The Chaos Era
by Shougo Amakusa
Capítulo 18
"El Principio del Final"
Misanagi...
Ya han pasado varias horas desde que las tropas del frente del sur de los patriotas decidieron retirarse y aún no han dado signos de algún cambio de estrategia; nosotros les hemos seguido manteniendo una distancia prudencial tal y como lo dijo Shougo y continuamos a la expectativa. La verdad es que con cada minuto que pasa no puedo evitar sentirme más y más nerviosa; a pesar de haber vivido el Bakumatsu no Douran no puedo decir que estoy acostumbrada a esto; en aquella guerra estaba muy joven y no podía entender ni ver la magnitud de la misma; no obstante, ahora puedo comprender los alcances que tiene todo esto y sé las consecuencias que pudiera tener para el país el triunfo de uno u otro bando...
A pesar de que mi entrenamiento abarcó hacerme insensible a este tipo de cosas, ahora me doy cuenta de que sigo siendo humana y que sigo teniendo un corazón; un corazón que fue capaz de ver con indolencia como asesinaban a los suyos a través de una alianza perversa con los alemanes; un corazón que pudo enamorarse de un extranjero y comprender sus errores; un corazón que ve con dolor como se está destruyendo un pueblo sólo por la ambición desmedida de unos pocos; y, un corazón que pudo enamorarse de alguien cuyas creencias son diametralmente opuestas a las mías.
En estos momentos comprendo por qué siento tanto miedo ahora y por qué no lo sentí antes; en aquella guerra estaba joven y no sabía lo que estaba pasando, pero ahora no sólo la veo en toda su magnitud sino que tengo sueños y muchas cosas que perder; tengo anhelos de una vida pacífica y en paz junto a mi esposo y es el perder eso lo que me causa temor. Por ello no me dejaré vencer, y no dejaré que mi gran amor caiga en esta batalla; voy a luchar no por la seguridad de un régimen corrompido hasta sus bases sino por mi propia felicidad...
La noche sigue su curso aunque creo que no falta mucho para que amanezca, no podría decir con exactitud cuánto hemos caminado ni hacia dónde nos dirigimos pues es difícil orientarse en medio de tanta oscuridad y no queremos prender ningún tipo de fuego para no indicarle nuestra posición al enemigo; no sé qué pretende Takashi con semejante estrategia, pero estoy segura de que no será nada bueno; lo peor es que no tenemos noticias del frente del este para saber cómo se han desarrollado los hechos allá y poder tener una idea más clara de esta maniobra.
"Oye, ¿De verdad crees que ellos harán esa contraofensiva que planteó Omasu?" – le pregunto a mi esposo mientras marchamos.
"Al principio estaba completamente seguro de eso, pero ahora no lo sé; es evidente que esta retirada es para sacarnos de nuestras posiciones superiores en la colina, pero hay algo más que no logro ver" – me contesta Shougo con aires de cansancio.
"Ya veo...¿Y mandaste al soldado a Kyoto?".
"Sí, ya lo envié junto con tres de sus compañeros; la herida se estaba poniendo peor y era una locura obligarle a marchar con nosotros; además ese cese del fuego cruzado era el mejor momento para mandarlo a un hospital".
"Estoy de acuerdo, y...¿Cómo sigue Omasu?".
"Ella se está recuperando rápidamente, su herida fue sólo un rasguño y no puedo negar que Soujiro la está cuidando muy bien...demasiado bien si me lo preguntan, creo que algo raro está pasando allí".
"Creo que tienes razón" – respondo dejando escapar una pequeña risa – "Esta marcha a ciegas me tiene cada vez peor; creo que deberíamos iniciar una ofensiva fulminante de una vez por todas" – le digo a mi esposo algo preocupada.
"Si lo hacemos nos veremos obligados a perseguirles, lo cual nos agotará mucho más; eso sin mencionar que nos expondríamos peligrosamente y ello podría significar una derrota definitiva" – luego de meditar unos instantes – "Entiende que no quiero perderte, Misa, eres algo muy importante en mi vida y no dejaré que nos separe esta guerra, te lo prometo".
De no ser por mis años de entrenamiento para ocultar mis emociones me habría sonrojado entera ante semejante frase; definitivamente, él sabe cómo tocarme el alma y lo hace una y otra vez; tanto que algunas veces no puedo evitar que ese tono rosa aparezca en mi cara. A su lado me siento segura y sé que él me protegerá, es por eso es que estoy dispuesta a cuidarle y a entregar mi vida por la suya si es necesario. Preferiría la muerte a una vida lejos de él...
Aoshi...
Ya ha llegado el amanecer y nosotros aún continuamos enfrascados en esta especie de persecución de bajo perfil a la cual nos ha arrastrado Takashi con su último movimiento. El General Yamagata ha tomado el mando de este frente y eso no deja de aliviarme porque su experiencia en este tipo de fustas supera la de cualquiera de nosotros y sus conocimientos nos van a ser de gran ayuda ahora que hemos entrado en una etapa decisiva en este conflicto.
Saito y Tokio van caminando juntos aunque ninguno de los dos parece tener intenciones de hablar; no puedo negar que me sorprendió la noticia de la existencia de una esposa en la vida de ese lobo, pero ahora que la he visto puedo entender por qué están juntos; Tokio es una mujer muy fuerte y decidida y tiene todas las cualidades requeridas para lidiar con alguien quien otrora fuera capitán de la tercera división del Shinsen Gumi...Un poco más atrás viene Seijuro con su característico paso firme y su faz confiada; su ayuda cuando se acercaban las tropas patriotas luego del ataque proveniente del bosque fue crucial y gracias a ella aún seguimos con vida; no obstante, hay algo en él que me parece extraño, pero que no logro precisar; sólo espero que no sean malas noticias en un futuro.
A mi lado camina la persona que ha tenido una influencia crucial en mi vida en estos últimos tiempos; ese ser que estuvo a mi cargo por muchos años y que poco a poco se fue metiendo en mi corazón a pesar de los esfuerzos que hice por evitarlo; ahora ella y yo hemos comenzado una nueva etapa juntos; y, si bien es cierto que tendremos que enfrentar muchas dificultades, no es menos cierto que ambos tenemos la voluntad de superarlas y de darle vida a este sentimiento que ya hemos dejado salir.
"¿De verdad crees que ahora estamos ganando esta batalla?" – me pregunta Misao con aires de incredulidad.
"No estoy seguro de ello, es evidente que hemos obtenido una importante victoria acá, pero no debemos confiarnos pues Takashi es muy astuto y ya nos ha demostrado con creces que no es alguien para ser tomado a la ligera" – respondo sin cambiar la expresión seria de mi rostro.
