Capítulo 23
"Un Destino y Tres Duelos Parte 1"
Melders y Saito pasaron al frente, el lobo se colocó en la posición base del gatotsu con mucha tranquilidad mientras que el alemán adoptaba una postura defensiva muy parecida a la posición base del Kuzu Ryuu Sen; ambos no dejaban de mirarse ni por un segundo y los demás estaban a la expectativa de lo que pudiera ocurrir. Las habilidades como espadachín de Saito no sólo eran buenas y conocidas sino que poco a poco se estaban convirtiendo en leyenda gracias a esa filosofía del Aku Soku Zan que Hajime no dejaba de aplicar; eran muchos los rufianes que se paralizaban de miedo al oír esas palabras "Aniquilar a todo lo malo" pero nadie sabía nada sobre la técnica de combate del otro; es cierto que Kenshin había luchado con él antes cuando la Sociedad de los Caballeros Negros intentó apoderarse de la medicina milagrosa, pero aquel duelo fue muy distinto a este, en primer lugar, Melders jamás usó una espada y en segundo lugar ni siquiera fue un combate cuerpo a cuerpo pues el alemán estaba montado en un caballo. La confianza en Saito era obvia, pero esa falta de conocimiento era como una espina que no les dejaba estar tranquilos, no al menos hasta que la fusta se iniciara para saber de una vez por todas cuál era el verdadero nivel del rubio. Minutos que parecían horas pasaban y los dos aún estaban inmóviles, era como una guerra de carácter; Saito estaba retrasando su ataque para jugar con el temperamento del alemán, en muchas ocasiones sus rivales se desesperaban al punto de cometer idioteces y el lobo quería saber hasta qué punto el alemán podía resistir la espera; aunque luego de ver que el alemán estaba como petrificado en esa postura Saito decidió comenzar la batalla de una vez por todas.
La primera estocada de Hajime fue el Ishiki y su objetivo no era otro que atravesar el corazón del alemán, el lobo no era partidario de extender los combates por demasiado tiempo y si la fusta se podía acabar en un solo movimiento era mucho mejor para él; sin embargo, pronto se daría cuenta de que este duelo en particular no se iba a terminar ni de forma rápida ni de manera simple. Melders esperó hasta el último momento para hacer su jugada, el alemán con un movimiento de su sable desvió la espada de Saito hacia su derecha (la del alemán) y luego aprovechó la inercia del lobo para contraatacar con un sablazo en dirección a la yugular; no obstante, Hajime pudo detener la inercia de su sable para detener el golpe del otro justo a tiempo. Ambos empezaron una lucha de fuerza mientras las dos espadas mantenían contacto; de pronto Melders dio un salto hacia atrás para luego arrancar a toda velocidad hacia Hajime; el alemán sostenía el sable con su mano derecha y luego llevó la espada al lado izquierdo de su cabeza al flexionar el codo para entonces descargar un sablazo en diagonal en contra del lobo. Saito no dejaba de estar un poco sorprendido con la velocidad que mostraba su rival, claro, tomando en cuenta que en un principio le creía un guerrero de segunda, cualquier cosa que mostrara sería un avance; aún así, el policía detuvo el golpe y cuando iba a lanzar el contraataque ya Melders se había alejado de otro salto.
"Después de todo, Melders está demostrando que no es un guerrero mediocre; de hecho el combate está muy parejo" – le comentó Misanagi a su esposo.
"Creo que el exceso de confianza de Saito está empezando a jugarle en su contra, esperemos que al final Hajime logre salir victorioso de este duelo, aunque hay algo que no me gusta de ese alemán" – dijo Shougo.
"Es un ser rastrero que no le importa hacer la peor bajeza con tal de lograr sus objetivos" – contestó la Ninja.
"Precisamente por eso, tengo un mal presentimiento en esta fusta, sobretodo si Saito empieza a poner las cosas a su favor, debemos estar atentos" – añadió el Samurai.
"¿A qué se refiere con ese mal presentimiento? ¿Acaso cree que esos sujetos harán trampa?" – preguntó Tokio con faz dura.
"Yo no diría trampa, Takashi y Klaudia después de todo son Samurai y esa palabra no está en su vocabulario, al menos no en un combate 1 a 1, pero no sé qué pueda estar tramando Melders o qué clase de cosas haya preparado para este duelo" – respondió Amakusa – "El límite entre jugar rudo y hacer trampa a veces no es muy claro…"
"En ese caso lo mejor será esperar y mantenernos vigilantes, pero no debemos dejar de confiar en Saito; pareja o no, difícil o no riesgosa o no, esta batalla es suya" – intervino Kenshin.
Los dos guerreros permanecieron inmóviles por unos instantes hasta que Saito cambió su postura a la posición número 2 del gatotsu, instantes después el lobo salía disparado en contra del alemán…
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Soujiro y Sanosuke estaban en un estado delicado en aquellos momentos; el Samurai había perdido una cantidad importante de sangre y eso le estaba debilitando; sin embargo Megumi había conseguido detener la hemorragia por lo que el punto crítico había pasado; no obstante, aún no era momento de cantar victoria, Seta continuaba inconsciente y su respiración era entrecortada por lo que la doctora comenzaba a temer lo peor, Takani llamó a Misao y le pidió varias medicinas que por suerte los Onniwa Banshu tenían en sus depósitos. Omasu se había salido de la habitación porque no podía soportar ver a Soujiro en ese estado, la mujer daba vueltas de un lado para el otro sin saber qué hacer y con una impotencia terrible; los segundos parecían horas y los instantes eran interminables, era como si la vida hubiese decidido avanzar en cámara lenta en esos momentos. Quien sí había decidido permanecer en la habitación era Sayo, la cristiana buscó un pequeño taburete y se sentó al lado de su amado, la mujer tenía la mano derecha de Sanosuke entre las suyas y no paraba de rezar no sólo por el guerrero con la palabra malo en su espalda sino también por el otro chico quien era demasiado joven para morir. Megumi en ese momento le administró a Soujiro varias e las medicinas traídas por Misao y luego le indicó a la líder de los Onniwa Banshu que le vigilara mientras ella iba a atender al otro convaleciente; enseguida la doctora fue junto a Sanosuke y en ese momento Sayo levantó su cara para observar a la otra. El rostro de la cristiana estaba cubierto por espesas lágrimas y en su faz había una muda súplica hacia Megumi de que no abandonara a Sano. Takani en ese momento se dio cuenta del amor que la joven Amakusa sentía por Sagara y comprendió que al final fue sabia la decisión de no interponerse entre ambos, sobretodo porque ese sacrificio fue por la vida que ahora le permitía a ella tener una nueva ilusión; una ilusión que tenía nombre: Shouzo. El otro cristiano ya estaba bastante recuperado de la herida sufrida y aún cuando no había podido ir con los demás en ayuda en la misión de retomar Kyoto, el chico estaba en la base y trataba de ser útil en lo que pudiera. En ese momento y como si le hubiera invocado con sus pensamientos, el joven entró a la habitación y luego de dedicarle una amplia, cálida y cómplice sonrisa fue donde estaba Sayo para tratar de animarla un poco, esto fue aprovechado por la doctora para evaluar el estado del guerrero. Sanosuke había sufrido una golpiza salvaje y el hombre tenía al menos dos costillas rotas y severas contusiones, su estado era menos grave que el de Seta, pero su recuperación no tardaría menos; el rostro lo tenía hinchado a consecuencia de los golpes recibidos lo cual le desfiguraba un poco su expresión, pero aquello no era importante para ninguno de los presentes; para ellos lo que de verdad era valioso residía en el interior, eran los sentimientos no las apariencias, además, con el tiempo esas marcas desaparecerían de aquel luchador. Un silencio profundo reinaba en la habitación cuando la cristiana decidió romperlo.
"¿Se pondrá bien Megumi?"
"Sanosuke ha recibido un castigo severo, pero ya lo peor ha pasado, no tiene daños internos salvo varias costillas rotas y lo demás son las contusiones propias de los golpes; su estado no es grave, pero su recuperación va a ser lenta amiga, incluso creo que muchas de las heridas no sanarán por completo" – respondió la doctora con seriedad.
Sayo asintió y de nuevo se apoderó de ella una crisis de llanto, el simple hecho de imaginar a Sanosuke sufriendo le dolía en el alma y la cristiana sabía que a su amado le esperaba una época particularmente dura, sobretodo por la energía que él poseía y porque iba a tener que estar postrado en una cama por un largo tiempo.
"Vamos Sayo, todo va a estar bien, Sanosuke es fuerte y en menos de lo que crees va a estar recuperado por completo, ya verás" – dijo Shouzo al tiempo que abrazaba a la cristiana.
"Él va a necesitar mucho de ti Sayo, tienes que ser fuerte, ahora más que nunca no puedes flaquear, él te necesita a su lado y te necesita fuerte para que le transmitas esa energía, no le puedes fallar ahora" – dijo Megumi.
