No tengo mas que agradecerles sus opiniones y que sigan leyendo lo que escribo... ¡Son los mejores!
Y sin mas... Lean y Disfruten...
Aclaraciones:
Hai: Si
Iie: No
Hiei's point of vision = Hiei's POV
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Confianza
Nyx Erinea Kitsune
Capitulo 3: "Información"
-¡KURAMA! ¡Kurama! ¿Que sucede? ¡¿Qué tienes?!-Hiei grita desesperadamente al ver que el pelirrojo hallado acostado en su cama, sostenía su cabeza llorando con sus ojos cerrados fuertemente, sollozando, retorciéndose en sí.- Kurama, tranquilo!, todo esta bien!.. estas aquí conmigo! Tranquilízate!-
Lentamente el pelirrojo se tranquiliza, respirando difícilmente. La temperatura subió de nuevo en él.
-Kurama.. yo estoy aquí contigo.. yo te protegeré.. confía en mi, no quiero nada malo, quiero que estés bien..
-..Hi..ei?...
. . .
-... Kurama?...- Hiei se le acerca lentamente para ver si este estaba despierto, su sorpresa era tan grande por haber escuchado su nombre de la boca del pelirrojo.-¿Estas despierto...Kurama?- Pero al acercarse al rostro del chico pudo notar que este aun estaba durmiendo, entonces, lo abría imaginado?, no. Estaba seguro de que escucho su nombre salir de los labios de Kurama...
-hi..ei...
Nuevamente lo había dicho, en un susurro, apenas un hilo de voz, esta ves estaba seguro, lo comprobó con sus ojos y oídos, como este curvaba débilmente sus labios para formar su nombre, pero Kurama estaba dormido, ¿seria posible que se pudiera comunicar en sus sueños?, eso daba miedo, pero daba ventaja en la situación.
-S..si, Kurama, soy yo, Hiei. Me da... gusto de que me recordaras.- Sin siquiera notarlo este mantenía una sonrisa en sus labios, estaba contento, tan solo con el hecho de que lo recordara.
-.-.-.-.-.-.-.-.-
Kurama's Dream
Por un momento había perdido el control de mi mismo, los recuerdos desagradables no me dejan en paz. Pero ahora lo recuerdo, aquella figura que siempre estaba conmigo, en mis tiempos de niñez. Aquel que me cuidaba y me hacía sentir único. Hiei.
Afilio mi vista para encontrarme con una imagen de el y yo dándonos las manos. Creo que fue allí cuando nos conocimos, en el parque de diversiones...
-¿por qué lloras?
-No encuentro a mi mami..
-Si la encuentras ¿no lloraras mas?
El pequeño pelirrojo de al parecer apenas 3 años lloraba desconsolado. Hasta que un pequeño de cabellos negros se le acercó y empezó a hablar con el. El pelirrojo se secó sus lagrimas con la manga de su pequeño saquito verde.
-no... –Dice el pequeño con voz apagada y apunto de romper en llantos de nuevo.
-Hn. Dame la mano.- Lanza una orden, el pequeño de cabellos parados y negros. El pelirrojo obedece. Enseguida están caminando tomados de la mano, tratando de divisar a su madre por tanta gente.
-Me llamo Hiei ¿Cuál es tu nombre?- El pequeño pelirrojo lo mira, con grandes ojos verdes.
-Kurama...- Dice en susurro.
-No llores Kurama. Tu mamá de seguro te esta buscando. La vamos a encontrar.- El pequeño Kurama miró a los ojos de Hiei. Determinación nunca antes vista en un pequeño de apenas 4 años. Kurama sonríe.
-Hai..
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-Kurama, tal vez, no te lo he dicho antes en mi vida, pero de algún modo yo sentí que tu me.. "protegiste" por así decirlo, de todo a mi al rededor. Y aunque te dije que no necesitaba de nadie, no te mentí. ¿sabes porque? Porque tu eras el único a quien necesitaba. A nadie mas. Solo a ti. Y.. Debes saber que nunca me gusto deber favores, a absolutamente nadie, y..quiero que me permitas devolverte ese favor que hiciste por mi durante años anteriores. Asi que...Déjame cuidarte.- Hiei miraba cada detalle del suave y delicado rostro del pelirrojo, la fiebre había bajado notablemente. Aun así tenia pañuelos húmedos por si acaso. Su respiración también se había calmado, todo iba bien por ahora, no había problemas.