"Tienes razón, pero es que no puedo dejar de alegrarme por el rumbo que empiezan a tomar las cosas; hace unas horas apenas nos podíamos defender y nuestras vidas estuvieron a punto de ser sesgadas; y, ahora, estamos persiguiendo al bando enemigo" – dice ella sonriendo.
"Eso es perfectamente válido, pero recuerda que aún no hemos alcanzado una victoria definitiva y hasta que eso no ocurra no podemos bajar la guardia" – le respondo con serenidad.
"Lo sé...es sólo que quisiera que todo esto terminara de una buena vez" – su voz se va apagando a medida que habla al extremo de convertirse en un susurro – "Estoy harta de esta guerra, antes de que todo esto pasara nosotros vivíamos en armonía y paz; pero, ahora, todos hemos cambiado; Sanosuke no es ni la sombra de lo que era, Kenshin terminó asesinando de nuevo; tú retomaste las armas al igual que Shougo, el mismo maestro Hiko ha entrado a la batalla; y...yo misma...he manchado mis manos con sangre..." – Misao hace una pausa para tomar algo de aire – "...a partir de ahora ya nada será igual...la idea de regresar a nuestra rutina de siempre una vez que el enemigo ha sido derrotado no es más que una vulgar utopía...pero por más que lo deseo, no puedo estar triste y eso me hace sentir culpable, ante todo este panorama desolador sólo puedo pensar en nosotros y en lo que ha significado para mí lo que se inició aquella noche de regreso a Kyoto...me culpo por ser tan egoísta" – veo que su voz se quiebra en medio de sus susurros.
"¿Te ayudaría saber que me siento igual?" – veo que una expresión de sincera sorpresa aparece en su rostro al escuchar mis palabras – "Pues es la verdad, puedo ver esa misma realidad que has dibujado sólo un momento atrás y aunque sé que debería sentirme mal por ello, sólo atino a pensar en nosotros y en todo lo que ha ocurrido en nuestras vidas hasta hoy. No tienes idea de la batalla interna que libraban mis sentimientos; quererte o no quererte era la frase que noche tras noche me atormentaba; incluso mi derrota ante Kenshin y mi búsqueda del título del más poderoso dejaron de tener sentido a medida que tú te ibas metiendo cada vez más en mi corazón; y, esa noche fue cuando desperté de mi sueño y te vi como lo que realmente eres" – me callo deliberadamente para escuchar su respuesta.
"¿Y qué soy realmente?" – me pregunta con una sonrisa en sus labios.
"La mujer que amo con todas mis fuerzas" – luego de decir esa frase la tomó entre mis brazos y la beso recordando una bofetada que me abrió los ojos...
Omasu...
El sol ya se puede ver por el este lo cual indica que la mañana ha entrado con todas las de la ley; no sé por cuánto tiempo hemos mantenido esta persecución, pero no veo la hora de que algo suceda; esta incertidumbre es de lo peor. Por lo menos ya me estoy sintiendo mejor y eso es algo bueno dentro de todo esto; la verdad es que pensé que era el fin cuando escuché la detonación y sentí ese dolor en mi cuerpo; era como una punzada provenida de los fuegos del infierno que me quemaba por dentro. A partir de ese momento no recuerdo nada hasta despertar en brazos de Soujiro...creo que está de más decir que me sentí en las nubes cuando me di cuenta de que él me estaba atendiendo, incluso lo consideré mucho mejor que la noticia de que mi herida era superficial y que mi vida no corría peligro alguno. Su cercanía me hizo sentir cosas que nunca antes había experimentado y ver su preocupación por mí me ha reavivado las esperanzas de que puedo salir vencedora de esta lucha personal por su amor...Respecto a mi estado físico, pues estoy bien y lista para entrar en combate cuando el caso lo amerite, claro que no tengo ninguna prisa por hacérselo saber a mi cuidador; digamos que es una pequeña ventaja que como buena ninja debo tomar...Gran parte de la caminata la he pasado dormida pues, aunque no me agrade admitirlo, esa impresión me debilitó un poco; es por ello que perdí en parte la noción del tiempo y no sé por cuántas horas, o días, hemos marchado detrás de las tropas leales a Takashi; no obstante, toda esta jornada me parece que ha durado una eternidad, cada vez que despierto creo que todo ha terminado y que es hora de irnos a casa, pero la sensación dura poco pues el movimiento del caballo me transporta a la realidad, a pesar de los esfuerzos que hace Soujiro, quien dicho sea de paso es todo un jinete, para que el animal no me moleste en su trote...De pronto mis pensamientos son interrumpidos por la voz de él quien se percata de que he retomado el estado de vigilia.
"¿Cómo se siente ahora Omasu-san?" – me dice al tiempo que me dedica una de sus mejores sonrisas.
"Pues he estado mejor, de eso no hay duda, aunque me siento bien dadas las circunstancias" – respondo con jovialidad, pero casi en seguida tomo un aire serio para realizar una pregunta – "¿Qué has sabido de las tropas patriotas?, ¿Han hecho algún movimiento?".
"Hasta ahora no ha sucedido nada, sólo esta marcha monótona e interminable" – me dice Soujiro sin quitar sus ojos del camino.
"Vaya, y yo que pensé que tendríamos algo de acción; esto ya se está poniendo aburrido" – le contesto con cierto desdén.
"Tal vez es eso lo que desean".
"¿Eh?".
"Quizás están esperando a que bajemos la guardia para lanzar el ataque; es evidente que ellos deben haber notado que su treta no les funcionó y por tanto es lógico que cambien de planes para lograr su cometido".
"Es probable que estés en lo cierto, pero no creo que sea esa la razón de la demora, mi instinto me dice que hay algo más grande detrás de todo esto".
"Pues no creo que falte mucho tiempo para saber si está usted en lo cierto".
"Ya veremos, ya veremos" – digo algo desalentada. – "Por cierto, ¿Sabes si Shougo envió al hospital al soldado que rescatamos?".
"Hai, el señor Shougo lo mandó junto con unos compañeros antes de empezar la marcha".
"Eso me tranquiliza mucho porque ese chico no estaba en condiciones de aguantar una jornada como esta...sólo espero que al final, todos estos sacrificios no sean en vano".
