Capítulo 22
"El Principio del Fin"
Haita, Ren, Omasu y los demás ninjas del grupo Sanada finalmente habían arribado a su destino; luego de todo lo que había ocurrido y la rapidez con la que tuvieron que actuar, dadas las actuales circunstancias, al fin podían tomarse un pequeño pero merecido descanso. La joven Onni se dirigió a la entrada camuflajeada y pronto todos se encontraban en el interior; Okon fue la primera en recibirles y no dejó de sorprenderse al ver quienes eran los acompañantes de su amiga, y no era para menos; era la primera vez, desde su separación, que tantos miembros del grupo Sanada hacían acto de presencia en la Base de los Onniwa Banshu. No pasó mucho tiempo antes de que la noticia llegara a oídos de Okina, quien con celeridad le avisó a todos los presentes, exceptuando a los que montaban guardia, para que le acompañaran al encuentro de los recién llegados con el fin de darles un recibimiento apropiado considerando la ocasión. Cuando el mayor de los Onni entró en el salón donde se hallaban los Sanada, Haita rápidamente fue a saludarle y a presentarle los debidos respetos.
"Espero no le moleste nuestra llegada, lamentablemente debido a la situación no pudimos avisarles formalmente de nuestra visita; sin embargo, Misao está al tanto de todo y personalmente nos dio su aprobación" – explicó Haita en el tono más formal que pudo usar.
"No tienen de qué preocuparse, para nosotros es un honor tenerles hoy aquí en nuestro seno, lo único que lamento es las condiciones en que estamos pues no podemos recibirles de una mejor manera" – respondió Okina.
"Descuide, si algo he aprendido en estos años de conflictos es que las verdaderas alianzas no son las que se hacen siguiendo todas las formalidades de ley, sino aquellas que surgen en los momentos de necesidad cuando aparece una mano amiga para brindarnos el apoyo necesario en el momento oportuno" – acotó Haita de buen talante.
"Tienes mucha razón, pero bueno, no perdamos más tiempo en presentaciones, las cosas allá afuera están empeorando a un ritmo acelerado y la estrategia de quedarnos a defender el perímetro ya no está resultando de ninguna utilidad; desde que el ataque a la ciudad empezó no se ha sucedido ningún hecho de violencia en esta zona" – comentó Okina mostrando signos de preocupación.
"Entonces les va a ser de mucha utilidad la información que traemos del frente" – sentenció el líder Sanada con algo de frustración al recordar lo sucedido.
En ese momento llegaron al salón Kaoru, Yahiko, Megumi y Sayo, lo cual fue una sorpresa muy grata para los recién llegados quienes veían de ese modo confirmadas sus sospechas; en pocos minutos la cristiana junto con la maestra de Kendo narraron, por segunda vez desde su llegada al Aoia, la historia del ataque a la Residencia Amakusa y de cómo se las arreglaron para escapar del lugar; acto seguido, fueron los Sanada quienes relataron los pormenores de la batalla desde su participación en el frente del este al capturar la artillería enemiga, siguiendo por la maniobra de Takashi de juntar sus dos batallones, hasta el desenlace final cuando el ex Daimío contó su macabra estrategia para luego escapar sorpresivamente, maniobra en la cual perdió la vida el General Yamagata. Luego, fue Omasu quien contó los detalles de su herida en el frente del sur, los planes que se trazaron una vez que Takashi y los demás líderes patriotas escaparon del lugar de la batalla final, y lo que había sucedido desde que llegaron a Kyoto hasta el instante en que se encontraban.
"Inconcebible, es realmente inconcebible lo que ese ser ha sido capaz de hacer" – espetó Okina visiblemente molesto para luego proseguir con un semblante mucho más sombrío – "La muerte de Yamagata es sumamente grave en estos momentos; él era uno de los pocos que mantenía fuerte al gobierno y ahora que se ha ido va a ser difícil mantener la estabilidad del régimen aún cuando Aoshi y los demás puedan salvar al resto de los dirigentes".
"Nadie en el frente logró entender cómo Takashi tuvo las agallas de planificar semejante abominación y ni siquiera ahora podemos encontrarle una explicación razonable a no ser la de sus ansias de poder" – respondió Omasu.
"La pérdida del General Yamagata complica todo, y ni siquiera me puedo imaginar el estado en que quedará el gobierno si matan a todos sus dirigentes; lamentablemente no hemos recibido noticias de Aoshi y los demás, pero si los hombres de la Sociedad lograron cumplir ese objetivo, las cosas se pondrán muy inestables y sólo Kamisama sabe qué sucedería después" – acotó Ren.
"Quisiera creer que Aoshi y los demás llegaron a tiempo y han podido impedir el ataque, pero tomando en cuenta que ustedes llegaron mucho después del ataque a la residencia Amakusa es difícil mantener la esperanza" – añadió Kaoru.
"Pero debemos tener algo en cuenta, el grupo que tiene como misión asesinar a los representantes del gobierno es el comando elite de la Sociedad, mientras que los que atacaron la residencia Amakusa fueron simples soldados; los Guerreros de las Sombras tenían una buena ventaja cuando salimos tras ellos, pero creo que pudimos recortarla en el trayecto hasta acá" – objetó Haita.
"Ojalá y tengas razón, de lo contrario un futuro negro es lo que nos espera" – sentenció Yahiko con faz abatida.
"Bien, definitivamente ya es tiempo de que hagamos algo, no podemos seguir de brazos cruzados antes esta situación; es cierto que a estas alturas es poco lo que se puede hacer, pero al menos podemos brindar nuestro apoyo para retomar el control de la ciudad; aún hay focos de disturbios que deben ser detenidos; además, a pesar de los esfuerzos de las autoridades, no se ha podido extinguir el incendio que estos seres depravados iniciaron, sólo han logrado evitar su avance, pero sino reciben pronto ayuda las consecuencias serían desastrosas " – dijo Okina al tiempo que se ponía de pie resuelto a iniciar las maniobras.
"En ese caso pueden contar con nosotros, de hecho, esa es la razón de nuestra presencia; es en este momento cuando debemos olvidar nuestras diferencias para trabajar unidos" – contestó Haita.
"¿Qué tienen en mente?" – preguntó Ren.
"Nuestros principales problemas son los disturbios y el incendio, el punto a nuestro favor es que ambos están juntos porque los que están fomentando la revuelta son los mismos que iniciaron el fuego y estos sujetos no desean que el mismo acabe, por ello, se han concentrado en sabotear los intentos que se han hecho para extinguirlo; debido a esto, es necesario concentrar nuestro mayor esfuerzo allí; un grupo deberá lidiar con los agresores mientras el otro tendrá la labor más difícil pues deberá detener las llamas" – respondió Okina.
"Imagino que ya tienen preparado un plan para detener el fuego" – inquirió Haita.
"Estás en lo correcto, las llamas han sido controladas por lo que nos resta hacer es acabarlas; sin embargo, el tiempo juega en nuestra contra porque las autoridades deben lidiar con el fuego y los saboteadores así que no sabemos cuánto tiempo más podrán resistir. Adicionalmente, nuestro grupo ha trazado una red que servirá para hacer llegar la mayor cantidad posible de agua a la zona afectada" – contestó Okina.
"Además, es necesario que un grupo vaya con Aoshi y los demás, en este momento deben librar una dura lucha y es imperativo saber cuál ha sido la suerte de los representantes del gobierno" – añadió Omasu aunque el verdadero motivo no salió de sus labios – "Necesito saber qué ha sido de Soujiro, la incertidumbre es cada vez más intolerable" – pensó la ninja.
