The Chaos Era
by Shougo Amakusa
Capítulo 15
"El Tic Toc del Reloj: La Cuenta Regresiva"
Seijuro entró a la residencia de los Amakusa al ser invitado por Misanagi; era evidente que la mujer no estaba muy complacida por la visita, no porque fuera él quien les visitara sino por todo lo que ello implicaba en esos momentos. Ambos llegaron al encuentro de Shougo y luego, la ninja fue a visarle a los demás para iniciar la reunión. El cristiano aprovechó el momento para poner al corriente al otro Samurai respecto a los últimos acontecimientos; en especial, sobre los regresos de Sanosuke y Kenshin. Seijuro estuvo tentado en decir que ya sabía lo de Sanosuke, pero eso lo hubiera llevado a hablarles a todos de la esposa de Saito y; la, verdad deseaba que esa noticia los tomara por sorpresa para verle la cara a todos en ese momento. No pasó mucho tiempo para que el resto de los habitantes de la residencia llegara y fue en ese instante que una melodía muy cálida y exquisita se dejó escuchar en el lugar...
Shougo (sonriendo un poco y en voz baja): ...The Moonlight Sonata...
Shouzo: La verdad es que cada vez que escucho a Santa...perdón, Sayo tocar esa canción, me enorgullezco de ser su seguidor.
Kenshin (con cierta curiosidad): ¿Qué es "The Moonlight Sonata"?.
Shougo: Como bien dijo Shouzo, es una canción que escuchamos por primera vez en Europa; esa fue una de las primeras piezas que Sayo aprendió en el piano y casi siempre la toca cuando algo importante está por suceder. Era obvio que en estos momentos no iba a dejar de hacerlo...(Regresando a la realidad): Pues, creo que deberíamos ir al salón para iniciar la reunión, hay muchas cosas que decir y no tenemos mucho tiempo.
Sin mayores palabras, los presentes se dirigieron al sitio que indicó el cristiano y una vez allá pudieron observar a Sayo mientras ejecutaba la brillante pieza; sin duda alguna, la mujer tenía un don, pues en sus manos el piano sonaba como si fuera un hermoso tañido de campanas celestiales. La canción adquiría una presencia en la interpretación de la cristiana que resaltaba por encima de todo; cada nota, cada acorde, cada escala era tocada con un sentimiento que se podía percibir a lo lejos. No se necesitaba ser músico para vibrar al escuchar esa canción que de por sí evocaba un estado de tristeza y melancolía como pocas en su estilo. Ninguno de los recién llegados habló porque, la verdad, nadie deseaba interrumpir tan majestuosa ejecución. Cada compás era mucho más estilizado que el anterior, era como si mientras avanzaba la pieza, la intérprete se hacía uno con la canción misma; Sayo al principio observaba el libro con las partituras mientras sus manos hacían el resto, pero poco a poco se dejó arrastrar por la melodía que ella misma estaba provocando y al final se encontró con su cabeza recostada de un lado y sus ojos completamente cerrados. La mujer era la viva imagen de un artista consagrado; ella tenía dentro de su ser lo que distingue a los músicos regulares de los músicos excepcionales: Ella sentía la música que tocaba y vivía todas y cada una de las notas que formaban los depurados compases de cada canción que sus maravillosas manos ejecutaban y The Moonlight Sonata no era la excepción.
Pronto, y para tristeza de todos, la pieza llegó a su fin y la cristiana cerró el cobertor que protegía las teclas de aquel delicado instrumento para dar media vuelta y mirar con cierta sorpresa el espectáculo que se presentaba ante ella: un gran grupo de persona boquiabiertas y mirándola a los ojos como si fuera una semidiosa o algo parecido. La verdad, muchos de los presentes pensaban que todo lo que habían escuchado era producto de algún tipo de magia, pues el piano no era un instrumento muy común en el Japón por aquellos días y el concepto de música manejado era muy diferente a lo que acababan de oír. Sin embargo, la misma Sayo aclaró todo respecto a lo que había hecho y la escena entera sirvió para que todos se relajaran un poco antes de entrar en la tensión de la realidad que el país estaba viviendo; el mismo lugar en que estaban fue usado como sala de reuniones y pronto el maestro de Himura comenzó a hablar.
Seijuro: Bien, según fuentes del ejército Meiji, Takashi ya inició su ofensiva y se dirige con varias de sus tropas hacia acá; el General Yamagata les pide a todos los que participaron en la Batalla de Nagoya que se dirijan al cuartel para iniciar las tácticas de defensa...(Mirando a su pupilo y con mucho cinismo): Es bueno verte de nuevo; ya me enteré de que saliste con otra de tus idioteces durante la batalla de Nagoya...la verdad es cada día te vuelves más estúpido...debe ser por la edad.
Kenshin (con un enjambre de gotas en la cabeza y escuchando las carcajadas de los demás a excepción de Kaoru): ¿Oro?...
Kaoru (muy molesta): ¡¿Hasta cuándo seguirá molestando a Kenshin?!.
Seijuro (impasible): Hasta que se le quite lo estúpido; en otras palabras, siempre lo molestaré.
