Hola a todas jejejeje. Bueeeeeeeeeno, vuelvo a estar por aquí. Y con esto habéis agotado tooooodas mis reservas de One Day. Por lo tanto, como llevo hasta el tercero hecho y ni una página del cuarto, y me gusta tener un capítulo de margen, el tercero no lo colgaré hasta haber acabado el siguiente. Espero que lo entendáis :3333 *se esconde debajo de una mesa*

Anyway, tengo un OS que lo divido en dos partes, ya veréis por qué. En cuanto lo cuelgue, me lloverán tomates y luego vendréis a matarme entre todas. Que yo lo sé (si fuera vosotras lo haría lol).

Y os dejo ya para que leáis esta segunda parte :)

(Escuchad Welcome to my life de Simple Plan y moriréis xDD).

Si es una mierda me avisáis eh? Que no quiero colgar cosas que no le gustan a nadie, la verdad HAHAHA

Hope you enjooooy :3


30 de noviembre de 2004

Hoy ya tengo 16. Cómo pasa el tiempo. A pesar de todo, mi vida sigue siendo una mierda. De verdad. Sigo sin tener amigos, lo cual ya veo normal.

Sí, mi único "amigo", Danny, no apareció al día siguiente. Normal. Fui un iluso, de verdad creí que alguien quería saber algo de mí, empezar una amistad. ¿Pero cómo soy tan idiota? Obviamente ahora me doy cuenta de que lo dijo para quedar bien.

Estuve horas esperándole. Tantas que tuve que volver a casa porque ya había oscurecido tanto que la luna se veía perfectamente definida en el horizonte.

Y ya no volví a ser el mismo.

Todo el mundo que entraba en mi vida venía a hacerme daño, destruirme, de tal manera que así no pudiera continuar con mis sueños, esos que poco a poco iban siendo arrebatados. Por esa razón, al haberme cerrado tanto al contacto con cualquier ser humano de carne y hueso, me costó hacerlo con Danny. Y después de conseguir destapar esa capa de plomo y hormigón que ni una radiación gamma podía traspasar, vuelvo a darme de bruces contra la triste y cruda realidad: nadie me quiere y nadie me querrá. Nunca. Y eso es lo más triste de todo, pensar en eso y saber que es verdad.

Después de este duro golpe, estuve días llorando, sin hablarle a nadie. En la vida me había sentido tan mal. De verdad. El mundo pesaba mucho sobre mis hombros, y me veía incapaz de seguir adelante. La gente me engañaba una y otra vez, y cuando pensaba que ya había vencido a ese demonio interior que no me permite ser feliz, vuelve para fastidiarlo todo. Y así una y otra vez. Aún recuerdo otro hecho similar cuando tenía 10 años: un chico de mi clase se acercó a mí y quiso hacerse mi amigo.

Fui muy feliz durante esa semana, ya que pensaba que le importaba a alguien realmente, no como una ilusión o un espejismo que a la mínima de cambio cambiaba las tornas para recuperar la triste realidad. Luego me enteré de que solo se había acercado a mí para hacerme una broma junto con los macarras del colegio.

Por desgracia, me enteré tarde.

Solo os diré que me quitaron la ropa del vestuario y tuve que correr en toalla por todo el instituto buscándola. Y no solo se conformaron con humillarme ante todos, sino que encontré mis pantalones, mi camiseta y mis calzoncillos tirados en un montículo de barro, y por tanto manchados.

Sí, fue el peor día de mi vida. Aunque se asemeja a aquél en el que Danny no vino.

En serio, ¿cómo puedo ser tan idiota? Aún me lo pregunto porque no le encuentro respuesta. Debo de tener un cartel o algo pintado en la cara donde pone: "Me llamo Dougie Poynter. Podéis hacerme daño que disfrutaréis con ello".

Vamos, que mi vida es un completo desastre, y más desde el día en el que Danny no apareció. Es como si, después de este hecho, mi coraza, construida a base de muchos golpes, no se pudiera volver a recomponer, que hubiera quedado tan hecha trizas que ni el mejor escultor del mundo pudiera levantarlo de nuevo. Y no iba a ser yo menos que esa susodicha persona.

Noto como se me empaña la mirada y mis ojos empiezan a derramar pequeñas gotitas saladas que se asemejan a pequeños diamantes curtidos en dolor. Empiezo a sollozar y agradezco interiormente otra vez el hecho de que en este parque nunca haya nadie.