"Tienes razón, seré fuerte, ya habrá momento para lágrimas" – dijo la joven Amakusa al tiempo que secaba su rostro – "No le fallaré a Sano, ya verás, él se recuperará y yo estaré con él para verlo" – concluyó la mujer.
La doctora sonrió al ver la determinación que mostraba su amiga, definitivamente los Amakusa no eran personas faltas de carácter, ya el hecho de que ella sola hubiera traído a Sanosuke consigo hasta el Aoia era una muestra de fortaleza extraordinaria, pero esa mirada mientras hablaba le confirmó a Takani que Sanosuke nunca iba a estar solo mientras estuviera convaleciente. Fue entonces cuando la doctora decidió indicarle a Shouzo que llevara a Sayo fuera pues los enfermos necesitaban descansar sin ruidos ni molestias, ambos necesitaban reponer fuerzas y las próximas horas serían críticas sobretodo para el Samurai por lo que ningún momento de descanso estaba demás para ellos. Los dos cristianos salieron y pronto Megumi quedó sola con ambos guerreros.
"Vamos Kamisama ayúdame, tengo que salvarlos a los dos, no dejaré que mueran en mis brazos, eso no pasará" – dijo Megumi apretando los puños y con mucha determinación.
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La batalla por retomar el control de Kyoto estaba resultando un poco más fácil de lo que Okina y Haita habían imaginado en un principio; pronto se hizo evidente que los ninjas estaban luchando contra simples mercenarios que tenían poca o nula habilidad para el combate, en cosa de minutos uno a uno iban cayendo derribados los saboteadores y el avance de los Sanada y Onniwa Banshu era cada vez más indetenible; los revoltosos se defendían con lo primero que encontraban a mano, palos, piedras, antorchas, e incluso varios poseían armas de fuego, pero ni siquiera eso les estaba dando ventajas, eran muy pocas pistolas y las mismas tardaban mucho en ser recargadas como para representar en peligro real en contra del comando invasor. Momentos después ya muchos de los bandidos empezaron a rendirse, pero los líderes de los disturbios decidieron hacer una última jugada; ellos sabían que de ser capturados les aguardaba la muerte por lo que ya no tenían nada que perder, la estratagema que iban a aplicar de seguro les condenaría aún más en caso de fracasar, pero en una posición donde cualquier camino que elijas te lleva a la muerte es mejor morir luchando que entregarse.
"¡No den un paso más! En esta casa tenemos rehenes y si se acercan les juro que los mataremos a todos; estamos dispuestos a retirarnos, pero queremos negociar las condiciones" – Indicó uno de los dirigentes de la revuelta.
La casa a la que se refería el sujeto estaba al otro lado de aquella zona; de hecho, las llamas aún estaban algo lejos del lugar, y pronto la razón se hizo evidente, los rebeldes habían colocado un corta fuego para evitar que el mismo llegara a esa parte del distrito con el fin de proteger su base; Okina y Haita estaban junto al jefe del escuadrón de policía encargado de luchar por el control de la zona y el oficial de inmediato le hizo saber a los ninjas que no estaba dispuesto a negociar con semejantes rufianes.
"La vida de civiles no es algo con lo que debamos hacer tratos" – dijo el comandante del escuadrón.
"Tiene razón, capitán Yagatsu, pero entonces será necesario decidir cómo liberar a esa gente; no creo que sea mejor opción continuar con el ataque y arriesgarnos a que los maten" – respondió Okina.
"Yo no he visto a ningún rehén, por lo que a mí respecta bien puede ser un truco desesperado de ese ser" – contestó Yagatsu.
"Hay que tener en cuenta que esa es un posibilidad razonable" – dijo Haita cortando a Okina quien iba a refutarle la opinión al policía – "Bien podemos fingir que negociamos y aplicar una estrategia para saber hasta qué punto su amenaza es real"
"¿Tienes algo en mente?" – preguntó Okina.
"A decir verdad sí" – contestó el otro ninja para luego dirigirse a sus tropas – "Ren, Vacuum tomen a un grupo y diríjanse hasta el otro extremo de este distrito, hagan una inspección de todo el recinto; y, si realmente hay rehenes en ese lugar no debería ser difícil para ustedes rescatarles; no olviden, sean invisibles"
"¡Hai!" – respondieron los dos al unísono.
"Yo hablaré con ese sujeto" – dijo Okina – "Y será mejor que tu plan resulte, derramar más sangre es un lujo que no podemos darnos en estos momentos"
"Yo ordenaré que los oficiales retrocedan y que se mantengan en guardia, no sabemos qué otras cosas puedan estar tramando" – dijo Yagatsu.
Okina y Haita asintieron y de inmediato se empezó a ejecutar la estrategia del Sanada, las tropas retrocedieron y quedaron a la expectativa de lo que ocurriese, luego los líderes de la revuelta suspiraron aliviados al ver a Okina, Haita y al oficial de policía a cargo venir con marcadas intenciones de negociar.
"Hasta ahora tu idea ha dado resultado, pero no podemos bajar la guardia, quédense con los rehenes y si algo sale mal no vacilen en matarlos a todos" – le dijo el sujeto a tres personas que estaban con él – "Ideo, tú y yo haremos las negociaciones"
Ninguno de los líderes rebeldes tenía idea de que un grupo de ninjas ya estaban camino a esa casa con el fin de ejecutar un arriesgado plan de ataque en cuyas directrices estaba incluido arrasar con cualquier obstáculo, y eso incluía acabar con sus vidas…
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Saito subió su brazo izquierdo y se alistó a realizar el Nishiki, aunque esta vez había una variante, el ataque iba a ser diagonal pues una vez más el objetivo no era otro que atravesar el corazón del rubio; sin embargo, la respuesta del alemán fue diferente a la primera, en esta ocasión dio un paso a la derecha y evadió de forma elegante la estocada del lobo para luego lanzarle un zarpazo de arriba abajo que hirió a Saito en su costado izquierdo; la herida no era profunda pero tampoco superficial y la sangre ya empezaba a mancha las ropas de Hajime. No obstante el alemán no tenía intenciones de hacer una pausa, casi de inmediato hizo regresar su sable a toda velocidad para decapitar al otro, pero esta vez el lobo estaba preparado y recogió su brazo para detener el mandoble, instantes después Saito lanzó un sablazo de adentro hacia fuera que alcanzó a herir al alemán en el pecho; luego de recibir el golpe, Melders saltó hacia atrás y se colocó en guardia. Tokio apretaba los puños en silencio, la mujer no soportaba ver herido a su esposo, después de todo él era uno de los guerreros más poderosos del Japón y el otro no era más que un simple extranjero, aunque luego de su batalla con una de las guerreras de las sombras era evidente que Takashi podía sacar el mayor potencial de cualquiera con sus sortilegios y la mujer se empezaba a preguntar hasta qué punto su marido estaba siendo víctima de esas artimañas.
Melders no esperó más tiempo y salió corriendo a toda velocidad hacia su rival para luego dar un salto con el fin de hacer un ataque aéreo; Saito clavó sus ojos en el otro y lanzando un grito procedió a elevarse en el aire para ejecutar el Sanshiki; el lobo intentó hundirle la espada en el pecho al alemán, pero el rubio detuvo el mandoble con un golpe que lanzó el brazo de Hajime a la izquierda de él (el lobo) para luego intentar atravesarle el corazón; por suerte, el otrora capitán de la tercera división del Shinsen Gumi logró detener nuevamente la inercia de su brazo y lo hizo regresar a una velocidad prodigiosa para detener la estocada de su oponente, aunque no pudo evitar recibir un corte en su otro costado. Seguidamente ambos cayeron al suelo y fue Saito esta vez quien se lanzó al ataque, nuevamente su idea era usar el Ishiki y Melders se preparó para repeler el golpe, pero antes de llegar a su blanco, Hajime dio un pequeño salto y fue cuando el alemán comprendió que esta vez el lobo estaba usando el principio secreto del estilo Shinsen: El Zeroshiki. Ese salto le dio más velocidad al policía y el otro apenas si tuvo tiempo de moverse antes de sentir el frío acero cortar su cuerpo, para suerte del rubio, ese movimiento final hizo que Hajime fallara y sólo le hiciera una cortada en el costado; sin embargo, la cortada sí era profunda esta vez y la sangre empezó a emanar del alemán. Melders comenzó a tocarse el costado izquierdo y luego volvió a su postura de combate a la espera de que el otro saliera a buscarle. Saito no rechazó la invitación y una vez más cargó contra el rubio quien decidió tomar la iniciativa esta vez; justo cuando Hajime daba el salto para aplicar de nuevo el Zeroshiki, el tercero al mando de la Sociedad del Dragón Negro saltó a su derecha y arrojó varios dardos que hicieron impacto en contra del policía quien de inmediato detuvo su carrera para arrancarlos de su pecho; pero ni bien los había retirado cuando comenzó a sufrir un dolor terrible, poco a poco el lobo comenzaba a perder control de sus miembros y mantenerse en pie suponía un enorme esfuerzo; en ese momento el alemán se acercó y le propinó una fuerte patada en el pecho que arrojó al otro en contra de una de las paredes laterales.