Pronto el cansancio lo venció a el también se acomodó un poco su cabeza en la cama, ya que se encontraba en una silla al lado de esta, quedando dormido en pocos minutos, muy al lado del pelirrojo...
-Hermano, quieres que te preparé la otra cama para...
Yukina entra a la habitación despreocupadamente para hablarle a su querido hermano, pero calla al ver que este está rendido durmiendo despreocupadamente, al lado del pelirrojo. Sonríe yendo lentamente hacia ellos, sin hacer ruidos que lo pudieran molestar o despertar. Al estar suficientemente cerca puede notar algo, la mano de su hermano estaba tiernamente aferrada a la camisa de Kurama, le daba tanta pena tener que soltarlos para que Hiei no amaneciera al día siguiente con dolores musculares, pero debía hacerlo. Por su hermano.
Silenciosamente preparó la cama de Hiei a un lado de Kurama y lo colocó en ella. Paró un poco a pensar en lo bien que su hermano había cuidado a Kurama-kun aun cuando ella no le había enseñado nada en técnicas de medicina ni manejo de servicios, pero bien sabia que el era muy observador y supuso que la había estado observando cuando atendía a la maestra Genkai del templo vecino. Bueno.. eso no era lo importante. Lo que realmente llamo su atención fue el hecho de que Hiei aya cuidado a otra persona que no fuese él, ni a ella misma, era extraño, pero le daba gusto que su hermano al fin mantenga una amistad tan fuerte con alguien, bueno.. tal ves cuando despierte Kurama-kun si tengan una muy linda amistad. Como antes, aunque ella tenga vagos recuerdos de el.
-Muy buenas noches Kurama-kun. Descansa hermano.- Susurro y sonrió, retirándose de la habitación.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-Me da miedo.. Está oscuro ahí abajo...-Pequeño pelirrojo sujeta con sus dos manitos y con fuerza el pasamanos dirigida al sótano. Sus ojos demostraban preocupación. Miedo.
-¡Vamos, Kurama! Mokuro dijo que aquí abajo hay cajas con muchos juguetes!- Dijo un animado pelinegro, bajando las escaleras con cautela. Sus voces infantiles resonaba en el vacío de la habitación.- ¿Qué no quieres ir a ver? .-Desafió el pequeño. Hecho un vistazo hacia atrás, bufó al ver que su amigo pelirrojo no avanzaba.
-Si, quiero ver... Pero...-Baja un escalón. Duda.-No me gusta la oscuridad..
-Vamos. Yo te cuido.-El pelinegro de grandes ojos rubí subió unos cuantos escalones arriba, extendió su manito para que el pelirrojo la tomase.-¿si?.-El pequeño pelirrojo entonces, miró los grandes ojos de su amigo y sonrió. Su miedo desapareció, sabía que estaría bien. A su lado siempre estaba bien. Tomó la mano que le ofrecía. Bajaron juntos.
El ultimo escalón llegó al fin. Sus pequeñas manos recorrían las paredes en busca de algo. Algo que se hizo encontrar.
-Listo. Ahora ya podemos ver.- Sonrió, el niño de cabellos negros. Encendiendo la luz.
-Hai!. Ahora si veremos esos juguetes!.- Sonríe feliz, sus ojos verdes brillaban de la emoción.
-Hn.. Ahora ves que no debes temerle a la oscuridad?. Ella no te lastimara. Hemos bajado, y no nos ha ocurrido nada, baka.-Reproche.
-Iie.. Lo siento, tenías toda la razón. No volveré a tenerle miedo...
-Hn. Mejor vamos a ver esos juguetes.
-Hai!
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Kurama's POV
¿Como llegue a pensar en que en verdad lo conocía?. ¿Desde cuando llegue a ser tan ingenuo?.
Yo.. Yo siempre creí conocerlo, a la perfección. Y ahora veo que no es así.
No lo conozco, ni siquiera la mitad de lo que es. De lo que fue.
Siempre ha estado fingiendo. Tapado por una mascara. Una vil mascara que uso delante de mi, y que yo no me di cuenta de su teatro.
Por Idiota. Por ingenuo. Por creer que era un amigo en el que confiaba. Por...por no querer estar solo..
Y ahora.. Ahora siento que no conozco a nadie.
A nada.
Que todo lo que creí conocer es falso. Que nada es verdad. Todo es una mentira. Eso es lo que siento.
¿Acaso viví toda mi vida en una mentira?. Una falsa realidad.
