The Chaos Era
by Shougo Amakusa
Capítulo 17
"Vuelvan Caras"
Aoshi, Saito y Tokio se encontraban a la espera de la llegada del primer contingente de tropas enemigas para ver si la estrategia de Amakusa era o no práctica; todos estaban con sus ojos puestos en el avance del oponente y sólo esperaban que estuviera al alcance para iniciar las maniobras defensivas; pero, para asombro de todos, a mitad de camino los soldados que se acercaban detuvieron su marcha. Los líderes del ejército Meiji estaban confundidos, aún no podían encontrarle una explicación lógica al comportamiento de las tropas rivales; detenerse a mitad de camino entre su posición y la de ellos no tenía ninguna coherencia...a menos que se tratase de una maniobra distractora...De inmediato, Saito y Aoshi procedieron a examinar minuciosamente todo el lugar...el campo de batalla era algo irregular; existían muchas elevaciones y hundimientos en el espacio que separaba a ambas armadas y en los alrededores cercanos se podía observar un bosque algo espeso que recordaba un poco al que se hallaba en la Batalla de Nagoya y que significó su salvación en ese momento; el Lobo del Shinsen Gumi se percató en ese instante que la zona verde se encontraba muy cerca de su posición y que bien podía servir como camuflaje para un ataque sorpresa, detalle que tampoco pasó inadvertido para el ex líder Onni por lo que cada uno se dispuso a mirar exhaustivamente los flancos laterales para detectar cualquier movimiento fuera de lo normal...por desgracia, ya era demasiado tarde para evitar lo que se les venía encima...
Aoshi contempló con estupor como entre los árboles se encontraban soldados del ejército patriota apostados y en reposo; definitivamente algo no olía nada bien, pero el Ninja ni siquiera tuvo tiempo de avisarle a los demás, porque justo en ese momento se inició la verdadera ofensiva enemiga; la estrategia del alemán había sido sólo un señuelo para ocultar la verdadera maniobra de ataque...sin duda alguna, Takashi Ibakate era un estratega excepcional; pues su idea de atacar por los costados con la artillería pesada no podía ser mejor; pero lo era, porque Melders había movilizado a parte de su escuadrón de arqueros quienes al sentir las detonaciones de los cañones iniciaron un franco ataque contra el ejército Meiji por lo que una lluvia de flechas inició su camino hacia el enemigo.
Los soldados de las tropas leales al gobierno comenzaron a dispersarse al ser presas del terror producido por las interminables explosiones que se producían a su alrededor; cada una de las cuales se llevaba consigo a muchos guerreros quienes ni siquiera tenían tiempo de lanzar alguna despedida o plegaria antes de su partida; lo peor era que los que se iban salvando de los cañones eran atrapados por las flechas rivales. La primera fila de cuadros prácticamente estaba desaparecida y las dos posteriores se dispersaban de una forma alarmante; pero Takashi no se conformaba con ver los logros tan evidentes de su plan sino que de inmediato se dispuso a iniciar la segunda fase del mismo porque no tenía la menor intención de darle a sus oponentes tiempo de reagruparse. El ex daimío le dio la orden a sus arqueros de continuar su avanzada y un segundo contingente de más de 1500 hombres, esta vez de infantería, inició su marcha en contra de los Meiji. Melders, Klaudia y Takashi también marcharon hacia sus rivales con claros deseos de acabar con todo de forma rápida e implacable.
Aoshi, Saito, y los demás líderes del frente del este estaban estupefactos al ver la matanza que se alzaba ante ellos; los ataques de artillería que retumbaban en todo el campo y las flechas rivales que silbaban por los aires estaban aniquilando las tropas leales al gobierno y era muy poco lo que ellos podían hacer al respecto por lo que muy a su pesar ordenaron la retirada inmediata de las tropas; de otro modo el resultado iba a ser abominable. El ex líder Onni y Misao estaban ayudando a poner en pie a algunos de los heridos para intentar sacarlos del campo de acción del fuego cruzado de artillería que provenía del bosque cercano a ambos lados de la posición Meiji; Saito y Tokio hicieron lo mismo pues el tiempo era extremadamente valioso en aquellos momentos; no sólo porque las tropas de arquería se acercaban con lo cual las flechas se volvía aún más mortíferas, sino porque el batallón de infantería enemigo avanzaba tan rápido hacia ellos que parecía como si los soldados flotaran en vez de andar. De pronto los cuatro jefes se vieron acorralados por las flechas y algunas balas de cañón y por primera vez en mucho tiempo vieron el fin cerca; no obstante, Seijuro llegó en ese momento para crearles una retirada más favorable.
Seijuro (al tiempo que desenvainaba su espada): Vamos, cuando les diga corran y saquen a esta gente de aquí; yo trataré en lo posible de detener el avance de las tropas.
Aoshi: Pero...
Seijuro (cortante y vehemente): ¡Kuso!. Sólo hagan lo que les dije...¡YA!.
Los cuatro seres dudaron unos instantes y luego tomaron a varios heridos y salieron disparados para alejarse lo más posible de las balas y flechas enemigas; el maestro de Himura respiró profundo y entonces, luego de mirar al cielo, comenzó una maniobra algo arriesgada para ganar un poco de tiempo...
Seijuro: Bien, ahora verán el poder del estilo Hiten Mitsurugi...¡RENZOKOU DO RYU SEN!.