Todos los presentes no podían parar de reírse; el mismo Shougo tuvo que dar media vuelta para poder hacerlo con algo de privacidad y lo propio hizo su esposa; Kaoru se puso verdaderamente histérica y su pelea con Hiko se extendió por varios minutos más; pero luego, el maestro recuperó la seriedad y les dijo a todos que ya era tiempo de ir a la Base militar. Justo en ese momento, la alegría que había inundado el corazón de todos se esfumó como por arte de magia; un silencio sepulcral se apoderó de la residencia y el semblante de las personas que allí se encontraban pasó de ser una muestra de tranquilidad por uno mucho más sombrío. Eran obvias las razones de ese cambio, pronto se reanudaría una guerra que ya había causado innumerables bajas en la población y muchas heridas en los corazones de nuestros amigos, lo cual no dejaba de sembrar cierto temor en todos ellos. Seijuro y los demás se dirigieron a la salida de la casa para iniciar su caminata hasta la Base Militar y fue en ese momento que las palabras retomaron el control de la situación, pero sólo fue para marcar una dolorosa despedida.
Kaoru (abrazada a su esposo y con lágrimas en los ojos): Ya sé que no podré detenerte por más que lo deseo; ya sé que es tu deber ir y pelear por la paz de nuestro país...cuídate, Kenshin. Sólo deseo pedirte eso, por favor, cuídate mucho...
La mujer no pudo hablar más, era demasiado para ella; primero la angustia de saberlo poseído por Battousai, luego la alegría mezclada con temor al verlo de regreso y ahora una nueva angustia de verlo marcharse a una guerra que ya había probado ser implacable. Kenshin abrazó fuerte a su mujer y luego de darle un gran beso le prometió que esta vez volvería con ella sin mayores contratiempos; el Samurai ya no deseaba hacerla sufrir más, pero esa confrontación era algo que no podía evitar...Un calvario aparte era el que vivía la hermana del cristiano al ver partir a su esposo; ella también había pasado por el horror de creerlo muerto y la sola posibilidad de que algo le pasara en esta nueva batalla le helaba la sangre. Sayo quiso abrazarlo, pero sólo atinó a pararse frente a él y mirarlo con una expresión que Sanosuke supo que no olvidaría nunca; los ojos de su esposa estaban totalmente húmedos y gruesos caminos de lágrimas recorrían ambos lados de su rostro, pero en su cara se podía leer un sentimiento de temor por verlo partir a lo desconocido y uno de rabia al no poder acompañarlo. Los puños de la mujer estaban cerrados con tal fuerza, que el guerrero pensó que se iba a hacer daño; seguidamente la mujer bajó un poco su cara en señal de derrota y un "cuídate, por favor" salió de sus labios en una voz que sólo fue un pequeño susurro, el cual casi se pierde con el sonar del viento que en ese momento se hacía presente. Sanosuke miró a su esposa y casi de inmediato la atrajo hacia sí para darle un cálido beso, mientras le tomaba la barbilla con su mano derecha; la mujer se sintió flotar en el cielo y deseó que el tiempo se detuviera para que esa escena nunca se acabara.
Sano (al separarse): Yo te hice un promesa y ahora la ratifico; no dejaré que me maten y regresaré contigo; lo que más deseo en este mundo es estar a tu lado.
Sayo (sin poder contener sus lágrimas): Te estaré esperando...cuídate mucho...
Shougo (acercándose a ambos): Oye Sanosuke. ¿Podrías dejarme unos minutos para que yo pueda hablar con mi hermana?.
Antes de que alguien reaccionara, un empujón brusco de Shougo hizo que Sanosuke se fuera directamente contra el suelo, cosa que no le agradó mucho ni al agraviado ni a la hermana del agresor.
Shougo (con una sonrisa en los labios): Arigatou Sanosuke-san.
Sayo (mirando a su hermano con un semblante de daba miedo): Por más que trato no puedo lograr que me sorprenda lo que acabas de hacer. (Haciendo un esfuerzo por controlarse): ¿Tenías que ser tan rudo con él?. ¿Acaso no entiendes que es mi esposo?. ¿Qué parte de "yo soy la esposa de Sano" no comprendes?.
Shougo (irónico): Pues ahora sí que no te entiendo; primero te molestas porque no me agrada ese vago, luego te enfadas porque al parecer deseaba su muerte; y, ahora que le estoy dando un trato cordial y de confianza como miembro de nuestra familia también te enojas...(Sabiendo la reacción que tendría su hermana): Sigues siendo la niñita malcriada que nunca está conforme...
Todos dieron un paso hacia atrás al ver que de pronto comenzó a salirle humo de la cabeza a Sayo; el mismo Sanosuke sintió miedo de ver a su esposa en semejante estado de ira. Si bien ya estaban algo acostumbrados por los arranques de Kaoru, era la primera vez que sucedía con la cristiana y nadie podía estar seguro de lo que haría. Shougo estaba un poco temeroso al ver a su hermana así; era cierto que él sabía que se enojaría por el último comentario, pero no imaginaba que su rabia llegaría a tales extremos. De pronto, y sin que el Samurai se lo esperara un libro muy grueso chocó contra su cara y el cristiano fue a dar a varios metros del lugar. La mujer revisó el libro para ver si no tenía algún daño y cuando se cercioró de que estaba en perfecto estado dio un gran suspiro y regresó a ser la cordial chica de siempre. Shougo se levantó un tanto aturdido y fue a encarar a su hermana con una cara de "¿Yo qué hice?" que le arrancó risas a más de uno en el sitio.
Shougo (haciéndose el inocente): Oye, pero si no hice nada. Vaya, uno se juega contigo y termina lanzado como traste.