No me gusta sentirme engañado. Usado. Me da miedo conocer la verdad. Quiero que todo desaparezca. Y que nada vuelva a hacerme daño..
Nunca pensé que esto pasaría, y realmente no se lo deseo a nadie este sufrimiento. ¿Qué hice? Fue lo primero que se me vino a la mente en el momento de sentir aquellas manos frías recorrer mi cuerpo, ¿por qué? Si todo lo había hecho por el, había dado todo por el. Yo no quería esto.
Mis lagrimas salían recorriendo mis ojos, llegando a mis mejillas y chocando contra la almohada. La suave cama que sentía me hicieron pensar que estaba en mi habitación, que nada había sucedido, que fue solo un mal sueño, una terrible pesadilla. Pero no, no era mi habitación en donde estaba, aunque mi visión era borrosa y no veía bien por mis lagrimas, podía fácilmente percibir que no era mi cama en la que me encontraba.
Hago a un lado mi cabeza, encontrándome con una figura a mi lado, afilé un poco mas mi vista, traté de divisar su figura, era una persona, un chico de cabellos negros durmiendo, lo conocía... Si, lo recordaba...
-Hiei...
Mi voz estaba muy entrecortada, creo que ni yo me escuché. Él se movió un poco en la cama que se encontraba a mi lado, suspirando tapó un poco mas su cuerpo con las sabanas, por la brisa que había entrado de la ventana. No sabía el porque, pero mas lagrimas llenaron mis ojos de nuevo, tanto era el sufrimiento que sentía... tantos recuerdos rondando en mi mente... tantos pensamientos y creencias que duraron años, se los llevó tan solo una tarde... una tarde de placer y lujuria para el.. en cambio un eterno dolor para mi...
Sin darme cuenta empecé a sollozar. Empecé a deprimirme cada vez mas, provocando que Hiei abriera sus ojos lentamente, no me importó mucho, sentía demasiada tristeza, vergüenza, sentía demasiado… miedo...
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-¿Kurama? ¿Ya te vas?-Un niño de ojos violáceos, de aproximadamente 16 años de edad, se acerca a uno mas pequeño, pelirrojo, con apenas 12 años.
-Si. Mañana debo ir al Instituto. Aun no he hecho los deberes.- Dice el otro, de ojos verdes, con media sonrisa. Excusándose.
-Pero, aún hay mucho tiempo. Vamos, quédate un rato mas.- Animaba el mayor. Mirando fijamente los ojos del mas pequeño. Este ultimo, por su lado, no quería dejar a su amigo, pero bien sabía que si su madre no lo encontraba en casa cuando llegase de su trabajo, tendría grandes problemas.
-De verdad, Kuronue. Entiéndeme, no puedo.-Bajo la mirada.
Suspira el mayor de cabellos negros.
-Esta bien... Te acompaño hasta la esquina de tu casa.- Se ofrece. El pequeño Kurama mira como su amigo Kuronue, saca de su abrigo una pequeña cajita blanca y roja. La abre y de ella saca un pequeño tubito blanco. Un cigarrillo. Lo enciende mientras caminan rumbo a la casa del pelirrojo.
Por su parte, este andaba pensativo, ojos verdes mirando al piso. Odiaba tener que ir asi. Como escondiéndose. Pero mas odiaba el apestoso humo que largaba de su boca su acompañante. Detestaba tener que olerlo, y llegar a su casa con aquel olor a tabaco.
Pero no había nada que hacer. Había dejado muy claro a Kuronue que no le gustaba que fumase. Y menos a su lado, o cuando el estuviese presente. Mas sin embargo, este solo lo ha respetado un par de veces.
Era un hecho de que Kuronue era una persona bastante difícil. Aun asi, el pequeño Kurama lo respetaba. El pequeño sabía que no lo hacía a propósito. Que algún día cambiaria, y no fumaría nunca mas. Tenía esa esperanza. De verdad, la tenía.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Hiei's POV
-Ku... Kurama..?
Desperté por un ruido que había escuchado a mi lado, encontrándome con la persona que había cuidado la tarde anterior, Kurama. Sus ojos estaban medio abiertos mirando al techo. Le miré sonriente, pero sus ojos no parecían mirarme, al parecer no querían hacerlo. Lagrimas enseguida acudieron y salieron como cascadas de sus orbes verdes. Me preocupé, Kurama estaba sufriendo...
