The Chaos Era
by Shougo Amakusa
Capítulo 16
"From Here to Eternity"
El General Yamagata salió del recinto acompañado de los demás y todos se dirigieron al encuentro de las tropas; el tiempo seguía su interminable ruta y representaba un enemigo adicional, para algunos tal vez al más peligroso en esos momentos; pronto, el militar se detuvo frente a los soldados y le informó a sus acompañantes que sus escuadrones estaban listos para iniciar la maniobra de defensa. Kenshin y Shougo tomaron posesión de sus bestias e instantes después ya estaban sobre las mismas; por su parte, Saito les informó a los hombres que la salida se haría en pocos momentos mediante un breve discurso y acto seguido, los demás montaron a sus caballos para dar inicio a la jornada. No hubo despedidas porque no había tiempo para ello; además, los sentimientos fueron dejados allá en la residencia de los Amakusa y traerlos de regreso no era una buena idea dadas las circunstancias. El pelirrojo junto con el cristiano y Misanagi tomaron el mando de sus hombres y se dispusieron a salir; mientras que Aoshi, Saito y Tokio hacían lo propio; al final, todos quedaron a la espera de la señal del General.
Gral. Yamagata (a todos los presentes y con voz firme): El día de hoy se inicia lo que quizás sea la batalla más importante para todos aquellos que hemos luchado a sangre sudor y lágrimas por el establecimiento de la Paz en nuestro país. Es cierto que esta Era tiene sus fallas y que muchos de nosotros ha cometido errores; sin embargo, ya pueden ver que la vía de las armas no es la solución, porque lejos de crear un mundo mejor sólo se convierte en un monstruo que lleva consigo la muerte y la desolación; muchos de nuestros hermanos ya han caído víctimas del apetito insaciable de la guerra y otros tantos caerán inevitablemente en esta nueva confrontación, pues sea quien sea el que triunfe en una batalla, el saldo siempre es el mismo: seres humanos sin vida. Es doloroso para mí presenciar nuevamente estos hechos de sangre y aún más duro tener que participar en otra lucha armada; no obstante, no podemos permitir que un fanático salido de la nada venga a regir nuestros destinos sólo porque se cree una especie de elegido. No les pediré nada que yo mismo no esté dispuesto a hacer...daré mi vida por la Paz del Japón y les pido que luchen con el alma para regresarles a nuestros hijos el derecho a vivir en calma sobre esta tierra.
Las palabras del militar tocaron los corazones de las personas que conformaban aquel improvisado auditorio y acto seguido se dio la orden de partir. Unos 6000 soldados junto con el alto mando militar, acompañados de 11 guerreros, salieron en busca de la libertad y con un mar de esperanza en sus corazones...de haber tenido una idea de la carnicería a la que se dirigían, jamás habrían salido de sus casas ese día...
A pocos metros al sur de la ciudad de Kyoto un ejército de un poco más de 3500 hombres se preparaba para iniciar la ofensiva final; ya no había marcha atrás, al fin estaban a sólo un paso de realizar el sueño de llevar al Japón a un nuevo período; el gobierno Meiji había demostrado con creces que era incompetente para dirigir a la nación y lo único que hacía era robar el dinero del pueblo además de abusar del poder que poseía. Muchos Daimíos y Samurai lo perdieron todo y ni siquiera tenían el consuelo de saber que la tierra que les vio nacer estaba en marcha hacia un futuro mejor. Ya sólo faltaba la orden para que el ataque comenzara y para que se iniciara la construcción de las bases de un nuevo orden político y social; la adrenalina se podía sentir por todo el lugar y no era para menos, la tensión en que estaban los hombres era enorme y hasta parecía que el mismo aire estaba más espeso de lo normal...Este frente del ejército patriota estaba comandado por el tercer hombre de confianza de Takashi y el cuarto en la línea de mando de la armada restauradora: Katsuhiro Kaeda. El sujeto en cuestión era un hombre joven, de tez un poco pálida; ojos un tanto alargados, faz inexpresiva y con cierto aire de misticismo que irradiaba temor. Sus cabellos eran largos y los tenía recogidos en una cola al estilo Samurai; sin embargo, en su cinto no se veía espada alguna, su arma de combate estaba colgada de su espalda tal y como la llevaban los Ninja en aquellos tiempos; la misma era una hermosa Kodachi mandada a hacer por él, dicho sable era más largo que los demás de su estilo y por ello le daba un alcance que ninguna otra espada similar poseía sin perder los beneficios defensivos siempre alabados de tal arma. Su vestimenta era muy parecida a la de los Shinobi y para cerrar su descripción, el hombre usaba un sombrero idéntico al de los campesinos de esa época; de ese modo completaba su apariencia de ser mágico y poderoso; sus hombres sentían un enorme respeto hacia él y con sólo verlo se podía entender por qué el líder supremo de la armada lo había elegido como comandante del frente del Sur...
No pasó mucho tiempo para que la tensión reinante aumentara de forma sorprendente y ello debido a la aparición de dos palomas mensajeras en el campamento; Kaeda tomó ambas aves con mucha parsimonia y se dispuso a abrir los sobres que las mismas traían; Takashi había ideado un complejo sistema para evitar que su correspondencia pudiera ser descifrada en caso de ser interceptada; los mensajes se mandaban en dos partes; la primera era una serie de palabras sin sentido puestas en orden aleatorio y la segunda contenía indicaciones sobre qué palabras tomar de la mitad inicial y en qué orden colocarlas para crear las diferentes oraciones de cada una de las comunicaciones; evidentemente, cada mensaje tenía un único sistema de decodificación lo cual imposibilitaba cualquier fuga de información por ese medio. Muchas veces, el ejército leal al gobierno interceptó mensajes de los patriotas, pero jamás pudo descifrar ninguno debido al complejo sistema de codificación que poseían y ello era lo que les había imposibilitado tener un mejor conocimiento del enemigo. Además, los mensajes se escribían en dos idiomas: Inglés y Alemán y ese detalle le agregaba una dificultad adicional al asunto.
En poco tiempo, el guerrero terminó de leer las órdenes y se dirigió con voz serena hacia sus tropas.
Katsuhiro: Ha llegado la hora mis queridos compañeros; nuestro líder ha enviado la orden que todos estábamos esperando desde que iniciamos nuestra campaña revolucionaria con la invasión a Tokio. Es tiempo de enfocar nuestras fuerzas y nuestras mentes en el objetivo final; ya estamos muy cerca y con sólo un esfuerzo más podremos alcanzarlo. ¡Por la Sociedad del Dragón Negro y la Liberación del Japón de las Cadenas del Hambre, la Injusticia, la Corrupción y el Abuso de Poder!.
Los soldados respondieron al último grito de su comandante con otro aún más fuerte y sonoro; todos alzaron sus manos en señal de triunfo y de inmediato se inicio la marcha hacia Kyoto; ya no habría más pausas ni esperas; la siguiente parada era la gloria total o el fracaso absoluto...y era que ese monstruo llamado guerra había despertado mucho más hambriento que antes...
El frente del sur del ejército Meiji estaba en la mitad de los preparativos de la formación de defensa; Shougo y Misanagi sabían que estaban muy atrasados pues las tropas enemigas ya debían estar cerca de ellos, por esa razón sus caras reflejaban una mezcla de impotencia y preocupación, de hecho, ya en sus rostros se comenzaban a ver signos de desesperación y no era para menos; si el ejército patriota llegaba antes de que ellos terminaran los preparativos no habría posibilidad alguna de vencerlos...
Shougo (con vehemencia): ¡Por Cristo que tienen que ser más rápidos que esto!. No tenemos tiempo para el cansancio o los retrasos; es imperativo que terminemos la formación de cuadros en la parte frontal y que concluyamos las trincheras en la retaguardia; un detalle olvidado puede ser y será crucial durante la batalla que se avecina.
