Hola siento la demora. He tenido ocupaciones pero aquí el chap :)


Capítulo 29. Sarah.

(Narrado por Sesshomaru)

Hacía unas llamadas a mi padre, sobre que estaría ausente un tiempo de la empresa. Se sorprendió cuando supo en dónde me encontraba. Me pidió una explicación, no quería explicar, pero dije que tomaría un breve descanso. Preguntó por Aome y le hice saber que estaba a mi lado.

— ¿No pensarás casarte allá verdad Sesshomaru?—comentó divertido mi padre.

— No, sólo son vacaciones—respondí sin interés.

— Bien hijo, me da gusto que al final, lograrás nuestros objetivos—dijo complacido, yo recordé que se refería al ultimátum que me puso.

— Sí, bueno te veo en unos días padre—dije y colgué.

Bufé al recordar sobre su plazo de casarme en dieciocho meses, sabía lo que perdería, y la necedad de mi padre pero mi decisión estaba tomada. Después de todo no podría cumplir con los objetivos de mi padre, ni con los míos.

"Seguía mirándome asustada, aunque me sorprendí pude ver como temblaba al verme. Sé que estando enojado no parezco tan agradable ni atractivo y hasta entonces, nunca me había mostrado así con ella. Más que enojado, estaba herido y ya no me importaba obligarla a estar conmigo. Podía declararme un obsesivo compulsivo, pero había cometido un grave error al pensar que podía haberme dejado así como si nada.

¿Por qué huyes nuevamente?—comenté con seriedad—Sabías que después de lo ocurrido, yo no te dejaría marchar.

¿Por qué quieres seguir con esto?—preguntó a punto de llorar— Te he lastimado más de una vez, me entregué a ti anoche porque pensaba que de alguna manera debía…

Ni te atrevas a mencionarlo—le dije furioso, al saber lo que diría, y me miró asustada al ver que estaba a punto de levantarle la mano.

No puedes seguir con esto—suspiró derrotada—Ha sido sólo una noche…

Con que era sólo una noche. Estaba dolido y furioso. Ni siquiera entendía cómo podía llegar a éste punto. En cierta forma tenía razón, sólo había sido sexo, no era algo nuevo para mí, lo nuevo era ser yo quien estuviera obsesionado, solía ser al revés. De inmediato pasó por mi cabeza esa palabra, Karma.

Puedes tener razón—comenté y suavicé mi tono, se giró a verme sorprendida—He sido un completo idiota.

Sesshomaru—susurró, supongo que no esperaba que me rindiera tan pronto.

Eres libre mujer—declaré—No soy quien para obligarte a estar a mi lado aunque quiera, después de todo ya me has pagado más de lo que te haya dado—dije viéndola despectivo— No voy a seguirte más, en cuanto aterrice éste maldito vuelo, conseguiré otro vuelo de regreso.

Me levanté de su asiento, intentó detenerme, no se lo permití. Volví a mi lugar. Nos volvimos a ver cuando el avión aterrizó. La vi acercarse a unos chicos, el que se suponía debía ser su primo y su esposa, con ellos se quedaría. Seguí mi camino cuando sentí que me tocaba el hombro. No me giré a verla.

¿Tienes dónde quedarte?—me preguntó titubeante. Solté una ligera risa.

Señorita ¿Ha olvidado usted quién soy?—le dije arrogante. No me contestó y me soltó. Seguí mi camino.

Me dirigí a la ventanilla, pediría mi regreso. Por supuesto eso no sucedió. El clima de Canadá era extremo, y minutos antes de aterrizar había comenzado a nevar, y habían dicho que nevaría fuerte, no tendrían vuelos hasta después de tres días. Reservé mi vuelo y me dirigí a un hotel."

No tuve mucha suerte. Los hoteles estaban repletos. Finalmente había conseguido alquilar una cabaña a una hora del aeropuerto. Y todo gracias a una extraña mujer que al ver que no había conseguido habitación. Llevaba ya tres horas tratando de conseguir una habitación, y mi paciencia se estaba agotando, mientras internamente imaginaba a Aome burlándose de mí, por haberla ignorado.

Llegamos a esa cabaña, la mujer era de cabello castaño ondulado. No la veía muy bien porque iba con una chamarra muy abrigadora de color café, bufanda, gorro y guantes de un café más claro, pantalón azul y botas del color de la chamarra. Llegamos en su modesto auto, a una aparentemente pequeña cabaña, porque realmente cuando entré pude ver que era larga. La recibió un pequeño de diez años tal vez, y por el parecido deduje que sería su hijo.

— Le agradezco su hospitalidad—le dije en inglés, después de todo fue en ese idioma en el que me había auxiliado al ver mi fracaso en el hotel.

— Domino a la perfección el español señor Taisho—me dijo hablando en un perfecto español, que no me sorprendió, después de todo Canadá era un país de inmigrantes.

— ¿Y cómo sabe usted que yo lo hablo?—continué hablando en inglés.