-Kurama que sucede?!- Rápidamente me levanto, observando todo lo que pudiese estarle haciendo daño, no había nada. Miro sus ojos, estaban perdidos, ¿cómo podría ser que tan hermosos ojos verdes que hace unas semanas estaban tan alegres, y deslumbrantes, en tan poco tiempo pasen a estar tristes y fatigados de tanto llorar..?
Noto como Kurama mira a la nada, y luego de un nuevo intento diciendo su nombre, sus ojos se enfocan en mi, distraído, mirándome con tanta tristeza que me daban ganas de apartar mi mirada..pero no podía. Sus labios se mueven, abriendo su boca... subían y bajaban los labios inferiores y superiores, pero no formaba palabra alguna. Ningún sonido siquiera.
Me dolía demasiado verlo así. No parecía aquel amigo mío que era mi cómplice y confidente en todo lo que hacía, no. No era aquel que siempre tenia una sonrisa en la cara, no importa que tan mala era la situación, siempre estaba sonriendo. Sus ojos verdes siempre estaban brillantes y llenos de felicidad… Y ahora... Mas bien parecía un muñeco carente de vida. Sin emociones. No... no parecía Kurama... No lo era...
Sus ojos muy lentamente dejan de mirarme, cerrándolos, bajando las últimas lagrimas que quedaban por derramarse. Me preocupé, inmediatamente coloqué una de mis manos en su frente, tenía fiebre. Una temperatura muy alta para gusto mío, bajé de la cama y corrí hacia el baño que se encuentra a tres puertas de mi habitación, mojaba y enjuagaba un pañuelo para colocárselo en la frente de Kurama. Y así lo hice. Sequé el sudor de su frente, con cuidado.
-Kurama... ¿Qué te hicieron?
Después de unos minutos de haber colocado en su frente el pañuelo, Kurama cayo en un sueño nuevamente.
No pude dormir en toda la noche.
-Prometo, que encontraré al bastardo que te dejo en este estado, Kurama. Y haré pagar tu sufrimiento. Cada lagrima tuya será pagada. Lo prometo.
-.-.-.-.-.-.-.-
Desde ese momento, Hiei queda a un lado de Kurama observándolo, de vez en cuando se distraía con una revista o viendo la televisión, pero eran mas seguidas las miradas que dirigía a Kurama que otra cosa.
La noche había pasado rápidamente, y los primeros rayos de sol comenzaban a asomarse. Pero no demasiado ya que se veían nubes negras en algunas zonas, avecinándose. Sin duda, pronto llovería. Hiei era el que apreciaba la vista desde la ventana, muy cansado por cierto, pero no arrepentido. Era viernes, y el no tendría clases ese dia debido a que sus profesores se sumaron a una huelga por un salario mas alto, y eso daba ventaja de la situación, no solo porque no faltaría al colegio (de hecho eso no le importaba en lo absoluto), si no que Yukina también quedaría a ayudarlo...y haría sus comidas que tanto le gustaban, que por la tardanza en la escuela de todos los días, no podía disfrutar.
Los pájaros comenzaron a cantar sus primeras líneas melódicas de todas las mañanas, dejando un toque encantador en el aire. El chico de cabellos negros suspiró, y miró a Kurama dando media vuelta, ya que se encontraba en la ventana de la habitación. Vio que su semblante estaba tranquilo, en toda la noche no se había despertado nuevamente, eso alegro mucho al joven de ojos sangre.
Miró su reloj, las agujas marcaban las 6:45 a.m y estaba muy cansado. Se acercó con cuidado a la cama y tocando por ultima vez el rostro sereno del pelirrojo se acostó en la cama próxima de este, suspirando. Tenía tanto sueño que no se percató de que unos brillantes ojos carmines se asomaban en la puerta de la habitación, observándolo. Pasaron unos segundos y nuevamente la puerta se cerró.
-.-.-.-.-.-.-.-
-¿Por qué estas triste, Kurama?- Pregunta inclinado, viendo al pelirrojo con ojos rojos preocupados, un pequeño de cabellos puntiagudos.
El otro arrodillado en el césped, lo mira tristemente, con sus dos manitos en el pecho. Escondiendo un algo.
-Esta muy lastimado, no puede volar.-Abre sus manitos, dejando visible una pequeña ave azul, hermoso, sus plumas eran brillantes y llamativas, pero adolorida y sangrante se encontraba. Sangre en sus alas lastimadas. Gravemente heridas, tal vez por la cruel travesura de un niño jugando con una onda.-Se morirá..- Menciona. Sus ojos vidriosos entonces estaban, baja su mirada al ave.
