The Chaos Era

by Shougo Amakusa & Misanagi

Capítulo 3

"Una Nueva Batalla"

En el capítulo anterior, Hiko Seijuro ayudó a Misanagi y se enteró de una terrible verdad.

Seijuro (pensando en voz alta): Tiene que ser ella, tiene que ser Klaudia.

Misanagi: ¿Eh?.

Seijuro: No, nada.

Mientras tanto, en casa de Shougo, el Samurai cristiano estaba algo aturdido, la verdad, él no sabía qué actitud tomar; sentía que Misanagi, a pesar de ser su esposa, no estaba con él, sentía que en lugar de unirse poco a poco se separaban; esos pensamientos estaban dando vueltas en la cabeza de Shougo cuando Seijuro llegó con Misanagi.

Shougo (sorprendido): ¡Misanagi!. ¡¿Qué te pasó?!.

Misanagi (indiferente): Nada, sólo me torcí el tobillo.

Shougo se sorprendió un poco por el tono de la respuesta de su esposa, pero no le dio mucha importancia, la salud de ella estaba primero que otra cosa. En ese momento, Seijuro intervino.

Seijuro: Lo que ella necesita es un poco de sake.

Shougo: ¿Eh?. ¿Quién es Usted?.

Seijuro: Soy Hiko Seijuro. ¿Quién eres tú?.

Las palabras sorprendieron a Shougo; ante él estaba el representante de la XIII generación del estilo Hiten Mitsurugi; desde hace mucho tiempo, el cristiano quería conocerlo y ahora que tenía la oportunidad, sentía una gran satisfacción, pero logró ocultarla perfectamente.

Shougo: Soy Amakusa Shougo.

Seijuro: Vaya, he escuchado hablar mucho de ti.

Shougo (con una ligera sonrisa): Lo imagino.

Shougo tomó a Misanagi en brazos y la llevó a su habitación, mientras que Seijuro fue a la Sala donde estaban los demás. Una gran algarabía se formó cuando Kenshin y los otros vieron al maestro Hiko; mientras tanto en la habitación de los Amakusa.

Shougo: ¿Me permites que te vea el pie?.

Misanagi: Ya te dije que estoy bien, no necesito que me cuides.

Shougo: Lamento lo sucedido anteriormente, pero quiero que sepas que nunca decidiría nada por ti, no soy esa clase de persona. Pero creo que ya fui juzgado y condenado.

Luego de pronunciar esas palabras, Shougo salió de la habitación, estaba realmente agobiado, desde que se casó no había tenido un período prolongado de Paz, por un lado estaba la Guerra en el Japón, por otro lado sus líos con Misanagi y por otro estaba ese reto de Klaudia; la verdad, a pesar de todo, sentía que su honor había quedado en entredicho al no acudir a la cita. Mientras tanto, en la Sala de la casa de los Amakusa.

Kenshin (emocionado): La verdad es una sorpresa.

Kenshin quiso saltar y abrazar a su maestro, pero Seijuro se apartó y Kenshin se dio un buen golpe contra el suelo.

Seijuro: Ya te dije una vez que no estoy interesado en los hombres.

Todos se echaron a reír menor Kaoru, quien se enojó mucho.

Kaoru (enfadada): ¡Él no está interesado en Usted!. Por si no lo sabe, Kenshin está casado conmigo.

La noticia vino a corroborar cierta sospecha de Seijuro.

Seijuro: Vaya, vaya, así que decidiste casarte con ella...estúpido pupilo.

Kaoru se enojó más y los demás no paraban de reír, pero Sayo no se estaba divirtiendo, ella sabía que su hermano no andaba bien y eso la preocupaba, por ello decidió salir a buscarlo, en el camino se encontró con Misanagi, quien con cierta dificultad se dirigía a la Sala.

Sayo: Has visto a mi hermano.

Misanagi: Hace un rato salió de la casa.

Sayo: Permíteme ayudarte.

Misanagi (enojada): ¡No!.

Sayo (apenada): Gomen Nasai. Misanagi-san.

Misanagi (recobrando la calma): Quien lo lamenta soy yo, tú no tienes la culpa de lo que sucede. No debí tratarte así.

Sayo (sonriendo): Descuida, te entiendo, iré a buscar a mi hermano.