Sayo (en un arranque de sarcasmo típico de los Amakusa): Pues no deberías quejarte; te estoy dando un trato cordial y de confianza como el miembro de nuestra familia que eres. Incluso, deberías estar contento, porque fue aún más amable del que le diste a Sanosuke; así que por lo menos no puedes decir que él tiene privilegios. Además, para que no tengas resentimientos te he golpeado con la sagrada Biblia, así que debes sentirte honrado.
El cristiano se encontró desarmado, había sido derrotado con sus propias palabras y no tuvo más remedio que soportar en silencio las burlas de todos los presentes. Ya hasta sus privilegios con Sayo habían cesado y todo gracias al vago de Sanosuke quien, tal y como estaban las cosas, había llegado para meterse en su vida, lo quisiera o no. Fue entonces cuando Shougo decidió darle rienda suelta a sus recuerdos y tomó a su hermana por sorpresa para abrazarla mientras le daba muchos coscorrones tal y como lo hacía cuando eran pequeños. Ese juego lo habían mantenido a lo largo de sus vidas, pero una vez que fueron adultos lo dejaban para ocasiones privadas; por lo que el hecho de estar haciéndolo frente a todos sus amigos y su esposo hizo que las mejillas de Sayo se tornaran de un rojo bastante intenso, pero aún así no quiso detener a su hermano; ella sabía que ésa era la forma en que Shougo se despedía y por ello se dejó llevar por ese sentimiento. Durante los pocos momentos en que el juego se realizó, ambos hermanos se hablaron en un lenguaje que sólo ellos conocían; y, a través del mismo, el cristiano le decía que estaría bien y que no se preocupara por él; mientras que la cristiana le respondía que estaría rezando por él y deseando porque regresara con bien y pronto. Fue Shougo quien detuvo lo que hacían para darle un beso en la frente a su hermana y posteriormente separarse de ella; finalmente, los dos se vieron a los ojos y todo quedó dicho entre los Amakusa. El resto de los chicos, sólo fueron espectadores ante las muestras de solidez y entendimiento que los dos hermanos dieron instantes atrás; no obstante, en esos momentos no había tiempo para los análisis y todos debían ponerse en marcha.
Yahiko (muy seguro de sí mismo y dirigiéndose a Kenshin): Yo también quiero ir a pelear; yo soy un Samurai, mi padre fue un Samurai y por el honor de los Myoujin tengo que estar presente en esa batalla.
Kenshin (poniendo su mano derecha en el hombro izquierdo del chico): Si te vas con nosotros, ¿Quién protegerá a Kaoru, a Megumi y a Sayo?. Aunque Shouzo se quede con ellas, es poco lo que él podrá hacer si la casa es objeto de un ataque por parte del enemigo. (Mirando a Yahiko a los ojos y en tono sincero): Te estoy dejando a cargo de la persona que más quiero y espero que me hagas el favor de cuidarla. Dime, ¿protegerás a Kaoru?.
Las palabras de Himura tocaron el corazón del chico, quien comprendió la responsabilidad que su amigo le estaba dejando. Una vez más era el encargado de proteger al ser amado de Kenshin y así como no lo defraudó cuando se dio la batalla contra Shishio; no lo haría ahora, a pesar de que fuese más difícil. Una sonrisa se dibujó en los labios del discípulo del Kamiya Kasshin Ryu, quien de inmediato respondió.
Yahiko (resolutivo): La protegeré con mi vida si es necesario; y, también cuidaré de Megumi y de Sayo, así que puedes irte tranquilo.
Shougo hizo lo propio con su discípulo y Shouzo prometió dar su vida para proteger a Sayo y a las otras dos mujeres; él sabía lo delicado de su tarea y aún así no dudó en aceptarla...Una vez que las despedidas concluyeron, los presentes salieron del lugar y fueron al cuartel del ejército en Kyoto.
Megumi (con voz alta): ¡Cuídense mucho!. ¡Regresen pronto!.
Poco después, los chicos se alejaron de la vista de la doctora y los demás, quienes decidieron entrar a la casa para iniciar los quehaceres de ese día; a pesar de todo, no había motivo para holgazanear y mientras estuvieran ocupados, la angustia de saberlos lejos y en medio de una guerra no sería tan grande...
La caminata fue dominada por el silencio casi en su totalidad, aunque uno que otro comentario suelto rompía la quietud de la actividad. En las mentes de cada uno de los participantes bullían demasiadas cosas como para perder el tiempo entablando una conversación y por ello se perdían en sus propios pensamientos. Pronto llegaron a las instalaciones militares y fueron recibidos por el General Yamagata, Saito y una mujer que extrañó a muchos. La llegada de Kenshin fue considerada como una grata sorpresa por el militar porque eso le aumentaba las esperanzas de un desenlace positivo; Himura tuvo que dar ciertas explicaciones sobre lo sucedido y sobre lo que hizo durante su ausencia para satisfacer la curiosidad del antiguo Shinsen Gumi y de su amigo del ejército; pero, evidentemente, el Samurai le ocultó a los presentes el papel fundamental que Tomoe Yukishiro jugó en todo ello pues no deseaba ahondar en ese asunto por el mar de sentimientos que involucraba. Luego de esta pausa, se tocó el tema que muchos de los presentes estaba esperando tratar...
Kenshin (cordial): Disculpen, pero la verdad es que nunca había visto a esta mujer. (Dirigiéndose a Tokio): ¿Podría decirme su nombre?. Imagino que si está acá es porque colaborará con nosotros como aliada y es importante que antes de trazar planes nos conozcamos todos.