-Levántate.-Ordena el niño de cabellos negros. El otro lo mira sorprendido, no entendía lo que su amigo quería hacer. Ojos rojos, toma el brazo del pequeño del suelo. Levantándolo. Mira al ave en las pequeñas manos temblorosas de Kurama.- Vamos a curarlo..
-Pero, Hiei..-La idea era muy buena, pero el niño pelirrojo sabía que ni el, ni su amigo Hiei, tenían idea de cómo hacerlo.
Empezó a caminar el mayor hacia la casa, esperando que el portador del ave lo siguiera. Y así lo hizo. No sabía que pensaba hacer Hiei. Pero tenía el presentimiento que no dejaría morir al ave asi nada mas.
-Confía en mi, Kurama. Curaremos a tu ave y en unas semanas verás como estará volando por los aires.- Animó con una media sonrisa el pelinegro. Siempre lo hacía. Así era el. Asi era su amigo Hiei. En quien confiaba.
En cuanto llegaron al hogar de Hiei, este trató con cuidado el ala del ave azul, mientras Kurama lo vendaba con mucha paciencia. Lo alimentaban con migajas de pan, o cualquier otro alimento pequeño cada día. El ave apenas comía, era apenas un pichón. Bebía agua solo si uno de los dos niños se lo daba directo a su pico.
Desde entonces, los días transcurrieron rápidamente, y la pequeña ave con cada día, recuperaba sus energías. Comía y bebía a su voluntad. Hasta que cierto día el vendaje se había soltado, y con su caída, la apreciación de nuevas y brillantes alas azules se hicieron visibles.
Fue asi como el ave ya estaba en perfectas condiciones, y no necesitaba mas cuidados por parte de los dos pequeños humanos, era hora de volar y poder vivir como lo que era, un ave libre.
Voló, desplegando sus alas celestiales en el acto. El pequeño pelirrojo miraba con una gran sonrisa como el ave se alejaba cada vez mas. Ahora sus ojos brillaban de la emoción.
-Te dije que se pondría bien.
-Hai..-Kurama lo sonríe muy contento. Gracias a su amigo Hiei, el ave sobrevivió.
No sabía porque, pero desde siempre confió en el. Y mas aún pasando los años, con cada promesa cumplida. Hiei sabía como hacer sonreír al de los ojos verdes. Sabía como entretenerle y divertirse. Ambos eran amigos incomparables. Y a Kurama le hacía feliz saber que podía confiar en el. Desde siempre. Porque cada una de las promesas que su amigo le hizo saber, lo había cumplido al pie de la letra. Porque así era Hiei. Y no había nadie mejor que el para saberlo.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
-Kurama...
Una sombra entraba al callejón oscuro donde horas antes, se cometió un cruel crimen. Sus ojos violáceos casi negros, recorrían cada esquina buscando algo, pero no había nada ni nadie, solo unos retazos de ropa que había desgarrado horas antes y gotas de sangre y semen secos.
El chico, cuyos cabellos eran negros al igual que sus ropas, sostenía un casco de motocicleta en el brazo derecho y con la mano izquierda examinaba la tela que había recogido del suelo.
-Me meteré en problemas si no te encuentro...
Dijo algo preocupado. No por el bien del pelirrojo, si no por el suyo propio. Ya seguro de que no estaba allí, se alejó, recorriendo y fijando su vista en cada rincón de la calle por si había rastros de donde trato de huir. Pero no encontró nada que lo pudiera guiar.
Subió a su moto, seguía su camino andando despacio, por una calle estrecha, hasta que llegó a un extraño lugar con grandes y robustos árboles, y mas allá pudo divisar un camino largo y angosto, a lo lejos unas escaleras. Era el ultimo lugar por revisar. Bajó de la motocicleta dispuesto a recorrer aquel camino, hasta que escuchó como pequeñas y sonoras pisadas se acercaban en donde se encontraba.
Temeroso a que lo descubrieran allí, subió a su motocicleta colocándose rápidamente el casco, lo ajustó y dando media vuelta, echó un ultimo vistazo al lugar, dejando solo el sonido seco del motor de su transporte en el camino.
Luego de que se alejara, una sombra pequeña salta en donde estaba anteriormente el causante del sufrimiento de Kurama, dejándose ver. Pequeñas cuatro y peludas patas, enormes ojos claros y orejas amistosas, no era mas que un pequeño gato quien lo había ahuyentado.