— Porque te conozco bien Sessh…—

Me quedé extrañado, el tono que uso, estaba seguro de haberlo escuchado en alguien pero no recordaba…

— ¿A que ya has olvidado a tu flautista favorita?— dijo sonriéndome y al verla bien…

— Sa-Sarah…


(Narrado por Aome)

Había llegado a casa de mi primo y su esposa, tal y como había planeado, ya estaba en mi lugar soñado. Pero no me sentía como esperaba sentirme. Y todo, gracias a un arrogante tipo que tantas veces desprecié. Me había dolido su actitud fría y distante. ¿Esperabas acaso un abrazo después de lo que le dijiste? Me dije burlonamente y negué con la cabeza. Sólo yo podía esperar que siguiera siendo amable, después de que… le había mentido.

Le di a entender que lo que había pasado entre nosotros había sido sólo en pago por sus atenciones, además de que lo consideraba como una aventura y ya. Me había dolido que esos ojos dorados que alguna vez me vieron con ternura infinidad de veces, ahora me miraran despectivos, fríos y vacíos. Tal como alguna vez pensé que debía ser su dueño. Y por supuesto me había equivocado, al no contar con que me daría el honor de darme a conocer lo mejor de él, y que yo desprecié.

Mi primo y su mujer quisieron preguntarme sobre Sesshomaru cuando vieron que lo alcancé y hacer el ridículo puesto que ni se giró a verme. Pero cuando notaron que me había afectado, decidieron guardar silencio, hasta que preguntaron en el camino por mi familia. Ya que estábamos teniendo dificultades en la carretera por la nevada. Me preguntaba si Sesshomaru habría encontrado algún lugar donde hospedarse, ya que Hojo había comentado que no habría vuelos en tres días de nuevo.

Pero deshice la pregunta al recordar lo que me había dicho.

"Lo vi tomar su equipaje mientras yo me dirigía hacia mi familia que me esperaba. Lo i pasar cerca de nosotros, sin mirarme, escuché decir a alguien que nevaría fuerte y después Hojo dijo que no habría vuelos, no me importó y corrí hacia Sesshomaru, lo alcancé poniendo mi mano derecha en su hombro y se detuvo sin decirme nada, sin girarse a verme.

¿Tienes dónde quedarte?—pregunté titubeante. Él seguía dándome la espalda y lo escuché reírse, para después contestarme de forma burlona y educada.

Señorita ¿Ha olvidado usted quién soy yo?—soltó con arrogancia. Arrogancia que me dolió y molestó. Lo solté sin ganas y siguió caminando.

Hojo y Ayumi me miraban sorprendidos, pero no les dije nada y aún si me preguntaran no les respondería, sentía esa parte de mi cuerpo contraerse dolorosamente y mis ojos amenazaban con ese picor que anunciaban la llegada de las lágrimas. Me negué a llorar y seguí caminando hacia el auto de mi primo, ellos ya se habían adelantado."


(Narrado por Sesshomaru)

Me había sorprendido verla después de tantos, tantos años. Inexplicablemente estuve a punto de arrodillarme y pedirle perdón… quería llorar, la culpa de aquellos años me seguía aún. Pero no tuve tiempo de hacerlo, además que mi orgullo seguía sin permitirme tal acción. Ella me sonreía y me trataba con amabilidad. Me había contado que poco después del bachiller había terminado mudándose con su padre a Alaska. Había seguido con la música pero a los veintiún años se había enamorado de un inmigrante noruego y era así como se había graduado de madre soltera. Puesto que el hombre no se hizo cargo y regresó a su tierra tiempo después.

Me había sorprendido que lo platicara todo con una naturalidad, que podía dudar que realmente se haya enamorado, pero recordé sus actitudes después de que le rompí el corazón aquella vez, al principio yo fui distante, y después ella era indiferente, no me hablaba con rencor pero tampoco con la usual amabilidad y alegría de antes. Sonreí, después de todo era una mujer inteligente y madura.

Por supuesto se sorprendió cuando le conté el porqué de mi estadía en Montreal. Casi habría jurado que se reiría cuando le conté lo sucedido con Aome, no tenía caso ocultar las cosas, y si se burlaba, lo merecía, podría decir que era mi karma.

— ¿El increíble Sesshomaru enamorado?—comentó sonriéndome, pero fue una sonrisa que no me molestó, no era burlona ni nada.

— Y como un perfecto idiota—culminé.

— Tenía que pasarte alguna vez querido—siguió sonriéndome.

No me dio un sermón ni me ayudó a entender a mi pequeña ex mujer. Simplemente me animó a que lo viera como una gran experiencia y no me negara a darme una segunda oportunidad algún día.

Le agradecí su comprensión por así decirlo. Y después seguimos hablando de viejas anécdotas del pasado, después de todo su hijo, Kohaku se había ido a dormir dos horas antes de que le contara mi relación con Aome.

Pasamos los tres días platicando todo lo ocurrido con nuestras vidas. Yo ya estaba listo para irme, cuando justo a primera hora del día llamaron por teléfono a la cabaña de Sarah, para decirme que no habría servicio de vuelos toda la semana, realmente las nevadas habían aumentado esos días.

— ¡Maldita sea!— bufé al colgar.

