The Chaos Era
by Shougo Amakusa
Capítulo 8
"Jaque Mate"
Se nos muere el amor, tiene fiebre de frío,
Se nos cayó de la cama, cuando lo empujó el hastío,
Y está enfermo de muerte, el mismo que era tan fuerte,
Tiene anemia de besos, tiene cáncer de olvido,
Y por si fuera poco, tiene ganas de morir.
Se nos muere el amor, se nos mueren las ganas,
Las vemos agonizar, convulsionando entre las sábanas,
Y no existe un vino tinto, que nos reviva el instinto,
Se nos muere la magia, la pasión la locura,
Hay amor traicionero, viniste pa' jorobarnos,
Yo sobrevivía sin ella, y ella era feliz sin mí.
Ay amor con el tiempo debe haberse oxidado,
Ay amor susceptible, Ay amor delicado,
Ay amor no te mueras, o muérete de un trancazo,
Que no hay peor agonía, que la que es de paso en paso.
Se nos muere el amor, se le acabó la ternura,
Y a la libertad, la convertimos en dictadura,
Se contagió de costumbre, le faltó fuego a la lumbre,
Se nos mueren los sueños, los versos, los besos,
Ay amor implacable, yo ya no sé que prefiero,
Que me odie de corazón o que me ame sin amor.
Ay amor con el tiempo debe haberse oxidado,
Ay amor susceptible, Ay amor delicado,
Ay amor no te mueras, o muérete de un trancazo,
Que no hay peor agonía, que la que es de paso en paso.
Si todo era tan bello, dime amor qué nos pasa,
Hoy ya no somos ni amigos no cabemos en casa,
Ay amor tan ingrato, quítame sólo una duda,
Si eres tú el que te mueres, o soy yo el que te mato.
Aoshi, la tropa de reserva y los tres invitados especiales llegaron junto con Shougo, Saito y los pocos soldados que quedaban bajo su mando. El policía no podía sino respirar aliviado, al fin se presentaban los refuerzos y vaya que los necesitaban. El cristiano, por su parte, agradecía a Dios por no dejarlo solo en ese momento...Mayúscula fue la sorpresa cuando vieron a los tres guerreros que traía Aoshi consigo. Saito se sintió muy complacido al ver a Seijuro; pues, tras la partida de Kenshin, el contar con otro guerrero conocedor del Mitsurugi Ryu era bien recibido; además también estaba Misanagi; aunque moriría antes de admitirlo, la ninja le caía bien. Lo que no concordaba con el cuadro era la presencia de Misao; ¿Qué podía pintar esa chiquilla aquí?, era la pregunta que se hacía el policía en ese momento.
Shougo se quedó petrificado al ver a su esposa y no reparó en los otros que se encontraban presentes. Después de toda esa matanza y de estar al borde de la muerte, el ver a Misanagi tan cerca era como una bendición del cielo; el cristiano cerró sus ojos y por unos instantes dudó en abrirlos, pues temía que si lo hacía se despertaría de ese maravilloso sueño y regresaría a la desolación del campo de batalla...Finalmente, y tras agradecer infinitamente a Dios, abrió los ojos y encontró que todo era verdad y que esa ninja que le había robado el corazón estaba frente a él. El cristiano en silencio se acercó a ella y antes de que la mujer pudiera decir nada, le abrazó con todas sus fuerzas; ella dudó al principio, pero luego le correspondió.
Shougo (susurrándole al oído): Perdóname, por favor...perdóname por no entenderte, por hacerte sufrir de la manera en que lo he hecho, por ser el imbécil que soy. Esto debe ser un sueño, o peor, debo estar agonizando y en mi delirio estoy abrazado a ti; Dios, si de verdad estoy muriendo, perdóname por abandonarla ahora; he sido un tonto; ¿Cómo pude permitir que nuestro matrimonio se deteriorara de esta forma?. ¿Cómo pude alejarla de mí?. ¡Demonios!...Sólo quería sobrevivir para poder pedirte perdón; y para decirte que a pesar de todo lo que ha pasado y a pesar de ese muro que se ha levantado entre los dos te sigo amando con mucha más fuerza que antes, desde la primera vez que te vi algo surgió en mi interior y terminó en este sentimiento que me embriaga hasta el punto de hacerme olvidar al resto del mundo...Sólo espero que me perdones...