Intento dejar de pensar en ello, de anteponerme, de intentar recrear en mi mente algún hecho feliz para poder dejar de llorar. Pero me es imposible hacerlo. Así que, para intentarlo, vuelvo a coger el Ipod, el cual no he tocado desde el trayecto hasta aquí, y lo enciendo, volviendo a ponerlo en reproducción.

Como ya dije en su día, mi aleatorio es cruel conmigo y pretende hacerme sentir bien a partes iguales, y empieza a sonar una melodía muy conocida que me hace entender que, aunque mi vida sea muy mala, la del que escribió la canción también.

Do you ever feel like breaking down?
Do you ever feel out of place?
Like somehow you just don't belong
And no one understands you

Me he sentido así tantas veces que ya no tiene sentido ni planteárselo. Estoy solo, roto, e incluso podría añadir que muerto. Y no es que me sienta fuera de lugar, es que nunca he pertenecido a nada ni a nadie.

Do you ever want to run away?
Do you lock yourself in your room?
With the radio on turned up so loud
That no one hears you screaming

Y esta estrofa provoca que llore aún más, vertiendo todo mi dolor como un manantial. Y me prometí hace un mes no volver a llorar sobre ello… Pero es que me siento tan roto por dentro que así es la única manera que tengo de sentirme vivo…

No you don't know what it's like
When nothing feels alright
You don't know what it's like
To be like me

Y nadie puede llegar siquiera a imaginar cómo me siento. Ni tan solo mi madre o mi hermana. Hoy he huido de casa sin querer celebrar mi cumpleaños ni con ellas, ya que no entiendo de qué sirve. Yo ya no estoy vivo, soy una carcasa sin vida.

To be hurt, to feel lost
To be left out in the dark
To be kicked when you're down
To feel like you've been pushed around
To be on the edge of breaking down
And no one's there to save you
No, you don't know what it's like
Welcome to my life

Exacto. Bienvenido a mi vida. A esta que me ha tocado vivir. Una llena de espinas, de malos momentos, de estúpidos sentimientos.

Bienvenidos a una vida de una persona que no tiene afán de seguir viviendo.

- Doug… - escucho como me llama una voz muy conocida… demasiado.

¿Qué diablos hace Danny aquí? Ahora que parecía que lo estaba superando, va y aparece. A quién pretendo engañar, nunca lo superaré.

Lo que más me sorprende es que, después de todo un año, esté aquí de nuevo, desenterrando esos sentimientos que hizo florecer en mí y que he conseguido ocultar, aunque por lo que veo no he tenido mucho éxito en hacerlos desaparecer. Se me queda la garganta seca y mi corazón empieza a bombear sangre cada vez a mayor velocidad, adquiriendo un ritmo vertiginoso que me impide respirar y que me provocará una taquicardia de un momento a otro.

¿Qué puñetas hace Danny aquí? No quiero, repito, NO QUIERO volver a verle. Aunque en el fondo me muero por volver a ver sus ojos, azules, llenos de calma; esa sonrisa que me transporta al mismísimo cielo; esas pecas que, sobre todo a la luz del sol, le adornan la cara… Para qué nos vamos a engañar, quiero ver a Danny. Lo que no deseo es seguir sufriendo, y sé que él me va a hacer mucho daño… Demasiado.

A pesar de notar su mirada atenta sobre mí, prefiero no girarme, ya que no soportaré mirarle a la cara sin ponerme a llorar después de haber pensado todo esto. Y no hace falta que la persona que te está haciendo daño, que te ha matado en vida sepa que te ha vencido. Más bien, si quieres sobrevivir, es mejor que ni siquiera se dé cuenta de tu existencia después de todo lo que ha pasado.

- Dougie, por favor… - comienza, implorante, por lo cual me veo incapaz de no interrumpir.

- ¿Qué quieres? – le corto, muy seco.

- Por favor, déjame explicarme y luego me puedes mandar a paseo. Pero creo que, aunque no quieras saber nada más de mí, te mereces una explicación, ¿no? – expone, creando en mí dudas y una mirada hacia el infinito cargada de tristeza.