Soldado: Pero señor Amakusa, hemos trabajado de manera continua por muchas horas; ya todos estamos agotados.
Shougo (con mucha energía): ¿Es que acaso no entienden?. Nuestra misión es vital no sólo para nosotros sino para todos aquellos compatriotas que aguardan con esperanza que la guerra se acabe acá. Ya no habrá más oportunidades si perdemos; ya no habrá más estrategias ni nuevas tropas; si somos vencidos ahora será el final de todo y nuestro país pasará a manos de los restauradores...señores, en estos momentos la consigna no pude ser otra sino...¡Vencer o Morir!.
Una vez concluidas sus palabras, el cristiano se unió a su esposa y ambos se dispusieron a continuar la construcción de las trincheras en la retaguardia; Soujiro, Sanosuke y Omasu también estaban en ello y dentro de todo ya se veía un rayo de luz pues los trabajos estaban casi terminados, sólo unos toques más y todo quedaría dispuesto para la confrontación. Shougo al ver este detalle se apresuró a ir hacia el frente para darle un vistazo final a la formación de cuadros; un vez allá, el guerrero pudo comprobar que todo estaba en orden e instantes después su esposa llegó a su lado para informarle que todo estaba listo; ahora sólo quedaba esperar a que el enemigo se decidiera a atacar. El Samurai y la Ninja sabían que sus hombres estaban extenuados por el esfuerzo físico empleado a la hora de construir las trincheras para su defensa, pero por fortuna no eran todos los soldados; la ex líder Sanada tuvo la idea de sólo usar a la tropa de reserva para las trincheras y dejar a los otros 1500 hombres frescos para iniciar la batalla; una vez terminada la construcción, los soldados cansados tendrían tiempo para recobrar sus fuerzas y de ese modo el esfuerzo no se haría sentir de forma significante.
A la pareja se le unieron los otros tres guerreros jefes y los cinco compañeros se sentaron en el suelo a esperar; nadie habló porque una palabra en ese momento sólo representaba un gasto innecesario de energía; todos necesitaban estar en las mejores condiciones para afrontar el compromiso que se les venía encima y el silencio era la mejor conducta para ello...Algunas horas transcurrieron y la tensión aumentaba gradualmente en todos los hombres presentes; ya la tarde había comenzado su trayecto y aún no había señales del enemigo; cada minuto que pasaba sólo aumentaba el temor que poco a poco se iba apoderando de los soldados; la verdad, el saber que se está a punto de participar en una guerra por demás cruenta y sanguinaria no era nada alentador para ninguno de los presentes; todos sabían que muchos no iban a regresar nunca más a sus hogares y ese panorama les aterraba porque lo cruel de la situación era que nadie sabía cuál sería su morada final, si una casa al lado de sus seres queridos o en un charco de sangre y lodo en medio de explosiones y gritos...
Los minutos siguieron transcurriendo y en los corazones de nuestros amigos continuaba el nudo que les impedía respirar con comodidad; definitivamente la guerra psicológica que las tropas enemigas estaban librando estaba surtiendo efecto y en los soldados leales al gobierno Meiji ya se podía palpar el nerviosismo producto de la desesperación; lo más irónico era que casi todos estaban de acuerdo en desear que sus rivales llegaran de una vez por todas...de pronto, el sonido de una marcha se dejó escuchar y todos levantaron sus miradas casi al mismo tiempo para ver con temor y relajación al ejército restaurador identificado por su estandarte. Al fin se acababa la espera que ya parecía interminable y era sólo cosa de segundos para que el combate diera comienzo...El lugar donde se libraría tan feroz combate no era en nada parecido a aquella planicie que vio correr por sus vidas a Shougo y los demás; esta vez el cristiano se aseguró de usar la topografía a su favor pues cualquier ventaja era poca tomando en cuenta al rival que tenían enfrente.
El terreno estaba inclinado en un ángulo si se quiere medio; a simple vista se podía ver que las tropas leales al gobierno Meiji estaban en la ladera de un pequeña loma apostadas en una extraña formación que Katsuhiro jamás en su vida había visto; para el matemático perfeccionista se podría decir que la inclinación era de unos 15 grados, lo cual se presentaba de manera perfecta para los planes del Samurai. Shougo no dudó en apostar la formación en cuadros en la pendiente porque sabía que ello debilitaría más a su enemigo al forzarlo a correr cuesta arriba; su formación era casi inmóvil por lo que todo el esfuerzo iba a quedar en manos de los patriotas. Ninguno de sus compañeros guerreros mostró objeción a dicha idea y Misanagi estuvo muy complacida de encontrarse en esa situación; la Ninja sabía que lo que se avecinaba iba a ser una confrontación en la que los detalles representarían la diferencia; por esa razón cualquier beneficio adicional era bueno y cualquier carta bajo la manga era mejor.
Soujiro observó con cierto recelo a las tropas enemigas acercarse sin desmontar del caballo en el que se encontraba; definitivamente él no estaba acostumbrado a ese tipo de encuentros; su especialidad era el duelo uno a uno donde podía hacer gala de sus extraordinarios dones como Samurai para obtener la victoria; su estilo Tenken era la envidia de muchos y en el tiempo en el que estuvo vagando sin rumbo fijo aprovechó para mejorarlo todo lo posible. Sin embargo, ni siquiera el Shukushi era garantía de supervivencia en esa situación; por muy hábil que se fuera, una simple bala perdida podía cegarte la vida en fracciones de segundos; eran demasiadas cosas de las que cuidarse y ello incomodaba al joven. En la batalla de Nagoya no participó desde el comienzo y cuando llegó fue prácticamente para huir como alma que lleva el diablo; ahora, iba a estar desde el mismo inicio y no podía negar que algo del temor circundante le había tocado. En ese momento, el Samurai sintió que alguien se paraba a su lado y al girar su cara pudo ver el rostro de la persona que tanto le inquietaba; esta vez se encontraba más seria, pero siempre irradiando esa alegría característica de su juventud. Omasu sabía que podía terminar muerta en esa fusta, pero por nada del mundo iba a dejar ir su sueño; la Ninja ya había reconocido y aceptado sus sentimientos hacia el chico de la eterna sonrisa por lo que separarse de él no era una opción. La joven estaba dispuesta a permanecer a su lado en todo momento y a protegerlo con su vida si fuese necesario; a pesar de no saber si él sentía lo mismo o si de verdad esa barrera mental del Samurai se podía romper, la chica seguía allí, perseverante y conformándose con el sólo hecho de tenerle cerca... a veces el amor es extraño...
Sanosuke tenía la mente en blanco pues no deseaba que nada le distrajera; él había hecho una promesa y estaba totalmente enfocado a cumplirla por lo que sus ojos estaba posados en las tropas rivales; seguidamente, el guerrero acercó su caballo a su cuñado y se colocó a su izquierda pues la Ninja Sanada tenía la diestra reservada para sí; Shougo se percató de su presencia y le miró a los ojos sin decirle nada; el cristiano no sentía ninguna simpatía por ese sujeto y no hacía esfuerzos por ocultarlo; pero no podía negar que dentro de tanta idiotez, el joven Sagara tenía mucha fortaleza de carácter y buenos sentimientos; desde hace mucho tiempo que el Samurai se había percatado de ello y fue en ese momento cuando entendió a su hermana; claro, que aún pensaba que ella bien pudo encontrar esas cualidades en alguien con un poco más de cultura y decencia; no obstante, él más que nadie comprendía que el amor no ve ese tipo de barreras pues al final del día no son más que absurdas restricciones creadas por el hombre en su afán de dividirse y destruirse. Sanosuke tampoco dijo nada y no le rehuyó a la mirada del Samurai; él en cierto modo le admiraba y reconocía que era un guerrero como pocos; muy culto, poderoso y con una rectitud envidiable; a pesar de que en el pasado fueron enemigos, en el fondo comprendía las razones por las que el cristiano había actuado de esa forma porque él mismo lo había hecho; es más, el continuar llevando en su espalda la palabra "malo" era un vestigio de aquello. Definitivamente, desde la pelea de Shishio muchas cosas habían cambiado en su vida y en el país por lo que estaba seguro de que si salían airosos de la campaña que se acercaba las cosas iban a resultar un tanto extrañas al comienzo...todos estarían juntos y en Paz y ello sería un experiencia nueva e interesante...
