The Chaos Era

by Shougo Amakusa

Capítulo 20

"Comienzan las Despedidas"

Megumi se encontraba observando al guerrero que momentos antes le había salvado la vida a riesgo de la suya propia; la doctora aún recordaba toda la tensión vivida desde el momento en que salieron de la residencia de los Amakusa hasta la llegada al Aoia, unido a los minutos que parecieron eternos en los cuales se alistaba todo para revisar a Shouzo apropiadamente. La señorita Takani aún podía sentir el alivio que llegó cuando se dio cuenta de que la bala si bien había impactado en uno de los costados del cristiano no había tocado ningún órgano vital porque una de las costillas del guerrero había servido de escudo protector aunque se rompió un poco en el intento; sin embrago, había cumplido la misión de impedir que la bala penetrara. A la mujer no le costó mucho trabajo detener la hemorragia producida, y fue una suerte que la misma no fuera de tanta importancia como creyó al principio. Acto seguido, vendó al hombre para ayudarle en su recuperación pues la misma sería lenta debido a la fisura y a la sangre que había perdido. Y allí estaba ella, mirando a esa persona, tratando de meterse en sus pensamientos e indagar los motivos que tuvo para ayudarla; además, estaba ese beso que le había robado, ese roce de labios que la hizo sentir verdaderamente mujer y que por sus dudas no había podido aprovechar al máximo. Ahora sólo deseaba que él despertara de ese sueño que trataba de robárselo con toda la impunidad de la cual goza el destino y que la mirara de nuevo a los ojos, pues sólo así estaría segura del sentimiento que se había formado en su ser y sólo en ese momento daría el siguiente paso para entregarse en cuerpo y alma a ese luchador que había sembrado de forma verdadera la semilla del amor en su corazón.

"Tú te vas a recuperar, ya lo verás, no dejaré que mueras, no después de todo lo que hemos hecho por ti, eres una gran persona y mereces vivir para seguir ayudando a los demás y tienes que vivir porque... porque deseo que mi futuro esté a tu lado, espero me puedas perdonar por haberme dado cuenta ahora y no antes" - le susurró la doctora a los oídos del guerrero.

Okina, Okon y los demás miembros de los Onniwa Banshu que no se encontraban patrullando estaban reunidos en una de las salas principales de la base junto a Kaoru, Sayo y Yahiko quien ya había recuperado la consciencia y había sido puesto al tanto de todo; la situación en la antigua capital se estaba tornando crítica y no se habían recibido noticias de la batalla que se estaba librando a escasos kilómetros del lugar dónde se hallaban. La tropa de hombres de Takashi que estaba llevando a cabo los incendios estratégicos, los cuales ahora abarcaban una buena parte de Kyoto, estaba muy bien organizada y ello aunado al factor sorpresa que habían empleado hacía imposible que los Onni lograran controlar la situación por lo que lo más sensato era proteger la zona cercana al Aoia que aún no había sido atacada, quizás debido a que todos pensaban que el grupo ninja operaba desde otro lugar, y resguardar el cuartel sin descuidar las comunicaciones para servirle de refugio a los demás en caso de las cosas en el enfrentamiento no salieran del todo bien.

"Lamento mucho no poder ofrecerles mayor información acerca de lo que está aconteciendo en la batalla, pero con este ataque a la ciudad decidimos concentrar nuestros esfuerzos en proteger esta zona lo más que se pueda porque es una de las más pobladas de Kyoto" - comentó Okina algo apenado.

"No se preocupe, le entendemos perfectamente; dada la situación es muy arriesgado que alguno de ustedes salga de la ciudad porque no se sabe el panorama que podría encontrar" - añadió Kaoru.

"Sin embargo, es frustrante no tener noticias de lo que sucede allá" - dijo Yahiko.

"Lo que no entiendo es cómo esos sujetos lograron infiltrarse entre las personas de acá, porque para lanzar esa ofensiva de forma tan rápida y organizada, ellos tenían que haber estado preparando todo desde hace tiempo y estando aquí porque ninguno de los nuestros detectó a un grupo de esa magnitud acercarse a Kyoto en los días pasados" - expuso Okon.

"Tienes razón, Takashi debió infiltrar a esas tropas con mucho tiempo de antelación como parte de su estrategia para tomar la ciudad. ¡Demonios! Y lo hizo en nuestras narices; esto desdice mucho de nuestro grupo ninja porque es imperdonable que ante nuestros propios ojos nos hayan preparado tamaña operación encubierta" - criticó Okina.

"No deben ser tan duros con ustedes mismos; dadas las circunstancias es normal que eso pasara, todos estábamos concentrados en el avance de las tropas patriotas y no pudimos ver lo que sucedía acá" - dijo Sayo.

"Eso lejos de justificarnos nos hace ver más ineficaces; precisamente al estar en tiempos de guerra y esperando un posible ataque directo de las tropas enemigas era necesario reforzar la vigilancia en la ciudad para evitar cualquier ofensiva como la que estamos viviendo" - se reprochó el anciano.

"Sólo espero que Kenshin y los demás estén bien y salgan airosos de esa batalla; no podría soportar perderlo y nuestro país no podría aguantar una derrota de ellos" - dijo Kaoru casi para sí misma y mirando a un punto en el infinito.

Las tropas Meiji provenientes del este y del sur estaban unidas una vez más; todos los líderes se hallaban con buen humor y el general Yamagata estaba con rostro triunfante montado en su caballo, y no era para menos; luego de tanto luchar, de tanto planificar y de tanto sacrificar, la guerra llegaba a su fin, las tropas patriotas detuvieron el fuego poco tiempo después de que se lanzara la ofensiva con los soldados provenientes de Akita e incluso los misteriosos "Guerreros de las Sombras" se habían retirado de la zona de combate primario. Sin lugar a dudas, Takashi al final resultó ser un hombre sensato y prefirió la rendición antes de ver a lo que quedaba de su ejército ser aniquilado por las tropas leales al gobierno. Ahora todos se encontraban mirando a la formación enemiga esperando que sus líderes hicieran acto de presencia; Aritomo no dudó en disponer a sus hombres en una formación cerrada alrededor de las filas de la sociedad para evitar cualquier intento de escape y sólo restaba la rendición formal y la deposición de armas para declarar la guerra finalizada con la victoria del gobierno Meiji.

Kenshin estaba complacido porque el derramamiento de sangre había terminado y al fin toda esa pesadilla concluía con la victoria de su lado; él ni si quiera imaginó lo que le hubiese pasado al país de haber logrado una victoria la sociedad; ahora lo más importante era regresar con su amada Kaoru y tratar de vivir el resto de sus vidas en paz porque ya la decisión de colgar su sable estaba tomada. Saito y Tokio miraban con cautela a las tropas rivales y era como si algo les oliera mal; los esposos no podían aceptar esa repentina rendición de Takashi, la misma iba en contra de su estilo... a no ser que el ex Daimío tuviera una treta preparada. Ambos guerreros tenían sus manos en la empuñadura de sus armas por si sucedía algo inesperado. Shougo y Misanagi estaban uno al lado del otro en un pequeño abrazo, pero sin dejar de observar al enemigo; al fin todo había concluido y lo mejor... estaban vivos así que ese futuro soñado podría ser una realidad en poco tiempo. Omasu se encontraba cerca de Soujiro quien tampoco estaba convencido de la última maniobra rival; era como si supiera que algo terrible estaba a punto de ocurrir, la ninja estaba al tanto de los pensamientos del Samurai y decidió estar preparada por si esas palabras resultaban ser ciertas. Sanosuke estaba en otro lugar, él sólo deseaba regresar a Kyoto y tener de nuevo en sus brazos a ese ángel llamado Sayo; su promesa estaba cumplida pues seguía con vida y él sabía que su mujer también cumpliría su palabra, era por eso que la espera le resultaba interminable aunque la misma no había durado más de diez minutos. Misao estaba junto a Aoshi, ambos esperando a los líderes de la sociedad, pero sin dejar de mirarse mutuamente; si algo bueno pudiese decirse de toda la guerra era que había servido para despertarles a una nueva etapa que comenzaría dentro de muy poco; para él la aceptación de una realidad que estaba ocultando desde hace mucho y para ella, el cumplimiento de uno de sus más grandes sueños. Por su parte, Seijuro estaba de pie mirando el ejército patriota con una sola idea en mente: hablar con Klaudia. El maestro no podía dejar pasar la oportunidad de tener una nueva y quizás última conversación con su pupila; esa niña que llegó a sus manos y que en poco tiempo se hizo mujer, ese ser que dominó el estilo con una habilidad innata sorprendente, pero que le abandonó por tontos ideales; y, que ahora por esas vueltas que da la vida había terminado siendo su enemiga. Esa expectativa era tan profunda que le hacía olvidar el dolor y la debilidad que desde hace un tiempo había empezado a sentir...

Finalmente los cuatro líderes se dejaron ver y poco a poco se fueron acercando hasta quedar frente a frente con sus contrapartes leales al gobierno; al principio el silencio fue quien dominó la escena sin mencionar que la tensión se podía sentir en todos los presentes, pero esto no duró mucho tiempo pues rápidamente el General Yamagata tomó el control de la situación.