A pesar de que la conversación no versaba en el romance me alegraba saber que al menos ya estaba teniendo una charla decente con ese samurai tan escurridizo y cerrado; y, ello necesariamente tiene que ser considerado como un gran logro dado el carácter de él...Vaya, quizás sonará tonto lo que diré, pero le agradezco al soldado que me disparó pues lejos de arrancarme la vida, me la está fortaleciendo...
Sayo...
Ya no sé cuántos días han pasado desde que Sano se fue a esa tonta batalla...sí, es cierto que en ella se juega el futuro del país, pero ahora no le encuentro lógica a que nosotros mismos nos estemos matando; y pensar que Shougo iba a hacer lo mismo con mi pleno consentimiento y aprobación...en fin, estas son lecciones que la vida nos enseña para que rectifiquemos nuestros errores; es por ello que no tengo problemas en decir que esta guerra es tonta; y, lo peor es que el amor de mi vida está en medio de ella y yo sin saber nada; cada momento que pasa es un instante de sobresalto, cada persona que se acerca a la casa se transforma en una tortura al creer que puede traer noticias fatales del frente. Y no sólo es Sano quien está exponiendo su vida, mi hermano también está allá y yo aquí como toda una inútil...es desesperante tener que quedarme acá sentada sin hacer nada, mientras mis seres más queridos están arriesgándolo todo por la paz del país; pero, en fin, ya las cartas están echadas y sólo me resta tener fe en que Dios no dejará que nada malo le pase ni a ellos ni a los demás que están de su lado. Como quisiera que el Señor le iluminara la mente a todos para que las cosas se arreglaran con unos acuerdos y un cese al fuego, pero sabiendo lo obstinados que pueden ser a veces los líderes de este tipo de causas (mi hermano y yo fuimos claros ejemplos) sé que esa posibilidad es muy remota.
Yo sigo en la misma rutina que he tenido desde que los demás partieran al frente; levantarme temprano; ayudar en la limpieza mientras Megumi y Kaoru hacen lo propio con la comida y Shouzo realiza las labores manuales junto con Yahiko; charlar un poco con los demás para dejar pasar las horas; y, acostarme temprano, aunque no es que haya podido dormir mucho o bien que digamos; no obstante, estoy consciente de que podría ser peor y que mal o bien hasta ahora no ha habido malas nuevas desde el campo de batalla y no hemos sido víctimas de ataques de ninguna especie acá en la casa...ayer recibimos una misiva donde nos informaban que el ejército leal al Meiji estaba en franca posición de victoria y eso nos ha renovado a todos las esperanzas de que esta confrontación termine con bien; ya es hora de que cese esta matanza entre hermanos que no hace más que traer desgracias entre nosotros mismos, ninguna razón es suficiente para justificar la masacre que se ha producido en nuestro suelo y ya es tiempo de que alguien le ponga fin a toda esta pesadilla; de otro modo, este pedazo de tierra no alcanzará para enterrar nuestros muertos...
Una vez que termino la limpieza en el patio central de la casa me dirijo a la cocina para ayudar a Megumi y Kaoru con el desayuno pues Shouzo y Yahiko están desde muy temprano terminando los preparativos de defensa en caso de que la casa sea blanco de algún ataque enemigo y ya a estas alturas deben estar fatigados y hambrientos por lo que cualquier esfuerzo para tener la comida lista con prontitud de seguro será bien recibido por ellos. Al entrar veo que Takani-san está lavando unos vegetales y que Kaoru no está con ella, lo cual me extraña un poco por lo que decido hablarle a la doctora.
"Konnichi wa Megumi-san, Angeki desu ka?".
"Pues como me ves, metida en la cocina, pero bien, ¿qué tal tú?".
"Con mejores ánimos luego de leer la carta que nos llegó ayer; espero que las cosas se puedan resolver pronto y que los demás regresen a casa de una vez por todas".
"Yo también, ya hemos tenido suficiente de esta guerra cruel y sin sentido y es hora de que las aguas retornen a su cauce".
"Tienes toda la razón...por cierto, ¿Dónde está Kaoru?, pensé que estaría contigo".
"Pues ayer estaba muy cansada y le dije que hoy durmiera un poco más, que yo me encargaría del desayuno; la verdad es que todo esto la ha debilitado y necesita recuperar energías".
"Eso es cierto; oye, yo ya terminé con la limpieza, si lo deseas puedo darte una mano".
"Bueno no me caería mal que fueras preparando el fuego mientras termino de lavar esto; mientras más pronto tengamos listo el desayuno mejor, imagino que los chicos deben estar hambrientos".
"Hai, hace un rato los vi enfrascados en la construcción de una defensa en uno de los lados de la casa y en su cara se reflejaba ya el cansancio".
"Bueno, al menos podemos estar tranquilas teniendo a dos chicos tan dedicados a cargo de nuestra protección" – dice Megumi en tono de broma.
"Pues sí, pero esperemos que sus actitudes protectoras se limiten a encerrarnos en esta mini fortaleza que están construyendo".
El resto de la faena no tuvo mayores contratiempos; y, al poco rato ya todos estábamos disfrutando de un buen desayuno.
"Vaya, la verdad es que Megumi cocina delicioso; eso de que Kaoru descanse es algo muy bueno, debería hacerlo más seguido; así le deja las labores de la cocina a alguien experta en la materia je, je, je" – decía Yahiko al tiempo que saboreaba una de las bolas de arroz que estaba junto a él.
"Bueno, no soy quien para decirlo, pero el chico tiene razón; no hay ni punto de comparación entre la comida de la Megumi-san y la de Kaoru-san" – dijo Shouzo con una sonrisa algo tímida en sus labios.
"Bueno, bueno, tampoco es bueno que ustedes se expresen así de su comida cuando ella no está aquí para defenderla" – dijo Megumi con aires de solemnidad. "Aunque les diré que tienen toda la razón, je, je, je" – agregó la doctora en un susurro.
"Bueno, pues no se olviden que yo también ayudé" – dije tratando de contener la risa.
"Es cierto Sayo-san, usted no se queda atrás en cuanto a cocinar se refiere" – respondió Shouzo.
"Las dos son un excelente dúo en la cocina; pero mejor no lo decimos muy fuerte para que la pobre feita no nos escuche" – dijo Yahiko sin parar de reír.
"¿Qué es lo que no puedo escuchar? Y ¿A QUIÉN LE DICES FEA?" – dijo Kaoru quien acababa de salir de su habitación.
"Pues decía que Megumi-san te lleva una ventaja enorme a la hora de cocinar y fue a ti a quien llamé fea" – dijo Yahiko al tiempo que salía corriendo para que Kaoru no le pusiera las manos encima.