El sexto de los guerreros presentes era Kenshin Himura; el Samurai estaba sobre su caballo y no dejaba de observar al enemigo quien ya tomaba posición para iniciar la confrontación; el pelirrojo sabía que la batalla de Nagoya había servido para que superara de una vez por todas su eterna dualidad y que la pelea que estaba por comenzar sería la puesta en práctica de su nueva filosofía; "cara cortada", como en una ocasión le llamó Soujiro, estaba claro en sus principios por primera vez en muchos años; él sabía que el lema de "no matar" era inaplicable a una situación como la que vivía en esos momentos, pero también estaba centrado en que si podía evitar sesgar una vida lo haría sin dudar; eso fue lo que lo prometió a su amada Kaoru y estaba dispuesto a mantener su palabra a toda costa...Kaoru Kamiya...la mujer que le cambió la vida con sólo estar con él; Himura no podía dejar de pedirle a Kami que le permitiera salir con vida de aquello para poder regresar a sus brazos...¡Cuánto deseaba estar con ella!...
El que abra un hueco que caiga en él, que caiga.
Y después que caiga, que salga, que salga.
Porque un guerrero caído te digo que jamás será un guerrero vencido que lo levanta su fe y vuelve a luchar otra vez.
Kenshin, Shougo y Misanagi estaban en el medio de los cuadros de hombres que formaban la defensa, mientras que Soujiro, Omasu y Sanosuke estaban en la retaguardia a la espera de cualquier eventualidad. Las tropas enemigas ya estaban preparadas y el cristiano le hizo un ademán a Sanosuke para que éste realizara una acción ya planificada; el guerrero llamó a uno de sus hombres y de inmediato el subordinado envió dos palomas mensajeras con destino al este de la ciudad. Algo vital en ese encuentro era la coordinación entre las tropas; y, el avisarle al otro frente que la batalla había dado inicio era imprescindible. Era por esa razón que Shougo estaba un poco preocupado; minutos antes Kenshin se había percatado de que no habían recibido ningún mensaje de sus compañeros del este y ello significaba dos cosas; o las palomas no llegaron a su destino o el ataque primario no sería por el este como todos esperaban. Evidentemente que a esas alturas la posibilidad que cobraba mayor fuerza era la segunda y el cristiano temía el efecto que ello pudiera causar en los demás; sin embargo, ese no era el momento para perder la concentración, antes de ayudar a sus amigos tenían que ganar en su propio frente y eso no iba a ser nada fácil.
Katsuhiro miró muy extrañado al ejército rival por la formación de defensa tan inverosímil que presentaba; no obstante, no podía perder tiempo analizando causas y consecuencias; el momento era de actuar y no de pensar por lo que el guerrero ordenó que se enviara el mensaje a Takashi y una vez resuelto ese detalle se fue al frente de sus tropas. Sus ojos se clavaron en su objetivo y sin vacilar desenfundó su sable para lanzar un poderoso grito de guerra y arrancar al galope; el ejército patriota inició su embestida contra las tropas leales al gobierno Meiji y oficialmente "La Batalla de Kyoto se había iniciado"...
Takashi estaba de pie junto con Klaudia y ambos veían con cierta confusión la posición que tenían las tropas leales al gobierno Meiji; ninguno de los dos había visto algo parecido antes y ello no dejaba de inquietarles un poco; era obvio que si sus enemigos habían adoptado esa formación era porque de alguna u otra forma pensaban que podía darles algún tipo de ventaja. El ex daimío no quería cometer errores y sabía que si subestimaba este nuevo movimiento podía pagarlo muy caro; fue en ese momento cuando una luz apareció bajo el aspecto de un rubio hombre alemán...
Melders (impasible): Así que han decidido usar la formación de cuadros...esto va a estar muy interesante.
Klaudia: ¿Acaso tú conoces esa estrategia de defensa?.
Melders: ¡Por supuesto!. Cualquier miembro de la armada alemana la conoce; incluso, cualquier soldado u hombre culto en Europa ha leído sobre ella. Esa es la formación de cuadros, es extremadamente efectiva cuando hay mucha diferencia numérica respecto al ejército agresor y sobretodo es letal si las tropas atacantes no saben manejarla. El hombre que la llevó al campo de batalla de forma exitosa y sublime fue nada más y nada menos que el estratega más grande que ha conocido este mundo: Napoleón Bonaparte...
Takashi (recordando de pronto): ¿El que fue Emperador de Francia a comienzos de este siglo?.
Melders: El mismo.
Takashi: Yo escuché hablar de él cuando estuve en Europa y ahora que lo mencionas creo que he leído sobre esa formación antes...(Haciendo un esfuerzo por recordar): ¡Lo tengo!. Él la empleó en Egipto si mal no recuerdo y a través de ella consiguió una de sus victorias más fáciles y famosas.
Melders: Eso es completamente cierto y desde ese momento, dicha formación se emplea en Europa cuando las circunstancias lo permiten.
Klaudia: Pero hay algo que no entiendo; si esa estrategia es conocido solamente en Europa, ¿Cómo es posible que las tropas Meiji la estén empleando?.
Takashi: Te responderé con otra pregunta, ¿Quiénes además de nosotros han estado en Europa?.
Klaudia (luego de entender todo): Shougo...
Takashi: Precisamente, es obvio que al ver que los superamos en número decidió usar tan famosa posición de defensa.
Melders: Pero tenemos la ventaja de que esos soldados no la han empleado nunca.
Takashi: Eso no es del todo cierto, recuerda que últimamente muchos soldados europeos han asesorado al ejército Meiji y es muy probable que les hayan indicado e impartido los conocimientos básicos de tal formación.
Melders: Es verdad, pero no es lo mismo realizarla como entrenamiento que aplicarla en una batalla real y eso es lo que debemos explotar.
Takashi: Tienes razón mi querido amigo y ya veremos como aplastar a esas ratas y a sus cuadros...
Pocos instantes después, dos palomas llegaron al campamento y el líder de la rebelión se apresuró a leer los mensajes; ya el primer paso se había dado y era hora de dar la estocada siguiente.
Takashi: Vaya, veo que en el frente del sur están usando la misma estrategia de defensa; bien, veremos hasta dónde van a llegar con sus trucos de feria...(A sus soldados): Muy bien, nuestro compañeros en el otro frente han iniciado la batalla y es hora de prepararnos porque dentro de poco comenzaremos el ataque...
Las tropas restauradoras se acercaban como un aluvión y no pasaron muchos segundos antes de que ambas armadas se encontraran; nuevamente el silencio del lugar se vio interrumpido por el sonido de espadas al chocar y detonaciones de armas de fuego e instantes después ya caían las primeras víctimas. La tierra se cubría de nuevo con la sangre de sus hijos y al parecer ese era un torrente que no iba a acabarse pronto; gritos de guerra, así como consignas contra el gobierno y en favor de la libertad podían escucharse en medio de aquella matanza que parecía no tener fin.