"Hasta que el fin nos vemos frente a frente Ibakate Takashi" - dijo el general con voz firme.

"Sí, ya era hora de vernos las caras Yamagata Aritomo" - contestó el ex Daimío.

Los demás sólo miraban en silencio porque sabían perfectamente que quien manejaría esos trámites sería el militar; su jerarquía, sus conocimientos y su experiencia en situaciones similares lo hacían el más capacitado para esa labor; sin embargo, dos personas poco a poco se alejaron del grupo principal pues necesitaban tener su propia charla privada...

"Hace ya tanto tiempo desde la última vez que nos vimos, shisho" - dijo la mujer con voz serena y mirada firme.

"Los años han sido generosos contigo y te han vuelto una mujer muy atractiva; además es evidente que tus habilidades en el manejo del estilo se han perfeccionado... pero sigues con la misma actitud arrogante de siempre" - suspiró el maestro.

"No creo que sea usted la mejor persona para decirme que mi actitud no es correcta" - comentó la mujer con una sonrisa.

"¿Doushite?" - inquirió el Samurai.

"¿Nani?".

"Tú cometiste el mismo error que mi estúpido pupilo y pensaste que con una espada se podía cambiar un país; ¿crees que no supe de tu alistamiento junto al Ishin Shishi?".

"Entonces tuviste que haber sabido cómo me pagaron ellos la labor cumplida".

"Sí, también me enteré de eso. Muy lamentable".

"¡¿Eso es todo lo que tienes que decir sobre algo que casi destruye mi vida?!" - le espetó la mujer enardecida - "Esos malnacidos, que hoy con sus caras muy limpias se hacen llamar señores, me mandaron a matar y abusaron de mí como quisieron; sólo el destino y mi mala suerte me hicieron quedar con vida para que cargara con ese peso sobre mis espaldas" - prosiguió Klaudia.

"¿De verdad eres tan tonta como para echarle a ellos la culpa?".

"¿Eh?".

"Todo lo que te sucedió fue espantoso y cuando me enteré quise aniquilar a los que te habían deshonrado, pero nunca paso por mi mente que la responsabilidad fuera de ellos" - comentó Seijuro.

"¿Y de quién es la culpa a tu entender?" - preguntó la mujer con altivez.

"Tuya".

"¡¿Cómo te atreves?!. ¡¿Acaso crees que yo deseaba ser violada y asesinada por esos degenerados?!" - inquirió la mujer con verdadera furia.

"¿Y quién aceptó unirse a ellos en primer lugar?. Tu juventud y tu inexperiencia se aliaron en tu contra, eso también debe ser tomado en cuenta; pero fuiste tú quien creyó ese absurdo de crear un país mejor con el filo de tu espada. ¿Acaso no pensaste que un nuevo régimen se vería muy mal en el extranjero si se supiera que había usado sicarios durante la guerra?. Lo dudo, pues a esa edad no podías tener esa visión. Si hubieras seguido mi consejo de no meterte en cosas de las que no supieras todas sus implicaciones por ti misma, otra hubiera sido la historia" - sentenció el maestro.

"¿Y qué me dices de Himura?. Él también hizo lo mismo y al final de la guerra no lo mandaron a matar" - contestó la espadachín con algo de celos.

"Su historia es muy diferente; es cierto que cometió el mismo error tuyo o incluso peor porque se fue sin aprender el ougi del estilo, pero circunstancias que no vienen al caso mencionar hicieron que al final de la guerra él mismo desapareciera sin dejar rastro por lo que todas las personas e incluso el gobierno le dieron por muerto y paradójicamente eso le salvó la vida" - respondió el hombre - "Sin embargo su sucesor, Shishio, no corrió la misma suerte y fue quemado vivo con las consecuencias que todo eso trajo y que tú y yo conocemos... Ahora mírate, completamente entregada al mismo espíritu de venganza que impulsó a Makoto en su fallida cruzada" - concluyó Seijuro.

"Pues te equivocas, si estoy acá es porque deseo un mejor país sin un gobierno corrupto que lo dirija" - dijo Klaudia.

"Palabras más, palabras menos eso era lo que profesaba Shishio... quizás eso te sirva para engañar a los demás e incluso para engañarte a ti misma, pero conmigo no funciona. Sé perfectamente que dentro de ti lo único que hay es una enfermiza sed de venganza, la cual te impide disfrutar de las cosas buenas que te ha dado la vida luego de ese episodio oscuro que atravesaste al final de la Era Tokugawa" - sentenció el representante de la escuela Hiten Mitsurugi.

"Una vida llena de penurias y sacrificios, una guerra y vivir en la zozobra batalla tras batalla es lo único que he tenido luego de eso" - contestó la mujer mirando al hombre de frente.

"¿Y qué me dices de Takashi?" - preguntó Seijuro sin inmutarse.

"¿Nani?" - preguntó la mujer visiblemente sorprendida por la pregunta.

"¿Con quién crees que estás hablando?. Recuerda que la base del estilo Hiten Mitsurugi es poder ver las emociones del oponente para poder predecir su próximo movimiento. Y por si lo olvidaste soy el Hiko Seijuro XIII, maestro del Hiten Mitsurugi Ryu" - comentó el maestro con mirada cómplice - "Además, dudo que alguien pueda evitar darse cuenta de lo que sientes por ese sujeto; con sólo observar cómo le ves puedo conocer no sólo que le amas, sino que ese amor es más grande de lo que tú misma pudieras llegar a admitir. Y volviendo a lo que te dije antes, él es algo bueno que te ha dado tu vida de la cual te quejas tanto; dime, ¿Crees que si el gobierno no hubiera intentado matarte lo habrías conocido?" - inquirió el hombre.

"Yo... no sé, no sé nada, no entiendo qué es lo que tratas de decirme" - dijo la mujer empezando a mostrar signos de debilidad - "Además, no tenía que pasarme aquello para conocer al hombre que abriera mi corazón; es igualmente probable que de no haber sucedido esa pesadilla hubiera conocido a una persona que despertara ese mismo sentimiento en mí" - refutó la mujer.

"Tienes razón, y también es probable que hubieras tenido una vida llena de soledad y tristeza. No puedes quedarte recordando lo que viviste y tratando de continuar esa venganza que iniciaste con los que te violaron... ¿Acaso crees que ese niño a quien cortaste en pedazos tuvo culpa de que su padre fuera un desalmado?. ¿Qué me dices de su esposa?. Eso lejos de vengar tu mancha te convirtió en un ser depravado, no sólo porque tomaste la vida de un inocente sin razón alguna, sino porque también violaste los preceptos del estilo de espada que usas al sesgar la vida de un débil en lugar de protegerla" - argumentó el maestro con bastante dureza en su mirada.

"Yo... ¡BASTA!. ¡DEJA DE ATORMENTARME!. ¡Suficiente tengo con las pesadillas recurrentes en mis sueños!. Ese niño no tenía que haber muerto, pero... YO TAMPOCO TENÍA QUE HABER SIDO VIOLADA. Todo es culpa de este gobierno maldito, de no haber sido por ellos yo ahora tendría una familia y estaría viviendo en paz; sin embargo, estoy envuelta en esta guerra y no sé si termine con vida a en un charco de sangre. Además, tú que tanto alardeas diciendo que el destino de un país no se cambia con una espada, ¿Qué haces defendiendo a los Meiji? - inquirió la guerrera.

"Es cierto que estoy peleando de su lado, pero los motivos que me han llevado a ello no son esos que tú crees; yo no profeso esas banalidades románticas de usar una espada para cambiar, destruir o construir una Era. Si estoy acá es por dos razones; la primera porque, como todo guerrero, dentro de mí yacen la flama del combate y el amor por la batalla y sabía que en ésta estarían los mejores peleadores del país por lo que no resistí la tentación de venir a buscar una buena confrontación; la cual, por cierto, aún no he tenido. La segunda es mucho más egoísta que la anterior; me imaginé que tú estarías ligada en eso de la sociedad por ciertos rumores que llegaron a mis oídos sobre una mujer que manejaba la espada como los Dioses y mis sospechas quedaron confirmadas al enterarme de que esa mujer usaba el Hiten Mitsurugi Ryu, fue entonces cuando decidí venir para tener esta charla contigo luego de tantos años. Así que, como puedes ver, no estoy acá por ideales absurdos e inalcanzables sino por razones mucho más mundanas" - contestó Seijuro.

"Vaya, creo que nunca cambiarás" - dijo entre risas la mujer - "En fin, es una lástima que no hayas podido tener una batalla a tu altura, pero al menos pudimos hablar, una de dos no es tan malo dada la situación... y sí, es probable que la venganza sea parte del motor que me mueve en esta "campaña irrealizable", pero reconozco que soy una idealista sin remedio y el sueño de una mejor patria es algo que me mueve y si puedo intentar alcanzarlo, trataré de hacerlo... fue un gusto volver a hablar contigo shisho, quizás esta sea la última vez que nos veamos y si es así no quiero despedirme sin darte las gracias" - concluyó Klaudia.

"¿Y eso por qué?".

"Por haberme salvado de esos ladrones y haberme recibido a tu lado cuando no tenía a nadie; por haberme enseñado el estilo y darme una razón para vivir... e incluso ahora, por haberme abierto los ojos en algunas cosas... ja ne shisho".