"Estás en lo cierto, además, Misao está con ellos. Sal de inmediato junto con Okon y tengan mucho cuidado, no sabemos qué panorama encontrarán cuando lleguen" – indicó Okina.
"Hai" – respondió Omasu al tiempo que salía junto a Okon.
Luego de la partida de la joven ninja Okina, Ren, Haita, Yahiko, Megumi y los demás se enfrascaron en detalles logísticos sobre el despliegue de los grupos para cumplir con los objetivos trazados; necesitaban definir todos los puntos para garantizar el éxito de la misión, un fracaso ni siquiera estaba entre las opciones estudiadas en esas horas. Sin embargo, Sayo se alejó cuidadosamente de todos con una resolución; su amado estaba muy cerca arriesgando su vida en combate y ella no iba a quedarse sentada sin hacer nada; su lugar no era la base de los Onniwa Banshu, su sitio era al lado del ser que amaba y eso no tenía discusión. La cristiana llegó a la puerta principal, pero cuando se disponía a salir una voz la detuvo.
"¿Qué crees que haces?" – preguntó sorprendida Kaoru.
"Ya no puedo seguir esperando más tiempo, Sanosuke está a unas calles peleando por su vida y mi lugar está a su lado... lo siento amiga, pero tengo que irme" – respondió Sayo sin dudar.
"Te entiendo... ojalá yo pudiera hacer lo mismo" – dijo Kaoru con lágrimas en los ojos – "Vamos amiga, ve con Sano, estoy segura que ahora más que nunca él necesita de ti" – concluyó la maestra de Kendo mostrando una sonrisa en sus labios a pesar de la tristeza que sentía.
"Arigatou Kaoru-san. Ja Ne".
La sensei del estilo Kamiya Kashin se quedó en la entrada y vio partir a la otra mujer quien corría con todo lo que le permitían sus fuerzas; seguidamente, Kaoru se dio vuelta y regresó con los demás; ella misma deseaba ir corriendo para estar junto a su amado, pero por desgracia no tenía la suerte de la cristiana y Kenshin se hallaba muy lejos de ella librando su propia batalla a muerte frente a los líderes de la Sociedad del Dragón Negro; la joven Kamiya no pudo evitar sentir alegría al saber que Himura había podido sobrevivir a la batalla final, pero esa sensación duró poco al darse cuenta de que el amor de su vida se había librado de un grave peligro sólo para enfrentar otro mayor. Kaoru sabía que el combate que le esperaba al espadachín sería incluso más peligroso que el que libró contra Shishio o cualquiera de sus adversarios luego del fin de la era Tokugawa, había mucho más que el destino del país en juego; Kenshin estaba pasando por el momento más trascendental de su vida y estaba claro que el desenlace de ese combate sin duda marcaría irremediablemente su futuro, por esa razón era la angustia de la mujer, no sólo la vida de Himura estaba en juego, sino su propia estabilidad y la de su matrimonio a consecuencia. Definitivamente, este conflicto había marcado a todos los involucrados y aún saliendo airosos del mismo, la posibilidad de regresar a la vida de antes estaba cerrada, eran demasiadas heridas y demasiados cambios como para que eso pasara; sin embargo, lo único constante en la vida es el cambio y la joven mujer sólo esperaba que todo sucediera para mejorar si es que ello fuera posible...
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Inami estaba de pie frente a su rival quien se encontraba a la expectativa, las dos mujeres no dejaban de observarse mientras caminaban en círculo; en ese momento fue Tokio quien se lanzó al ataque, el zarpazo vino horizontal y de revés; sin embargo, la guerrera de las sombras pudo detener el golpe para luego contraatacar con la otra hoz en una estocada al estómago, la cual fue evadida elegantemente por la esposa del lobo, pero instantáneamente Onamoto fue a la ofensiva con un ataque de su mano derecha de arriba hacia abajo que fue detenido por Takagi quien respondió con una estocada punzante al pecho que fue a dar en la otra hoz de su oponente.
"Esto va a ser mucho más divertido de lo que pensé" – dijo Inami más para sí misma que para los demás.
"Me alegra que disfrutes del duelo porque será el último" – respondió impasible Tokio.
"¿De verdad piensas eso? Entonces quizás ya es hora de mostrarte algunas cosas que me he reservado" – contestó Onamoto.
La guerrera de las sombras desapareció como por arte de magia y en segundos estaba detrás de su oponente para asestarle una estocada en la espalda, por suerte, Tokio tuvo algo de reacción y en el último momento intentó evitar el ataque por lo que la herida no fue de gravedad aunque sangraba más de lo que la esposa de Saito hubiese deseado. En ese momento, Inami embistió de nuevo esta vez con un ataque en cruz usando sus dos hoces; debido a la velocidad, Takagi sólo detuvo una de ellas y la otra le causó una herida en su brazo izquierdo; el dolor era insoportable y esto hizo que Tokio pusiera una rodilla en la tierra mientras se tomaba el brazo lastimado, pero sin quitarle la mirada a su rival.
"¿Y qué piensas ahora? ¿Te he sorprendido acaso?" – dijo Inami con aires de superioridad.
"La verdad, no. No pienses ni por un momento que usando esos trucos vas a ganar este combate" – respondió Takagi.
"Veo que aún tienes esperanza y mucha confianza en ti misma, eso es bueno... lástima que esas cosas no decidan los duelos" – contestó Onamoto.
"Esa creencia marca tu mayor debilidad y ya te lo demostraré" – sentenció Tokio.
Saito miraba el combate con detenimiento, la verdad, esa habilidad que habían demostrado todos los guerreros de las sombras de "desaparecer" no le sorprendía más allá del hecho de ser una técnica desconocida; el lobo siempre había sabido que cualquier técnica, por compleja que pareciera al inicio, puede ser entendida y más que eso, contrarrestada. Claro que para ello se debía ser un guerrero excepcional y tener mucha experiencia en duelos; por eso, en cierto modo estaba confiado en el triunfo de su esposa; Tokio había librado muchas batallas durante el Bakumatsu no Douran y se enfrentó con oponentes formidables, terminando todos del mismo modo: ahogados en un charco de sangre. El viejo lobo sabía que era cuestión de tiempo para que el secreto de esa técnica fuera revelado y entonces la pobre infeliz enfrentaría el verdadero horror...
Tokio se puso de pie con algo de dificultad acusando el dolor de las heridas sufridas; a pesar de que la esposa del viejo lobo había demostrado cualidades excepcionales en el combate, poco a poco la guerrera de las sombras había logrado establecer diferencias entre ambas. Takagi tenía una cortada en su brazo izquierdo y otra en su espalda; y, aunque la mismas no eran profundas, continuaban sangrando y eso poco a poco se estaba convirtiendo en un problema. Onamoto sabía que tenía la ventaja y no deseaba desperdiciarla, era en ese momento cuando debía atacar y asestar el golpe de gracia; el fragor del combate había hecho lo propio para minar sus fuerzas y ello hacía necesario definir las cosas en el menor tiempo posible para evitar que la fusta se le escapara de las manos. La guerrera de las sombras sabía que Saito no dejaba de mirarla esperando el momento preciso para eliminarla igual que como intentó hacer en el duelo contra Shishio, así que sus prioridades se habían establecido sin dudas: eliminar a Tokio y evitar la respuesta del lobo. Instantes después, Inami se lanzó contra Takagi con una rapidez endemoniada, pero para su sorpresa, su oponente evadió el golpe y respondió casi de inmediato hiriéndola en el costado. La luchadora de la sociedad puso su rodilla derecha en el suelo acusando el dolor, pero eso no era lo que le preocupaba en ese instante; era la primera vez en todo el duelo que su oponente podía leer con precisión su golpe y moverse con la velocidad necesaria no sólo para evitarlo sino para contraatacar y ello la había tomado por sorpresa, definitivamente aquello era un indicio de que algo no iba bien.