Esta vez fue el turno de la ninja de quedarse helada; jamás esperó que las primeras palabras de su esposo al verla fueran esas; y mucho menos después del trato que le dio la última vez que se vieron. Se sintió terriblemente culpable, pues sabía que tenía su cuota de responsabilidad en el rumbo que había tomado su matrimonio; al final de cuentas, tenían todo para ser felices y lo estaban echando a perder sólo por ser incapaces de exponer y superar sus diferencias como personas adultas...
Misanagi (también susurrándole al oído): Shougo, no estás muriendo y todo esto es verdad. Estoy contigo, estamos juntos. No tienes que pedir perdón por algo que es culpa de los dos; creo que no hemos llevado las cosas de la mejor manera, pero eso cambiará a partir de ahora, lo prometo; yo también pondré de mi parte y te pido perdón por dejar que tú solo trataras de sacar nuestro matrimonio a flote...No tienes idea de lo feliz que me hicieron tus palabras...Yo también estoy completamente enamorada de ti; me sentí atraída por ti desde que nos conocimos, ese carácter rebelde que tienes fue lo que más me atrajo...Te prometo que vamos a superar todo esto y que seremos una familia feliz, ya lo verás, es cosa de tiempo...
Los Amakusa estaban realmente embelesados y absortos en el abrazo por lo que los demás tuvieron que intervenir...
Saito (irónico): La verdad, me conmueve que estén tan felices, pero si no terminan eso todos vamos a terminar enterrados en una maldita fosa común.
Shougo y Misanagi se separaron un tanto molestos por el comentario impertinente del policía; pero, en el fondo, sabían que tenía razón; realmente no era el momento para esa clase de sentimentalismos, estaban en medio de una batalla y el Japón estaba primero que cualquier relación personal...Fue en ese momento que se hizo notoria la ausencia de Kenshin; Aoshi no les había dicho nada a los recién llegados pues no tuvo la oportunidad, pero ahora que se encontraban en esa tensa calma, Misao no dudó en traer el tema a la conversación.
Misao: ¿Himura?, ¿Himura?, ¿Dónde estás?...Hey, ¿Dónde se ha metido Himura?.
Aoshi, Saito y Shougo se vieron las caras, tratando de decidir quién sería el portador de las malas nuevas para los demás; al final, fue el cristiano el que tomó la palabra.
Shougo: Himura no está aquí; decidió retirarse de la batalla.
Misao, Seijuro y Misanagi: ¡¿Nani?!.
Shougo (no muy contento): Me temo, que eso fue lo mejor...(dudando si seguir o no):...antes de empezar esta batalla, y mientras Kenshin defendía una posición, no pudo evitar que Battousai tomara el control y asesinó de nuevo; estaba realmente poseído y nos atacó a mí y a Saito. Afortunadamente logré sacarlo del estado de trance en el que se encontraba, pero al día siguiente cuando despertó, tomó la decisión de marcharse para no ser un estorbo en el combate.
Ante las palabras de Amakusa, los demás se quedaron pasmados; ninguno podía hacerse a la idea de que Himura pudiera matar de nuevo, pero las circunstancias eran bastante propicias: Eso era lo más parecido a la Guerra del Bakumatsu que Hiko había visto desde el inicio de la Era Meiji y el maestro había previsto esa posibilidad...Nadie habló por algunos instantes, hasta que Aoshi tomó la palabra.
Aoshi: Bien, todos sabemos lo grave de este asunto, pero recuerden las palabras de Saito. Por los momentos, tenemos cosas más importantes para preocuparnos.
Shougo: Es verdad, debemos prepararnos, pues Takashi y sus hombres no esperarán mucho para atacar.
