Cap.21 Fin de nuestra historia.
(Narrado por Aome)
Habían pasado dos días desde que empecé a alejarme de Inuyasha, y no sólo eso también él estaba distante…además que desde ayer lo veía que entraba y salía de la oficina sin decir nada.
Me fui resignando imaginando que sus planes con Kikyo los renovó y en parte estaba feliz de ello, al final de cuentas ella también era una gran mujer, y era una relación de mucho tiempo. Sesshomaru seguía sin llamar y eso me preocupaba, pero no insistiría más.
Esa tarde al salir de trabajar quedé de verme con Kouga, después de todo ya habíamos aprendido a llevarnos sólo como amigos, además él quería despedirse de mí, pues regresaría a Saltillo con su madre, y quizás…terminaría regresando a España.
—Es una lástima que no me hayas permitido ayudarte—me decía Kouga, habíamos quedado de vernos en una heladería que estaba a veinte minutos de mi casa. Llevábamos una hora hablando.
—Y te agradezco la intención—sonreí—Pero la decisión está tomada, al igual que tú me iré al extranjero para cumplir mis metas y aclarar mi mente, pues al final de cuentas no supe ¿Qué quería realmente?
—Sabes…creo que me veo en ti hace casi tres años…
— ¿Tampoco sabías lo que querías?—pregunté.
—Pensaba que sí lo sabía, pero al llegar allá me perdí…
—No entiendo…
—Llegué imaginando que podría cumplir mi sueño y regresar pronto para recuperarte y cumplir nuestros sueños, pero…—en ese momento el brillo de sus ojos se perdió—Hubo un momento en que no pude con la situación y terminé aceptando algo que…bueno…algo de lo que siempre me arrepentiré…
—Kouga ¿De qué hablas?—me asusté al ver su semblante apagado.
—Me arrepentiré por dos cosas una te perdí a ti y dos perdí mi vida—dijo ignorando lo que pregunté.
—Kouga quedamos en no tocar nuestra historia…—advertí.
—No lo hago por incomodarte, en fin tienes razón…—dijo haciendo a un lado el tema—Prométeme que disfrutarás la nieve por mí—me tomó de la muñeca izquierda, pues estábamos sentados de frente en una pequeña mesa, él con su helado de café y yo con uno de galleta.
No dije nada, recordé de momento cuando hablábamos de viajar juntos y más específicamente al lugar al que me iría, nos visualizábamos disfrutando de las típicas nevadas de ese país, incluso habíamos investigado el costo de una casa allá, y qué trabajos podríamos encontrar.
—Lo haré—dije al fin—Pero ¿Por qué no vienes Kouga? Al fin de cuentas era algo que también soñabas…
Se rió quedamente y me miró con ternura, nunca antes me había mirado así.
—Aunque quisiera no puedo—me dijo—Ya estuve mucho tiempo de vago y quiero cuidar de mamá—sonrió.
—Podrías llevártela contigo.
—Mi madre es igual que tu papá, en fin prométeme que disfrutaras de la nieve y cumplirás todo eso que soñamos alguna vez—al decir eso me miró con una seriedad, y a la vez como si me lo implorara…
—Kouga…
—Aome promételo.
—Lo prometo…—asustada.
—Y prométeme también…—me miró fijamente a los ojos—Prométeme que vivirás tu vida como si no hubiese mañana, que no te quedaras haciendo cosas que no quieres sólo por el bien de los demás, harás lo que te haga feliz, y Aome…prométeme que encontrarás un amor por el cual luchar, y que te corresponda, un amor aún más fuerte del que yo te tuve alguna vez y una cosa más…trata de no experimentar demasiado, y si lo haces trata de hacerlo con cuidado…
—Kouga me estás asustando—le dije riéndome nerviosamente—Sólo me iré por un tiempo, además espero visitarte y seguir en contacto contigo.
—Aome trata de fijarte bien en la persona que te ame, no te vayas tras un deseo, desear y amar no son lo mismo…recuerda eso siempre, ¿Me prometerás que lucharás por ser feliz sin importar lo que suceda?