"O-itamashite Kraudia-kun ojalá y al final de todo esto puedas tener esa familia que tanto deseas y esa paz que tanto necesitas".

Seijuro y Klaudia se dirigieron hacia donde estaban los demás y mientras caminaban podían escuchar las palabras pronunciadas por el general Yamagata; en ellas se le exigía a la Sociedad del Dragón Negro una deposición inmediata de las armas y una rendición pacífica e incondicional; su derrota había sido clara, contundente y justa por lo que no tenían ninguna razón para continuar enfrascados en una lucha inútil que al fin terminaría con más muertos y el mismo resultado. Takashi y los otros líderes patriotas estaban en silencio, desde que el ex Daimío saludara al militar ningún otro sonido había salido de parte de ellos y en sus rostros se reflejaba una tranquilidad y gallardía envidiables. Para Kenshin y algunos de sus compañeros era la segunda vez que veían, cara a cara, al líder de las tropas enemigas, aunque la primera vez que le miraron no tenían idea de quién era; sin embargo, en esa oportunidad pudieron notar una serenidad que se salía de lo común y ese mismo sentimiento se hacía evidente en aquellos momentos. Una vez que el general terminó los formalismos de rigor era el turno de Takashi para hablar y responder a las peticiones realizadas por su contraparte Meiji; el hombre se mantenía con su rostro impávido y sus brazos cruzados en el pecho, y pasaron algunos instantes antes de que se decidiera a realizar algún movimiento. Finalmente, el ex Daimío miró a su alrededor y vio que Klaudia ya estaba a su lado, esto le tranquilizó pues no podía poner en marcha su estrategia si la mujer continuaba en su charla con el maestro del Hiten Mitsurugi Ryu. Acto seguido, el sujeto tomó una profunda respiración y se dispuso a iniciar un plan desesperado y peligroso, pero no menos suicida que las condiciones pedidas por Yamagata, pues sabía que una de ellas era la ejecución de los líderes rebeldes aunque el general había tenido sumo cuidado en no tocar ese tema...

"Pues, como ya se ha dicho, es evidente que esta batalla así como los territorios ocupados con anterioridad por nosotros se han perdido. Ello da al ejercito Meiji una victoria innegable y como guerreros que somos debemos aceptar cuando el karma no está de nuestro lado tal y como ocurre ahora" - empezó Takashi paseando su mirada por todos y cada uno de los líderes leales al Meiji para tratar de meterse en sus pensamientos y saber cómo reaccionarían ante lo que estaba a punto de decir - "Sin embargo..." - continuó - "...rendirnos ahora es condenarnos a una muerte deshonrosa de manos de unos seres sin moral y corruptos, porque aunque el general Yamagata tuvo cuidado en no decirlo, sabemos que una vez presos nos espera una ejecución inapelable" - concluyó el hombre.

"Y ¿acaso piensas que continuar esta batalla te garantizaría la vida?" - respondió el militar sin inmutarse ante lo dicho por su contraparte a pesar del asombro que ello causó en los demás líderes Meiji; pues, para el general estaba muy claro que él habría dicho lo mismo de hallarse en la situación de Takashi; y, por tanto, esas palabras lejos de sorprenderle, le confirmaban la madera de la que ese sujeto estaba hecho.

"No, sé perfectamente que continuar esta batalla es un suicidio; sin embargo, hay muchas formas de lograr un objetivo cuando uno tiene algo de tiempo para pensar" - el hombre se detuvo adrede para observar cómo reaccionaban los demás ante sus palabras - "Y yo he tenido el tiempo necesario para hacerlo" - prosiguió - "Por ello, mientras nosotros perdemos el tiempo en una charla inútil, mi comando élite: 'Los Guerreros de las Sombras' se dirige hacia la antigua capital con la orden directa de exterminar a todos los representantes del gobierno Meiji que se encuentran protegidos en esa ciudad así como también la destrucción de la base militar de la misma. Eso sin mencionar que un comando leal a mí y el cual estaba infiltrado desde hace mucho en Kyoto ha iniciado una serie de incendios estratégicos en la ciudad para generar desorden y desesperación entre los habitantes. Eso sí, les puedo adelantar que eso no es más que una distracción para la tropa que va en camino, aunque uno de los blancos primarios es la Residencia Amakusa, donde a estas alturas no debe haber ningún sobreviviente; así que como verán, yo al final diría que estamos en un empate porque sin líderes políticos no hay gobierno y ello traerá irremediablemente una gran inestabilidad, la cual, sumada a las consecuencias de esta guerra, sembrará el pánico y el caos por todo el Japón haciendo que esta nueva Era se derrumbe por sí misma".

Esta vez hasta el mismo Yamagata estaba petrificado ante las palabras de Takashi; si lo que ese sujeto había dicho era cierto, nada podría salvar a los representantes políticos resguardados en Kyoto pues la mayor parte del ejército estaba en el campo de batalla junto con los mejores guerreros del país, sin mencionar que los Onniwa Banshu habían sufrido un duro golpe del cual no se habían repuesto aún, por lo que no quedaba una resistencia capaz de enfrentar tamaña amenaza. El general no sabía con cuánta antelación el ex Daimío había dado esa orden y si el líder patriota les había confesado su plan era porque estaba seguro de tener el tiempo suficiente para no fallar. Mandar palomas mensajeras o emisarios para avisarle a sus hombres en la antigua capital era inútil pues no llegarían antes que la tropa enemiga, eso sin mencionar que quizás lo dicho anteriormente era una trampa para ganar tiempo y saber la ubicación exacta de los representantes siguiendo a las palomas o al emisario, aunque aquello era poco probable dado el estilo de Ibakate.

No obstante, el militar no era el único sorprendido; los demás líderes Meiji aún trataban de asimilar lo que habían escuchado. Tokio y Saito veían corroboradas sus sospechas aunque no de la forma en que ellos pensaban; si bien es cierto que ambos estaban listos para una maniobra sorpresiva, el hecho de conocer la magnitud de la misma les había dejado desarmados pues nada podían hacer para impedir la jugada. Situación parecida vivían Misao y Aoshi; el ninja estaba helado al pensar en las consecuencias que esa maniobra traería en el país, la desaparición de los miembros del gobierno sería catastrófica e incluso podría abrir la brecha para que alguno de los países extranjeros que participaban en el conflicto, como amigo o enemigo, tomara el control del Japón o peor aún, podría darle una oportunidad a China de invadir. Definitivamente lo que Takashi había planeado era una locura, pero dada su situación era comprensible que lo hiciera y eso era lo más desesperante; mientras que su acompañante pensaba en sus amigos del Aoia, era obvio que tarde o temprano tendrían que intervenir, pero esta vez no con la ventaja que tuvieron ante Shishio de saber sus planes de antemano, ahora les tocaba superar la sorpresa inicial y trazar planes de emergencia que a lo sumo protegerían su base y sitios aledaños, pero nada más... era terrible pensar que el resto de la ciudad se hallaba prácticamente indefensa dada la enorme movilización de tropas al frente, pero la realidad no era otra. El otro sentimiento que ambos compartían era la incertidumbre de saber si de verdad los ocupantes de la Residencia Amakusa estaban muertos, pues de ser cierto sería un golpe casi mortal para muchos de sus compañeros porque incluso ellos mismos se sentían dolidos al pensar en la pérdida de sus amigos.

Soujiro estaba hasta cierto punto divertido con el vuelco que había tomado la situación y era que una y otra vez la balanza se inclinaba para un lado y para otro, pero sin un peso definitivo; hacía minutos parecía que todo estaba perdido para los patriotas y que el gobierno había salido airoso de la guerra, pero ahora las revelaciones de Takashi indicaban que a pesar de la victoria lograda en el frente el gobierno Meiji tenía los días contados. El samurai pensaba que ni Shishio en sus peores pensamientos quería ver un país en anarquía y caos pues precisamente una de sus razones para querer el control era evitar aquello; no obstante, Japón estaba a punto de entrar en una de las etapas más oscuras de su historia y nadie podía evitarlo... al final Shishio tuvo razón en algo; este gobierno era demasiado débil para subsistir... Por su parte, Omasu estaba desesperada al pensar lo que tendrían que pasar sus amigos en el Aoia para tratar de proteger la ciudad, era evidente que serían tomados de sorpresa y ello les restaba muchas posibilidades de éxito y peor, Kaoru, Megumi y los demás estaban prácticamente indefensos en la Residencia de los Amakusa y un ataque directo sería fulminante para ellos y la sola idea de creerles muertos la horrorizaba, no sólo por perder a unos amigos especiales sino por las consecuencias que esas muertes podrían traer...sobretodo en Kenshin, Shougo y Sanosuke...

Sanosuke ni siquiera pensaba en Kyoto o el Aoia o los problemas en el Japón, lo único que se repetía una y otra vez en su cabeza era la frase lanzada por Takashi sobre los ocupantes de la Residencia Amakusa. El guerrero estaba inmóvil ante la idea de que su ángel estuviera muerto; eso no podía ser cierto, no podía porque ella le hizo una promesa y tenía que cumplirla, tenía que hacerlo. El había mantenido su palabra y no podía esperar menos de su mujer; sin embargo, las circunstancias, la vulnerabilidad del lugar, la decisión del ex Daimío, el poder que había presenciado en Los Guerreros de las Sombras; todas esas cosas se unían para hacerle pensar que las probabilidades de sobrevivir a un ataque de ese calibre eran mínimas, pero eso era impensable porque ni siquiera merecía consideración la sola idea de perderla para siempre; si durante el año en que ella estuvo en Holanda sentía cómo su alma se hacía pedazos, no quería ni imaginar su suerte si su amada moría...

