The Chaos Era
by Shougo Amakusa
Capítulo 7
"Blancas Juegan..."
Shougo y Saito, junto con sus tropas, se disponían a enfrentarse a una muerte segura de manos de las tropas restauradoras, pues la estrategia de Melders había sido llevado a término de forma magistral por todos sus actores. Sin embargo, y a pesar del pesimismo de Saito, el cual rayaba en lo lúgubre, Shougo guardaba un rayo de esperanza en el plan que había previsto por si sus suposiciones eran correctas...y vaya que lo eran...
Saito (con frustración en la voz): ¡Soldados!. Prepárense para luchar, no dejaremos que esos desgraciados nos asesinen tan fácilmente.
Shougo (un poco más calmado): Aún no nos han derrotado y pronto vendrá la ayuda, así que tenemos que resistir el mayor tiempo posible para que los refuerzos puedan llegar...Esa es nuestra única oportunidad...Vayan todos a sus puestos, no podemos permitir que ellos ocupen esta posición, de otro modo seremos aniquilados.
El cristiano apostó a una tropa entera fuera de las trincheras para impedir que los restauradores las ocuparan, el resto de los hombres se encontraba desde sitios estratégicos en los refugios, listos para atacar al enemigo con armas de fuego. Saito y Shougo habían salido al frente, pues de ese modo podrían resistir más tiempo. Aunque el policía no tenía mucha fe en el plan de Amakusa, no le quedaba más remedio que seguirlo.
Saito (pensando): Espero que toda esta parafernalia resulte...
El soldado iba a toda velocidad sobre el caballo; sabía que de eso dependía el desenlace de la batalla y tal vez de la Guerra. Jinete y bestia estaban extremadamente acoplados en el galope y parecían un solo ser; era como si el caballo supiera la importancia de la misión que tenía por delante y el valor que poseía la rapidez de su zancada en ese momento.
En la base de las fuerzas leales al Emperador, Sanosuke ya había terminado la carta que le enviaría a Sayo; no sin antes armar una verdadera montaña de papel con sus bocetos preliminares. Mientras eso sucedía, Soujiro se encontraba caminando por los alrededores, tratando de adivinar lo que podía estar pasando en el combate; en eso se encontraba el joven Samurai cuando de pronto sacó su sable y, dando un salto hacia atrás para adentrarse un poco en la maleza, lo colocó en el cuello de una persona que allí se encontraba...
Omasu (asustada y sorprendida): ¡No me mates!. Soy yo, Soujiro...Omasu.
Soujiro (sonriendo): No debería acercarse a la gente así Señorita Omasu, podría ganar que la asesinen.
Omasu (recobrando la calma): Gomen Nasai Soujiro-san, no quise hacerlo.
Soujiro se sorprendió gratamente debido al "san" usado por la Ninja al decir su nombre; hacía mucho tiempo que no era llamado de esa forma...
Soujiro: Bien, y...¿Por qué está aquí?.
Omasu: Quiero saber qué está pasando en la batalla contra las fuerzas de Takashi.
Soujiro: Pues, la verdad acá no se sabe mucho, sólo que ellos fueron a enfrentar a un contingente de la armada restauradora que se dirigía hacia acá con la intención de tomar Nagoya y que la balanza se inclina a su favor.
Omasu: Pues eso es bueno, allá en Kyoto están muy preocupados por ellos.
Soujiro (con un dejo de suspicacia en su voz): Yo no cantaría victoria aún...
Omasu: ¿Qué quieres decir con eso?. ¿Acaso crees que serán derrotados?.
Soujiro (sonriendo nuevamente): Creo que está haciendo muchas preguntas que no puedo responder Señorita Omasu. Al final de todo, no se sabe a ciencia cierta lo que allá está ocurriendo.
Omasu: En ese caso creo que tendré que ir hasta el propio campo de batalla; no puedo regresar a Kyoto con tan poca información.
Soujiro: No creo que deba ir hasta allá, Señorita Omasu. Los riesgos son muchos, incluso para Usted, que pertenece a los Onniwa Banshu.
Omasu: Lo sé, pero no tengo otra alternativa...
El joven Samurai de pronto fue asaltado por una brillante idea; esa era su oportunidad para poder saber con exactitud lo que ocurría en el campo de batalla. Pues, eso lo tenía intrigado; por ello pronto tomó una resolución.
Soujiro: En ese caso, creo que iré con Usted. Sería una descortesía de mi parte dejar que vaya sola.
