The Chaos Era

by Shougo Amakusa

Capítulo 21

"La Muerte de un Valiente por la Paz de un País"

La ciudad de Kyoto estaba siendo consumida por las llamas que poco a poco se apoderaban de todos los rincones de la antigua capital, era evidente que los sitios escogidos por Takashi y los demás líderes para iniciar el incendio eran los ideales porque las flamas se estaban expandiendo a un buen ritmo; si bien es cierto que no era el más veloz, no se podía negar que dadas las circunstancias, esa velocidad era más que suficiente para evitar cualquier intento de detener dicho ataque. Los Guerreros de las Sombras ya estaban en las afueras de la ciudad y se detuvieron unos instantes para contemplar tan dantesco espectáculo: gente calcinada, personas corriendo presas de la desesperación, ancianos reacios a abandonar sus posesiones de toda la vida, niños llorando a todo pulmón, imitando a sus padres e inocentes de la tragedia que se desarrollaba a su alrededor, hombres y mujeres en estado de shock sin poder creer lo que estaban viviendo junto al pánico y caos en general de una ciudad que veía cómo su gloria y esplendor se reducía a cenizas ante sus ojos impotentes.

Los cinco luchadores no pudieron evitar suspirar ante tanta destrucción; aunque ellos pertenecían al bando causante de todo aquello, no dejaban de ser humanos. Un sujeto pelirrojo que llevaba dos dagas en su cinto tomó la iniciativa y sacó a los demás de sus pensamientos pues no tenían mucho tiempo de ventaja y el descanso o la demora no eran palabras aceptadas en aquellos momentos, al menos no hasta haber cumplido la misión principal que tenían y la misma comenzaba con el exterminio de todos los representantes políticos del gobierno Meiji.

"Es hora de continuar" - señaló el pelirrojo justo antes de comenzar a correr hacia el centro de la ciudad.

"Nuestros hombres han hecho un trabajo impecable, eso hay que admitirlo" - comentó una mujer morena de ojos y cabellos negros que llevaba dos sai en su cinto sin dejar de mirar los alrededores.

"Tienes razón Hitomi, nos han creado la distracción perfecta para realizar nuestra tarea" - apoyó un hombre blanco de cabello corto y negro que llevaba una kodachi y una katana.

"Sin embargo, Tetsuko, hay algo que no me gusta de todo esto. No hemos encontrado ningún tipo de resistencia y eso no deja de extrañarme; pensé que al menos los Onniwa Banshu estarían dispersos en la ciudad tratando de controlar la situación" - señaló un sujeto que llevaba sombrero y un largo bastón con dagas en los extremos.

"Es probable que estén replegados en alguna otra parte o quizás se hayan dirigido a reforzar la base militar previniendo un posible ataque, Shinjo" - respondió un sujeto moreno de cabello largo y marrón que llevaba una katana y una pequeña hoz en su cinto.

"Eso es muy posible, Hoji, pero no estaremos seguros hasta llegar a ese lugar; de todos modos, eso no puede impedir que cumplamos nuestra misión. Recuerden que el tiempo está de nuestro lado, pero si no le sacamos ventaja podría voltearse en nuestra contra; no olviden que a estas alturas ya debe haber un grupo en camino para enfrentarnos y no creo que deba decirles a quiénes me refiero" - completó Takeo dejando que su rojo cabello jugara con el viento.

Los demás asintieron y apresuraron el paso, sólo unas pocas calles los separaban de la base militar Meiji en Kyoto; a medida que se adentraban en la ciudad podían darse cuenta que la escena se repetía una y otra vez, sólo que con diferentes actores; todo era un caos y el humo junto con el olor a carne chamuscada comenzaba a afectarles más de lo que ellos mismos hubieran deseado. Finalmente, luego de su carrera se hallaban frente al cuartel, el mismo no parecía haber sido afectado por las llamas, pero era obvio que la desesperación se había apoderado de sus ocupantes pues se podía apreciar el correr de las personas dentro del recinto; además, muchos habitantes de los alrededores estaban siendo refugiados en ese lugar por lo que había un vaivén de heridos y damnificados en la entrada principal. Los recién llegados no dejaron de alegrarse de su suerte porque aquello les daba la oportunidad perfecta para ingresar sin llamar la atención; sabían que de alertar en alguna forma a los guardias que resguardaban la base se verían forzados a una lucha frontal y ello les daría tiempo a los miembros del gobierno de ser evacuados y eso destruiría la posibilidad de atraparles.

Con mucha cautela los cinco guerreros se acercaron a la entrada principal del cuartel, sabían que ya estaban próximos a cumplir su encomienda y sólo deseaban terminar lo más rápidamente posible para poder retirarse de ese ambiente lleno de muerte y destrucción; sin embargo, no podían desesperarse, a pesar de estar cerca aún podían fallar y eso era inaceptable dadas las circunstancias. El plan de su líder dependía mucho del éxito de la misión en la que estaban por lo que no podían darse el lujo de cometer errores y menos aquellos que se producen debido al apuro. Una vez que estuvieron allí aprovecharon un instante en que los guardias llevaron adentro a dos ancianos bastante quemados para ingresar en el interior de la base militar; acto seguido, se dedicaron a buscar el salón donde se encontraban los representantes del gobierno, ellos tenían información precisa de que los mismos estaban allí, pero el recinto era enorme y pronto descubrieron que no sería tan fácil dar con su paradero como pensaron en un principio.

Un grupo de personas se encontraba en plena carrera desde el lugar que sirvió para el combate final entre las tropas patriotas y el ejército Meiji y la ciudad de Kyoto; todos sabían que las probabilidades de encontrar un panorama desolador y terrible eran muchas, pero no perdían las esperanzas, al menos de hallar con vida a sus amigos y poder salvar a las autoridades del gobierno para, de ese modo, evitarle al país más dolor y sufrimiento, por ea razón trataban de sacarle la mayor velocidad a sus caballos pues a pesar de que iban al galope sentían que se demoraban una eternidad en recorrer un metro. Al frente iban siete guerreros y en cada uno se reflejaba de forma particular la situación por la cual estaban pasando; sin embargo, todos tenían un objetivo común y era detener de una vez por todas a la Sociedad del Dragón Negro. No obstante, nada en el mundo habría podido prepararlos para lo que habrían de encontrar al llegar a la ciudad; todos quedaron estupefactos al contemplar con horror que las palabras de Takashi eran desgarradoramente ciertas. La desolación y devastación presentes en Kyoto eran inmensurables, todo lo que conocían estaba reducido a un montón de escombros y cenizas. El suelo estaba cubierto de cadáveres, muchos irreconocibles por estar completamente calcinados y lo más doloroso era la cantidad de niños que habían perecido. Ningún sueño de cambio o ambición de poder podía justificar la atrocidad que se había cometido en la ciudad porque ellos sabían que pasaría mucho tiempo antes de que los sobrevivientes pudieran recuperarse de la tragedia vivida.

"Son unos degenerados quienes fueron capaces de traer tanta muerte a un pueblo inocente" – sentenció Sanosuke mirando al horizonte.

"Y lo peor es que según Takashi, todo esto no es más que una distracción para cubrir el verdadero ataque contra las autoridades del gobierno. Hay que tener un corazón de hierro para decir que semejante abominación es sólo una distracción" – Completó Aoshi.

"Pero quedarnos acá y lamentarnos no va a solucionar nada; es necesario tomar acciones a la brevedad posible si queremos evitar más derramamiento de sangre" – Interrumpió Misao.

"Creo que es conveniente separarnos para poder ganar tiempo" – añadió Haita.

"Me parece lo mejor, yo iré a la base militar y trataré de ubicar el paradero de los guerreros de las sombras" – dijo Aoshi.

"Yo iré contigo" – dijo Misao.

"Ese es mi rumbo" – añadió Soujiro sonriente.

"Yo voy de inmediato a buscar a Sayo" – agregó Sanosuke con bastante vehemencia.

"Yo te acompañaré Sanosuke, necesito cerciorarme del estado en que se encuentra Kaoru" – respondió Seijuro.

