The Chaos Era

Extra Story

"Crecen los Lazos"

Un hombre caminaba con paso sereno, pero decidido hacia una residencia que funcionada también como Academia de Artes Marciales; a medida que se iba acercando a su destino, el sonido de las voces de alumnos practicando le recordó viejos tiempos e hizo que una sonrisa se formara en su rostro… El sujeto levantó la vista y contempló el cielo despejado, lo cual le animó a detener su marcha para contemplar el paisaje alrededor. Definitivamente, los dueños de aquella casa habían elegido un hermoso lugar para establecerse, el aire que se respiraba incluso parecía distinto y era capaz de serenarte aunque tus pensamientos estuvieran dispersos… Finalmente el hombre llegó a la puerta y al verla abierta decidió pasar y dirigirse al salón donde se estaba impartiendo la lección, no obstante, cuando alcanzó el recinto pudo notar que ya se estaba terminando la sesión de ese día.

"Muy bien, recuerden los ejercicios y no olviden que la próxima semana vamos a salir de excursión; es importante que aprendan a desenvolverse en campo abierto, la mayor parte de la vida de un ninja se desarrolla en ese tipo de lugares" – dijo una mujer de cabellos y ojos castaños y de piel blanca para luego dar la orden de retirarse a los estudiantes, quienes salieron corriendo casi sin notar la presencia del recién llegado.

El hombre estaba trepado en el techo de aquel salón y muy lentamente desenfundó un puñal y se colocó en posición de ataque esperando el momento justo para actuar. Instantes después, la ninja salía sin percatarse de que al dejar el salón había quedado completamente expuesta a aquel desconocido quien de inmediato se lanzó en ataque… Un sonido metálico se dejó escuchar y de inmediato pudo verse a la mujer deteniendo el mandoble con su kodachi para luego poner su daga en el cuello del enemigo… Los dos quedaron inmóviles por unos segundos y luego la ninja cortó la atención abrazando al otro con alegría.

"Misanagi-sama, veo que sigue en forma, no se le puede tomar por sorpresa" – dijo sonriendo el hombre una vez que el abrazo hubo concluido.

"Es lo bueno de dedicarme a la enseñanza, no olvido lo aprendido" – respondió Misanagi risueña – "¡Qué bueno verte Haita! Me alegra que vinieras, ¿Aceptaste mi oferta de venir a ayudarme de vez en cuando con las clases? Ahora que también soy intérprete para el gobierno, muchas veces tengo que ausentarme para ir a la capital y tengo que parar las clases" – finalizó la mujer.

"¿Y Shougo no puede dar las lecciones?" – inquirió Haita intrigado.

"En realidad no, él es demasiado Samurai para eso, tú me entiendes" – respondió la ninja en voz baja para luego reír de buena gana junto al hombre.

"¡Hey! ¡Escuché eso!" – dijo Shougo uniéndose a la charla.

"Pues es de mala educación escuchar conversaciones ajenas, ¡Jump!" – dijo Misanagi alegre de ver a su esposo.

"Konnichi wa Shougo-sama" – añadió Haita.

"Yo simplemente noté algo raro y quise venir a ver si todo estaba bien… Konnichi wa Haita-san. Angeki desu ka?" – respondió el cristiano.

"Vaya, no puede uno atacarles con la guardia baja entonces" – dijo Haita riendo de buena gana – "Estoy bien, pero no me canso de maravillarme por este lugar y no me refiero sólo a la casa sino al paisaje" – concluyó con sinceridad.

"Sí, creo que fue la mejor decisión que hemos tomado, irnos de la ciudad ha resultado muy bueno. Además, aquí aunque no quieras, terminas sintiéndote en paz, es como si el ambiente te obligara" – dijo Shougo reflexivo.

"Sí, justo venía pensando lo mismo, es como si el aire que se respira te serenara" – indicó Haita.