"Vaya, vaya, así que el gran lobo no puede moverse… creo que al final resultaste ser un pequeño cachorrito" – dijo Melders con una sonrisa maniática.
"Al final una cloaca siempre apesta no importa cuánto se limpie" – contestó Saito poniéndose de pie con dificultad – "No negaré que tu patético intento por parecer hombre empezó muy bien, pero al final terminaste siendo la rata que eres" – añadió con su sonrisa sardónica.
Tokio hizo un enorme esfuerzo por controlarse al ver lo sucedido, la mujer no sabía qué había hecho el alemán, pero era obvio que Saito estaba bajo los efectos de alguna sustancia que le impedía luchar debidamente; la esposa del lobo miró a Shougo y recordó sus palabras, quizás a eso se refería con la difusa línea entre jugar rudo y hacer trampa. La acción del rubio, aunque no era honorable, no podía calificarse como una trampa pues el combate nunca había dejado de ser uno a uno. Takagi sabía que intervenir en la fusta sería deshonrar a su esposo, pero nadie podía imaginar las ganas que tenía en esos momentos de descuartizar al europeo; la joven apretaba los puños con tanta intensidad que la sangre empezaba a correr por ellos y fue Shougo quien decidió hablarle.
"Saito estará bien, Melders no lo ha envenenado, aunque creo que Hajime está bajo los efectos de un narcótico capaz de generar descontrol en sus músculos; sin embargo, todo está en la mente y estoy seguro de que él encontrará una forma de girar esta pelea a su favor" – dijo Amakusa sin quitar la vista de la contienda.
"¿Estás seguro de que no ha sido envenenado?" – preguntó Tokio tratando de aparentar calma.
"De ser un veneno Saito ya habría muerto, ese tipo de sustancias cuando se emplea con dardos se aplica en cantidades fatales; además no creo que Takashi hubiese consentido esa estrategia a no ser que no fuese letal, recuerda que como líder de este grupo su honor Samurai está en juego; al final Melders sólo ha debilitado a Hajime, pero esta pelea está lejos de considerarse terminada" – respondió el cristiano.
"Es curioso lo que estar al borde de la muerte nos hace decir" – dijo Melders mientras se acercaba al otro – "Pronto terminarás en un charco de sangre del mismo modo que los demás"
El alemán cargó nuevamente contra Saito quien hizo acopio de sus fuerzas para dar un salto diagonal hacia arriba y usar la pared lateral como base para impulsarse lejos del alcance del otro; Melders enfureció ante su fallo y nuevamente corrió hacia el lobo quien dio un salto al costado para esquivar el mandoble; la escena se repitió una y otra vez y poco a poco la furia se apoderaba del rubio quien no ocultaba ya su frustración por cada golpe fallado. Saito sentía cómo su cuerpo respondía cada vez con mayor dificultad, pero no era el momento de dejarse derrotar y menos por una cucaracha como esa; además, poco a poco su plan empezaba a dar frutos, Melders estaba perdiendo su autocontrol y ya sus ataques eran cada vez menos técnicos y más desesperados por lo que el momento de hacer el siguiente movimiento estaba servido. El alemán de nuevo cargó con todas sus fuerzas contra Saito y estiró su brazo derecho en diagonal hacia atrás para luego cargar violentamente contra el policía quien tomó una honda respiración para reunir las pocas fuerzas que le quedaban y lanzó un mandoble de adentró hacia fuera para detener el sablazo enemigo; Melders se quedó helado al ver que no sólo su golpe había sido contrarrestado sino que ahora era el lobo quien tenía el terreno preparado para el contraataque. Lo siguiente que los presentes vieron fue la cabeza del alemán volando por los aires luego de ser cercenada. El cuerpo del alemán cayó pesadamente al suelo y a cabeza lo hizo poco después unos metros más lejos. Saito, luego de ver que había triunfado, se dejó caer al suelo sintiendo que ya no tenía energías. Tokio y los demás fueron junto a él y Shougo rápidamente le hizo un pequeño reconocimiento.
"Estará bien, sólo debemos esperar que el efecto de la droga pase" – dijo Amakusa al tiempo que se ponía de pie.
"Vaya, vaya, así que el perrito derrotó a mi segundo oficial, pero eso no cambia nada; Klaudia y yo podemos aplastarlos a todos más aún cuando uno de ustedes ni se puede mover" – dijo Takashi – "No canten victoria porque ni siquiera está cerca"
"Aún hay tiempo de detener esto Takashi" – dijo Kenshin – "Ya es suficiente sangre la que se ha derramado"
"No me vengas con sermones Himura, nada de lo que digas nos va a detener; ¿Acaso detecto miedo en tus ojos? Mira lo que les ha costado derrotar a Melders, ahora piensen el precio que pagarán al enfrentarse a Klaudia y a mí" – añadió Ibakate.
"Además, no es tiempo de hablar, si mal no recuerdo soy la segunda en el orden así que es mi turno" – dijo Klaudia.
"Entonces será mejor que empecemos de una vez" – dijo Shougo.
"Al fin podremos ponerle fin a nuestro duelo Amakusa, esta vez no habrá interrupciones a no ser que tu patética consorte decida entrometerse" – dijo la Samurai.
"Nadie va a intervenir" – dijo Shougo sin mirar a Misanagi quien mostraba un gesto duro en su cara.
"Eso está mejor, he esperado mucho tiempo este momento y no quiero que nadie me lo arrebate" – respondió la mujer.
"Si es un duelo lo que quieres, te prometo que eso es lo que tendrás" – dijo el cristiano pasando al frente y colocándose en la posición Battou.
"Te vas a arrepentir de haberte cruzado en mi camino, después de hoy todos sabrán quien es el representante más poderoso del estilo Hiten Mitsurugi Ryu" – dijo Klaudia mientras adoptaba la misma postura.
"Ha empezado ya; nuevamente dos miembros de la escuela Hiten Mitsurugi Ryu se enfrentan y sólo Kami sabe cuál será el destino de este duelo" – dijo Kenshin.
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Desde el lugar en que se hallaban entre los árboles, Ren, Vacuum y los demás podían divisar la casa que representaba su objetivo y en medio de la calle principal podían verse a Okina, Haita, Yagatsu y dos personas más transadas en una discusión; pronto el primero de los tres Sanada le hizo señas a los demás para seguir con la misión y el grupo se dirigió a la azotea de la residencia en cuestión; en el interior de la misma nadie sospechaba nada ni los 5 guardias ni los 10 rehenes, los primeros estaban algo nerviosos por cómo iban a terminar las negociaciones pues era muy improbable que simplemente los dejaran ir y cualquier tentativa extremista iba a terminar peor para ellos; mientras que los rehenes rezaban porque su destino no fuera morir en manos de los otros, ya demasiado habían sufrido al perder todo por lo que habían luchado durante toda una vida como para perder lo único de valor que les quedaba. Ren y Vacuum llegaron a la parte posterior de la casa y de inmediato iniciaron la operación, los dos primeros guardias que estaban en la puerta trasera fueron puestos fuera de combate por dos ninjas y enseguida Vacuum entró a la casa seguido de Ren, rápidamente el primero llamó a una legión de murciélagos y toda la casa se llenó de esas criaturas, los otros tres guardias e incluso los rehenes quedaron aturdidos y nadie sabía qué hacer; esos momentos de desconcierto fueron aprovechados por Ren para usar sus cuerdas y poner fuera de combate a los rebeldes, en cosa de minutos los otros ninjas habían liberado a los 10 retenidos y pronto todos salían de la casa con señal triunfante.
Los dos líderes de la revuelta que estaban entablando las negociaciones se quedaron petrificados al ver el vuelco que todo el asunto había dado, ahora su principal carta había sido destruida y de inmediato Okina, Haita y el Oficial dieron la orden a las tropas de que tomaran la zona. Los rebeldes no podían creer lo que sus ojos veían, todo estaba perdido y su destino iba a ser peor que pasar su vida en prisión; ese panorama hizo que uno de ellos enloqueciera y sacara un revolver para matar a Okina, pero rápidamente Haita le lanzó su daga al cuello y el sujeto cayó muerto al suelo. El otro líder fue rápidamente esposado por varios policías y pronto estuvo reunido con los demás miembros de su grupo. Una vez que la revuelta fue controlada se reanudaron las labores para detener el incendio y poco a poco una luz llegaba a los corazones de todos lo cual no dejaba de ser irónico en aquel momento... ellos estaban apagando las llamas exteriores en la ciudad para avivar la llama interna de la esperanza.