— Te dije que no habría vuelos Sessh—dijo Sarah cuando me vio colgando el teléfono malhumorado—Las tormentas seguirán al menos por tres semanas.

— No puedo quedarme casi un mes aquí, tengo cosas que hacer en la empresa, y en mi familia—eso último me lo dije, recordando que tendría una larga platica con mi padre.

— ¿Aceptarás casarte con Yura Sakazagami?—le había contado también esa parte, mi padre me había confesado la identidad de mi supuesta prometida días después de haberles presentado a Aome.

— No—contesté secamente, ella siguió hablando, ya sabía que cuando las cosas no me salían era así de cortante.

— Será mejor que te relajes, que no haya vuelos por tres semanas será menos complicado que la reacción de tus padres, bueno más bien de tu padre—dijo y se dio la vuelta, saldría por leña para encender la chimenea antes de que Kohaku se levantara.

En ese momento le di la razón. No tenía una idea clara de lo que sucedería después, así que decidí tomarle la palabra, la seguí y le ayudé con los leños, prendí la chimenea, mientras ella hacía el desayuno. Cuando terminé con la chimenea vi bajar a su hijo, un niño de ocho años de edad. De cabellos castaños como ella, pero de ojos color verde a diferencia de Sarah que eran color avellana, y piel más clara que la de ella.

— Buen día señor Taisho—me saludó al verme, seguía adormilado.

— Buen día Kohaku—contesté.

Sarah lo mandó a lavarse la cara y los dientes, al poco rato desayunábamos los tres, mientras los escuchaba hablar sobre sus rutinas, Kohaku practicaba kendo por las tardes. Pero esos días el dojo estaría inactivo por las nevadas. Deje de poner atención a la conversación hasta que escuché al chico quejarse por no poder salir a la calle, a causa de la nieve.

— Entonces puedes dedicarte a ayudarme con los diseños—dijo Sarah. Y fue cuando puse atención.

— No me gusta la costura—renegó.

— No iba a hacer que cosieras.

— ¿Entonces?—preguntó interesado y dejando de lado una galleta que estaba a punto de meter en su taza de chocolate.

— Me has mostrado mejoría en el dibujo—hablaba calmadamente viendo a su hijo a los ojos, mientras tomaba café—Quiero que me ayudes a copiar los patrones que necesito para mandarlos a la maquiladora.

— ¿De verdad? Es que eso es fácil—perdió el interés.

Sarah frunció el ceño al ver la obstinación de su hijo. Y entonces dejó su taza a un lado, subió los codos en la mesa mientras cruzaba sus manos, y dedos. Adoptando esa pose que hacía tanto tiempo no había visto. Y que me recordó a cuando mi madre me retaba, de hecho la escena también se parecía a una de mi pasado. Mi madre pidiéndome ayuda en su trabajo. Sonreí levemente, y los seguí observando.

— ¿Te parece fácil?—le preguntó viéndolo a los ojos a modo de reto.

— Lo es. —sonrió con suficiencia.

— Ok—sonrió con malicia y Kohaku se estremeció. Seguramente no era nada bueno—Necesito ideas para la temporada invernal, dos diseños para dama y dos para caballero, consideraré tus ideas y si es buena, la meteré junto a mis diseños para que las vea Lucy ¿Te parece?

— Pero…

— Saldrá con tu nombre—amplió más su sonrisa. Kohaku sonrió.

— ¡Lo haré!— gritó emocionado.

— Y también copiarás esos patrones, y tienes sólo tres semanas—concluyó.

— ¡Pero mamá!—se quejó.

— Tres semanas Kohaku—

Y lo vimos subirse a su habitación rápidamente.

— ¡Levanta tus platos!—le gritó cuando vimos que hasta el desayuno había dejado. Volvió a bajar y levantó la mesa, Sarah sonrió.

— ¿Qué ha sido todo eso?—pregunté.

Ya sabía sobre la ocupación de Sarah, era diseñadora de modas. Fue la carrera que tomó poco después de que Kohaku naciera. Ya que cuando su padre le negó su apoyo a raíz de lo de Kohaku, ella sólo había conseguido trabajo en maquilas. Y ahí fue donde surgió el interés por dedicarse a diseñar ropa. Me había enseñado sus diseños, le había prometido recomendarla con mi madre. Pero me había dejado consternado con el reto que le puso a su hijo.

Y ella me explicó que Kohaku había adquirido el gusto por diseñar ropa, cuando la vio estudiando la carrera, y que ella en ocasiones le ponía esos retos para que fuera mejorando sus habilidades. Eso era cuando lo veía quejarse de las tareas simples que le encomendaba, como copiar los patrones, a veces coser. Y últimamente renegaba más que de costumbre. Fue por eso que le empezó a poner esos retos, y me enseñó sus últimos diseños, para tener ocho años no estaba nada perdido.


Bien es todo, parece que se alargara pero no xD. Surgió la idea ayer mientras caminaba a mi escuela y me mojaba, en este cap apareció mas narracion de Sessh, y en el siguiente será de Aome. Inuyasha y cía tal vez aparezcan al final. Pero ya estamos cerca lo prometo :)