Misanagi: Bien. Yo lo vi irse hacia allá.

Sayo fue en la dirección que le indicó la Ninja y lo encontró cerca de la casa. Shougo estaba sentado al pie de un árbol, con la mirada perdida y sin emitir ningún sonido. Sayo se le acercó y se sentó a su lado.

Sayo: Niichan.

Shougo: Sayo, ¿Qué haces aquí?.

Sayo: Vine a buscarte, ¿Qué te sucede?.

Shougo: No es nada, sólo quise tomar un poco de aire fresco.

Sayo (sonriendo): Siempre fuiste malo para mentirme, niichan.

Shougo (con una pequeña sonrisa): Y siempre fuiste buena para notarlo. ¿Recuerdas cuando mamá te reprendía y te ibas corriendo al bosque?.

Sayo: Sí, y también recuerdo que tú siempre ibas a buscarme.

Shougo: Y siempre te encontraba llorando bajo el mismo árbol.

Sayo: Sí, pero ahora soy yo quien te consigue bajo el árbol.

Shougo: Pero yo no estoy llorando.

Sayo: ¿De verdad?.

Shougo (suspirando): I really miss our parents, they wanted us and gave us love all the time. They talked us about God and many other things that I can't remember right now.

Sayo (un poco triste): You're right, brother, I miss them too.

En ese momento, una lágrima recorrió la mejilla izquierda de Shougo.

Sayo: Niichan. ¿Por qué no compartes lo que sientes conmigo?.

Shougo: No me sucede nada, neechan.

Sayo: Sabes que eso no es cierto, ¿Por qué ya no confías en mí?.

Shougo: Tú tienes cosas más importantes de qué preocuparte, ahora, como mujer casada, tienes otras responsabilidades y no quiero interferir con ellas.

Sayo: Pues no lo haces, tú sigues siendo mi hermano y no dejo de preocuparme por ti.

Shougo (sonriendo): Ese es tu gran problema: te preocupas demasiado, neechan.

Shougo se levantó, ayudó a Sayo a ponerse de pie y ambos regresaron a la casa, al llegar, Shougo se retiró a la habitación donde escribía sus cartas, tomó papel y se sentó a escribir, pero sólo anotó una frase en inglés, una frase que encerraba una gran cantidad de sentimientos, una frase que marcaría muchos acontecimientos, una frase que era una especie de visión del futuro: ... "My destiny is sealed, I have no choice, and the pain will arrive soon".

Mientras tanto, las fuerzas de Takashi se preparaban para lanzar otra ofensiva, pero la batalla más grande era la que ocurría entre Takashi y Klaudia, el idilio de esta pareja duró muy poco y le dio paso a una guerra sin cuartel, pero a pesar de esto se mantenían unidos, pues era necesario mostrarle estabilidad al resto de las tropas así que aún cuando su relación estaba prácticamente acabada, ellos seguían guardando las apariencias. En su habitación.

Takashi: Nuestra incursión a Nagoya fue un total fracaso.

Klaudia (irónica): No me extraña, tomando en cuenta que el de la idea fuiste tú.

Takashi: Definitivamente, las cosas no pueden seguir así.

Klaudia: Pues tienes razón, esta unión ya no tiene ningún sentido.

Takashi se le acercó a Klaudia y le tomó las manos.

Takashi (algo triste): ¿Qué nos pasó?. Todo esto fue demasiado rápido, ¿Por qué ahora nos tratamos como dos enemigos?.

Klaudia (soltándose): No lo sé y la verdad no tiene caso averiguarlo.

Takashi: ¿De verdad crees eso?.

Klaudia: Dejemos las cosas así, por favor.

Takashi: ¡No!. Me rehuso a hacerlo. ¿No ves que aún podemos salvar esto?.

Klaudia: ¿Salvar qué?. Nuestra unión fue un error y ambos lo sabemos, nuestras formas de pensar no pueden congeniar en otro campo que no sea el de la Guerra, eres una gran persona y te admiro, eso no lo niego, pero la verdad, esta relación no va a llegar a ningún lado y ahora sólo retrasamos lo inevitable.

Takashi: Lo sé, lo sé, por desgracia yo también pienso lo mismo, *sigh*, en fin, si te llamé fue para planificar una nueva toma de Nagoya, pues esa ciudad es vital para la ocupación de Kyoto.