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Klaudia y Shougo estaban frente a frente en la sala donde minutos antes Melders había sido ejecutado por el lobo de mibú; los dos Samurai estaban en la postura Battou y caminaban en círculo sin animarse a recortar la distancia que los separaba; ambos guerreros se miraban fijamente tratando de encontrar una clave para tener cierta ventaja inicial, pero el rostro de ambos era un puerta cerrada, ni siquiera el menor sentimiento podía leerse al ver sus caras, lo cual era sorprendente tomando en cuenta que sus seres amados les estaban observando; era como si ambos se hubieran transportado a otro plano donde nada más existía a excepción de ellos. De pronto ambos sonrieron al mismo tiempo como si estuvieran conectados mentalmente y el cristiano dio inicial oficial a la fusta.
"Nitsu" – dijo Shougo y ambos se lanzaron en contra del otro.
"Hiten Mitsurugi Ryu. ¡Ryuu Kan Sen!" – dijeron los dos al unísono.
Ambos guerreros giraron 360 grados y pronto las espadas chocaron en un golpe que descargó una pequeña oleada de viento; amos mantenían la posición sin ceder un milímetro como si fuese cuestión de honor definir quien tenía más fuerza; sin embargo, instantes después, Klaudia saltó hacia atrás y corrió hacia el cristiano con el fin de lanzar el segundo golpe.
"Hiten Mitsurugi Ryu. ¡Sou Ryuu Sen!" – dijo la mujer al tiempo que atacaba con la espada y la funda a su oponente.
Shougo no empleó la misma técnica que la mujer, en lugar de eso decidió saltar hacia la derecha de ella para evadir ambos golpes y de inmediato lanzó el contraataque que para sorpresa de Klaudia no fue dirigido a su cuerpo sino a la funda; y, seguidamente la mitad de la misma cayó cortada al suelo.
"Impresionante, nunca pensé que el Sou Ryuu Sen pudiera ser neutralizado de esa forma" – dijo Klaudia al tiempo que observaba en su mano el resto de la vaina – "Esta pelea está resultando ser como la había imaginado; será mejor que lo des todo Amakusa, porque mi alma está atada a este duelo" – añadió la mujer… sus ojos brillaban.
Shougo no respondió y sólo se limitó a asentir levemente antes de enfundar su sable y adoptar la posición Battou; Klaudia ajustó la mitad restante de su cubierta en el cinto y de inmediato imitó la postura del cristiano para lanzar la siguiente estocada; instantes después ambos reanudaron la batalla.
"Hiten Mitsurugi Ryu. ¡Do Ryuu Sen! / ¡Ryuu Kan Sen-Tsumuji!"
Shougo había elegido el ataque terrestre, pero Klaudia lo evadió elegantemente desviando su carrera a un lado con una velocidad prodigiosa; seguidamente, la mujer utilizó la variante de giro aéreo del Ryuu Kan Sen y el cristiano apenas tuvo tiempo de mover su espada por lo que la estocada fue recibida casi de forma limpia; su pecho reflejaba la herida y la sangre ya manchaba su camisa. No obstante, el cristiano enfundó su sable con tranquilidad y nuevamente se colocó en la posición Battou; Klaudia no mostró ningún tipo de reacción por su pequeño triunfo y rápidamente adoptó la postura anterior. Misanagi sintió cómo su corazón se helaba cuando vio a aquella mujer herir nuevamente a su amado; era como una especie de Deja vú que la hacía sentir intranquila; la última vez que ambos se habían enfrentado Shougo casi resulta muerto, pero la diferencia entre aquel momento y el presente radicaba en que en esa ocasión él había renunciado al combate para morir en manos de la Samurai; y, ahora la ninja sabía que su amado no iba a dejarse vencer tan fácilmente. Por eso, la ex líder Sanada seguía teniendo fe en su esposo; ella más que nadie sabía la fortaleza que él poseía y la esperanza de que eso marcara la diferencia yacía en su corazón.
Tokio había ayudado a Saito a ponerse de pie debido a que el policía aún se encontraba bajo los efectos de la droga; sin embargo, el lobo no quería perderse el combate que se estaba desarrollando frente a sus ojos. Después de todo, no era común ver a dos representantes del Hiten Mitsurugi Ryu luchando con todo su poder y él no deseaba desperdiciar los asientos en primera fila que había comprado al mandar al otro mundo a aquel alemán petulante; incluso, con un poco de suerte, podía encontrar alguna debilidad que le sirviera en el combate pendiente que tenía con Himura. Ambos esposos observaban el duelo con detenimiento y no dejaban de sorprenderse ante la forma en que éste crecía en intensidad a medida que avanzaba; sin embargo, el primero en ceder había sido el cristiano ante una extraordinaria maniobra de la mujer; era evidente que no por nada había sido entrenada por el mismísimo Hiko Seijuro XIII a diferencia de Amakusa quien recibió su instrucción de manera indirecta.
"Esa mujer es muy buena, posee una fortaleza increíble" – dijo Tokio.
"Definitivamente ahora vamos a ver de qué está hecho Amakusa" – dijo Saito.
Kenshin observaba la fusta muy cerca de la esposa del cristiano; y, a pesar de la intensidad de la batalla que se libraba frente a él, su mente no dejaba de recordar el primer enfrentamiento que la mujer tuvo con Mutoh. Sin embargo, el pelirrojo sabía que ahora todo sería diferente, primero porque este duelo sí tendría un final y segundo porque ambos estaban luchando con la mente, el alma y el corazón puestos en el combate... Eran tantas cosas las que habían sucedido desde la aparición de la Sociedad del Dragón Negro que en aquel momento, el legendario espadachín del Ishin Shishi sólo esperaba que el resultado no significara más sangre derramada por la terquedad de unos pocos…
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Megumi salió de la habitación donde estaban los dos enfermos y de inmediato Sayo y Omasu se pusieron de pie a esperar las noticias de la doctora cuyo rostro denotaba un cansancio enorme; Takani no había podido dormir cuidando de los dos pacientes que tenía, pero eso no le había restado energía en lo más mínimo; ella había elegido ser doctora y sabía cuáles eran los sacrificios que ello implicaba; la mujer se estaba limpiando las manos con una pequeña toalla y una sonrisa empezó a dibujarse en su rostro.
"Creo que lo peor ha pasado, ambos siguen delicados, pero ya sus estados no son críticos; Soujiro está reaccionando bien a las medicinas lo mismo que Sanosuke. No obstante, ambos tendrán una recuperación muy lenta y difícil así que les pido que por favor les den su mayor apoyo en estos momentos; no creo que ninguno recobre la consciencia pronto y por ahora es mejor que les dejemos descansar, ya luego podrán entrar a verlos" – dijo la doctora como si se quitara un peso de encima.
"Gracias Megumi" – dijo Omasu al tiempo que abrazaba a la doctora sin dejar de llorar.
"Te lo agradezco mucho Megumi-san" – le dijo Sayo en tono solemne.
"Vamos, vamos, no ha sido nada, se necesita más que heridas de espada y golpes para deshacerse de ese par de chicos testarudos que están allí dentro" – bromeó la doctora.
"Vaya, al menos es un alivio saber que están fuera de peligro" – dijo Kaoru.
"Esperemos que este sea el inicio de muchas buenas noticias que bastante están haciendo falta" – indicó Misao de buen talante.
"Vaya, hay que ser bueno para nada para tener suerte; una paliza y no le matan, una chica hermosa a su lado y una deuda que nunca paga y que nunca le cobran en serio" – dijo Yahiko sonriente... Atrás había quedado el episodio de la residencia Amakusa; y, aunque el mismo no había sido olvidado por completo, el chico había tenido tiempo de conversar con los demás sobre el tema y empezar a superarlo.
FlashbackYahiko había ido a ver a Shouzo cuando recobró la consciencia después de despertar y pudo ver que junto a él estaban Megumi, Sayo, Okina y Kaoru; fue entonces cuando el chico decidió aprovechar la ocasión para hablar.
"Lamento mi comportamiento en la residencia, sé que no fue digno de un Samurai y que los puse a todos en peligro" – dijo Yahiko en voz baja y con la cabeza gacha – "Y lamento no haberlas protegido"
"No tienes nada de qué lamentarte Yahiko, nadie esperaba que comenzaras a disparar sin remordimiento; sé que en ese momento dijimos cosas duras, pero tienes que entender que las circunstancias no eran alentadoras" – dijo Shouzo.
"Además, tienes razón en lo que dijiste allá; matar personas no te hace hombre y respetamos tu decisión de no hacerlo, para eso también hay que tener valor" – añadió Kaoru.
"Esa no era tu batalla sino la nuestra Yahiko, ya vendrán las tuyas y estoy segura de que cuando llegue el momento tú estarás preparado para afrontarlas como todo un Samurai" – dijo Sayo.