Cuando el Samurai lanzó el zarpazo de abajo hacia arriba no fue sólo una grieta la que se abrió en dirección a las tropas rivales; fueron muchas las que lo hicieron; el terreno comenzó a temblar sin cesar y el suelo bajo los pies de los patriotas se desplomó casi sin aviso; muchos soldados al servicio de Takashi murieron al instante y los demás, más afortunados, lograron retroceder a tiempo lo suficiente como para no sucumbir ante la tierra quien clamaba más víctimas para tragarse en sus entrañas. Seijuro quedó en silencio y por algunos segundos nadie hizo nada, era como si todos esperaran a que la tierra recuperar su calma habitual y se desprendiera de la ira que la había poseído; sin embargo, el momento fue breve y una vez más los soldados enemigos arremetieron en contra de su blanco; esta vez además del fuego de artillería y las flechas se podían escuchar detonaciones de armas cortas lo que indicaba que la infantería había llegado; el Samurai sabía que quedarse allí era un suicidio y decidió emprender la retirada pues su objetivo que era darle tiempo a los demás de huir había sido logrado.
Los soldados al ver la reacción del guerrero reanudaron el fuego de forma más cruda buscando eliminar a ese rival y sin perder tiempo emprendieron una marcha más veloz para aplastar de una vez por todas lo que quedaba del ejército patriota; pero entonces ocurrió lo impensable...el fuego de artillería que tanto daño y tantas muertes había causado en el lado Meiji se había dirigido sin ninguna explicación hacia los patriotas; ahora eran los leales a Takashi quienes sucumbían diezmados ante las balas de cañón que provenían del bosque cercano y que eran consideradas aliadas hasta ese momento. Los gritos de los combatientes eran ahogados por el sonido de las balas al cortar el aire y de las explosiones de los cañones al disparar; pronto esa parte del terreno, el cual había quedado muy irregular luego de la técnica de Seijuro, se llenó con los cuerpos de los patriotas al caer abatidos por el que otrora fuera su fuego aliado.
El ex Daimío estaba helado y tanto el alemán como Klaudia sentían como si alguien les hubiera lanzado un Shin no Ippu con todas sus fuerzas porque sentían que eran incapaces de mover un solo músculo de sus cuerpos; los tres se encontraban lo suficientemente cerca para poder ver con horror lo que le ocurría a sus tropas y lo suficientemente lejos como para no ser ellos víctimas de ese ataque tan sorpresivo y sanguinario. Ninguno le encontraba una explicación lógica al cambio tan repentino de objetivo por parte de las tropas del bosque y lo peor era que su máximo líder parecía absorto en sus pensamientos.
Takashi (pensando): Debo mantener la calma, vamos, Takashi, ahora es momento de pensar, ya habrá tiempo de estar alterado; ¿qué demonios pudo haber pasado?, ¿qué pudo salir tan mal?...¡CLARO!. ¿Cómo pude ser tan idiota e iluso al pensar que ellos se quedarían sin intervenir?. Maldición, este error me puede costar muchísimo en este momento; yo tenía que haber previsto que ese grupo tarde o temprano tomaría partido por los Meiji y por no contar con ellos ahora me han dado una estocada que puede ser fatal...bien, pero aún no han ganado; no todo está perdido y lo importante ahora es no cometer más errores; a pesar de todo lo sucedido seguimos teniendo varios ases bajo la manga. (A Klaudia y Melders): Quiero que de inmediato le corten el suministro de balas y municiones a las tropas del bosque; si no me equivoco el tercer cargamento no se ha mandado así que pronto se les van a terminar las balas y dejarán de ser un problema primario. Ordenen a las tropas la retirada y pasemos a posición de vigilia sin dejar de estar alertas a un posible ataque desde el bosque; luego les daré más instrucciones...y no, nada de preguntas por los momentos, ya les daré las explicaciones pertinentes.
El militar y la Samurai no perdieron tiempo y casi sin detenerse para respirar salieron a cumplir las órdenes que acababan de recibir; ninguno de los dos comprendía aún lo que había ocurrido, pero era evidente que Takashi estaba sobre la pista y una vez más los dos guerreros se quedaron en manos de su líder confiando en salir bien parados del percance.
Los líderes del frente del este miraban incrédulos el espectáculo que se alzaba ante sus ojos detrás de la figura de Seijuro que se acercaba a ellos; el fuego de artillería que tan fatal había demostrado ser con sus tropas ahora estaba abocado a aplastar las líneas del ejército patriota y la pregunta común en todos los espectadores era "¿por qué?"; nadie se explicaba el motivo para tan repentino cambio de actitud por parte de los hombres apostados en el bosque cercano e incluso muchos se preguntaban si esa no era otra de las maquiavélicas tretas de los patriotas para tenderles un trampa. Fue entonces cuando sintieron que varias personas se acercaban a ellos y entre el humo y el polvo que se levantaba por toda la zona divisaron a tres siluetas que se aproximaban inexorablemente a su encuentro. Los 5 guerreros se colocaron en posición de combate frente a sus tropas y segundos que parecieron siglos transcurrieron antes de que los 2 sujetos que venían se hicieran visibles por completo.
Un sonoro "masaka" salió de los labios de Misao al ver la identidad de las personas que se acercaban; la ninja sentía una mezcla de asombro con agradecimiento y sorpresa con alivio sin dejar de mencionar un poco de incredulidad; los demás poco a poco reconocieron a los visitantes y fue entonces cuando comprendieron lo que había sucedido en el interior de ese bosque y la razón por la cual el fuego de artillería repentinamente había pasado a su bando.
Misao (sin poder creerlo aún): ...son los 3...
Takashi (lanzando una maldición al viento y golpeando el suelo):...Sanada.
Melders y Klaudia: ¿Nani?.
Takashi: Todo esto es obra del grupo Sanada; esos malnacidos traicioneros al fin decidieron entrar al juego.
Klaudia: Pero eso es imposible, su base fue destruida y casi todos fueron eliminados por nuestros espías.
Melders: Yo mismo me encargué de la destrucción de su cuartel general.
Takashi: No seamos ilusos; todos sabemos que acabar con un grupo ninja es lo mismo que querer destruir a todas las hormigas que entran en nuestra casa; a lo sumo podremos eliminar a los que veamos, pero siempre habrá un número mayor oculto y estoy casi seguro de que esta maniobra no fue al azar sino que estuvo impecablemente preparada con mucho tiempo de antelación; me atrevería a decir que esos seres usaron espías para infiltrarlos en nuestras filas y enterarse de nuestra maniobra del bosque; lo demás sólo fue esperar el momento preciso y asestar el golpe con fuerza.