Misanagi no podía ocultar su asombro ante la nueva realidad que se presentaba ante sus ojos; si bien es cierto que la situación política del Japón le era indiferente apenas un año antes e incluso quiso conquistar el país con ayuda de Melders y los demás de la Sociedad de los Caballeros Negros; no era menos real que habían sucedido muchas cosas en su vida y que ella misma había cambiado mucho tanto en pensamientos como en emociones. Era por eso que le dolía imaginar el caos que sobrevendría a raíz de todo aquello y lo peor era saber que Kaoru y los demás probablemente se encontraban sin vida. La ninja recordaba a la mujer de Kenshin con cariño pues nunca recibió malos tratos de su parte cuando eran enemigas y eso es de destacar; además estaba la hermana de su esposo y su fiel discípulo junto con ese agradable jovencito alumno de la señorita Kamiya. Ella sabía que el golpe para Kenshin iba a ser terrible de ser verdad todo aquello y ni qué decir de su esposo quien estaba pasmado y sin poder reaccionar aún; definitivamente era necesario pasar a la acción pronto o la desesperación haría presa de todos.

Kenshin y Shougo no pensaban en política en esos momentos, para ambos Samurai la posibilidad de perder a sus seres amados era algo que les carcomía el alma y casi les impedía respirar. Quien otrora fuera Battousai pensaba en Yahiko y el futuro que tenía por delante, pero su corazón casi se le salía del pecho al imaginar a su adorable Kaoru muerta; no, eso era demasiado horrible para ser cierto. Ya había vivido esa angustia tras la muerte de Tomoe y le tomó más de 10 años y conocer a su actual esposa para sobreponerse y estaba seguro de ser incapaz de superar otro golpe como aquel. Si ella estaba muerta ya él no deseaba vivir ni tenía por qué luchar... El cristiano, por su parte, pensaba en su discípulo y en su hermana; era injusto que la angustia vivida al pensar que Sayo moriría de tuberculosis reapareciera, pero esta vez de forma cruel e implacable. Ella era demasiado importante en su vida pues fue quien le apoyó y acompañó desde que tenía uso de razón y por quien aprendió a luchar debido a que de ese modo la protegería siempre; y, ahora le había dejado lejos y su descuido podía haberle costado la vida... no, aún no estaba seguro de su muerte; y mientras no lo estuviera tendría esperanzas, por pequeñas que fuesen, Sayo había demostrado ser fuerte y decidida y estaba seguro de que si había alguna forma de sobrevivir ella la encontraría; no, la esperanza aún no estaba perdida...

Fue en ese momento de incertidumbre y decisión cuando la ninja mayor salió de su estupor y tomó las riendas de la situación.

"No saquemos conclusiones apresuradas; a pesar de todo lo que Takashi ha dicho o pueda decir, sabemos quiénes son nuestros amigos y sabemos que no se dejaran matar tan fácilmente; además si nos detenemos a pensar por un poco, el tiempo que ha pasado desde que los guerreros de las sombras desaparecieron de la batalla y este momento no es muy grande y si partimos ahora quizás podamos ayudar a nuestros amigos y evitar una mayor masacre" - dijo Misanagi con decisión en su mirada.

"Yo estoy de acuerdo con ella y también iré a ayudar" - respondió Aoshi.

"Yo también voy" - completó Misao.

"Cuenten con nosotros" - intervinieron Soujiro y Omasu.

"Yo no me quedaré de brazos cruzados" - aclaró Tokio.

"Ni yo" - añadió Sanosuke.

"Entonces no se diga más; imagino que Shougo y Saito también irán así que no perdamos más tiempo y partamos de una vez" - finalizó Kenshin.

Mientras tanto Seijuro miró con decepción a su pupila antes de hablarle.

"¿Cómo pudiste aprobar algo así?" - preguntó el maestro sorprendido.

"Lo siento, pero mi vida y la del hombre que amo están primero y luego se encuentra mi causa, aunque no espero que lo entiendas" - respondió la mujer en voz baja.

"Yo estaba seguro de que aún tenías una oportunidad de volver al camino correcto y dejar de incumplir los preceptos de la espada que manejas, pero ahora veo que ya no tienes salvación y que estás perdida sin remedio en ese abismo que tú misma has creado bajo tus pies; siento pena por ti Klaudia..." - sentenció Seijuro - "Yo también iré" - añadió dirigiéndose a los demás.

La mujer apretó los puños con rabia, pero se mantuvo en silencio pues ya era hora de ejecutar la maniobra de escape; ella sabía que era sumamente arriesgado lo que se proponían a hacer, pero dadas las circunstancias no tenían una mejor opción; era todo o nada en ese momento. Segundos después una tremenda explosión sacudió todo el campo de batalla y muchas bombas de humo fueron arrojadas por parte de los soldados patriotas por lo que la visibilidad mermó considerablemente en pocos segundos y eso era lo que estaban esperando Takashi y los demás; si iban a escapar era en ese instante porque la cortina de humo no duraría mucho dada la extensión del terreno; fue entonces cuando sintió cómo era asida con una fuerza extraordinaria por el brazo, para luego ser halada lejos de los líderes Meiji. Instantes después se encontraba en medio de una lluvia de disparos tratando de llegar al pie de la colina. Durante su retirada anterior a la batalla final, Takashi envió de forma discreta palomas mensajeras a la poca gente que le quedaba en su base en Osaka y mandó a pedir unos caballos hacia la zona dónde se dirigía; una vez que inició la batalla final por otras palomas mensajeras le indicó su posición y ordenó que les esperaran en la base de la pequeña colina justo detrás de sus tropas para ocultarse de la vista de los Meiji. La mujer estaba junto a Takashi y Melders estaba detrás de ellos seguido muy de cerca por Katsuhiro; la balacera era cruenta y muchos soldados de bando y bando cayeron abatidos; y, era que debido a la maniobra de rendición de los patriotas todos habían abandonado sus puestos en las "trincheras" del terreno quedando a merced de las balas enemigas. No pasó mucho tiempo antes de que un grito ahogado detuviera a la mujer quien al darse vuelta pudo ver a Kaeda agonizando en un charco de sangre por detrás del alemán quien también se había detenido al igual que Takashi. El ex Daimío quiso acercarse a él, pero sus palabras le detuvieron.

"No se detenga por favor... Debe salvarse para que nuestra causa siga o al menos para que no todo se haya perdido y quede alguien que pueda contar nuestra versión de los hechos... si todos morimos pasará lo mismo que cuando Shishio y los Meiji ocultarán la verdad de lo sucedido para dar a conocer su propia historia. Ustedes deben vivir aunque sea para huir del país, mi karma fue morir en este campo de batalla ahogado en un charco de sangre, pero lo hago con honor protegiendo la causa en la que siempre creí y protegiendo a mi líder hasta el final; por favor, no haga que esto sea en vano; corra y sálvese. Mire a todos esos soldados luchando para servirle de cortina en su huida, no permita que ellos mueran por nada..." - el hombre ya no pudo hablar más pues se ahogó en su propia sangre y su cabeza cayó inerte sobre el suelo manchado de rojo.

"¡No hay tiempo que perder!". ¡Si nos detenemos más será tarde para escapar!" - indicó Melders con vehemencia.

"No será en vano ni tu sacrificio ni el de los demás porque el mundo sabrá la verdadera historia de esta confrontación; lo juro por mi honor" - dijo Takashi antes de retomar la carrera que traía.

Los líderes Meiji estaban tratando de buscar un sitio donde resguardarse del fuego cruzado imperante porque otra maniobra significaba la muerte; era difícil ver hacia dónde se iba debido a la escasa visibilidad producto de las bombas de humo y pronto todos se vieron metidos en agujeros naturales del terreno escuchando con desesperación cada detonación y deseando que todo terminara de una buena vez. Cerca de ellos, el general Yamagata trataba de trazar alguna estrategia para ponerle fin a esa situación que se había salido de control; si no hacía algo pronto los soldados restantes se aniquilarían mutuamente y serían muchas vidas malogradas innecesariamente; por ello, el militar tomó una resolución y galopó hacia las tropas patriotas.

"¡Por favor!. ¡Alto al Fuego!. No podemos matarnos de esta forma, ya la guerra terminó y no vale la pena toda esta masacre. Entiendan, es necesario que todo esto acabe. Ordeno a mis hombres que bajen sus armas y les pido a los soldados de la sociedad que hagan lo propio con las suyas" - dijo el general arriesgando su propia vida al situarse en medio de ambos ejércitos y los disparos - "Ya basta de tanta muerte, ya basta de tanto odio, no podemos construir un verdadero país si nos matamos unos con otros; es necesario que..." - el discurso del militar fue silenciado por un disparo que hizo impacto en su cuerpo, tumbándolo de su caballo.