"Nosotros les seguiremos, es necesario ubicar a los Onniwa Banshu para poder planear estrategias de defensa, es muy probable que la situación empeore...si es que eso puede suceder" – añadió Haita.

"Me parece lo más prudente, Haita" – contestó Misao para luego añadir mirando de frente a la otra ninja - "Omasu, llévalos hasta la base para que puedan reunirse todos"

"Pero yo...esta bien, les llevaré de inmediato" – respondió Omasu no muy feliz por su encomienda.

"Antes es necesario que vaya a la Residencia Amakusa, Sayo está allá y me urge saber cómo se encuentra y es necesario tratar de contener el ataque del cual habló Takashi" – dijo Sanosuke, para luego completar en voz baja y presa de la desesperación – "Sólo espero no haber llegado tarde mi ángel".

"Descuida, la Residencia Amakusa está camino a la base así que no nos desviaremos, pero debemos partir enseguida si queremos tener alguna oportunidad de parar todo esto" – contestó Omasu.

"Perfecto, entonces nos dividiremos; Omasu, Sanosuke, Seijuro, Haita, Ren y los demás Sanada vayan a la base Onniwa Banshu y traten de defender lo que queda de la ciudad...Soujiro, Misao y yo junto con el resto de los soldados iremos a la base militar a impedir la ejecución de los funcionarios del gobierno" – declaró Aoshi.

Sin decir más, los dos grupos salieron a sus respectivas misiones en medio del horror que sólo puede traer la guerra y la falta de escrúpulos, pero con la esperanza de un mañana mejor al lado de sus seres queridos y con un país en paz y armonía porque si analizamos bien los hechos, las sombras no son más que un indicio de que en algún lugar cercano existe una luz resplandeciente.

Cinco personas trataban de ir lo más rápido posible a través del espeso bosque; no obstante, muy a pesar suyo, tuvieron que acampar para pasar la noche pues con un terreno tan complicado era un verdadero riesgo seguir la persecución por la noche; además, Takashi y los suyos seguramente se habrían visto forzados a acampar por la misma razón. Sin embargo, cada momento era valioso y aún los perseguidos les llevaban una buena ventaja por lo que debían apresurarse si querían atraparlos. Era evidente que no iban a pie porque Saito rápidamente se había percatado de huellas de caballo frescas en el camino, la verdad es que esa pequeña lluvia les había ayudado muchísimo, de otro modo no habrían tenido ni la más mínima idea de qué dirección tomar por lo que habrían tenido que ir a la Base enemiga en Osaka con la esperanza de que los líderes rebeldes se hubieran refugiado allí. De todos modos, si lo que aquel soldado capturado dijo era cierto, ese era el rumbo que llevaban; además, el camino que habían tomado al seguir las huellas era la ruta principal hacia Osaka, sólo que un poco antes de llegar a aquella ciudad se habían desviado por una de las trochas adyacentes.

Lo que más extrañó a los cinco fue que Takashi y los otros nunca abandonaran el camino principal y más sabiendo que de ese modo estaban dejando un rastro muy fácil de seguir, parecía una locura el solo pensarlo, pero cualquier diría que ellos querían que los encontraran. De ser así, era evidente que los estaban atrayendo hacia su propio cuartel general lo que llevaba a pensar que sin duda alguna aquello no era más que una trampa; sin embargo, no había otra opción más que seguirles porque la situación de por sí ya era lo bastante delicada como para permitir que empeorara dejando escapar a los líderes rebeldes quienes sin duda alguna sólo esperaban la oportunidad de aprovechar el caos reinante y provocado por ellos mismos para tomar el control del gobierno. Por ello era necesario tanto para la paz del país como para la estabilidad del gobierno que Takashi y los suyos fueran capturados. No pasó mucho tiempo cuando los cinco jinetes se encontraron frente a frente con una especie de Castillo construido al estilo de la Era Tokugawa aunque el mismo no existía para la fecha de la Guerra del Bakumatsu no Douran, por varios detalles quedaba claro que su construcción era mucho más reciente; sin embargo, la forma en que estaba concebido hacía recordar el esplendor de aquella época. Con mucha cautela, los cinco guerreros se bajaron de sus caballos y luego de amarrarlos en un sitio que consideraron seguro decidieron acercarse al enigmático lugar.

La construcción era enorme y a los lados tenía grandes gárgolas ordenadas en una especie de formación defensiva para repeler ataques enemigos; en el centro se encontraba una gran puerta, la cual a primera vista era el único medio para entrar porque los muros eran muy altos y al no haber árboles cercanos eran prácticamente imposibles de flanquear. El silencio reinante en todo el lugar conformaba el mejor ambiente para hacer recelar al máximo a cada una de las personas que acababan de llegar; obviamente los sujetos a quienes perseguían habían llegado allí porque las huellas que dejaron como rastro terminaban frente a la enorme puerta principal; no obstante, ellos se habían esperado un recibimiento mucho más hostil y se habían hecho a la idea de que inmediatamente al llegar se iban a ver enfrascados en una cruenta batalla por su vida, pero ya tenían algo de tiempo frente a aquella edificación y ni siquiera se escuchaba el cantar de los pájaros, sólo el sonido del vaivén de las hojas y las ramas de los árboles al ser mecidas por el viento cada vez que éste dejaba sentir sus ráfagas en el bosque cortaba el silencio espectral reinante. Finalmente, fue el lobo del Shinsengumi quien se decidió a encarar la entrada; ya había sido demasiada espera y mientras ellos estaban como tontos dejándose amedrentar por el paisaje, Takashi y los otros podrían estar escapando en barco o escondiéndose para no ser encontrados. No obstante, pocos instantes luego de que Saito y los otros empezaran a caminar en dirección a la gran puerta dos sonidos secos se dejaron escuchar como preámbulo a la aparición en escena de dos hermosas jóvenes vestidas en atuendos de ninja.

"Tengan ustedes la más cordial bienvenida al cuartel general de la Sociedad del Dragón Negro; ya llevábamos algún tiempo esperándolos y por su demora nos preguntábamos si habían tenido problemas en seguir el rastro que les habíamos dejado, aunque en mi opinión era demasiado fácil de ubicar" – les saludo una mujer muy hermosa de piel blanca y cabello negro hasta las orejas.

"Vaya, hasta que al fin alguien se digna a recibirnos; aunque esperaba algo mejor, deja mucho que desear que el líder de toda esta organización envíe a dos de sus perritas falderas para hacer su trabajo" – contestó Saito con todo el sarcasmo que le caracteriza.

"Si piensa de ese modo nos subestima mucho mi querido Goro Fujita...o más bien ¿debería decir Hajime Saito Capitán de la Tercera División del Shinsengumi? Hace falta mucho más que sarcasmo para derrotarnos y eso me lleva al punto inicial que tocaba mi compañera; aunque les estamos dando la bienvenida, me temo que no podemos dejarlos pasar, al menos no hasta que prueben que lo merecen" – respondió la otra mujer recién llegada quien llevaba su cabello marrón en una cola de caballo hasta la mitad de la espalda.

"Y ¿Cómo se supone que nos hagamos merecedores del honor de entrar a su base?" – añadió Misanagi sin dejar el toque de sarcasmo de la escena.

"Muy simple, para ello tendrán que derrotarnos claro; una de nosotros tiene la llave de la puerta principal, aquella que está allá" – dijo la mujer blanca al tiempo que señalaba con desdén el portal que estaba a sus espaldas – "Imagino que ya la vieron, y si quieren la llave tendrán que venir por ella...por cierto, disculpen mis modales, ni siquiera nos hemos presentado y es justo que sepan quienes serán sus verdugos. Mi nombre es Inami Onamoto y mi amiga, la de cabello largo, es Nakomi Sato" – concluyó con una sonrisa de picardía.

"En ese caso será mejor que empecemos de una vez porque nuestro tiempo es valioso y no podemos darnos el lujo de perderlo" – respondió Shougo sin inmutarse.

"Yo mismo te partiría en dos, pero el rostro de mi esposa me dice que ella desea ese placer y no pienso negárselo así que mi querida Inami tú tendrás el honor de enfrentarte a ella" – añadió el lobo con una sonrisa irónica muy acentuada.

