Advertencias: LIME (o al menos un intento lo fue jeje) y no me hago responsables de trastornos eh? Aunque no es mi fuerte el género erótico aún, pero ahí iré practicando jeje
Cap.23 Comienzan los siete días.
Baño (Lime).
(Narrado por Inuyasha)
Justo en la madrugada recibí una llamada de parte de mi hermano, vi mi reloj, apenas las cuatro de la mañana, contesté adormilado.
—Sesshomaru ¿Pasa algo? Son las cuatro de la mañana en México hermano—le reclamé.
—Lo siento Inuyasha—me dijo con su habitual tono frío—Aquí en Oriente se pierde la cuenta, en fin sólo llamo para decirte que desde ayer le dije a Aome que tomara sus vacaciones.
— ¿Cómo? ¿Pasó algo?—pregunté.
—Sí, de hecho tiene que ir a ver a un familiar lejano por una celebración, y desde ayer se fue.
—No me dijo nada.
—Olvidé mencionarlo, pero bueno ya estás avisado—cortante.
—Bien, ¡Hey! Ya que me has desvelado ¿Cómo has estado?—traté de sacar conversación.
—Tengo algo de prisa sólo llamaba para avisarte eso—me sorprendí, ¿Estaría molesto? Deshice la idea pues recordé lo presionado que se está en ese viajecito—Ya en unos minutos tendré la junta con Fa Shan, pero estoy bien y por cierto creo que llegaré después de tu misa de boda, eso si aún sigues en el plan de casarte.
Me incomodé cuando recordé ese asunto—Descuida hermano, nos veremos en la fiesta.
—Así que has decidido casarte en definitiva—afirmó.
—Sí, al final de cuentas me di cuenta que Kikyo es la mujer de mi vida, y no puedo darme el lujo de perderla por un capricho—le dije recordando la última plática que tuvimos.
—Espero que en verdad quieras eso hermano—me dijo—Bien, ya es hora de irme, disculpa la molestia y nos vemos cuídate, salúdame a los demás—se despidió.
—Definitivamente no eres un capricho Aome…—susurré guardando mi celular. Pero era cierto, tenía que hacerme a la idea de quitármela de la mente, y hacerme cargo de lo que ahora sucedía, me habría gustado hablar con ella, pero recordé lo de su viaje ¿Por qué no me dijiste nada Aome?
(Narrado por Aome)
Me desperté sintiéndome algo extraña, ya que recordaba tener un sueño muy raro, en el que escuchaba a Sesshomaru hablar con Inuyasha, donde Sesshomaru le anunciaba que me ausentaría una semana, y después hablaban sobre si se casaría, la ultima frase que se me quedó fue en que Inuyasha dijo que Kikyo era la mujer de su vida, y no se podía atrever a perderla por un capricho. Hice a un lado mi sueño, y vi a mí alrededor, recordando que estaba en casa de Sesshomaru, después sentí que unas manos me rodeaban de la cintura, y al poco rato me atraían más hacia su cuerpo, volteé a verlo.
Seguía con los ojos cerrados, se veía muy bien así durmiendo plácidamente, me volteé hacia él y lo abracé, después puse mi mano izquierda en su cabeza, y con mis dedos jugué un poco con su cabello rubio, casi blanco…estuve así por unos instantes, hasta que bajé mi mirada a su rostro y lo vi con sus ojos color ámbar mirándome fijamente, me nació besarle en ese momento y así lo hice. Él sonrió correspondiéndome el beso.
—No cabe duda que éste es un perfecto amanecer—me dijo, al separarnos— ¿Descansaste bien?
Asentí, y me sonrojé de momento, era la primera vez que había dormido con un hombre, y dormir en el buen sentido de la palabra…me puse a pensar en que así se sentiría el estar casado, al menos un recién casado sí…
—Hablé en la madrugada con Inuyasha para avisarle sobre que te ausentarías en la semana—me dijo—Me reclamó por desvelarle pero le hice creer que estaba en China, así que somos libres una semana—me sonrió.