Una bala perdida en medio del humo había herido al general y este hecho hizo que ambos ejércitos cesaran los disparos e iniciaran otra tregua. Finalmente el humo se disipó y resultó visible toda la muerte que ese enfrentamiento había dejado, más sangre se podía ver y más cuerpos inertes yacían en la tierra; sin embargo, Kenshin y varios altos oficiales del ejército Meiji corrieron como locos en auxilio de quien fuera uno de los héroes de la restauración e ícono de la nueva Era, pero al llegar junto a él se hizo evidente que la herida era mortal y que la vida de ese ser extraordinario se iba junto a la sangre que emanaba de su cuerpo. Ninguno de los presentes atinaba a decir palabra alguna pues todos sabían la enorme pérdida que significaba la muerte del general, por ello nadie sabía qué hacer o decir y fue en ese momento cuando los ojos del hombre se abrieron y sus labios se movieron para proferir su epitafio...

"No culpo a nadie de mi muerte más que a mí mismo, no fui obligado a colocarme en el medio de ambos bandos y fue esa decisión la que ahora me cuesta la vida; por ello no deseo retaliaciones de ningún tipo contra el ejército enemigo. Ya mi tiempo se ha terminado y ahora comienza el tiempo de ustedes; general Hideoshi, coronel Tabashiki sé que en sus manos nuestro ejército no perderá el rumbo que traté de darle, pero en estos momentos es cuando más necesitamos de amigos en quien confiar y más aún si el plan de Takashi da resultado" - comenzó el militar mostrando una calma y lucidez sorprendentes - "Kenshin amigo, sé que estás en esto muy a tu pesar y que esta guerra te ha hecho matar de nuevo; eso me duele porque sabía lo que significaba esa promesa hecha diez años atrás, pero no dejes que tu lucha muera aquí, aún tienes débiles que proteger y más aún cuando es posible que el gobierno desaparezca. Piensa que es hora de tomar otro tipo de responsabilidades en toda esta realidad que nos ha tocado vivir" - fue entonces cuando la muerte comenzó a mostrar que poco a poco se apoderaba de aquel hombre - "Protejan el espíritu de esta Era mucho más que a la Era misma; mientras el país está en paz y la gente tenga justicia, el título de un tiempo no es importante. No vean esto como una pérdida sino como una oportunidad, más que pensar en lo que se ha destruido, imaginen cómo construir algo mejor a partir de ahora. Tienen una enorme responsabilidad en sus manos y espero sepan aprovecharla para que el Japón nos registre a todos en las páginas inmortales de su historia... hasta siempre amigos míos" - y al concluir esa frase la vida se fue del militar más honorable, honrado y querido de todo el país.

Muchas lágrimas se vieron entonces, iguales y subalternos; desconocidos y amigos; aliados y enemigos; fueron muchos los que sintieron la muerte del general. Había sido él quien con su parsimonia e inteligencia había llevado a los Meiji a la victoria y su prudencia y respetabilidad era una de las pocas cosas que mantenía al gobierno firme. Esta pérdida junto a las de los representantes del gobierno, si ocurría, dejaría al país completamente a la deriva lo que colocaba a ese futuro soñado de paz mucho más lejos de lo que se creía en un principio, pues con Yamagata vivo aún había esperanza de una transición pacífica, pero su muerte dejaba una gran incertidumbre en el corazón de los presentes. No obstante, había decisiones que tomar y problemas que solventar; ya se había hecho evidente la fuga de los líderes patriotas y eso era algo que complicaba aún más la situación, aún cuando también se supo que Katsuhiro Kaeda, el cuarto al mando, había perdido la vida en la huida. Además, estaba la necesidad de ir hasta Kyoto a tratar de detener los planes del ex Daimío por lo que era necesario un plan de acción. Fue entonces cuando el segundo al mando del ejército intervino.

"Es imperativo detener a los tres líderes que se han dado a la fuga porque de otro modo no podremos controlar por completo esta rebelión; sin mencionar que necesitamos saber qué es lo que ha ocurrido y está ocurriendo en Kyoto para tratar de evitar males mayores si ello es posible" - comenzó dirigiéndose a los presentes - "Ya la batalla acá ha terminado, los hombres de la sociedad han depuesto sus armas y están siendo puestos bajo nuestra custodia por lo que esta parte ha sido resuelta... aunque nos ha costado un alto precio..." - concluyó casi sin voz - "Si movemos nuestro ejército hasta Kyoto o en persecución de los fugados nos demoraríamos mucho; por eso creo que ustedes..." - dirigiéndose a Kenshin y los demás - "...podrían prestarnos un soporte valioso en estos momentos y si Yamagata les tenía plena confianza no seré yo quien actúe en de otra forma".

"Entonces es necesario que nos separemos; un grupo deberá perseguir y detener a Takashi, Klaudia y Melders; y el resto deberá partir hacia Kyoto de inmediato para hacer un reconocimiento del lugar y detener los planes de ese sujeto" - dijo Saito tomando la iniciativa.

"Yo iré tras Takashi... hay asuntos pendientes que debo saldar" - comentó el cristiano con decisión.

"Yo iré contigo" - añadió Misanagi con faz serena.

"Yo iré a Kyoto" - dijo Kenshin con dejos de desesperación.

"No creo que eso sea conveniente" - replicó Saito - "Opino que tú, Shougo y yo vayamos tras ellos, pues a la hora de luchar tendremos mejores oportunidades de vencer. Es bien conocido que Klaudia maneja el Hiten Mitsurugi Ryu y si Takashi es líder por encima de ella quiere decir que de algún modo debe ser más fuerte; eso sin mencionar que no sabemos con qué nos podamos topar en el camino".

"¡¿ES QUE NO ENTIENDES?!. ¡Kaoru puede estar muerta a estas alturas!. Debo ir a salvarla" - contestó Himura exasperado.

"Si eso es lo que te obliga, confía en mí para protegerla" - intervino Seijuro - "Ya una vez me pediste que cuidara de ella mientras ibas a luchar contra Shishio ¿recuerdas?; bien, pues esta vez soy yo quien te pide me dejes ayudarla. Esos sujetos llamados Los Guerreros de las Sombras me han dejado intrigado por algunas cosas y deseo verlos cara a cara de nuevo por lo que he decidido ir a Kyoto. Tu responsabilidad es otra y en el fondo no sólo lo sabes sino que lo deseas; tu karma no es ir a la antigua capital en una operación de apoyo, tu destino es enfrentar tus temores persiguiendo a Takashi para saber de una buena vez hasta dónde puedes llevar tus nuevos ideales. No te preocupes por la chica, deja todo en mis manos; yo la protegeré hasta tu regreso, tienes mi palabra" - terminó el maestro.

"Shisho..." - dijo Himura en voz baja para luego tomar aire y continuar - "Bien, en ese caso confío en usted y sé que todo estará bien para Kaoru y los demás allá en Kyoto" - al decir esto el Samurai tomó una corta pausa antes de proseguir - "Y tiene razón, hay muchas cosas que debo enfrentar y estoy seguro de que esta persecución me dará muchas de las respuestas que busco" - terminó el pelirrojo.

"Cuenten conmigo también para ir tras esos sujetos" - añadió Tokio dando un paso al frente con mirada tranquila.

"En ese caso todo está arreglado; Kenshin, Shougo, Misanagi, Tokio y yo iremos tras los escapados y los demás irán a Kyoto... al menos que haya alguna objeción" - concluyó el lobo.

Ninguno de los presentes estuvo en desacuerdo respecto a la estrategia trazada por lo que todos se dispusieron a alistar sus monturas para dirigirse hacia su destino según cada caso. Durante esos minutos algunos trataron de conversar para liberar las tensiones y otros lo hicieron para despedirse. Sin embargo al guerrero que aún llevaba la palabra "malo" pintada en su camisa no le dio buena espina ver al cristiano y su esposa acercarse; no obstante, esperó con calma a que llegaran y tomó la iniciativa de la conversación.

"Imagino que tendrás algo importante que decirme porque no creo que sólo vengas a desearme buena suerte" - dijo el guerrero en su actitud arrogante y retadora de siempre.

"Pues no te equivocas, he venido a decirte algo de suma importancia... para ambos" - contestó el Samurai con calma.

"¿Nani?" - preguntó Sanosuke con curiosidad porque la reacción que había tenido el cristiano no era la que esperaba; además, ¿a qué diablos se refería con 'algo de suma importancia para ambos'?.

"Sé que tu decisión de ir a Kyoto obedece a que estás preocupado por el estado en que pueda encontrarse Sayo luego de escuchar las cosas que dijo Takashi" - prosiguió Amakusa con el mismo tono con el que había iniciado la plática.

"Pues sí; si ese sujeto dice que la Residencia donde vive era uno de los blancos es muy probable que ella esté en grave peligro y ya que todo esto terminó mi lugar está junto a ella para protegerla de lo que pueda pasar y sólo espero que pueda llegar a tiempo..." - respondió Sagara apretando los puños debido a la impotencia que sentía - "¡Demonios!. Sólo deseo que esté bien, si algo le sucede yo..." - de pronto Sanosuke calló al ver que estaba perdiendo el control de sí mismo enfrente de Shougo y el guerrero no quiso mostrarse débil ante el cristiano.