Omasu (muy complacida al escuchar tales palabras): Entonces está decidido, pongámonos en marcha de una vez.
Seijuro y las dos Ninjas ya estaban muy cerca del lugar, tanto que podían escuchar las detonaciones y los choques de espada; en los tres se reflejaba cierta preocupación por aquellos que se encontraban luchando no muy lejos de allí. Misanagi se encontraba recuperada casi en un cien por ciento de su tobillo; pero en su cabeza seguía fijo el recuerdo de aquella pesadilla que había tenido hace poco, a pesar de todo lo que había sucedido, la ex líder del Clan Sanada seguía enamorada del cristiano...
Misanagi (pensando): Shougo, no dejes que te maten, no ahora, tenemos demasiadas cosas que solventar...A pesar de todo, deseo estar a tu lado, sé que podemos superar estas dificultades, lo sé...
Cuando los tres llegaron al lugar no pudieron evitar ser afectados por el horror del panorama...El suelo apenas podía verse entre el montón de cadáveres que yacían en él; charcos de sangre, espadas rotas, fusiles y desolación, eso era lo que podía verse en el campo de batalla... Seijuro recordó de inmediato el panorama de las batallas en la Guerra del Bakumatsu y no pudo evitar sentir pena por todos los soldados caídos. Misanagi estaba sorprendida al ver el paisaje, a pesar de que ella había participado en la Guerra de Restauración, nunca había estado en un verdadero campo de batalla; su misión durante la misma había sido de espionaje y sicariato por lo que esa vista sólo aumentó la preocupación de la Ninja...Quien se encontraba en un verdadero estado de Shock era Misao, la joven líder de los Onniwa Banshu nunca había presenciado nada parecido a eso y su mente aún no podía manejar la situación. El Samurai pudo percatarse de ello y de inmediato inició la conversación para sacar a todos de los pensamientos en que esa visión los había dejado sumidos.
Seijuro: Desde aquí se puede ver un asentamiento de soldados y por el estandarte que llevan son leales al gobierno, así que creo que debemos dirigirnos hacia allá.
Misanagi: Hai. Creo que tienes razón.
Misao:...
Misao aún no podía reaccionar ante lo que había presenciado, era demasiado para ella; la joven Ninja estaba acostumbrada a otro tipo de batallas y no a una carnicería como la que estaba frente a sus ojos. Seijuro se paró frente a ella y se dispuso a sacarla de ese estado de latencia...
Seijuro (tomando a Misao de los hombros y estremeciéndola): ¡Vamos, Vamos!. Este no es momento para que te quedes congelada, aún tenemos una misión que cumplir...¿No querías encontrarte con Aoshi?. En ese estado no podrás hacer mucho...
Misao poco a poco fue saliendo del Shock y lo primero que atinó a hacer fue abrazar a Seijuro y comenzar a llorar...
Seijuro (abrazando a la joven Ninja): Ya, ya, cálmate. Sé que es horrible y no te culpo por reaccionar de esa forma. Es lógico que esta escena te afecte, pero ya era hora de que presenciaras algo así; la vida también tiene su lado oscuro y debes conocerlo en su totalidad para poder ser fuerte...
Misao (dejando de llorar poco a poco): Lo...lo siento...yo, yo...nunca había visto algo así, esto es...demasiado horrible...lo...siento...
Misanagi (agachándose y limpiándole las lágrimas a Misao): Es verdad...esto es demasiado horrible para todos, pero debemos dominar nuestras emociones si es que queremos ayudar a los nuestros...debes calmarte, Misao. Toma esto como otro reto de la vida que debes superar...
Seijuro (observando a Misao calmarse un poco): Bien, creo que es hora de retomar nuestro camino, recuerden que hay gente que puede estar necesitando nuestra ayuda y si nos quedamos a debatir sobre esto no seremos útiles; hacia ese sector se encuentra la tropa de la cual hablé. Debemos llegar hasta allá para saber qué está ocurriendo.
Misanagi se puso de pie y ayudó a Misao a hacer lo mismo; la ex líder del clan Sanada veía a la joven Ninja como una especie de pupila y no podía evitar sentir cierto afecto hacia ella. Seguidamente, los tres reanudaron su jornada, esperando obtener noticias alentadoras sobre los demás...
Sayo se encontraba barriendo la entrada de la casa cuando un mensajero llegó al lugar...
Mensajero: Konnichi wa...¿Sagara Sayo ga?.
Sayo: Soy yo. ¿Qué se le ofrece?.
Mensajero: Le traigo esta carta de su esposo, el Señor Sagara Sanosuke.