Tokio (con la cortesía del caso): Watashi wa Takagi Tokio...(Dudando un poco antes de continuar): Y soy la esposa de Hajime Saito.
La última oración causó un enorme revuelo en la sala de operaciones de la Base Militar pues a excepción de Seijuro, Sanosuke y el General Yamagata, nadie sabía cómo era la esposa de Saito y muchos ni siquiera conocían que el policía tenía pareja. Todos hablaban al mismo tiempo y la algarabía se extendió durante varios minutos hasta que la calma poco a poco regresó al lugar.
Kenshin (sorprendido): ¿De verdad usted es la esposa de Saito?.
Tokio (completamente fastidiada por la reacción que causaba el decir su parentesco con el policía): Hai. ¿Acaso es tan difícil de creer?. ¿Cómo se imaginaban a la esposa de Hajime?. ¿Pensaban que era un monstruo de cuatro cabezas o algo parecido?.
Sanosuke (en voz baja): Pues, para ser francos...sí.
Tokio (a punto de estallar): Pues lamento decepcionarte; soy un simple ser humano...(Desenfundando su Kodachi): Que te puede partir en pedazos si sigues con tus, nada agradables, comentarios.
Kenshin (interviniendo): Bueno, bueno; tratemos de calmarnos. (Mirando a Sanosuke): Ya deja esas suspicacias que en nada nos benefician...(Mirando a Tokio): Gomen Nasai Tokio-san, pero debe comprender. Dado el carácter y actitud de Saito, usted contrasta enormemente con él a simple vista; sin embargo, me he dado cuenta de que posee mucha fuerza interna y de su buen dominio sobre su espada corta, lo cual le asemeja a él mucho más de lo que se pudiera pensar. Espero sepa disculparnos por nuestra reacción, en especial a Sanosuke.
Tokio (sin ánimos de continuar el tema y enfundando su arma): Supongo que es comprensible la forma en que tomaron la noticia, sólo espero que no se haga común en nuestro trato.
Gral. Yamagata (Sin deseos de seguir perdiendo tiempo): Bien, creo que ha sido suficiente de presentaciones y reacciones; es hora de entrar en materia porque este asunto es sumamente delicado. (Luego de una corta pausa): Takashi ha iniciado el avance de sus tropas por lo que no contamos con mucho tiempo para organizarnos.
Saito: Creo que está de más decirles que si ese sujeto logra tomar esta ciudad, la guerra habrá terminado y el Japón caerá definitivamente en sus manos.
Shougo: ¿Cómo va la estrategia que le sugerí antes de la batalla de Nagoya?.
Gral. Yamagata: Tuviste mucha razón en formularla y gracias a tus contactos en Holanda, este país junto con Inglaterra nos está apoyando en esa ofensiva. Según el último informe que recibí, esa campaña va dando buenos resultados y si las cosas siguen por ese camino tendremos una clara posibilidad de cara a la confrontación que se avecina. Sólo necesitamos resistir el tiempo suficiente acá en Kyoto.
Kenshin: ¿Con cuántos hombres contamos?.
Saito: Pues acá está el resto de la armada Meiji, son unos 6000 soldados bien entrenados; además tenemos bastante armamento, incluidas ametralladoras y cañones. Eso debe darnos bastantes opciones a la hora de defendernos.
En ese momento hicieron acto de presencia Misao y Aoshi junto con Cho quien había ido a buscarlos al Templo; rápidamente se pusieron al tanto de la conversación y pidieron disculpas por su retraso.
Aoshi: No se sabe a ciencia cierta cuál es la dimensión del ejército de Takashi; pero por lo que pude ver en la batalla de Nagoya; es bastante numeroso y está bien dotado; eso sin mencionar que ese sujeto es un estratega brillante; hará falta más que buen armamento y muchos hombres para detenerlo.
Gral. Yamagata: Estoy completamente de acuerdo con usted; por ello, el señor Saito junto con su esposa y mi persona trazamos una estrategia de defensa, la cual deseamos discutir con ustedes para ponerla en práctica de inmediato.
Misanagi: Pues sería bueno que nos la detallaran para poder analizarla.
Gral. Yamagata (al mismo tiempo que Tokio desenrollaba un plano de la ciudad de Kyoto y sus alrededores sobre la mesa central): La estrategia es sencilla; apostaremos a los 6000 hombres del ejército en cuatro filas de 1500 hombres; de esta forma podremos concentrarnos plenamente en la defensa. Nos ubicaremos al este de la ciudad, en las afueras de la misma, para impedir que los patriotas logren sembrar el caos en las calles de la antigua capital.
Kenshin (luego de analizar el plan por varios minutos): Respetuosamente debo decirle que no estoy de acuerdo. No creo que de esa forma logremos detener a Takashi.
Gral. Yamagata (impasible): Pues me gustaría escuchar tu propuesta, amigo Himura.
Kenshin: Si recordamos la toma de Tokio podremos observar de inmediato que los patriotas no atacaron desde un solo frente; ellos usaron tres puntos de ataque para asegurarse la victoria y no creo que en ésta que es la batalla decisiva vayan a cambiar su forma de actuar. Si dejamos a todos los hombres en un solo punto seremos fácilmente aniquilados por el enemigo tal y como pasó en Tokio. Takashi es un estratega brillante y las derrotas en la capital y en Nagoya ocurrieron por subestimarlo; no podemos cometer el mismo error en este momento. Eso sería catastrófico.