"Yo al principio no estaba muy segura de dejar la residencia de Kyoto, pero bastó poner un pie aquí para que ya no quisiera regresar" – señaló Misanagi suspirando – "Pero aun no me has dicho, ¿Aceptaste mi oferta?"

"Hai, hai. Está bien, las cosas en el Departamento de Inteligencia no van mal, pero creo que me hará mucho bien pasar unos días en este lugar" – respondió Haita resolutivo.

Yatta! Bueno, entonces podemos irnos tranquilos, amor" – dijo Misanagi alegre.

"Sí, me gustaría ir a visitar a Himura y a Shouzo ya que vamos a ir a Tokio" – señaló el Samurai.

"¿Eh? ¿Se van a ir ya?" – preguntó el Ninja sorprendido.

"Sí, verás, casualmente tengo que ir a la capital para un evento del gobierno, es algo importante y no puedo faltar; en principio pensaba cerrar la academia, pero ya que vas a estar aquí es mejor seguir con las lecciones" – indicó la mujer.

"Pero yo no vine preparado para quedarme" – señaló Haita aun impactado.

"Tonterías, ¿Qué pensabas? ¿Venir e irte el mismo día?" – preguntó Misanagi – "Además, si es por ropa, aquí tenemos varios uniformes de la Academia que podrías usar"

"Además, puedes usar alguna de nuestras palomas mensajeras para avisar en caso de que necesites algo más" – añadió el cristiano.

"Me parece una buena idea, ¿ya lo ves? Todo se arregló fácil" – dijo la Ninja – "Bueno amor, vamos a alistarlo todo para salir cuanto antes" – dijo Misanagi y los tres se quedaron ultimando los detalles para que Haita se encargara de la casa y las clases.

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El Dojo Kamiya estaba con mucha actividad debido a que habían reabierto el proceso de inscripciones; por mucho tiempo, la Escuela Kamiya Kasshin había dejado de aceptar nuevos estudiantes porque el espacio físico se había quedado pequeño. Ello motivó a Kenshin a planear una ampliación del recinto, al principio Kaoru no estaba muy convencida de la idea, pero el pelirrojo le prometió que se mantendría el estilo de la construcción y que no iban a demoler nada de lo que estaba. El Samurai sabía que siendo esa la Academia que había fundado el padre de Kaoru, la mujer no quería deshonrar su memoria echando todo abajo para hacer algo moderno y más grande.

Luego de mucho esfuerzo y bastante tiempo, los trabajos se culminaron y Kaoru quedó complacida al ver que la ampliación guardaba armonía con lo antiguo y que ahora tenían suficiente espacio para recibir nuevos estudiantes; sólo faltaba que Yahiko decidiera venir a ayudarla con las lecciones y el pupilo no se hizo de rogar para aceptar la petición. Su trabajo en el Akabeko no le impedía ayudar a su maestra y el chico sentía que debía dar ese paso y empezar a transmitir sus conocimientos. No por nada su fama había recorrido todo el país, muchos forasteros llegaban a la capital sólo para retarle y ver si sus habilidades eran tan grandes como se decía. Al principio, Yahiko intentaba evitar las confrontaciones, pero eso casi siempre terminaba en que los recién llegados agredieran a alguien o se volvieran vándalos para obligarle a enfrentarles... Aunque casi ninguna pelea pasó del segundo movimiento.

"Descuiden chicos, vamos a darles entrada a todos en la escuela, no hace falta que se aglomeren, los vamos a atender uno por uno" – dijo Kaoru animada tratando de organizar a la muchedumbre.

"Ya era hora de que volvieran a aceptar estudiantes, mi hijo tiene mucho tiempo esperando ingresar" – le dijo una Señora a otra mujer que estaba su lado.

"Sí, mi hija también quiere aprender el estilo Kamiya Kasshin y eso me parece muy bien… Que tus maestros sean los que salvaron al país de esa amenaza de la Sociedad del Dragón Negro es algo muy honorable" – le respondió la otra.

De pronto la gente comenzó a impacientarse y quisieron entrar todos al mismo tiempo lo que inició un pequeño caos a las afueras del Dojo.