Los ojos de Sayo se iluminaron al escuchar las palabras pronunciadas por el mensajero...rápidamente tomó la misiva, despidió al muchacho y se fue a su cuarto sin mediar palabra alguna con nadie. Al fin tenía noticias de su amor; poco a poco la cristiana caía más y más en ese delicioso abismo que significa estar enamorado, ese abismo que nos da tantas alegrías, pero que a la vez nos deja muchas tristezas, dolores y preocupaciones, sin embargo, ¡Cuán dichoso es estar enamorado si se es correspondido!...Cuando la hermana de Shougo llegó a su habitación, abrió el sobre y se dispuso a leer la carta.
"La verdad nunca he sido bueno en estas cosas y no tienes idea de lo mucho que me costó poderte escribir estas pocas líneas. La verdad cada vez que lo pienso no sé cómo te pudiste fijar en mí, creo que no te merezco; tal vez Shougo tiene razón, tú eres tan sofisticada y yo al final del día, sólo soy un vago más de este país...Lamento haber empezado esta carta de esta forma, pero no pude evitar sentirme así. Aunque no hemos podido tener más tiempo para estar juntos, quiero que sepas que desde que regresaste de Holanda me has hecho pasar los días más felices de mi vida, la verdad aún no puedo creer que estés aquí en Japón y mucho menos que seas mi esposa. Tu calor, tus palabras, tu voz, tus ojos, toda tú me haces sentir distinto...¡Es que eres tan grande, Sayo!...Espero algún día poder ser esa persona que tú quieres...La verdad, ya se me acabaron las pocas palabras que conozco y aún así no puedo describir ni un poco lo maravillosa que eres y lo que has hecho en mi vida...Quiero que sepas que estoy bien, Shougo, Kenshin, Saito y Aoshi fueron llamados al campo de Batalla, mientras que Soujiro y yo estamos en el cuartel esperando cualquier orden para alcanzarlos. Misanagi no pudo ir porque sufrió una lesión en uno de sus tobillos, pero supongo que cuando se recupere irá con nosotros...No sé cuándo me llamarán al frente y no sé si regresaré a tu lado, aunque es lo que más deseo en este mundo. Pero quiero que sepas que si no vuelvo, en mi próxima vida haré hasta lo imposible para estar contigo...ya verás...yo haré todo por merecerte...
Sanosuke Sagara"
La más joven de los Amakusa, cayó de rodillas y se llevó la carta a su pecho apretándola muy fuerte contra él, de sus ojos brotaba un caudaloso río de lágrimas y por su mente sólo pasaba una sola persona: Sanosuke...
Sayo (sin dejar de llorar): Eres un tonto, Sanosuke. ¿Sabías eso?. El más tonto de todos. ¿Cómo puedes pensar que eres menos que yo?. ¿Cómo puedes creer que no me mereces?. Si soy yo la que no merezco estar a tu lado por las cosas que te he hecho pasar. Eres la persona más noble que conozco y por eso me enamoré de ti; tú me hiciste ver el error en el que me encontraba al creerme una Santa y pensar que Shougo era el Mesías; me enseñaste que no debo aislar ni atacar a los que no profesen mi religión...me has enseñado tantas cosas...No sabes la dicha que siento al saber que soy tu esposa, amor mío. No me arrepiento de haber abandonado los votos que hice por ti...Dios, sé que sólo tú tienes el poder de concederme este deseo y te lo pido desde el fondo de mi alma...No permitas que nada malo le pase a Sanosuke, tráemelo de vuelta sano y salvo al igual que a mi hermano y a los demás. Yo confío en tu infinita misericordia y estoy segura que ellos volverán bien...Yo también te amo, Sanosuke, con todas mis fuerzas...
La cristiana salió de su habitación con la carta en sus manos y ni siquiera se preocupó en enjuagar sus lágrimas, pues las mismas eran de felicidad al saber que Sano estaba bien y al conocer otra parte del carácter de su amado. Los demás notaron el cambio de actitud de Sayo, pues pocos instantes atrás, su rostro reflejaba una gran preocupación y ahora el mismo estaba radiante...fue Megumi quien se atrevió a encarar a la cristiana...
Megumi: ¿Qué te ha pasado?. ¿Te encuentras bien?.
Sayo: Mejor que nunca, Megumi, mejor que nunca. Estoy casada con el hombre más fabuloso de la Tierra...
Todos los presentes: ¿?.