Gral. Yamagata (asintiendo): Tienes completa razón en lo que dices, Himura. (Luego de una corta pausa): Creo que subestimé más de lo debido a nuestro adversario y me alegra darme cuenta a tiempo de ese error...(Con voz serena): Ahora debemos concentrarnos en tratar de saber en qué dirección vendrán los ataques y cuántos frentes usará.
Saito: Pues es casi imposible que el ataque provenga del oeste porque ese territorio sigue estando bajo el control del Gobierno; sólo quedaría el este que es el frente obvio; el sur que sería un frente secundario y el norte que representaría un ataque marítimo.
Gral. Yamagata: Yo no me preocuparía por el norte; nuestra flota de guerra en pleno está allí y en ese flanco le daríamos una pelea de tú a tú a la gente de Takashi.
Kenshin: Pues la verdad dudo que Takashi gaste recursos en un ataque con tantas desventajas como es una acometida marítima por el norte. Nuestros ojos deben posarse en el este y el sur, por lo que debemos crear dos frentes de defensa.
Gral. Yamagata: Usaremos 3000 hombres en cada frente formados en dos filas de 1500 hombres; aunque esta formación es más vulnerable, al reducirse el número de personas, no veo una solución mejor.
Shougo (tomando la palabra): Yo sí veo una.
Gral. Yamagata (mirando al cristiano): Me gustaría escucharla.
Shougo (en el tono de un profesor que se dirige a su clase): Para empezar, estoy de acuerdo con Himura en que nuestros esfuerzos deben concentrarse en dos frentes, uno en el este y otro en el sur de la ciudad; pero la formación de dos filas será fácilmente abatida debido a la baja cantidad de hombres que poseemos. La fuerza de la formación en filas radica en poseer superioridad numérica frente al enemigo y tal y como están las cosas, es evidente que eso es algo que no tenemos. En la batalla de Nagoya, Takashi desplegó un batallón que a simple vista poseía más de 3000 hombres y es evidente que su ejército es mucho más grande, a pesar de sus esfuerzos por hacernos creer lo contrario.
Gral. Yamagata: Yo ya había tocado ese punto, Amakusa; pero no tenemos más hombres. Lo único que nos queda es esperar que el ejército patriota sea más pequeño de lo que creemos.
Shougo (firme): Eso sería casi un suicidio y estaríamos mandando a miles de compatriotas hacia una muerte segura, lo cual representaría un vulgar crimen...el cual no deseo llevar en mi consciencia a la tumba.
Gral. Yamagata (cabizbajo e impotente): ¿Qué sugieres entonces?. ¿Rendirnos acaso?. ¿No crees que eso sería peor?.
Shougo: No deseo rendirme. sólo propongo que cambiemos la formación de defensa. (Tomando un pedazo de papel en blanco y una pluma): Miren; si creamos dos frentes tendremos disponibles a 3000 hombres en cada uno lo que nos imposibilita la formación en filas. Sin embargo, hay una formación que nos puede dar una oportunidad...(Luego de meditar unos segundos): Gral. Yamagata, ¿Alguna vez ha escuchado hablar de Napoleón Bonaparte?.
Gral. Yamagata: ¿Te refieres al que fue Emperador de Francia?.
Shougo: Hai.
Gral. Yamagata: Pues sí, acá llegaron algunas noticias de él.
Shougo: Pues cuando estuve en Europa escuché relatos sobre esta persona y decidí investigar; la verdad, debo decir que ese hombre ha sido uno de los estrategas más brillantes de la historia y gracias a sus habilidades hay una posibilidad de salir victoriosos. No perderé tiempo narrando los hechos históricos de Francia porque no interesan por el momento; lo que deseo señalar sucedió en la famosa "Batalla de las Pirámides" ocurrida en Egipto en 1798. Napoleón se enfrentó a una armada temible y sanguinaria, la cual era considerada casi invencible por los árabes: los mamelucos. Sin embargo, logró salir airoso de forma fácil gracias, en parte, a que usó la formación de cuadros. Dicha formación es la que deseo sugerir.
Gral. Yamagata: Pues debo admitir que desconozco completamente el tema. ¿Serías tan amable de explicarnos en qué consiste esa formación?.
Shougo: Hai. En lugar de usar dos filas de 1500 hombres sugiero esto: usemos la mitad de los hombres de cada frente para crear una formación de cuadros; cada cuadrado constará de 125 hombres y los 12 cuadros se organizarán en 3 filas de 4 cuadrados cada una. Los 1500 hombres restantes se colocarán en la retaguardia en una sola fila y representarán la tropa de reserva.
Saito (interviniendo): Omoshiroi, demo; ¿En qué mejora eso nuestra posibilidades?.
Shougo: Pues cuando se inicie la batalla, los hombres de Takashi no tendrán un único objetivo para atacar y deberán lanzarse sobre cada cuadro, irremediablemente tendrán que disgregarse en los canales que dejaremos como separación entre cada uno de los cuadrados lo cual reducirá la proporción y el volumen del ejército enemigo y esto nos dará una ventaja numérica virtual; además, la formación en cuadrados permite que se pueda atacar desde todos los lados del mismo, es decir, en todas direcciones; y, cuando los hombres de Takashi estén atrapados en los canales de separación, lo demás será sólo cosa de aprisionarlos y acabarlos. La tropa de reserva fungirá como apoyo en caso de que el enemigo haga una maniobra inesperada de última hora o si se necesitan más hombres para la batalla...No estoy diciendo que de esta forma tendremos una victoria segura, pero al menos podremos contar con mayor igualdad en el combate...(Luego de una pausa): No obstante, hay una gran desventaja en todo esto y es que nuestras tropas no conocen esa formación.