—Kouga…—me miró de forma penetrante, eso me asustó más aún—Lo prometo, prometo que haré lo que mi corazón dicte…pero vamos deja de asustarme ¿Por qué todo éste rollo?
—Porque no quiero que pases por lo mismo que pasé—dijo con un tono serio, me notó asustada— ¿Y bien que tal me oigo hablando como un padre?—me sonrió.
Le di un zape— ¡No vuelvas a asustarme!—le dije—Y por cierto menos mal que sólo quedamos como amigos sino mis pobres hijos habrían tenido un padre muy raro—bromeé y se rió, recordé cuando planeábamos tener dos hijos…
—Seré el tío estricto, así que no hay problema—me dijo.
—Kouga—lo llamé y me miró— ¿Podría pedirte que me despidieras en el aeropuerto?
—No sólo eso, te ayudaré con las maletas—sonrió.
Le devolví la sonrisa y le agradecí, seguimos hablando por un buen rato, por un lado me preocupaba sentía que había algo que no quería decirme aún…pero no insistiría, tal vez fuera algo sobre nuestro pasado y eso desde hace tiempo quedamos que era tema cerrado.
(Narrado por Inuyasha)
Ya era el tercer día en que no hablaba con Aome, últimamente estaba muy ocupado en otras cosas, decidiendo lo que haría en poco tiempo. Esa mañana entré a la oficina de Aome, ella aún no llegaba y le dejé una nota sobre su escritorio.
"Te espero en mi oficina a las 10: am, es urgente Atte. Inuyasha".
Salí de su oficina y minutos más tarde la vi llegar, entró a su oficina, yo entré a la mía, ya sólo quedaba esperar un par de horas más.
(Narrado por Aome)
Vi una nota sobre mi escritorio, me extrañé al ver lo que decía, vaya así que al fin se decidió a romper la ley del hielo. Igual sería un asunto del trabajo, así que le resté importancia y me puse a trabajar. Luego de que faltaba media hora para ir a la oficina de Inuyasha, lo vi entrar a mi oficina.
Estaba alterado…
—Sí adelante, pase, muchas gracias, de nada, buenos días Srta. Higurashi, buenos días Sr. Taisho ¿Qué se le ofrece?—dije burlona.
—Ahm lamento entrar así, sé que te cité a las diez, pero en verdad es urgente hablar, así que no preguntes y vámonos—me dijo.
— ¿Perdón?—confundida.
—Vamos necesito hablar pero no aquí…—vi que estaba desesperado.
—Bien, vamos…
Me llevó a una cafetería un poco alejada de las oficinas, pidió dos cafés americanos para cada quien, me molesté un poco de que no me haya dejado elegir.
— ¿Qué sucede? Te noto alterado—le pregunté.
—Me fastidia tu actitud de ahora—bufó—Te pareces a él—se refería a Sesshomaru.
—Es mi actitud de trabajo y no olvides que soy su asistente.
— ¡Basta!—alzó la voz, la gente se nos quedó viendo— ¿Qué demonios miran?—dijo.
—Cálmate Inuyasha ¿Qué sucede? ¿Por qué estás tan molesto?—le dije tratando de no enojarme por su actitud.
— ¿Qué pasa? ¡Tres malditos días en los que no me hablas ni nada, eso pasa!
—Tú tienes dos días sin buscarme—le dije—Además si te enojaste con alguien antes ve y desquítate con alguien más porque no pienso soportarte.
—Aome ya dime ¿Qué somos?—me preguntó.
—Inuyasha no podemos ser nada—le contesté—Sé que hace una semana quise dar todo por el todo, sin importarme nada más pero…—Le conté lo que hablé con mi padre, excepto el plan de mudarme—Y sinceramente creo que tiene razón, además todo quedó claro cuando vino Kikyo…tu boda ya es la siguiente semana.
Lo vi pasarse ambas manos por su cabello, en señal de desesperación.
— ¿Es definitivo que no quieres que luchemos?—me preguntó.