Sonreí de momento, pero a la vez recordé mi supuesto sueño, y me sentí triste, ¿Y si en verdad escuché la conversación? Ya que recordaba haberlo escuchado lejanamente.
—Espero no haberte despertado, ya que Inuyasha habla demasiado alto aún semidormido—me dijo.
—Ah no, yo caigo como roca—le sonreí.
—Me di cuenta.
—Bien, entonces tenemos una semana libre—le dije— ¿Qué planeas que hagamos?—pregunté—Antes que me digas que yo ponga los planes, te recuerdo que ha sido tu idea y ya que fue tu idea, dejaré que me guíes—le sonreí.
—Espero no te arrepientas de decir eso, ¿Estás segura que quieres que yo te guíe?—preguntó mostrándome una sonrisa traviesa.
—Claro—dije muy segura—Ya te dije fue tu idea, y planeo darte gusto.
—No te gustara que te guíe—me sonrió con malicia y lo miré confundida—Bien, el plan es quedarnos toda la semana en cama—sonrió.
— ¿Qué?—protesté— ¡Ni que estuviera enferma!
—Lo sé, además dijiste que me complacerías en lo que planeara ¿no?
Lo fulminé con la mirada, de saber que sólo pasaría toda una semana en cama, mejor me hospitalizo, aunque pensándolo bien y en su compañía…me deshice de las ideas que llegaban a mi mente.
—Arregla tu ropa, nos bañaremos y saldremos—ordenó.
— ¿Nos?—pregunté con miedo al imaginar el tener que bañarme frente a él.
—Sí, nos bañaremos y juntos—sonrió, y yo me enrojecí más—Te dije que estos días actuaríamos sin pena, así que anda y alista tu ropa.
—Creo que mejor me baño más tarde—dije.
—Cariño no me hagas llevarte en brazos hasta el baño—amenazó—Por cierto, no es para nada una mala idea, al contrario—sonrió de forma seductora. Y cuando menos lo sentí ya se había decidido a llevarme cargando hacia la regadera.
— ¡No! ¿Qué haces? ¡Bájame!—grité cuando me cargó como si fuera un costal, le golpeé la espalda y pataleé. Pero claro su fuerza fue superior a la mía…
(Narrado por Sesshomaru)
Me miraba con enojo y apenada a la vez, con enojo al hacer que se bañara conmigo y apenada por ser la primer vez que se encontraba pasando por éstas situaciones con un hombre, y me alegraba que yo fuera el primero. Sonreía satisfactoriamente recordando lo que había pasado ahí dentro, mientras la miraba arreglándose para salir, y yo abrochándome una camisa.
Flash back.
— ¡No! ¿Qué haces? ¡Bájame!—Me gritó cuando decididamente la cargué para llevarla al baño— ¡Mi ropa, no la he escogido!—parecía que se había resignado.
—No la necesitaras adentro—dije arrogantemente, mientras abría la puerta del baño, al fin había dejado de patalear, y golpearme la espalda, sonreí divertido.
La bajé y rápidamente aseguré la puerta y me puse en la puerta evitando que escapara.
—Desvístete—ordené y me miró con terror—Es sólo un baño nada más—al decirle eso, decidí quitarme la camisa del pijama y su mirada de miedo pasó a sorpresa al verme con el pecho descubierto, se sonrojó—Anda, que sino se nos hará tarde y no saldremos de aquí…
Tomó algo de aire y apretó sus puños para darse valor, y empezó a desvestirse, al igual que anoche la noté nerviosa, se desvestía con rapidez y bufando molesta ya que por sus nervios batallaba más para desvestirse, sonreí ligeramente observando de nuevo su cuerpo, conteniéndome de momento para no mirarla con lujuria y terminar tomándola en ese momento. No exageraré diciendo que tenía cuerpo de modelo escultural, pero realmente era hermosa, su cuerpo tenía complexión normal, ni muy delgada ni muy obesa, y en cuanto a sus atributos a mi parecer estaban bien, no exagerado y no escaso, al ver que la miraba se sonrojó y se metió de inmediatamente a la tina del baño, obviamente acción de que no la viera más, sonreí y me acerqué para abrir las llaves de agua.