Gral. Yamagata: Eso no es del todo cierto; ahora que has detallado la estrategia te puedo decir que acá se usa esa formación como práctica, por lo que nuestros hombres la conocen. Eso lo aprendimos de muchos militares europeos que han pasado por nuestra tierra; sin embargo, jamás se ha usado en un combate real.
Kenshin: Pues creo que nada perdemos con intentarlo.
Gral. Yamagata: Estoy completamente de acuerdo contigo y con Amakusa. (Poniéndose de pie): Si no hay otra objeción aplicaremos la estrategia de dos frentes de Himura y la formación de cuadros de Amakusa. (Luego de meditar algunos instantes): Nos dividiremos de la siguiente forma: Aoshi, Saito y Tokio serán los líderes del frente del este y tendrán como elementos principales a Seijuro y a Misao. Shougo, Misanagi y Kenshin serán los líderes del frente del sur y tendrán como elementos principales a Sanosuke, Soujiro y Omasu...Ahora debo retirarme para bajar estas decisiones a las tropas y prepararlas para su ejecución; les sugiero que se organicen en este tiempo. Incluso, sería bueno que Amakusa le explicara con más detalle a los demás lo referente a la formación de cuadros pues no podemos admitir errores de ejecución durante la batalla, un paso mal dado podría ser decisivo.
Tres jinetes comandaban un enorme ejército, el cual se desplazaba con cierta precaución a lo largo del camino; la verdad, no era necesario ir a máxima velocidad pues eso significaría iniciar la batalla con unas tropas agotadas y lo que menos deseaban los tres líderes en ese momento era perder por una falla de cálculo. La adrenalina fluía por sus venas y les hacía temblar de emoción; en la mente de todos se podía visualizar un pensamiento común: ya casi es la hora. Kyoto pronto se encontraría ante ellos y los patriotas la miraban como a una ciudad que esperaba ser conquistada. Cada paso acortaba la distancia entre la situación actual y la confrontación definitiva; dentro de poco se tendría que dar el todo por el todo para obtener el triunfo absoluto. Las anteriores victorias no valían nada comparado con la que debían lograr ahora, todo lo obtenido en el pasado no eran más que preparativos para lo que se avecinaba. Cierta incertidumbre se podía ver en los tres líderes del ejército que horas atrás había partido de Nagoya; los mismos trataban de adivinar cómo harían las tropas leales al gobierno para defender la ciudad; pero, si algo no necesitaba ser intuido era que la batalla iba a ser dura y memorable para todos.
Melders: Ya estamos cerca, pronto dará inicio la batalla final.
Klaudia: Es que ya no puedo esperar; estas horas de viaje me han parecido siglos.
Takashi: Paciencia, no vamos a apurarnos sin necesidad; necesitamos llegar con las tropas lo más frescas posibles, de lo contrario, las condiciones físicas estarán de su parte.
Klaudia: ¿Eso no les dará más tiempo para planear la defensa?.
Takashi: Hai. Sin embargo, si ponemos en una balanza el hecho de darles más tiempo para prepararse para la defensa o de llegar con un ejército cansado, no hay dudas de que lo menos malo es la opción inicial. Un ejército en condiciones puede romper una defensa por buena que sea, pero uno cansado sólo sabe rendirse y morir.
Klaudia: Tienes razón, estoy de acuerdo contigo, pero es que no puedo quitarme este vacío en el estómago; siento el recorrer de mi sangre por mis venas y me siento impotente por no ir más rápido.
Melders: Pues no eres la única que está pasando por eso, pero no te preocupes; dentro de poco podrás canalizar todo eso en fuerzas para aplastar al enemigo.
Klaudia: De eso no te quepa la menor duda...por cierto, ¿Has recibido noticias de las tropas de Osaka?.
Melders: Pues ya partieron y deben estar cerca de Kyoto, al igual que nosotros. Si todo sale de acuerdo a nuestros cálculos, ellos llegarán un poco antes; pero aún no entiendo la razón de esa jugada, ¿no es mejor que lleguemos al unísono?.
Takashi: En este caso no es necesario, es más, en este caso es mejor que ellos lleguen primero. Los del gobierno esperan que el ataque primario sea por el este y de seguro ya tomaron previsiones para proteger los otros flancos de la ciudad. Si mis cálculos son correctos, sólo se dedicarán a los flancos sur y este de Kyoto, pero siempre esperando el primer ataque por el este y he allí nuestra sorpresa; nuestra ofensiva se iniciará por el sur lo cual desconcertará un poco al enemigo y en ese momento de incertidumbre daremos el golpe por el este, el cual los tomará desprevenidos y nos dará una ventaja inicial. Es cierto que hemos salido airosos en todas las confrontaciones hasta ahora, pero no dejaré que eso me ciegue; jamás subestimo a mi enemigo y sé que el éxito de esta batalla va a depender de los detalles; y, cualquier cosa que nos dé una ligera ventaja debe ser realizada.
Melders: Pues, sólo me queda decir que pronto sabremos el desenlace de toda nuestra campaña. En cuestión de horas se sabrá el nombre del grupo vencedor...