Klaudia y Melders aún estaban recelosos por lo complicada que se veía la situación, pero ambos confiaban en las capacidades de su jefe y eso les daba el valor necesario para cumplir sus órdenes. Klaudia estaba impresionada por la parsimonia que mostró Takashi durante la conversación, esa actitud tenía dos explicaciones: o estaba completamente loco o tenía un verdadero As bajo la manga. Melders, por su parte, trataba de imaginar qué tramaba su líder; pues esa seguridad que tenía en aquel momento tan adverso era fuera de lo común y él deseaba saber la razón de aquello...Pronto se rompió el silencio que reinaba entre ambos...
Klaudia: Creo que es hora de terminar lo que empezamos.
Melders: Tienes razón, ya han tenido demasiado tiempo para reagruparse.
La mujer dio la orden y las tropas que se encontraban bajo su mando y bajo el mando del alemán se lanzaron al ataque; las mismas habían tenido que replegarse un poco al ver a los "invitados" llegar, pero ahora se encontraban dispuestas a ir hasta el final.
Omasu y Soujiro estaban muy cerca del lugar; los dos sujetos habían marchado sin parar por horas y ese esfuerzo empezaba a hacer mella en ellos. Soujiro escondía su cansancio en su constante sonrisa, mientras que la ninja lo hacía tras el velo de su cara seria e inexpresiva. En poco tiempo los dos llegaron al primer campo de batalla y la vista que poco antes había afectado a Misanagi, Misao y Aoshi, también impacto a la pareja de recién llegados.
Omasu (asombrada): Esto es espantoso; jamás había visto algo similar; al menos que yo recuerde. ¿Cómo se puede llegar a este extremo por una ambición personal?.
Soujiro: Pues, según nos decía el Señor Shishio, en la Guerra del Bakumatsu, las escenas eran muy parecidas a ésta. Sólo que en aquellos tiempos, la mayor parte del Japón era un campo de batalla. Además, yo no llamaría a esto ambición personal, tal vez el Señor Takashi tenga razón en parte de lo que desea y dice.
Omasu: Puede ser cierto todo eso que me cuentas, pero aún así no es motivo para crear más destrucción; ya basta de tanta matanza; ninguna razón justifica la muerte de todos estos hombres.
Soujiro (recobrando su sonrisa): Creo que tiene razón señorita Omasu, pero no es a mí a quien debe convencer...
Omasu: Bien, bien, creo que mejor decidimos hacia dónde ir, pues acá sólo hay cadáveres...un momento...¿escuchas eso?.
Soujiro: Son detonaciones, creo que el combate aún no ha terminado.
Omasu (echando a correr): Sígueme, sé de dónde provienen los disparos.
La ninja estaba entrenada para seguir ese tipo de rastros y sabía perfectamente qué hacer; los disparos venían en la dirección hacia la cual se dirigía y por la intensidad del sonido estaba segura que los demás no podían estar lejos. Soujiro no dudó en seguirla, pues confiaba en las habilidades de su compañera; además hubiera sido una falta de respeto de su parte dudar de su palabra sin estar seguro; eso sin tomar en cuenta que él era muy bueno siguiendo rastros y su instinto le decía que el camino elegido por Omasu era el correcto.
Shougo, Saito y Aoshi repartieron instrucciones para resistir el ataque de las tropas enemigas, ahora tenían cierta ventaja y no podían desaprovecharla.
Shougo: Bien, ellos atacarán por tres flancos; así que nos defenderemos con tres frentes; los soldados se dividirán en partes iguales y cada frente estará a cargo de dos de nosotros: Saito y yo comandaremos uno; Seijuro y Aoshi el segundo y el último será liderado por Misanagi y Misao.
Los soldados se dividieron y se colocaron los tres frentes: Shougo y Saito contendrían al batallón de Klaudia; Seijuro y Aoshi al batallón de Melders, mientras que Misanagi y Misao a la tropa de Takashi. La pequeña líder del grupo Onni se encontraba aterrada; jamás había estado en una situación semejante y para colmo era designada líder de un frente; ¿Qué iba a hacer?. ¿Cómo iba a dirigir a todo ese grupo de soldados?. ¿Cómo pudo Shougo darle semejante responsabilidad?...la ninja mayor no le había quitado los ojos de encima desde el momento en que Shougo dio la orden; ella sabía perfectamente lo que pasaba por la cabeza de su compañera en esos momentos; por ello, al principio quiso oponerse, pero luego entendió las razones de aquel mandato y decidió callar; aún así, la pequeña necesitaba ayuda y Misanagi le agradecía al cristiano el haberla dejado a su cargo.