"El número de vidas que quitas no te hace un gran guerrero, son las vidas que perdonas las que te hacen noble y grande" – dijo Okina.
"Pero yo tenía que ayudarles, si no hubiese sido por Sayo ahora estaríamos muertos; y aún así Shouzo salió herido; todo fue por mi culpa, por comportarme como un cobarde" – gritó el chico.
"Eso no es cierto, yo confiaba en ti Yahiko y estaba seguro de que nos ayudarías llegado el momento, pero por fortuna esa ocasión no llegó" – respondió Shouzo.
"Yo habría hecho lo mismo aún si hubieras actuado diferente; debes entender que aún con todos nosotros a la defensiva ellos nos superaban ampliamente en número y era evidente que no íbamos a poder resistir mucho tiempo, por eso tomé mi decisión" – dijo Sayo – "Pero yo también confié en que tendrías la fortaleza para sobrevivir mi jugada y que si luego hubieras tenido que protegernos lo habrías hecho con tu vida; para mí eres un guerrero honorable Myoujin Yahiko" – concluyó la cristiana.
"Y yo también confié en ti, has demostrado ser un alumno formidable y siempre has estado a la altura de las circunstancias. Hasta Kenshin ha tenido sus momentos de duda, eso es normal en todo guerrero; no obstante, yo estaba segura de que al final nos defenderías hasta la muerte" – dijo Kaoru.
"La verdad, para ser un guerrero que ha actuado de forma cobarde son muchos los halagos a tu valor que estoy escuchando" – empezó Okina – "Un guerrero poderoso es aquel en quien sus amigos confían y hasta donde sé, todos tus amigos te confiarían sus vidas sin pensarlo. Eso es algo que no muchos luchadores pueden decir" – concluyó el viejo.
"¿De verdad eso es lo que sienten?" – Preguntó el chico con lágrimas en los ojos – "Entonces seré fuerte, superaré esto y ustedes siempre podrán contar conmigo amigos; jamás olvidaré las palabras que me han dicho hoy y juro que actuaré siempre para merecerlas" – concluyó el chico resolutivo.
Fin del FlashbackTodos los demás rieron ante el comentario de Yahiko y por primera vez en mucho tiempo un sentimiento distinto al de la zozobra, el miedo, la desesperación y el dolor se apoderaba del Aoia; todos estaban sonrientes ante la perspectiva de un futuro mejor y el fin del conflicto de una vez por todas; por esa razón, pronto en la mente de todos aparecieron aquellos quienes aún estaban luchando por establecer la paz, esos valientes que estaban a pocos metros combatiendo para detener el incendio y 5 personas que se habían adentrado al infierno mismo para combatir el mal de raíz. En el corazón de los presentes sólo había una muda petición a Kamisama: que todos regresaran con vida y que por fin el país saliera del abismo al que había sido empujado por sus propios hijos.
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Los dos guerreros seguían caminando en círculos buscando el momento más propicio para atacar, Klaudia y Shougo tenían la mirada fija el uno en el otro y los rostros de ambos mostraban una determinación enorme; la tensión casi podía cortarse con las mismas espadas que ambos usaban en esos momentos y todos en la sala esperaban con impaciencia la reanudación de la fusta; de pronto la mujer salió a toda velocidad en contra del cristiano.
"Hiten Mitsurugi Ryu. ¡Ryuu Sou Sen!" – gritó Klaudia.
La mujer quiso emplear el ataque múltiple para inmovilizar al cristiano, pero Shougo tomó la iniciativa y empleó una de las técnicas que él mismo había agregado al estilo.
"Hiten Mitsurugi Ryu. Shin no Ippu"
Klaudia se percató de inmediato de cómo su vista se nublaba y sus músculos fallaban; por unos instantes no pudo ver nada a su alrededor ni pudo moverse con libertad, era como si alguien la tuviera agarrada desde adentro; fue en ese momento cuando Amakusa completo su embestida.
"Hiten Mitsurugi Ryu. Do Ryuu Sen"
El cristiano hizo el movimiento de abajo hacia arriba con la espada de forma veloz y pronto el suelo empezó a abrirse en dirección a Klaudia quien no pudo evitar recibir el impacto de la técnica y salió disparada unos metros más lejos; Shougo ni siquiera se molestó en mirar lo que había ocurrido y ya estaba en el aire dispuesto a reanudar el ataque.
"Hiten Mitsurugi Ryu. ¡Ryuu Tsui Sen!"
Klaudia continuaba desorientada sin saber que estaba en bandeja de plata para recibir el mandoble que alcanzó a la mujer en la espalda; no obstante, el golpe no fue dado para matar sino que fue aplicado del mismo modo en que Amakusa lo había usado contra Kenshin meses atrás, aunque la herida en la Samurai resultó más profunda que la que recibió Himura. La mujer cayó pasadamente al suelo luego de recibir el impacto, pero pronto se puso de pie y con un grito rompió el hechizo del otro.
"Ahora estamos parejos" – dijo Shougo con tranquilidad mientras se tocaba su herida.
"En eso tienes razón" – respondió la mujer mientras tocaba su espalda – "Pero no te confíes, hace falta mucho más que eso para derrotarme" – concluyó.
"No esperaría otra cosa de ti" – respondió Amakusa adoptando la posición Battou para salir con furia al encuentro de su rival.
"Hiten Mitsurugi Ryu. ¡Do Ryuu Sen!" – gritó el hombre en medio de su carrera.
Los fragmentos del suelo salieron disparados en contra de la Samurai a una velocidad endemoniada; no obstante, la mujer tuvo la reacción suficiente como para evadir la técnica dando un salto.
"¿Usas la misma técnica dos veces seguidas? Debes estar oxidado cristiano. Ahora vas a ver mi versión del Ryuu Tsui Sen" – dijo Klaudia al tiempo de iniciar el descenso.
"Acá te estaré esperando" – respondió Shougo.
"Hiten Mitsurugi Ryu. ¡Ryuu Tsui Sen! / ¡Ryuu Sho Sen!!"
El mandoble de la Samurai fue detenido por el cristiano en el aire y pronto ambos cayeron al suelo pesadamente lo cual produjo que el mismo se hundiera generando grietas a su alrededor. Ambos estaban al máximo de sus fuerzas tratando de vencer al otro en la estocada cuando una patada de la mujer dio de lleno en el rostro del otro. Amakusa quedó indefenso por unos instantes producto del golpe recibido y esa apertura no fue desperdiciada por su oponente.
"Hiten Mitsurugi Ryu. ¡Ryuu Sou Sen!"
Shougo trató de bloquear la técnica, pero no pudo evitar recibir gran cantidad de cortes (aunque detuvo los fatales) y terminó saliendo disparado varios metros para luego caer al suelo con violencia. El cristiano intentó levantarse varias veces, pero su cuerpo estaba acusando el castigo recibido y no fue sino tras varios intentos y con mucha dificultad que el Samurai pudo ponerse en pie apoyado en su sable y lleno de múltiples heridas. Cerca de ellos Misanagi hacía un verdadero esfuerzo sobrehumano para no intervenir en la fusta, el último ataque de Klaudia había dado casi de lleno en su esposo y la Ninja sintió cómo su corazón era atrapado por el terror al ver a Shougo casi sin fuerzas para ponerse de pie y con el pecho lleno de sangre. Pero aún así, Moriya sabía que interrumpir el combate era mucho peor, Shougo no lo perdonaría y era muy posible que él mismo se suicidara por la deshonra lo cual al final traería el mismo resultado: su muerte. Sin embargo, era asfixiante tener que quedarse de pie viendo como la persona que amaba estaba siendo golpeada por esa bruja sin poder hacer nada para ayudarle.
"Vamos Shougo, tú puedes con ella, yo sé que puedes, confío en ti" – dijo la ex líder Sanada para sus adentros sin dejar de mirar a su esposo.
Saito y Tokio miraban con rostro impasible la escena que tenía delante; definitivamente, Klaudia estaba demostrando por qué fue tan temida durante la guerra del Bakumatsu y la diferencia que implicaba ser entrenada por un maestro calificado en el estilo Hiten Mitsurugi. Es obvio que por muy bueno que sea el alumno, se necesita un mentor de primer orden para que el aprendiz desarrolle su potencial al máximo y en ese sentido, el cristiano estaba en franca desventaja.
"¿Crees que Amakusa pueda ganar?" – preguntó Tokio ya con menos confianza en el cristiano y con voz baja para que sólo su esposo la escuchara.
"Por lo demostrado hasta ahora, Klaudia domina el estilo de manera impecable y hasta el momento está un paso por delante de Shougo; a no ser que Amakusa encuentre una forma de equilibrar la balanza, su destino está sellado" – respondió Saito casi en un susurro y con expresión seria.
