Saludos de viernes, lectores, espero se encuentren muy bien.
Pongo a su consideración este capítulo, dedicado al caballero dorado de Libra. Muchísimas gracias por sus lecturas y comentarios, Tot12 (sí, se pasaron esos abusivos con el tierno Aioria, peque y solo. Tomaré en cuenta tu consejo, esos caballeros preparan algo nada agradable para mí, lo sé), Kumikoson4 (al principio sí era un familiar, y la encontraba, pero al releerlo no me sonó tan lógico, la mayoría de las veces cuando buscas algo con mucho afán se te escapa, y cuando no lo buscas, te lo topas por accidente; así que tomando esto en cuenta lo corregí, y creo que quedó muchísimo mejor), InatZiggy-Stardust (sí, pobre Shaka, ese aspecto cultural me pareció bastante cruel, y pues nuestro querido Virgo no lo puede transgredir, a pesar de su poder… Complicado. Eso otro que mencionas también lo vi por ahí, la viuda se arrojaba viva a la pira funeraria de su esposo –satí, se llama esa práctica, créditos a san Google), Mel-Gothic de Cáncer (tienes razón, el bello Shaka. Y en cuanto a las prácticas, creo que hay crueldad en todos lados, aunque no tan oficial, podría decirse, sino más escondida, como el maltrato al interior de la casa… Pero bueno, se me hace que eso es cuento de no terminar).
Espero les agrade este capítulo (sube la clasificación a M, ya verán por qué, muajajajaj), en el que le doy un respiro a tanta tragedia y tristeza. Anuncio que voy avanzando en el capítulo del Espejo humeante, quizás esté listo la próxima semana, cuestión de la musa coopere.
Copyright a Kurumada por sus personajes, ahora sí, pasen y buen provecho; literal…
Loto dorado
Su piel empieza a ser un pliego reseco que se agrieta no importando si llueve o si está envuelto con la tibieza de las noches de verano. Envejece con más velocidad que al principio, cuando llegó vacío de aliento. O eso le parece. No importa.
Poco se ha movido de la cascada, de las estrellas líquidas que caen desde el cielo para bañar este rincón de su tierra natal. Hace muchos años que no ve a nadie, que nadie pasa por aquí. Al principio, en el pueblo, lo creyeron algo cercano a un demonio longevísimo. Hombres y mujeres cuchicheaban camino de otras aldeas. Sus historias llenaron de monstruos el descanso y la desobediencia de los niños y después fueron desapareciendo, olvidándose mientras defunciones y nacimientos iban alargando la trenza de la existencia.
Está solo, más que ayer o que en días pasados. Pero no cesa de traerla a su memoria. A su Ella. Porque hubo una Ella aprisionándolo entre sus piernas un par de noches, sobre la roca, junto a la cascada. Dohko sigue aspirando el perfume de su cuello, y sonríe cuando recuerda su piel de leche y gotitas de agua, su aliento oloroso a hierbas, sus pies diminutos, como de muñeca, de niña pequeña. En esas ocasiones el antiguo servidor de la diosa Athena, de la señorita Sasha, no puede evitar morderse los labios, como hizo con los pies de su Ella. Y entonces vuelve a saborear la fresca seda bordada de aquellos zapatos, la calidez de esos muslos derramándosele por los dedos, la sal de su entrepierna sobre la lengua.
El caballero no podía prometerle un rincón de cojines y un banco diminuto para descansar los capullos que eran sus pies vendados. Aunque eso no impidió que, llegado el día de la marcha de la caravana, se despidieran en la roca más cercana a la cascada. Dohko la recorrió primero por debajo de la túnica, llenó con caricias y mordiscos leves su pie izquierdo, luego el derecho. Acabó desnudándola, quitándole uno de los zapatos. Consérvalo, le dijo ella con una sonrisa, o eso recuerda. Es una lástima que ahora de aquella seda no queden ni jirones. Pero su fantasma basta para llenar el tiempo que a veces se hace eterno junto a la cascada.
Próximo capítulo: Milo.
Nada, aún. La autora espera que después de esto el poderoso Libra se interponga entre ella y el ataque conjunto de la élite.
Nota: esta es otra práctica bárbara, el atrofiamiento de los huesos de los pies y con ello la inmovilidad de la mujer. Algo interesante, pues he leído que tenía también una finalidad erótica… Supongo que se refería a algo parecido a la escena que acaba de protagonizar nuestro querido Dohko.