-.-.-.-.-.-.-.-
Casa Jaganshi
-¿No deberías comunicar a sus padres de lo ocurrido?- Preguntó un tanto preocupada la niña de ojos carmines.
-Debería... pero.. no se donde vive actualmente, y aun no despierta para preguntárselo.- Dice Hiei, con un dejo de preocupación en su voz-
-¿Crees que debas informar a los policías?- Sugiere Yukina, recibiendo una total negación por parte de su hermano.
-No. Ellos no nos ayudaran en nada, además tendremos que contarle todo lo que pasó con Kurama, cada detalle, y luego lo publicaran en diarios, televisión, radio... y eso es muy molesto y no pienso hacerlo...
-pero Hiei.. ¿si no es eso, entonces que?
-hmm...-El chico de cabellos negros gira su cabeza para poder notar la hora que traía el reloj de la sala.- nueve y diez… Perfecto, son diez minutos que tengo para llegar a la escuela de Kurama...
-¿Escuela?, ¿piensas ir a su escuela y dejar a Kurama en estas condiciones?- Pregunta ella sobresaltada, le parecía imposible que su hermano voluntariamente quiera ir a su Instituto, y mas dejar al pelirrojo sin su protección...
-Si, al Instituto Yakusho. Volveré pronto, solo iré a buscar información de el, .. Ya sabes!, donde vive, su numero telefónico, sus padres...bueno, algún amigo debe saber... ¿no es así?- Preguntó dudoso. La verdad es que no sabia bien que hacer.
-Una vez que entres a su escuela no te dejaran salir, Hiei… Sabes que es muy estricta, o ¿por qué piensas que Mukuro quería inscribirte allí?..- Dice Yukina con una sonrisa pequeña pero algo irónica en sus labios.
-Hn... no me detendrán porque no me van a descubrir, me escaparé antes de que lo hagan.- Dice sonriendo triunfante el chico de camisa negra.
-...si...pero… - Dice la de cabellos verdosos no muy convencida.
Rápidamente Hiei toma una mochila negra, y sale de la casa, sin dejar que su hermana dijera palabra alguna de lo que pensara. Yukina por su lado queda algo preocupada, después de todo.. ¿qué haría si el pelirrojo despertara?, ¿qué le diría?, ¿qué haría o pensaría Kurama con lo que le ocurrió?... Muchas preguntas formularon su cabeza mientras se dirigía a la cocina, pensó que sería bueno preparar té por si despertaba el pelirrojo...
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Mientras tanto con el chico de ojos carmines, la tranquilidad nunca llegaba en el, todos sus sentidos estaban alertas en aquella escuela, después de todo, tendría que encontrar a alguien que conociera a Kurama, un amigo... alguien. Pero sin embargo no encontraba nada, ni a nadie, pareciera que ese mismo día todos se hubieran olvidado del pelirrojo y nadie lo recordara... eso lo enfurecía bastante..
-Ne.. Minamino no llego aun?, que extraño...- De repente escuchar ese apellido hizo girar el rostro de Hiei, sobresaltado, al fin alguien, pensó.
-mm.. Yo creo que llegará, después de todo es Kurama Minamino!- Dice una chica sonriendo a la otra. Pero se giraron y fijaron sus miradas en el chico de cabellos parados frente a ellas, que por cierto las miraba muy fríamente.
-Ustedes conocen a Kurama, no?- Pregunta con su voz dura, mientras colocaba sus manos en sus bolsillos indiferentemente.
-em... si...- Dice una de ellas un poco tímida.
-Y si es asi, que?- Pregunta la otra un poco mas duro pero sonriendo.
-Necesito... necesito que me den información de el...- Dice Hiei, mirando hacia otra parte ya que sus mejillas se tornaron un poco rojizas, no sabia que reacción podría causar aquella pregunta a esas chicas.
Ambas se miraron un poco dudosas, pero cuando una abrió su boca para decir palabra, en ese momento el timbre de entrada sonó, causando que las chicas se levantaran rápido para ir a sus respectivos salones.
-He.. hey!- Se quejo el ojirrojos.
-Lo siento pero llegaremos tarde!- Dice una de las chicas colocando su mochila en su espalda, rápidamente, adelantándose.
-Si quieres saber algo de él, busca a Yusuke Urameshi!, de seguro el te responderá!- Dice la otra un poco mas adelantada, pero no lo suficiente para que escuchara el pelinegro.