— ¿Así o más fría o caliente?—pregunté.
—Así está bien—dijo con rapidez.
Decidí meterme con ella a la tina y cuando me quité lo que quedaba de ropa, vi que se volteó, mirando hacia la pared.
—Espero que trates de acostumbrarte querida, al menos en lo que restan de estos siete días—dije cuando ya me había metido en la tina, quedando de frente con ella.
Sonreí triunfante al ver su cara, totalmente roja, y qué decir cuando comenzamos a bañarnos, sus manos temblaban al tratar de enjabonarse la cabeza y después el cuerpo, me reí internamente. Le quité la esponja de las manos y terminé de bañarla, sé que estaba nerviosa, pero a los pocos minutos me sorprendió enjabonándome la cabeza, y pidiéndome que me volteara para tallarme la espalda, sin duda se acostumbraría más pronto de lo que pensaba, sonreí.
Fin del flash back.
Y sí, ahora que se vestía no la vi tan nerviosa como antes, por un lado me gustaba verla nerviosa, pero igual me gustaba que se acostumbrara.
Vi que había terminado de arreglarse, había elegido un pantalón de mezclilla color verde azul, unos tenis blancos y una camisa de vestir blanca de tres cuartos de manga, dejando el primer botón sin abrochar, con el cabello suelto bien alisado, no le gustaba maquillarse, así que lo único que hizo fue encremarse bien, perfumarse y ponerse brillo en los labios. Se veía muy bien, así que después felicitaría a Jaken por la experta en modas que me consiguió para comprar la ropa.
Por mi parte había optado por un pantalón de mezclilla negro, zapatos negros, y una camisa de vestir color vino, manga corta.
—Vámonos—le dije al ver que ya estaba lista. Mientras yo ya había acabado de tender la cama.
(Narrado por Inuyasha)
Me encontraba esperando a Kikyo en mi oficina, la llevaría a comer, también debíamos platicar. La vi llegar puntualmente como siempre, y decidí llevarla un poco más lejos de la empresa, paramos en un restaurant de comida italiana, pues era lo que se le antojaba en ese momento.
Después de haber pedido espagueti a la boloñesa y yo una lasaña. Me miró fijamente, y sonrió.
— ¿No crees que sea malo hacer que el cachorro se vuelva adicto a la comida italiana?—pregunté recordando que igual ayer en casa tuvo antojo de espagueti, y era lo que más le daba por comer…
—Inu no le llames cachorro, no es un animal—rió suavemente—Y bueno déjame decir que a mi no me gusta mucho el espagueti y lo sabes pero es lo que tu hijo pide—sonrió.
Cierto, a pesar de que era algo típico de Italia y que venía de allá, a ella no le gustaba mucho el espagueti, pero tenía razón era lo que mi hijo pedía más. Mi hijo, vaya, si había planeado con ella tener hijos, y recordaba que se enojaba por que yo decía tener cachorros, crías, y ella me corregía diciendo que no eran animales. Pero me gustaba más llamarlos así…
—Eso y aparte que le fascina el pastel de chocolate—dije recordando los antojos de esos días. Sonrió, se veía muy bien, en definitiva el embarazo le sentaba muy bien. Pronto traté de tomar las palabras adecuadas y me atreví a preguntar—Kikyo ¿Qué has decidido en estos días? ¿Quieres que nos casemos?
Me miró con tranquilidad— ¿Qué has decidido tú?—me contestó con una pregunta.
—Me haré cargo del bebé, eso no lo dudes—le dije seriamente—Pero también quiero estar presente en su desarrollo.