Kenshin tenía la mirada fija en Amakusa quien respiraba con algo de dificultad y trataba de recobrar fuerzas para seguir en el combate; era obvio que en ese instante Klaudia estaba en una mejor posición y todo parecía indicar que la mujer iba a ser la vencedora del duelo lo cual podría traer consecuencias nefastas para todos dado que era muy probable que la Samurai reclamase su victoria sesgando la vida del cristiano. No obstante, a pesar de lo preocupante del panorama, Himura aún no perdía la fe en el otro; él mismo era ejemplo de cómo una persona puede estar al borde de la muerte en una batalla y terminar siendo el vencedor por lo que su instinto le decía que el duelo estaba lejos de terminar. Además, al igual que él, Amakusa tenía dos poderosas razones para vivir, la primera representada en la ninja que estaba a su lado y quien se hallaba visiblemente desesperada al ver a su esposo en ese estado; y, la segunda caracterizada por su hermana quien había luchado con ahínco para no sucumbir a la tuberculosis que padeció y quien había demostrado tener fortaleza para no dejarse vencer par las adversidades.
"Amakusa Shougo... resiste y vive para poder cumplir tus sueños al lado de los que amas" – pensó Kenshin lleno de optimismo.
El cristiano sacó la espada del suelo una vez que terminó de ponerse de pie y con cautela la enfundó sin dejar de mirar a su oponente quien mostraba una sonrisa de complacencia en el rostro; era evidente que su estado no era el mejor tras haber recibido parte del Ryuu Sou Sen, pero no era menos cierto que en eso momento no tenía la menor intención de caer derrotado. Shougo giró sus ojos un instante para mirar a su amada y pudo verla visiblemente alterada y con muchas ganas de hacer algo por él debido a la preocupación que debía sentir; por esa razón, Amakusa quiso tranquilizarla al mostrar que aún le quedaban fuerzas para afrontar el resto de la fusta.
"Ha sido un buen golpe, a muchos los habrías mandado al otro mundo con él" – dijo Shougo con aire casual.
"Eres fuerte Amakusa, no muchos reciben ese ataque y pueden ponerse en pie aún cuando lograste detener las estocadas mortales; sin embargo, no creo que tengas energía para prolongar esta batalla" – respondió la mujer – "Si quieres rendirte este sería un buen momento, prometo hacer de tu muerte algo rápido e indoloro" sentenció Klaudia con una sonrisa triunfante, gesto que casi hace que Misanagi se le fuera encima.
"¡Eres una malnacida!" – espeto Moriya.
"¿No estarás pensando en entrometerte de nuevo o sí?" – inquirió Klaudia de forma burlona – "Te aseguro que si lo haces esta vez no seré amable contigo"
"Nadie va a intervenir en este duelo" – dijo Shougo mirando a su esposa y tratando de transmitirle confianza – "Y yo en tu lugar no estaría ofreciendo sentencias ni ejecuciones cuando aún no has obtenido nada en este duelo" – concluyó con decisión.
"Vaya, vaya, así que aún tienes fuerzas para alardear; vamos a ver si puedes pelea de la misma forma" – respondió Klaudia adoptando la postura base del Kuzu Ryuu Sen – "Muéstrame si en ese estado puedes derrotar mi Kuzu Ryuu Sen. Esta vez te mataré cristiano".
"Lo intentarás" – dijo Shougo adoptando nuevamente la posición Battou.
Todos los presentes de inmediato se dieron cuenta de lo que estaba por suceder; Klaudia estaba lista para probar su fuerza con el Kuzu Ryuu Sen y Shougo había adoptado la posición Battou lo cual sólo significaba una cosa: Ama Kakeru Ryu no Hirameki.
"¿Esa no es la postura del Ama Kakeru Ryu no Hirameki? ¿Pero realmente podrá Shougo usar esa técnica en ese estado?" – preguntó Tokio.
"Himura en su pelea contra Shishio pudo ejecutar ese movimiento estando en peores condiciones así que no creo que esa sea una limitante" – respondió Saito – "Lo que no entiendo es por qué Klaudia no remata la faena con su Ama Kakeru, ¿Por qué arriesgarse usando el Kuzu Ryuu Sen?".
"Porque ella desea demostrar que su poder es tan grande que no necesita del Ouji para derrotar a Amakusa" – contestó Kenshin – "Klaudia quiere probar que siendo una pupila formal del Hiko Seijuro XIII está por encima de alguien que haya aprendido el estilo de un maestro no calificado" – completó el pelirrojo.
"¿Cómo puedes estar tan seguro de eso?" – inquirió Misanagi indecisa de si estar alegre porque Klaudia no iba el Ouji en ese momento o estar triste al admitir que la Samurai era superior a su esposo.
"Los tres somos representantes del mismo estilo y en cierto modo nuestras mentes están unidas por lazos invisibles; además, es obvio que ella desea ser reconocida como la más poderosa de nosotros; y, derrotar al legendario Hijo de Dios usando sólo el Kuzu Ryuu Sen es un enorme paso en esa meta" – respondió Himura – "Ahora sólo nos queda esperar el desenlace del siguiente movimiento... el siguiente golpe definirá al ganador"
Klaudia sonrió una vez más y acto seguido se lanzó a toda velocidad contra el cristiano, la mujer no quería extender el combate y su ser vibraba ante la perspectiva de enviar a Amakusa al otro mundo sin tener que usar el Ouji; ella era una guerra superior entrenada por el Hiko Seijuro XIII y un estudiante de segunda aprendiz de un profesor mediocre no iba a vencerla... Por su parte, Shougo sabía que el siguiente movimiento definiría el duelo de un lado o del otro y que en su estado era una locura detener a la mujer usando el Kuzu Ryuu Sen, lo cual sólo le dejaba una opción: el Ama Kakeru Ryu no Hirameki; pero, sus fuerzas estaban reducidas y Klaudia estaba casi al máximo de energía por lo que no dejaba de ser arriesgado usar el Ouji en aquel momento; así que, a pesar de ser una locura, el cristiano decidió jugarse su destino en una estrategia kamikaze.
"Hiten Mitsurugi Ryu. ¡Kuzu Ryuu Sen! / ¡Renzokou Rai Ryuu Sen!"
Las llamas de los candelabros vibraron ante la invocación de Shougo y un enorme haz de luz originado desde su espada se dirigió hacia la mujer quien por un instante quedó cegada a causa del intenso resplandor perdiendo toda su concentración y el flujo del movimiento; ese momento de duda fue aprovechado por Amakusa para contraatacar.
"¡¡¡Renzokou Do Ryuu Sen!!!"
Todo el suelo del recinto se estremeció y muchos pedazos del mismo salieron expelidos hacia la mujer quien no pudo hacer nada para evitar recibir el impacto de lleno. Klaudia fue empujada hacia atrás por la inercia de la técnica y no pudo evitar lanzar un grito de dolor y escupir sangre al caer al piso. Shougo tuvo que colocar una rodilla en el suelo debido al esfuerzo realizado y no pudo evitar comenzar a jadear. El cristiano deseaba recobrar el aliento aprovechando la pausa que había tenido la fusta porque sabía que a pesar de haber tenido éxito en su estrategia, la mujer estaba lejos de estar derrotada. Klaudia, por su parte continuaba temblando por el dolor que sentía en todo su cuerpo y una rabia inmensa se apoderó de todo su ser debido a la situación en la que ahora se hallaba... Arriba de ellos, en el balcón, Takashi por primera vez sentía zozobra en su corazón por el desenlace del duelo; hasta ahora, su mujer había tenido el control del combate y parecía que era cuestión de tiempo para que derrotara al otro, pero ahora Klaudia estaba muy malherida y casi sin fuerzas por lo que el temor comenzó a rondar la mente del líder de la Sociedad. ¿Realmente podría Klaudia vencer a Shougo o por el contrario será ella quien termine en un charco de sangre? Si el oponente fuera Himura había claras esperanzas de que la mujer perdiera y viviera para contarlo, pero el ex Daimío no podía estar seguro de si Amakusa le perdonaría la vida a su amada en caso de resultar ganador y la simple idea de perder a Klaudia lo aterraba aunque para el que lo viera en ese momento diera la impresión de estar viendo la pelea de dos desconocidos.
Misanagi parecía recuperar la sonrisa y la alegría porque aún cuando su amado seguía malherido, Klaudia no lo estaba pasando mejor y eso equiparaba todo por lo que ya no había un claro ganador en el duelo. Era como si la batalla tuviera que empezar de nuevo y eso renovaba todas las esperanzas de que su amado terminara venciendo y sobretodo viviendo... Saito estaba sorprendido por el vuelco que había dado todo, el lobo no le daba mucho crédito a Amakusa y en cierto modo esperaba su derrota; sin embargo, ahora todo volvía al principio gracias a una maniobra inmejorable del cristiano. Tokio por su parte no ocultaba su asombro ante lo que acababa de ver, la esposa de Hajime no estaba acostumbrada a ver ese tipo de sortilegios por lo que al ver cómo las llamas de todas las lámparas reaccionaban a la invocación de Shougo entendió que el poder del Samurai iba más allá de los parámetros convencionales. Cerca de ellos, Kenshin miraba más calmado la escena ante sus ojos; al final su instinto no falló y el cristiano pudo emparejar las acciones gracias a su deseo de vivir. De pronto, sus cavilaciones fueron interrumpidas por el policía.