"Descuida, no tienes que callar para probarme nada; yo ya me di cuenta de ciertas cosas y aunque no termino de digerir la decisión de mi hermana de casarse contigo, al menos ahora puedo ver algunas de las cualidades que ella vio en ti. No cabe duda de que posees una enorme valentía y fortaleza de espíritu, y ello te ha hecho un guerrero digno de admirar... aunque muchas veces tu terquedad e idiotez te traicionan" - concluyó Shougo con una pequeña risa.

"Sin mencionar que sigo siendo un vago, ¿no?" - completó Sagara en el mismo tono de broma de Amakusa al ver que el Samurai no venía con aires de confrontación.

"No sé si algún día tú y yo podamos ser buenos amigos y sólo el destino tiene la respuesta a esa interrogante, pero lo que sí te diré es que espero hagas muy feliz a mi hermana porque ella se lo merece y debo admitir que el amor que siente por ti es muy grande como para no ser tomado en serio. Sayo ha sido, es y será una persona significativa en mi vida y por esa razón me cuesta verla alejarse de mí y de mi protección; no obstante, sé que no debo meterme en sus decisiones y debo aceptar que te ha elegido a ti para compartir su destino y su futuro. Por ello, he venido a decirte que cuento contigo para que la protejas ahora que corre un gran peligro y a darte mis buenos deseos para que puedan tener mucha dicha juntos una vez que toda esta pesadilla acabe" - finalizó Shougo ofreciéndole su mano derecha tal y como se hace en occidente para saludar a un amigo.

"Vaya, no sé qué decir; la verdad es que me has tomado por sorpresa" - dijo Sanosuke dándole la mano al cristiano - "Ojalá y algún día podamos ser buenos amigos, yo al menos no me opongo. Y respecto a Sayo; pues, yo estoy dispuesto a cuidar de ella y a hacerla feliz porque su felicidad es la mía y porque ella se merece eso y mucho más. Lo único que deseo ahora es llegar a tiempo para protegerla y tienes mi palabra de que la resguardaré con mi vida si es necesario" - completó el guerrero con la mirada firme.

"Entonces puedo irme tranquilo" - dijo el cristiano dando media vuelta y comenzando a alejarse "Hasta pronto Sanosuke Sagara".

"Hasta pronto Shougo Amakusa" - se despidió el luchador sin poder creer aún que ese sujeto, que a veces resultaba tan obstinado, había aceptado su relación con Sayo y le había depositado su confianza para protegerla. La verdad era que estaba comenzado a creer lo que una vez había escuchado en uno de sus tantos viajes... las situaciones extremas sacan lo más extraordinario y noble de las personas.

Shougo y Misanagi siguieron su camino en busca de sus monturas cuando fueron detenidos por el actual líder del clan Sanada, quien, al parecer, tenía algo importante que hablar con la Ninja.

"Imagino que vienes a despedirte pues supongo que ustedes irán a Kyoto a prestar apoyo" - comentó la mujer.

"Bueno, sí vengo a despedirme, pero no porque vayamos a ir a Kyoto... la verdad es que ya nuestra misión acá ha sido cumplida; Melders y la sociedad nos asestaron un duro golpe al destruir nuestra antigua base y matar a muchos de los nuestros y por ello decidimos pasarle factura peleando en su contra en esta batalla definitiva. No obstante, una vez concluida la misma ya no tenemos razón para continuar aquí; en Kyoto están los Onniwa Banshu y no queremos iniciar un conflicto con ellos por entrar en su territorio" - respondió Haita.

"Vamos, ¿hasta cuándo seguiremos con esa rivalidad contra los Onniwa Banshu?. Fue ya hace mucho tiempo cuando ellos decidieron separarse de nuestro clan y formar su propio grupo; además dudo mucho que Misao, Okina y los demás sientan esos recelos contra nosotros y te lo puedo asegurar pues a pesar de haber luchado en su contra, ellos fueron en mi busca para que les ayudara como aliada, y recuerda que aún era la líder de los Sanada cuando eso" - replicó la mujer.

"No puedo negar que hay razón en lo que dices, pero de todos modos no podríamos ir sin establecer al menos un acuerdo con ellos; existan o no rivalidades, Kyoto es su centro de operaciones y no me parecería correcto ir allá como grupo activo sin su consentimiento, incluso si fuera una misión encubierta. Es lo mismo que exigiríamos de su parte si fueran como grupo activo a los alrededores de nuestra nueva base; eso es parte del respeto que debemos tenerle a su organización" - insistió el ninja.

"Entiendo, pero eso puede arreglarse" - añadió Misanagi para luego dirigirse a su esposo - "¿Podrías ir por Misao?, creo que esto debe continuarse con una charla entre los líderes de ambos grupos" - concluyó la mujer.

"No hay problema, ya regreso con ella" - contestó el Samurai yendo en busca de la chica.

"Imagino que te ha ido muy bien con él" - inquirió Haita sonriendo.

"Bueno, al menos ya superamos los problemas que teníamos al principio y creo que salimos bien librados" - respondió Misanagi con faz cálida - "Vaya me sorprendió que dijeras esas palabras tan políticas hace un momento, tomando en cuenta que más de una vez mandamos espías a Kyoto para enterarnos de los movimientos de los Onni" - terminó la mujer.

"Ja, ja, ja, pues sí, no puedo negarlo, pero también sabes que de haber sido descubiertos, los Onni habrían podido matarlos a gusto o hacer lo que quisieran con ellos por las razones que antes dije. Además, en esos tiempos ambos grupos éramos enemigos por estar la medicina milagrosa en medio; sin embargo, ahora estamos en paz y no quiero violentar eso por un error de esa magnitud" - añadió el hombre.

"Ya veo, bueno espero que todo se solucione al hablar con Misao y que puedan ir porque allá se va a necesitar toda la ayuda posible si lo que dijo ese sujeto es cierto".

"Sí, aún no puedo creer que se haya atrevido a tanto; las consecuencias de esa acción podrían ser desastrosas... incluso podría significar el final de esta era" - comentó Haita.

"Lo sé y es por ello que debemos tratar de detener esa maniobra antes de que se lleve a cabo de forma definitiva; de otro modo, lo hecho en toda esta campaña contra la sociedad habrá sido en vano" - dijo la mujer.

"Por cierto, todos te extrañamos en la base; incluso hay quienes creen que pronto te hartarás de tu nueva vida y regresarás con nosotros" - contó el ninja sonriendo para cambiar el tema a uno menos tenso.

"Vaya, imagino que fueron los mismos que me aceptaron de regreso como líder luego del desastre con los caballeros negros sólo por ser bonita" - añadió entre risas la mujer.

"Pues eso creo" - contestó el hombre riendo para luego tornarse serio y continuar - "Sin embargo, se ha decidido que eres bienvenida en nuestra base cuando desees ir; todos respetamos la decisión que has tomado y la nueva vida que comenzaste; además, estamos en nuevos tiempos y creo que algunas de las viejas reglas deben ser modificadas. Si alguna vez quieres visitarnos siéntete libre de hacerlo, puede que ya no seas nuestra jefa, pero sigues teniendo un lugar junto a nosotros y en nuestros corazones" - concluyó el ninja.

"Vaya, pues me has dejado sin palabras" - respondió Misanagi con su voz comenzando a quebrarse - "¡Ja!, ya no me conozco, ahora mis emociones salen a flote cada vez que quieren y me es muy difícil controlarlas... agradezco mucho tus palabras y puedes decirle a los demás que ellos también tienen un lugar en mi corazón y que cuando todo esto termine les visitaré con frecuencia para no olvidar la amistad que nos une; además, mi casa siempre estará abierta para recibirles..." - finalizó la ninja.

"¡Hola Haita!. ¡Tanto tiempo desde la última vez que pudimos conversar!" - dijo Misao, quien acababa de llegar acompañada de Aoshi y del cristiano, con alegría.

"Mis saludos y sí, ha pasado mucho desde entonces" - respondió Haita.

"Me ha dicho Shougo que ustedes quieren ir a Kyoto para ayudarnos a detener la maniobra de Takashi" - comentó Misao sin perder su buen humor.

"Pues sí, pero no queremos hacerlo sin el consentimiento de ustedes; la antigua capital funge como su base de operaciones, además nuestras relaciones no han sido las mejores...".

"No hay cuidado; es cierto que al inicio éramos dos grupos enemigos e incluso cuando sucedió lo de la medicina milagrosa se abrieron viejas heridas, pero ya eso es parte del pasado y ahora ustedes han demostrado que están de nuestro lado sea por los motivos que sean y si ello puede significar el inicio de una alianza entre ambos grupos resultaría muy beneficioso. En estos momentos su ayuda sería muy valiosa por lo que si desean partir a Kyoto con nosotros nos encantaría recibirles... lo único que les pediría sería que se dieran prisa porque no hay tiempo que perder" - finiquitó la ninja menor.

"Entonces no se hable más; le avisaré a los otros que iremos a Kyoto y estaremos listos para partir enseguida. Muchas gracias por todo Misanagi y mucha suerte en la misión que se disponen a cumplir; para ti también Amakusa. Nos veremos luego" - dijo Haita mientras partía a buscar a los demás.