Los soldados patriotas se dividieron para poder penetrar los cuadros y usaron los espacios que había entre los mismos para intentar atravesar la formación; lo que ellos no sabían era que ese era el comportamiento que el ejército Meiji estaba esperando. El desenvolvimiento de las tropas leales al gobierno era impecable y los hombres demostraban tener una sangre muy fría para esos casos; sin embargo, nada es perfecto y se cometían algunos errores, sólo que cada uno de ellos cobraba la vida de muchos soldados. El combate seguía su curso y las detonaciones inundaban todo el lugar; las mismas se asemejaban al sonido de los truenos en época de tormenta y la verdad era que lo que se vivía en ese terreno era un verdadero vendaval; pronto, Shougo y Misanagi tuvieron que intervenir y sin dudar comenzaron a sesgar las vidas de sus rivales; ellos estaban en pie espalda con espalda porque era la mejor manera de protegerse mutuamente en esas circunstancias; la mujer blandía su Kodachi con maestría y eran pocos los soldados que lograban resistir más de tres mandobles con ella; sus habilidades de Ninja estaban en plenitud y su determinación de sobrevivir había incrementado su fortaleza notablemente.
Por su parte, el cristiano usaba su visión sólo para reaccionar ante los ataques de sus oponentes porque sabía que si se dedicaba a detallar a sus enemigos podría flaquear en un momento inadecuado; los golpes de espadas venían de todos lados, lo cual hacía vital el mantenerse concentrado en todo momento; además, los disparos de los rifles y ametralladores también eran un problema por lo que era imprescindible tener los sentidos alerta constantemente. Ante sí, muchos cuerpos yacían en el suelo sin vida y otros iban cayendo para hacerles compañía; era un espectáculo verdaderamente grotesco, pero era peor si él terminaba como otro cadáver más...
Junto a ellos se encontraba Kenshin, por lo que el trío formaba una especie de trébol de tres hojas que se cubría los flancos mutuamente; Himura no la estaba teniendo nada fácil porque sus enemigos mostraban una enorme determinación hasta el final y dada la situación no podía darse el lujo de sólo dejarles inconscientes porque uno podría recuperar el conocimiento y matarlo sin que pudiera evitarlo; por esa razón, nuevamente la espada del pelirrojo se manchó con ese rojo líquido que nunca ha dejado de desatar pasiones y sentimientos...
Takashi y sus hombres ya habían iniciado la ofensiva y por sugerencia del alemán no lanzaron a toda la tropa en un único ataque; pues era necesario desordenar la formación de cuadros con un contingente primario para luego lanzar el ataque masivo y aplastar a las fuerzas Meiji de una vez por todas; el ex daimío se quedó al comando del pelotón que lanzaría el ataque definitorio junto con Melders y su amada Klaudia; ella estaba en un caballo a su lado y como pudo se había recostado de él; la verdad era que se sentía un tanto extraño, pero adoraba la nueva faceta que estaba mostrando la mujer; él siempre soñó con que ella fuera más espontánea y atenta por lo que ahora veía sus ilusiones realizadas; fue entonces cuando decidió disfrutar del momento y con su mano derecha rodeó la cintura de su compañera quien no pudo evitar sonrojarse un poco, aunque la verdad era que no deseaba reprimirse con él; ya no lo haría más. La Samurai había sufrido horrores desde el día en que se separaron y no deseaba pasar de nuevo por esa experiencia; el tiempo que estuvo sola le sirvió para meditar sobre su relación y pudo encontrar las fallas que ambos tuvieron y logró dar con las causas de que todo se acabara de esa forma tan brusca; no obstante, habían regresado y ella no iba a darse el lujo de perderle de nuevo; él era el único hombre que había llegado hasta su corazón y la única persona en el mundo en quien confiaba con los ojos cerrados; ahora estaba segura de su amor y no iba a dañar todo por tener prejuicios sobre la opinión de los demás; ella estaba perdidamente enamorada de Takashi y era capaz de todo por él, el resto de la gente podía irse al demonio con sus pensamientos pues ella estaba decidida a demostrarle a su amado cuánto le quería en todo momento...
El alemán estaba algo más alejado de la pareja porque no le agradaba ser el observador en ese tipo de relaciones; sus ojos estaban puestos en el combate y eso le bastaba para sentirse bien; era como si su corazón hubiera sido creado sólo para amar el poder; el pensar en lo poco que faltaba para el total control del país le excitaba enormemente aunque hacía esfuerzos para aparentar serenidad. Desde que llegó al Japón por primera vez al mando de la Sociedad de los Caballeros Negros siempre tuvo como norte ver a ese territorio insular conquistado; aún cuando sabía que todo el poder no sería suyo pues tenía que rendirle cuentas a sus superiores; sin embargo el mirar que una nación podía ser puesta de rodillas por un grupo del cual era parte le hacía temblar de emoción; pero, para su desgracia, Kenshin y sus amigos lograron frustrar sus planes al impedirle apoderarse de la medicina milagrosa; y no sólo ello, la perra de Misanagi había hecho que su fiel mano derecha le traicionara; y para completar sus penas, su cuerpo sufrió graves quemaduras en su frustrado intento de suicidio. Fue una tortura el tiempo que pasó en el hospital bajo tratamiento y a pesar de ello, su rostro no pudo ser reconstruido y la mascara de hierro que le cubría parte de su cara era un vivo recuerdo de aquel fatídico día. No obstante, las cosas no fueron del todo malas y como alguien había dicho "donde se cierra una puerta se abre una ventana"; tiempo después conoció a Takashi y con él vinieron nuevas esperanzas de realizar su sueño y de vengarse de los que tanto daño le habían hecho. Snyder sólo fue el principio, aunque disfrutó mucho con su muerte; ese infeliz se había atrevido a venderle y todo por una sucia rata vestida de Ninja; aún ahora no entendía cómo alguien tan refinado se había enamorado de una mujer tan tosca y primitiva y peor, una Shinobi, un ser sin honor y que fue capaz de traicionar a su propia gente por sus ideales; en fin, una típica mona oji-rasgada. ¿Quién dijo que los animales son fieles y piensan?. Ella sólo actuó siguiendo el llamado de su naturaleza y por ello era sólo una herramienta; Snyder no entendió ese razonamiento y ello le costó la vida porque una traición jamás puede ser perdonada. Al principio pensó que era una burla del destino que tuviera que ser comandado por un japonés; sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que se diera cuenta de las cualidades excepcionales de Takashi Ibakate; era un guerrero extraordinario, un hechicero muy poderoso y su cultura era digna de admiración; al final tuvo que admitir que no todos los japoneses eran animales, aunque la gran mayoría no vale su peso en arroz. Definitivamente, su destino era estar siempre en algo grande y ahora, después de tanta espera y sufrimiento, por fin vería realizado su sueño.
Saito se encontraba en su postura de siempre con sus ojos clavados en las tropas enemigas que se acercaban; la verdad era que no tenía mucha experiencia en ese tipo de fustas; como miembro del Shinsen Gumi estuvo en muchas batallas cuerpo a cuerpo, pero no eran de la envergadura de la que había vivido en Nagoya ni de la que ésta prometía ser; definitivamente el Mibu no Wolf iba a necesitar de toda su astucia para salir bien librado del compromiso que se avecinaba; no sólo por él, sino porque ahora su esposa había decidido estar a su lado y ello no dejaba de preocuparle, pues a pesar de que ella era muy hábil en batalla, tenía mucha menos experiencia que él y ello representaba un punto en contra...Tokio, por su parte, estaba al lado de su marido; la joven guerrera sentía temor porque no estaba acostumbrada a participar en ese tipo de contiendas; durante la Guerra del Bakumatsu casi no intervino en ningún combate y en los pocos que estuvo no contó con un gran número de enemigos; sin embargo, algo dentro de sí la llevó a seguir a su esposo; esta vez no deseaba pasar por el sufrimiento de no tenerle cerca y de implorar porque no le llegara una carta donde le informaran de su muerte; ahora iba a estar a su lado y a protegerle con su vida si fuese necesario, pues estaba bien clara de que en confrontaciones entre armadas no basta sólo ser fuerte y hábil; en estos casos se requiere un extra y mucha suerte para poder salir airoso y ella deseaba ser ese extra para él. Definitivamente Takagi Tokio iba a seguir su amor hasta el final...