"¿Sorprendida?" – dijo la joven Takagi mirando fijamente a su rival y con una ligera sonrisa en el rostro.
"No te sobrestimes mi querida Tokio" – respondió Inami mientras se ponía de pie con cierta dificultad – "Es cierto que lograste herirme, pero fue sólo un rasguño".
"¿En serio? Yo siendo tú me tendría mucho más cuidado" – acotó la esposa del lobo.
"¡¡Cállate! Eres sólo una infeliz que cree poder superarme con sus habilidades mediocres" – espetó Onamoto furiosa – "Ahora sabrás el significado del miedo".
La mujer se lanzó contra su contrincante y de nuevo su ataque fue evadido, pero esta vez la guerrera de las sombras desapareció como por arte de magia para luego lanzar un ataque al costado de Tokio, quien detuvo el mismo con su Kodachi y le asestó un sablazo en el estómago y esta vez la herida no era superficial, aunque tampoco era mortal.
"Imposible, ¿cómo ha podido detener mi ataque? Esto no puede ser" – dijo Inami en voz baja visiblemente alterada mientras se tomaba a la altura del ombligo mostrando signos de dolor.
"¿Crees que el secreto de tu poder no podía ser descubierto? Pues te equivocas, me tomó algo de tiempo y me costó algunas heridas, pero pude descifrar cuál es" – contestó Tokio con firme decisión.
"No intentes engañarme, es imposible que una imbécil como tú sea capaz de siquiera entender el poder que yace con nosotros" – respondió Onamoto divertida.
"¿Eso crees? Entonces intenta atacarme, vamos, sé que puedes" – retó Takagi sonriendo.
"Malnacida, deja de dártela de lista, ahora mismo acabaré con tu existencia" – acotó Inami al tiempo que se lanzaba sobre su rival.
"¿Eso es todo lo que tienes?" – Inquirió Tokio al tiempo que esquivaba el golpe – "Vas a necesitar más que eso si deseas ganar".
"No puede ser posible, no lo comprendo" – dijo Onamoto.
"Es muy simple; tu técnica se basa en manipular la mente del oponente y de ese modo logras crear una ilusión que te hace ver mucho más veloz de lo que en realidad eres; sin embargo, una vez que dicho principio se conoce es sencillo, para alguien que conozca los métodos, cerrar la mente a ese tipo de invasiones por lo que tu principal arma desaparece y sólo quedas como lo que eres, una simple guerrera promedio" – sentenció Takagi.
Esta vez, Inami no se burló del comentario de la otra mujer sino que se quedó sorprendida al ver que su habilidad especial había sido puesta al descubierto por su oponente. Ya no había lugar a dudas, Tokio había logrado descifrar todo y eso la ponía en una situación delicada, pues aunque sus habilidades como guerrera eran formidables, hacía demasiado tiempo que se había acostumbrado a refugiarse detrás de su poder para librar los combates por lo que la idea de una lucha de igual a igual no dejaba de preocuparla. Sin embargo, ya era tarde para arrepentirse y, descubierta o no, tenía una misión que cumplir; además, prefería morir en el intento que huir como una cobarde.
"Vaya, vaya, así que la pequeña jovencita logró descubrir el secreto" – dijo Inami burlándose de su oponente – "Imagino que debes estar feliz pensando que tienes la batalla asegurada".
"Es patético que escondas tus temores detrás de esa actitud arrogante, pero ahora que lo pienso no podría esperar más de ti" – respondió Tokio sonriente.
"Si eso crees entonces tengamos menos palabras y más acción" – contestó Onamoto al tiempo que se lanzaba nuevamente a la ofensiva.
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Sanosuke sintió que el horror se empezaba a apoderar de su alma, a pesar de estar concentrado en su propia batalla, el guerrero con la palabra "malo" en su espalda no pudo dejar de presenciar el desenlace de la otra fusta; y, para su horror el saldo incluía una baja que para muchos era impensable. El Gran Hiko Seijuro XIII se encontraba tendido en el suelo, su cuerpo yacía completamente inmóvil junto a quien fuera su oponente; Sagara nunca imaginó que vería a alguien capaz de lograr derrotar al maestro de Himura y mucho a una persona que fuese capaz de matarlo, pero la evidencia no mentía. Definitivamente, la guardia élite de Takashi estaba más allá de lo normal y si uno de los mejores guerreros del Japón tuvo que dar su propia vida para derrotar a uno de sus miembros, Sanosuke no quería ni imaginar el destino que le aguardaba. Ya ni siquiera estaba convencido de que Sayo hubiese sobrevivido al ataque, los hombres de la Sociedad habían demostrado una y otra vez que eran sumamente efectivos en las labores de inteligencia y el simple hecho de que no pudieran ver los cuerpos de sus amigos dentro de la Residencia de los Amakusa no indicaba que ellos siguieran con vida. Ya nada valía la pena, era hora de reconocer que la Sociedad había cumplido su meta y que el Japón entraría en otra era sombría. El guerrero con la palabra "malo" en su espalda miró a su alrededor y pudo ver a su rival enfrente; Takeo no la estaba pasando bien y era evidente que el castigo sufrido le había mermado las fuerzas, aún así, el guerrero de la sociedad conservaba algo que su oponente había perdido: el deseo de ganar y salir con vida de la pelea.
Fue Hashi quien reanudó la pelea al salir corriendo en dirección a su rival quien apenas si pudo detener los primeros golpes para luego sufrir un fuerte castigo por parte del guerrero de la sociedad. Takeo ya no tenía sus dagas, pero sus puños y piernas bastaban para hacer el trabajo; sólo fueron suficientes unos momentos para que Sanosuke cayera al suelo sumamente adolorido y casi inconsciente; ya todo estaba decidido, el final había sido escrito. Sin embargo, justo en ese instante toda la calle fue sacudida por un grito aterrador; una voz que retumbó todos los alrededores causando que todos aquellos que la escuchaban sintieran pánico de lo que estaba sucediendo; una voz expresaba horror, impotencia y furia a la vez; pero, y más importante aún, una voz que pronunció un nombre:Sanosuke.
Hashi, quien se había alejado de su oponente en busca de sus armas, no pudo evitar sentir algo de recelo al escuchar a la mujer gritar; sin embargo, un guerrero como él estaba acostumbrado a cosas peores y el simple gemido lastimero de un tonta joven no iba a impedir que cumpliera su misión; no pasó mucho antes de que encontrara sus dagas y se dispusiera a terminar el trabajo que había empezado. Las cosas no habían salido exactamente como imaginó, pero al final los dos guerreros enemigos estarían neutralizados. En ese instante, Sayo corrió a ayudar a su amado y al llegar a su lado pudo ver que estaba muy malherido y que necesitaba con urgencia un Doctor; la mujer abrazó a su esposo con todas sus fuerzas sin poder atinar a realizar ninguna otra acción; eran demasiadas las cosas que pasaban por su cabeza y ni si quiera se percató de la cercanía del guerrero de la sociedad. Fue cuando sintió un fuerte tirón que la obligó a soltar a su esposo cuando comprendió que el mayor peligro para Sagara no eran sus heridas sino su rival.