Shougo, Saito y sus tropas se defendían como podían del despiadado ataque de sus enemigos. El cristiano y el policía ya habían perdido la cuenta de las personas que habían asesinado, aunque las pérdidas en su bando tampoco eran pocas. Klaudia y Melders demostraron ser unos asesinos formidables en esa clase de luchas y sus hombres poco a poco cercaban cada vez más a los pocos seres que quedaban del lado leal al gobierno.
Klaudia (mientras mataba a sus rivales): ¡Mueran desgraciados!. El simple hecho de apoyar a esta porquería que llaman gobierno les quita el derecho a la vida.
Melders (al mismo tiempo que blandía su espada): Son simple basura y su destino es ser comida de los gusanos.
Takashi observaba la lucha desde su refugio, pues no era conveniente que el cerebro de toda la revuelta se involucrara en esa clase de confrontamientos. Si él resultaba muerto, sería el fin del movimiento y eso no podía permitirse. El ex daimío se sentía enteramente complacido por el vuelco que habían dado las cosas, sólo era cuestión de tiempo antes que sus tropas aniquilaran a sus rivales.
Takashi: Muy bien, pronto la victoria será un hecho, dentro de poco este país será liberado del yugo en el cual lo sumió esta barbarie, cuyos creadores han llamado Era Meiji. La verdad quisiera ser yo mismo quien acabara con todos ellos, pero en este juego de ajedrez, las piezas deben ser sacrificadas para salvar a su Rey. Klaudia y Melders han demostrado con creces su valor, pero si debo ponerlos en riesgo para garantizar la supervivencia de esta revolución, no me queda otra elección...
Saito ya había perdido toda la fe en la estrategia de Amakusa y sólo pensaba en tratar de sobrevivir a esa matanza de alguna forma...en la Guerra del Bakumatsu, él siempre se encontraba al mando de la Tercera División del Grupo Shinsen, donde todos eran expertos espadachines y en esas grandes matanzas gozaba de algo de seguridad y confianza, pero en ese momento sólo dependía de su habilidad con la espada, pues los soldados de las tropas que comandaba, apenas si podían empuñar un sable decentemente y sólo eran expertos en armas de fuego; las cuales no eran de mucha ayuda ante sujetos tan poderosos como Melders y Klaudia. Claro, que también estaba el cristiano de su lado y digamos que de forma nominal eso inclinaba la balanza a su favor, pero es en este punto donde entra en juego la inferioridad numérica en la que se hallaba y que ponía el panorama demasiado oscuro para su gusto...Shougo, por su parte, estaba empezando a mostrar signos de desesperación, el Samurai tenía puestas todas sus esperanzas en que su plan diera resultado, pero aún no habían señales que apuntaran hacia esa dirección y el tiempo se agotaba velozmente.
Shougo (pensando mientras seguía combatiendo): Dios, no me abandones en este momento, necesito vivir, quiero vivir, no puedo morir ahora, tengo demasiadas cosas que poner en orden antes de marcharme de este mundo...
Seijuro, Misanagi y Misao llegaron al asentamiento y pronto se enteraron que ellos representaban a la tropa de reserva, la cual estaba al mando de Aoshi. Misao no pudo ocultar su alegría al saber que tenía a Aoshi tan cerca; los tres fueron conducidos hasta el Samurai y al verlo, la joven Ninja se lanzó hacia él sin poder contener las lágrimas.
Misao (llorando): ¡Gracias a Kamisama que estás bien!. ¡Estaba tan preocupada por ti!. Todo esto es horrible, horrible...
Aoshi (algo sorprendido): Pero,...¿Qué estás haciendo aquí?...Este no es lugar para ti...aún estás...
Las palabras que estaba pronunciando Aoshi en ese momento taladraban los sentimientos de Misao, quien ya no pudo contenerse más y dejó salir todo ese raudal de pasiones encontradas que llevaba por dentro...
Misao (visiblemente exaltada): ¡¿HASTA CUÁNDO?!. ¡¿HASTA CUÁNDO VAS A TRATARME COMO A UNA NIÑA?!. ¡YA ESTOY HARTA DE ESO!. ¡¿CUÁNDO VAS A DARTE CUENTA QUE YA HE CRECIDO?!. ¡Yo tomé una decisión y soy plenamente responsable de ella!. Soy la líder de los Onniwa Banshu y puedo enfrentar la responsabilidad de mis actos aunque lo dudes. Ya estoy cansada de que me subestimes...