"Y es mejor que esto se arregle entre mujeres así que seré yo quien enfrente a Nakomi" – concluyó Misanagi.

Tokio y la ninja pasaron al frente mientras que los otros tres se dedicaron a observar pacientemente aunque Saito estaba tratando de buscar disimuladamente alguna otra forma de entrar a la fortaleza sin tener que esperar el desenlace de las batallas; no era que no le importara si su esposa vivía o moría, era simplemente que estaba seguro de la victoria de ella y si podía ganar tiempo escabulléndose en el fuerte no estaría para nada mal; sin embargo, pronto se vio convencido de que fuera de la puerta no existía ninguna forma de ingresar al fuerte, los muros eran demasiado altos y no había ningún árbol cerca como para pasarse por una de sus ramas así que por mucho que le disgustara se tuvo que resignar a ser un mero observador en los dos combates que estaban por comenzar. Kenshin por su parte aún no se podía sacar la preocupación que sentía por la integridad de Kaoru, aunque confiaba en que Seijuro la protegería tenía la duda de si su maestro sería capaz de llegar a tiempo, no iba a ser fácil tener que esperar para tener noticias de su amada, pero aún tenía demonios internos que enfrentar y quizás esa iba a ser su última oportunidad de encontrarse consigo mismo después de tantos años de huir, y el vagabundo estaba convencido de que ya no podía evadir su karma. Shougo por su parte se sentía intranquilo por el combate que estaba por librarse, aunque sabía que su esposa era una guerrera formidable no conocía nada de la que era su rival y a pesar de su sonrisa fingida y de su comportamiento hostil podía leer que se trataba de una luchadora a la que no iba a ser fácil derrotar porque estaba dispuesta a dar su propia vida por defender su causa y son ese tipo de guerreros los que en las situaciones extremas se vuelven más fuertes por lo que se debe tener mucho cuidado al enfrentarlos.

"Bien, creo que es hora de empezar" – dijo Nakomi al tiempo que desaparecía como por arte de magia.

La ninja dio un salto defensivo hacia atrás, pero de poco le sirvió, justo al caer recibió un zarpazo en el antebrazo cerca del hombro y por la potencia de la estocada se vio obligada a retroceder unos pasos. Misanagi estaba claramente sorprendida, la rapidez de su oponente era increíble, ni siquiera había sido capaz de leer por qué lado venía el ataque; todo pasó en fracciones de segundo. Sin embargo, tuvo muy poco tiempo de pensar, casi inmediatamente después del primer golpe vino un nuevo sablazo, pero esta vez los reflejos de la ninja fueron más veloces y la ex-líder Sanada pudo evadir el ataque dando otro salto hacia atrás. Pronto la guerrera de la Sociedad acorraló a su oponente contra un árbol y se disponía a hacer su siguiente movimiento cuando de pronto un shuriken salió de la nada y se incrustó en su muslo. En ese momento hubo una pequeña pausa en la que se pudo ver a Misanagi con su Kodachi y a Nakomi con una Katana paradas frente a frente casi sin hacer ningún movimiento.

"Vaya, vaya, has sido capaz de atacarme, claro, si es que a este rasguño se le puede decir golpe" – declaró Nakomi sonriente al tiempo que se quitaba el shuriken de la pierna.

"No cabe duda de que eres muy veloz, pero no invencible" – respondió la ninja.

"Tienes mucha confianza, eso es bueno, pero me temo que no te va a servir de mucho en este duelo; aún tienes una o dos cosas que aprender sobre los combates" – contestó la Guerrera de la Sociedad.

Saito veía con mucha atención la pelea que se desarrollaba ante sus ojos; definitivamente la habilidad de esos sujetos no era ordinaria y aún no había podido entender cómo se las arreglaban para moverse a esa velocidad. Ni siquiera Soujiro llegaba a moverse tan rápido y había que ver al "Chico Maravilla" cuando aplicaba su Shukushi. Pero lo que hacía esa chica se alejaba de toda lógica, era como si desapareciera y apareciera a voluntad y una lucha con alguien así es muy difícil de ganar; era obvio que si la esposa de Amakusa no encontraba la forma de descifrar los ataques de su oponente no tendría un buen futuro en ese combate.

Misanagi colocó su pierna izquierda adelante con la punta del pie hacia su oponente y su pierna derecha la dejó atrás formando una "L" con sus pies para, de esa forma, dejar que el peso del cuerpo recayera sobre su pierna posterior; su brazo izquierdo lo dejó al frente como bloqueo y el derecho lo flexionó de modo que su Kodachi quedara horizontal y en esa posición clásica ninja se dedicó a esperar el próximo movimiento de su rival, pues bien sabía que dadas las circunstancias no podía iniciar un ataque. Nakomi aceptó la invitación y nuevamente "desapareció", segundos después un sonido metálico se dejó escuchar y todos pudieron ver a las dos mujeres con sus sables en contacto. De algún modo, la ex-líder Sanada había logrado detener el ataque y ahora ambas luchadoras estaban cuerpo a cuerpo. Misanagi no desperdició la ocasión y casi de inmediato lanzó una patada al estómago de Nakomi, pero la guerrera de la Sociedad detuvo el golpe con su mano e impactó de una patada el estómago de la ninja quien cayó de rodillas acusando el dolor. Rápidamente, la mujer de cabello hasta las orejas embistió a su rival y de nuevo, la esposa de Shougo contraatacó con shurikens, sólo que en esta ocasión, su rival logró evadir la respuesta dando un salto hacia un lado para que ambas entablaran otra pequeña tregua.

"¿Acaso tu habilidad se limita a lanzar shurikens? Porque si es así te diré que eres bastante pobre como luchadora" – declaró Nakomi mientras se quitaba el cabello de la cara.

Pero Misanagi no respondió, sólo se limitó a sonreír y a invitarla a que atacara; esto enojó a Nakomi quien con un gesto de ira se lanzó contra su rival y de nuevo la ninja pudo leer el ataque y contenerlo por lo que las dos mujeres quedaron cuerpo a cuerpo sólo que esta vez la ex-líder Sanada no le dio tiempo de pensar a su oponente y le dio en la cara con el puño para luego darle una patada en el estómago y posteriormente clavarle un shuriken en el pecho. La guerrera de la Sociedad dio unos pasos hacia atrás y con suma tranquilidad retiró el arma de su pecho para arrojarla contra su enemiga quien la detuvo con la Kodachi que empuñaba.

"Ahora no soy yo quien está arrojando shurikens" – dijo Misanagi con marcada altivez.

"No me digas que por un golpe de suerte que tuviste ya te crees ganadora. ¿Crees que no sé cómo has podido detener mi ataque dos veces? ¿Acaso pensaste que esa estrategia te podía durar para siempre? Pues te equivocas y esta vez no tendré consideración de ti" – contestó Nakomi para luego desaparecer de nuevo.

Todos esperaban un nuevo sonido metálico de dos espadas al chocar, pero esta vez no sucedió; ante el asombro de todos, la guerrera de la Sociedad logró darle un sablazo limpio en el estómago a la ninja quien cayó lentamente de rodillas con sus manos tomándose la herida, pero sin dejar de empuñar su kodachi.

"Eras una ilusa si pensabas que tratando de adivinar de qué lado atacaría podrías contenerme durante todo el combate, ahora mírate, de rodillas en el suelo y con una herida en tu estómago, pero no te preocupes, no creo que sea grave; a pesar de todo pudiste evadir un poco el golpe y ello te ha salvado la vida; tienes muy buenos reflejos y gracias a ellos aún no te he mandado al otro mundo, pero descuida, falta muy poco para eso" dijo Nakomi con expresión seria.