"Vaya, vaya, ¿qué tenemos aquí? La joven esposa viene al rescate de su moribundo amado. Debo reconocer que esto no lo esperaba, pero no deja de ser divertido" – dijo Takeo sonriente.
Sayo observó detenidamente al hombre mientras trataba de poner en orden sus ideas; la situación era crítica y la mujer estaba clara de que una lucha contra ese sujeto sólo terminaría con su muerte y la de Sagara; no obstante, aún existía una remota posibilidad, pero necesitaba encontrar el momento preciso para hacer su movimiento.
"Si lo dejas vivir te prometo que haré lo que desees" – dijo Sayo con lágrimas en los ojos.
"¡Pero claro que vas a hacer lo que yo desee mi querida amiga! No creas que no he notado lo hermosa que eres, pero no creo que estés en posición de pedir nada. Una vez que mate a este pobre diablo nos vamos a divertir mucho y si te portas bien y me haces feliz quizás piense en perdonar tu patética vida" – sentenció Takeo.
El guerrero de la sociedad se aprestó a darle el golpe final a su oponente, pero un sonido muy característico se dejó escuchar en la desolada vía; instantes después, Hashi se desplomaba y un mar de sangre comenzó a emerger de su cuerpo. Detrás del recién abatido guerrero se pudo ver a una mujer empuñando una pequeña pistola, las lágrimas seguían saliendo de sus ojos, pero esta vez su mirada había pasado de la humilde súplica a la frialdad de la resolución. La cristiana sabía que ese acto bien podía cerrarle las puertas al cielo, pero ella prefería una eternidad en el infierno que una vida sin su amado. Desde siempre había estado marcada por la tragedia, la muerte de sus padres, su propia enfermedad, la cruzada de su hermano, su exilio en Holanda y muchas otras cosas que no alcanzaba a recordar. Pero luego de recuperarse de su enfermedad y regresar al Japón las cosas parecían estar mejorando y esa pequeña esperanza se transformó en dicha cuando se unió al hombre a quien amaba; pero nuevamente la tragedia amenazó con marcarla al estallar la guerra y sólo ella sabía los días de horror que había vivido sabiendo que Sanosuke estaba en medio de la batalla; y justo al final cuando estaba tan cerca de verle, cuando al fin estaría al lado de su amado, ese desalmado planeaba destruirle la vida y sus sueños sin siquiera mostrar pena por su sufrimiento. No, ya era tiempo de ponerle fin a esa maldición que llevaban los Amakusa de siempre perderlo todo; a ella no le importaba si acabar con ese sujeto ayudaba a la causa de su país o si con su acción le estaba asestando un duro golpe a la Sociedad del Dragón Negro; para la cristiana lo único que importaba era salvar la vida del hombre a quien amaba; y, aunque esa razón fuera considerada banal por muchos al analizar todo lo que estaba en riesgo, para una simple joven enamorada, el amor era suficiente.
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Aoshi y Misao pronto estuvieron dentro del fuerte y el espectáculo que encontraron les sorprendió significativamente; Soujiro apenas era capaz de defenderse ante los constantes ataques de Tetsuko quien poco a poco estaba comenzando a perder la paciencia; el guerrero de las sombras sabía que poseía la ventaja y que había asumido la iniciativa, pero los reflejos y la velocidad del chico eran lo suficientemente buenos como para evadir cada uno de los ataques recibidos, por esta razón el combate estaba entrando en un punto muerto. Por su parte, el chico trataba en lo posible de cuidar su guardia, Seta sabía perfectamente que estaba en la peor posición, pero estaba seguro de que si lograba extender el combate pronto se le abriría una oportunidad para contraatacar. Hino estaba realmente furioso por sus continuos fracasos al intentar asestar el golpe de gracia y ello se reflejaba en sus movimientos, poco a poco había perdido su elegancia y velocidad por lo que a medida que avanzaba la fusta, Soujiro tenía mayor facilidad en controlar las embestidas de su oponente lo cual aumentaba la furia de Tetsuko, y esta secuencia ya se había transformado en un círculo vicioso que lejos de ayudar al guerrero de las sombras, sólo le acercaba a su tumba.
"No sé cómo te las has arreglado hasta ahora para detenerme, pero te prometo que tu suerte no va a durar para siempre" - dijo Tetsuko mientras empuñaba sus sables con rabia.
"Yo no le llamaría suerte, usted nunca ha tenido una posibilidad real de ganar este duelo y sólo está retrasando lo inevitable" - contestó Soujiro con una de sus mejores sonrisas.
"¡Maldito seas pequeño engreído! ¡Voy a clavar tu cabeza en una estaca!" - espetó Hino al tiempo que se lanzaba a toda velocidad contra el chico.
Entonces en la cabeza de Seta apareció la explicación del poder de su oponente como si de un flash se tratara; de algún modo, Tetsuko usaba su mente para aumentar su velocidad, aunque quizás ni siquiera se volvía más rápido, sino que sólo lo aparentaba; claro que para lograrlo necesitaba estar en un estado de completa calma y autocontrol, por esa razón a medida que su frustración hacía aumentar su ira, su poder secreto disminuía junto con su velocidad. Todo ese razonamiento lo hizo el chico en pocos segundos y de inmediato se dispuso a aprovechar su descubrimiento para terminar el combate de forma definitiva; con su espada detuvo el zarpazo de Tetsuko, quien contraatacó con la Kodachi, pero Seta evadió el segundo ataque saltando hacia atrás para luego embestir a su rival quien intentó sin éxito usar su velocidad para escapar resultando herido en el pecho. Hino estaba sorprendido con lo que acababa de pasar, era evidente que el chico estaba encontrando la forma de neutralizar su velocidad y ello resultaba alarmante para el guerrero de las sombras, por lo que la necesidad de acabar el duelo se volvía imperativa.
Soujiro decidió tomar la iniciativa para buscar la sorpresa y se lanzó contra su oponente quien logró evadir el ataque para contraatacar con su Katana, el golpe fue detenido por Seta quien dio un salto al costado para escapar del alcance del otro sable. Hino no perdió tiempo y fue en busca de su enemigo sólo que esta vez le lanzó la Kodachi a toda velocidad al tiempo que continuaba su carrera. Seta fue sorprendido por ese cambio de estrategia, y, aunque pudo evadir el sable, quedó expuesto al ataque de su oponente quien no desaprovechó la oportunidad para herirle gravemente en el pecho; la Katana atravesó limpiamente el cuerpo del chico, quien por fortuna atinó a moverse un poco en el último momento evitando así que el golpe fuese letal. No obstante, estaba a merced de su rival quien tenía claras intenciones de terminar el trabajo.
"Vamos, quéjate como lo que eres, un perro sarnoso. ¿Dónde está tu sonrisa ahora? Jamás debiste unirte a esa partida de perdedores, ese error te va a costar la vida, pero al menos puedes verlo por el lado amable... pronto te reunirás con tu mentor y la perra de su amante" - sentenció Tetsuko mientras retiraba con brusquedad la Katana del cuerpo del chico para asestar el golpe final.