—Cancelemos la boda—me dijo de inmediato y la miré confundido—Debemos tomar un tiempo Inu…
—Pero…—me interrumpió.
—Escucha nada en el mundo deseo más que nuestro hijo tenga una familia como se debe, con papá y mamá—me dijo—Pero también he pensado que no quiero para él una actuación, donde papá y mamá sólo se sobrelleven porque él está de por medio.
—Nos llevamos bien, y no es actuado—le dije.
—Me refiero a que quiero un ambiente sano para mi hijo, que tenga una familia unida y no sólo por él, sino porque en verdad sus padres se aman—me miraba fijamente y yo entendía ¿Por qué le decía? Ella vivió en un ambiente de apariencias y no lo quería para el bebé y yo tampoco—Así es Inu, no me importa criarlo sola siempre y cuando me asegure que mi bebé crecerá lleno de amor, prefiero eso a hacerle vivir lo que yo ya viví y lo sabes…
—Yo tampoco quiero eso para él—le dije. Recordé el amor que le tuve años atrás, si ese bebé hubiese llegado hace quizá un par de años antes, no dudaría en ofrecerle esa familia llena de amor que ambos querían para él, ahora no quería comprometerse de más, no quería afectarla.
—Respecto a lo de la boda, hay que hablar ya con tus padres—me dijo—Se ha hecho el gasto con los arreglos lo sé, pero creo que entenderán que buscamos lo mejor para el bebé—me sonrió.
Desvié mi vista al ver una pequeña familia de tres, en una mesa que estaba al fondo, una pareja de jóvenes de unos veinte o un poco más, disfrutando el ver comer espagueti a su bebé de un año, sonreí al ver a la pequeñita tratando de comer por su propia cuenta. Me imaginé de momento a mí mismo con mi hijo así, volví la vista a Kikyo al oír que lejanamente me llamaba.
—Inuyasha ¿Qué opinas?—me preguntó, y no supe ni ¿Por qué lo decía? En mi mente seguía la escena viéndome a mí con mi hijo, miré a Kikyo y lo decidí…
—Nos casamos el fin de semana que viene—le dije y me miró asombrada.
— ¿No escuchaste nada de lo que dije?—preguntó.
—Lo escuché, pero ¿sabes? Si tú y yo nos amamos intensamente en el pasado, y no me refiero sólo a que fuimos novios, besos y cosas así, sino que hicimos planes, crecimos como pareja—decía—Podemos volver a serlo, podemos volver a recuperar el amor que tuvimos, bueno puedo volver a amarte, sé que tú me amas—me corregí.
—No quiero forzarte a nada.
—Dame la oportunidad ¿sí? Quiero darle esa familia llena de amor, tal y como lo fue la mía, y te juro no haré que ni tú ni él pasen por lo que viviste. Casémonos sigamos con el plan—sonreí, tal vez me había vuelto loco, pero no podía negarle a mi hijo algo tan vital como lo era el amor de una familia completa como yo la tuve.
Al final de cuentas, aunque amaba a Aome, era un imposible y ahora lo que importaba era mi hijo, él no tenía la culpa de mis estupideces, miré a Kikyo fijamente y asintió.
—Está bien, vamos a intentarlo—sonrió mientras unas cuantas lagrimas resbalaban de sus ojos, eran de alegría supuse y la abracé, sería un duro camino pero estaba seguro de lograrlo. Lo haría por mi hijo.
(Narrado por Sesshomaru)
Llegamos a casa algo tarde, todo el día lo pasamos en la calle, veníamos de un antro, ya que habíamos quedado en hacer cosas que alguno o ninguno de los dos hubiera hecho antes, y el antro era algo que Aome nunca había pisado en su vida, así que decidimos ir a uno. Nos la habíamos pasado bien, pero no había contado con que también era novata en alcohol…
—Con cuidado—dije mientras le ayudaba a caminar.