-Yusuke Urameshi, eh.., hn-
Hiei da media vuelta dispuesto a irse tranquilamente del lugar, hacia unos de los salones, cuando de repente choca contra alguien de alta estatura. Cae al suelo para atrás, sentado. En cuanto estaba por quejarse de que tuviera mas cuidado y que no se metiese en su camino, se dio cuenta de quien se trataba.
-Quítate, enano.- Dice el chico alto, cabello negro largo atado con coleta, de ojos violáceos y extrañamente vestido de negro. Sin duda su nombre.. Kuronue.
Se hizo a un lado de Hiei, sin siquiera mirarlo a la cara. Eso hizo enfurecer mucho mas a Hiei, se levantó rápidamente y fue tras él, cerrando fuertemente su puño, preparado para un puñetazo. Ya a milímetros de Kuronue, este se giró, sujetando hábilmente el puño de Hiei, y doblándolo. Este por su lado, gemió de dolor pero no lo suficiente, no para que Kuronue lo escuchara.
Se apartó de el, mirándolo con desprecio, siempre lo odió, desde el primer día en que lo vió, esos ojos, esa mirada, esa forma en la que se dirigía a el, siempre tan altanera. Definitivamente no le agradaba ni en lo mas mínimo.
Sus ojos demostraban furia, mostrando sus dientes. Rápidamente se acercó a él, pero nuevamente Kuronue lo esquivó, y por primera vez atacaría, pero Hiei también sabía pelear y lo esquivó, mostrando una sonrisa burlona. Grave error.
Kuronue se mostraba mucho mas molesto que cuando llego, empujó a Hiei haciéndolo caer, y se colocó sobre el, preparando una buena golpiza de su parte, con una de sus manos sostenía firmemente el cuello de Hiei y en la otra, su puño se concentraba justo en su cara, pero justo a milímetros de su mejilla, un profesor corriendo muy enfadado se acerca a ellos..
-¡HEY USTEDES! ¡SEPARENCE!- Kuronue mira a ese profesor, y rápidamente se separa de Hiei, mirándolo con desprecio.-Te salvaron...-Pronuncio. En cuanto el profesor estuvo lo suficientemente cerca de ellos, el chico de ojos violáceos se va caminado rápidamente de la escuela, como una sombra, abriendo a la fuerza las rejas del Instituto, que en ese momento se estaban cerrado automáticamente.
-Tu, chico, ¿te encuentras bien?- Le dice el profesor a Hiei, quien ya se levantaba del suelo, limpiando un poco el polvo de su ropa.
-Si, no fue nada.- Dice despreocupadamente.
-Mira nada mas, si no llegaba a tiempo hubieras estado empapado de tu propia sangre, chico.- Dice el profesor ayudando a Hiei.
-Hn.-
Sujeta su mochila dispuesto a irse, había perdido mucho tiempo, y estaba seguro que Kurama despertaría muy pronto. Quería estar ahí cuando lo hiciera. Empezó a caminar, cuando sorpresivamente el profesor lo detiene por detrás preocupado.
-oye, chico. ¿Tu no eres de este Instituto? - Dice suspirando el profesor. Hiei se maldice interiormente por haberse descuidado y que unos de los profesores lo descubriera.
-No, no lo soy..- Dice Hiei, pero en eso, se le prende la dichosa lamparita y se gira nuevamente al profesor abriendo su boca.- De hecho, estoy buscando a alguien.
-Tu no puedes estar aquí.- Dice tranquilo el profesor. Hiei lo mira sin expresión alguna.
-Soy el primo de Yusuke Urameshi. Estaba viviendo en su casa, pero he venido a comunicarle que ya estoy mudándome y a darle mi nueva dirección. Tengo sus llaves y no me contesta el celular. No puedo dejar la casa mientras estoy trasladándome así que vengo a advertirle. Es todo lo que quiero hacer… Solo será un minuto.- Miente el niño de cabellos negros. El profesor lo queda mirando seriamente, al igual que lo hace Hiei. Éste último confiaba en su habilidad para mentir a la perfección.
Una mueca de ingenuidad se mostró en el rostro del profesor, pero al instante respondió sonriendo.- Esta en 2-G… Planta alta.
Hiei sonrió satisfecho. Estaba ya dando la vuelta para dirigirse hacia ese lugar, pero antes al profesor lo detiene nuevamente.
-Dile lo que tengas que decirle y vete. Tendrás problemas si te encuentran merodeando por el colegio.