La reacción de la joven Ninja tomó por sorpresa a todos los presentes, pues muchos de ellos nunca hubieran adivinado la gran energía que ella poseía. Aoshi quedó sin habla, las palabras de Misao le habían removido muchas cosas dentro de sí y necesitaba algo de tiempo para poder digerir lo ocurrido...En ese momento un soldado llegó al lugar; el joven jinete desmontó de su caballo y se dirigió hacia el ex líder de los Onniwa Banshu.
Soldado: Shinomori-sama; Shougo-sama le ha mandado un mensaje; el ejército de los restauradores los ha emboscado con dos tropas más que han llegado de distintos flancos; en estos momentos se encuentran atrapados en medio de una masacre y necesitan urgentemente su ayuda, de lo contrario todos serán asesinados...
El mensaje le heló la sangre a Misanagi; ella sabía que ese sueño era una especie de premonición y estaba en lo correcto, ahora la realidad le decía que su esposo se encontraba en grave peligro y la idea de perderlo le daba escalofríos...Seijuro también se preocupó, en el lugar se encontraba ese pupilo que nunca quiso aprender todas las lecciones para convertirse en Seijuro Hiko XIV y seguramente también estaba esa estudiante formidable que abandonó su enseñanza años atrás...El inevitable encuentro estaba muy cerca...Aoshi reaccionó de inmediato y, por más que le doliera, tuvo que dejar la discusión con Misao en segundo plano...
Aoshi: Debemos ir de inmediato a darles apoyo...
Seijuro: Yo también iré.
Misanagi: Cuenten conmigo.
Misao: Yo los acompañaré.
Aoshi estuvo a punto de contradecir las palabras de Misao, pero la escena anterior hice que callara y no tuvo más remedio que aceptar que ella corriera el enorme riesgo que implicaba ir al campo de batalla.
Aoshi: Bien, toda ayuda es bienvenida...¡Buscadles caballos a estas personas que se nos unirán a la tropa!.
Las órdenes de Aoshi fueron cumplidas y la tropa partió de inmediato a apoyar al resto...
En la casa de los Amakusa, la carta de Sanosuke había causado estragos; nadie podía creer que ese bueno para nada pudiera escribir algo así. Yahiko, incluso apostó su espada de bambú a que Sanosuke había pedido ayuda. Pero ni siquiera eso pudo afectar a Sayo. Ella se encontraba extasiada, estaba feliz por haber regresado al Japón, feliz por haberse entregado a Sanosuke, feliz por haber aceptado ser su esposa, feliz por las cosas que le estaba empezando a obsequiar la vida. Ya era hora de empezar a ver los frutos de todas esas horas de amargura y sufrimiento, ya era tiempo de ver el lado bueno de las cosas...Pero, como todo en esta vida, esa alegría venía con una gran preocupación incluida; Sanosuke podía ser llamado en cualquier momento para la batalla y, peor aún, su hermano estaba en medio de la misma; aunque la cristiana confiaba plenamente en el poder de Dios para que sus seres queridos regresaran con ella sanos y salvos. Los demás estaban algo aliviados al saber que Sanosuke estaba bien, pero seguían sin saber nada de los demás y eso no ayudaba a aminorar la angustia que sentían.
Kaoru: Sólo espero que mi Kenshin se encuentre bien, esta incertidumbre está acabando conmigo; ya estoy cansada de quedarme siempre a la expectativa de lo que le ocurra...es horrible...
Kaoru no pudo contener su llanto y comenzó a llorar arrodillada en el suelo; Megumi fue con ella y la abrazó para tratar de consolarla...
Megumi: Cálmate, Kaoru. Estoy segura de que todos están bien y que pronto estarán de regreso con todos nosotros.
Sayo (luego de acercarse a ellos): Descuida, Kaoru. Dios es muy grande y su infinito poder ayudará a que todos estén bien, créeme, yo le he confiado la vida de todos a Él.
Kaoru (deteniendo un poco el llanto): ¿De verdad ese Dios en el que crees es tan poderoso?.
Sayo: Sí, y su misericordia es enorme también.
Kaoru: Entonces pídele que me traiga a Kenshin de regreso, por favor (estallando en llanto de nuevo): ya estoy cansada de pasar por esto...
Sayo: No te preocupes, yo le he pedido y le pido por todos ellos para que estén bien y por todos nosotros para que tengamos las fuerzas necesarias para superar todo esto... (poniéndose de pie): Bien, iré a preparar la comida, creo que todos necesitamos reponer energías y Ustedes dos no están como para cocinar. Yahiko y Shouzo, vengan conmigo, pues necesitaré su ayuda.