Aoshi estaba cerca del policía y su mujer perdido en sus pensamientos, pero sin dejar de tener atención en el avance enemigo; por su mente pasaban los distintos acontecimientos de su vida desde que era líder de los Onniwa Banshu junto con Beshimi y el resto hasta el momento y lugar en el que se hallaba; recordó sus dos peleas con Kenshin, la muerte de sus amados compañeros, su pelea con Okina, su enfrentamiento con Shishio y otros detalles; pero uno se mantenía fijo en su mente y estaba bajo la figura de una joven Ninja que se abría paso en la vida como mujer, quizás de una forma un tanto precoz; pero ello no era anormal en los tiempos que se estaban viviendo. Misao para él era lo más importante; desde que quedó bajo su cuidado se esmeró en enseñarle de la mejor forma; se esforzó en hacerla feliz y en su empeño de que no viviera tiempos difíciles la dejó bajo la tutela de Okina cuando se embarcó en esa cruzada por el título del más poderoso; el Ninja recordó la mirada de esa joven cuando él casi mataba a su antiguo mentor y sintió tristeza por la forma en que la trató en aquella ocasión. Él siempre le temió a su encuentro porque en su corazón se estaba formando un sentimiento que no podía dejar florecer; ella era una niña para él y pensar en ella de otra forma hubiera sido una traición contra su padre. Pero, ni siquiera con la distancia logró matar ese "algo" que tenía dentro de sí y ello quedó confirmado cuando la vio de nuevo como toda una señorita. No obstante, aún se empeñó en negar lo que sentía y el tiempo le demostró que ello fue una equivocación más entre tantas; ahora ella estaba a su lado y a pesar de que su relación no estaba muy sólida deseaba luchar por la misma y seguir su corazón; esta vez no iba a dejar pasar la oportunidad sin intentarlo; evidentemente que para ello necesitaban salir con vida de la tormenta que se avecinaba.
Misao estaba en la retaguardia junto con Seijuro; pero eso no era lo extraño, pues dadas las circunstancias era hasta lógico que Aoshi la dejara allá; lo que sorprendió a todos fue la manera como la chica tomó la decisión; incluso, sus compañeros no podían creer lo que veían; todos esperaban uno de sus típicos berrinches, pero la joven sólo asintió y luego de abrazar a Aoshi y darle un beso le deseó suerte a todos para ir a ocupar su posición. Definitivamente algo había cambiado en la chica y sus amigos veían esa transformación con complacencia. La líder Onni se encontraba mirando a las tropas y observando al ejército enemigo el cual ya estaba a punto de llegar a los predios de la formación inicial; sin dudas, la joven estaba pasando por un período de transformación que ella misma había iniciado y el cual la estaba llenando más de lo que esperaba. Cuando Misanagi le gritó aquellas palabras en la batalla de Nagoya luego de que cayera en shock al cometer su primer asesinato algo en su interior despertó. Era como si "eso" estaba esperando de un empujón para salir de su letargo y tomar el control de la situación; a partir de ese punto, la Ninja se sentó a analizar su vida y fue entonces cuando comprendió a su colega guerrera; si ella deseaba que Aoshi la viera como mujer tenía que comenzar a comportarse como tal para compensar con ello lo que le faltaba con su físico. Sin embargo, aún estaba en ese mar de sentimientos encontrados cuando el amor de su vida le dijo aquellas palabras en la noche que montaron guardia en el campamento de regreso; ello terminó de centrar a la chica en su vida y fue cuando todo su carácter y madurez salió a flote; a partir de allí ya se podía palpar que Misao Makimachi había dejado de ser la niña que alguna vez fue y que ahora era una persona con una férrea voluntad en la que se podía confiar la vida de ser necesario pues en los momentos pequeños había dejado claro que era una de las grandes...
El maestro de Himura se encontraba a cierta distancia de la joven Ninja y aguardaba con mucha cautela el momento de entrar en acción; por su cabeza revoloteaban cual aves inquietas un sin número de pensamientos y todos ellos relacionados con tres personas: Kenshin, Shougo y Kraudia. Los tres, de una u otra, forma habían adquirido los conocimientos del Hiten Mitsurugi Ryu a través de él y por ello existían ciertos nexos entre esas personas a pesar de que el destino y la política les habían colocado en bandos opuestos. En primer lugar estaba Kenshin, su estúpido pupilo, pero el más necesitado de todos; cuando le salvó de aquellos bandidos y más tarde le vio en ese primitivo cementerio supo que había encontrado a alguien con la suficiente fortaleza de corazón como para ser el sucesor de la escuela; pero para su desgracia, su pasión fue más fuerte y ello le llevó a tomar una ruta dolorosa, la cual le ha causado pena y dolor incluso ahora. A pesar de la forma en que le trataba, Hiko no podía negar que le admiraba por su pasión y por la pureza de sus sentimientos y corazón; no obstante, esa misma pureza se había vuelto en su contra y aún estaba luchando por descubrir su verdadera identidad en medio del caos de una guerra...por otro lado estaba Shougo, el maestro no podía dejar de pensar en cómo hubieran resultado las cosas de haber sido él quien le enseñara el estilo; pero fue karma que fuera su maestro quien le enseñara al tío del cristiano, fue karma que el cristiano no pasara la prueba final y sobreviviera milagrosamente y fue karma que le impartiera sus conocimientos a su sobrino. Amakusa había demostrado tener fortaleza de carácter, sólidos principios y buenos sentimientos; sólo que la sed de venganza por las penas de la infancia le habían llevado por un sendero sombrío del cual pudo salir gracias a la ayuda de Kenshin; sí, dos discípulos de la escuela enfrentados. Seijuro sabía que el pelirrojo tuvo ventaja en el duelo final y que la fortaleza de ambos había quedado medida en su primer enfrentamiento; el cristiano al final fue abatido por sus dudas y por ello perdió la pelea; Himura nunca le hizo flaquear, sólo despertó al verdadero Amakusa del largo sueño en que su rabia y dolor le habían sumido; sin embargo no podía dejar de desear poder ver un enfrentamiento entre el Shougo de ahora seguro de sus convicciones y el Kenshin actual sin sus dudas acerca de Battousai...definitivamente eso sería algo digno de presenciar, pero que por suerte ya no era posible...
No obstante, aún había otra persona en ese grupo, el tercer miembro de ese trío que dominaba su atención; aún recordaba sus meses junto a ella, la discípula más decidida y aplicada que había tenido; recia de carácter, fuerte con su espada y capaz de manejar la esencia del estilo con una fluidez que a veces le hacía temer. Por desgracia el destino también confabuló contra ella y parecía que una especie de maldición estaba puesta sobre la nueva generaciones de representantes de la escuela. Ella vivió momentos duros y, por lo que pudo conocer de su vida una vez que se marchó, no le fue mejor luego de marcharse de su lado. Definitivamente el gobierno Meiji le había arruinado la vida a mucha gente y sus discípulos no escaparon a ello; todos tuvieron una infancia negra; una juventud llena de entrenamiento y emociones fuertes para terminar con una adultez conflictiva; el odio, la duda, la venganza, la ira, la pasión, el amor eran sentimientos que estaban con ellos, pero que también se volvían en su contra y ahora las circunstancias se empeñaban en manchar con sangre a la escuela que con tanto orgullo representaba...Otra de las cosas que deseaba era poder ver y hablar con Kraudia de nuevo, necesitaba verla a los ojos y saber cómo se encontraba en esos momentos; pues por encima de todo, ella era su pupila y siempre iba a serlo. Definitivamente los tres estaban destinados a enfrentarse y sólo el tiempo tenía la última palabra...es extraño lo que un estilo para el manejo de espada puede llegar a hacer...