Misanagi: Bien, Misao; ¿Querías ser tratada como adulta?. Esta es tu oportunidad; Shougo se la ha jugado contigo pues considera que eres lo suficientemente madura para afrontar este reto; no lo defraudes, y lo más importante, no te defraudes a ti misma. Ahora tienes la posibilidad de demostrarle a todos que eres una Guerrera y que has madurado (pensando): además, no hubiese sido buena idea que te dejara junto a Aoshi...
Las palabras de Misanagi removieron el orgullo de Misao. Ella tenía razón, desde que se acordaba le exigía a todo el mundo que la trataran como a una mujer y no como a una niña y ahora, ¿Qué hacía cuando Shougo le daba trato de adulta?. Se comportaba como un bebé. Era su deber pelear por su país y pelear porque esas matanzas cesaran por completo, había llegado el momento de separar niños de adultos...
Todos sacaron sus armas y se prepararon para el ataque: Shougo y Seijuro adoptaron la postura del Kuzu Ryu Sen, Saito se colocó en la posición base del Gatotsu, Aoshi sacó sus dos Kodachi y se colocó en la posición base del Nitou Ryu, Misanagi tomó el arma que hacía mucho tiempo no usaba para pelear, pero que todo Ninja poseía: la Kodachi; esa era el arma que se usaba en el combate cuerpo a cuerpo desde tiempos inmemoriables y ahora entendía la razón; las dagas, los shurikens y todas las demás armas estaban diseñadas para las labores de sicariato, para poder matar sin ser visto, pero en una situación como la que tenía por delante eran completamente ineficaces. Misanagi tomó su Kodachi con la mano derecha de la forma ancestral, es decir, en lugar de agarrar el mango y poner la punta al frente como los Samurais, la hizo al revés quedando la punta hacia atrás, por lo que su brazo ocultaba, en parte, su presencia...Misao no tuvo otra opción, sino colocar sus dagas en sus manos como siempre lo hacía a la hora de combatir; cuando la joven Ninja vio lo que Misanagi había hecho, supo que tenía mucho por aprender en el arte del Ninjutsu y deseaba que fuera la mujer que estaba a su lado quien le enseñara...
Misanagi: Escucha bien lo que te voy a decir, Misao. Esta batalla no se parece en nada a los combates donde has estado. Ahora no hay lugar para dudas ni remordimientos; sé que te sonará cruel y despiadado, pero debemos dejar la consciencia a un lado para poder matar al enemigo. En este caso es su vida o la tuya. No dudes en asesinar, si lo haces lo pagarás caro. Recuerda que el mismo Himura tuvo que hacerlo; pon tu mente en blanco y haz tu trabajo, recuerda que no sólo es tu vida la que está en tus manos, sino las de todos nosotros, no lo olvides...
Misao tembló durante el discurso de su colega; ese era un punto que no había analizado; debería matar, debería participar en la carnicería que se aproximaba; no había marcha atrás; ella quiso venir y ahora debía afrontar las consecuencias de su decisión tal y como se lo dijo a Aoshi. La pequeña siguió el consejo de la persona que en ese momento era su superior y dejó su mente en blanco para prepararse.
El enemigo no se hizo esperar más y pronto la confrontación dio inicio por enésima vez. El rugir de las armas de fuego, el sonido metálico de las espadas al chocar inundaba toda la zona a tal punto que no se escuchaba nada más. Shougo y Saito junto con los soldados a su cargo iniciaron la defensa; no pasó mucho tiempo para que la sangre empezara a correr y las cabezas a rodar por todo el lugar. El cristiano blandía su espada de forma majestuosa y sus oponentes rápidamente caían al suelo mutilados y sin vida, la sangre se clavaba en su rostro como un puñal, pero esa misma sensación cálida le indicaba que seguía con vida y en ese momento era matar o morir por lo que no cesó en su lucha...El policía se sentía satisfecho y, en cierto modo, alegre de estar presente en una matanza como esa pues le permitía practicar su filosofía de Aku Soku Zan tal y como a él le gustaba...Seijuro, por su parte, ya había perdido la cuenta de la cantidad de soldados que habían caído por su sable, sin embargo, aún quedaban muchos y el combate estaba lejos de llegar a su fin; el Maestro del Estilo Mitsurugi no podía evitar recordar las matanzas similares que había presenciado durante la Guerra del Bakumatsu y se preguntaba cuándo iban a terminar las masacres en el Japón.