Klaudia: Lo sé, por desgracia perdimos muchos hombres en el primer intento, tendremos que reagruparnos y buscar refuerzos.

Takashi: Por los refuerzos no te preocupes, Melders se está encargando de eso.

Klaudia: Bien, pues en lo que esos refuerzos lleguen iniciaremos la toma de Nagoya y esta vez no fallaremos.

Takashi y Klaudia siguieron discutiendo los detalles de la toma; lamentablemente, la flama de su amor se extinguió casi con la misma rapidez con la que nació y a pesar de los esfuerzos por avivarla, se fue apagando hasta morir por completo. Mientras tanto en casa de los Amakusa se llevaba a cabo una reunión para definir estrategias.

Saito: Bien, mañana las tropas españolas llegaran hasta acá y hoy debemos ponernos en contacto con el Coronel Yakamoto.

Kenshin: Bien, creo que no debemos perder tiempo.

Misanagi (desde el fondo de la habitación): Yo también iré.

Todos miraron a Misanagi, quien estaba recostada a la pared. En ese momento Saito intervino.

Saito: Si crees que en tus actuales condiciones puedes tomar esa responsabilidad, no seré yo quien te lo impida.

Todos estuvieron de acuerdo con Saito y de ese modo Shougo, Kenshin, Saito, Aoshi, Seijuro, Misanagi, Sanosuke y Soujiro partieron a encontrarse con el Coronel Yakamoto. Los demás se quedaron en casa de Shougo. Misao se encontraba sumamente molesta porque no la dejaron ir con los demás.

Misao (enfadada): ¡Estoy harta de que me traten como a una chiquilla!.

Kaoru: Cálmate Misao, ellos tienen razón, este conflicto es muy distinto al de Shishio.

Omasu: Sí, esta vez es una Guerra Civil, y la verdad es demasiado peligroso.

Poco a poco, Kaoru, Sayo y Omasu lograron calmar a Misao y convencerla de que la decisión de los demás había sido la más acertada. Mientras tanto, Shouzo estaba en el pueblo comprando unos víveres, cuando de pronto tropezó con una mujer.

Shouzo: Gomen Nasai.

?: Descuide, también tuve algo de culpa.

Shouzo ayudó a la mujer para luego despedirse de ella y seguir con sus compras y la mujer siguió su camino. Mientras tanto, Saito y los otros llegaban a la base militar y se reunían con el Coronel Yakamoto.

Yakamoto: Bien, me alegra que estén aquí, debemos darnos prisa, le hemos dado un fuerte golpe a las fuerzas de Takashi y debemos atacar antes de que logren reponerse.

Saito: Estoy de acuerdo, este es un buen momento para iniciar una ofensiva.

Kenshin: Lo mismo pienso.

El Coronel Yakamoto los llevó con las tropas que les habían sido asignadas para que tomaran el mando de las mismas. Shougo, Kenshin, Saito, Aoshi y Misanagi disponían de cien hombres para la batalla; mientras que Sanosuke y Soujiro se quedarían bajo las órdenes del Coronel. Hiko Seijuro no quiso tomar el mando de ninguna tropa pues no le agradaba luchar de esa forma, por ello decidió ir por su cuenta. Mientras tanto, Shouzo regresaba a la casa de los Amakusa luego de hacer las compras en el pueblo, los allí presentes estaban realizando labores de limpieza y él se unió para ayudar.

Tiempo después una persona llegó y Shouzo salió a recibirla y para su sorpresa, era la misma mujer con quien había tropezado en el pueblo.

Shouzo: Bienvenida. ¿Qué se le ofrece?.

La mujer iba a responderle y en ese momento salió Kaoru.

Kaoru: ¿Qué sucede?...¡No puede ser!. ¿Realmente eres tú?.

?: Sí, soy yo.

Las dos mujeres se abrazaron y Shouzo sólo atinó a apartarse un poco sin entender nada.

Shouzo: ¿Podrían explicarme que sucede?.

¿Quién será la mujer que acaba de llegar?. ¿Qué papel jugará en la historia?. ¿Qué sucederá con los Amakusa?. No se pierda el próximo capítulo de The Chaos Era.