Una persona observaba incrédula el desarrollo de la batalla; por increíble que pareciera, su ejército se encontraba en franca desventaja y muchos soldados ya habían pagado el precio de ese detalle; la formación tan extraña que había visto antes había demostrado ser letal y si no pensaba algo rápido no tendría ninguna esperanza en ese frente. Definitivamente las cosas no estaban saliendo nada bien para Katsuhiro quien no atinaba a encontrar una solución satisfactoria; era difícil idear una forma de contrarrestar a la armada enemiga, sus hombres no tenían otro camino que desplazarle en medio de los cuadros de soldados rivales y ello les dejaba como blanco perfecto para la metralla y los sables; además, los Meiji parecían dominar la técnica a la perfección porque en ningún momento habían mostrado dudas o desorden en la ejecución de la misma...las cosas se ponían oscuras para el patriota y el tiempo se estaba agotando...de pronto, una salida le llegó como un flash; era una maniobra muy arriesgada y sanguinaria; sin embargo, dada la situación no podía dejar de aplicarla.
Katsuhiro: ¡Traed los cañones de inmediato!. ¡Necesitamos armar una hilera para hacer fuego lo más pronto posible!.
El japonés había tomado la previsión de no mandar a todos sus hombres en un ataque a gran escala pues necesitaba probar la defensa enemiga primero; no obstante, perder mil hombres sin provocar un número de bajas considerables en el oponente no era un buen negocio; por ello la idea de los cañones surgía como una posibilidad kamikaze para equilibrar la confrontación...evidentemente que ello también significaría la pérdida de vidas aliadas, pero de todos modos iban a perecer porque no tenían posibilidad alguna de derrotar a los Meiji...pronto la fila estuvo organizada y el líder del frente luego de meditar unos instantes dio la orden de fuego; su voz estuvo firme, pero en su corazón se generó un vacío que le llevó a respirar con dificultad; sus hombres entendían la decisión, pero tampoco estaban contentos de llevarla a cabo; acabar con vidas amigas nunca es una buena opción...
Shougo vio con horror como la colina se sumía en el rugir de las detonaciones de los cañones enemigos; la parte frontal de la armada Meiji pronto se sumió en el caos pues muchos estaban siendo abatidos y los demás no deseaban quedarse a morir de la misma forma; el orden inicial que les había dado una gran ventaja había desaparecido y los soldados patriotas aprovecharon este vuelco de la situación para acabar con todos los rivales que encontraban a su paso; ya no se podía distinguir al amigo del contrario y la sangre corría por todos lados; además, las balas de cañón caían con mucha frecuencia llevando consigo muchas vidas humanas. Misanagi llamó a su esposo y a Himura y los tres se alejaron un poco para trazar estrategias; si no actuaban rápido la situación se les iba a salir de las manos; era imprescindible idear una contraofensiva lo antes posible porque entre el caos y las balas de cañón estaban arrasando con sus hombres.
Kenshin (con vehemencia): Necesitamos hacer algo; esa ofensiva con los cañones nos está acabando.
Shougo (tratando de mantener la calma): Misa, dime cuántas filas de cuadros se han sumido en el caos.
Misanagi: Pues la primera fila ya no existe y la segunda va por ese rumbo.
Shougo: Entonces llama a retirada a la tercera fila y a los que puedas de la segunda; que el pelotón de retaguardia prepare las ametralladoras y que hagan una fila con ellas; necesitamos que estén listos para atacar cuando se de la orden.
Kenshin (asombrado): ¿Acaso pretendes abrir fuego contra la turba?. ¿Olvidas que en ella están solados nuestros?.
Shougo (mirando al pelirrojo a los ojos): No se me ha olvidado ese detalle Himura; sin embargo debemos estar preparados para una posible embestida por parte del enemigo y necesitamos sacar de allí a la mayor cantidad de hombres posible. Y no, no he pensado en dispararle a los míos; ese tipo de maniobras prefiero dejárselas a los patriotas.
Kenshin (más tranquilo): Wakarimasu; pero lo que propones es aún más defensivo que lo anterior y dudo mucho que ahora nos sirva de algo.
Misanagi (dejando escapar su frustración): ¡Kuso!. Terminen de ponerse de acuerdo porque cada palabra significa la pérdida de vidas humanas.
Sanosuke (quien acababa de unirse al grupo): Tengo una mejor idea si me permiten exponerla.
Shougo (sin inmutarse): Pues empieza a hablar.
Sanosuke: Kenshin y tú deberán separarse y colocarse a ambos lados de la turba; entonces usarán su Do Ryu Sen al mismo tiempo para crear un movimiento de tierra en dirección del grupo en caos; yo les ayudaré con el Futae Nokiwami desde la parte frontal y ello deberá calmar un poco la situación; de ese modo podremos retirar a más hombres de allí.
Kenshin (incrédulo): ¿Acaso puedes proyectar el Futae Nokiwami?.
Sanosuke: He estado trabajando en ello y es tiempo de ver si ha valido la pena...es ahora o nunca.
Shougo: Bien, creo que no es malo el plan y a falta de algo mejor vamos a ponerlo en práctica.
Soujiro (llegando con Omasu): Yo me quedaré con Misanagi por si hay que realizar alguna maniobra de última hora.
Omasu: Yo igual.
Los tres se fueron a sus posiciones y a la señal acordada un gran ruido producido por la tierra al abrirse se dejó escuchar; todos los soldados, amigos y enemigos, se detuvieron al percatarse del temblor y segundos después corrían por sus vidas; los patriotas por instinto iban de regreso a su posición inicial y lo propio hacían los Meiji; definitivamente la estrategia de Sagara había salido mejor de lo que todos esperaban porque se produjo una clara separación de bandos y esto fue aprovechado por Misanagi, Soujiro y Omasu para dar la voz de retirada general y unir a toda la armada leal al gobierno en un solo lugar sin mayores contratiempos. Evidentemente que algunos soldados de ambos bandos en medio de su desesperación salieron corriendo en la dirección equivocada y para su desgracia, los mimos fueron rápidamente eliminados por las tropas enemigas.
Pronto ambos batallones estuvieron reagrupados y unos cuantos minutos transcurrieron sin que sucediera nada; la adrenalina no paraba de correr y la tensión era cada vez mayor; ambos grupos dudaban en dar el primer paso y no era para menos, la experiencia recién vivida era demasiado aterradora como para querer repetirla; Katsuhiro estaba complacido en medio de todo porque su meta se había logrado, la formación de cuadros había desaparecido casi por completo y logró recuperar a muchos de sus hombres; aunque ahora se encontraba en desventaja numérica pues a pesar de todo sus bajas habían sido notablemente mayores que las enemigas...definitivamente algo no estaba a favor de su gente...
Shougo, Misanagi y el resto estaban a la expectativa mientras organizaban una nueva estrategia de defensa; esta vez el cristiano se fue a lo básico y creó dos líneas de batalla las cuales dividió en el medio para crear una especie de formación de cuatro grupos; era una posición simple, pero precisamente por ello era de rápida colocación y en esos momentos no podía perder tiempo organizando a tantos hombres en posiciones más complejas; además era claro que ahora superaban al rival en número y ello les daba mucha flexibilidad en cuanto a la maniobra a elegir...
Katsuhiro fue el primero en cansarse de esperar y decidió dar el siguiente paso para no darle más tiempo de acomodarse a sus rivales; un nuevo grito de guerra retumbó en el campo de batalla y el ejército patriota fue al encuentro de su destino en medio de las grietas del camino y los cuerpos sin vida de sus compañeros y compatriotas...fue entonces cuando una canción muy lúgubre se colocó de fondo y ambientó una escena que prometía ser más cruel que la anterior...