"También les deseo mucha suerte amigos, espero que puedan capturar a esos sujetos... y muchas gracias por todo Misanagi, no sé cómo agradecerte lo que hiciste por mí en la batalla, pero puedes contar con mi sincera amistad" - comentó Misao.

"No tienes nada que agradecer, era lo menos que podía hacer en ese momento; y tú también tienes mi amistad. Espero que en el Aoia estén bien y que puedan llegar a tiempo para proteger la ciudad. Ya luego tendremos la oportunidad de sentarnos a hablar como es debido" - respondió la ex líder Sanada.

"Hai, hai" - contestó la Onni sonriendo.

"Bueno, creo que es hora de irnos, ya nos hemos demorado mucho y el tiempo es crucial en estos momentos. Mucha suerte a ambos y espero que salgan airosos de su misión" - dijo Aoshi mientras partía a buscar a los demás que iban a Kyoto.

"Mucha suerte para ustedes también, su misión no es menos importante y la responsabilidad que tienen en sus manos no es menor; espero que todo salga bien al final y que cuando esto termine podamos sentarnos y compartir ideas en una buena ceremonia del té" - respondió el cristiano mientras iba junto a su esposa a terminar de alistarse para partir.

Finalmente el momento de partir llegó por lo que todos salieron con rumbo hacia su destino; y, ya sea que fueran tras los líderes de la rebelión o a proteger la antigua capital, cada uno tenía una parte del futuro del país en sus manos y ello significaba una responsabilidad enorme. Ninguno sabía lo que se encontraría en la campaña que iniciaban, pero aún así las esperanzas de devolverle la paz al Japón se mantenían intactas y en la mente de todos estaba la idea de no dejar que la muerte de ese gran hombre y líder Aritomo Yamagata fuera en vano. Las cosas habían dado un vuelco completamente inesperado y era en esos momentos cuando necesitaban sacar lo mejor de sí mismos para poder devolver las aguas desbordadas al cauce pacífico que siempre deben tener; y es que una nación sumida en la guerra, la anarquía y el caos era una visión espantosa de algo ya vivido y que no se deseaba repetir...

Takashi, Klaudia y Melders seguían su marcha sin detenerse; los tres sabían que habían tenido muchísima suerte al escapar vivos de la situación en la que estaban y no deseaban cometer errores que pudieran ser fatales; hace tan solo horas los Meiji les tenían en sus manos y ahora podían gozar de una nueva oportunidad. No obstante, dicho escape le había costado la vida a muchos de los hombres de la sociedad y a uno de sus seguidores más leales: Katsuhiro Kaeda, quien incluso en su agonía veló por la seguridad de su líder. El ex Daimío sabía que a esas alturas sus hombres debían estar capturados y que ello marcaba el fin de la insurrección militar con el saldo de la derrota; sin embargo, si su estrategia funcionaba el país se vería envuelto en el caos y eso bien podría ser aprovechado por él para obtener el control. Pero en lo inmediato eran otras las preocupaciones que tenía en mente, dadas las circunstancias el líder de la sociedad sabía que los Meiji mandarían tras ellos a sus mejores hombres por lo que era necesario neutralizarlos antes de pensar en cualquier otra maniobra. Pero, a pesar de la prisa y la tensión, Takashi se había percatado de que el agotamiento se había apoderado de todos y lo menos que deseaba era que la debilidad jugara un papel decisivo en su contra, por esa razón decidió que era tiempo de buscar donde pasar la noche para reanudar el viaje a primera hora; además, Ibakate sabía que sus perseguidores también se verían forzados a acampar. No pasó mucho tiempo antes de que encontraran un lugar apropiado y de inmediato se dispusieron a comer algo de las provisiones que los suyos le habían dejado en las monturas.

"Vaya que estuvimos cerca allá atrás" - dijo Melders para romper el hielo.

"Aún no puedo creer que hallamos podido escapar con vida, las posibilidades eran mínimas" - añadió Klaudia.

"Sí, hemos tenido mucha suerte hasta ahora... y espero que la fortuna nos siga acompañando porque esto aún no termina" - completó Takashi.

En ese momento dos figuras femeninas aparecieron ante los otros, quienes apenas si notaron su llegada hasta que una de ellas se dirigió al ex Daimío.

"La zona está asegurada, no hay nadie en los alrededores ni hemos divisado personas acercándose" - reportó la más alta.

"Ya veo Inami, entonces ¿por qué no vienen a comer algo?. Vamos, sé que deben estar hambrientas pues no han comido nada al igual que nosotros" - respondió Takashi con cortesía.

"Muchas gracias maestro, pero estamos bien así; será mejor que reanudemos la vigilancia" - contestó la otra.

"Nada de eso, vamos, no me obliguen a ordenárselos, ¿cómo esperan estar listas para el combate si no se alimentan?. Yo no las entrené en el arte de las sombras para verlas morirse de hambre" - insistió el ex Daimío.

"Bueno, ya que insiste, muchas gracias" - dijo la chica que inició el reporte sin poder evitar sonrojarse un poco, acción que no pasó desapercibida para la Samurai a quien no le agradó mucho el gesto.

Pronto los cinco estuvieron disfrutando de una agradable comida y vaya si la necesitaban, había pasado casi un día desde la última vez que se alimentaron y ya sus cuerpos estaban sintiendo los rigores de una ardua faena; no obstante, el comer no fue obstáculo para que los presentes pudieran recordar los viejos tiempos y charlar sobre los planes futuros.

"Inami Onamoto y Nakomi Sato, vaya, parece que fue ayer cuando las vi en esa aldea y las llevé conmigo a mi casa. La verdad debo decir que me siento orgulloso de ambas, sus habilidades han progresado mucho junto a la de sus compañeros y pudieron darle una buena pelea a Kenshin y su grupo durante la batalla" - dijo Takashi sin dejar de mirar a ambas mujeres.

Inami Onamoto era una mujer de facciones finas y de porte elegante, su cabello negro mate al igual que sus ojos contrastaban con la blancura de su piel y ello le daba un toque de misticismo a su esbelta y atlética figura; de su cinto colgaban dos hoces pequeñas y era obvio que las mismas representaban sus armas de combate aunque la chica también era experta en artes marciales al igual que todos los miembros de los guerreros de las sombras. Nakomi Sato, por su parte, tenía una piel un poco más morena y unos ojos color café realmente cautivadores, su cara era hermosa aunque sus facciones no eran tan finas como las de su compañera, pero su cabello era mucho más sedoso y el color marrón claro del mismo creaba un contorno digno de ver; en su cinto llevaba una katana acompañada de un sai y la habilidad con que manejaba dichas armas era sorprendente. La primera tenía el cabello corto hasta la altura de las orejas y la otra lo llevaba arreglado en una cola que le caía hasta la mitad de su espalda. Ambas mujeres llevaban trajes similares a los que usaban los ninja, los cuales también eran usados por sus compañeros, pues eran cómodos para la batalla y el color negro de los mismos les permitía desplazarse de noche sin ser vistas.

"De nuevo le agradecemos sus palabras... pero, hay algo que nos gustaría saber" - inquirió Nakomi.

"¿Qué será?" - preguntó Takashi.

"¿Hacia dónde iremos ahora?. ¿Qué piensa hacer en estos momentos?".

"Imaginé que querrían saber eso; bien, nos dirigimos hacia nuestra base en Osaka, una vez allá trazaremos nuevas estrategias" - señaló Takashi.

"¿Nani?" - Exclamaron las dos mujeres sorprendidas.

"Pero ese será el primer lugar en que los Meiji buscarán porque a estas alturas imagino que algunos de los soldados prisioneros habrá confesado que nuestra base militar se encuentra en esa ciudad" - señaló Inami.

"Precisamente por eso es que iremos allá" - respondió Ibakate.

"¿Acaso está buscando una confrontación directa?. ¡Eso sería suicidio!" - dijo Nakomi con vehemencia.

"Creo que Inami y Nakomi tienen razón; no es muy prudente que nos dirijamos a Osaka, al menos no tan pronto" - acotó Melders para luego reflexionar unos instantes y continuar - "Aunque dudo mucho que los Meiji manden a todo su ejército en nuestra búsqueda; ellos tienen que consolidar el control en el territorio recuperado y contener lo que pueda pasar en Kyoto; no obstante, no creo que nos dejen escapar sin mandar a nadie tras nosotros... ¡Un momento!. ¡Claro!. Ya sé lo que pretende hacer; los Meiji al verse imposibilitados de usar sus tropas en nuestra contra en el corto plazo se verán forzados a mandar a Kenshin y los demás tras nosotros y ello nos dará la oportunidad de enfrentarlos uno a uno para sacarlos de en medio" - finalizó el alemán.

"Brillante deducción amigo mío, siempre he dicho que eres excepcional cuando analizas y una vez más me lo has demostrado, aunque no tomaste en cuenta otro punto que impide a los Meiji lanzar sus tropas en nuestra contra en lo inmediato; olvidaste que sería una maniobra arriesgada, ellos tienen muchos prisioneros que controlar y se verían forzados a mandar un grupo reducido de soldados que serían presa fácil para nosotros" - añadió Takashi.

"Pero, aún con ese plan estamos en desventaja; si Kenshin viene con todos los demás nos superarían en número en una proporción dos a uno" - señaló Klaudia.