"Esa técnica que usó Shougo fue la que te dejó ciego, ¿No es cierto?" – preguntó Saito.
"¿Por qué no usó el Ouji?" – inquirió Tokio.
"No fue la misma, en aquel momento Shougo usó su poder para quitarme la vista con el sello Rai Ryuu Sen; pero, para poder usar esa técnica es preciso tener una fuente de luz muy grande como el sol, la luna o los relámpagos y rayos como aquella noche; no obstante, esta vez él sólo contaba con las llamas de las lámparas por lo que su efecto iba a ser muy reducido así que en lugar de intentar sellar los ojos de Klaudia, Shougo decidió usar la técnica para crear un resplandor tan intenso que hiciera imposible ver nada por unos instantes lo cual evidentemente desorientaría a la mujer y la dejaría expuesta para el contraataque tal y como pasó... Y sobre el Ouji; creo que Mutoh pensó que con la diferencia de fuerzas que había antes no iba a ser capaz de detener el Kuzu Ryuu Sen de Klaudia ni siquiera con el Ama Kakeru por lo que decidió tratar de emparejar las cosas antes... aunque el riesgo que tomó fue inmenso; si algo hubiera salido mal ahora mismo Amakusa estaría muerto; hace falta un enorme deseo de vivir para lograr lo que él acaba de hacer... y en eso creo que Usted tiene mucho que ver Misanagi-dono" – completó el pelirrojo mirando a la Ninja.
La ex líder Sanada quedó sin habla ante la afirmación del Samurai, lo que acaba de decir Kenshin la había tomado por sorpresa y la mujer no pudo evitar mirar a su esposo y dejar escapar unas lágrimas, pero no de tristeza sino de emoción al saber que ella era el motor que le hacía mantenerse en pie; así que en ese instante, Moriya decidió ser fuerte para que él mantuviera la confianza... A pocos metros de ellos, Klaudia recuperaba un poco sus fuerzas y una vez que su cuerpo dejó de temblar, la mujer empezó a ponerse en pie no sin mucho esfuerzo y usando su sable; cuando estuvo erguida no dudo en encarar a su rival.
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"Eres un maldito hechicero Amakusa, usas tus trucos baratos de feria para ocultar tu bajo nivel con la espada" – dijo Klaudia visiblemente lastimada al tiempo que desenterraba su espada del piso.
"Tú te aprovechaste del Kempo hace un rato para herirme y no recuerdo haberte dicho que eras una maldita karateka ¿verdad?" – dijo Shougo con ironía – "Pero creo que es tiempo de empezar a combatir en serio" – continuó el cristiano adoptando la postura base del Kuzu Ryuu Sen – "Si insistes en probar tu fuerza contra mí entonces seré yo quien te rete ahora "
"Muy bien cristiano; esta vez vamos a ver quién de los dos es el representante más fuerte del Hiten Mitsurugi Ryu" – contestó Klaudia adoptando la misma posición – "¿Crees que podrás evitar usas trucos en lo que resta de duelo?" – preguntó con sorna la mujer.
"Sólo si tu evitas darme patadas" – respondió Shougo en el mismo tono.
Takashi no perdía detalle del combate que se desarrollaba frente a sus ojos; era obvio que el mismo no tenía nada que ver con aquel que se desarrolló en el barco donde su mujer fue la clara vencedora. Ahora había más intensidad en la lucha y ambos estaban mostrando su verdadero poder decididos a derrotar al otro sin importar nada más. Pero finalmente, el momento resolutivo había llegado. Por fin arribaba la hora de conocer el desenlace de la fusta y de saber qué bando enfrentaría la pérdida de un ser querido. Ya el primer combate había sido una derrota para él; y, aunque Melders había demostrado ser un aliado excepcional, la posible pérdida de Klaudia no tenía punto de comparación, por lo que el líder de la Sociedad sólo rogaba que fuera su mujer la que obtuviera la victoria en la pelea… de otro modo un mundo de horror se abriría para él…
"Ya viene" – dijo Himura en voz baja.
"Ahora veremos quien de los dos es más poderoso" – añadió Saito con mucha expectación.
"Luego del golpe anterior, Klaudia ha perdido la ventaja que tenía" – dijo Tokio sin dejar de ver a los luchadores.
"Himura, ¿Crees que Shougo gané?" – preguntó Misanagi sin dejar de ver al cristiano.
"Él es un guerrero extraordinario y ha sido uno de los rivales más fuertes a los que me he enfrentado, pero Klaudia ha mostrado ser una guerrera formidable; y, la balanza se ha inclinado de un lado y del otro durante el combate por lo que en este momento no me atrevería a dar un resultado; simplemente tengamos confianza en Amakusa y en que él sabrá cómo sacar adelante esta batalla" – sentenció el pelirrojo.
La ninja asintió y se dispuso a observar a los duelistas, ambos estaban en la misma posición y sólo esperaban algún tipo de señal para iniciar la embestida final.
"¡Nitsu!" – Dijeron ambos al mismo tiempo mientras acortaban la distancia que los separaba – "Hiten Mitsurugi Ryu. ¡¡¡Kuzu Ryuu Sen!!!" – gritaron ambos y una luz cegó a todos los presentes en la sala.
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Poco a poco las llamas empezaban a disminuir en intensidad y las arduas labores de las personas que luchaban contra la furia del fuego empezaban a dar sus frutos; Okina y Haita estaban junto a Yagatsu escuchando los diferentes reportes que indicaban que era cuestión de tiempo antes de que el incendió fuera apagado por completo lo cual no dejaba de ser alentador. Los líderes de la revuelta junto con los miembros capturados fueron llevados al cuartel de policía y a pesar de que los líderes ninja trataron de evitarlo, era casi seguro que el gobierno les abriera un consejo de guerra por alta traición que era el cargo del que se acusaba a todos los miembros y colaboradores de la Sociedad del Dragón Negro. Sin embargo, lo importante en ese momento era que Kyoto estaba de nuevo bajo el control Meiji y que sólo había un último foco existente de la sociedad y en ese momento 5 valientes estaban tratando de extinguirlo como si de otro incendio se tratase…
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Poco a poco la luz comenzó a disiparse y cuando todos pudieron ver el centro del salón una sensación de sorpresa les invadió; Klaudia y Shougo estaban respirando con mucha dificultad tratando de recobrar el aliento; ambos duelistas se veían exhaustos y mucho más heridos que antes, si aquello era posible; era como si sus fuerzas hubiesen estado tan parejas que la misma potencia del ataque los repeliera a ambos con mortal ferocidad. Los testigos presentes miraron incrédulos a ambos combatientes quienes apenas si podían tenerse de pie, pero la determinación de sus rostros no había disminuido un ápice; era evidente que la batalla no había terminado y esta vez no había escapatoria, el momento de usar el principio secreto había llegado.
"Veo que el Kuzu Ryuu Sen no nos ha dado la respuesta que buscábamos" – empezó Klaudia.
"Entonces es hora de la estocada final" – dijo Amakusa adoptando la posición Battou.
"Es hora de que nuestros Ama Kakeru Ryu no Hirameki hablen y decidan el destino de este encuentro" – dijo la mujer al tiempo que enfundaba su espada y tomaba la misma posición del otro.