Aoshi peleaba de forma formidable y el ojo externo nunca hubiera imaginado el caos que representaba su mente en esos momentos. Primero estaba la guerra en sí misma, la cual le había llevado a dejar la paz y tranquilidad del templo y a tomar de nuevo sus armas para asesinar; aunque no lo dijera abiertamente, ya estaba harto de tanta muerte. En segundo lugar se encontraba Misao; el ex-líder de los Onniwa Banshu no podía sacarse de la cabeza las palabras que la Ninja le había dicho instantes atrás y que le habían despertado sentimientos que se esforzaba por ocultar y callar. Se preguntaba qué iba a hacer y a decir cuando ambos tuvieran la larga charla a solas que se debían y eso mantenía su alma atormentada...Misanagi no podía evitar sentirse extraña en una situación como esa; el pelear de esa forma era nuevo para ella, casi nunca podía verle la cara o los ojos al enemigo cuando lo asesinaba porque debía cumplir la regla de oro: ser invisible, pero ahora tenía la oportunidad de ver cómo la vida de sus rivales se extinguía poco a poco a medida que asestaba uno y otro golpe con su Kodachi. A pesar de eso, sólo quería que todo eso acabara para poder estar con Shougo y solventar sus diferencias de una vez por todas...Misao se sentía extraña, era como si fuese otra persona; por más que trataba no podía sacarse de la cabeza el rostro del primer enemigo que asesinó...
Enemigos por doquier, gritos de dolor, palabras ahogadas por la sangre y la agonía, espadas chocar y detonaciones era lo que podía ver y escuchar en ese momento, se sentía aterrada, no sólo por su vida sino por lo que tarde o temprano se vería forzada a hacer. Pronto varios soldados se le echaron encima y la líder Onni tuvo que salir de sus pensamientos para concentrarse en el combate. Lanzó una de sus dagas a la pierna de uno de los oponentes y éste cayó, pero aún eran muchos los que la atacaban; Misao podía evadir los ataques a duras penas y por más que trataba de inmovilizarlos, los sujetos parecían tener una fortaleza de acero; pronto uno de ellos se le lanzó con furia mientras empuñaba un sable, Misao no tuvo tiempo de nada y reaccionó por puro reflejo. Cuando la joven se dio cuenta, ya le había clavado una de sus dagas en el cuello al soldado, la pequeña ninja quedó petrificada al ver que había matado a alguien; el sentimiento pudo mucho más que ella y la había dominado. Otro militar se preparaba para vengar a su compañero caído, pero justo antes de que pudiera decapitar a la Ninja, una daga silbó por los aires y se enterró en la cabeza del restaurador; Misao se volvió y pudo ver a Misanagi correr hacia ella; segundos después, la Ninja Mayor se lanzó sobre la otra y la salvó por segunda vez, ahora de un soldado que le había disparado; otro puñal surcó el aire y esta vez se clavó en el rostro del rival. La ex-líder de los Sanada se alejó un poco junto con Misao y se apresuró a encararla.
Misanagi (visiblemente molesta): ¡¿Quieres que nos maten a todos?!. ¡¿No escuchaste nada de lo que te dije?!.
Misao iba a replicarle, pero la otra mujer la abofeteó con furia, sacándole lágrimas de dolor a la líder Onni.
Misanagi (aún enojada): ¿Todavía quieres ser tratada como adulta?. No eres más que una mocosa malcriada e insolente, ¿Por qué no te vas a casa y dejas que los verdaderos seres maduros arreglemos esto?.