Shouzo y Yahiko: ¡Hai!.
Aoshi, Misanagi, Misao y Seijuro junto con el resto de la tropa de reserva cabalgaban a todo galope pues sabían que la velocidad era fundamental en ese momento; la diferencia entre un desenlace feliz y otro panorama desolador era sólo de minutos...o de segundos...en la mente de cada uno bullían diversos pensamientos, pero en todos estaba la idea de salvar a sus compañeros y de llegar lo más pronto posible a la batalla. En sus corazones no había lugar para el temor; en ese momento ninguno de ellos pensaba en el riesgo que corría al dirigirse a ese lugar, sólo se enfocaban en apresurar la marcha y rogar porque los demás pudieran resistir el tiempo suficiente...
Soujiro y Omasu no detenían su paso, pues sabían que el desenlace de la batalla podía suceder en cualquier momento y ambos deseaban estar allí para presenciarlo. Soujiro se sentía cómodo con la compañía de la Ninja y Omasu estaba muy alegre de estar cerca de ese esquivo Samurai. Ambos hacían un excelente equipo y caminaban con paso firme y decidido, aunque Soujiro a duras penas le tomaba la marcha a la Ninja...
Omasu (divertida): Vamos, no puedo creer que sea más veloz que tú.
Soujiro (sonriendo): Nunca subestime a las demás personas Señorita Omasu...puede llevarse sorpresas.
Omasu (saltando de un árbol a otro con una agilidad asombrosa y con un tono irónico en su voz): Pues, por lo que he podido ver, creo que vas a retrasarme un poco.
Soujiro, sin dejar de sonreír, decidió mostrarle a su acompañante un poco de su velocidad; el joven Samurai aplicó el Shukushi y en pocos segundos le había sacado a la Ninja una considerable ventaja...Omasu estaba verdaderamente sorprendida con Soujiro, ella nunca había visto antes tal despliegue de rapidez y ahora las palabras del Samurai habían adquirido gran sentido. Soujiro se detuvo y esperó a la Ninja para reanudar la marcha
Omasu (algo apenada): Vaya, veo que tenías razón. Gomen Nasai Soujiro-san, creo que actué como una chiquilla...
Soujiro: No se preocupe Señorita Omasu, esas cosas suceden.
Omasu: Pero si eres tan veloz, ¿Por qué no aceleramos el paso?. Podríamos ahorrarnos bastante tiempo.
Soujiro (sonriendo): Porque nunca debemos mostrarle al adversario el máximo de nuestras fuerzas, ese factor sorpresa es vital en el combate; además, si gastamos nuestras energías ahora, ¿Cómo lucharemos cuando lleguemos?.
Omasu: Tienes razón, creo que es mejor que continuemos con este paso...
Los dos siguieron su ruta en silencio...aunque no lo notaran, ciertos lazos empezaban a crecer a su alrededor...
Klaudia y Melders junto a sus hombres estaban realizando un trabajo impecable al masacrar a todos los soldados bajo el mando de los leales al Gobierno. Saito y Shougo no eran suficientes para contener el ataque y sus tropas habían quedado reducidas al mínimo, mientras que sus adversarios, aunque bastante diezmados, los superaban en número de forma amplia. El cristiano y el policía lucían bastante cansados, la verdad no había sido fácil contener a las fuerzas restauradoras y eso los tenía exhaustos. Por desgracia, no pudieron lograr su objetivo, el cual era dar tiempo a Aoshi de llegar con la tropa de reserva; Shougo estaba completamente resignado al igual que Saito y ambos se encomendaron a sus Dioses al prepararse para la confrontación final, cuyo resultado estaba más que sabido.
Melders y sus hombres se prepararon para iniciar el ataque, el alemán no hacía nada para ocultar la satisfacción que tenía su alma; sólo bastaba una orden suya para exterminar a los pocos rivales que quedaban y con ellos se irían dos de los principales oponentes a su movimiento...era demasiado hermoso para creerlo.
Klaudia, por su parte, no podía evitar sentir cierta tristeza al saber que el cristiano moriría inevitablemente en el próximo ataque; la Samurai deseaba con ansia ese duelo entre ambos, pero sabía que los intereses del movimiento estaban por encima de los personales, si el cristiano debía morir en ese lugar y si el duelo que ella esperaba con ansia no podía darse nunca era porque Kamisama así lo había decidido, karma.