"¡Detente Yahiko-CHAN para que pueda golpearte como es debido!" – gritó Kaoru en medio de la carrera.
"¡No me digas chan, superfea; y yo no soy tan tonto como para dejar que me atrapes!.
"La verdad es que ese par no tiene remedio; yo todavía no entiendo como Kaoru no ha adquirido la madurez suficiente como para manejar al chico como es debido" – dijo Megumi antes de suspirar.
"Se pelean como si fueran hermanos" – agregó Shouzo.
"Bueno, por lo menos es innegable que los dos saben pasarla bien" – dije una vez que terminé de comer.
"En eso tienes razón y como añadidura nos dan un rato de diversión a nosotros" – añadió Megumi.
Todos comenzamos a reír viendo a maestra y alumno corretear por toda la casa y durante esos instantes nos olvidamos de la guerra y el terror que se vivía a unos kilómetros de donde nos encontrábamos; sin embargo, el destino no estaba dispuesto a dejarnos relajar...
Megumi...
La verdad es que la estábamos pasando bien esa mañana y me alegraba de haber decidido venir junto a mis amigos; además, era lo justo, cuando yo estuve en dificultades ellos me tendieron la mano sin vacilar y aún a riesgo de sus vidas; y, ahora cuando eran ellos quienes estaban en tiempos de necesidad no podía abandonarlos; tenía que ayudarles de alguna manera y eso era lo que estaba haciendo...Mientras tanto, Kaoru ya se había fatigado de tanto perseguir a su pupilo y había regresado con nosotros para comer algo pues en verdad lo necesitaba; fue entonces cuando todo ocurrió...
"¿Qué fue eso?" – dijo Shouzo poniéndose de pie.
"¿Qué fue qué?" – preguntó Sayo sin entender el comportamiento del cristiano.
"Yo también lo escuché" – dijo Kaoru.
"Creo que son pisadas" – agregó Yahiko.
"¡Dios Santo, nos van a atacar!" – gritó Shouzo al tiempo que salía corriendo con Yahiko detrás.
De pronto pudimos ver como el cristiano y el chico aseguraban todos los accesos a la casa al tiempo que nos pedían que buscáramos las armas y nos quedáramos en la habitación de Sayo hasta nuevo aviso; Kaoru fue quien tomó la iniciativa y la cristiana y yo nos limitamos a seguirla, primero fuimos a la habitación de ella donde recogió su Bokutou y luego seguimos hasta la habitación de Amakusa donde se guardaban todas las armas de la casa, una vez allí Sayo tomó tres pistolas junto con muchas municiones y yo tomé una Kodachi. Seguidamente fuimos al cuarto de la hermana de Shougo y allí pasamos minutos que parecieron horas esperando a los demás. En ese preciso momento el ataque se inició; desde el lugar donde nos encontrábamos pudimos oír entonces el rugir de los golpes contra la puerta principal junto con los gritos de la gente en la calle; era evidente que el ataque no se limitaba a nuestra residencia sino que se extendía por toda la cuadra y eso nos puso aún más nerviosas. Sayo fue la que mejor manejó la situación y se apresuró a cargar las pistolas que tenía, en su mirada había una determinación y una frialdad tal que llegó a asustarme un poco; era como si todo lo que estaba pasando hubiera encendido una fibra de su ser nunca antes vista por mí hasta ese momento. No obstante, mis pensamientos fueron interrumpidos por la llegada intempestiva de Shouzo y Yahiko quienes estaban bastante agitados.
"No puedo creerlo, los sujetos ni siquiera esperaron la noche para su ofensiva" – dijo Yahiko sin poder ocultar su sorpresa – "¿Qué sorpresa puedo haber en un ataque a plena luz del día?".
"Precisamente en ello radica la sorpresa; nosotros, tal como tú lo has dicho, esperábamos que atacaran de noche por lo que su movimiento nos tomó a todos desprevenidos" – contestó Shouzo.
"¿Quieres decir que estamos indefensos?" – dije yo tratando de controlarme.
"No, descuida; por suerte Yahiko y yo logramos reforzar la casa esperando una jugada como ésta; sin embargo..." – se calló el guerrero.
"Sin embargo ¿qué?" – preguntó Kaoru.
"La ofensiva es a gran escala; hay muchos disparos y la gente corre como loca por todas partes; además, por lo que pude oír de los gritos hay incendios en toda la zona...Mucho me temo que nosotros no seamos el único blanco a destruir..." – dijo Shouzo más para sí mismo que para los que le escuchaban.
"¿Qué quieres decir con eso?" – inquirió Yahiko con un dejo de curiosidad.
"Es sólo una corazonada; este movimiento tiene dos implicaciones: una es que el ataque a toda la cuadra sea un medio de disfrazar la ofensiva contra nosotros; la otra es que toda esta ofensiva contra nosotros sea un distractor para ocultar el verdadero blanco" – respondió el cristiano.
"¿Y cuál sería ese verdadero blanco al cual te refieres?" – preguntó Sayo.
"No estoy seguro, pero imagino que es algo grande" – contestó Shouzo.
Por desgracia, no tuvimos tiempo de disertar más sobre el particular pues la ofensiva enemiga contra la casa se había recrudecido y era evidente que ya habían empezado a utilizar armas de fuego y objetos contundentes para tratar de abrirse paso al interior de la residencia. En ese momento decidimos que lo mejor era prepararnos para hacerles frente mientras poseíamos la ventaja de la protección de la estructura; Sayo le pidió a Shouzo que trajera todos los rifles de su hermano pues con las espadas no podríamos causarles mayor daño desde nuestra posición y el cristiano fue sin demora a ejecutar el pedido. Minutos después ya traía varios consigo y nos daba instrucciones sobre cómo íbamos a actuar llegado el caso de que los enemigos penetraran la casa; por suerte él y Sayo nos habían enseñado a cargarlas y usarlas previendo una situación como ésta.
Por desgracia, Kaoru y yo no pudimos dominar bien los rifles y sólo aprendimos a cargarlos después de usados; Yahiko, sin embargo, demostró gran pericia en el manejo de dicha arma de fuego, lo cual hacía con cierta naturalidad y ello no dejó de alegrar a los cristianos pues era un tirador más y eso consistía un detalle importante para casos como el que ahora estábamos viviendo; cuando todos estuvimos listos decidimos ubicarnos en la habitación de Shougo pues desde ese punto podíamos dominar todos los accesos de la casa y podríamos brindar cierta resistencia en el caso de que los agresores entraran; claro que esto molestó un poco a Shouzo porque aquello significaba que había ido a buscar los rifles en vano. Amakusa había hecho ciertas modificaciones en el diseño original de la misma y ellas se debieron a la necesidad de convertirla en una mini fortaleza que fuera difícil de tomar. Imagino que fue pensando en ello que se decidió por una de las pocas casas de la cuadra que estaba construida en concreto aunque no fuese la más grande o la más lujosa; era evidente que ese material tenía una altísima resistencia y que no podía ser atravesado por balas ni mucho menos por espadas, ello sin mencionar que el fuego rara vez causaba un daño considerable a la estructura.