Misao no podía decir nada, se sentía extremadamente presionada por las palabras de la otra Ninja, pero Misanagi no se detenía por nada...
Misanagi: ¿No te das cuenta que no podemos estar preocupados por tus reacciones ni estar vigilándote para salvarte la vida cada vez que decides hacer esa clase de idioteces?. Estamos en una Guerra, ¿No lo ves?. ¿Qué esperabas?. ¿Clemencia?. Esto es una verdadera batalla, no un simulacro deprimente como en los que participaste con Himura. O te concentras en la batalla y actúas como adulta o te marchas de una vez...¡Decide!.
Misanagi no estaba para nada complacida con el trato que le estaba dando a Misao, pero sentía que debía sacarla de ese estado en el que se hallaba, porque sino sería un punto débil para todos y si ella iba a ser su maestra, debía enseñarle sin sentimentalismos...la joven Ninja estaba completamente indecisa, pero de pronto, y con la velocidad de un rayo, lanzó otra de sus dagas y se clavó en el pecho de un soldado que se disponía a asesinar a la Ninja mayor...Misanagi se percató de ello y se reprendió a si misma por su descuido, y, al mismo tiempo se alegró al ver la reacción de su colega...
Misanagi (complacida): ¿Lo ves?. Es matar o morir, no lo olvides, luego que esto acabe tendremos tiempo para conversar y analizar todo, pero ahora no es el momento de pensar sino de actuar; vamos, debemos regresar, los demás nos necesitan, ¿Estás lista?.
Misao (dudando un poco): H...h...hai.
Las dos regresaron a sus posiciones y siguieron en el combate...
Aún así, sabía que no podía echarse a morir en ese momento, pues de otro modo lo haría literalmente; debía luchar por sobrevivir y si para ello tenía que matar, pues que se cuidaran sus enemigos...
En el otro bando las cosas se veían con mejores ojos, y eso lo reflejaban los rostros de sus protagonistas. Klaudia seguía su objetivo y a medida que avanzaba grandes números de soldados caían. La mujer, representante de la Escuela Mitsurugi Ryu, asesinaba sin piedad ni compasión y ni siquiera se detenía a verle el rostro al que mataba; sólo asestaba el golpe y se disponía a acabar con el siguiente. Por muchos años había esperado el momento en que pudiera cobrarle al gobierno Meiji todo el daño que le había hecho; ya era hora de que pagaran la traición que cometieron contra ella; muchas veces se había insultado por ilusa y por haber creído en ellos; odiaba a los Meiji desde el fondo de su alma por haberle arrebatado sus sueños e ilusiones aquel día en que fue violada. No sentía el menor remordimiento por las vidas que estaba sesgando y sólo esperaba que la victoria fuera completa para poder ejecutar con sus propias manos a los que ordenaron su asesinato...
Por otro lado, el alemán se encontraba enormemente regocijado por lo que estaba presenciando; al fin se estaba cumpliendo su meta: El dominio del Japón estaba cada vez más cerca. Era su deber cobrar venganza por lo que sucedió con La Sociedad de los Caballeros Negros; Snyder sólo había sido el inicio de la misma; ese perro traidor no merecía otra cosa sino la muerte. Aún se arrepentía de haberle dado tanto poder y de haber confiado en él; no era más que una basura que ante la primera tentación se dejó llevar por los sentimentalismos inútiles y echó por Tierra una operación que llevaba años siendo planificada. Su traición, le costó a su grupo el exterminio total; fueron cazados como animales por toda Europa y los capturados eran asesinados sin siquiera tener un juicio; todo para ocultarle al mundo su existencia. Los pocos sobrevivientes de la misma se vieron condenados al exilio o a esconderse en las montañas y los bosques y vivir como fugitivos en una zozobra constante, pensando que cualquier ruido representaba la muerte de manos del ejército, la policía o los centenares de caza recompensas que le seguían los pasos. Él mismo tuvo que llevar esa vida que ni siquiera los buitres tienen hasta que conoció a Takashi, quien le ofreció la oportunidad que estaba esperando; al fin tenía la opción de cobrar venganza por todas las atrocidades que cometieron contra ellos y no iba a desperdiciarla. Fue con Las Sociedad del Dragón Negro que recobró su nivel de persona y mucho más, pues fue colocado en el alto mando de la misma. Por ello no sentía la mínima compasión por los soldados que iban cayendo a su paso...eso sólo era el comienzo...