"Señores tranquilos, nosotros estaremos abiertos hasta que el último de ustedes haya ingresado" – comenzó a decir Kenshin, pero la marea humana se desató y el Samurai terminó siendo arrastrado por la multitud – "Oroooooo"

Varias horas después aquella locura terminó y los ingresos se habían hecho por lo que Kenshin y Kaoru se acostaron en el tatami completamente agotados. Fue entonces cuando el pelirrojo tomó la mano de su esposa haciendo que ella temblara al sentir el contacto. A pesar de los años juntos y de que ya su hijo Kenji era todo un adolescente, Kaoru no podía evitar sonrojarse y temblar ante cualquier gesto romántico del Samurai; después de tantas cosas que habían pasado juntos, esa vida de paz que tenían era la mejor recompensa posible y no la cambiaría por nada… Poco después Yahiko llegó al lugar con Tsubame, quien llevaba en brazos a su hija Miyoko, y al ver la escena no quiso quedarse atrás por lo que con su brazo derecho rodeó la cintura de su esposa quien no pudo evitar que su cara se pusiera roja como un tomate. La chica era demasiado tímida y eso no había cambiado con los años; y, aunque poco a poco ya no se sorprendía tanto ante los contactos, lo que no podía evitar era apenarse antes esos gestos de su marido.

"Creo que hubieras podido venir antes para ayudarnos un poco, esto fue una locura" – reclamó Kaoru al percatarse de la llegada de su pupilo.

"Sabes que tengo trabajo, fea, no pude salir antes, el restaurante estaba repleto" – respondió Yahiko serio.

"¡¿Cómo me llamaste?!" – gritó Kaoru soltando la mano de Kenshin quien miró a Tsubame sabiendo que ya vendría la rutina de insultos… ese par nunca maduraba.

"Fea, aunque ahora que lo pienso podría llamarte amargada o incluso vieja, pero no quiero herir tus sentimientos así que dejémoslo en fea" – respondió Yahiko in inmutarse.

Alumno y maestra siguieron con su eterna discusión al tiempo que grandes gotas aparecían detrás de la cabeza de Kenshin y Tsubame, quienes no dejaban de pensar que por más que pasara el tiempo, muchas cosas permanecían igual.

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Shougo y Misanagi se encontraban frente al Dojo Kamiya y no podían dejar de admirar cómo había quedado luego de la ampliación; el recinto conservaba su aire majestuoso, pero ahora lucía imponente por su tamaño. Era evidente que si antes era casi tan grande como su residencia de Kyoto, ahora la superaba con creces. Poco a poco los dos se animaron a caminar e ingresar al sitio y ante ellos se alzó el espectáculo de ver estudiantes por todos lados haciendo diversos ejercicios. Evidentemente, la cantidad de alumnos era muy superior a los que ellos atendían en su academia, pero en el fondo, ver ese ambiente tan tenso y caótico, les hizo concluir que preferían menos estudiantes y más tranquilidad… Casi al momento de entrar, Yahiko les reconoció y salió a saludarles.

"Shougo, Misanagi, qué bueno verles, ha pasado tiempo" – dijo el muchacho.

"Sí, pero tampoco tanto, ya saben que no se puede perder del todo el contacto" – indicó el cristiano.

"Eso es muy cierto" – aceptó Yahiko.

En ese momento, un chico pelirrojo que era el vivo retrato de su padre salió y cuando se dio cuenta de quiénes eran los recién llegados empezó a buscar por todos lados a un chico contemporáneo a él con quien había iniciado una rivalidad tiempo atrás… De pronto, un chico blanco de cabellos castaños apareció e inmediatamente al ver al otro desenfundó su Shinai y salió a ofrecer combate.

"Vamos Kenji, en guardia, esta vez pienso derrotarte" – dijo Koji resolutivo.

"Eso es lo que tú crees" – respondió Kenji sacando su propia Shinai.