Unido a las bondades que ya tenía el inmueble, pude enterarme a través de Sayo, de que su hermano la mejoró para hacerla más segura; los cambios se reflejaron en puertas más gruesas y de hierro, así como rejas y portezuelas del mismo metal en las ventanas; por desgracia, dado el escaso tiempo con que contó para realizar las modificaciones, el cristiano no pudo hacer mucho más. Una vez que estuvimos en dicha habitación, Yahiko y Shouzo tomaron varios muebles y los colocaron en la entrada de la recámara a modo de barricada para poder protegerse de posibles disparos enemigos y tener una posición cómoda para abrir fuego; de más está decir que todos nos encontrábamos con los nervios de punta al escuchar los gritos y los golpes contra la casa, sin mencionar los disparos contra las puertas. Shouzo mencionó la suerte que teníamos debido a que el techo de la misma estaba reforzado con concreto siguiendo una moderna técnica europea, pues de otro modo ese lugar habría resultado un blanco fácil para abrirse paso al interior de la residencia. La verdad era que dadas las circunstancias íbamos a necesitar toneladas de suerte para lograr salir con vida de ese ataque...
Misao...
Por la posición del sol en el cielo podría decirse que estábamos a mediodía por lo que en pocas horas tendremos ya un día entero de esta persecución estéril; la verdad es que las tropas enemigas al parecer no se encontraban siguiendo ninguna estrategia y sólo huían producto del vuelco que dio la batalla en este frente; sin embargo, el General Yamagata se ha mostrado reacio a lanzar una ofensiva definitoria pues aún cree que Takashi tiene un as escondido y no logra precisar cuál es. Lo malo de todo esto es que no sólo nosotros nos estamos impacientando, los soldados ya están deseosos de emprender algún tipo de maniobra y la idea de caminar sin descanso por horas y horas no les ha caído muy bien por lo que a medida que transcurren el tiempo se hace más difícil mantener la disciplina en las filas; por suerte, Saito se ha encargado de lidiar con aquellos que fomentan el desorden y los ha mantenido a raya, pero dudo que podamos controlarlos por mucho más tiempo...
Shouzo...
Los golpes en las puertas y ventanas de la residencia continuaban sin parar; era evidente que tarde o temprano los agresores alcanzarían su objetivo y nuestra única posibilidad era causar un daño considerable en ese primer momento pues de ello dependería el camino que tomara la maniobra entera. Para tal fin era imperativo que Kaoru y Megumi cargaran lo más rápido posible los rifles para que esto, unido al número de los mismos, nos diera la posibilidad de disparar constantemente y sin pausas; en la habitación estaba la pólvora y demás elementos necesarios para recargar cada arma por lo que esta parte de la operación estaba cubierta. Sayo es una excelente tiradora y yo hago lo propio; durante nuestras travesías en barco y nuestras paradas a lo largo de Europa pudimos aprender a manejar las armas de fuego pues ello constituía un punto importante en nuestra instrucción con miras a ejecutar la estrategia que en aquel momento tenía Shougo en mente.
No obstante, el único punto débil en ese momento lo representaba Yahiko, a pesar de que en los entrenamientos había demostrado una pericia y una naturalidad hasta cierto punto sorprendentes, no podía dejarse de lado que lo que vivíamos ahora era real y que iba a ser necesario sesgar más de una vida; y, un momento de duda podía significar la diferencia entre una victoria y una pesadilla. Al principio quise hablar con el chico en lo referente a este tema pues su juventud era su peor enemigo en esos momentos, pero al final me abstuve pues estuve seguro que lejos de ayudarle le crearía una presión adicional que podría resultar contraproducente. No, lo mejor era que fuese él mismo quien librara esa batalla personal en su interior y que tomara sus propias decisiones; claro que, ese escenario no es de mi agrado pues una renuencia de su parte a abrir fuego representaría un tirador menos y dudo mucho que sólo dos personas puedan contener a una turba enardecida. Incluso es dudoso que tres lo logremos, pero siempre he dicho que si he de enfrentar la muerte debo hacerlo quemando todos mis cartuchos; si hay que enfrentar la derrota que sea porque a pesar de darlo todo no fue suficiente; al menos de ese modo se tiene ese consuelo. Triste es enfrentar el fracaso con la idea de que quizá la diferencia la representó algo que no se hizo, no se dijo o no se previó.
Dada la situación era evidente que la actitud que tomara el discípulo de Kaoru podía marcar una diferencia y era eso lo que me tenía un tanto nervioso; sin embargo, traté de mostrarme calmado y tranquilizar a los demás pues no podía permitir que el pánico se adueñara de la situación, eso podría ser fatal. Fue en ese momento que caí en cuenta de un detalle que no había analizado apropiadamente; la tarea de cargar las armas, cuya realización eficiente era crucial como ya dije, estaba a cargo de Megumi y Kaoru, quienes eran novatas y nunca se habían enfrentado a una situación parecida; si ellas entraban en shock producto del terror sería nuestro fin aún cuando Yahiko participara en la defensa de forma activa. Por ello me aboqué a la tarea de calmar a todos y darles ánimos para, de ese modo, tratar de evitar una situación mucho más precaria.
En ese momento se produjo lo que ya se esperaba; una de las puertas cedió y un grupo de soldados leales a Takashi irrumpió en la casa; a primera vista me pude dar cuenta que la cantidad no era tan grande como en un principio supuse aunque no dejaba de representar un número importante, dada mi posición era difícil precisar el número de personas que se hallaba fuera, pero pude observar claramente que a la residencia penetraron al menos 10 sujetos quienes se aprestaron a correr como salvajes en dirección a nosotros. De inmediato Sayo y yo abrimos fuego y dos de ellos cayeron al suelo sin vida, en seguida Megumi le pasó un rifle cargado a Sayo y Kaoru hizo lo propio conmigo, pero fue en ese instante que pude notar que uno de mis temores se había cumplido: Yahiko no había disparado.