Shougo estaba intranquilo al ver el rumbo que estaba tomando el combate, sus temores estaban haciéndose realidad, pero de una forma mucho más preocupante; sin lugar a dudas que esa tal Nakomi Sato había resultado ser una formidable guerrera y ello complicaba mucho más las cosas para su esposa, quien, a pesar de todo, había podido contener las embestidas de su rival, pero apenas si podía defenderse. No obstante, el último ataque había dejado claro que la superioridad de Nakomi era indudable, la estrategia de Misanagi no había sido mala, pero tarde o temprano iba a sucumbir y ello había pasado más pronto de lo que hubiese querido el Samurai cristiano quien ahora veía a su mujer tratando de ponerse en pie para continuar el enfrentamiento. Amakusa sabía que intervenir en la pelea estaba fuera de las opciones no sólo por ser Samurai y estar su honor de por medio sino porque de hacerlo las dos mujeres de seguro desaparecerían sin dejar rastro y con ellos todas las posibilidades de capturar a Takashi y los demás. Por mucho que le molestara admitirlo, no tenía otra más que quedarse de brazos cruzados observando la fusta y rezando para que su amada de alguna forma saliera victoriosa.

Sanosuke y Seijuro pronto llegaron a la Residencia Amakusa y de inmediato el horror se apoderó de ambos; el lugar claramente mostraba señales de haber sido el escenario de un cruento enfrentamiento; orificios de bala en las paredes, cadáveres regados en el piso, sangre en las paredes y era obvio que una gran explosión había sacudido el lugar afectando buena parte de la estructura de la casa. El maestro del Hiten Mitsurugi Ryu temió lo peor porque en ninguna parte había señales de supervivientes y ello podía significar dos cosas: o Kaoru y los demás habían logrado escapar o todos estaban muertos; incluso de haber podido escapar, no podía decir en qué estado lo habían hecho o si todos lo habían logrado; definitivamente las cosas no se veían nada bien. No obstante, su acompañante era quien estaba viviendo una pesadilla hecha realidad; el ver la escena que representaba la casa donde se encontraba su amada le helaba la sangre; no era justo que ella hubiera sufrido una muerte tan horrenda sólo porque el malnacido de Takashi quería una distracción para sus hombres. Tanto que él había soportado y superado para regresar con su amada para que un desgraciado se la arrebatara como si nada; el guerrero estaba petrificado, a pesar de todo aún tenía esperanzas de que su ángel estuviera vivo, de que quizás hubiese podido escapar de aquella horrenda matanza y que estuviera esperándole con los brazos abiertos en algún otro lugar, por eso no atinaba a moverse, no quería entrar en la residencia porque temía encontrar el cuerpo sin vida de su amada y con ello el final de toda su esperanza y alegría.

Finalmente, fue Seijuro quien tomó la iniciativa y entró al lugar; el interior presentaba un ambiente aún más horrendo con el fuerte olor a sangre y carne quemada además de muebles destrozados, gente muerta en el suelo y mucho silencio; era como si ningún sonido pudiera penetrar lo que otrora fuese un sitio de reunión para todos y un hogar para Shougo y Misanagi. No pasó mucho tiempo antes de que los dos guerreros descubrieran que entre las víctimas no se hallaba ninguno de sus amigos y ello les dio nuevas esperanzas porque al parecer sí habían logrado escapar después de todo; sin embargo, su alegría, pronto se vio opacada porque al salir de la casa se encontraron frente a frente con dos sujetos a quienes ya habían podido ver en el campo de Batalla en las afueras de la ciudad

"Pues nos encontramos de nuevo amigos míos; permítannos presentarnos; mi nombre es Hoji Tanaka y el de mi amigo es Takeo Hashi" – dijo un sujeto de mediana estatura, cabello negro corto, ojos marrones y de mirada penetrante quien tenía en su cinto una Katana y una pequeña hoz.

"Ya pensaba que no vendrían, pero me temo que han llegado demasiado tarde; sus tontos amigos han pasado a mejor vida y los miembros del gobierno les hacen compañía así que poco tienen por qué luchar ahora" – completó su acompañante quien era de piel blanca, pelirrojo y llevaba dos dagas en su cinto.

Sanosuke iba a hablar, pero el maestro Hiko le hizo callar con una seña pues no era conveniente que esos sujetos supieran que al parecer Kaoru y los demás habían podido escapar; dada las circunstancias, lo mejor era mantener eso como secreto. No obstante, lo que había escuchado acerca de los miembros del gobierno sí le inquietaba porque ello significaba que una parte importante en la estrategia de Takashi se había llevado a cabo con todas las consecuencias que ello iba a traer. Además, era muy probable que Aoshi y los demás estuvieran siendo esperados por otros guerreros de las sombras pues evidentemente que una parte del plan que Takashi omitió mencionar era eliminar al grupo de espadachines y guerreros que apoyaba al gobierno. Era casi seguro que esos sujetos los venían siguiendo porque de otro modo no habrían podido adivinar cuántos irían a un sitio y cuántos a otro. Pero eso no era importante en ese momento, el maestro tenía fe en que los demás se podrían cuidar solos y salir de cualquier calamidad, lo que le interesaba en esos instantes eran los dos sujetos que tenía enfrente y el resto de la misión que tenían.

"Omasu, Haita, Ren, vayan con los demás al sitio indicado y continúen con el plan. Sanosuke y yo nos haremos cargo de estos sujetos" – dijo Seijuro con aires retadores.

"Pero, yo también deseo ir..." – dijo Sanosuke al tiempo que empezaba a seguir a los demás, pero Takeo Hashi rápidamente se le interpuso.

"Mi querido amigo, esta fiesta es de cuatro personas y sería un desaire que nos abandonaras tan pronto" – le dijo el guerrero enemigo.

"Hemos venido por ustedes dos y de aquí no saldrán sin vencernos, claro a no ser que salgan muertos" – añadió Hoji.

Sanosuke apretó los puños con mucha rabia porque era obvio que no podría seguir buscando a su amada para poder ver cuál era su paradero, al menos no hasta enfrentarse con esos tipos y ello le desesperaba pues cada minuto que transcurría sin saber nada de Sayo le volvía loco. Hiko por su parte sabía que el momento que estaba esperando había llegado; una de las razones por las que se involucró en todo el conflicto era tener una buena confrontación y sólo esperaba que esos sujetos estuvieran a la altura.

"Pues si en verdad tenemos que luchar contra ustedes para seguir no me quedará más remedio que darles un par de lecciones" – declaró Seijuro.

"Tu habilidad es tan conocida como tu arrogancia, pero creerte superior no te va a servir de mucho frente a nosotros; ya te darás cuenta que mi compañero y yo estamos más allá de tu imaginación" – respondió Takeo.

"¡Quieren callarse de una buena vez! Si vamos a pelear que sea de una ya, no puedo darme el lujo de perder más tiempo" – gritó Sanosuke.

"Veo que estás bastante impaciente por morir, en ese caso será mejor que no te hagamos esperar más" – contestó Hoji.

Takeo rápidamente salió en dirección a Sanosuke quien apenas pudo leer el ataque y recibió una cortada en su brazo izquierdo; Hoji se lanzó contra Seijuro, pero el maestro pudo evadir el ataque de la Katana, aunque casi no ve venir el golpe de la hoz y ello por poco le cuesta la vida porque el zarpazo iba hacia el cuello. Un pequeño paréntesis se hizo y los cuatro guerreros se colocaron en guardia, pero esta tregua no duró mucho pues Hoji se lanzó de nuevo contra Hiko y varios golpes metálicos se dejaron escuchar. A pesar de la increíble rapidez del sujeto de cabello negro corto, Seijuro podía detener los ataques, pero hasta ese momento sólo atinaba a defenderse porque las veces que intentaba pasar a la ofensiva, su oponente desaparecía como por arte de magia para luego aparecer y contraatacar hecho que empezaba a contrariar seriamente al maestro del Hiten Mitsurugi Ryu quien estaba acostumbrado a ser siempre quien llevara el mando en un combate y que ahora se veía en la necesidad de defenderse ante un rival cuya velocidad era desconcertante. Cerca de allí, Sagara estaba recibiendo la peor parte, apenas si lograba reaccionar ante los movimientos de su rival y en su cuerpo unas cuántas heridas dejaban escapar ese líquido rojo que representa la vida en nosotros, una y otra vez, Takeo se lanzaba contra el luchador y con sus dagas lograba herirle a placer sin que se produjera ningún tipo de respuesta. Definitivamente, Sanosuke estaba en clara desventaja en la lucha que se estaba llevando a cabo y más tomando en cuenta que su mente no estaba al 100% en el combate sino que parte de su concentración estaba perdida mientras pensaba la suerte que habría corrido su amada Sayo. El guerrero con la palabra "malo" en su espalda logró darse cuenta de que si seguía el rumbo que llevaba terminaría muerto cuando su oponente logró clavarle una de sus dagas en su antebrazo izquierdo; por suerte para él apenas fue la punta, pero ello representaba un claro aviso de que un cambio de estrategia era necesario.