A tropiezos y mareos, subimos hasta la habitación, ella venía diciendo cosas y riéndose, definitivamente se había emborrachado. La dirigí al baño, me reclamó cuando empecé a desvestirla, pero la ignoré y llené el jacuzzi con agua fría, la cargué y la metí.
—Es para que se te baje la borrachera—le dije cuando se quejó de lo frío del agua.
— ¡Está heladísima!—siguió quejándose. Mientras tiritaba de frío, la enjaboné y enjuagué, al terminar la dejé un rato en la tina, con el cabello enjabonado nada más.
—Iré por un café, no tardo—Salí y me dirigí a la cocina, calenté el agua y a los pocos minutos ya iba subiendo con un café bien cargado, entré y la vi enjuagándose el cabello—Toma—le di la taza.
— ¿Qué es?—dijo al agarrar la taza y sorber un poco.
—Café—Le dije al ver que hacía gestos por haberse quemado la lengua—Está caliente…
—Si no me lo dices no lo noto—me reclamó, me dio la taza— ¿No me acompañas?—me sorprendió su pregunta.
— ¿Qué?
—Vamos me toca bañarte—dijo de forma coqueta. Supuse que serían los efectos del alcohol—Bueno si no quieres no—se molestó.
La miré extrañado, suspiré con pesadez y me desvestí para hacerle compañía, en fin sólo sería otro baño. La vi aplaudir contenta al verme junto a ella, y con torpeza intentó enjabonarme la cabeza, así que le fui ayudando. Una vez ya enjabonado, trató de enjuagarme, por un lado me gustaba verla así menos cohibida, lastima que fuera por el alcohol, pensé.
Un apasionado beso me sacó de mis pensamientos y la miré con ojos muy abiertos, Aome me estaba besando, y vi como acercaba su cuerpo al mío, ¡Maldición! Pensé molesto, si esta chiquilla sigue así… ¡Demonios! Tenía que ser obra del alcohol. Quise apartarme de ella, pero fue tarde pues me abrazó rozando sus senos con mi pecho bajo el agua, y poco a poco se iba acercando más hasta que sentí su vientre rozando mi parte. Un ligero gemido salió de sus labios.
Tragué saliva intentando controlarme, de por si la situación era demasiado excitante, dejó de besarme la boca y fue bajando lentamente por mi cuello hasta el pecho.
—Basta—La detuve al sentir que cierta parte de mi cuerpo no soportaría más éstas acciones. No sería problema si estuviera en sus sentidos, pero no lo estaba. Me miró con reproche, demonios le dio un toque más excitante…
— ¿No te gusta?—preguntó.
¿No gustarme? ¡Me fascinaba! Y si no me detenía, terminaría haciendo algo de lo que después quizá ella se arrepentiría, porque en definitiva yo no lo haría…al contrario. No me dio tiempo a responder, pronto sentí una mano sí, justo en donde no debía tocarme sino quería que perdiera el poco control que estaba intentando no perder. Un gruñido salió de mi garganta cuando sentí que con su mano derecha tocaba completamente mi parte, y peor aún cuando sus dedos recorrieron mis testículos de forma lenta, torturante, excitante. Tomé su brazo derecho deteniéndola, y la miré profundamente.
—Si sigues así dejaré de contenerme—le dije en un tono de voz ronco, realmente me encontraba excitado—Y no me detendré…
—No lo hagas—me dijo en un tono seductor.
—No estás en tus sentidos Aome, es mejor que paremos—seguía luchando contra mi mismo, me miró y sonrió de forma traviesa, y sin importarle que detuviera su brazo, volvió a masajear mi parte, haciéndome soltar un gemido—Tú lo has querido, así que no te quejes después de las consecuencias pequeña—Detuve su brazo y me miró interrogante, el poco control que tenía se desvaneció al instante, la tomé de los hombros y la besé con pasión…vi que se sorprendió de momento, pero sonreí al ver que también me correspondía y de la misma forma…