En medio de la conmoción el chico se había quedado petrificado y sólo sostenía su arma con la mirada perdida; esto vino a corroborar que la impresión de la situación le trastornó de alguna forma y que su juventud se volteó en su contra. Por desgracia, no era el momento de hablarle o hacerle algo, la prioridad era tratar de que los sujetos no alcanzaran nuestra posición pues ello significaría el fin; Sayo y yo continuamos disparando y gracias a la distancia podíamos dar en el blanco sin mayor problema. Entonces algo pasó a nuestro favor; los sujetos restantes en lugar de avanzar retrocedieron corriendo y salieron del recinto; imagino que ellos jamás pensaron encontrar semejante defensa en la casa, tal vez imaginaban hallarnos desamparados y a su completa merced y por eso entraron sin precaución y en tropel. Evidentemente cuando se dieron cuenta de que caían como moscas decidieron volver y trazar una nueva estrategia dada las nuevas circunstancias; eso me alegró pues nos daba tiempo, aunque no sabía cuánto, pero tendría que ser suficiente para sacar al chico de ese trance y tranquilizar un poco a las mujeres quienes ya mostraban signos de pánico con la excepción de Sayo quien estaba con la mirada fija en la puerta y su rifle en mano sin dejar de apuntar.
"Vamos Yahiko despierta no puedes quedarte así" – le dije al tiempo que le tomaba por los hombros y le estremecía.
"Déjalo, Shouzo; es obvio que está en shock y no podrá sernos de ayuda ahora" – respondió Sayo sin dejar su posición al ver que el chico no reaccionaba a mis palabras.
"Por favor chico, no es momento para que nos hagas una escena. Siempre te ha molestado que te traten como niño, pues compórtate como un adulto" – le dije haciendo caso omiso a Sayo.
"¿Acaso...esto es...es ser hombre?. ¿Estar...aquí...matando personas...te...te...hace hombre?" – respondió el chico sin perder el vacío en su mirada.
"No me refiero a eso; lo que quiero decir es que las personas adultas son aquellas que le hacen frente a sus problemas. Los niños y los inmaduros sólo huyen ante los mismos. No siempre tendrás situaciones fáciles en la vida, también deberás vivir momentos duros; y, es en esos instantes cuando se separan niños de hombres; no porque la madurez te la dé el número de enemigos que mates, sino la forma en como enfrentes la situación. ¿Qué no ves que la vida de todos nosotros está en juego?, ¿No te das cuenta que si perdemos ahora no viviremos para ver nada más?. A mí me agrada tan poco como a ti todo esto, pero estoy consciente de que no hay otra salida porque ellos no la desean. Nosotros hicimos de todo para evitar que esto pasara y sin embargo está sucediendo, esa sociedad de degenerados sólo desea que reine el caos y si no los detenemos entonces será su triunfo; hasta el propio Kenshin tuvo que entrar en este juego infernal porque sabe lo que significaría para el país entero una victoria de esos sujetos. Ahora nosotros tenemos que poner nuestro granito de arena, no sólo para salvar nuestras vidas y para que cumplas tu promesa de proteger a las chicas, sino también para ayudar a los que sufren allá afuera. ¿Cómo pensabas honrar tu palabras en medio de una guerra?, ¿Con tu Shinai?. Pues bienvenido a la cruenta realidad de un conflicto bélico...Bien, ya dije lo que tenía que decir, lo demás queda por tu cuenta... – le dije a Yahiko manteniendo mis ojos fijos en los suyos – "Kaoru, Megumi ¿cómo se sienten?" – agregué acercándome a las dos.
"Descuida, podremos soportar esto; tenemos que hacerlo" – respondió Megumi.
"Ella tiene razón así que puedes estar tranquilo" – añadió Kaoru – "Escúchame Yahiko, Shouzo tiene razón y lo sabes; yo no puedo obligarte a ser valiente porque yo misma estoy aterrada, pero ambos sabemos que hay seres queridos que esperan vernos de nuevo con vida y hay personas que debemos ayudar...sólo haz lo que creas correcto y nadie te juzgará" – le dijo la maestra a su estudiante.
Fue en ese momento cuando los soldados lograron derribar la segunda entrada y por ello todos debimos callar; ahora teníamos a los enemigos completamente de frente y ello significaba más dificultades pues seríamos un blanco inmejorable para ellos; antes los sujetos entraban por el flanco derecho y tenían que moverse hacia el centro de la casa para poder tenernos a tiro mientras que nosotros los teníamos en la mira desde el instante de su ingreso. Entonces ocurrió algo que no habíamos previsto; los sujetos arrojaron varias bombas de humo al interior de la casa desde ambas puertas y momentos después nuestra visión se hallaba reducida considerablemente y el humo comenzaba a afectar nuestras vías respiratorias lo cual se evidenciaba en nuestra tos. Seguidamente los soldados entraron y esta vez lo hicieron con más cautela y abriendo fuego sin titubear; Sayo y yo prácticamente disparábamos a ciegas y pronto se hizo obvio que no llegaríamos a ningún lado de esa forma pues ellos estaban entrenados para atacar en situaciones como esa y nosotros apenas si veíamos esos artefactos por primera vez.
Sin embargo, traté de mantener la calma para ver si podía determinar el tamaño de nuestro enemigo, pero lo que percibí fue algo mucho peor; cuando me disponía a moverme para apuntar de nuevo pude escuchar el sonido de algo silbando en el aire y luego un shuriken se clavó en un mueble muy cerca de mi cara; aquello sólo podía significar una cosa: ninjas. Eso tornaba nuestra situación en una muy precaria pues las habilidades y velocidad de esos sujetos estaban más allá de nuestro alcance; al final sólo éramos tres mujeres, un niño y yo. Al darme cuenta de lo que estaba ocurriendo me acerqué a Sayo para advertirla, pero noté que ella ya lo había observado pues sus ojos estaban muy atentos a lo que sucedía enfrente; Kaoru y Megumi se habían retirado al otro extremo del cuarto y estaban muy asustadas, mientras que Yahiko seguía inmóvil. Darme cuenta de todo apenas me llevó unos segundos, pero me parecieron siglos; además, el ataque no se había producido y eso era lo que más temía pues en cualquier momento ellos iniciarían una embestida sin misericordia contra nosotros y necesitábamos hacer algo para detenerles o no la contaríamos...
Sayo...
Era evidente que la situación estaba cuesta arriba y si no hacíamos algo verdaderamente grande no saldríamos con vida de la casa; pero tenía que vivir, por mis sueños, por mi felicidad, por mi amor y por mi hermano; a pesar de las circunstancias no estaba dispuesta a ceder y por ello tomé una decisión...