Shougo le explicó a los demás los detalles de la formación de cuadros para evitar errores y confusiones a la hora del combate y una vez concluida la charla, todos decidieron tener un momento de meditación para prepararse espiritualmente; Kenshin se sentó recostado en una de las paredes con sus ojos cerrados y su mente en blanco, el guerrero no deseaba pensar en nada y sólo esperaba que fuese Kami el que decidiera si seguiría o no matando. Saito y Tokio se recostaron en una pared externa, pero sin sentarse; los esposos se miraron fijamente a los ojos y de pronto la mujer se acercó a su marido hasta que sus cuerpos hicieron contacto; no obstante, ninguno de los dos habló; las palabras estaban de más, ambos sabían lo que sentían y conocían al detalle que su matrimonio era lo suficientemente fuerte como para soportar cualquier cosa. Aoshi salió del lugar con un paso lento y tranquilo, pero Misao no salió detrás de él como siempre lo hacía; esta vez la joven ninja se quedó parada en el lugar donde estaba y se dedicó a mirar al guerrero; de repente, el ex-líder Onni dio media vuelta y le extendió su brazo derecho; entonces la chica se acercó a él y ambos salieron tomados de la mano; los dos estaban iniciando una relación y ambos sabían que no iba a ser fácil; a pesar del sentimiento que guardaban en sus corazones, los dos entendían que el amor era necesario, pero no suficiente; aún había cosas que crear como armonía, respeto, comprensión, confianza, compenetración y algo que ambos temían, pero por razones diferentes: el sexo. Los dos le huían a ese tema porque ni siquiera concebían la idea de conversarlo, lo cual ya había creado una barrera entre ambos; definitivamente iba a ser necesario mucho trabajo y dedicación para sacar la relación adelante; sin embargo, los guerreros deseaban hacerlo porque no iban a permitir que su sueño se tornará efímero de nuevo.
Seijuro y Sanosuke estaban en otra de las paredes, pero manteniendo cierta distancia; ambos luchadores estaban encerrados en sus propios pensamientos y el resto del mundo había desaparecido para ellos. El maestro Hiko sólo tenía una cosa en mente: ver de nuevo a Klaudia. Sentía la necesidad de observar a la que otrora fuese su pupila, no había dudas de que ahora era toda una mujer guerrera digna de admirar, pero que por esas ironías de la vida se había convertido en su enemiga. Seijuro sabía que sólo dos personas eran capaces de llevar el Hiten Mitsurugi Ryu a niveles insospechados; uno era ese Samurai cristiano y la otra era su antigua pupila...si el maestro hubiera intuido sólo en parte el nuevo nivel que había adquirido su estúpido alumno luego de su encuentro con Tomoe jamás lo habría sacado de esa afirmación...Sanosuke sólo tenía cabeza para Sayo; el guerrero se preguntaba si estaba bien y qué estaría haciendo en ese momento; ese personaje quien aún llevaba la palabra "malo" en su ropa se había trazado como norte estar al lado de su esposa y formar una familia con ella; sin importar si eso implicaba dejar definitivamente sus días como vago. Lo único que lo separaba de ese sueño era la batalla que se libraría en unas horas más y el luchador sólo deseaba poder salir vivo de todo eso para realizar su meta...
Soujiro se retiró de la sala con mucha calma y Omasu lo hizo con él; los dos se dedicaron a recorrer las instalaciones hasta que el chico se detuvo para observar la movilización de las tropas; en ese momento, la ninja se quedó a su lado y los dos quedaron muy cerca. El Samurai comenzó a sentirse muy incómodo y al principio no fue capaz de descubrir la razón; no obstante, pronto supo cuál era la causa: Omasu. Todo era muy extraño para el guerrero, nunca antes había experimentado algo similar y eso lo llenaba de dudas; eran sensaciones contradictorias, deseaba que la chica se fuera, pero al mismo tiempo quería que se quedara a su lado; eso sin mencionar el hormigueo que sentía en el estómago cada vez que notaba su presencia junto a él. Pero, a pesar de todo, en ese momento decidió que llegaría hasta el fondo del asunto, le gustase o no...Por su parte, la ninja ya estaba clara en sus emociones; desde hace mucho tiempo ese témpano de hielo la había hechizado; y, al estar con él pudo darse cuenta de que ese ser sí tenía emociones, sólo que había creado una gran barrera para no mostrarlas. La mujer estaba decidida a luchar por el amor de Soujiro hasta el final y ni siquiera la confrontación que se acercaba iba a evitar que lo hiciera...
Dos personas estaban sentadas de una forma que ya era habitual en ellos; Shougo estaba recostado de la pared con sus piernas abiertas y su esposa estaba entre las piernas de su marido y de espaldas a él, ambos fundidos en un gran abrazo. Ninguno de los dos necesitaba hablar para transmitirle al otro lo que sentía; la ninja estaba profundamente enamorada del cristiano y no estaba dispuesta a permitir que su ego o su ambición rompieran lo mejor que le había pasado en la vida; mientras que el Samurai se sentía dichoso al poder estar con la mujer que lo había flechado desde el primer momento; atrás habían quedado las asperezas y roces; y, ahora tenían un futuro por delante. No obstante, el conflicto que vivía el país y la batalla que se acercaba eran un serio peligro para esos sueños que ya habían comenzado a gestar en conjunto...primero necesitaban sobrevivir para después poder dedicarse a vivir...
Shougo (a su esposa en el oído): Te amo más que nunca y no dejaré que esta guerra nos empañe nuestra felicidad; los dos vamos a forjar nuestro futuro juntos y en este mundo, ya verás.
Misanagi (luego de girar y darle un beso): Lo sé, mientras estés a mi lado ya no temo a nada; juntos para siempre...