"Tienes razón, pero el grupo de Himura no vendrá completo" - respondió Takashi.

"¿Cómo puede estar tan seguro?" - preguntó Inami.

"Ellos también tienen intereses que proteger en Kyoto; Misao, Omasu y Aoshi sin duda partirán a ayudar a sus amigos los Onniwa Banshu. Kenshin en un principio querrá ir a la antigua capital a proteger a su mujer, pero casi podría asegurar que Seijuro al final irá por él a ayudarla; y aunque no lo hiciera eso no alteraría el número de los que nos seguirán. Saito y Shougo vendrán tras nosotros sin lugar a dudas, el cristiano tiene un pequeño duelo que terminar con Klaudia y el lobo vendrá tras la cabeza de todo esto para aplicar su Aku Soku Zan. Junto a ellos es casi un hecho que vendrán sus esposas Misanagi y Tokio; lo único que pudiera hacer que la ninja no viniera es que su esposo le pidiera que fuera a Kyoto a proteger a Sayo, pero podría afirmar que ese trabajo lo delegará en Sanosuke quien irá a la antigua capital sin pensarlo si quiera; mi gran duda consiste en qué resolverá hacer Soujiro porque nada lo ata a Kyoto así que tiene libre decisión sobre qué camino seguir, pero bueno, todo plan debe considerar las posibles contingencias y su presencia en Osaka representa una. Bien, tomando todo esto en cuenta creo que los que vendrán tras nosotros serán Kenshin, Saito, Shougo, Misanagi y Tokio, con la posible inclusión de Soujiro en ese grupo" - explicó el ex Daimío en el tono en que un profesor se dirige a su clase.

"Vaya, pues poniendo las cosas así es fácil saber por qué nos pediste a Inami y a mí que no fuéramos a Kyoto y que viniéramos con ustedes; has preparado una lucha cinco contra cinco" - señaló Nakomi.

"Y los pocos hombres que nos quedan en la base tendrían que lidiar con el chico si decide presentarse con los demás" - completó Klaudia.

"Sí, he pensado las cosas de ese modo; si la estrategia de Kyoto funciona como espero y podemos deshacernos de una vez por todas de esos cinco sujetos nuestras posibilidades de tomar el control del país renacerían de sus cenizas cual ave fénix" - respondió Takashi.

"Claro, el caos reinante con la desaparición del gobierno y la destrucción de la antigua capital nos daría la cortina de humo necesaria para reagruparnos; además si eliminamos a esos cinco nos quitaríamos de encima a los guerreros más poderosos del Japón lo que nos daría una gran ventaja estratégica" - explicó Melders.

"Pero no olvides que entre los que van a Kyoto están Seijuro, Aoshi y Soujiro y ellos también son muy fuertes, sobretodo el maestro de Klaudia-sama" - señaló Inami.

"Eso admitiendo que el chico vaya a la antigua capital, pues si viene hasta Osaka y le eliminamos apenas quedarían dos sujetos con quienes lidiar" - respondió el rubio.

"Y recuerden que los demás miembros de los guerreros de las sombras les están esperando en Kyoto por lo que bien podrían eliminar a alguno; y, si tenemos algo de suerte, a todos" - aclaró Takashi.

"Sólo mi maestro tendría oportunidad de sobrevivir y de ser así yo me enfrentaría a él" - añadió la Samurai.

"Pues sí, esos son los posibles escenarios que enfrentaríamos de tener suerte y salir bien librados de los combates que nos esperan; pero debemos tener claro que es posible que el resultado sea otro así que no podemos confiarnos para evitar cometer errores, ya bastantes nos hemos permitido. Por ahora creo que debemos dormir un poco antes de reanudar la marcha a Osaka, quiero llegar lo más pronto posible para poder tener el tiempo suficiente de prepararle un digno recibiendo a nuestros invitados" - finalizó Takashi con una sonrisa decidida y la mirada perdida en el horizonte.

¿Qué sucederá ahora?. ¿Resultará el plan desarrollado por Takashi?. ¿Podrán detenerlo nuestros amigos?. ¿Habrán más bajas entre los Meiji?. ¿Saldrán vencedores los guerreros de las sombras?. ¿Aniquilarán a los miembros del gobierno?. No se pierda el próximo capítulo.

Notas del Autor:

Al fin termino este capítulo; vaya, este es el más largo que he hecho hasta ahora... bueno es que la historia está en su fase culminante y quiero tratar de decir lo más que se pueda en cada episodio de aquí al final. Ya sé, ya sé que no hay mucha acción, pero era necesario preparar el terreno para las confrontaciones que se avecinan. Amantes de las peleas uno a uno de la serie, ya tendrán su premio porque los siguientes capítulos las tendrán en gran medida. Ya la guerra terminó, bueno en cierto modo, y ahora nuestros amigos deberán lidiar con una nueva amenaza que puede llegar a ser peor que la anterior.

No creo que haya muchos términos que explicar en este capítulo y si alguno de ustedes desea que yo le aclare alguna duda puede escribirme con confianza, mi mail, como siempre, está al tope de cada capítulo. Sin embargo, es conveniente que explique uno en especial pues en los siguientes capítulos saldrá con mucha frecuencia: El Sai. Esta arma de origen asiático es muy parecida a un tenedor, sólo que sus extremos son cilíndricos y sus puntas muy filosas; además la separación de cada extremos es mayor al igual que su tamaño, el cual es casi igual al de una wakizashi. Si aún no tienen idea de a qué arma me refiero, pues es la que usa el personaje de Rafael (Raphael en inglés) en las películas, serie animada, videojuegos y comics de "Las Tortugas Ninja" o su nombre original en inglés "Teenage Mutant Ninja Turtles". ¿Quieren que sea más específico?. Vaya... pues es la tortuga del antifaz rojo...

La historia está cada vez más cerca del final y en los siguientes capítulos se sabrá el destino definitivo del país y de los personajes envueltos en todo este lío que mi macabra cabeza ha imaginado je, je, je, je. Como dije anteriormente, nadie está a salvo (ni siquiera Shougo) así que es posible que haya malas noticias en el futuro; ya veremos cómo se desarrollan los acontecimientos.

Bueno, ahora daré mis agradecimientos tal y como he venido haciendo desde hace algunos capítulos hasta ahora:

A mi madre, mis abuelas, mi tía Eneida y su esposo porque no me han dejado de apoyar ahora que terminé mi carrera y estoy en un período de vagancia sin sueldo (al menos hasta que la empresa que me becó me asigne mi trabajo definitivo).

A mi mosquetera Jessica, no tengo palabras para expresarte mi gratitud porque te has mantenido firme a mi lado a pesar de mis altibajos, sin mencionar todo el apoyo logístico que me has brindado y me sigues brindando. Eres especial y no dejes que te digan lo contrario.

A mi amigo José Luís, viejo muchas gracias por mantenerme al tanto de lo que sucede en el mundo del anime ahora que no tengo internet, y por facilitarme material e información oportuna al respecto. Además de que esas visitas me sacan del aburrimiento en el que estoy je, je, je, je.

A mi amigo Luis Alfredo, bueno al menos jugando Play Station por las tardes tratamos de pasar los días de la mejor forma posible y aunque no eres un otaku con todas las de la ley, ver anime es parte de la rutina realizada como estrategia contra el tedio producto de tus vacaciones estudiantiles y mis vacaciones "forzadas".

A mi amiga Christel, bueno tu compañía por teléfono siempre se disfruta y eres una amiga como pocas, nunca cambies a no ser que sea para mejorar, muchos besos desde acá.

A mi amiga Mikki, porque ese proyecto que hemos iniciado en conjunto ha renovado mis fuerzas y ganas para continuar escribiendo, sin mencionar que tu amistad es algo que aprecio una enormidad porque eres una persona muy especial para mí. Si todos te caen encima por las decisiones que has tomado en tu fic puedes contar con mi apoyo, como colega escritor te entiendo perfectamente.

A mi amiga Thaynna; bueno, tu compañía aunque sea por teléfono y mails es algo que aprecio muchísimo; eres genial como persona y mejor como amiga; y, aunque no lo creas, tus sugerencias para mis historias las tomo muy en serio (aunque eso no garantiza que las aplique todas je, je, je). Y a ver si aprendo a pronunciar tu nombre como es... ya me da pena con tu mamá cada vez que te llamo... también eres especial así que espero poder disfrutar de tu compañía durante mucho, mucho tiempo.

A mi socia Misao porque tus palabras de aliento siempre me caen bien y me alegra ver que te está yendo de lo mejor.

A mi maestra Marisol quien con sus consejos y enseñanzas me ha ayudado a desarrollar ciertas habilidades que me han ayudado mucho.

A Beatriz (Sakura) y María José (Kaoru Hino) por tener siempre palabras de estímulo hacia mi persona.

Bueno, es turno de la acción y lo que viene estará cargado de muchas peleas, técnicas, estilos y demás cosas que han hecho tan popular a Rurouni Kenshin. Como ya dije, no faltan muchos capítulos y espero poder terminar la historia antes de comenzar a trabajar para que la angustia y la espera finalicen; además les prometí compensarles por los meses que no envié episodios y estoy trabajando en ello. Nos vemos en la próxima entrega.