"Debo reconocer que esperaba mucho más de usted" – le dijo Hoji a Seijuro al tiempo que se colocaba en guardia.

"Y debo admitir que pensé que eras más incapaz de lo que has demostrado; sin embargo, necesitarás mucho más que eso si deseas derrotarme" – respondió Hiko.

El combate entre Sanosuke y Takeo continuaba y ya las cosas se tornaban bastante graves para Sagara quien se veía muy herido y agotado producto de los golpes y ataques que estaba recibiendo; lo peor de todo era que hasta ese momento ni siquiera había tenido tiempo de usar el Futae Noki Wami en contra de su rival, lo que se había convertido en un punto más en contra. Finalmente, la suerte del esposo de Sayo terminó y cuando trataba de evadir un nuevo ataque de Hashi resbaló para luego caer al suelo convirtiéndose en presa fácil para su oponente quien no dudó ni un instante en dar el golpe final; pero cuando estuvo a punto de actuar la tierra comenzó a temblar repentinamente y los dos miembros de los Guerreros de las Sombras se vieron obligados a retroceder porque el evento les había tomado por sorpresa; al principio pensaron que era un temblor o un terremoto, pero luego se dieron cuenta de que la tierra se abría en dirección a ellos y antes de que pudieran hacer nada recibieron de lleno el impacto del ataque y cayeron heridos al suelo. Seijuro aprovechó el momento para ir en apoyo de su compañero y al acercarse a él pudo notar que sus heridas vistas individualmente no eran de considerar, pero si seguía a ese ritmo no duraría mucho tiempo antes de sucumbir.

"¿Te encuentras bien?" – preguntó el maestro.

"He estado mejor" – respondió Sanosuke.

"Estas siendo muy estúpido en este combate".

"¿Nani?".

"Sé que la chica te preocupa, pero si te matan no podrás llegar a ella; debes concentrarte en el enemigo que tienes enfrente y en nada más".

"Yo...es que...".

"Yo no te puedo estar protegiendo siempre, esta vez logré darte tiempo, pero si sigues actuando como un idiota, morirás como tal".

"¡Demonios! No saber de Sayo me volverá loco, pero tienes razón, si me dejo matar ahora nada de lo que hice antes habrá valido la pena" – contestó Sagara al tiempo que se incorporaba.

En ese momento, Sanosuke pude ver que Seijuro estaba sangrando, pero cuando iba a decirle algo, Takeo y Hoji hicieron acto de presencia nuevamente; ambos se encontraban heridos y acusaban el impacto recibido, pero ello no había mermado el deseo de cumplir con su objetivo. Sanosuke se colocó en guardia y esta vez no estaba dispuesto a ser presa fácil, ya había decidido que no se iba a dejar matar y la única forma de vencer era tomando la iniciativa en el duelo. Seijuro por su parte comenzaba a acusar el esfuerzo que estaba realizando, la herida que tenía no había dejado de sangrar y aunque no era una hemorragia grande sí era constante por lo que cada minuto que pasaba, el maestro se debilitaba más y corría un mayor riesgo de morir desangrado; unido a eso estaba el tremendo esfuerzo que había estado haciendo, primero para llegar del campo de batalla a Kyoto, luego en el combate que estaba librando y finalmente al ejecutar ese Renzokou Do Ryu Sen para proteger a Sanosuke; al ritmo que llevaba Hiko no iba a ser capaz de sobrevivir la pelea contra Hoji quien a pesar de las heridas y el ataque recibido se veía en mejores condiciones que el maestro, a pesar de que Seijuro lograba ocultar su condición a los ojos de los demás; ni siquiera Sanosuke quien lo había visto sangrar estaba cerca de saber la gravedad de la condición de Hiko.

"Muy bien, así que el gran maestro del Hiten Mitsurugi Ryu tuvo que recurrir a trucos de circo para poder detenernos" – declaró Hoji mientras se acercaba a sus oponentes.

"Con esas tonterías sólo retrasan lo inevitable" – añadió Takeo.

"¿Por qué mejor no dejan de decir tonterías y se dedican a pelear? ¿O es que nos van a matar de aburrimiento?" – respondió Sanosuke.

"Insensato, ahora mismo te mostraré tu destino" – contestó Takeo al tiempo que se lanzaba contra Sagara.

Pero esta vez, Sanosuke le tenía reservada una pequeña sorpresa; casi inmediatamente después de que Takeo desapareciera, Sagara le aplicó el Futae Noki Wami a suelo de modo que su ataque saliera al frente, pero con una mejora de su técnica el resultado del impacto era muy parecido el Renzokou Do Ryu Sen del Hiten Mitsurugi por lo que Hashi no pudo evadir el ataque y nuevamente salió despedido sólo que Sano salió corriendo a su encuentro para hacer valer la ventaja que había ganado; una vez que lo alcanzó intentó aplicarle la técnica al estómago, pero Takeo rodó para evadir el golpe y con mucha velocidad se puso en pie, pero aún acusaba el ataque recibido por lo que en lugar de atacar decidió dar un salto hacia atrás y tratar de sacarse el impacto un poco sin quitarle la vista a su rival y respirando forzadamente. No muy lejos Hoji y Seijuro seguían enfrascados en un cruento combate, los choques de espadas se dejaban sentir a cada momento y prácticamente no se daban tregua alguna. De pronto Tanaka desapareció y Seijuro respondió dando un salto hacia arriba; Hoji lanzó un zarpazo que sólo encontró aire como receptor y cuando logró darse cuenta de dónde estaba su contrincante ya tenía el ataque encima. El miembro de los guerreros de las sombras sólo tuvo tiempo de dar un salto hacia delante tratando de salir de la trayectoria del impacto, pero Hiko gracias a su fortaleza logró redireccionar el Ryu Tsui Sen que había iniciado para hacerle una herida importante en la espalda a su rival; la misma no fue mortal gracias a la maniobra de Hoji, pero el golpe le dejó bastante maltrecho.

"Aún te falta mucho que aprender" – dijo Seijuro.

"¿Yo? Eres tú quien no sabe nada. Es cierto, estoy bastante herido y golpeado por lo que difícilmente sobreviva a esta batalla, pero ¿crees que tú estás muy bien? Por más que has querido ocultarlo pude notar que tienes una herida de cierta consideración y que la misma te la hicieron antes de empezar este combate, incluso podría decir que te fue hecha en la Batalla que se libró hace poco. Eso me lleva a pensar que a estas alturas has debido perder mucha sangre y sólo tu férrea contextura ha evitado que caigas desmayado, pero el fragor de este combate poco a poco hace merma en tu condición así que yo diría que estamos parejos" – respondió Hoji.

"Muy bien, entonces es hora de terminar todo esto de una buena vez; vamos a ver de qué estás hecho" – dijo Hiko al tiempo que adoptaba la posición base del Kuzu Ryu Sen.

"Eso es, definamos todo en un simple ataque, eso era lo que estaba esperando, tu famoso Kuzu Ryu Sen, la técnica favorita del gran Hiko Seijuro XIII; ahora verás las pequeñas sorpresas que te he reservado" – pensó Tanaka al tiempo que se ponía en guardia.