A una distancia prudente del combate se encontraba Takashi con una cantidad considerable de guardias, que estaban asignados para su protección. El antiguo daimío miraba con orgullo lo que sucedía frente a sus ojos: La organización a la que dedicó tanto tiempo empezaba a dar sus frutos; al fin podía ver el resultado de años de sacrificios y humillaciones; todavía recordaba la época en que era un poderoso daimío en el Japón, poseía un feudo envidiable al igual que un grupo de Samurais temible. Recordaba cómo sus Tierras eran arrasadas y confiscadas por los patriotas esos perros traicioneros que decían cualquier cosa para que los ayudaras y que luego te vendían por cualquier precio. Todo cuanto poseía le fue arrebatado y quedó sin nada; luego de tenerlo todo, terminaba como un sucio y apestoso ronin; ni siquiera tuvo la oportunidad de una audiencia con los nuevos regentes y tuvo que huir del país cuando todos los daimíos fueron mandados a asesinar. Un régimen así no puede manejar los destinos de una nación; él mismo no estaba en contra de abrir el país a los extranjeros, pero no a costa de un derramamiento de sangre tan grande y mucho menos de una forma tan poco honorable...Eso era lo que más le hacía rabiar; cómo pueden estar al frente de un país una partida de arrastrados sin honor, pues hasta de eso carecen. El jefe del movimiento estaba dispuesto a llevar la Guerra hasta el final y estaba seguro que la victoria sería suya.
Takashi (para sí mismo): Esos perros se hacían llamar patriotas...¿Patriotas?. Yo lo soy más que ellos y lo demostraré.
La batalla al principio fue muy reñida y pareja, pero poco a poco se iba haciendo notoria la ventaja a favor de los leales al Meiji, el hecho de contar con 6 formidables Guerreros de su lado obtuvo sus dividendos y, aunque la ventaja no era ostensible era la necesaria para asegurar el triunfo. Shougo y los demás estaban seguros de su triunfo y no podían esperar para acabar de una vez con el ejército enemigo para regresarle la paz al Japón. Ya estaban hartos de tantas masacres; sabían que la victoria en ese momento significaba un golpe muy fuerte contra Takashi y estaban seguros de que el líder de los auto nombrados restauradores no podría recuperarse de una derrota de tantas proporciones. Sin embargo, la alegría les duraría poco...
Takashi se percataba de la inclinación que el combate tenía, pero su rostro impasible no mostraba el menor cambio; sus ojos estaban fijos en la batalla y su faz seguía completamente inexpresiva. Los soldados encargados de protegerle, pensaban que se estaba volviendo loco y se encontraban temerosos pues sabían que la pelea estaba perdida y que ese significaba la muerte para todos...Justo cuando se habían resignado a lo inevitable, su líder se puso de pie y soltó el halcón que estaba en la jaula que se hallaba cerca de él. El ave rápidamente desapareció de la vista de todos, quienes miraban incrédulos la actitud de su jefe. Seguidamente Takashi tomó la palabra.
Takashi: Bien, todo salió como lo predije y es tiempo de que saque el As de la victoria.
No tuvo que pasar mucho tiempo para que todos los presentes comprendieran las palabras que acababan de escuchar; un ruido de caballos y personas corriendo empezó a escucharse y ante ellos apareció un regimiento entero de soldados listos para entrar en combate. Takashi se acercó al que tenía el mando en ese momento, le susurró unas palabras al oído y dejó que el batallón fuera a reforzar sus tropas. Melders y Klaudia alabaron el genio y maestría de su líder al descubrir lo que se traía entre manos; no tenían la menor duda de la victoria en ese momento; ni siquiera una docena de Guerreros como Shougo podrían detener a un regimiento entero, mucho menos estando agotados por la intensidad de la batalla y con sus tropas suficientemente diezmadas.
