Cap.25 Boda.
(Narrado por Sesshomaru)
La semana pasó con rapidez, para desgracia de ambos se nos fue el tiempo sin darnos cuenta, pero de alguna manera ambos disfrutamos de la compañía, al menos hice que conociera nuevos lugares, y ella me llenó con su compañía…
—Ya sólo nos queda ésta noche—dijo ella, sentada en la cama, las sábanas cubrían su desnudez, sí desde aquel día tuvimos encuentros sexuales a menudo pero sin llegar a la penetración.
—Sí, pero mañana me acompañarás a la boda de Inuyasha y Kikyo—le dije mientras me secaba el cabello con una toalla, acababa de salir de mi ducha…
—Y después de eso seremos desconocidos de nuevo ¿verdad?—preguntó.
—No prometamos lo que no será pequeña, no creo que en ésta semana tus sentimientos por Inuyasha hayan cambiado hacía mí—le dije, quizá sonó duro y lo era, pero no me iba a ilusionar tampoco. Irónico ¿no? Yo, un hombre de casi veintinueve años clavado con una chiquilla de dieciocho…patético…
Se quedó en silencio mirando hacia la nada, quizá meditaba, pensé.
—No hace falta que me contestes nada, a esa edad es normal confundir tus sentimientos, quizá con el tiempo lo vayas dominando, y sabiendo bien ¿Qué es lo que quieres?—le dije al ponerme una pantalonera.
—Vamos no me trates como una chiquilla—me dijo—Sé que lo soy, pero creo que actuado peor a lo que mi edad permitía, seduciendo a dos hermanos, quedándome con ambos y a la vez ninguno…—al decir esto se echó a la cama, y se volteó dándome la espalda, tomé mi lugar en la cama, me volteé a ella y la abracé por atrás, tomando su cintura desnuda con una de mis manos, mientras que con la otra le acariciaba el cabello.
—Digamos que intentaste experimentar, no resultó quizá como esperabas pero suele pasar cuando se es nuevo en el juego de la seducción—le dije. Volteó a verme con reproche.
—Sinceramente, esperaba que Inuyasha fuera soltero y conquistarlo, más no que terminaras tú enamorado de mí, él comprometido, y yo…—la interrumpí.
—Vale, paremos ésta charla—la miré fijamente a los ojos—Ya, no te juzgues, ni te lamentes, sé que te caía mal desde un principio por mi actitud, pero igual me queda claro que intentaste quererme, sólo que aprende algo nuevo peque, al corazón no se le manda, a la cabeza sí, pero ¿Qué crees? Corazón le gana al cerebro—le besé la sien—Y algo más, no vuelvas a fijarte en idiotas cobardes que no luchen ni arriesguen nada por ti, diciendo "supuestamente amarte". Inu prefirió el confort de no quedarse sin ninguna de las dos, a Kikyo dándole su lugar por su derecho de antigüedad—burlón—Yo siempre le dije, valora lo que tienes, y ve ¿Qué es lo que quieres? Y lucha por ello, y no fue así, te confundió, quisiste arriesgar pero también te dio miedo quedarte sin mí, si quieres dándome mi lugar por agradecimiento, y al final cómo toda novela clásica un bebé se interpone entre ustedes, vamos Aome ¿realmente eso es lo que quieres?
—No entiendo lo que quieres decirme con esto—me dijo volteándose por completo a mí, y mirándome con los ojos muy abiertos.
—Trato de decir que ¿Si en verdad quieres quedarte con ese final? ¿Acaso no esperas algo mejor para ti peque?—pregunté. Esperaba que me entendiera— ¿Siempre te quedarás como la chica que tuvo amores imposibles? O puedes tratar de tomar lo que la vida te ofrece, y ser más realista, o bien impide la boda, yo no diré nada…
—Sesshomaru ¿Cómo puedes decirme eso?—asombrada.
—Vamos, dime ¿Por qué no luchaste por Kouga y lo alcanzaste? Pudiste hacerlo y no buscaste el modo, ¿Por qué no luchaste por Inuyasha? ¿Por qué atarte a mí, sabiendo que querías a mi hermano? No me digas, es cobardía la tuya ¿no es así?