La orden pronto fue dada y todos los soldados se lanzaron en un feroz ataque contra sus oponentes; sin embargo, antes de que ambos bandos chocaran cuerpo a cuerpo se escucharon varias detonaciones; la expresión de Melders cambio de alegría a frustración, Klaudia no mostró señales de cambio en su rostro; mientras que Shougo y Saito, junto con los pocos hombres de sus tropas que quedaban en pie, respiraron aliviados al ver a Aoshi y la tropa de reserva; incluso sin saber que con ellos venían tres grandes guerreros...
Shougo (dejando escapar un poco sus sentimientos): ¡Maldita sea!. Ya era hora...
Saito (recobrando las esperanzas perdidas): Bien, creo que ahora tendremos una lucha un poco más equilibrada.
Melders se encontraba desconcertado, eso no estaba en sus planes, nunca se esperaba que sus oponentes tuvieran una tropa de reserva tan cerca, su mente aún no asimilaba la sorpresa, el alemán profirió una maldición y se acercó a Klaudia.
Melders: ¿Cómo demonios pasó esto?.
Klaudia: La verdad, no lo sé, creo que es mejor que consultemos con Takashi antes de hacer cualquier movimiento.
Melders: Tienes razón.
Los dos seres se acercaron a Takashi, quien observaba todo lo que estaba sucediendo sin perder el más mínimo detalle.
Melders: Lamento informarle que...
Takashi (irónico): ¿A eso has venido?. ¿A informarme lo que puedo ver con mis propios ojos?. Dime algo que no sepa.
Melders: No sé cómo pudieron avisarles tan rápido.
Takashi (completamente calmado): Porque esa tropa formaba parte del grupo inicial de ataque.
Melders y Klaudia: ¡¿Nani?!.
Takashi: Uno de ellos descubrió nuestro plan y antes de lanzarse al ataque dejó una tropa de reserva lista para dar apoyo si de daba una situación como ésta.
Melders (desesperado y frustrado): ¡No puede ser!. ¡Mi plan era perfecto!. ¡Esto no puede estar pasando!...
Takashi (sin perder la calma): Ningún plan es perfecto mi querido amigo, la perfección radica en prever las debilidades de los planes y anticiparse a ellas.
Klaudia: No entiendo algo en todo esto; ¿Cómo sabías que ellos habían dejado esa tropa de reserva?.
Takashi: Sencillo, porque ni Aoshi ni Himura están peleando con ellos y en la confrontación inicial los dos participaron.
Klaudia: Ya veo...fue inteligente de tu parte darte cuenta de eso, pero, ¿Cómo se supone que vamos a vencer ahora?. Aunque los seguimos superando en número, la diferencia es mínima ahora, y con Kenshin y Aoshi respaldando a Shougo y a Saito será muy difícil derrotarlos.
Takashi: Como dije hace un momento, la perfección radica en anticiparse a los problemas e improvisar para solventarlos. Esta batalla es como un juego de ajedrez, yo coloqué una carnada y ellos cayeron a medias en la trampa, ahora son ellos quienes han usado el elemento sorpresa; pero su fracaso está en que la sorpresa nunca existió...No dejaré que me derroten esta vez...Klaudia, Melders, regresen al campo de batalla y reinicien el ataque, ya les hemos dado mucho tiempo para pensar... No se preocupen por lo demás, yo me encargo.
Melders y Klaudia: ¡Hai!. ¡Hai!.
Una vez que los dos guerreros se fueron...
Takashi: Muy bien, no negaré que son muy astutos e inteligentes, pero en eso aún les falta mucho para superarme, ya se han jugado su carta fuerte en esta batalla, pero aún yo guardo un gran as bajo la manga, cuando llegue el momento la usaré y entonces...check mate...no puedo creer que sean tan predecibles, esperaba mucho más de Ustedes, pero en fin...las cosas están saliendo justo como supuse que saldrían...en este juego, yo soy quien mueve las piezas y quien tiene el control...yo apliqué el típico gambito y las negras decidieron comer la piedra y contraatacar; su movimiento ha sido realizado...blancas juegan...
¿Qué sucederá ahora con nuestros amigos?. ¿Cuál será ese As que planea jugar Takashi?. ¿Qué sucederá entre Misao y Aoshi?. No se pierda el próximo capítulo.
Autor: Vaya, vaya, la verdad estoy muy conforme con este capítulo, me ha costado varias noches sin dormir, pero ha valido la pena el esfuerzo. Hace mucho que no hacía yo solo un capítulo entero de un fan fic; creo que el último fue el capítulo 6 de "Un Torneo Interesante" y eso fue en Abril, pero ya retomé el sendero, pues lo que se aprende ya nunca se olvida...si se cultiva la práctica.
