importa a nosotros, que tú estés bien y no corras peligro, Teddy me contó lo que vio en tu mente y está sorprendido, nunca se han visto animales tan grandes.

-James, ¿Por qué los vampiros atacaron al abuelo?-le pregunté con voz ronca mirándole fijamente.

James soltó un resoplido que hizo saltar un mechón de su cabello negro azabache desordenado y me miró con sus ojos marrones llenos de confusión, él se preguntaba lo mismo.

-No lo sabemos, le he preguntado a mi padre pero tampoco lo sabe-dijo James con impotencia apretando los puños de sus manos sobre la mesa-Sólo me dice que no nos metamos en problemas, que nos cuidemos y que no estemos solos en ningún momento.

-Pero, ¡La página del diario, la que Albus y yo vimos! ¡Hablaba sobre un ataque de vampiros y de una supuesta guerra contra los magos!-exclamé con indignación, ¿Cómo era posible que el Ministerio de Magia no supiera porque sucedían los ataques de vampiros? Miré a James que había agarrado otra tostada y sus ojos marrones se volvieron rojos de furia, literalmente.

-Eso fue obra de alguien que está dentro de Hogwarts, Rose-dijo James en voz baja mirándome con complicidad y después se giró hacia su mesa repasándola con la mirada-Y creeme por primera vez en toda mi estancia en Slytherin, el sospechoso viene de ahí.

-¿Sospechoso?-le pregunté en voz baja enarcando ambas cejas.

-Alguien de mi casa se ha pasado los días desde el inicio de curso después de Navidad, hablando sobre vampiros y que Hogwarts está infectado de ellos-dijo James con el ceño fruncido aún con la mirada sobre la mesa de las serpientes.

¿Alguien de Slytherin hablando sobre vampiros tan libremente en su sala común desde el inicio de curso después de las vacaciones de Navidad? Sólo un nombre se me pasó por la cabeza, de hecho dos, pero el único Slytherin que me había estado hablando sobre eso era Richard Nott.

¿Sería él de quién mi primo James desconfiaba? Albus también desconfiaba pero no había tenido tiempo de hablar con él ya que siempre tenía a Richard al lado y eso evitaba que pudiera hablar con tranquilidad con ellos, pero ahora, ahí estaba James, a mi lado. Quizá ese era el momento.

-¿Hablas de Richard Nott?-le solté de sopetón y James giró la cabeza con brusquedad hacia mí mirándome con sorpresa, solo esperaba que mi primo no se hubiera lastimado el cuello con el movimiento brusco que hizo.

-¿Cómo sabes tú, eso?-preguntó a medias con sorpresa.

-Vamos, no es que lo esté gritando por todo Hogwarts desde la Torre de Astronomía-le dije en tono de broma para tratar de quitarle hierro a la conversación, pero hablando de hierro-¿Albus no te ha dicho que me acosa todo el tiempo con eso? Tiene la idea de que Malfoy, Marshall, Rumsfeld, Wells y Sandler son vampiros y he de serte sincera, James, desde que ellos regresaron, me han pasado cosas extrañas-le dije en un susurro apenas audible para que sólo mi primo pudiera escucharlo y ante cada palabra veía como James se tensaba más y más.

-¿Cómo cosas extrañas?-preguntó James con preocupación disimulando con el desayuno que tenía en su plato y que comía a intervalos.

-Me he encontrado con animales de tamaño humano en los terrenos de Hogwarts y en la excursión con un lobo y un jaguar, en Hogsmeade ayer, después de ver la noticia del abuelo, algunas personas vestían de manera extraña, como en los tiempos de la reina Victoria, ¿Me explico?-le dije a James que miraba su desayuno con expresión ausente pero se lo comía o al menos trataba.

-No entiendo, Rose, ¿Por qué todo eso ahora? No niego que eso de los animales de tamaño humano es impresionante, aunque papá me contó que se había enfrentado a un cerbero a los once años junto a tus padres y era enorme y eso ya no lo hace impresionante-replicó James con una ceja enarcada de forma burlona.

-Espera, payaso, aún hay más-le dije con un mohín de burla a lo que él me dio un leve coscorrón en la frente.

-Soy todo oídos señorita sabelotodo-dijo James con retintín en la voz que me hizo sonreír.

-¿No has notado un olor a azufre? Es como si estuviera en el aire, te impide respirar y me da nauseas-dije en un tono cómplice y una mueca de asco al recordar ese olor.

James levantó la cabeza y olfateó el aire a nuestro alrededor como si de un perro se tratase y solté una carcajada que alarmó a mis compañeros Ravenclaw, que miraron a mi primo sin entender nada mientras también se reían de James pensando que era otra de sus bromas.