Por suerte Shougo sólo había cortado la mitad de la funda de Klaudia de modo tal que quedaba suficiente espacio para apoyar la mano izquierda con comodidad una vez envainada la espada; de otro modo, habría sido imposible para la mujer emplear toda su fuerza al ejecutar el Ouji... Ambos se colocaron frente a frente e instantes después los dos corrían hacia su destino… Todos observaron uno a uno los movimientos de los dos duelistas y pronto llegó el momento en el que ambas espadas chocaron; una terrible onda expansiva se liberó y la misma resultaba imposible de aguantar para los espectadores del combate quienes sentían cómo la furia del viento provocada por el impacto de los sables trataba de lanzarlos contra las paredes del recinto; mientras tanto, en el centro de la sala, los dos guerreros estaban usando hasta su última gota de energía para mantener el primer golpe; no obstante, al ver que ninguno superaba al otro, los dos Samurai decidieron empezar el siguiente movimiento, el terrible giro, la segunda estocada; el primer ataque había pasado y ahora venían las temibles garras del dragón, aquellas que habían derrotado a Makoto Shishio tiempo atrás. Sin embargo, el vacío generado por el primer mandoble parecía no afectar a ninguno de los dos luchadores por lo que pronto llegó lo inevitable y ambas espadas chocaron de nuevo. Esta vez, la onda expansiva fue inmensamente mayor y todos los presentes, incluyendo a Takashi, fueron arrastrados contra las paredes del salón. Mientras tanto, en la arena y ajenos a todo lo que sucedía a su alrededor los dos guerreros daban todo de sí para mantener el control de la técnica. Fue entonces cuando el esposo de la ex líder Sanada puso en práctica el final de la estrategia que trazó cuando le cortó la funda de la espada a Klaudia. Durante el giro previo al segundo golpe, el cristiano usó su mano izquierda para tomar la cubierta de su sable; y, aprovechando la inercia del giro, le lanzó una potente estocada a la Samurai quien no se esperaba algo como eso por lo que no pudo evitar que la vaina le impactara de lleno en el pecho a una velocidad enorme... Segundos después, la mujer de Takashi salía disparada a varios metros de distancia cayendo pesadamente al suelo y perdiendo la conciencia en el acto.
Takashi saltó del balcón en aquel momento y fue en ayuda de su amada, era inconcebible lo que había pasado, pero de alguna forma el cristiano había conseguido salir airoso del duelo y eso sólo significaba una cosa… pero no podía ser, ella no podía estar muerta, no ahora, no después de que las cosas entre ambos estaban mejorando, ella no podía haberle abandonado, él la necesitaba ahora más que nunca; cómo poder seguir resistiendo sin tenerla a su lado, ¿Cómo luchar con tantos enemigos sin tener por quién vivir? Pronto el líder de la Sociedad del Dragón Negro llegó donde la Samurai y con alivio pudo constatar que aún estaba con vida, instantes después Shougo, quien caminaba con dificultad, llegó junto a él para ver a la guerrera.
"Ella vivirá, sólo está débil por todo el esfuerzo que ha realizado" – dijo el cristiano.
"La has derrotado en una batalla justa Amakusa y aún así no la mataste… arigatou" – dijo Ibakate.
"Ha terminado Takashi, es tiempo de detener esto; tus dos generales han caído y uno de ellos ha muerto, tú mismo sabes que no tiene caso seguir esta guerra" – dijo Kenshin al tiempo que llegaba con los otros.
"Te equivocas Himura, aún no se ha jugado la última carta y no me consideraré derrotado hasta que de verdad lo esté; esta causa ha sido mi vida y luego de llegar tan lejos no voy a rendirme simplemente porque la situación se ha revertido" – respondió el ex Daimío.
"Tu ejército ha sido derrotado, estoy seguro de que tus hombres en Kyoto no durarán mucho sin nadie de jerarquía que los guíe y tus más leales sirvientes han caído uno por uno… yo no diría que simplemente la situación se ha revertido, yo creo que ya estás totalmente vencido" – sentenció Misanagi.
"Ustedes no tienen ni idea de los recursos que aún poseo, esto está lejos de terminar" – empezó – "Pero no perdamos más tiempo en esta plática, es hora de la batalla final; si de verdad ustedes son más fuertes que yo, que quede demostrado de forma honorable en un duelo y no por meras palabras" – concluyó Takashi.
"Entonces que así sea" – dijo Kenshin mientras se ponía en pie.
"Yo cuidaré de ella" – dijo Amakusa al tiempo que tomaba a Klaudia en brazos y se dirigía hacia donde estaban Tokio y Saito tras recibir la aprobación de Ibakate.
"¿Por qué lo haces?" – preguntó Misanagi mientras caminaba a su lado.
"No sé si lo sabes, pero la escuela Hiten Mitsurugi no admite más de un representante por generación; es por eso que el alumno aniquila al maestro cuando aprende el Ouji o resulta muerto si no logra descifrarlo" – empezó a decir el cristiano ante la mirada atónita de su mujer – "Sin embargo, esa doctrina se rompió cuando Kenshin dejó vivir al Seijuro actual al usar el Ama Kakeru con su Sokabatou y eso, unido a lo que pasó con mi tío, ha provocado que en esta generación existamos 4 representantes del estilo, algo que se da por primera vez desde que la escuela se creó; por esa razón no es justo que tengamos que aniquilarnos unos contra otros por una tontería como ver quién es más fuerte; en lugar de eso, deberíamos aprovechar la ocasión única que nos está dando esta Era para aprender y mejorar el Hiten Mitsurugi Ryu" – prosiguió Amakusa mientras su esposa asentía en silencio – "Además, las diferencias entre Klaudia y yo fueron zanjadas en un duelo honorable por lo que no tiene caso seguir con enfrentamientos y rivalidades; ahora, ella es sólo guerrera que necesita ayuda y no pienso abandonarla" – finalizó.
"Entiendo… es por eso que insistías tanto en usar el Do Ryuu Sen y evitaste matarla con el Ryuu Tsui Sen cuando tuviste la oportunidad ¿verdad? Deseabas derrotarla sin tomar su vida" – respondió Misanagi al tiempo que su esposo asentía complacido al ver que la mujer le comprendía – "No obstante, esto está lejos de terminar. Si ese sujeto derrota a Kenshin seguro vendrá por nosotros y tanto Saito como tú están bastante débiles" – dijo la ninja.
"Pues entonces esperemos que Himura salga victorioso del duelo… de todos modos, en el peor de los casos, yo confío en que Tokio y tú le pateen el trasero a ese sujeto llegado el momento" – bromeó Amakusa para tratar de aliviar en algo la tensión que se estaba viviendo.
Kenshin y Takashi pasaron al frente, el pelirrojo pronto adoptó la postura Battou y el otro se limitó a observarlo con detenimiento, para luego sacar dos Kodachi de su espalda y tomar una pose muy extraña para todos; Ibakate alzó ambos brazos y colocó sus sables apuntando hacia arriba diagonalmente; para aquel que viera al líder de la Sociedad era imposible decir con certeza si su postura era defensiva u ofensiva.
"Dame tu mejor golpe Himura, veamos qué tienes"
Himura no dudó un instante y enseguida se lanzó a toda velocidad en contra de su oponente.
"Hiten Mitsurugi Ryu…"
¿Quién ganará el duelo final? ¿Qué pasará con el gobierno Meiji ahora que sus líderes han caído? ¿Cuál será el destino de los 7 guerreros en la Base de la Sociedad? No se pierda el próximo capítulo.
Notas del Autor: (Enero 2009) Brevemente les diré que luego de revisar con calma esta entrega decidí que era necesario mejorarla; en el momento en que la escribí estaba con el tiempo escaso y no con la mejor disposición y eso se notó en el resultado; espero que ahora este episodio esté a la altura de las expectativas y sea de su agrado; ya sé que muchos dirán que pude aprovechar este tiempo en escribir el final, pero no quise avanzar más en el capítulo 24 sin antes dejar éste como yo quería que quedase. Ahora sí, dejo las notas originales que escribí en aquel momento (les recuerdo que para esa fecha me encontraba viviendo en España haciendo una Maestría)...
(Primer trimestre de 2006) Vaya, vaya, casi un año me ha tomado escribir este capítulo y creo que me estoy quedando falto de excusas. Pues entre mi divorcio, cambio de puesto en el trabajo, venirme a vivir a Europa por un post grado que empecé a hacer, adaptarme y todo eso; pues mi tiempo para escribir no fue el más adecuado; sin embargo, he aprovechado mis oportunidades y acá les traigo esta penúltima parte de la trilogía… vaya ya todo se acerca a su fin luego de 6 años y varios meses; cada día me pongo más nostálgico a medida que escribo; este fic es una parte de mí pues ha crecido conmigo desde que lo inicié.
Ahora tengo mi residencia en España aunque en este preciso instante ando por Escocia; me ha ido bien en esta experiencia, pero ya tengo ganas de regresar a mi país a poner en práctica todo lo que he aprendido.
Para los que aún no lo saben ahora también estoy escribiendo una historia de la serie Teen Titans; este fic está tanto en inglés como español publicado en bajo las siguientes direcciones:
.net/s/2293942/1/ (El Cofre de Piedra)
.net/s/2294883/1/ (The Stone Chest)
Además, también tengo esta trilogía publicada en la página mencionada anteriormente bajo los siguientes links:
.net/s/2294396/1/ (The Black Dragon Society)
.net/s/2294684/1/ (Una Vida Dura)
.net/s/2294717/1/ (The Chaos Era)
Ah y mis websites están activos en las siguientes direcciones:
.net/
.net/
Sobre el fic ya queda poco por contar, simplemente concluir todo lo que ha pasado en este tiempo y dejarles un final que espero sea digno de la historia; a todos los que me han acompañado hasta ahora gracias y pues espero que sigan conmigo hasta el final… Nos vemos en la próxima entrega.