Soujiro sentía un dolor agudo en su pecho y podía darse cuenta de que estaba sangrando profusamente, el chico sabía que sus posibilidades eran remotas, pero aún consideraba que tenía las fuerzas para girar la balanza a su favor, sólo necesitaba una oportunidad; fue entonces cuando miró la Kodachi en el suelo cerca de él, por fortuna al momento de evadirla detuvo su movimiento con su espada ocasionando que el otro sable quedara a su alcance. Tetsuko, quien estaba cegado por el momento, no se percató de lo que tramaba su oponente y sin esperar tener una postura más segura se dispuso a lanzar el golpe de gracia, pero el chico giró con rapidez para evadir la estocada y quedó justo frente a la Kodachi; además, la posición que había ganado Seta le impedía a Hino ver que el otro había empuñado la espada corta por lo que, sin saber del peligro inminente, se lanzó contra Soujiro quien giró en el momento oportuno para detener el sable de Tetsuko con la Kodachi y posteriormente clavarle la Katana en todo el corazón al guerrero de las sombras.
Tetsuko dejó que su rostro mostrara un gesto de enorme sorpresa al ver el desenlace de su ataque para luego caer muerto al suelo; Soujiro al ver que había derrotado a su rival se relajó y pronto se encontró tirado en el suelo con ambas manos tomando la herida en su pecho en un vano intento de detener la sangre que fluía de su cuerpo. Aoshi y Misao acudieron a toda velocidad para auxiliar a su compañero y pronto el ex líder Onni le cargaba en brazos mientras salía del lugar. Ambos ninjas sabían que no había tiempo que perder, pero pronto se percataron de un enorme problema, ¿adónde llevarle? El Hospital estaba tomado por los rebeldes y en el Aoia no había un doctor, sin mencionar que Shougo se encontraba muy lejos, poco a poco la incertidumbre se apoderó de ambos y el temor de ver a morir al chico frente a sus ojos sin poder hacer nada para evitarlo comenzó a llenar sus corazones. Por fortuna, dos figuras se divisaron a lo lejos y en poco tiempo los dos guerreros pudieron confirmar que se trataban de Omasu y Okon, de inmediato acudieron a su encuentro, pero la reacción de la joven ninja al ver a Soujiro malherido sorprendió a todos los presentes. La chica entró en un estado de shock por unos segundos para luego comenzar a gritar en medio de un ataque de histeria, aquella situación no ayudaba en nada a Seta y de esto se dieron cuenta Aoshi y las otras dos mujeres por lo que el ex líder Onni hizo la pregunta correcta en el momento oportuno.
"¿Sabes dónde podemos encontrar a un Doctor?" .
"¡Claro! La Señorita Megumi se encuentra con nosotros en el Aoia, debemos llevar al chico con ella lo más pronto posible" - respondió Okon.
"¡Perfecto! Al Aoia entonces" - concluyó Aoshi - "Misao trae a Omasu y alcánzanos en lo que puedas, no podemos esperarlas"
"No hay problema, la prioridad en este momento es Soujiro, yo los alcanzo luego"
Aoshi empezó su carrera a toda velocidad hacia al Aoia seguido muy de cerca por Okon, mientras que Misao trataba de hacer reaccionar a Omasu lo más pronto posible, después de todo aquel lugar no era el más apropiado para pasar el rato...
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Inami vio su ataque detenido con mucha facilidad por la esposa de Saito, era obvio que sin contar con su velocidad como respaldo, la guerrera de las sombras no representaba el mismo peligro para Tokio, quien no perdió tiempo y con un movimiento veloz de su muñeca contraatacó con una estocada en el pecho, la cual tuvo un impacto limpio en el cuerpo de Onamoto quien cayó de rodillas sin poder contener su dolor.
"Eres patética" - sentenció Takagi manteniendo una mirada asesina sobre su rival.
"¡Haré que te tragues esas palabras" - gritó la otra mujer mientras se ponía de pie y corría hacia su oponente.
Tokio se preparó para la embestida, pero Inami le lanzó un par de shurikens en medio de su carrera y ambos se clavaron en el pecho de la esposa del lobo quien no vio venir ese movimiento, esa ventaja fue aprovechada por Onamoto para lanzar un zarpazo al cuello de su rival quien apenas si pudo saltar lejos para evadirlo.
"Lanzar shurikens no te salvará de tu destino" - dijo Tokio mientras se sacaba los objetos de metal de su cuerpo.
Sin dar tiempo a más charla, Takagi se lanzó contra su oponente quien apenas pudo detener la estocada debido a las pocas fuerzas que le quedaban; ese detalle fue aprovechado por Tokio quien la golpeó fuerte en el estómago y dio un gran salto para quedar detrás de Onamoto con el fin dar el golpe de gracia. Inami pudo reaccionar rápido y giró 360 grados para lanzar un sablazo a la cara de la esposa de Saito quien evitó el golpe para luego contraatacar clavando su Kodachi en el cuello de la guerrera de las sombras.
Inmediatamente luego del golpe final, la mujer buscó entre las ropas de la ninja la llave de la puerta de la base, pero pronto se dio cuenta de que Inami no era quien la tenía; definitivamente, todos tendrían que esperar el desenlace de la otra fusta antes de poder entrar al cuartel general de la sociedad.
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Sayo fue junto a Sano quien estaba muy débil debido a las múltiples heridas que tenía, la cristiana sabía que no había tiempo que perder en ese momento; la vida del hombre que amaba estaba en juego y si él no le falló a ella cuando más le necesitó, ella no iba a actuar de un modo diferente. Sano hizo un esfuerzo extraordinario para llevarla con el Dr. Eltsen para que le tratara su enfermedad y gracias a ello ahora la mujer estaba con vida. Ahora le tocaba a ella hacer hasta lo imposible por llevar al guerrero al Aoia con el fin de que Megumi pudiera atenderle a tiempo. La menor de los Amakusa guardó el revolver que acababa de usar dentro de su traje y luego de respirar profundamente se echó a su esposo al hombro, Sanosuke estaba inconsciente producto del castigo recibido y ello indicaba que la mujer no contaría con ninguna ayuda para trasladarlo a la base Onni. El rostro de la mujer reflejaba el esfuerzo que estaba haciendo a medida que avanzaba hacia su destino, pero sus ojos mostraban una determinación y una fuerza interior tan grandes, que si alguien le hubiese visto jamás habría dudado que ella cumpliría su objetivo... y es que en aquellos momentos, fracasar no era una opción...
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Nakomi no fue ajena al desenlace de la batalla que se llevo a cabo a escasos metros de donde estaba parada; la muerte de Inami le afectó por varias razones, era obvio que sólo quedaba ella para enfrentarse a todos y la mujer no era tonta, ella sabía que al final terminaría muerta; además, el secreto de su velocidad había sido descubierto lo cual minimizaba aún más sus posibilidades de salir airosa de aquella situación; eso sin mencionar que Inami era su mejor amiga por lo que su muerte le dolía sobremanera. Definitivamente, sólo le quedaba una cosa por hacer tomando en cuenta lo ocurrido... necesitaba matar a todos los que fuera posible...
"Tú pagarás lo que esa malnacida le hizo a Inami"
La guerrera de las sombras se lanzó a toda prisa contra la ninja quien detuvo todas las estocadas sin mayor esfuerzo; Misanagi entendió a la perfección lo dicho por Tokio y ya la velocidad de Nakomi no representaba un obstáculo en el combate. Sato pronto se dio cuenta de ello y la desesperación comenzó a jugar en su contra, Moriya no era tonta y su experiencia en duelos la llevó a tener paciencia para esperar el momento más conveniente para contraatacar.
