Cap.19 Conversaciones.

(Narrado por Sesshomaru)

Al llegar a España el primero que me recibió en el aeropuerto fue Jaken.

—Sesshomaru, ¿Qué tal tu viaje hermano?—me saludó.

—No diré que bien, lo más que quiero es terminar con todo esto—fastidiado.

—Supongo que sí, así que vamos entonces a firmar los papeles con Oropesa de una buena vez—dijo Jaken.

—La junta es en dos horas ¿no?—dije extrañado ya que el de las prisas siempre he sido yo, y Jaken era mi contraparte.

—Así es…

—Vaya Jaken me sorprendes, el de las prisas soy yo siempre—me reí—Pero no, esta vez prefiero que vayamos a tomar algo en lo que la junta empieza.

—Vaya que te ha cambiado esa chiquilla Sesshomaru—se rió.

—Podría ser, pero ya me voy haciendo a la idea que no duraré mucho—dije tranquilo.

— ¿Cómo? Si hace días tú…—lo interrumpí.

—Vamos Jaken, no soy un adolescente que se ciegue fácilmente, y no tanto por que no me importe, ella es mi prioridad ahora, pero hay detalles que no son imposibles de ver, por más que lo intente.

—Definitivamente esto amerita un trago, vamos hay un club cercano a la empresa de Oropesa—me dijo mi amigo.

—Perfecto—dije y lo seguí a su auto, con Jaken era el único con el que podría desahogarme abiertamente, con o sin efectos de alcohol, pero ya necesitaba sacar este pensamiento que me iba matando.

(Narrado por Inuyasha)

Hasta este día todo había salido bien, Aome y yo ya teníamos citas para la semana, así que no tenía nada más que pensar, pronto buscaría a Kikyo para anular el compromiso, y dar una explicación a mis padres y claro a mi hermano.

Por un lado la consciencia me decía que estaba en mal camino, pero por otro lado, estaba dispuesto a conseguir mi felicidad al precio que fuera. Al final de cuentas sólo tengo una vida, y no habrá más oportunidades, me dije internamente, es ahora o nunca.


(Narrado por Sesshomaru)

—Amigo ¿Y aún así le pediste a tu hermano que la cuidara? ¿Acaso te has vuelto loco?—me decía mi amigo, consternado por lo que le conté.

—Sí, aún así lo he hecho…

—Estarías loco si piensas que los dos te serán leales ¿me crees?

—No necesitas decírmelo, me imagino que en este momento aprovecharan ambos mi ausencia, así que no me sorprenderá si Myoga no cumple con lo que le pedí—dije lo más calmado que pude.

—Me sorprende tu actitud, y más que intuyéndolo le hayas dado consejos, Sesshomaru yo en tu lugar le rompo la madre aunque fuera mi hermano—dijo Jaken.

Me reí un poco, Jaken era muy expresivo, yo por mi parte no me lo permitiría, no ganaba nada sabiendo que ya todo estaba en mi contra, de nuevo sería traicionado.

— ¡Y lo peor es que la dejaste sola, a merced de él! Mínimo un guardaespaldas ¿No crees?—exaltado— ¿O me dirás que aún crees que esa niña te guarde fidelidad?

—Jaken lo sé y créeme me gustaría poder pensar que lo que creo no es real, no tengo pruebas físicas pero lo sé, sé que Aome en este tiempo ha luchado por amarme y darme mi lugar, por eso siempre se pelea con mi hermano—dije—Y todo esto debí pararlo antes, pero no me resigno a perderla…

—Pues amigo estás dejando que se vaya—me recriminó.

— ¿Serviría de algo retenerla?—dije sin más.

—Has cambiado demasiado amigo, tú no eres de esos a los que permiten que su orgullo les sea herido—dijo Jaken— ¿Y qué piensas hacer ahora que regreses?

—Darle su libertad, ¿Qué más puedo hacer?

—Amigo realmente eres un completo pendejo y con perdón de la expresión, pero lo eres—dijo Jaken, yo simplemente me limité a sonreír.