Ambos guerreros quedaron frente a frente y por algunos instantes se hizo el silencio, ni siquiera el fragor del combate que se libraba a pocos metros de ellos era capaz de distraerles. Hoji había visto la grandeza del maestro del Hiten Mitsurugi Ryu y la razón por la cual era considerado invencible; sin embargo, tenía algunas ventajas a su favor y el factor sorpresa era crucial para lo que planeaba hacer; si su plan daba resultado iba a pasar a la historia como el guerrero más poderoso del Japón y como el hombre que fue capaz de derrotar a Hiko Seijuro XIII. Este último por su parte estaba preparado para su ataque, definitivamente el guerrero que tenía enfrente no era un ser ordinario, poseía una habilidad impresionante y una velocidad fuera de lo común; además era inteligente y fuerte; además, había sido capaz de luchar contra él de tú a tú lo cual era ya mucho decir. Hiko sonrió, su sacrificio se veía recompensado; su plática con Klaudia ya se había dado aunque no en los términos que él esperaba y finalmente, estaba en medio de un combate a su altura y eso no dejaba de agradarle por lo que dejó que una sonrisa brotara de sus labios, pero ciertamente, ya había disfrutado suficiente del combate y era hora de ponerle punto y final al mismo; aún tenía que ubicar a Kaoru y a los demás y era necesario trazar nuevas estrategias porque le situación general no era nada alentadora y el tiempo era crucial en aquellos momentos. Todo estaba dispuesto para el ataque final...

"Hiten Mitsurugi Ryu. Kuzu Ryu Sen" – susurró Seijuro al tiempo que se lanzaba contra Hoji.

Entonces algo que ni siquiera Seijuro en sus peores pesadillas hubiera imaginado sucedió. Tanaka tomó una pose extraña y recitó unas palabras en latín para luego mover sus brazos en dirección de Seijuro; acto seguido la visión de Hiko se nubló y toda la coordinación que traía se desmoronó; el maestro ni siquiera era capaz de enfocar el suelo por el que corría y todo el panorama se había vuelto una masa amorfa de colores. Hoji había empleado su sortilegio más poderoso y el mismo había sido efectivo por lo que el miembro de los guerreros de las sombras se lanzó en una contraofensiva con el propósito de asestar el golpe definitivo; Tanaka empuñaba en su mano derecha su Katana y en la izquierda estaba su hoz, pero cuando se encontraba a distancia de golpe de Seijuro soltó la pequeña arma y buscó algo en su cinto. Hiko por su parte aún no podía ver bien, pero fue entonces cuando al escuchar unos pasos que se acercaban pudo comprobar que su oído estaba en perfecto estado por lo que decidió confiar el destino de ese combate y de su vida en ese sentido; vaya que había sido un combate a su altura...

Sanosuke luego de empezar a usar su Futae Noki Wami logró emparejar las acciones, pero Takeo no estaba dispuesto a dejarse vencer tan fácilmente por lo que decidió cambiar de estrategia; nuevamente se lanzó contra su rival y justo cuando Sagara aplicó su técnica, Hashi se detuvo y le lanzó las dos dagas para luego alejarse de la zona de impacto de un salto lateral. Sanosuke, quien no se esperaba esa jugada, apenas si pudo moverse a tiempo y no pudo evitar que una de las dos armas se incrustara en su muslo derecho aunque no se hundió en su totalidad. El guerrero con la palabra de "malo" en su espalda lanzó un grito de dolor y sin pensarlo extrajo el puñal de su pierna para luego arrojarlo lejos; de su herida emanaba una buena cantidad de sangre y en ese momento supo que necesitaba terminar ese combate a la brevedad posible porque a partir de ese momento el tiempo comenzaba a jugar en su contra; definitivamente había llegado el momento de pasar a la ofensiva...

Cerca de ellos todo había concluido en el otro combate; Hoji yacía en el suelo moribundo y Seijuro estaba de pie a su lado; justo en el último momento el maestro del Hiten Mitsurugi Ryu logró ubicar a su contrincante y asestarle el golpe de gracia al clavarle su Katana en el pecho cerca del corazón; sin embargo, aún no se había dicho la última palabra en ese duelo y Hiko estaba a apunto de escuchar su epitafio.

"Bien, supongo que ahora crees que he sido derrotado y que has probado ser el mejor espadachín de los dos a pesar de la herida que tenías al iniciar el combate; pero, si observas bien algunos detalles, sabrás que aún ahora este combate ha sido un empate. Mientras hablamos, la maldición de la muerte circula por tus venas; justo antes de que me dieras la estocada final pude lanzarte un dardo en el cuello y ahora puedo ver que di en el blanco; supongo que por su tamaño y el fragor del combate no lo sentiste; sin embargo, allí está" – dijo Hoji.

"¿Y piensas que este pequeño juguete ha empatado este duelo?" – respondió Hiko al tiempo que retiraba el aguijón de su cuello.

"A simple vista parece un arma inofensiva, pero su punta estaba impregnada con un veneno muy poderoso que es usado en sudamérica para cazar por algunas tribus; su acción es rápida y si a eso unimos la considerable pérdida de sangre que has sufrido, el resultado es una combinación letal" – contestó Tanaka al ver cómo Seijuro se desplomaba en el suelo justo a su lado – "El milagro de la vida se está alejando de los dos casi al mismo tiempo; así que, como te dije al principio; el resultado final de este duelo es un empate; ha sido un verdadero placer haber combatido contigo y ojalá reencarnemos siendo enemigos de nuevo para volver a enfrentarnos en batalla. Por cierto, el nombre del veneno que ha sellado tu destino es curare" – concluyó el miembro de los guerreros de las sombras para luego exhalar su último aliento y morir...pocos instantes después el maestro del Hiten Mitsurugi Ryu, el gran Hiko Seijuro XIII dejaba de existir en el mundo de los vivos.

Después de recorrer un largo trayecto, finalmente Aoshi y los demás pudieron llegar a la Base Militar de Kyoto, pero lo que encontraron les dejó sin aliento; soldados y civiles muertos por todos lados, algunos completamente calcinados y otros mutilados salvajemente, rastros visibles de que varias explosiones habían sacudido el recinto, sin mencionar que la mayoría de los civiles muertos eran ancianos, mujeres y niños que muy probablemente habían acudido al fuerte en busca de refugio y lejos de eso habían encontrado una horrible muerte. Rápidamente, los soldados que venían con ellos entraron para ubicar a los representantes del gobierno, aunque todos temían lo peor debido a las condiciones en que se hallaba el lugar; no pasó mucho tiempo para que los temores de los recién llegados se vieran confirmados: todos los representantes del gobierno habían sido decapitados y yacían inertes en el suelo del salón donde se encontraban escondidos. Aoshi y Misao no sabían qué hacer ahora, la razón por la cual habían regresado era para proteger a los miembros del gobierno, pero era obvio que nunca tuvieron la menor oportunidad de lograrlo. Ahora sólo Kamisama sabía cuál iba a ser el destino del país porque el caos comenzaba a apoderarse de todo; primero la muerte del General Yamagata y ahora esto; solamente la captura de Takashi y los otros líderes insurrectos podía mejorar un poco la solución porque, evidentemente, la solución a todo lo que estaba viviendo el Japón no iba a ser tan fácil de encontrar y menos cuando los timones del proceso estaban muertos. Pero, por si fuera poco todo lo que estaba pasando, muchos gritos se dejaron escuchar en el interior del fuerte y varios soldados salieron corriendo del mismo visiblemente aterrorizados.

"Señor Shinomori, unos sujetos muy extraños nos atacaron y mataron a casi todo el grupo, sólo quedamos nosotros 3 y los 2 que estaban afuera" – dijo uno de los militares muy asustado.

"¡¿Nani?! ¿Qué clase de sujetos? ¿Cómo pudieron matar a todo el grupo?" – preguntó Aoshi muy contrariado.

Pero antes de que el chico le respondiera, tres personas salieron del fuerte y le hicieron frente; el pobre soldado sólo atinó a salir corriendo y con él los otros 4 sobrevivientes por lo que en el lugar sólo quedaron Aoshi, Soujiro y Misao. Frente a ellos estaban dos hombres y una mujer; uno de los sujetos usaba un sombrero, el otro era blanco tenía el cabello marrón y lo usaba largo, mientras que la mujer era morena y de cabello corto y negro. El hombre del sombrero tenía en sus manos un bastón de metal de cuyos extremos sobresalían unas dagas, la mujer tenía dos Sai en su cinto y el otro hombre tenía una Kodachi y una Katana en sus manos.