Shougo, Saito, Aoshi, Misanagi, Misao y Seijuro quedaron estupefactos al ver la cantidad de soldados que llegaban a reforzar las fuerzas enemigas, a simple vista se divisaban más de 5000 hombres armados y en excelente condición física. La alegría que se había apoderado de sus corazones se esfumó casi en un instante para darle paso al verdadero terror; sabían que no tenían forma de ganar y que su muerte estaba segura, pero ya no había vuelta atrás...
Desde lo lejos un rostro sonriente contemplaba el resultado de una estrategia bien elaborada...
Takashi (sonriente): Su estrategia fue buena, pero la mía mejor. No pienso perder esta Guerra en manos de unos mocosos que no saben ni porqué luchan...Jaque Mate...
"What we've got here is failure to communicate
Some men you just can't reach
So, you get what we had here last week
Which is the way he wants it
Well, he gets it.
N' I don't like it anymore than you men"
Look at your young men fighting
Look at your women crying
Look at your young men dying
The way they've always done before
Look at the hate we're breeding
Look at the fear we're feeding
Look at the lives we're leading
The way we've always done before
My hands are tied
The billions shift from side to side
And the wars go on with brainwashed pride
For the love of God and our human rights
And all these things are swept aside
By Bloody hands time can't deny
And are washed away by your genocide
And history hides the lies of our Civil Wars
D'You wear a black armband
When they shot the man who said: "Peace could last forever"
And in my first memories they shot Kennedy
And I went numb when I learned to see
So I never fell for Vietnam
We got the Wall of D.C. to remind us all
That you can't trust freedom when it's not in your hands
When everybody's fightin' for the promise land and
I don't need your Civil War
It feeds the rich while it buries the poor
Your power hungry sellin' soldiers
In a human grocery store ain't that fresh
I don't need your Civil War
Look at the shoes you're filling
Look ate the Blood we're spilling
Look ate the world we're killing
The way we've always done before
Look in the doubt we've wallowed
Look at the leaders we've followed
Look at the lies we've swallowed
And I don't want to hear no more
My hands are tied
For all I've seen has changed my mind
But still the wars go on as the years go by
With no love of God or human rights
'cause all these dreams are swept aside
by Bloody hands of the Hypnotized
who carry the cross of homicide
and history bears the scars of our Civil Wars
"We practice select annihilation of mayors
and government officials for example
to create a vacuum then we fill that vacuum
as popular war advances peace is closer"
I don't need your Civil War
It feeds the rich while it buries the poor
Your power hungry sellin' soldiers
In a human grocery store ain't that fresh
I don't need your Civil War
Whaz so civil 'bout war anyway.
¿Qué pasará con nuestros amigos?. ¿Será el fin de la Guerra?. ¿Takashi llevará al Japón a una nueva Era?. ¿Podrán Soujiro y Omasu ser de ayuda?. No se pierda el próximo capítulo.
Notas del Autor:
Primero lo primero: la canción con la que inicié este capítulo se llama "Se nos Muere el Amor" y es del gran trovador moderno Ricardo Arjona y la que usé para terminar se llama "Civil War" (Guerra Civil en Español) y es del grupo de Rock Guns n' Roses.
La primera canción la utilicé para ambientar la relación entre Shougo y Misanagi, la cual no marcha nada bien, ¿neh?. Aunque se ven luces al final del túnel...ya veremos...
La segunda para ambientar la situación por la que está pasando el Japón; la lucha de hermano contra hermano e hijo contra padre que sólo trae dolor y sufrimiento.
Como habrán notado, este capítulo es algo extraño comparado con los demás; tiene canciones, la narración juega un papel harto relevante y los diálogos casi no están presentes; esto es porque como todo el mundo, estoy evolucionando como escritor y probando nuevas fórmulas; obvio que el formato guión se mantendrá pues creo mucho en él, pero hay que absorber ejemplos de los grandes para crecer y crear tu propio estilo.
Bueno, sin nada más que decir, nos vemos en la siguiente entrega y si creen saber cómo nuestros protagonistas saldrán de ésta mándame un mail; a las 5 primeras personas que adivinen les mando el capítulo 9 antes de que salga publicado en la página.