—La charla terminó, es hora de firmar los papeles con Oropesa y de ahí nos vamos con Jean Paul a Francia—le dije.

—Por el momento, pero en el camino seguiré, al menos hasta que quieras hacer algo para lavar tu orgullo amigo—me dio una palmada en la espalda.


(Narrado por Aome)

Ya habían pasado cinco días desde que Sesshomaru se había ido, y aún no me llamaba ni nada por el estilo, tal vez estaría muy ocupado pensaba, aunque ¿Para qué pensar en él? Si por el momento esos cinco días con Inuyasha me los había pasado bastante bien, no podíamos andar por las calles como si fuéramos pareja, pero ya nos la habíamos arreglado para estar juntos sin que nadie nos viera.

—Aome debemos hablar seriamente—dijo mi padre cuando entró a mi habitación.

Su tono no me gustaba—Dime papá.

—A ver hija—dijo y se sentó en la silla del computador—explícame ¿Por qué es que sales tanto con Inuyasha? Que yo sepa tu novio dejó un chofer para ti, pero hasta ahora siempre Inuyasha viene por ti.

—Inuyasha es un buen amigo padre, se ofreció por que también los Sres. Taisho necesitan quien los lleve—mentí.

—Hija no hagas cosas buenas que parezcan malas—me miró fijamente—Ya sabes que yo nunca fui del tipo fiel en mi juventud, pero tú hija, no quisiera que sufrieras y peor por que son hermanos…

—Padre yo no soy como tú—me defendí, sabiendo que podría herirlo y que tenía toda la razón.

—Ya sé que no eres como yo—alzó la voz—Pero no quisiera que pasaras por lo mismo que yo pasé, que por un lado para un hombre es normal ser mujeriego pero tú hija eres mujer…

—Ya sé papá no me bajaran de puta si me ven con varios chicos mientras que ustedes los varones solo reciben elogios por las chicas que tienen—dije dolida.

—Sé que siempre te dije que te dejaras llevar por tus deseos y que te valiera lo demás mientras ganabas experiencias con chicos, y me alegra que siempre me dijeras que no—dijo mi padre—Pero veo que andas cambiando, tal vez esté equivocado pero por favor si lo vas a engañar no lo hagas con alguien de su misma raza, no repitas el error…

Sabía a que se refería con repetir el error, dos de mis tíos se habían peleado por la misma mujer, primero la había conocido mi tío Gael y se casó con ella y tuvieron dos hijos, pero después mi tío Akago se fijó en ella y hubo muchos problemas en la familia, yo era una niña cuando eso pasó pero con el tiempo me di cuenta de el impacto que tuvo ese suceso.

—No padre, no repetiré el error—dije llorando—Lo siento…

Mi padre me abrazó, y me pidió que con calma le explicara que era lo que pasaba ¿Qué era lo que yo sentía? Fue algo difícil por que en cierta forma ya quería a Sesshomaru, y con Inuyasha estaba segura de quererlo pero a la vez no me lo permitía.

—Aún no sabes lo que quieres hija—dijo mi padre al escucharme—Pero no permitiré que te cases con Sesshomaru, no hasta que sepas que quieres y si decides que es casarte con él créeme que te ayudaré, y si decides algo con Inuyasha será mejor que de una buena vez arregles eso antes que se complique más…

— ¿Y que sugieres?—pregunté.

—Sugiero que te des un tiempo a solas contigo, sin buscarlos a los dos y pienses las cosas, aún eres joven para enredarte en estas cosas…

—Supongo que será lo mejor—dije resignada. Paramos la conversación al escuchar que Lizbeth regresaba de hacer sus compras, quedamos en no decirle nada aún.

—Ánimo hija—Me abrazó de nuevo mi padre.

— ¿Andamos sensibles verdad?—dijo Lizbeth sonriendo al vernos.

—Si ya ves, pinche chamaca extraña al novio—dijo mi padre cubriendo el tema—Y ya le dije que falta una semana.

—Cariño son asuntos de trabajo, ya regresara—me dijo Lizbeth.

Ojalá sólo fuera eso, que sólo lo extrañara, pensaba…