"Es una lástima que al no poder usar el truco de la velocidad quedes reducida a nada" - dijo Misanagi sin bajar la guardia.
"Con o sin mi habilidad especial te mandaré al otro mundo, eso te lo garantizo" - respondió Nakomi al tiempo que se lanzaba contra la ninja.
Misanagi también se lanzó al ataque, pero en el último momento, Sato usó su sai como dardo en contra de su oponente quien apenas si logro detenerlo con su Kodachi. Nakomi aprovechó el momento para lanzarle una estocada a la esposa de Shougo, quien reaccionó a tiempo para detener el sablazo y confiando en que su oponente ya no tenía el sai, tomó el riesgo de intentar apuñalar a la guerrera de las sombras; pero, para sorpresa de la ninja, Sato sacó otro sai y con él no sólo detuvo el ataque sino que desarmó a Misanagi quien al verse indefensa saltó hacia atrás para alejarse del alcance de su rival.
"Vaya, vaya, la pequeña ninja arrogante ha decidido retirarse, ¿detecto miedo en tus ojos acaso?" - dijo divertida Nakomi.
Misanagi se veía visiblemente nerviosa, o al menos eso era lo que deseaba aparentar en aquel momento.
"Es tiempo de que conozcas a tu creador" - sentenció Nakomi para luego lanzarse hacia la ninja con el fin de liquidarla.
Lo que no se esperaba la guerrera de la sociedad era que Misanagi en el último minuto sacara un espadón Toledo, que llevaba camuflajeado en su espalda, a tiempo para detener el golpe y que el contraataque fuese tan veloz que no le diera tiempo de reaccionar antes de ver su cabeza separada de su cuerpo.
Una vez finalizada la fusta, la ex líder Sanada tomó una pausa para tomar aire y acto seguido fue hacia el cuerpo inerte de Nakomi con el fin de buscar la llave; no tardó mucho antes de encontrarla y de inmediato los demás se reunieron con ella. Shougo fue el primero en acercarse y, sin esperar a que la mujer le dijese algo, la abrazó con todas sus fuerzas; el cristiano se alegraba de que su mujer hubiese salido victoriosa y se encontraba orgulloso de la fortaleza y habilidad que había demostrado en el combate, definitivamente mientras más conocía a Misanagi, más al admiraba y amaba. Saito, por su parte, fue mucho menos efusivo y sólo le dirigió una sonrisa sardónica a su esposa; el lobo siempre tuvo confianza en su mujer y jamás dudó que ella enviaría a la otra al más allá, sólo era cuestión de tiempo. Tokio sabía que la mejor demostración de amor de Hajime no era un abrazo o un beso, sino la confianza que tenía en ella en los momentos críticos, por ello, esa sonrisa cómplice que vio en sus labios le daba una alegría enorme y hacía que el esfuerzo anterior valiera la pena.
Himura miraba a las dos parejas con algo de nostalgia, su amada Kaoru estaba muy lejos y no tenía con quien compartir un momento de efusividad; sin embargo, el desenlace de ambos duelos no dejaba de alegrarle pues ello los ponía un paso más cerca del desenlace final; ya faltaba mucho menos que cuando empezaron la persecución, aunque aquel detalle no dejaba de intimidarlo un poco, era cuestión de tiempo antes de que enfrentase su mayor reto; ya sólo quedaban los tres líderes de la sociedad en pie y no había que ser un genio para darse cuenta que la responsabilidad de enfrentarles recaería en él, Shougo y Saito. Kenshin sabía que uno de los tres duelos estaba definido desde hace mucho tiempo; el enfrentamiento entre Amakusa y Klaudia era algo sumamente esperado por ambos y representaba una batalla inconclusa por lo que realmente quedaban dos enfrentamientos por arreglar. Kenshin tenía bien claro a quien escogería Takashi como oponente; Himura después de todo, representaba el brazo ejecutor del gobierno Meiji. En la guerra del Bakumatsu no Douran fue Hitokiri Battousai quien fungió como sicario a la orden de los restauradores; en el enfrentamiento contra Shishio, fue Kenshin quien estuvo al frente de la contienda y su victoria contra Makoto trascendió las fronteras. Definitivamente, si Takashi deseaba aplastar al gobierno era previsible que buscaría destruir al guerrero que lo representaba en mayor medida; y, aunque Kenshin no lo quisiera, ese guerrero era él mismo.
Los cinco guerreros se dirigieron a la entrada y con cautela abrieron la puerta para disponerse a entrar, el interior del recinto estaba adornado elegantemente; el mobiliario era muy fino y el suelo estaba recubierto con una espesa alfombra, una chimenea daba algo de calor al lugar y varios candelabros ubicados en la mesa principal iluminaban el recinto. Era evidente que los gustos de Takashi y los suyos eran refinados; sin embargo, eso no era lo que les preocupaba en ese momento. Melders ya se había enfrentado a Himura una vez y sus habilidades como guerrero no era para nada llamativas, claro que debió mejorarlas mucho para estar en el lugar en que se encontraba ahora, pero aún así todos le consideraban como el más débil de los tres. Klaudia había demostrado una habilidad excepcional en el manejo de la espada y ello unido a que dominaba el Hiten Mitsurugi Ryu la hacían una guerrera de temer y un oponente muy difícil. Pero ninguno de los presentes conocía las habilidades de combate de Takashi, el ex daimío aún era un misterio para todos; evidentemente que sus habilidades políticas y de guerra ya habían sido brillantemente demostradas, pero eso no decía nada de sus técnicas de combate. Y, tomando en cuenta que alguien como Klaudia estaba por debajo de él y que los guerreros de las sombras, con esas habilidades mentales tan raras, estaban a su servicio, era lógico pensar que Ibakate debía ser un guerrero formidable. Sin embargo, no era ese detalle el que intimidaba, después de todo, ellos ya estaban acostumbrados a combatir guerreros poderosos, lo que les inquietaba a todos era el hecho de no conocer la verdadera naturaleza de los poderes del líder de la sociedad. Era obvio que Takashi sí conocía las habilidades de los recién llegados porque en varias ocasiones había demostrado haberlas estudiado a fondo, mucho más cuando su mano derecha manejaba el estilo de pelea de dos de ellos. Y esa ventaja estratégica bien podría marcar la diferencia en el desenlace final, eso era lo que daba vueltas en la cabeza de todos mientras caminaban en el interior de la base; definitivamente, al que le tocara enfrentarse contra el ex daimío viviría el duelo más peligroso y difícil de su vida...
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Misao pronto pudo hacer reaccionar a su amiga y poco tiempo después las dos ninjas se dirigían a toda velocidad hacia el Aoia; la líder de los Onniwa Banshu se encontraba muy preocupada por el joven Samurai, su condición no era favorable y la rapidez con que se le atendiera representaría la diferencia; quizás un detalle a favor de Soujiro era que los conocimientos de medicina de Megumi habían mejorado notablemente, la mujer se dedicó al máximo a ese arte y en aquel momento tener al Dr. Genzai con ellos o a la Señorita Takani era lo mismo. Por su parte, Omasu sentía que su corazón se le salía del pecho, aún no olvidaba la imagen que tuvo del guerrero cuando alcanzó a Misao y a Aoshi, su cuerpo lleno de sangre y su rostro inexpresivo fueron como dardos que se clavaron en su alma y que aún en ese momento le hacían sentir un dolor indescriptible; la joven ninja sólo deseaba llegar de una buena vez al Aoia para poder estar cerca del hombre que amaba y acompañarle en la dura prueba que le esperaba.