¿Qué pasará ahora?. ¿Podrá el ejército Meiji vencer en el frente del sur?. ¿Qué sucederá en el este?. ¿Sobrevivirán nuestros amigos?. No se pierda el próximo capítulo.
Notas del Autor:
Bueno, acá está terminado este capítulo; creo que cada vez los hago más largos ^^. Sinceramente me costó bastante hacerlo pues con la mudanza, mi trabajo y algunos detalles logísticos se me enredó la situación un poco; por lo menos ya estoy saliendo de todo y ya para este 30 estaré holgado económicamente y estable al 100%; por suerte me he adaptado perfectamente a mi nuevo estilo de vida (muy, pero muy parecido al anterior; porque a pesar de vivir con mi madre siempre estuve a cargo de mis cosas y aún lo estoy; además, traerme todo mi cuarto a donde vivo ahora fue de gran ayuda para que no extrañara mi casa ^^).
Entremos en materia; el fragmento que está a mediados de este capítulo es de una canción de un artista venezolano (de los 80-90) llamado Sergio Perez y se titula "Curanderos"; no es que encaja perfectamente en la situación, pero se ajusta un poco a lo que relato. El link del final de este capítulo no es otro que el requiem de Mozart en arreglo para guitarra. ¿Quién lo toca?. Pues yo, nada más y nada menos; esa pieza la aprendí en mis años en la Escuela de Música y siempre me ha gustado mucho además cae de maravilla acá; sé que para el oído experto y crítico hay algunas fallas de ejecución y estoy consciente de ello, pero entiendan que hace mucho que no toco y la preparé en mi guitarra eléctrica pues la acústica la dejé en casa y eso complica todo porque el mástil es más delgado y uno se las ve negras para ejecutar piezas clásicas; el arreglo original para guitarra no recuerdo de quién es y de ese arreglo yo mismo hice una adaptación que es la que han escuchado. Espero les agrade.
Es cierto que hay un gran debate sobre la autoría de esta pieza, muchos dicen que es de Bach y otros que es de Mozart; pues yo sigo la versión de la Escuela de Música donde estudie, la cual supongo que es oficial y dicen que es de Mozart; aunque tengo un documental de la vida de Bach donde él ejecuta esa pieza; lo que bien pudo pasa fue que Bach arreglara o terminara la pieza que Mozart había iniciado y eso fue lo último que escuché al respecto, si alguien tiene la información precisa le agradecería que me la hiciera llegar.
Hay una historia que se cuenta y que puede ser verdad o no, cada cual cree lo que piensa correcto: "Alguien le pidió a Mozart que escribiera una canción para un funeral, el compositor se esmeró mucho y cuando la pieza estaba casi terminada el de la petición regresó y el músico algo curioso le preguntó para quién era la pieza y el de la petición le dijo 'para tu funeral'". Según sé, Mozart no la terminó pues murió antes y Bach la arregló, de todos modos seguiré indagando.
Sigamos con el cap ahora; es cierto que casi no hubo diálogos, pero acá quise describir ciertas cosas y presentar los conflictos de los personajes; sólo que esta vez no hice énfasis ni en Shougo ni en Misanagi ni en Kenshin ni en Sayo ni en Sanosuke ni en Takashi ni en Klaudia quienes son los típicos en este fic; esta vez le puse atención a otros protagonistas como Melders, Aoshi, Saito, Tokio y Misao; lo cual es algo que viene a equilibrar las cosas. Es cierto que los típicos no faltaron, pero su exposición fue más breve. Este cap inicia oficialmente la guerra de Kyoto y esperemos para ver cómo se desarrollan los acontecimientos; nuestros amigos no la van a tener nada fácil por lo que se puede ver, pero los patriotas tampoco estarán muy cómodos; aunque todo puede cambiar de repente...
El final no está a la vuelta de la esquina, pero se encuentra cerca y por ello quiero comenzar mis agradecimientos; en esta entrega hablaré de los que me han ayudado desde mis inicios y en las entregas posteriores hablaré de los que me vayan ayudando en cada capítulo.
Primero a Dios porque jamás me ha dado la espalda en la vida y gracias en gran medida a él estoy donde estoy (claro que aún espero que me tienda una mano en cierto problema ^^).
A mi madre por soportarme, sé que no soy nada fácil de llevar y el hecho de que me criara sola y de que me haya sacado a delante sola es mérito suficiente para tener ganado el cielo.
A los hijos que aún no tengo; por ellos trato de ser cada día mejor para que cuando existan se sientan siempre orgullosos de su padre.
A mi familia con especial mención para mis dos abuelas; Abuela Carmen y Abuela Fanny; las dos valen oro como personas y tienen unos sentimientos que son sencillamente hermosos; las dos son mis amores y gracias por nunca olvidarse de mí y por meterme la mano cuando necesité de una persona con quien hablar y cuando necesité dinero...no se quejen tanto, ya verán que cuando tenga no las olvidaré ^^.
A Cristina Herraz (Nyaar); a pesar de que hemos roto lazos y de que no soy santo de tu devoción (sé que nunca lo fui) siempre será considerada como mi maestra por una sencilla razón, gracias a sus fics de Dragon Ball Z me animé a entrar en este mundo de los fan fics. Y eso que no le agrado como escritor ^^.
A Ivan Nieto (Mr Satán) por ser el primero en corregirme y criticarme mi trabajo; jamás olvidaré cuando me llamó sonámbulo la primera vez que leyó aquel boceto de fic de DBZ; gracias a esa crítica tomé fuerzas para seguir y gracias a sus consejos y palabras no flaqueé cuando era un novato.
A Paulina (Kaoru); a pesar de que todo terminó muy mal, siempre te llevaré en mi corazón porque eres alguien especial y mereces lo mejor. Sólo sé firme en lo que decidas.
A Claudia Barrales (Vejichan); sé que me odia, pero fue alguien especial para mí y no la olvidaré a pesar de que ahora todo se ha roto de forma irreparable; muchos consejos fueron útiles y más de una vez me tendió la mano; eso no lo olvido.
A Susana Pacheco (Susy); como quisiera retroceder el tiempo y rectificar errores amiga mía; pero bueno, algo bueno se saca de lo que pasó; ella es una persona muy especial y cuando estuve en mi época gris no me abandonó y me tendió su mano; jamás lo olvidaré.
A Olivia Sanches (Wonder Woman), mi querida pupila y una de mis amigas de la red más antiguas; por ser quien eres y por estar conmigo cuando te necesité; Dios sabe que me gustaría tener el poder de quitarte la pena que hoy te aqueja; pero todo saldrá bien, lo deseo en el alma; eres un ser excepcional y no podías faltar en este epíteto ^^.
A Daniela Salas (Danilyz); mi querida "hija"; eres un amor y un ser único en muchos aspectos; cambia siempre para ser alguien mejor y sé que lograrás mucho en tu vida; fuiste fiel en momentos en el que mucha gente me dio la espalda y eso se aprecia y recuerda.
A Julian Soullard; a pesar de que lo único que ha leído de mis escritos fueron las versiones iniciales de mis fics de dbz y a pesar de que me criticó duro y donde duele; no dejo de apreciarlo precisamente por eso; ha demostrado ser un amigo justo y eso se valora; sus historias me inspiraron a superarme y a continuar mi ruta.
A Jenny Simon; sé que nos hemos distanciado mucho, pero siempre tendrás mi aprecio por apoyarme y ser mi amiga cuando estuve en mi período gris.
