*Inuyasha es propiedad de Rumiko Takahashi. Créanme, lo intenté, pero no pude… Es de ella.

Believe Me

Limpió las mejillas de la joven con el dorso de su mano. Observó el ataúd frente a ellos, y se preguntó cómo habría sido aquella anciana, que tan buena habría sido…cuanto la habría querido Kagome.

-Oye…-murmuró débilmente. Lo admitía, no sabía que mierda hacer. Nunca en su vida había sido consolado, no sabía cómo hacerlo. La única razón por la que no se alejó-y de hecho, la atrajo hacia el-era que odiaba ver a las mujeres llorar, y la muchacha le importaba demasiado como para abandonarla en un momento como ese.

Su abuela había muerto.

En alguna que otra ocasión le había hablado de ella. "Gracias a ella fue que tuve confianza en mí misma, me enseñó a quererme por lo que soy. Es como una segunda madre para mí" habían sido las palabras de la joven. Debía estar destrozada.

-Lo lamento…-la escuchó decir. Ocultó su rostro en su pecho.-se que odias ver a las mujeres llorar.-Sonrió entristecida.-no puedo evitarlo…

-Está bien…-dijo Inuyasha, intentando subirle el ánimo.

-¿Qué…será de ella ahora?-musitó. Su voz se quebró en un punto, e intentó ignorarlo. Sí, odiaba ver a las mujeres llorar, pero cuando ella lloraba…podía casi sentir su dolor.

-Ella está en un mejor lugar…créeme.

FIN

Notas de Autora:

El otro día me imaginé la muerte de mi abuela. Sí, fue horrible. Por un momento creí que de verdad se había muerto. Por eso escribí esto. Lo sé, tal vez se me acaban las ideas, quién sabe. Luego se me ocurrirá algo mejor.

Más que nada, es por poner algo-ya que hace tiempo no actualizo aquí, más bien me la he pasado escribiendo one-shots-.

En fin, tengan un bonito Lunes (imposible, pero nada se pierde con intentar)

¡Sayonara!

-El Sombrerero Loco