—Es lo mejor para nosotros—le dije, y me sorprendí de que no intentara convencerme con argumentos muy buenos que hacían que aceptara luchar con él, por él…
—Perdóname…—me dijo de repente. Lo miré extrañada.
— ¿De qué?
—Confundirte más y arruinar tu relación con mi hermano.
—Sigo con tu hermano, aunque quizá cambien algunas cosas con su regreso—le dije—Además yo también tuve la culpa por no ser clara desde un principio…
—Aome, Kikyo está embarazada—me soltó de repente.
La noticia me cayó como balde de agua fría, por esa razón no insistía y se desesperaba, me dolió saberlo pero no le permitiría verme mal.
— ¡Felicidades!—dije secamente— ¿Para cuando nace?
—Tiene dos meses…
—Bien, al menos tu padre no se quejara tanto de que Sesshomaru aún no le de nietos—dije tratando de aligerar el peso de la conversación.
—Aome yo puedo hacerme cargo de lo que el bebé necesite, Kikyo sabe que no por que me de un hijo me puede atar como se acostumbraba años atrás—me tomó de la mano derecha, estábamos sentados de frente, mientras me miraba con profundidad.
— ¿Te has vuelto loco?—le dije, haciendo que soltara mi mano.
—Eso Aome, yo puedo hacerme cargo de mi hijo, nada le faltará, pero tú y yo podemos continuar, podemos luchar por nuestro amor, sé que ellos lo entenderían…
—Inuyasha no me alejé de ti por el bebé—lo miré con seriedad—Cometí un error al darte ilusiones, sé que te amo, pero cometí el error de enredarme con tu hermano, y él de enamorarse de mí, no me arrepiento de haber sido su novia, sólo de no haberle correspondido y de paso de haberle sido infiel contigo una semana.
—No fuimos infieles—me dijo—Él sabe que tú no lo amas, y Kikyo y yo estamos separados.
— ¿Ah no? Entonces explícame ¿Por qué anduvimos a escondidas esa semana?
—Aome…nos amamos, podemos hacerles entender que simplemente fue algo que pasó…
— ¿Y le harás entender a tu hijo lo mismo? ¿No crees que él desearía tener una familia como tú la tuviste? ¿Y qué hay de Kikyo?
Discutimos, y terminé saliendo de ahí furiosa, y dolida por dentro, sé que mi actitud no era entendible, pero con esta noticia comprendía que debía seguir con mis planes sin importar más…me fui caminando a la empresa, cuando pasé por un parque vi el auto de Inuyasha detenerse y salió corriendo hasta alcanzarme, me abrazó sin importar que yo intentara alejarlo de mí…
Le golpeé débilmente el pecho con mis puños, y él siguió abrazándome con fuerza, pronto empecé a calmarme, y me sorprendí llorando en su pecho, lo miré a los ojos y acercó sus labios a los míos…nos besamos primero lentamente, hasta que el beso se volvió uno más apasionado…Poco después por falta de aire nos separamos…
—Te amo Aome…—me dijo Inuyasha.
—También te amo Inuyasha—le dije—Pero aquí se acaba esta historia, tu mujer y tu hijo merecen mi respeto, si tú no se los tienes lo siento por ti…pero no pienso destruir la familia de ese inocente.
—Perdóname…—me abrazó.
Perdóname tú a mí por haberte destruido tu mundo, me dije cuando lo abracé…
(Narrado por Sesshomaru)
Al fin estaba pisando de nuevo la ciudad, mi viaje de negocios había terminado tal y como lo había planeado. Me dirigí a un apartamento que yo tenía, no quería que supieran de mi llegada. Jaken se había quedado a disfrutar un poco su estadía en Estados Unidos, a fin de alcanzarme una vez que se cumplieran los quince días y faltaban todavía siete días.
Después de todo citar a los empresarios de ciudades y países aledaños a una junta grupal no fue tan mala idea, pensé. Sí así fue cómo aceleré el proceso de mi viaje, tanto a ellos como a mí nos convenía renovar los contratos cuanto antes.
Miré mi reloj, eran las ocho de la noche, iría a buscar a la única persona que quería que supiera de mi llegada…