No pasó mucho tiempo antes de que ambas guerreras llegaran a la base Onni y de inmediato ambas fueron al lugar donde estaba Soujiro, allí se hallaban Aoshi, Megumi y Okón, aunque esta última al ver a su amiga decidió cederle su lugar en la habitación. La Doctora Takani mostraba un semblante serio, la situación la tomó por sorpresa y pronto se dio cuenta de que el estado del Samurai era delicado; por fortuna, aún había una oportunidad de salvarle, pero iba a necesitar mucha ayuda de Kamisama para lograrlo. Si bien, esto ya era un panorama desolador, no pasó mucho tiempo antes de que la tensa calma reinante en la base se viera interrumpida por un enorme ajetreo y producido por la llegada de la cristiana con Sanosuke. Misao rápidamente asumió el mando y ordenó que se preparara una cama para Sagara en la misma habitación donde se hallaba Soujiro, por suerte, ese cuarto era grande y permitía atender a los dos heridos con holgura; Megumi rápidamente evaluó el estado del recién llegado y pudo constatar que era menos crítico que el de Seta, pero aún así se corría el riesgo de una fatalidad por lo que la situación se le complicaba a la doctora, quien ahora debía luchar por salvarle la vida a dos personas quienes significaban mucho para varios de los presentes; definitivamente, Takani estaba viviendo la mayor prueba de su vida en aquellas horas, la presión que sentía era enorme y más aún cuando uno de los heridos significaba mucho para ella. Megumi miró al techo, respiró profundo y le pidió a Kamisama que la ayudara en su desempeño y la iluminara para poder tomar y ejecutar las decisiones correctas... y era que el menor error representaría una desgracia mayúscula para todos, y ya a esas alturas nadie quería perder a otro de los suyos...
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Kenshin y los demás llegaron a un enorme salón ampliamente iluminado por muchas lámparas que colgaban de las paredes; el recinto carecía de mobiliario, aunque juzgando por las marcas de la alfombra, en el lugar habían colocado muebles hasta hace poco. Dos de las paredes eran lisas, la tercera sólo tenía la puerta por donde habían entrado y la restante tenía un balcón donde se hallaba la otra puerta de la habitación. Para acceder al mencionado lugar había unas escaleras hermosamente adornadas con detalles griegos; Himura y los otros tomaron poco minutos para contemplar el lugar y, seguidamente, retomaron su marcha, no obstante, su paso se vio interrumpido, cuando la puerta hacia donde se dirigían se abrió para darle paso a las tres personas que estaban buscando.
Melders fue el primero en entrar a la habitación y seguidamente lo hicieron Klaudia y Takashi; Kenshin y los demás detuvieron su marcha al ver el arribo de los otros y pronto las miradas de los presentes se encontraron. Por espacio de unos minutos nadie hizo el menor movimiento, era como si todos se estuviesen estudiando para tratar de obtener información de última hora previo a los enfrentamientos que estaban por empezar. Finalmente, el silencio reinante fue interrumpido por el ex daimío.
"Vaya, vaya, así que todos ustedes lograron llegar hasta aquí" - dijo Takashi mientras observaba con detenimiento a Misanagi y a Tokio - "Esto sólo significa que Inami y Nakomi fallaron en su misión; una verdadera lástima, ellas eran de las mejores... Bien, supongo que a estas alturas las presentaciones entre nosotros sobran; han sucedido demasiadas cosas como para perder tiempo en formalismos, ¿no creen?" - finalizó Takashi sonriente.
"Hemos venido a detener tus planes de una vez por todas, ya es demasiado el daño que le has causado al Japón" - sentenció Himura.
"Viniendo de ti no sé cómo tomar tus palabras; ¿acaso olvidaste qué tú mismo hiciste lo que yo estoy haciendo ahora? Pero como bien lo decía Shishio, la historia la cuentan los ganadores y al final tú fuiste el héroe de este remedo de gobierno. Yo intento realizar lo mismo, aplastar esta era que sólo ha demostrado servir para entregarle nuestra tierra a los extranjeros e iniciar un cambio. No niego que la apertura del país en cierto modo nos beneficia, pero no de la forma en que se está llevando a cabo" - respondió Ibakate.
"¿Y quién te dio el poder de juzgar eso? La última vez que vi no eras más que un sujeto sediento de poder" - sentenció Saito.
"Vaya, así que el lobo ha decidido hablar; bien, realmente considero gracioso el modo en que terminaste. Luego de defender hasta las últimas consecuencias el gobierno que representabas terminaste vendido como un perro a los Meiji" - indicó Takashi impasible, y al ver que Hajime le iba a responder se apresuró a interrumpirle - "No, no me vengas con el cuento de que estás en el gobierno para aplicar tu Aku Soku Zan a tu antojo porque a estas alturas ni tú mismo te lo crees. Si has terminado donde estás es porque al final te volviste débil, quizás esa debilidad está representada en tu familia o en las muertes que llevas encima, pero sea como sea, el otrora lobo de mibú no es más que un perrito faldero a la orden de aquellos a quienes combatió y quienes deben pasar todos los días burlándose de ese hecho".
"Eres bueno con las palabras, me pregunto si tus habilidades terminan allí" - contestó Saito con marcado sarcasmo.
"Eso muy pronto lo sabrás" - dijo Takashi complacido.
"Es cierto que participé en el fin de la era Tokugawa, pero esa experiencia me enseñó que las guerras al final sólo dejan muertos y resuelven poco. Este gobierno ha cometido muchos errores y quizás no sea lo todos esperaban, pero hay otras formas de resolver las cosas, ya es hora de detener la violencia en nuestro suelo" - dijo Kenshin decidido.
"¿Y acaso te ha tocado vivir alguno de esos errores como los llamas? ¿Acaso ellos intentaron matarte como lo hicieron con Shishio y conmigo? No, tú no sabes de las atrocidades de que son capaces esos seres a quien tanto defiendes; no tienes idea de lo desalmados que pueden llegar a ser así que no vengas a hablar de ellos como si fueran personas con buenas intenciones que se equivocan. No, ellos son unos seres depravados cuyas ansias de poder son más grandes que sus propias almas y por ese no merecen estar al mando de nuestro país" - dijo Klaudia con mucha rabia.
"A mí sí me ha tocado vivir algunos de los errores del gobierno, mis padres fueron asesinados por esos desalmados y yo mismo estuve en el lugar que ocupan ustedes ahora; sin embargo, aprendí la misma lección que internalizó Himura. Las guerras no resuelven los conflictos, cuando éstos se encuentran arraigados en nosotros mismos. Este gobierno persiguió y persigue a los cristianos, ¿acaso no lo harás diferente? Lo dudo; este gobierno rompió muchas alianzas y persiguió a sus esbirros, ¿no harán ustedes lo mismo? En tiempos de guerra se establecen alianzas por conveniencia, pero una vez que se ganan, los líderes se dan cuenta de que muchos de esos grupos más que aliados son una molestia y terminan destruyéndolos. Hablas de no venderle el país a extranjeros, pero el tercero al mando de tu revuelta es un alemán y estas usando el apoyo de gobiernos europeos para librar tu batalla. No mi querido Takashi, no vengas a decirme que tú eres diferente porque sencillamente no te creo" - sentenció Shougo.