—Escucha yo no…—la interrumpí de nuevo, se veía molesta, y entendía sentía que la atacaba, aunque mi tono fuera neutro.
— ¡Shhht! Cariño no te enfades, con toda ésta sarta de idioteces que te digo lo único que intento decir es que ya, define ¿Qué quieres? Y lucha por ello…—le dije ya un poco exaltado—Ejemplo, si crees que vale la pena luchar por el idiota de mi hermano, ¡Hazlo! Deja de lamentarte ¡demonios!—me miraba atónita.
—Pero él y Kikyo…
— ¡Nada!—espeté—El que mi idiota hermano no se haya cuidado y ahora quiera poner de obstáculo un bebé, es de pendejos, eso de usar un niño para atarse a alguien ya es viejo libreto de novela—me miraba aturdida, como decidiendo lo que haría—Dime una cosa, ¿Tú estarías dispuesta a darle a tu hijo un hogar de apariencias? Sólo por el qué dirán…—negó suavemente con la cabeza.
—No, no lo haría…—dijo en voz baja.
Me quedé en silencio, me reclamaba a mí mismo todo lo que le dije ¿Qué fue eso? ¿Desde cuando empecé con esos estúpidos consejos? Y más que por donde le viera yo salía sobrando. Me aparté un poco de ella, pararía mi discurso, con todo lo que dije era suficiente para hacerle reaccionar, pensaba…
—Vale, a descansar, mañana es nuestro ultimo día—le dije, le besé la sien de nuevo y me acomodé dándole la espalda, pronto sentí sus pequeñas manos abrazarme.
—Gracias—susurró en mi oído, recargó la cabeza en mi espalda y así nos quedamos dormidos…al menos ella, yo no pude dormir nada en lo absoluto.
(Narrado por Inuyasha)
Al fin el gran día había llegado, estaba en mi habitación arreglándome para el evento, ahora sí…adiós Aome, no sería tan difícil volver a querer a Kikyo…lo esperaba, porque lo que menos quería era hacerle daño a más gente, entre ellos mi hijo, y claro Aome. Vi el traje, era de color gris rata, con una especie de corbatón color vino. Estaba por ponerlo, pero oí que se abría la puerta de mi habitación.
—Se toca antes de entrar—dije con molestia sin mirar quién entraba
—Pues por algo las puertas tienen seguro—dijo una voz que reconocía bien.
— ¡Sesshomaru! ¿Hermano qué haces aquí?—pregunté—Se suponía que apenas vendrías de regreso…
—Sí, pero logré adelantar el viaje un poco—dijo mientras lo vi frotarse las manos. Al parecer estaba listo para la boda, pues venía de traje.
—Me alegra ¿Y Aome?—pregunté de inmediato.
—Supongo que de vacaciones, el lunes la verás—me dijo serio.
Me reí de momento—Vamos tú siempre la llevas a los eventos de la familia.
—Está abajo, sólo no se te olvide que viene "conmigo"—hizo énfasis en la ultima palabra.
— ¿Qué te pasa?—pregunté algo extrañado por su comportamiento, parecía molesto.
—Escucha sé que es el día de tu boda, pero si no hago esto nunca me lo perdonaré—me dijo serio, y sin más recibí un fuerte puño en el estómago, me tomó desprevenido.
— ¿Qué demonios? ¿Por qué me golpeas?—dije molesto tomándole el puño con ambas manos al recibir el golpe.
No me dijo nada y sentí otro golpe pero en las costillas, me enfurecí y comencé a responderle, estuvimos dándonos de golpes, él afectando sólo mi estómago, costillas, espalda, y yo hasta en la cara le fui golpeando.
— ¡Demonios que putas tienes!—le grité encolerizado.
— ¿Qué tengo? ¡Nada! El idiota de mi hermano intentó quitarme lo que es mío…—me dijo enojado, y comprendí a qué se refería.