Jalé a James por la manga de su túnica de Slytherin y lo obligué a sentarse a mi lado ya que se había parado para olfatear mejor, cuando James dejó de hacerlo las risas cesaron y miré a mi primo con ganas de matarlo.

-Nunca dejarás de hacerte el payaso, ¿Verdad? Luego no estés llorando porque tu novia te deje gracias a tus bromas-le solté enfadada.

-Ya, vale, Rose-dijo James poniéndose serio ante la mención de su novia Slytherin-Nunca he notado el olor a azufre en el colegio, ni he visto nada raro, ¿Le has preguntado a Teddy o a la Profesora Amadeus?

-¡Cómo le voy a preguntar a Amadeus con lo que tanto nos quiere a los Weasley, James!-exclamé pasmada ante la pregunta de mi primo haciendo énfasis en las palabras tanto nos quiere, y es que la profesora Joselyn Amadeus de Defensa Contra las Artes Oscuras no nos veía nada bien a los hijos de los salvadores del mundo mágico ni a nuestros primos Weasley.

Desde nuestro primer año, al menos de Albus, Molly, Lucy y para mí, la profesora la había tomado contra nosotros y ninguno sabíamos porqué, aunque cuando hablamos con James y Roxanne sobre eso nos dijeron que no nos preocuparamos que también con ellos era igual, así que nada de preguntarle a Amadeus sobre lo que tenia en la cabeza y mucho menos sobre vampiros.

Mil veces prefería preguntarle a Teddy, que aunque era profesor, tapaba todas las bromas que James realizaba junto con los hermanos Scamander y sus amigos de Slytherin, se comportaba más como nuestro primo adoptivo que como un profesor y no nos reñía solo cuando era necesario, como la vez de mi accidente en la excursión.

Quizá Teddy estuviera enfadado conmigo por lo que pasó y no quisiera escucharme y ayudarme, pero nada perdía con intentarlo, ¿No?

-Rose solo era una propuesta-se defendió James alzando las manos para indicar que estaba limpio de culpa-Además no tienes porque decirme lo que sé por siete años, además Amadeus está amargada, eso es lo que pasa.

-No me imagino porqué-dije sarcásticamente mientras posaba mi cabeza sobre una de mis manos y le miraba de forma inocente.

-Entonces preguntale a Teddy cuando termines la hora de Defensa-dijo James levantándose cuando observó que su novia se acercaba a nosotros-Por cierto, tenemos permiso de salir para ver al abuelo, ya te mandaré la hora y el día con Albus, ¿Estamos?

-Vale, James-dije despidiéndome de él con la mano mientras saludaba a su novia de origen irlandés con la mano.

Terminé mi desayuno y me levanté de la mesa para ir a la Sala Común por mis libros antes de la primera clase que era Historia de la Magia. Mientras caminaba hacia las puertas del Comedor, observé como el grupo que había rodeado a Nathalie y Cecilia se había sentado en la orilla de la mesa de Slytherin y se reían de lo lindo contando anécdotas sobre donde habían estado durante tres años, el mismo tiempo que desaparecieron mis amigos que ahora las rodeaban.

Me odié por estar tontamente enamorada y porque no era correspondida, ¡Era una tonta! ¿Cómo podía creer que después de tres años había sentido algo por mí cuando antes había estado con otra?

Siempre me utilizó y lo único que quería era acercarse aún más a Nathalie. Subí las escaleras que llevaban a la Torre de Ravenclaw con rapidez y con las manos en puño. Sí que el amor te hace sentir idiota, me sentía así, y para colmo el pasado comenzaba a atormentarme.

Las lágrimas bañaron mi rostro en silencio y me senté en el borde de las escaleras justo cuando un pergamino cayó en mi regazo, me limpié las lágrimas prometiéndome a mi misma que ya no lloraría más y mucho menos por él.

Miré el pergamino y lo tomé, parecía un articulo sacado de alguna revista o diario pues por la condición en la que estaba era como si lo hubieran arrancado.

Lo leí y no pude creer lo que decía. Me quedé perpleja, asombrada y con la boca abierta. No podía ser verdad.

"Ataques de vampiros en Reino Unido, ¿Qué son los vampiros y quiénes son sus víctimas?

Escuché una serie de pasos apresurados por la escalera y yo todavía no salía de la impresión inicial.

-¿Rose?-dijo la voz de Richard impregnada de preocupación.