"Bienvenidos a las ruinas de una Era" – saludó el sujeto del sombrero.

"Me temo que todo su esfuerzo por llegar a tiempo ha sido en vano" – prosiguió la mujer.

"Pero no se desanimen, como premio de consolación tendrán la oportunidad de luchar por sus vidas contra nosotros" – añadió el tercero.

"Nos encontramos de nuevo" – contestó Aoshi mirando al tipo del sombrero.

"Ciertamente Aoshi Shinomori, por ello creo que es justo que sepas mi nombre, soy Shinjo Nakamura".

"El mío es Tetsuko Hino".

"Yo me llamo Hitomi Nakata".

"¿Qué pretenden lograr ustedes con todo esto?" – preguntó Aoshi.

"Creo que nos has entendido mal, su premio de consolación no es hablar de política y estrategias con nosotros, por si no se han dado cuenta no era solamente para matar a los miembros del gobierno a lo que vinimos acá; ustedes también figuran en nuestra lista de víctimas" – respondió Shinjo.

"Así que pueden prepararse porque no podrán escapar a su derrota" – añadió Hitomi.

Sin decir nada más, los tres recién llegados se colocaron en posición de combate e instantes después ya se habían iniciado los duelos; Shinjo se lanzó contra Aoshi y rápidamente le atacó con su bastón, pero el ninja pudo evadir la estocada para luego contraatacar con una de sus Kodachi aunque sin éxito. Los dos quedaron frente a frente y en ese momento Shinomori desenvainó su segundo sable y se lanzó en contra de su oponente quien, con bastante facilidad, logró controlar las embestidas y en la primera oportunidad que tuvo le asestó un golpe con el bastón a Aoshi en el estómago para luego rematarle con un zarpazo de una de las dagas en el pecho; y, habría sido peor de no ser porque el ex-líder Onni dio un salto hacia atrás para quedar fuera del alcance de su rival. En el interior del fuerte se encontraban Soujiro y Tetsuko enfrascados en un fiero combate; el chico quiso asumir la ofensiva, pero rápidamente se dio cuenta de que su rival no era alguien corriente; la facilidad con la que contrarrestaba sus ataques era pasmosa e incluso desesperante porque no había podido encontrar un hueco en su defensa para aprovechar.

"Luces sorprendido, ¿Esperabas una lucha más fácil?" – dijo Tetsuko sonriendo.

"Usted tiene una habilidad sorprendente, pero el resultado de este combate ya está escrito y en poco tiempo se lo demostraré" – respondió Soujiro.

"En ese punto estamos de acuerdo" – convino Tetsuko.

Soujiro sabía que no tenían mucho tiempo y que era necesario llegar al Aoiya lo antes posible por lo que decidió terminar la fusta rápidamente, y por ello se preparó para comenzar a aplicar el Shukushi; además, deseaba demostrarle al miembro de los guerreros de las sombras que luego de la derrota ante Kenshin había mejorado mucho su habilidad y su velocidad. Instantes después se lanzó contra Tetsuko quien apenas si pudo leer el ataque y evadirlo, pero sin mucha suerte porque recibió una herida en su brazo derecho.

"¡Demonios! ¿Cómo pudiste moverte tan rápido?" – preguntó Tetsuko molesto.

"Me sorprende que no lo sepa porque imagino que ustedes tuvieron que investigar mucho sobre nosotros, aunque el hecho de que desaparecí por un tiempo pudo haberme ayudado" – respondió Soujiro.

"Tonto, ¿De verdad crees que con esa velocidad me vas a vencer? Tendrás que mejorar mucho si quieres derrotarme, niño" – contestó Tetsuko riendo – "Ahora verás lo que es velocidad".

La figura de Hino se desvaneció para luego aparecer en la espalda de Soujiro y descargar un sablazo a placer sobre el chico quien cayó en el suelo presa del dolor.

"Vamos, ni siquiera reaccionaste ante mi ataque; eres más patético de lo que pensé, ¿Sorprendido? Eso no es nada comparado con lo que te espera" – dijo Tetsuko mientras asumía su posición de combate sin dejar de mirar a Soujiro.

No era sólo el dolor lo que tenía perplejo a Seta; la velocidad a la que se movió su oponente estaba más allá de su compresión, ni siquiera él cuando usaba el Shukushi para ejecutar el Shun Ten Satsu lograba ser tan veloz, era como si Tetsuko pudiera dominar el arte de desaparecer y aparecer a voluntad porque eso era lo que parecía. Definitivamente el combate no iba a ser nada fácil para Soujiro quien por primera vez se veía superado en la faceta que mejor dominaba: la velocidad. Cerca del combate entre Aoshi y Shinjo, dos mujeres estaban en una fuerte lucha cuerpo a cuerpo, pero la representante de los guerreros de las sombras llevaba una clara ventaja debido a su soberbio dominio de las artes marciales y si la líder de los Onniwa Banshu no había sido derrotada aún era por su enorme habilidad para escabullirse y evadir ataques.

"Vamos niñita, con esconderte y correr no evitarás tu derrota, sólo retrasas lo inevitable" – dijo Hitomi enfadada.

"¿Eso crees? Apenas estamos comenzando así que no te confíes tanto" – respondió la ninja.

"Ya me cansé de jugar al gato y al ratón, ya no seré más Hitomi la considerada, ahora sabrás por qué somos el escuadrón más poderoso del Japón" – contestó Hitomi con una sonrisa maligna.

Misao no tuvo tiempo de replicar cuando sintió una patada en su estómago seguido de un golpe en la cara que le partió la boca; la ninja cayó al suelo y Hitomi ni siquiera se apiadó por eso, rápidamente se acercó a su rival y le dio una nueva patada para luego clavar uno de sus Sai en el muslo izquierdo de la líder de los Onniwa Banshu quien quedó inconsciente tendida en el suelo.

"Resultaste más débil de lo que pensé" – dijo Hitomi con gran frustración.

Fue entonces cuando como por arte de magia, Misao abrió los ojos y se levantó de un salto para clavarle todas sus dagas en el pecho a Hitomi quien cayó herida de muerte sin siquiera tener tiempo de reaccionar ante la sorpresiva maniobra de su oponente. Definitivamente, la líder Onni demostró porqué era quien era; hacía falta mucho más que una mujer arrogante para vencerla; sin embargo, en ese momento, las heridas recibidas hicieron mella en su condición física y Makimachi tuvo que dejarse caer para recuperar fuerzas y tratar de detener la hemorragia que salía de su pierna producto del último ataque de Hitomi, eso sí, la ninja tuvo cuidado en alejarse del cuerpo inerte de su rival para evitar cualquier sorpresa; el sabor a sangre no se iba de su boca a pesar de que había escupido varias veces por lo que concluyó que alguna herida tenía y en esos momentos no podía detenerla debido a su ubicación. La representante de los guerreros de las sombras sentía cómo su vida escapaba de su cuerpo al igual que lo hacía su sangre, el dolor de las ocho dagas en su pecho era muy fuerte aunque poco a poco comenzó a dejar de tener consciencia de sí misma y de su alrededor; su vista se empezaba a nublar y la sangre comenzaba a emanar de su boca. Hitomi había subestimado enormemente a su rival y ello le estaba costando la vida en un combate que duró demasiado poco según su opinión; aún estando moribunda no podía entender cómo en cuestión de segundos pasó de ser la clara vencedora a estar en medio de un charco de sangre en el suelo, bien debió haberla liquidado cuando pudo en lugar de darla por muerta como lo hizo; al final, ya nada de lo que pensara tenía valor porque el milagro de la vida expiraba en ella; como pudo trató de moverse, pero ya su cuerpo no le respondía y sólo atinó a susurrar unas palabras antes de fenecer.

"¡Qué muerte tan tonta he tenido!".