Hiei asiente con la cabeza, y sin más, ambos se alejaron a atender sus respectivas actividades. El profesor por su lado y Hiei por el otro. Al fin estaban saliendo las cosas bien. Ahora solo faltaba encontrarlo.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-Tendré que cancelar mi cita con Kazuma el día de hoy- Decía Yukina un poco desanimada. Había esperado ese día con tanta ansiedad para salir junto a su novio Kazuma. Pero por el desafortunado incidente lo tendría que posponer para otro dia.- Sin embargo, será mejor así. ¿No lo crees, Kurama?- Yukina sonreía tristemente al pelirrojo, ya despierto.
Desafortunadamente, pareciera que no lo estaba. Su mirada se enfocaba en la almohada de la cama de Hiei, sus ojos decaídos, mostraban una facción triste en su rostro, a Yukina le dolía, pero… ¿Qué podía hacer en ese momento?, Hubiera deseado que Hiei estuviera a su lado en la hora que el pelirrojo abrió sus ojos...
Flash BackDespués de haber preparado el té, llevo sus dos tazas a la habitación donde se encontraba Kurama, abrió la puerta suavemente, no queriendo despertarlo. Pero grande fue su sorpresa cuando encontró al pelirrojo sentado en la cama con su mirada baja y su cabello formando una cortina no dejando ver su rostro, sujetando las sabanas fuertemente, como si su vida dependiera de aquello. La peliverde se acerca a él, rápidamente dejando la bandeja de té en la mesita de noche. Se coloca a un lado de el, sintiendo como Kurama lloraba desesperadamente, temblando… sollozaba mucho.
Le destrozaba el corazón verlo así, pero cuando quiso tocarlo, Kurama se estremece y sobresalta de miedo, colocándose a un costado de la cama entre las paredes. Luego, abrazaba sus piernas, ocultaba su cuerpo entre las sabanas muy fuertemente tomadas, no decía palabra alguna, pero si se notaba ciertos gritos no muy sonoros. Lo que se podía escuchar con precisión era su respiración entrecortada.
Ella ya no quería verlo así, ¿qué le habían hecho?, miraba preocupada a Kurama, vió en sus ojos confusión, tristeza, engaños, soledad, miedo... y muchas otras cosas, indescifrables. El pelirrojo lloraba mucho, sufría mucho.
Se dio cuenta de que hubiera sido mejor dejarlo dormir y no haber deseado que se despertara, después de todo, al despertarse, sus recuerdos volverían, y lo reviviría todo de nuevo. Pero desafortunadamente tarde o temprano lo hubiera hecho, quiéralo o no. Entonces ella misma sintió ganas de llorar. Se acercó nuevamente a el, esta vez mas despacio, sin miedos, esta vez, lo haría bien...
-Kurama… Todo va a estar bien... Hiei vendrá muy pronto, ¿sabes?- Colocó una de sus finas manos en las sabanas muy cerca de la de Kurama, provocando un ligero estremecimiento por parte de él.
El pelirrojo ya un poco mas calmado, agacha su cabeza apoyándolas en sus rodillas, mojando las sabanas con sus lagrimas saladas, que aun no paraban de bajar.
-Hiei vendrá a protegerte, lo ha estado haciendo en todo este tiempo... No te preocupes.- Esta vez, su mano se posó en su cabeza, haciendo pequeñas carisias y tranquilizando al pelirrojo, su voz lo calmaba, le hacia recordar a una persona especial para el, su querida madre.
Afortunadamente el llanto cesó, y la joven de ojos rojos logró nuevamente acostar a Kurama en la cama, dándole cariño y compañía con unas pequeñas carisias en el cabello y charlando con el, aunque fuera ella la única que hablara...
End Flash BackPero en todo el tiempo transcurrido, Kurama no mencionaba ninguna palabra, ningún gesto, ninguna expresión. Yukina se preguntaba si tendría sed, hambre tal vez, pero... ¿cómo sabría ella? Lo mejor era y es, esperar a que su hermano Hiei vuelva de la escuela... solo deseaba que lo hiciera pronto...
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Y... fin del capitulo:)
Disculpen si hay errores pero no tenia tiempo de revisarlo por completo...
En fin, esta vez no habrá limites de reviews pero... HEY POR LO MENOS QUIERO QUE ME DEJEN UNO ¬¬
Okey, yo me despido y hasta la próxima... :)
Niix Erii Kitsune :)