Quise dejarle a todos los lectores y regalo en estas fiestas navideñas. ¡Tres capítulos en un mes!. Además, después de la larga espera en que los dejé al ausentarme es lo menos que se merecen; de esta forma les doy las gracias por haber esperado.
...Hmmmmmm. ¡No puedo creerlo!. Sencillamente no puedo creer que Sanosuke haya escrito esa carta, para mí que recibió ayuda de alguien, jejejejeje. Definitivo, el escribir escuchando Imagine, Dust in the Wind, Only You, Massachusetts, Unchained Melody, The Prision's Song, Down by the River y muchas otras baladas del ayer, las cuales acá en Venezuela erróneamente se llaman "Chatarritas" afecta lo que haces ^^. Bah, Chatarra es la música de Back Street Boys, Britney Spears, N'Sync, Christina Aguilera, Jessica Simpson, Mandy Moore, Mercurio, Kabah y todos los de su género...Lástima que la mayoría de la gente esté colaborando para que la música sea más un rostro, y para que cada vez sean peores las composiciones, pues sencillamente la Changa es únicamente un ruido repetitivo, tú escuchas 5 segundos de la canción y ya la escuchaste toda. Poco a poco la música a empezado a deevolucionar y todo porque la gente se ha idiotizado y se ha vuelto menos crítica. Sólo espero que los críticos de la música que aún quedamos en este mundo seamos suficientes para que gente como Santana, The Bee Gees, The Beatles, John Lennon, Kansas, Paul McCarney, The Platters, Chicago, Maná y muchos otros grupos que han hecho y aún hacen música de verdad, perduren en el tiempo como debe ser, pues a diferencia de los grupos de basura que sólo duran entr años, los que hacen verdadera música duran toda una vida...y mucho más...Bien, esta fue mi reflexión de hoy, jejejeje, si quieren escribirme ya saben mi mail...si no lo saben, váyanse al tope de este capítulo y hagan click en mi nombre.
Por cierto y casi lo olvidaba; en estas fechas les deseo a todos los fieles lectores de esta historia que tengan unas Felices Pascuas y un Próspero Año Nuevo; pásenla bien, disfruten en familia y mediten mucho sobre lo realizado a lo largo de este año 2000.
Quiero enviar una especial felicitación a toda esa gente del Estado Vargas en mi país (Venezuela), quienes, a un año de la tragedia que nos enlutó a todos, aún están padeciendo muchas calamidades; este mes hubo nuevas inundaciones que, aunque en menor grado, causaron destrozos a un estado ya acabado por los elementos. La gran mayoría están siendo ubicados en otras regiones y otros no quieren dejar un estado que se niega a morir; muchos aún siguen en búsqueda de familiares desaparecidos, pues se niegan a creer que murieron...a todos ellos les deseo que Dios les dé fuerzas para que puedan superar todo esto y que la vida les depare la recompensa que se merecen por el sólo hecho de haber vivido esa pesadilla.
También quisiera enviarles mis más sinceras y especiales congratulaciones a mucha gente que he conocido en la red y quienes, de alguna u otra forma, han cambiado mi vida: Olivia, Susana, Elaine, María Rafaela, Julián, Saito, Kaoru, Jessica, Larisa, Milagro Fernández, Fer, Jenny, Nyaar, Alondra, Claudia Soto, Daniela, Kirei_Kaoru, Tomoe, Yuko-chan, Rocío, Alys...son tantos que es un verdadero compromiso nombrarlos a todos; si alguien me ha faltado, le pido mil perdones, pero en mi corazón está presente.
Finalmente, les mando mis más grandes felicitaciones a dos personas quienes me apoyaron en gran forma durante este año; ellos son, mi gran amigo Ivan (Mr. Satán), quien a pesar del distanciamiento que ha sufrido al quedarse también sin teléfono me ha continuado demostrando su apoyo hacia mi persona y hacia la página; y, por supuesto, mi adorada, querida, estimada y enormemente apreciada socia de primavera: Romina Chavez (Misao). Romi; no tengo palabras para expresarte mi agradecimiento por todo lo que has hecho desde que empezamos esta sociedad ni para expresarte mi más profundo y sincero cariño hacia ti. A pesar de todas las diferencias que hemos tenido, siempre hemos encontrado la forma de superarlas juntos y sin secretos. No tienes idea de lo mucho que se te quiere acá.
Feliz Navidad a todos!.