Los dos quisieron prolongar un poco más su idilio, pero fueron interrumpidos por el arribo del General Yamagata.
Gral. Yamagata: Las tropas han iniciado su movilización y es el momento de partir...
Lying awake at night I wipe the sweat from my brow
But it's not the fear, 'cause I rather go now.
Trying to visualize the horrors that will lay ahead,
The desert sand mound a burial ground.
When it comes to the time,
Are we partners in crime?
When it comes to the time,
We'll be ready to die.
God let us go now and finish what's to be done,
Thy kingdom come. That shall be done...on earth.
Trying to justify to ourselves the reasons to go,
Should we live and let live. Forget or forgive.
But how can we let them go on this way?
The reign of terror corruption must end,
And we now deep down there's no other way,
No trust, no reasoning, no more to say.
Afraid to shoot strangers.
Afraid to shoot strangers.
¿Qué sucederá con nuestros amigos?. ¿Podrán todos realizar sus sueños?. ¿La muerte visitará a nuestros héroes?. ¿Quién logrará el control del país?. No se pierda el próximo capítulo.
Notas del Autor:
Bueno, al fin termino este capítulo; la verdad es que lo estuve evadiendo por muchos días, pero al final, regresé a él y lo concluí; es que con cada capítulo que termino ya siento que el final se acerca y eso me pone nostálgico; yo le he tomado un enorme cariño a mi historia y ver que ya se termina no deja de pegarme en mi corazón y en el alma; pero al menos cuando, algunos años adelante, mis hijos estén viendo a un Samurai, ayudado por unos saiyajins, unas scouts y una hechicera quien también es ladrona, luchando contra un ángel para evitar que una diosa abandone al ser que ama (quien la contrató) debido a que el pilar del mundo se fue con el amor de su vida; o cuando vean a un grupo de policías tratando de capturar a unos malhechores quienes son detenidos por una magia maligna que es controlada por una maestra de cartas, ayudada por unas guerreras mecánicas y un chico que tiene en su interior a una chica; o cuando una dulce joven que se sacrifica siempre por los demás y que regresa al hogar de Pony cada navidad es protegida por un ninja errante llamado Kamuy y un boxeador tailandés de nombre Sawamura quienes venían de ayudar a Koji Kabuto y su robot en una lucha a muerte; y que vengan a decirme "Papá, ¿a ti te gusta el anime?"; yo les podré mostrar mis páginas de Internet (que espero tener aún activas y en sociedad con Misao a quien le mando un beso y un abrazo, ella sabe que es la mejor del mundo ^^) y mis fan fics y decirles "Sí, a mí siempre me ha gustado el anime. Tengan, acá está una de mis historias más queridas, la cual inicié una vez hace unos años y que se convirtió en uno de mis pilares...todo comenzó con la sociedad del dragón negro...pero antes deberán ver a los guerreros del mañana...".
Espero que les gustara este collage que hice con Rurouni Kenshin, Dragon Ball Z, Sailor Moon, Slayers, Neon Génesis Evangelion, Ah My Goddess, Magic Knight Rayearth, You're Under Arrest, Card Captor Sakura, Burn up Warriors, Birdy the Mighty, Candy, Ninja Kamuy, Sawamura y Mazinger Z. Imagino que el escrito es un poco triste y meloso, pero así me siento ahora y no deseo maquillarlo ^^.
Imagino que se dieron cuenta que cuando Shougo dice "The Moonlight Sonata" se activa un link, si hacen click en él podrán bajar un zip con las dos partes de esta bella melodía; una parte la tomé de la versión para PC de Resident Evil y la otra la tomé de uno de los capítulos de la Saga de Shimabara de Rurouni Kenshin. Es un bonito tema y me pareció bueno dejar que Sayo se dedicara un poco a su música ^^.
La canción que está al final de este capítulo es de una de mis bandas de rock favoritas: "Iron Maiden" y se llama "Afraid to Shoot Strangers" y como verán trata de la gente que teme ir a la guerra y que trata de convencerse a sí misma de que es la única salida para solventar los problemas. Algún parecido con la historia es pura y simple coincidencia, je, je, je. ¡VIVA EL HEAVY METAL!.
Espero que hayan disfrutado las pequeñas lecciones de historia de Shougo; no sé si les he dicho, pero para crear a mi propia versión de Amakusa, además de usar la serie me usé a mí mismo (de allí viene su corte de cabello, es que yo siempre uso el corte militar y no iba a dejar que él lo llevara largo, je, je). A mí me gusta cultivar mis conocimientos día a día con buena lectura y qué mejor tribuna para expresarlos que mis historias ^^. Está de más decir que si desean saber más sobre la biografía de Napoleón Bonaparte o de los hechos acaecidos en Francia en esa época no duden en decirme y si no quieren preguntarme vayan a los libros (que no matan a nadie) y si no tienen ánimos de lectura no literaria pueden ver los especiales de A&E Mundo que son una maravilla
Ya sé que este capítulo no avanza mucho, pero no quiero caer en el error que he visto en muchos libros: una historia genial y un final hecho por salir del paso. La verdad deseo llevar mi estilo hasta el final y quiero que mi historia tenga el mismo cariz en toda su extensión. Para los fanáticos de la acción está el capítulo 16 donde se iniciará la plomamentazón como decimos acá en Venezuela ^^.
Bueno, sin más que decir, quedo de todos ustedes y espero que sigan mi humilde trabajo hasta el final, les quiero a todos. Nos vemos en la próxima entrega.