Klaudia (perdiendo sus cabales): ¡Masaka!, ¿Espías entre nosotros?. No puedo creerlo, eso quiere decir que ya nuestra información no estará segura; ¿qué vamos a hacer?.
Takashi (impasible): Primero calmarnos; dudo mucho que a estas alturas haya quedado un espía entre nosotros.
Melders: ¿Cómo estás tan seguro?.
Takashi: Porque ya no son necesarios; su misión era encontrar un momento en el cual lanzar su estocada y lo han hecho de forma brillante; me atrevo a decir que muchos de los que llevaron el cargamento de municiones al bosque eran miembros a su servicio; pero ahora que ya deben saber que nos enteramos de todo cualquier que se haya arriesgado a quedarse sabe que tiene altas probabilidades de ser descubierto y morir, claro que para un ninja eso no es problema, pero también sabe que sus posibilidades de obtener información van a ser nulas porque a partir de ahora seremos mucho más cautelosos; no negaré que quizás haya un loco de sus filas entre nosotros, y por ello vamos a cerrar más nuestra red de información y los planes los daremos a conocer en el mismo momento de ejecutarlos para evitar posibles fugas. Ahora necesitamos calmarnos y pensar un poco porque ya no la vamos a tener tan fácil como al principio; Melders, envía un mensaje a Katsuhiro y en él solicita un informe de lo que ha ocurrido allá y que lo envíe lo antes posible; no le digas nada de lo que acá ha pasado.
Melders salió a ejecutar la orden y Takashi se quedó con su mujer en la tienda que habían levantado para ambos una vez que concluyó la retirada e inició la vigilia; Klaudia le miró a los ojos y sin poder contenerse le besó y se abrazó a él en una petición muda que rápidamente tuvo respuesta... y era que había demasiada energía y frustración que liberar...
Ren y Haita ya estaban con los líderes del frente del este y la alegría que dichas apariciones causaron en los hombres fue total; de inmediato todo el mundo comprendió que habían sido ellos los causantes del milagro; aún cuando la mayoría no tuviera idea de la identidad de los recién llegados; el recibimiento triunfal que sus líderes le habían dado hablaba por sí mismo. Misao fue la primera en recibirlos y enseguida los demás se fueron a su encuentro y no tardaron en hacerse las preguntas obvias dado el momento que estaban viviendo.
Misao (muy nerviosa): Pero, ¿Cómo?. ¿Qué fue lo que pasó?. Pensaba que ustedes se iban a mantener neutrales.
Haita: Pues al final nos dimos cuenta que este también es nuestro país y que de los dos bandos habían demasiadas cosas que nos ataban a los Meiji y pues quizás nos estamos ablandando un poco y caímos en lo sentimental.
Ren: ¿Dónde está la Jef...perdón Misanagi?.
Aoshi: Ella está en el frente del sur conteniendo al segundo frente de ataque enemigo junto con su esposo, Sanosuke, Omasu y Soujiro.
Saito (con su actitud calculadora de siempre): ¿Cómo se las arreglaron para montar semejante maniobra?. Es evidente que tuvo que haber existido un trabajo de inteligencia impecable para poder dar este golpe.
Haita: Los pormenores no se los podemos dar por razones obvias, pero a grandes rasgos usted tiene razón; tuvimos la necesidad de infiltrar a algunos de los nuestros en sus filas para encontrar un momento factible de ataque y lo demás fue simplemente rutina logística que para nosotros no significa mayor cosa.
Ren: Además, ellos destruyeron nuestro antiguo cuartel general y mataron a muchos de los nuestros sin piedad; ya es hora de que empiecen a pagar y esto es sólo el principio porque de ahora en adelante nos uniremos a la lucha para acabarlos.
Saito (sin perder oportunidad de tomar las cosas a su favor): Si es así entonces tenemos una artillería impecablemente apostada para defender nuestro frente y apoyar esta ofensiva que pensamos iniciar.
Haita: El problema es que ya los patriotas se dieron cuenta de todo y nos han cortado el suministro de municiones; las que nos quedan no tardarán agotarse y entonces los cañones sólo serán un peso muerto.
Gral. Yamagata (llegando en esos momentos): Eso no va a ser problema porque podrán usar nuestras municiones; mientras más aliados tengamos en este combate más posibilidades tendremos de salir airosos del mismo.
Saito (tratando de restarle importancia a su pregunta): ¿Ya terminó los preparativos en Kyoto?.
Gral. Yamagata (tratando de sonar lacónico): Hai. Todo está arreglado.
Los demás no tardaron en poner al corriente de todo lo sucedido el Gral. Yamagata quien escuchó muy calmado cada una de las palabras de los líderes del frente, pero no pudo evitar mostrar su pesar ante la carnicería que se había vivido tan solo minutos antes; ahora las tropas restantes y los miembros del grupo Sanada se encontraban en vigilia para formular una nueva estrategia de ataque...si todos no hubiesen estado tan aturdidos por los acontecimientos recientes o si alguno hubiese estado un poco más atento habría notado el rastro de sangre que dejaba el maestro de Himura al caminar en silencio y seguir a sus compañeros de batalla...