A Milagro Fernández (mi socia Misanagi); este también es tu logro y este proyecto en mi corazón también es tuyo; fuiste una gran amiga y mejor socia; juntos hicimos muchos y sólo tengo recuerdos felices de nuestra amistad; sé que estuvo por encima de los dos lo que pasó y ojalá siempre seas feliz porque así todo habrá valido la pena.
A Vilma Raquel (Kaorux); por suerte nos hemos encontrado de nuevo y la verdad me alegra mucho; fuiste un gran apoyo en un momento de decisiones erradas en mi vida y no lo olvidaré.
A Larisa (Sayo); a pesar de que ya no nos tratamos, fuiste alguien especial y jamás olvidaré lo que mo costó convencerte de que habían más caps luego de Shishio y de que sayo Amakusa de verdad salía en la serie; eres alguien especial y vales oro. Tu apoyo me ayudó mucho.
A Jessica (Sayo); sé que hemos tenido diferencias y justo ahora no andamos bien; a pesar de todo te aprecio y también eres importante para mí...a pesar de todo...
A Romina Chavez (mi adorada socia Misao); no encuentro palabras para expresarte lo que vales para mí; no pierdo oportunidad en alabarte con todos los que conozco y sólo pensar en lo que has hecho por mí y lo que has significado en mi vida me hace llorar de alegría; eres única y jamás dejes que te digan otra cosa; eres genial como persona, como amiga y como compañera de trabajo; ojalá y fueras Ingeniera de Petróleo para que trabajáramos juntos. Mi gratitud infinita la vas a tener de por vida y mi promesa está en pie; ya cada vez estoy más cerca de cumplirla. Siempre juntos seremos el dúo dinámico ^^.
A Irma (Alondra); tus fics fueron aliento y tu amistad está siempre conmigo; eres especial y siempre te llevo en mi corazón; no cambies y sé feliz amiga.
A Rocío (Chío) otra de mis camaradas desde hace mucho; gracias a Dios que hemos renovado lazos y de verdad me apoyaste en momentos en que estaba muy mal sólo con estar allí para escucharme; te quiero mucho y te llevo en mi corazón.
A Carolina (Tomoe RK); sé que no hemos tenido una amistad muy consecuente, pero siempre estamos al tanto de todo; has sido alguien con quien he compartido gratos momentos y fuiste apoyo en ideas, opiniones y sugerencias y se te agradece.
A Amilcar (Agot); viejo, a usted le debo infinitas gracias; no sólo por apoyarme en mis fics y en cosas personales sino también por demostrarme confianza y recibir la mía; eres un gran amigo y se te aprecia mucho por acá; conmigo cuente siempre y sé que nuestra amistad va a durar mucho.
A Nehomar Brito; viejo, ¿Cuántos veces estudiamos juntos para los exámenes?. Siempre hablando de metafísica y anime en medio de libros de yacimientos y geología; me sacaste de apuros con trabajos e informaciones oportunas y eres un compañero de estudios como pocos; ya pronto terminas al igual que yo y nos veremos en PDVSA o en alguna trasnacional ^^.
A José Sandoval; otro compañero de clases sencillamente genial; los tres contra lo que se venga; y no sólo eso, siempre pendiente del site y nutriendo mi biblioteca de anime con revistas y CD's de multimedia e información; un amigo como pocos...
A María Rafaela (Dana Daidouji - Scully Sakura); hermana de mi alma; eres simplemente un amor como persona aunque tengamos diferencias en cuanto a forma de ver ciertas cosas; eres muy especial para mí y sabes que cuentas conmigo para lo que sea; que si puedo meterte la mano no te voy a defraudar. Gracias por creer en mí y tener la confianza que tuviste en mí en su momento; espero ser siempre digno de ella y en mi corazón siempre estás; un beso enorme hermana.
A Allen Shezard; no creas que te ibas a quedar por fuera; tus críticas aunque duras me han ayudado mucho y te agradezco infinitamente por eso; lectores como tú, críticos sin temor a ser sincero y decir las cosas son los que los escritores buscamos y valoramos. La amistad siempre por encima de esa críticas y se te aprecia mucho.
A Isabel (Tokio); pues ¿qué te puedo decir?. Desde que te conocí has traído muchas alegrías y me has apoyado en momentos difíciles; eres una chica como pocas y la verdad es que siempre estoy pendiente de ti; eres muy querida acá y ojalá seamos amigos muchos años más. Gracias por tus sugerencias en mis fics y créeme que las tomo en cuenta.
A Isa (Asuka); por ser mi amiga y estar pendiente de mí; aunque lo dudes eso se valora y mucho; eres especial y una persona muy inteligente y una webmistress excepcional; después de Misao y Elaine eres mi favorita ^^.
A Elaine; pues nuestras conversaciones siempre fueron divertidas y cordiales y tus sugerencias y estímulos son muy apreciados.
A Alys Avalos (Mercurio); jamás imaginé lo que cambiaría mi vida el leer tu fic de candy candy; ese punto marcó mi superación y desde ese entonces eres mi norte; eres la escritora de fics más completa que he visto y ojalá logre alcanzar sólo una porción de tu nivel; eres excepcional y algo fuera de este planeta; quien ha leído tu fic lo sabe y espero que donde estés te encuentres bien y que logres solventar todo en tu vida para que seas feliz como te mereces. Gracias por haber nacido y haber escrito semejante joya de la literatura de fics: Reencuentro en el Vórtice.
A Rosario (Mikki); pues eres una de mis lectoras más devotas ^^; gracias por mostrar ese interés y son esos detalles los que me animan a seguir adelante; además, eres una excelente colega y creo que ambos representamos con orgullo la escuela de Alys; sigue adelante y verás que la vida te traerá muchas cosas buenas. Además nuestra amistad es algo que valoro inmensamente y que deseo cultivar.
A Rosa María (Kaoru); hablando de lectoras devotas ^^; gracias por ser; gracias por creer en mí lo suficiente como para considerarme tu maestro; y del mismo modo en que me admiras te admiro yo; eres un amor y un ángel y una de esas amigas que uno siempre desea tener; gracias por tus palabras, por escuchar mis aburridas penas; por estar allí y por tenerme confianza y aceptar la mía; eres lo máximo y de nuevo gracias.
A María Josefina (Mara); eres muy importante para mí y gracias por apoyarme en momentos duros en mi vida; sé que lo que pasó era inevitable, pero logramos levantarnos de las cenizas como el Fénix y siempre serás mi "dear".
A Zaida; pues si de lectoras devotas y amigas excepcionales no puedes estar fuera; eres otro ángel; gracias por ser y existir; por ser una luz en mi vida y por soportarme; gracias por ser mi amiga y escuchar mis problemas; gracias por tus opiniones y por nuestras discusiones y debates; eres alguien especial y jamás te olvidaré; en mi corazón estás y estoy seguro de que vas a encontrarlo todo porque menos de eso no mereces; siempre amigos.
También gracias a Coyote, Seijuro, María Eugenia, Marina, Paulo, Lesly, Nakomi, Margarita, María Amparo, Kaoru Hino, Andrea y Claudia Soto; a pesar de no tener el mismo peso, tienen su cuota y merecen esta mención.
He tratado de llevar un orden cronológico y bueno como me iba acordando escribía; gracias a ustedes estoy hoy acá escribiendo y estoy acá en la red y estoy acá en general; son los mejores amigos que se pueden desear y a pesar de diferencias y problemas estamos juntos y los que quedamos seguimos unidos; a todos los quiero y este es sólo un pequeño tributo. Pero es sólo parte; cuando presente en la Universidad mi Tesis para que me den ni título; en los agradecimientos de mi proyecto inmortalizaré sus nombres porque gracias a su apoyo saqué fuerzas para superar aquella etapa gris y ahora estoy como profesional recordando eso.
Bien, ya no me resta nada más por decir; disfruten esta historia y ya se sabrá el desenlace de todo. Nos vemos la próxima entrega.