Muy cerca de allí, Aoshi se veía superado en velocidad por Shinjo, pero los buenos reflejos y la experiencia del ninja jugaban a su favor porque pese a la enorme rapidez del sujeto del sombrero, el instinto de Shinomori para predecir el ataque había demostrado ser superior; y, aunque sólo podía defenderse, era cuestión de tiempo antes de que pasara a la ofensiva, detalle que Nakamura conocía bien y ello le estaba comenzando a desesperar porque aún no lograba una clara posición de triunfo. Finalmente, Aoshi decidió que era tiempo de un cambio en el rumbo del combate, en la siguiente embestida de Shinjo, en lugar de usar su instinto para defenderse, lo empleó para atacar en la dirección en que venía el miembro de los guerreros de las sombras.

"Kodachi Nitou Ryu. On-Myo Hatsushi".

La primera espada fue detenida por Shinjo con un movimiento de su bastón, a pesar de la sorpresa del ataque, sus reflejos fueron superiores; sin embargo, nada pudo hacer en contra de la segunda espada y ésta se clavó limpiamente en su pecho deteniéndolo en su carrera. Nakamura cayó de rodillas e instantes después yacía inerte en el suelo muy cerca de la primera espada arrojada por Aoshi quien con suma cautela se acercó a recoger sus sables; y, una vez hecho eso, fue en ayuda de Misao quien se encontraba bastante débil por la pérdida de sangre; no obstante, la chica fue capaz de detener la hemorragia con un torniquete improvisado; ello la había mantenido con vida evitando que se debilitara más.

"¿Te encuentras bien?" – preguntó Aoshi preocupado.

"Estoy bien, sólo me siento muy agotada" – respondió Misao.

"Has perdido mucha sangre" – dijo Shinomori.

"Descuida, estaré bien" – contestó Makimachi sonriente.

"Te las pudiste arreglar ¿eh? Sabía que ibas a salir vencedora, definitivamente debo admitir que tus habilidades se han incrementado notablemente desde que toda esta guerra se inició" – añadió Aoshi.

"Como puedes ver tengo todo lo necesario para ser líder de los Onniwa Banshu" – dijo Misao con picardía – "Por cierto, ¿Dónde está Soujiro?".

"Está dentro del fuerte luchando con el tercero de los guerreros de las sombras" – respondió Aoshi.

"Debemos ir a ver, si ese sujeto lo derrota no podemos dejarle escapar, si lo capturamos podemos sacarle valiosa información y, dada la situación en la que estamos, cualquier cosa de la que nos podamos apoyar es buena" – sentenció la líder Onni.

"Pero tú no estás en condiciones de luchar".

"Pero tú sí; además, estoy bien y no podemos ponernos sentimentales ahora, nuestra misión falló antes de empezar si quiera y la verdad no deseo llegar al Aoiya herida y con las manos vacías" – replicó Misao.

Aoshi no pudo evitar sonreír al escuchar la forma en que Misao hablaba, la guerra le había hecho ver muchas cosas y entre ellas estaba la madurez que mostraba aquella niña que tiempo antes estuvo a su cargo. La líder de los Onniwa Banshu había cambiado enormemente desde que empezara todo el conflicto, su comportamiento y sus decisiones reflejaban muy poco de su antigua inocencia e impaciencia, ahora la forma en que se manejaba era propia de un guerrero e incluso su forma de luchar había mejorado ostensiblemente. Quizás lo más lamentable de aquel cambio fue la violencia con que se dio, aquel asesinato en la Batalla de Nagoya fue la chispa que inició aquel viaje y ni siquiera ella misma sabía cuál sería el destino del mismo. Sólo un detalle llamó la atención del ninja, Misao no había mostrado ningún sentimiento después de su combate; y, tomando en cuenta que para ganar tuvo que asesinar a su rival, aquel comportamiento no era el más lógico y menos para ella. Quizás no todo el cambio había sido para bien y fue entonces cuando Aoshi descubrió que ella ahora más que nunca necesitaba de un apoyo y un guía para poder superar todo lo que estaba viviendo, sólo que esta vez no sería la guía de un padre sino la de un compañero de vida, porque ahora que todo estaba dicho entre ellos lo único que él deseaba era pasar el resto de sus días al lado de su sucesora en el puesto de líder Onni.

¿Qué pasará luego de todo esto?. ¿Cómo se recuperará el Japón del duro golpe que ha sufrido?. ¿Es este el final de la Era Meiji?. ¿Cuál será el desenlace de los combates?. ¿Será esta la completa destrucción de la ciudad de Kyoto?. ¿Podrán hacer algo los Onniwa Banshu y el Clan Sanada?. No se pierda el próximo capítulo.

Notas del Autor:

Bueno, luego de bastante tiempo estoy de regreso, la verdad he querido escribir, pero las circunstancias no me lo han permitido; el trabajo, algunos problemas de salud y otros de índole familiar se han unido para que fuera hasta ahora que les pudiera dar una nueva entrega de The Chaos Era.

Mucho me ha acontecido en este tiempo, incluso hasta estuve hospitalizado, pero gracias a Dios he salido adelante. Entre las cosas buenas a destacar pues al fin, luego de tanta búsqueda pude encontrar a mi Misanagi y hace cinco meses y medio me casé con una mujer maravillosa a la que amo enormemente y quien me ha sabido hacer feliz a pesar de la adversidad.

Mi trabajo ha estado muy duro y eso me ha limitado bastante de tiempo, es por ello que tuve que esperar mis vacaciones para terminar este capítulo, pero no negaré que he recibido muchas satisfacciones de mi empleo y eso compensa.

De verdad quiero agradecerles a todos su paciencia y su confianza y les pido disculpas por las veces que prometí y no cumplí y por la espera que les he hecho pasar, finalmente acá está el capítulo y ya estoy en marcha para los siguientes, ya falta muy poco para el final así que no desesperen.

Hablando un poco de la historia pues es lamentable la muerte de Seijuro y me siento apenado por haberlo permitido, pero fue su karma quien le hizo morir; no estoy de acuerdo con Hoji en que la pelea fue un empate, creo que Seijuro al final fue el ganador porque Tanaka murió primero y es el que sobrevive el que gana sin importar que sólo sobreviva unos segundos más que su oponente, por ello quiero declarar a Seijuro Hiko XIII como el vencedor del combate contra Hoji Tanaka y por ello mantuvo el título del Guerrero más Poderoso del Japón hasta su muerte; que sea ese mi homenaje póstumo al gran maestro del Hiten Mitsurugi Ryu.

Respecto a la estrategia de Takashi, pues ahora sí que se ha complicado todo, no sólo para nuestros amigos, sino para el mismo Japón; pasará mucho tiempo antes de que el país logre reponerse de todo lo que ha vivido y habrá que esperar para saber cuál es el destino que le espera a la Era Meiji; pero sea cual sea el mismo, esta claro que vienen grandes cambios y grandes pruebas para todos los que tienen parte en esta historia; esperemos que las puedan superar y que al final sea el pueblo que reciba la tan anhelada Paz.

¿Rápido el combate de Misao? Pues creo que batí el récord de la batalla más corta en la serie je, je, je, bueno no todos los combates tienen que ser enredados, engorrosos y largos; además, la estrategia que usó Misao fue brillante y tal como estaba la situación creo que era una de las pocas que podía emplear para no terminar muerta en manos de Hitomi quien ni siquiera estando moribunda dejó de recriminarse por semejante descuido; ¿moraleja? Jamás des una pelea por terminada hasta que estés seguro de que en verdad ha terminado.

Caso diferente fue el de Aoshi quien a pesar de estar seguro de que con su ataque había matado a Shinjo se acercó con mucha cautela a recoger sus sables; la propia Misao cuando decidió dejarse caer al suelo para descansar y tratar de curarse lo hizo lejos de Hitomi para evitar un posible ataque a traición, así que esto nos enseña que no siempre está de más ser precavido.

Ya el final está más cerca de lo que creen y de ahora en adelante sólo vienen definiciones y explicaciones por lo que hay que estar atentos a todo lo que pase. Estoy muy nervioso por el combate de Misanagi, espero que pueda salir vencedora; Tokio, por su lado se ve confiada de su triunfo, pero no siempre quien se confía es el que gana. Y ¿Dónde estarán Takashi, Melders y Klaudia? Pues todo eso se sabrá en el siguiente capítulo. Nos vemos en la próxima entrega.