Cap.22 Indebidamente enamorada.

(Narrado por Sesshomaru)

Supuse que Aome estaría ya en casa de sus padres, y no me equivoqué, llamé a Jaken y le pedí que se hiciera pasar por un empleado de mi empresa para decirle a Aome que mi padre quería que lo viera en la empresa en unos minutos.

Después mi amigo me llamó y me dijo que ya estaba listo, la notó sorprendida pues nunca le pedíamos que fuera a la empresa tan tarde. Acerqué mi auto más a su casa y la vi salir con su padre, de suerte ese día decidí vestirme como un chofer, y llevaba lentes oscuros.

—Srta. Higurashi—dije usando un tono de voz más suave que la mía. Ambos me vieron con algo de desconfianza—El amo Inutaisho me pidió que la llevara a la empresa.

— ¿Quién es usted?—me dijo su padre con desconfianza.

—Soy Hakudoshi, chofer de los Sres. Taisho, me han pedido llevarla ya que Myoga tuvo que llevar a la Sra. Taisho A una reunión.

—Oh bueno, si le recuerdo Hakudoshi—dijo Aome—Bueno papá, nos vemos más tarde—se despidió y se subió al asiento trasero del auto.

Su padre suspiró…y se despidió—Cuídate hija.

Seguí conduciendo mientras la veía preocupada, pronto vi que hizo un gesto de confusión.

—Disculpe está no es la dirección de la empresa, ¡ya nos pasamos!—me dijo aterrada. No le contesté y eso la hizo enojar— ¡Detente! Está no es la dirección—me gritó, sin duda estaba enojada pues me había tuteado y regularmente eso sólo lo hacía cuando se enojaba o a menos que tuviera confianza con alguien, pero realmente estaba enojada, sonreí con malicia.

—Nunca dije que te llevaría a la empresa—dije usando mi voz normal, me quité las gafas…

— ¡Sesshomaru!—sonrió al verme, y sentí que me rodeó el cuello con sus brazos, recargando su cabeza en el asiento. Detuve el auto en un parque. Salí y le abrí la puerta. Al salir me abrazó fuertemente, y me tomé el atrevimiento de besarla…

Me correspondió el beso, que primero empezó de forma lenta pero al poco rato se había vuelto apasionado, mis manos comenzaron a rodear su espalda pegándola más hacia mí… mientras metía mi lengua en su boca como aquella primer vez en que la besé…El aire nos faltaba, pero pudimos soportar un poco más hasta que al fin nos separamos.

— ¿Querrás irte a lavar la boca después de esto?—bromeé recordando lo que me dijo aquella vez. Me abrazó de nuevo.

—No, ésta vez no—me sonrió coquetamente.

—Bien Srta. No son horas para que esté fuera de casa—le dije.

—No se le olvide que usted me sacó Sr. Taisho—me siguió el juego.

—Bien entonces permítame llevarla a su destino—dije y nos dirigimos al auto, le abrí la puerta y la cerré cuando entró.

—Debo suponer que eso de que tu padre me esperaba ¿Lo planeaste para verme no es así?—me preguntó.

—Me alegra que ya me estés conociendo—sonreí.

— ¿A dónde vamos?

—Ya lo verás, además necesito que hablemos largo y tendido, espero que le des una buena excusa a tu padre para que te de permiso de faltar una semana completa a tu casa—al decirle esto la vi con los ojos muy abiertos.

— ¿Qué?

—Yo arreglaré el que faltes una semana al trabajo y escuela, así que despreocúpate—dije mientras estacionaba el auto, pues ya habíamos llegado a mi departamento


(Narrado por Aome)

Me sorprendía lo que me pedía, una semana fuera de mi casa, ¿Qué inventaría? ¿Por qué me lo pide? Era lo único que pensaba.

—Sólo quiero pasar unos días contigo—me dijo cuando noté que habíamos llegado a un edificio residencial—Eres la única que sabe que ya llegué de mi viaje.

—Bien, yo también quiero pasar tiempo contigo, pero igual quiero que hablemos, si al hablar decides seguir con el plan yo me inventaré un viaje de negocios para estar a tu lado, si decides lo contrario y alejarme de tu vida, igual lo aceptaré—le dije con miedo y él me miró serio.

—Tal vez cambie algunas ideas, pero no cambiaré el hecho de quererte a mi lado por una semana—me dijo con seguridad, se bajó y me abrió la puerta del auto, después me tomó del brazo y nos dirigimos a su apartamento. Subimos al tercer piso, y en el número 307-B se detuvo y abrió la puerta, me hizo pasar primero, prendió las luces.

Vi de inmediato una sala con dos sillones medianos de piel color negro, elegantes, y un comedor moderno pero bonito, de cuatro sillas, después él mismo me mostró la cocina, tenía cocina integral, refrigerador, el lavaplatos, y había una puerta donde estaba la lavadora todo era muy elegante pero con un toque hogareño, a pesar de ser muebles modernos, no tan ostentosos como los de época victoriana, luego me mostró las recámaras, eran cuatro, tres tenían baño integrado, y eran las que estaban en el segundo piso, igual había un baño completo arriba, y la habitación de abajo estaba junto a otro baño completo también. De las cuatro recamaras sólo una que era la más grande al tener un baño con jacuzzi, era la que estaba amueblada. Las demás estaban vacías.