— ¡Ella nunca fue tuya!—le reclamé, mientras seguíamos con los golpes.
— ¡Pero sabías que estaba comprometido con ella!
— ¡Ella me ama a mí! Si te aceptó fue sólo por agradecimiento ¡entiéndelo!—le dije al golpearle en la cara de nuevo.
— ¡Ah sí! ¿Y entonces si sabes que te ama y la amas porqué te casas con otra mujer?—dijo burlón, ahora me dio un rodillazo en el estómago, y no pude moverme.
— ¡Ya te lo dije!—escupí sangre—Ella se clavó, sólo fue un capricho para mí—le mentí.
—Nunca te perdonaré el que la hayas confundido.
—Es tan culpable como yo—espeté.
— ¡No pendejo, aquí tú estás diciendo que jugaste con ella! Y eso jamás te lo perdonaré—me miró furioso, yo no reconocía a Sesshomaru, nunca en su vida había perdido el control así, sin duda le hice demasiado daño.
Seguimos dándonos golpes, hasta que unos minutos después ambos nos cansamos, al menos yo sí…porque él parecía querer molerme a golpes y sabía que lo merecía. Unos golpes en la puerta nos hicieron reaccionar, intentaron abrirla, tenía seguro, no me fijé en qué momento él la aseguró… se oyeron los gritos de Kaede preguntándome si estaba bien, pero no le contesté, y después escuchamos que bajaba a la sala pidiendo ayuda.
—Así que sólo un capricho—dijo Sesshomaru un poco más calmado. Él estaba de pie, mientras yo me encontraba sentado en el piso, adolorido por los golpes…alcé la mirada hacia él, tenía el rostro desfigurado por mis golpes, pero no hacía ningún gesto de dolor, me miraba serio, molesto…
—Escucha yo…creía que la amaba pero al final, supe que lo más importante son Kikyo y mi hijo y lo mío con ella no puede ser—otra vez mentía, pero había sido Aome la que quiso que no hubiera nada más entre nosotros…
— ¿Hasta cuando dejarás de mentirme?—me dijo fastidiado—Sé lo que pasó, ella me lo dijo…—lo miré atónito—Eres un idiota y un cobarde…
—Cuando le propuse luchar por lo nuestro ella me dijo que era mejor terminar, y no fue sólo una, varias veces…—lo vi reírse.
—Par de idiotas, y al final terminaste empeorando todo…
—Escucha yo no quise…—me interrumpió.
—Lo hiciste—me dijo secamente.
—Me casaré con Kikyo, así que si tanto la amas, hazla feliz, no la buscaré—le dije bajando la mirada al piso—Después de todo tú has dado más por ella que yo…
Me miró fríamente y se acercó a la puerta, la abrió y vimos que Kaede ya iba a forzar la puerta junto con Myoga. Al menos papá y mamá estaban ocupados arreglándose como para ver ésta escena…
(Narrado por Sesshomaru)
— ¡Pero qué han hecho chicos!—escuché decir a Kaede, me aparté de ella y de Myoga y decidí bajar a la sala— ¡Joven Sesshomaru espere!—me gritó.
—No necesito que me cures, mejor véanlo a él, tiene una boda a la cual asistir—le dije sin mirarla, antes de que fuera a alcanzarme y bajé las escaleras. Vi a Aome pasearse por las afueras de la casa—Aome—le llamé y me vio horrorizada.
— ¿Qué te pasó?—me dijo acercándose a mí, preocupada.
—Nada—dije seco, impidiéndole que me tocara— ¿Asistirás a la boda?—pregunté y ella negó de inmediato.
—Vámonos—me dijo y como último intento me tomó del brazo—Curaremos tus heridas en casa…
— ¡Aome!—escuchamos la voz de Inuyasha, ella volteó a verlo, lo vimos de pie con dificultad, al menos de la cara no tenía rastro de golpe. Aome nos miró a ambos…
—Lo siento…—dijo agachando la mirada…
—No tienes porqué sentirlo—le dije mirándola fijamente.