****** Flash Back ******
"¿De verdad estás seguro de ir con el Coronel Yakamoto?" – le pregunté a Sano algo triste.
"Hai, no puedo dejar que los demás vayan a divertirse mientras yo me quedo acá sin hacer nada" – me respondió sonriendo.
"¿Es que no te puedes tomar nada en serio?" – le espeté alterada.
"No me malinterpretes; pero entiéndeme, no puedo dejar de luchar en esta batalla. Sabes bien que no es la primera vez que lo hago y ahora que la situación es tan precaria no puedo simplemente hacerme la vista gorda; además, Kenshin también irá y no puedo permitir que vaya solo y sabes a qué me refiero" – me respondió tomándome de la barbilla.
"Lo sé, lo sé, pero es que...".
"No dejaré que me maten, ya verás que pronto todo esto habrá terminado y podremos vivir juntos y en paz como hemos soñado" – me dijo tapándome la boca con su dedo índice para luego besarme – "Bien, debo irme, pero antes necesito decirte algo importante".
"¿Eh?".
"Antes de venir para esta casa hablé con un viejo amigo mío, yo te conté sobre él, es Katsuhiro Tsukioka y él me dio varias granadas en caso de que las necesitase. Es obvio que si me voy con el ejército no las requeriré, pero tú sí puedes verte en la situación de tener que usarlas si se produce algún ataque a la casa; yo se las di a Shougo quien las colocó junto con las demás armas según me dijo. Sólo necesitas arrojarlas de modo que tengan un impacto en una pared o el suelo y ello generará una explosión, pero hazlo lejos de ti para que la misma no te alcance y sólo si no te queda de otra; no corras ese riesgo a menos que sea algo de vida o muerte. ¿Quedo claro?".
"Sí, descuida".
"Yo me cuidaré para volver a tu lado, pero cuando lo haga te quiero encontrar esperándome con vida así que prométeme que te vas a cuidar siempre".
"Te lo prometo, yo te esperaré con vida"
****** Fin del Flash Back ******
Realicé un disparo para cubrirme y salí directo a buscar los explosivos, por suerte yo los había localizado cuando Sanosuke se fue y ya sabía donde estaban por lo que fui directo a ellos y comencé una plegaria una vez que los tuve en mis manos porque estaba claro que necesitaríamos un poco de voluntad divina para sobrevivir a lo que pensaba hacer, pero era eso o dejarnos ejecutar por unos fanáticos así que no había opción. En ese instante se escucharon los gritos de guerra de esos desalmados indicando que su ofensiva se había iniciado así que ya era hora de pasar a la acción; Shouzo se percató de lo que pretendía hacer y por suerte no trató de disuadirme sino que tomó a Yahiko y se fue junto a Megumi y Kaoru para cubrirse y protegerse de lo que venía. Cuando pude ver que estaban listos respiré hondo y arrojé los explosivos que había tomado con todas mis fuerzas hacia el pasillo donde estaban los soldados enemigos, luego salté junto a los muchachos y lo demás fue el silencio...
Misao...
Ya el sol comenzaba su trayecto ancestral hacia el poniente lo cual indicaba que había transcurrido un día entero desde que esta caminata se inició; demás está decir que los ánimos estaban caldeados y que el mínimo roce ocasionaba riñas violentas; el mismo Saito poco a poco perdía el control de las tropas y era evidente que si algo no sucedía pronto el resultado sería el desastre. En esos momentos nos encontrábamos en un pequeño valle, a nuestro alrededor se divisaba un planicie que aún mantenía su calma siendo testigo mudo de lo que se estaba desarrollando en su superficie. La verdad era que toda la zona por la cual caminábamos estaba despejada; había muy pocos árboles o irregularidades de consideración en el terreno y eso no dejaba de alegrarme pues facilitaba las cosas a la hora de una confrontación; entonces una idea me llegó a la mente ¿Y si lo que deseaba Takashi y su gente era llegar a un bosque para usarlo a su favor?, dada su precaria situación era algo lógico y así se lo hice saber a los demás quienes estuvieron meditando la posibilidad y al final tuvieron que reconocer que era muy probable; no obstante, aún faltaba por lo menos otro día de trayecto para llegar al bosque más cercano pues esa planicie tenía un extensión considerable por lo que acordamos esperar y si notábamos que en realidad ésa era la estrategia enemiga atacaríamos a las tropas rivales antes de permitirles el refugio.
La caminata continuaba y pronto nos vimos en la necesidad de emprender una pequeña subida para llegar a la cima de una de las pequeñas mesetas existentes en el lugar; cuando íbamos a mitad de la misma el líder del frente mandó a un pequeño grupo de soldados para que informaran de la situación en la cumbre pues las tropas se encontraban en un sitio nada favorable por si Takashi decidía atacarles; además, no podíamos subir a ciegas pues era necesario evitar una posible emboscada arriba amparada en la dificultad de ver las tropas enemigas dada la inclinación de la pendiente. Los combatientes pronto alcanzaron su objetivo y uno de ellos regresó corriendo a informar.
"General, usted no va a creer lo que vimos allá arriba" – dijo el soldado extremadamente nervioso.
"¿Acaso nos están esperando para el ataque?" – respondió el General.
"No es eso, de hecho es seguro que emprendamos el ascenso...es mejor que usted lo vea por sí mismo" – añadió el subordinado.
"Bien, emprendamos la marcha, ya deseo ver qué demonios es lo que está pasando" – ordenó el superior.
En realidad fue poco el tiempo que nos tomó completar el ascenso, pero necesitamos mucho más para digerir lo que se alzaba ante nuestros ojos; al llegar a la cima todos pudimos comprender el grado de agitación que tenía el soldado cuando procedió a informar la situación. Al ver el panorama todos comprendimos de qué se trataba la estrategia enemiga y la razón por la cual siempre marchábamos hacia el sur; la idea de Takashi era unir a sus dos frentes para la batalla final y ante nuestros ojos se alzaban ambos batallones uniéndose y formando un contingente de proporciones considerables a pesar de las bajas que les habíamos propinado kilómetros atrás. Incluso a lo lejos podíamos ver los estandartes de nuestro ejército lo cual indicaba que las tropas del frente del sur también habían sido atraídas al lugar; ni siquiera el General Yamagata podía ocultar su sorpresa pues jamás se esperaba tal movimiento de parte de su estratega rival y en sus ojos pude ver que en cierto modo se mostraba complacido; era como si le divirtiese tener que enfrentarse a una mente tan prodigiosa como la de Takashi.