El combate que se llevaba a cabo en el frente del sur era tan destructivo como el del frente del este; detonaciones, flechas silbando por los aires, choques de metal contra metal y rugir de cañones eran ya sonidos normales para los soldados que participaban en semejante fusta. Katsuhiro reanudó la ofensiva para no darle tiempo de pensar a su enemigo y gran parte de sus hombres salieron embalados hacia la pequeña colina donde estaba el ejército Meiji; Kenshin y los demás líderes simplemente decidieron esperar la embestida; para ello el cristiano y su esposa habían apostado al frente a sus escopeteros y junto a ellos estaban colocadas dos ametralladoras. El líder patriota iba detrás del frente primario y esperaba ver el siguiente movimiento del enemigo; ambos bandos ya se hallaban inmersos en una lluvia de balas, flechas espadas y lanzas que resultaba casi imposible describir; las líneas de escopeteros Meiji lograron causar muchas bajas en las tropas enemigas, pero pronto sucumbieron ante las balas de fuego y las flechas; sin embargo, las ametralladoras lograban mantener a raya al ejército patriota y les obligaba a avanzar hacia los costados y a dispersarse un poco. A las dos que había inicialmente se le sumaron dos más un poco más retrasadas, lo cual había logrado contener en parte la embestida rival.
Para cualquier soldado atrincherado en ese lugar el panorama era aterrador; muchos soltaban sus armas y se acostaban en el fondo de las trincheras para evitar así ser alcanzados por las balas que a esas alturas casi formaban una especie de techo mortal en esos lugares; otros se dedicaban a la tarea de sacar a los cadáveres de sus compañeros caídos de las mismas para que no estorbaran y muchos de ellos eran colocados como escudos en la orilla para elevar la altura de la trinchera y de ese modo poder caminar erguido en ellas sin el riesgo de que una bala te volara los sesos. Misanagi y su esposo se hallaban en una de ellas junto con Omasu, Soujiro y muchos de sus hombres cuando uno de los soldados que corría hacia ellos para refugiarse fue alcanzado por una bala en la pierna y cayó muy cerca de la trinchera; el joven no podía tener más de 20 años y no paraba de gritar por el dolor de la herida; la cara era de verdadero horror y sin decir más, la Onniwa Banshu salió disparada en su ayuda; los otros tres no podían creer lo que veían y el siguiente en reaccionar fue el cristiano quien tembién salió de su refugio para ayudar a la Ninja; entre los dos y en medio de los zumbidos de las balas levantaron el cuerpo del herido y comenzaron a caminar hacia su guarida; Misanagi y Soujiro parecían ver la escena en cámara lenta porque sentían que pasarían siglos antes de que los otros dos llegaran con ellos. El Samurai lo hizo junto con el herido y en el momento en que Omasu se disponía a entrar una bala se sintió muy cerca de todos, luego un gemido de mujer ahogado sacudió los oídos de los presentes y la Ninja se desplomó sin más sobre Misanagi, quien la esperaba...
En medio del furor de la batalla, Katsuhiro se encontraba impartiendo instrucciones a sus hombres desde una especie de trinchera que había quedado como consecuencia de la maniobra de los representantes del Hiten Mitsurugi y del Futae Nokiwami para repeler la embestida anterior. Kaeda ya se encontraba exhausto y las cosas no se veían nada fácil para sus hombres; los Meiji tenían una posición sólida y era difícil causarles un daño considerable sin hacer sacrificios suicidas. Fue entonces cuando uno de sus soladados se acercó y le entregó un mensaje proveniente del frente del este; el líder patriota rezó porque fueran buenas noticias, pero el mensaje le dejó muy intrigado...
Se requiere con urgencia que dé un informe detallado de lo que ha acontecido en el frente del sur y que el mismo sea enviado a la brevedad posible. Pronto se le enviarán nuevas órdenes así que esté atento.
Katsuhiro: Pero, ¿qué rayos significa esto?...¿qué demonios está pasando allá?...(recibiendo de uno de sus hombres una pluma ya húmeda y papel): Bien, pues a ver cómo le cae a Takashi lo que está sucediendo aquí.
Una vez concluida la respuesta, el líder patriota mandó a uno de sus hombres para que enviara el mensaje al este y se sumergió de nuevo en la feroz lucha que se llevaba a cabo a sus espaldas...
Shougo estaba enfrascado observando la herida del joven soldado que acababa de rescatar; la misma no era muy grave, pero si no se trataba pronto podría infectarse y se complicaría todo; el cristiano como pudo vendó la pierna del chico y rezó porque la misma pudiera soportar un viaje y el tiempo que les tomara para llevarlo a un hospital porque la medicina en Japón era tan rudimentaria que hablar de hospitales de guerra era casi un chiste...Muy cerca de él se encontraba Misanagi quien se hallaba arrodillado al lado de Omasu; Soujiro no atinaba a hacer nada y en su mente sólo se repetía una y otra vez la escena de la Onni cayendo. El Samurai no sabía qué le estaba pasando, pero no podía evitar sentir un vacío enorme en el corazón y un ahogo en el pecho al ver a la chica inconsciente; de pronto la otra mujer se levantó con mucho mejor semblante al examinar a su colega.
Misanagi (suspirando): La herida no es grave y la bala sólo rompió parte de la piel; por suerte sólo le rozó el brazo izquierdo, aunque la herida es algo profunda por lo que habrá que tener cuidado para que la hemorragia no se reanude; ya me ha costado algo de trabajo detenerla...
Soujiro (aún sin tener control de sí mismo): S...s...se pondrá bien, ¿verdad?.
Misanagi (mirando al chico y siguiendo su instinto): Pues sí, pero necesitará muchos cuidados y yo necesito estar libre para dirigir junto a Shougo; te voy a encargar que la protejas y la cuides hasta que podamos llevarla a un Hospital, onegai.
Soujiro (sin dudar): Hai.
La Ninja le sonrió amablemente y se acercó a su esposo para tratar de ayudarle; el soldado herido estaba desmayado y su situación era delicada, pero aún no era crítica por lo que tenían algo de tiempo; el cristiano estaba muy preocupado porque no tenía idea de cómo llevar al chico a un sitio seguro para que le brindaran cuidados médicos y el pensamiento de verle morir o de que perdiera la pierna no era muy alentador. Fuera de la trinchera el combate seguía y las tropas patriotas no paraban de avanzar para tratar de aplastar al enemigo; la única noticia si se quiere buena era que esa estrategia improvisada de Katsuhiro le estaba costando muchos hombres y poco a poco la balanza se inclinaba del lado Meiji...