Pronto los dos se enfrascaron en una intensa fusta y los demás sólo atinaron a verles, después de todo, era mejor que los chicos crecieran como amigos en lugar de separarles y que luego la vida los pusiera en contra… En ese momento llegaron Tsubame, quien traía a Miyoko de la mano, Kaoru y Kenshin y todos terminaron de espectadores de primera fila de la pelea de los chicos. Finalmente, Kenji le dio un golpe limpio al otro en la cabeza y Koji muy enojado consigo mismo soltó su Shinai para ir llorando a abrazar a sui madre. Por su parte, el pequeño pelirrojo sonrió con suficiente y buscó la mirada de su padre.

"Felicidades hijo, pero no se puede deshonrar al oponente aun en la victoria, debes aprender a comportarte cuando ganas" – sentenció Kenshin con mirada firme, pero amorosa.

"Hai, Tou-san. Gomen nasai" – respondió Kenji.

"Tranquilo Koji, al final te pasó lo que siempre te digo, siempre que ataques debes cuidar tu defensa, si atacas como si te fuera la vida en ello y el oponente logra evadir el movimiento, terminarás expuesto e indefenso" – dijo Shougo mientras se arrodillaba para secar las lágrimas de su hijo, quien no soltaba a su madre.

"Hai Tou-san" – contestó el pequeño.

"Bueno, ¿qué les trae por aquí?" – preguntó Kenshin al tiempo que invitaba a los recién llegados a pasar.

"Misanagi fue invitada como intérprete para una reunión de los representantes del gobierno con delegaciones europeas y ya que tenemos que pasar varios días en la ciudad quisimos pasar a saludar" – respondió Shougo.

"¡Qué bueno! ¡Felicidades Misanagi! ¿Y ya fueron a ver a Megumi y Shouzo?" – preguntó Kaoru alegre.

"Aragatou Kaoru; y no, no hemos ido a visitarles, pensábamos ir luego" – respondió Misanagi.

"Mucho mejor entonces porque ellos deben estar por llegar y estoy segura de que se alegrarán de verles aquí" – señaló Kaoru – "Ayer fuimos a verles y acordamos almorzar juntos hoy".

"Pues, al final el destino siempre se empeña en reunirnos" – dijo Shougo.

"Ojalá nunca deje de hacerlo" – respondió Kenshin.

"Y lo mejor es que cocina Megumi" – dijo Yahiko picando a su maestra quien reaccionó gritándole y pronto maestra y alumno terminaron corriendo por todo el lugar.

"Aquí vamos otra vez" – dijo Tsubame resignada – "Tu padre es un idiota, hija" – añadió al ver la mirada confundida de Miyoko.

Al final, todos terminaron riendo y en cada uno de ellos afloró el pensamiento de que no importa atravesar momentos duros si al final puedes tener la dicha de compartir con tus amigos y familia. Ciertamente, ellos sabían que vendrían peligros en el futuro, pero mientras estuvieran unidos, ninguna amenaza sería demasiado grande…

Notas del Autor:

Bueno, por aquí quise compartir con ustedes este pequeño relato sobre cómo viven la vida nuestros héroes luego de la Guerra Civil que inició La Sociedad del Dragón Negro en Japón. Ahora que hay película de acción real y nuevas ovas quise contribuir aportando más material al fandom, el cual veo más activo que nunca aquí en .

Tengo varias ideas para hacer otras historias cortas en esta época, creo que es el mejor homenaje que puedo hacerle a mis personajes favoritos y a la serie de anime que siempre estará de Nº1 para mí sin importar los años que pasen o las series que vengan.

Sólo espero que ahora que la serie está de nuevo de moda, aprovechen para hacer el anime de la Saga de Enishi, que no les cuesta nada…

Gracias por haberse tomado el tiempo de leer estas líneas (sobretodo porque si no conocen la saga tienen que haber leído bastante para llegar acá) y espero que me acompañen en mis futuros proyectos y que lean mis otros escritos acá publicados. Nos vemos, como siempre, en la próxima entrega.