—Yo…perdónenme ambos—se soltó de mi brazo y salió corriendo, miré a Inuyasha y acto seguido me fui a alcanzarla…
(Narrado por Inuyasha)
Fue en ese momento que comprendí, la estupidez que creé, con mis indecisiones, mis insinuaciones hacia ella…hasta entonces vi la magnitud del peligro, del que en momentos cuerdos ella me advertía, ¡Pagamos tanto por nada! Creo que al final debí actuar desde el inicio, o mejor quedar al margen y continuar con la vida que llevábamos antes de haber intentado cualquier cosa ambos.
Kaede llegó hacia mí para curarme, le dije que sólo quería una pastilla para el dolor y así lo hizo, me consiguió una.
—Kaede, Myoga, nada de esto a mis padres por favor—les dije cuando tomé la pastilla y Myoga se aseguraba de que no tuviera algún hueso o costilla rota—Ni Sesshomaru ni Aome estuvieron aquí ¿entendido?
Ambos asintieron, al final sería fácil ocultarlo, pues papá y mamá aún no bajaban de su alcoba. Horas más tarde me encontraba ya en la entrada de la iglesia, intentando todos los modos posibles de simular el dolor que sentía por los golpes, y en parte el dolor interno al ver lo que había pasado. Mis padres en el camino me habían felicitado por la boda.
—Estoy orgulloso de ti hijo, no pensé que en verdad cumplieras lo que años atrás decías—dijo mi padre, que estaba a lado mío, esperando en la entrada de la iglesia también. Sonreí forzadamente—Ni Aome ni tu hermano han llegado…
No pude contestar, pues unas voces advirtieron que Kikyo ya había llegado, bajaba de una carroza de color blanco, su vestido era blanco, hermoso, como todo vestido de novia y su rostro cubierto por el velo…venía acompañada de Onigumo, un amigo al que quería como hermano y que era quien me la entregaría…el sacerdote nos pidió que esperáramos en el altar, mi padre y yo entramos aprovechando que ella apenas bajaba, y le empezaban a tomar fotos.
La marcha nupcial sonó, vi a Kikyo entrando a la iglesia del brazo de Onigumo, mi padre me dijo unas palabras alentadoras a las que no presté atención. Pronto vi a Onigumo entregarme a Kikyo.
—Cuídala bien—me dijo al entregármela, y le sonreí. La tomé del brazo, nos sonreímos tomamos nuestros lugares, la ceremonia comenzó. Adiós Aome…al final de cuentas siempre tuviste razón, no estábamos hechos el uno para el otro, ojalá mi hermano pudiera darle lo que yo…
—Sí, acepto—La voz de Kikyo me sacó de mis pensamientos, vaya, todo el tiempo estuve ausente, pensaba. Pronto vi que me ponía la argolla.
—Y usted señor Inuyasha Taisho, acepta a la señorita Kikyo Aragonés como esposa y compañera de vida, para amarla, respetarla…
—Sí, acepto—dije al escuchar que terminaba la letanía de prometer amarla hasta que la muerte nos separara.
—Bien, si hay alguien que tenga algo que decir para impedir ésta unión, que hable ahora o calle para siempre—dijo el sacerdote.
Casi creí imaginar que Aome, aparecería y diría algo, impediría la boda…aunque fuera…no importaría, me iría con ella si me lo pidiera…
—Bien, ya que no hay ninguna objeción, los declaro marido y mujer, puede besar a la novia—dijo el sacerdote al ver que nadie objetó nada en contra.
Desafortunadamente no sucedió. Aome no impidió nada… miré a Kikyo sonreírme de forma cálida cuando le quité el velo de su rostro. Uní mis labios a los de ella, en un beso corto, y decente. La gente nos aplaudió, y salimos para ir a la fiesta.
Y tal como habías dicho Aome, nuestra historia llegó a su fin…mi deber era ya con Kikyo y el niño que venía en camino. Sólo espero que tú seas feliz decidas lo que decidas, pienso mientras vamos de camino al salón en la carroza.