En el frente del este Takashi se encontraba junto a Klaudia a la espera de la respuesta de Katsuhiro para iniciar la planificación del nuevo plan de ataque; ambos seres se miraban a los ojos de cuando en cuando y sonreían, pero la Samurai no se atrevía a romper la concentración de su amado porque sabía que él necesitaba estar libre de interrupciones para poder pensar con calma. Varios minutos después llegó la tan ansiada respuesta y luego de decodificarla, el líder patriota la leyó...
Lamento informarle que la situación es bastante precaria; el enemigo usó la formación de cuadros de tal forma que nos vimos diezmados al inicio y tuve que usar artillería para tratar de equiparar las cosas; Amakusa y Himura usaron una especie de sortilegio para mover la tierra junto con Sagara y ello puso las cosas a su favor y ahora estamos en una embestida kamikaze que nos está derrotando lentamente y sin que podamos evitarlo porque si les dejamos tomar la ofensiva no resistiremos lo suficiente como para causar un daño considerable. Le pido mil perdones por mi incompetencia y si así lo desea me haré el Harakiri ahora mismo.
Takashi (tratando de contener su ira y luego suspirando): Demonios, si alguien tiene que hacerse el Harakiri soy yo; fui un tonto al no considerar el verdadero riesgo de la formación de cuadros en el frente del sur y acá pequé de iluso al no prever la estocada del grupo Sanada. (Luego de recibir un abrazo de su esposa y sus palabras de apoyo y confianza): Gracias Klaudia, no sé qué haría sin ti; es por eso que te amo tanto...he sido un completo idiota, pero aún no estoy derrotado; esta guerra todavía no se acaba y se los demostraré...a propósito, ¿qué sortilegio crees que usaron Amakusa y Himura?.
Klaudia (sin perder el rojo de sus mejillas por las palabras de su esposo y sin bajar la cara para que Takashi la vea sonrojada): Pues sin dudas utilizaron el Do Ryu Sen y estoy segura de que Sano empleó el Futae Nokiwami; la técnica empleada por Himura no es la más poderosa del estilo, pero es muy útil en esas situaciones de apremio.
Melders (entrando en ese momento): Lamento la demora; pero acá me tiene.
Takashi: Bien, escuchen con atención porque no nos podemos dar el lujo de cometer más errores; es evidente que la situación se nos está saliendo de las manos y si queremos ganar esta guerra vamos a tener que arriesgarlo todo...Lo primero que tenemos que hacer es irnos lo más al sur que podamos y hacer que los Meiji nos sigan, pero antes hay que mandarle un mensaje a Katsuhiro para que venga lo más al este que pueda y atraiga a los del gobierno.
Melders: Pero no entiendo; ¿por qué retirarnos de ese modo?.
Takashi: Quedarnos acá es un suicidio si tomamos en cuenta la posición envidiable que ahora tiene el gobierno con...nuestra artillería en el bosque; atacarlos sería condenarnos a todos a muerte.
Klaudia: Pero pensé que al cortarle el suministro de municiones resolvías ese inconveniente.
Takashi: ¿Crees que los Meiji no tienen municiones?. Ellos se las darán con gusto para que nos maten; quedarnos acá es nuestra muerte, nuestra única opción es ir al este y encontrarnos con los hombres de Katsuhiro (a quien le ha ido muy mal en el sur como nos lo ha comunicado en su informe) para unir fuerzas; los Meiji perderán sus posiciones privilegiadas en los dos frentes al tener que seguirnos y cuando nos encontremos usaremos el relieve del terreno y el bosque circundante a nuestro favor para obtener la victoria.
Klaudia: Si hacemos eso quedaríamos encerrados entre los dos batallones Meiji cuando nos encontremos con las tropas de Katsuhiro.
Takashi: Pues allí está lo arriesgado, llegado ese momento habrá que improvisar; pero si analizamos nuestras posibilidades, hacer esta maniobra nos da más ventajas que quedarnos acá a morir.
Melders: Pues, eso es evidente; ¿cuándo iniciamos la marcha?.
Takashi: Ahora mismo.
Melders y Klaudia salieron de la tienda a preparar las tropas y Takashi se quedó sentado en el interior de la misma con una sonrisa perdida...
Takashi (para sí mismo y en un susurro): Para ganar esta guerra se necesita un milagro; resta ver de qué lado se dará...aunque yo todavía no he jugado mi gran carta...si el destino me niega el milagro, yo mismo lo crearé cuando saque mi as del triunfo...ya verán lo que les espera...
Kenshin y Sanosuke compartían una trinchera junto a otros soldados tal como Shougo, Misanagi, Omasu y Soujiro lo hacían pocos metros más adelante. Los dos amigos estaban atentos a lo que sucedía fuera y podían ver con cierto agrado que la suerte les estaba sonriendo porque los patriotas estaban perdiendo lentamente la confrontación; sin embargo, el precio que estaban pagando por esa victoria era horrorosamente alto; cientos de vidas humanas perdidas en un charco de sangre y lodo que parecía no tener fin; el fantasma de la muerte se paseaba por todo el campo sintiendo el gozo de llevarse consigo tantas almas inocentes que no tenían la culpa de las ambiciones de unos y de la corrupción de otros; ambos guerreros estaban en silencio al igual que casi todos los demás soldados, pero el ambiente estaba lejos de mostrarse calmado; el ruido de las armas de fuego era ensordecedor y ante cada explosión se sentía el temor de morir en el siguiente disparo o en la siguiente detonación. Sanosuke miró a su compañero de tantas batallas y miró a su alrededor; la verdad era que si un año antes le hubiesen dicho que estaría en una trinchera resistiendo el fuego cruzado de la artillería enemiga en medio de una guerra civil se habría reído a carcajadas; no obstante, la situación en la que estaba no era para risas; no producía ninguna gracia ver morir a tanta gente en tan poco tiempo...eso sólo provocaba dolor...El Samurai por su parte levantó la vista y vio a su amigo al frente; tantas cosas habían pasado desde que se conocieron, tantas batallas juntos, como amigos y dos enfrentamientos como rivales; pero más allá de eso una amistad de hermanos que estaba por encima de cualquier guerra; sí, mucho agua había pasado bajo el puente desde que Sansa apareció frente a él retándolo a un duelo. Los dos cruzaron la mirada y fue Himura quien rompió el silencio...