"Vaya, pues ya ha quedado descubierta cuál era su estrategia; es muy probable que la formación propuesta por Shougo le causara bajas considerables a sus tropas en ese frente y unido a la situación comprometida que vivía en el este decidió unir a sus hombres para lanzarse en una embestida definitiva. Brillante, debo reconocer que es brillante; tanto que no lo previmos ni pudimos evitarlo" – dijo el General Yamagata.
"Yo no creo que sea tan buena; si analizamos bien la situación les tenemos rodeados; ellos se encuentran atrapados entre nuestras tropas" – agregó Saito.
"¿Eso crees?, ¿Qué habrías hecho tú?, ¿Quedarte donde estabas luego de perder tu artillería?. Él sabía que eso significaría la derrota completa y su inminente captura; además nuestra posición estaba sólida y necesitaba sacarnos de la misma, es por eso que decidió la retirada; lo mismo sucedió en el sur. Ahora, a pesar de que están rodeados, ellos tienen la ventaja en cuanto al terreno; si lo observas bien te podrás dar cuenta que el mismo dista mucho de ser plano; hay pequeños tumultos y grandes hondonadas que harán las veces de trincheras y eso les pone en una posición muy favorable a la hora de un ataque nuestro" – respondió el General.
"Él no podía saber que tendría esa ventaja" – dijo Aoshi.
"Es cierto, digamos que en su plan había un porcentaje ligado a la suerte y hasta ahora le está sonriendo" – contestó el General.
"Sin embargo esas irregularidades no sólo se ciñen al lugar que ocupan ellos, las mismas se extienden a lo largo de todo el terreno así que nosotros también podremos hacer uso de ellas" – comenté al fijarme más en el lugar.
"Tienes razón, entonces se podría decir que estamos parejos" – complementó Tokio.
"Sin mencionar que, a pesar de esta maniobra, nosotros seguimos con la ventaja numérica" – añadió Aoshi.
"Eso es relativo pues dadas las condiciones que tenemos ahora esa superioridad, que tampoco es enorme ni definitiva, no pesará mucho en el desenlace de todo esto" – comentó Saito.
"Bien Señores; ha llegado el momento que todos estábamos esperando desde que comenzó esta guerra. Nos encontramos en el momento decisivo; lo que emprenderemos ahora no es una batalla más; no es un punto más en todo este esquema; lo que nos disponemos a desarrollar es la batalla decisiva, ha llegado la hora de saber quién será el vencedor, si ellos o nosotros – dijo el General con voz firme al dirigirse a las tropas.
"Bien, ya Takashi ha utilizado su carta escondida y es evidente que le ha sacado mucho provecho a la misma; ahora falta ver si la nuestra tiene el mismo peso decisivo en todo este conflicto" – pensó el superior mientras suspiraba sin dejar de ver a las tropas enemigas.
¿Qué sucederá ahora?. ¿A qué carta se refirió el General Yamagata?. ¿Qué pasó en la residencia de los Amakusa?. ¿Qué nuevos eventos formarán parte de esta trama?. ¿A qué objetivo mayor se refería Shouzo?. No se pierda el próximo capítulo.
Notas del Autor:
Bueno, bueno, mi tasa de capítulos por mes ha descendido considerablemente desde mediados del año pasado, pero bueno eso tiene una explicación: mi tesis. Primero estaba trabajando la parte práctica y luego redactándola; en estos momentos ya estoy por defenderla para titularme y aproveché este pequeño lapso libre para concluir este cap que venía haciendo desde hacia varios meses, una página hoy, dos mañana y así iba; por suerte ya está concluido y me siento muy orgulloso del mismo. Además, no puedo dejar de mencionar lo que pasó entre el 10 y el 14 de Abril con el golpe y el contragolpe; no emitiré mi opinión pues no deseo usar este medio como tribuna política pues no soy político y siempre me he mantenido independiente en mi consciencia; pero esos hechos me afectaron y también impidieron que me concentrara en escribir, durante esas semanas subsiguientes acá el tema de todos los días era eso y no podía hacerse a un lado.
Si notan que en uno de los diálogos de Sayo hay una frase en cursiva no crean que fue un error; es sólo una cita de una canción del cantautor venezolano Alí Primera, la canción se llama "La Guerra del Petróleo" y trata sobre cómo los norteamericanos trataron en épocas pasadas de iniciar una guerra entre Colombia y Venezuela para apoderarse de nuestro petróleo. Debo decir que este cantante ya ha muerto y en vida fue activista del partido comunista; sin embargo, más allá de la política sus canciones tienen vigencia y su mensaje aún llega al pueblo. ¿Mi opinión?. Le respeto y le admiro, comparto muchos de sus mensajes, pero discrepo en otros tantos; el que puse en este capítulo evidentemente que está de acuerdo con mis ideas.
Otra cosa que debieron notar enseguida es la nueva forma en que está redactado este capítulo; pues bien no digo que sea original mía pues en libros de Agatha Christie ya la he visto (aunque no del mismo modo que acá); de hecho donde lo vi más parecido fue en un fan fic de Dragon Ball Z en inglés llamado The Machine y desde que lo vi quise ponerlo en práctica a ver qué tal me salía; pues para ello se debe dominar bien a los personajes a utilizar. Ojalá que haya sido de su completo agrado y espero sus comentarios al respecto.
¿Agradecimientos?. Pues primero a mi mamá quien es un gran apoyo en esos momentos donde más hace falta.
A Rosario, pues es una gran amiga y espero que esa amistad perdure y que el proyecto que tenemos entre manos cristalice y nos una aún más.
A Misao, por ser una gran socia y mejor amiga y aunque estamos muy ocupados por lo que casi ni vemos nuestros sites, he de decir que el cariño lejos de bajar ha aumentado.
A Christel, por ser una buena amiga y por apoyarme; ya pronto podré leer tu trabajo, tenme un poco más de paciencia.
A María (Kaoru Hino) y Beatriz, por su constante apoyo y por preocuparse por mí a raíz de los sucesos acontecidos en mi país.
A María Eugenia, por ser una gran amiga y por esa llamada que me alegró tanto.
A mis mosqueteras María Alejandra, Jessica e Iliana, por ser seres excepcionales.
Bueno, ya espero ponerme al día con los siguientes capítulos que les debo y paciencia que ya falta poco para el final; cada vez falta menos. Un saludo y gracias por mantenerme el apoyo en este tiempo de espera, se les quiere y les deseo lo mejor a todos. Nos vemos en la próxima entrega.