-¿Qué?-contesté con un hilo de voz aun con la impresión y miré a Richard que ya traía su mochila y su uniforme de Slytherin bien colocado.

Richard se acercó a mi y me levantó el rostro con una mano y me limpió los rastros de lágrimas. Me levanté con su ayuda dejando caer el pergamino que había estado en mis manos.

-¿Por qué estabas llorando?-me preguntó con preocupación y después me soltó con brusquedad-¿Estás llorando por Malfoy?-espetó con furia.

-¿Por qué todos piensan que lloro por el estúpido de Scorpius Malfoy?-le grité con furia mirándolo con los ojos inyectados en sangre.

-No seas así, Rose, tu y yo sabemos que es así-dijo Richard tratando de ser comprensivo pero la furia que veía en sus ojos decía todo lo contrario.

-¿Si así fuera qué?-refunfuñé alejándome algunos pasos de él-Lo que cuenta es que al fin abrí los ojos.

-Reconoce que aún lo quieres-dijo Richard de forma burlona acercándose lentamente.

-¿Cómo le voy a seguir queriendo si cuando trato de hablar con él se aleja? Y ahora resulta que está con otra-le dije con voz dolida y nerviosa.

-¿Lo viste con Nathalie?-dijo Richard acercándose cada vez más y sonreía de manera victoriosa que me puso más nerviosa aún.

-Sí, lo vi con ella-solté con odio mirando a Richard enojada y metí la mano a la bolsa de mi túnica donde llevaba la varita, por si acaso tenía que defenderme, esa actitud de Richard no me gustaba nada-No se cansan de jugar conmigo.

-Tampoco tomes el papel de victima-dijo Richard con desprecio mientras me miraba de arriba abajo con una mirada que no me gustaba nada.

Me di media vuelta y comencé a caminar con rumbo a la entrada de la Sala Común con pasos seguros, Richard me detuvo tomandome por un brazo y me giró bruscamente hacia él quedando uno frente al otro. Esto no debía de ser así, no era real, no podía pasarme esto.

Richard sonreía como si hubiera ganado algo, mientras trataba de controlar los temblores que recorrieron mi cuerpo producto del miedo y la sorpresa de estar con Richard en una situación así.

-Él se perdió algo muy valioso, ¿No?-murmuró Richard a unos cuantos centímetros de mis labios, traté de forcejear pero Richard era mucho más fuerte que yo.

Me sostuvo fuertemente de la cintura para impedir que escapara y me estampó en la pared quedando poco espacio entre nosotros.

-¿Qué quieres ganar con esto? ¿Mi odio?-le dije entre dientes con el enojo creciendo dentro de mí, trataba de luchar contra su agarre pero me tenia bien sujeta sin opción a escapar.

-Podré competir contra Scorpius Malfoy, él te dejó abandonada-dijo acercándose poco a poco a mi.

-Pero no contra mis sentimientos-le dije con odio forcejeando de nuevo y mis manos se fueron hasta mi varita que no lograba tomar gracias a la posición en la que estaba.

-Ya lo veremos-sonrió con victoria cerrando el espacio entre nosotros.

Cortó la distancia entre nuestros labios, me besó lleno de furia y coraje haciéndome daño, me asusté, yo no quería eso. Me sentía ruin, deshonrada, pero si Scorpius había hecho su vida, ¿Por qué no hacía yo la mía? Aunque eso significara responder el beso de Richard que era todo menos cuidadoso.

-¡Expelliarmus!-el hechizo le dio de lleno a Richard mandándolo a volar hasta el extremo del pasillo que daba a la sala común de Ravenclaw.

Miré a quién había lanzado el hechizo y me encontré con Axel y Eveline que tenían miradas severas y Axel sostenía su varita en alto. Subieron los escalones a gran velocidad mientras Axel y Richard se lanzaban hechizos a diestra y siniestra.

-¡Impedimenta!

-¡Protego!

-¡Tallantallegra!

-¡Incendio!

-¡Desmaius!

-¡Protego!

Uno de los prefectos de Ravenclaw había conjurado el hechizo escudo para proteger el embate de Axel sobre Richard. Nuestras miradas se posaron en el prefecto que había salido de la Sala Común y caminó presuroso hasta nosotros.

-¡Wells, Nott, Sandler y Weasley! ¿Pueden explicar lo que sucedió aquí?-exigió el prefecto de séptimo con evidente enojo.

-¡Nott tuvo la culpa! ¡Tenia a Rose sujeta a la fuerza!-gritó Axel como un desaforado, nunca lo había visto tan asustado.

-Wells, cálmate, podría hacerte daño-dijo el prefecto al escuchar el grito de Axel, me miró un momento y después se volvió a Richard-¿Eso es cierto, Nott?