Kenshin: ¿Quién lo habría creído amigo?. Tanto que luchamos por evitar esto y mira donde estamos ahora.
Sanosuke: Al menos hicimos nuestro mayor esfuerzo por evitarlo; sin embargo hay cosas que no pueden ser detenidas. Este gobierno no fue lo que toda la gente esperó y en nombre de la paz asesinó a muchas buenas personas quienes confiaron ciega y tontamente en ellos como...(con lágrimas en los ojos):...como el Capitán Sagara; el mismo Shishio fue otra víctima, ¿crees que habría trazado toda esa conspiración si lo hubieran dejado en paz luego de la guerra?.
Kenshin: La verdad no lo puedo asegurar, es probable que ese odio no se hubiera apoderado de su corazón y quien sabe qué hubiera hecho de su vida; tal vez se habría convertido en otro vagabundo.
Sanosuke: ¿Qué me dices de nosotros mismos?. El gobierno intentó matarnos a ambos, así que en cierto modo somos sobrevivientes de aquella cacería de brujas post guerra. Yo estoy acá gracias a que el Capitán Sagara me salvó antes de morir asesinado en manos de esos cobardes y a ti no te pudieron enviar al más allá porque desapareciste luego de la guerra y todos te dieron por muerto...lo irónico es que ahora ambos estamos defendiendo a un régimen que sabemos está mal y que quizo liquidarnos.
Kenshin: Pero debes tener en cuenta que no lo hacemos por el Meiji sino para evitar más guerras y masacres; ¿qué crees que pasará si los patriotas toman el poder?. Japón vivirá de nuevo otra cacería de brujas post guerra porque muchas alianzas se romperán, muchas traiciones se cometerán y mucha gente morirá; alguien me dijo durante el Bakumatsu no Douran que las amistades formadas en medio de una guerra son interesadas, cortas y traicioneras. Toda guerra las tiene y por ello al final de cada una se producen tantos atentados y tantos asesinatos; siempre ha sido así y dudo que Takashi sea el que inicie el cambio.
Sanosuke: Debo reconocer que tienes mucha razón en lo que dices; no obstante, la ironía sigue acompañándonos en esta campaña; sino míranos: Shougo, Misanagi, Soujiro, Saito y yo mismo fuimos enemigos en el pasado y ahora todos estamos unidos bajo la misma consigna...la paz...sólo espero que al final del día tantas muertes y tanta destrucción valgan la pena...oye, hay una pregunta que he querido hacerte desde que regresaste...¿Qué diablos fue lo que te hizo recapacitar y volver con nosotros?.
Himura se quedó callado ante la pregunta y justo en ese momento ocurrió algo curioso; el fuego cesó casi como por arte de magia y el silencio se adueñó de todo el lugar; Sanosuke no podía dar crédito a lo que pasaba y con su mirada buscó a los soldados que se hallaban disparando en busca de una explicación; no pasó mucho tiempo para obtenerla...los patriotas habían emprendido la retirada...
Shougo no podía creer lo que su subordinado le decía; de repente los patriotas emprendieron la huida sin ninguna explicación lógica y el desconcierto era total; pero en medio de todo surgía una pregunta: "¿Los seguían?". Misanagi se hallaba pensativa y miró a su esposo tratando de hallar en él alguna explicación; fue entonces cuando el cristiano habló.
Shougo: No sé qué demonios está pasando aquí. No me huele nada bien que los patriotas de pronto y así como así hayan emprendido la retirada.
Omasu (quien ya había recobrado el conocimiento y estaba mucho mejor gracias a Soujiro): Pero es evidente que estábamos ganando y que era cuestión de tiempo antes de que les venciéramos definitivamente; tal vez por ello huyen.
Misanagi: Aún así, esa gente no es del tipo del que se retira cuando las cosas van mal; mas bien parece una maniobra que no puedo descifrar.
Shougo: La pregunta es si les seguimos o no...
Omasu (entendiendo todo): ¡Eso es!. Es una idea sencilla, pero brillante; estoy casi segura que lo que esos sujetos desean es que los sigamos y entonces cuando nos hayamos alejado de nuestras trincheras y nuestra posición privilegiada reemprenderán una ofensiva para tomarnos por sorpresa y atacarnos.
Shougo (casi para sí mismo): Vaya, usarán la treta de "Vuelvan Caras" empleada por José Antonio Páez en las Queseras del Medio durante la Guerra de Independencia de Venezuela...omoshiroi...
Misanagi: ¿Nani?.
Shougo: No recuerdo bien la fecha exacta, pero sé que en una crónica que leí en mi estadía por España hablaban de un país situado en América del Sur llamado Venezuela, el cual estaba bajo el dominio del Imperio Español y que gracias a un tal Libertador Simón Bolívar habían logrado ser libres; los detalles no interesan por ahora, pero lo que acaba de decir Omasu me recordó un capítulo del libro dedicado a un campesino ascendido a general en batalla llamado José Antonio Páez quien usó la treta que se llamó "Vuelvan Caras" en Las Queseras del Medio; la misma consistía en fingir una retirada y luego en el momento preciso lanzar una contraofensiva que en aquel entonces resultó ser implacable y que abrió la brecha para que ese país lograra su independencia años más tarde en la famosa Batalla de Carabobo en 1821...ese país tiene una historia muy bonita que bien vale la pena inmortalizar...pero no es de ello de lo que hablamos; la decisión es si los seguimos o no.