— ¿A esto le llamas departamento?—dije quedamente, sorprendida—Mi casa sí sería considerado departamento, comparado con esto, esto es una casa no departamento.

—Una casa para nosotros es como la que tienen mis padres—me dijo. Me lo imaginé, no dije más y me llevó a la sala— ¿Gustas un café o té?

—Café, por favor.

Ya al tener nuestros cafés listos. Nos sentamos cada quien en los extremos de un sillón quedando ni tan cerca ni muy lejos.

—Ahora sí, escucho atentamente lo que quieras decirme pequeña—dijo mientras se acomodaba en el sillón.

—Bien no sé por dónde empezar—dije tragando un poco de saliva—Por favor prométeme que me dejarás terminar, y que no te pondrás como loco cuando termine—lo miré fijamente.

—Lo prometo, no perderé la calma—me sonrió.

Inhalé profundamente y exhalé, realmente estaba nerviosa—Todo empieza desde el momento en que te conocí…—comencé—Realmente cuando te conocí te consideraba un patán—se rió por lo que dije más no dijo nada—Por algo siempre me peleaba contigo, pero también ese día conocí a tu hermano y me pareció un chico lindo, me gustó—me detuve para ver su reacción, pero vi que seguía tranquilo—El caso es que en la pasarela de modas de tu madre supe que estaba comprometido, y pues Inuyasha no pasaba de gustarme, y tú estabas muy atento conmigo, no era mi intención enamorarme debido a la desilusión que había pasado, pero imaginé que contigo podría olvidar y tratar de darme una nueva oportunidad, tú siempre has sabido que te quiero, y lamento que a pesar del tiempo mis sentimientos hallan crecido pero hacia tu hermano…


(Narrado por Sesshomaru)

Escuchaba atentamente cada una de sus palabras sin inmutarme, ya desde antes me había preparado para esto, imaginé que escondería algo peor, pero al parecer lo único relevante fue cuando me contó que ambos habían acordado intentar algo en la primer semana que me fui, sentí rabia contra ambos, pero más con mi hermano al saber que él le insistía, claro ella también se admitía como culpable potencial. Internamente me reí de saber que a lo más que llegaron fue a besos, y sentí pena por ellos cuando me contó lo que había pasado en la mañana. Así que el baka de mi hermano olvidó usar protección y ahora se tendrá que casar a la de a fuerza.

Me sentí orgulloso al saber que Aome no aceptó el que Inuyasha abandonara a su hijo, agradecí a Dios internamente por las palabras que mi suegro le dijo a Aome, porque seguramente de no ser por eso, si habría sido capaz de irse con mi hermano sin importar nada; La historia de sus tíos Akago y Gael ya me la había contado, sé que resultaba vergonzoso para ella que le hicieran ver que estaba siguiendo el mismo camino.

—Entonces, Sesshomaru sabiendo todo esto, ¿Qué piensas, qué sientes?—me preguntó al finalizar—Sé que te he traicionado, y en verdad lo lamento yo no hubiera querido…

—Pero lo hiciste Aome—le dije con tranquilidad y bajó la mirada, tomé su barbilla y la obligué a verme—Además…me habría molestado más si me hubieras salido con que pasaste la noche con él, o que tú eras la embarazada—le dije— ¿Realmente no sé de que te preocupas? Ustedes dos son un par de indecisos que sólo llegaron a los besitos y ya…—Sonó muy cruel, lo sé pero así era para mí…

—Aún así fue traición, y con tu sangre.

—Escucha, no soy nadie para juzgarte, yo ya lo sabía desde un principio, pero llámalo obsesión si quieres, sabiendo todo eso pensé que con el tiempo me corresponderías, y acepté el riesgo de que no fuera así—seguí con mi semblante tranquilo—La pregunta aquí es ¿Tú que has decidido? ¿Qué quieres que hagamos?

—Renuncié a tu hermano Sesshomaru—me dijo seriamente—Y no tanto por que sepa lo de su hijo en camino, simplemente siempre supe que estaba indebidamente enamorada de una persona prohibida…así que por ese lado, ya hemos quedado en que esto se acabó, no lo buscaré más…y él tampoco lo hará—noté dolor en sus ojos al decir eso, pero también convicción.

— ¿Realmente es lo que deseas?—pregunté.

—Así es…

—Bien—dije tomando un poco de aire—Me alegra saber de tu boca esto, aunque ya lo haya intuido antes y descuida sí, estoy molesto pero en parte me alivia el saber que has reconocido el error, ahora mi pregunta es ¿Qué quieres que pase con nosotros?—la miré fijamente, intentó decirme algo pero no lo hizo—Independientemente de tu respuesta, espero convencerte para que pases toda una semana a mi lado—le dije.