Me acerqué a Axel corriendo, él no era tan adepto a las emociones fuertes, no le gustaban, prefería la tranquilidad pero aún así siempre se mantenía alerta por sí algún estudiante quería gastarle alguna broma.

Axel estaba enfermo del corazón, tenía una malformación de nacimiento y desde que comenzamos el colegio tenía licencia de no participar en los duelos de Defensa Contra las Artes Oscuras aunque se defendía bastante bien y no podía formar parte del equipo de Quidditch aunque era un gran fanático del deporte y nunca se había perdido un partido, fuera Ravenclaw quien jugara o alguna otra de las casas.

Todo el colegio y la casa Ravenclaw estaba enterada de la situación de Axel pero eso no terminaba con las bromas de las que lo hacían participar pero Axel encontró su forma de regresar esas bromas y se unió a Lorcan y Lysander Scamander que le ayudaban a James y a sus amigos con sus bromas y fue así como se formaron dos grupos de bromistas, el de los traviesos Slytherin comandados por James Potter y el de los Ravenclaw liderado por Axel Wells, pero eso se acabó cuando Axel desapareció.

Lorcan y Lysander se convirtieron en grandes amigos de Axel gracias a las bromas que hacían, además de que Lorcan y Axel compenetraron muy bien desde el principio. Pero Axel no realizaba esas bromas con el mismo propósito que James, al contrario, Axel sabia que en algún momento su vida terminaría así que siempre portaba una sonrisa amable y se divertía, quería disfrutar cada momento de su vida lo mejor que pudiera antes de que sucediera lo inevitable.

-¿Estás bien, Axel?-le pregunté llena de preocupación y agradecida por que hubiera llegado en el momento adecuado.

-Perfectamente-dijo enojado y luego posó sus ojos marrones en mi-¿Tú estás bien?

Asentí con la cabeza mientras se escuchó el grito que lanzó Richard completamente enojado.

-¡Eso no es cierto, yo nunca vi que Weasley se quejara!

-¡Mentiroso!-gritó Eveline con su voz chillona-Nosotros vimos todo, ¿Qué buscas, Nott? ¿Qué Scorpius terminé contigo?

Richard soltó una carcajada al escuchar a una enfadada Eveline que lanzaba fuego por los ojos completamente furiosa.

-¿Por qué ha de acabar conmigo, si la dejó abandonada?-rió Richard mirándome ladinamente, Axel se dio cuenta y me colocó detrás de él.

Alzó la varita y apuntó a Richard con ella-Anda, serpiente, arrástrate como lo que eres, sabes que no amenazamos en vano, tú mismo sabes de lo que somos capaces-habló Axel con voz dura y grave, nunca lo había oído hablar de ese modo-Vuelve a tocarle un solo pelo y terminaré contigo.

-No te tengo miedo, colmillitos, ven por mí y vendrán por toda tu linda familia, ¿No le han contado su secreto verdad?-siseó Richard apuntando a Axel con la varita-¿Por qué crees que regresó Nathalie? ¿Creen de verdad que podrán protegerla?

-Nathalie solo es una distracción, si se llega a enterar de lo que hiciste, Nott-dijo Eveline en el mismo tono que usó Axel, una voz severa y hostil.

-Lo hecho, hecho esta-dijo Richard dándonos la espalda y bajó las escaleras con pasos rápidos.

Tal vez todo estaba hecho para él, pero no para mi, sentía como si estuviera traicionando a alguien que quería para mí.


Hasta aqui el capitulo de hoy, espero que haya sido de su agrado, ahora paso a contestar el review.

Hermy Evans Black: Hola, gracias por comentar, que bueno que te guste el fic, pues sí Scorpius como vampiro es sexy (risas) Bueno, con respecto a lo de la saga Crepusculo, este fic no tiene nada que ver con esos libros, como dije al inicio del fic me baso principalmente en el mito original, Drácula de Bram Stoker y algunos otros libros sobre vampirismo que he leido, que he investigado y no, no tiene nada que ver Crepusculo aqui, en la otra página donde tambien es publicado me dijeron lo mismo pero no, estos son vampiros tal y como el mito los maneja, claro que aún no pongo lo relevante, son solo suposiciones de Rose, la espera valdrá la pena creéme, y olvida eso de Crepusculo, que es una saga que respeto, pero no aqui no tiene cabida, perdón a las Twilighters pero así son las cosas. Bueno Hermy, espero que te siga gustando el fic y espero verte más seguido por aqui. Gracias por comentar.