Misanagi (sin poder sentir pena por su ignorancia al escuchar una nueva demostración de cultura de su esposo): Pues si lo hacemos es probable que caigamos en una trampa; pero por otro lado, si los dejamos ir podrían buscar refuerzos y volver con una mejor estrategia, además es necesario aprovechar que se encuentran débiles para atacar.
Shougo: Bien, hagamos esto entonces; vamos a seguirlos, pero a una distancia prudencial para evitar cualquier sorpresa por si deciden lanzar una contraofensiva; además, la clave de esa estrategia radica en el factor sorpresa y en este momento ellos no lo tienen.
Soujiro y Omasu se dispusieron a avisarle a Kenshin y los otros y poco después el ejército Meiji del frente del sur avanzaba con cautela y a una distancia considerable detrás de los patriotas quienes no parecían tener ninguna intención de lanzar ninguna contraofensiva...o al menos eso parecía...
Saito y los demás líderes Meiji del frente del este miraban atónitos la retirada intempestiva de las tropas patriotas; todos se habían estado preparando lo mejor posible para resistir una nueva embestida de las tropas enemigas e incluso el optimismo era tal que ya estaban pensando en posible planes de ataque cuando un soldado llegó corriendo a avisarles que los patriotas habían emprendido una repentina retirada hacia el sur. Aoshi y los demás estaban desconcertados y no sabían que hacer porque esa actitud les había agarrado por sorpresa; ninguno de los presentes se la esperaba, claro que más de uno la deseaba. Por fortuna, el General Yamagata tomó el control de la situación y cuando los demás vieron su aplomo y carácter para afrontar el cambio de circunstancias se alegraron de su llegada; y era que no podía haber aparecido en mejor momento...
El militar meditó la situación y de inmediato pilló la posible trampa que Takashi le había querido tender; para un "zorro viejo" como Yamagata, ese tipo de maniobras eran un juego de niños y pretender hacerles caer en semejante jugada era casi un insulto a su inteligencia y experiencia; no obstante, era necesario ir tras ellos porque no podían darse el lujo de permitir que se escaparan; eso sería imperdonable desde cualquier punto de vista, por ello le ordenó a las tropas avanzar para iniciar la persecución del enemigo, pero a una distancia prudencial y a todos les alertó la posible maniobra que intentarían los patriotas para que a nadie le tomara de sorpresa. Cada pieza jugada, cada pensamiento y cada celada eran vitales en esa crucial partida de ajedrez que se desarrollaba en un inmenso tablero llamado Japón...y sin poder evitarlo, bajo la luz de la luna, todos se dirigían hacia lo desconocido sin ocultar su miedo a la oscuridad...
I am a man who walks alone
And when I'm walking a dark road
At night, or strolling through the park.
When the light begins to change
I sometimes feel a little strange
A little anxious when it's dark.
Fear of the dark, fear of the dark
I have a constant fear that something's always near
Fear of the dark, fear of the dark
I have a phobia that someone's always there.
Have you run your fingers down the wall?
And have you felt your neck skin crawl
When you're searching for the light.
Sometimes when you're scared to take a look
At the corner of the room
You've sensed that something's watching you.
Fear of the dark, fear of the dark
I have a constant fear that something's always near
Fear of the dark, fear of the dark
I have a phobia that someone's always there.
Have you ever been alone at night?
Thought you heard footsteps behind
And turned around and no-one's there?
And as you quicken up your face
You find it hard to look again
Because you're sure there's someone there.
Fear of the dark, fear of the dark
I have a constant fear that something's always near
Fear of the dark, fear of the dark
I have a phobia that someone's always there.
Watching horror films the night before
Debating witches and folklore
The unknown troubles of your mind
Maybe your mind is playing tricks
You sense, and suddenly eyes fix
On dancing shadows from behind.
Fear of the dark, fear of the dark
I have a constant fear that something's always near
Fear of the dark, fear of the dark
I have a phobia that someone's always there.
When I'm walking a dark road
I am the man who walks alone
Takashi iba junto a Klaudia rumbo al encuentro con las tropas de Katsuhiro provenientes del sur; la maniobra que estaba aplicando era muy arriesgada, pero era la más lógica dado su situación actual. A esas alturas ya no había marcha atrás y un descuido o un nuevo error le iba a costar un fracaso estrepitoso luego de tantas victorias cosechadas con esfuerzo, sudor y sangre de muchos aliados en anteriores batallas y misiones...Melders iba a poca distancia detrás de sus líderes y se reprendía a sí mismo por haber sido tan iluso y confiado con los Sanada; una vez más los asquerosos ninjas se habían cruzado en su camino y esta vez habían asestado un golpe que podía ser fatal en las aspiraciones de la Sociedad del Dragón Negro. Todo por no haberlos aniquilado cuando tuvo la oportunidad; si las cosas terminaban mal jamás se perdonaría ese error; definitivamente la misericordia es sólo un enemigo más en una guerra...
Los líderes del frente del este y los líderes del frente del sur seguían a sus enemigos con cautela y a una distancia prudente; en ambos sitios se podía saborear la miel del éxito muy de cerca, pero aún no se podía cantar victoria; nadie sabía qué tramaban los patriotas y Takashi había demostrado con creces que no era un hombre a ser tomado a la ligera; su inteligencia era brillante y su capacidad de estratega era superior; si de algo estaban seguros todos los guerreros leales al Meiji era que toda aquella parodia de retirada no era más que una parte de un complicado plan del ex Daimío para tomarles por sorpresa y acabarles; sin embargo no lograban descifrarlo y ello les tenía nerviosos; ni siquiera los ninjas del grupo Sanada, acostumbrado a ese tipo de encuentros, habían escapado al repentino temor que invadió a todos; es que el miedo a morir jamás abandona a los hombres por más valientes que sean; de hecho es ese miedo el que ha permitido que se hagan grandes y nobles sacrificios y es ese miedo el que ha creado héroes; porque la vida misma al final no es más que polvo en el viento...
