*La creadora de tanta sensualidad empaquetada ha sido nada más ni nada menos que la graaaaaaaaaaaan (pongo especial énfasis a esa palabra) Rumiko Takahashi.

Breathe

En uno de esos días de largas caminatas, habían escuchado rumores de un demonio que atacaba las aldeas cercanas, por lo que habían decidido investigar si tenía alguna relación con Naraku o la Shikon No Tama (lo habitual). Pero aquella tarde, había sucedido algo que no la había dejado tranquila: los aldeanos habían insultado a Inuyasha.

No era tampoco que eso fuera inevitable, ya que él era un hanyô, una mezcla entre razas y no era aceptado; era considerado, por muchos, una abominación, un monstruo, un error. Algo que jamás debió haber ocurrido.

Pero la forma en que Inuyasha fingía desinterés, sinceramente, la traía preocupada. Sí, el había vivido toda su vida de aquella forma, y se había acostumbrado, más sin embargo ella sabía la verdad: Al joven, verdaderamente, le dolían todos y cada uno de sus insultos.

Pero él prefería ocultarlo. No podía culparlo, había vivido de aquella forma su vida entera. Aunque, el hanyô debió haber tomado en cuenta que a ella no podía siquiera intentar engañarla. Lo conocía bien.

Se removió inquieta en su saco de dormir, y observó al gran árbol frente suyo en el que se encontraba dormitando Inuyasha. Ella sabía que él no dormía, alerta, vigilando y protegiéndolos.

Suspiró cansinamente. Se levantó y adentró su cuerpo-a rastras-al bosque. Sabía que él se había percatado de su acto, y lo más probable era que la estuviese siguiendo.

Sonrió de medio lado y se sentó a la orilla de un río, cerca del campamento.

Ni se molestó en quitarse los zapatos, ¿Para qué? Eso no era tan importante como los pensamientos que vagaban por su cabeza.

Observó detrás de ella, en la espesura y oscuridad de aquel gran bosque. Dio unos cuantos golpecitos con la palma de la mano en el lugar junto a ella, invitando al medio demonio a sentarse a su lado.

No la hizo esperar demasiado, puesto que escuchó un "¡Feh!" y luego una mancha roja y blanca saltó de entre los árboles y cayó directamente en aquel lugar.

-¿Qué demonios te pasa, mujer?-dijo él, claramente molesto por aquella caminata de media noche.

-Inuyasha…-le dirigió una mirada tierna, que hizo que Inuyasha se sonrojara levemente y girara el rostro para evitar que ella se percatara.- ¿Sabes que eres importante para mí, verdad?

Inuyasha la observó atónito, sorprendido y molesto.

-¿Por eso saliste aquí, al bosque, a mitad de la noche?-preguntó enfadado.

Kagome suspiró y realizó un indiferente movimiento de hombros, restándole importancia. Le dirigió una mirada decidida y seria.

-Me preocupas…-al ver que el joven pensaba agregar algo, le dirigió una mirada que decía "Si abres el puto hocico besarás el suelo". No un beso cualquiera; un beso con lengua (?).-No quiero que te menosprecies, Inuyasha.

-No me menosprecio, tonta.

-Es sólo que…no soporto ver que te insulten, ¿sabes?

-Tsk, deja de molestar. No es para tanto.

-Sí que lo es. Y te diré porqué: comenzaste a creer que las cosas que te dicen son ciertas.

Inuyasha guardó silencio, tal vez pensando si era completamente verdad o no.

-Sólo quiero decirte que…quizás haya gente que me menosprecie, pero para mí eres muy importante.-observó el agua en frente suyo.-he llegado a pensar, en ocasiones, que eres como el oxígeno para mí.-sonrió. Observó el rostro sonrojado del hanyô y su sonrisa se extendió aún más.-Sólo sigue respirando.

FIN

Notas de Autora:

No he podido sacarme de la cabeza la canción "Breathe" de Superchick, y esto fue lo que salió de mi atolondrada y espantosa cabezota.

Así que, decidí joder vistas y pantallas con esta sensual asquerosidad. Enjoy it.

Jajajaja, que tengan un hermoso día en dónde quiera que estén y tengan un hegmoso (traducción: hermoso) fin de semanaishon (what?)

Nuevamente, gracias por sus reviews y por pasarse a leer las monstruosidades del Sombrerero.

Y ahora, una despedida bien flaitonga (eso me sonó a "tanga" kasja xd)

Shííááh, éél sóómbréréróóóh tééshííblé lóókóh déél flóóú. (Me acaba de dar cáncer escribir esta mierda).

¡Sayonara!

-El Sombrerero Loco