"Yo no represento a ningún gobierno, si estoy aquí es porque considero que Takashi representa un ideal en el que creo y si seguir esa filosofía implica venir a este país a enfrentarme a todos, pues que así sea" - respondió Melders.
"¿Y cuál es esa filosofía? ¿Librar una venganza personal contra Snider y contra mí? ¿Valerte de los trucos más sucios para separarme de los míos? Si esos son los ideales de los que tanto alardea Takashi, entonces prefiero hundirme junto al gobierno Meiji" - espetó Misanagi.
"No creo que lleguemos a alguna parte con esta discusión política. Después de todo si fuéramos capaces de ponernos de acuerdo esta guerra no habría empezado en primer lugar; al fin y al cabo, todo lo que sucedido se reduce en nuestra carencia de recursos para entendernos unos a otros y dudo mucho que los encontremos justo ahora. Creo que ya es tiempo de ponerle punto final a todo esto" - indicó Tokio.
"¡Brillante! Eso es lo más sensato que han dicho desde que llegaron aquí" - respondió Takashi - "Es hora de terminar lo que empezó hace mucho tiempo en la guerra de restauración, ha llegado el momento de encaminar el Japón hacia un mejor futuro" - finalizó Takashi al tiempo que Melders empezaba a bajar las escaleras para dirigirse a los demás.
"¿Quién será el que me enfrentará?" - preguntó el alemán muy confiado.
"No creo que sea Shougo, pues él tiene una cuenta pendiente por saldar con la persona que está a mi lado. Las dos mujeres ya tuvieron sus cinco minutos de fama allá afuera y demás está decirles que Kenshin Himura se enfrentará directamente conmigo. Vamos a ver... eso nos deja disponible a... ah, sí. El pequeño guardián que cuida el poder de quienes se burlan de él" - dijo Takashi sonriendo.
"¡Humph! Veo que me ha tocado recoger las sobras este día, pero no hay cuidado, con gusto despacharé a este perdedor para que el cristiano pueda empezar su duelo con la chica" - respondió Saito con sarcasmo al tiempo que daba un paso a frente para encarar al alemán.
"Te vas a tragar esas palabras, Saito Hajime" - contestó Melders.
"Eso realmente me gustaría verlo" - indicó el lobo mientras adoptaba la posición base del Gatotsu.
Los dos guerreros quedaron frente a frente y nuevamente el silencio se apoderó del lugar; la tensión podía percibirse en todos los rincones de la habitación y aquellos que no participaban en la pelea se hallaban a la expectativa. Instantes después un grito se dejó escuchar y ambos luchadores se lanzaron para iniciar el final de todo...
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Haita y los demás Sanada se encontraban junto a Okina y varios de los miembros del Onniwa Banshu justo al frente del grupo que mantenía el caos en la antigua capital del país. Los ninja habían llegado con una misión específica y era evidente que para lograrlo deberían enfrentarse contra aquellos quienes deseaban la caída del gobierno. Ambos bandos se observaron durante varios minutos sin proferir palabra y fue el grito de guerra de los miembros de la sociedad el que rompió el silencio; los dos grupos corrieron el una contra el otro y era cuestión de segundos antes de que se librara nuevamente la batalla por la reconquista de Kyoto...
¿Qué sucederá en la antigua capital? ¿Podrán Okina y los otros recuperar el control? ¿Qué pasará con el gobierno ahora que todos los dirigentes han muerto? ¿Megumi será capaz de superar el reto que tiene encima? ¿Cuál será el desenlace de la batalla final en Osaka? ¿El Japón alguna vez se recuperará de tanto sufrimiento? No se pierda el próximo capítulo
Notas del Autor: Vaya, vaya, hasta que por fin terminé este capítulo; si ya sé, ya sé que me he demorado mucho y aunque suene repetitivo, lo siento mucho; pero bueno el no tener internet en casa (de nuevo ¬¬) el exceso de trabajo y algunos problemas de salud (de nuevo ¬¬) han impedido que pudiera tener esto listo antes. Mis más sinceras disculpas por la demora y no, no voy a abandonar el proyecto, menos estando tan cerca del final je, je.
Si mis cálculos no me fallan, sólo me faltan dos capítulos más para cerrar esta historia, vaya que me ha tomado tiempo hacerlo y son innumerables las cosas que he vivido a lo largo de estos años; de verdad voy a extrañar no seguir con esta saga, pero todas las cosas tarde o temprano llegan a su fin.
Claro que eso de ninguna forma marcará el final de mi carrera como escritor, como Winston Churchill dijo una vez "Esto no es el final, no es ni siquiera el comienzo del final, es sólo el final del comienzo" de hecho aún tengo mi otro proyecto en desarrollo, me refiero a mi fan fic de Card Captor Sakura "A Travel to the Unknown". Y, adicionalmente a eso, empecé un fan fic de Teen Titans, sí, como lo leen, de Teen Titans, sé que no es anime, pero es lo que más se le parece siendo cartoon . Me gusta mucho esa serie y pues ya me embarqué en el proyecto.
Como ya es costumbre en mí, voy con mis agradecimientos:
A Dios, ya son incontables las veces que me has ayudado, sólo espero ser digno merecedor de las oportunidades que has puesto en mi camino.
A mi madre, la verdad es que siempre es una fuente de inspiración en mi vida.
A mi esposa, después de mi madre eres lo más importante en mi vida, gracias por amarme como lo has hecho en estos dos años y sobretodo gracias por aguantarme, sé bien que no soy nada fácil y mil disculpas por todas las veces que he causado molestias o angustias en tu corazón.
A Jessica, ¿qué te puedo decir que ya no te haya dicho? Espero que todos tus sueños se te cumplan y que yo pueda estar allí para verlo.
A Mikki Chan, mi querida socia, espero que pronto podamos centrarnos en nuestro proyecto, tengo muchas ganas y enormes expectativas de que nuestro trabajo juntos será un éxito.
A Misao, lástima que hayas tenido que abandonar nuestras páginas después de más de 4 años, pero bueno, todo sea por tus estudios y espero que pronto seas toda una profesional, desde aquí te deseo todo el éxito del mundo.
A Kaoru Hino, no tienes idea de lo que significó para mí que me vinieras a apoyar con el proyecto de los websites, es un honor inmensurable el tenerte como socia y sé que puedo estar tranquilo sabiendo que conmigo está trabajando una persona de tu talla.
A Icy Dragon Mistress, amiguita, quizás tengamos poco tiempo de conocernos, pero eres super especial y como ya te he dicho, tu amistad es algo que realmente deseo conservar; estoy ansioso por iniciar nuestro proyecto y sólo espero que sea el primero de muchos; además, cumplí lo que te prometí .
Y finalmente, a todas aquellas personas que de algún modo u otro han contribuido a que esta historia se mantenga y a que cada día que pasa yo sea mejor persona; aún me falta un largo camino por recorrer, pero lo hago contento sabiendo que siempre voy hacia el frente.
Si desean leer mis otras historias sólo dense una vuelta por mi perfil y encontrarán los links respectivos.
Regresando a la historia, ya nuestros héroes entran en la etapa final y sólo el autor de la historia sabe lo que va a pasar ''' Les adelanto que el siguiente capítulo va a ser de mucha acción y suspenso así que espero les agrade, ya estoy por ponerme a escribirlo. Muchas gracias por el apoyo y nos vemos en la próxima entrega.