I close my eyes
Only for a moment, and the moment's gone.
All my dreams
Pass before my eyes, a curiosity.
Dust in the Wind
All they are is dust in the wind.
Same old song,
Just a drop of water in an endless sea.
All we do
Crumbles to the ground, though we refuse to see.
Dust in the Wind
All they are is dust in the wind.
Don't hang on,
Nothing lasts forever but the earth and sky.
It slips away
And all your money won't another minute buy.
Dust in the Wind
All they are is dust in the wind.
Dust in the Wind
Everything is dust in the wind.
¿Qué pasará con nuestros héroes?. ¿Funcionará la estrategia de Takashi?. ¿Qué cosas arregló el General Yamagata antes de llegar?. ¿Por qué Seijuro deja un rastro de sangre tras de sí?. ¿Qué nuevas sorpresas les esperan a los protagonistas?. No se pierdan el próximo capítulo.
Notas del Autor:
La verdad es que me ha costado mucho trabajo terminar este capítulo; lamento sinceramente todas las molestias que les he causado por ello, pero se me ha salido de mis manos. He tenido problemas personales algo fuertes que me han golpeado mucho y ello aunado a algunas cosas y presiones en el trabajo han desatado una migraña crónica que me ha bajado mucho mis ánimos y mis fuerzas además de la depresión que cargo encima. Eso sin mencionar que mi cumpleaños el pasado 09/11 lo pasé solo con una botella de vino en mi casa...al menos me pude auto cantar cumpleaños con mi guitarra...en fin...
Así es difícil escribir, créanme; algunos "amigos" me han abandonado en estos momentos donde estoy débil y vulnerable y eso también ha contribuido a que me sienta peor; por fortuna tres personas han estado allí para darme muchos ánimos y se los voy a agradecer ahora porque sin ellas este capítulo no hubiera estado terminado hoy.
Les agradezco mucho a María Alejandra (Mª Ale) a Iliana (Ili) y muy, pero muy en especial a Jessica (Jessi); las tres me han apoyado de forma bárbara y no tienen idea de cuánto las quiero por eso. Jessica, considera esto un adelanto de mi regalo de cumpleaños para ti; Iliana, este es otro adelanto de tu regalo de cumple ^^.
¿Cómo dejar de nombrar a Nakomi?. Gracias por ese apoyo y por estar allí para mí, la verdad es que te quiero muchísimo y espero que este contacto no se pierda nunca.
Rosa, pues la verdad es que a pesar de todos los inconvenientes que has tenido has estado conmigo y ello te lo agradezco enormemente; eres alguien extremadamente especial para mí, nunca lo dudes.
Mikki querida, ¿cuántas veces me dijiste que querías este cap. YA?; bueno acá lo tienes y espero lo disfrutes, un abrazo enorme para ti y te quiero mucho.
Misao de mi alma; la verdad es que ya me quedo sin palabras para expresarte mi gratitud y sobretodo mi cariño; tú me entiendes y sabes lo mucho que te adoro y quiero. Gracias.
Tampoco puedo dejar de mencionar a Marina quien de verdad ha sabido levantarme el ánimo ahora que tan decaído me encuentro. Un beso para ti amiga mía.
No dejaré de nombrar a Jenny; me alegra haber retomado la amistad contigo y espero que sigamos en contacto siempre; gracias por el apoyo amiga.
Bien, ya culminada la parte de los regalos hablemos de este cap y de lo que viene; como verán ya la cosa se complica, no sólo para los leales al Meiji sino también para los patriotas (es que no las pueden tener todas consigo siempre); extraña la estrategia de Takashi y veremos si le da resultados positivos; más raro es ese rastro de sangre asociado a Seijuro, ¿qué habrá pasado?; bueno, poco a poco se irán sabiendo cosas y vienen algunas sorpresas.
Como verán, por primera vez aparece mi hermoso país plasmado en estas líneas; vamos, si usé la historia para hablar de países europeos no podía dejar de nombra mi hogar; además, las fechas y el momento me lo permitían; la batalla de las Queseras del Medio es famosísima en mi tierra; de hecho es en ella donde se inmortaliza la frase "Vuelvan Caras" (en realidad es "Vuelvan, Carajo"; pero pues eso no es muy apto para los libros de historia censurados que tenemos). Es en ella donde se inmortaliza la habilidad guerrera de José Antonio Páez y donde se inicia un sendero que desembocaría en nuestra independencia. Cualquier cosa que deseen saber de la historia de mi patria pues ya saben donde encontrarme ^^. Gracias a Jessica tb por esto, al ver en su fic cómo metía a mi país (que tb es el suyo) me dije a mí mismo "¿Y por qué no?" y acá quedó plasmado.
Respecto a las canciones; pues bien, hay dos en inglés; la primera es de mi banda favorita Iron Maiden y se llama "Fear of the Dark" (Miedo a la Oscuridad), la cual le cae como anillo al dedo a esa parte porque la batalla es de noche y la segunda se llama "Dust in the Wind" (Polvo en el Viento) y es del grupo Kansas y si leen el párrafo anterior a la canción verán por qué la coloqué justo allí.
Bien, ya es todo por ahora y bueno les debo ahora el capítulo de noviembre adelantado; hoy pude trabajar porque tuve el día libre y a ver si consigo tiempo pronto de terminar el capítulo siguiente; por favor ténganme paciencia porque no es fácil el momento por el que paso y es un esfuerzo enorme escribir; ni siquiera he leído una cantidad enorme de fan fics que tengo para publicar y este mes que es el aniversario de mi site de rk no hice nada para celebrar...en fin. Nos vemos en la próxima entrega.