— Esa pregunta yo te la haría a ti—me dijo con seriedad.

—Yo te amo, me duele el que casi me hayas cuerneado y con mi hermano, pero me alegra ver que no pasó a más—le dije—Pero ahora que admites no sentir amor por mí, más que un cariño que en verdad agradezco, sólo puedo proponerte dos cosas—me miró expectante—Una que te quedes una semana a mi lado, y dos que me permitas al menos ser el primer hombre en tu vida…

Me miró extrañada, sabía que no aceptaría, era cierto que nuestra relación siempre fue discreta ante los demás, pero tuvimos nuestros momentos fogosos, en los que siempre tanto ella y yo nos limitábamos a llegar a más de caricias y besos intensos, por ese lado me sentía orgulloso, el idiota de mi hermano nunca intentó hacerla sentir más, y pudo haberlo hecho al grado de que ella se entregara a él por amor como se debía, aún así internamente estaba feliz de que fuera tan idiota. Y aunque ella no aceptara de momento poco a poco la convencería…

—Ok olvida la segunda, pero si quiero la primera—le dije al verla sin decirme nada, la conocía no sabía qué decirme, estaba nerviosa y asombrada— ¿Entonces pasarías una semana entera a mi lado?

Asintió con algo de torpeza, me pasé al otro sillón y me senté junto a ella y la abracé, fui besando con delicadeza su frente y mejillas, sin morbo simplemente era una caricia y ya.

— ¿Y después?—me dijo un tanto fuera de lugar.

— ¿Y después qué?—pregunté, sabía qué punto quería tocar, pero quería escucharlo de su boca.

—Que si acepto la segunda propuesta ¿Qué pasará?—me miró con algo de miedo y ansiosa de una respuesta quizá un poco cursi pero en éste punto dependía todo de ella.

—La segunda propuesta es para mí casi el hecho de marcarte como mi mujer—me miró interrogante—No, no lo tomes por el lado machista, te amo y quiero todo de ti, pero igual acepto y entiendo que querrás dar ese paso con la persona adecuada y que ames, no te usaré como juguete sexual eso ni lo pienses—le dije—Siempre que me busques aquí estaré, siempre disponible para ti, y lo que quieras que se haga serán órdenes para mí, aún si sólo aceptas pasar conmigo una semana nada más siempre te amaré.

Me miró sin saber qué decir o mostrar. La abracé.

—No pensaremos en esto ahora, has aceptado pasar la semana conmigo y eso me alegra—le besé la frente—Es un poco tarde y sugiero que vayamos a dormir, sólo dormir—enfaticé esto último—Eso sí márcale a tu padre, y de paso avísale lo del viaje, todo estará pagado y de ropa que no se preocupe, es más ya estás en el aeropuerto—sonreí.

Asintió y me pidió permiso de hacer la llamada, asentí después de todo está también sería su casa, si ella quiere lo sería pensaba. Mientras llamaba a su familia, me dirigí a la habitación y saqué un pijama femenino de color verde claro, sabía que no le gustaba el rosa y que cualquier color era preferible a ese, al menos la blusa del pijama era blanca con sus bordes en verde, era un pijama linda y sexy…

Aproveché para ponerme también la mía de color azul marino, la vi entrar a la habitación y le pasé su pijama.

— ¿Compraste ropa para mí?—Incrédula.

—Obvio, sino ¿Por qué te diría que no te preocuparas por la vestimenta? —sonreí.

—Ehem…iré a cambiarme al…—la interrumpí.

—Hazlo aquí—me miró con los ojos muy abiertos—Descuida no muerdo—sonreí con malicia, me encantaba su lado inocente, pero también era encantador ver su lado perverso.

—Pero…

La miré fijamente y comenzó a desvestirse, echando una que otra maldición ya que por el nerviosismo le costaba desvestirse y vestirse como lo haría normalmente, sin que yo la viera.

—Pervertido—me reprochó al estar ya a mi lado en la cama.

—Lo acepto, además acostúmbrate, en estos siete días tanto tú como yo actuaremos tal cual somos sin pena—la abracé e hice que se recargara en mi pecho.

Vi que palideció al escuchar que tendría que vestirse y desvestirse delante de mí en esa semana, y seguro por su cabeza pasaron más cosas, pegó más su rostro a mi pecho, sonreí ligeramente, realmente el pasar esa semana sería más que satisfactorio.

—Tú no te desvestiste y vestiste delante de mí—me miró con reproche.

—Ah eso, ahorita lo arreglamos—me quise parar de la cama pero me abrazó con fuerza, la miré interrogante.

—Mejor mañana…—la vi sonrojarse totalmente. Y me acomodé de nuevo a como estaba antes—Buenas noches—dijo quedándose dormida.

—Buenas noches pequeña—le besé la sien, mientras la miraba dormir plácidamente, hasta que poco a poco me fue venciendo el sueño.