Sopeso sus palabras y me doy cuenta de que tiene razón. Una de las peores cosas que existen es la curiosidad. Te puede llegar a reconcomer por dentro con tanto ahínco que te intenta destruir hasta el pensamiento más puro que puedas tener. Por lo tanto, decido escucharle.

- Adelante – acabo diciéndole para informarle de mi decisión, acertada o no.

Escucho como Danny suspira aliviado y se sienta a mi lado, dejando al lado una funda de guitarra. Cuando reúno el valor suficiente para mirarle me quedo sorprendido.

Danny está llorando. Tiene los ojos rojos e hinchados, cosa que no entiendo por qué. ¿Ahora le importaba lo más mínimo mi vida? ¿Ahora? ¿Después de todo un año? Mi conciencia me hace ver que es una farsa, que solo pretende hacerme más daño. Y, aunque me duela en el alma sin saber el motivo exacto, decido agarrarme a esa idea, aunque con ella sienta como se me clavan miles de agujas en mi corazón.

- Verás, Dougie, si no vine fue porque tuve que llevar a mi madre al hospital porque se cayó. No te estoy mintiendo. Y desde aquel día, vengo siempre a esta parque, cada día de mi vida, al salir del instituto, que está cerca de aquí, para ver si estás. Pero nunca volviste a aparecer. En serio, Doug, lo siento mu… - y cuando va a intentar acabar su discurso, le corto.

- No, Danny. En serio, no entiendo por qué te afanas tanto en recuperar nuestra relación de casi amistad. ¿Te gusta hacerme daño?

- Doug, por favor, tienes que creerme. ¿Crees que habría venido aquí todos los días si no me importaras? – replica, mientras veo en sus ojos claramente un sentimiento de culpabilidad devastador. Pero nadie me asegura que sea real. No.

- Danny, mi vida es lo peor que jamás puedas imaginar, y no necesito que nadie me la estropee aún más. – contesto, llorando sin parar, sin ni siquiera saber cuando han empezado a brotar las lágrimas de nuevo.

Y para no continuar con esta farsa que me hará aún más daño, que conseguirá matarme de verdad, huyo. Cojo mi Ipod y lo poco que queda de mi alma y corro, sintiendo como Danny no me sigue, roto en pedazos. Pero, obviamente, todo es una treta. ¿O no?

A pesar de mis dudas, continúo corriendo hasta llegar a casa. Una vez he cerrado la puerta de mi habitación, ignorando las preguntas sorprendidas de mi pequeña familia, me tumbo en la cama.

Primero, lloro por lo que parecen años. Porque ya nada tiene sentido. Porque nunca me había sentido más solo que ahora. Porque a nadie le interesa una persona como yo. Porque aunque el mundo siga el mío se ha parado. Porque me siento muerto en vida. Y por todo eso, lloro sin control.

Cuando mi mente y mi cuerpo no soportan más en amargo sabor de las lágrimas, empiezo a pensar en todo lo ocurrido. Y conforme voy dándole vueltas, menos vivo me siento, hasta que llega un punto que ningún resquicio de mi corazón tiene ánimos suficientes de seguir latiendo.

Por eso, cuando voy a mi pequeño baño privado, ya no soy yo. Mi demonio interior me ha absorbido por completo, dejándome a su merced y completo control. Y por eso no le puedo impedir, aunque ya no me quedan fuerzas para intentarlo, abrir el armario donde guardo mis cuchillas de afeitar (aunque les doy un uso magistral, cada mil años). Y por eso le dejo sentarse en el suelo, sacar la cuchilla del aparato y posarse en mi muñeca. Y por eso le dejo perforarme la carne, a la par que ahogo un gemido ahogado. Y es entonces y solo entonces cuando vuelvo a sentirme vivo, cuando ese demonio deja de controlarme, y me doy cuenta de lo que he hecho.

Suelto la cuchilla, repentinamente asustado, y noto como todo empieza a dar vueltas. ¿Cómo he podido hacer eso? Mi mente se bloqueó de una manera que no parecía… humana. Este hecho produce en mí un escalofrío.

Para intentar olvidarlo todo, procedo a curarme la herida y limpiarlo todo, jurándome que nadie sabría nada sobre este suceso, sobre cómo me había dejado vencer y dominar por el lado oscuro de mi alma, el cual sin duda había ganado demasiado terreno.

Y es que la vida sin sentido no es vida.

POV Danny

No puedo evitar romperme cuando Dougie huye de mí, ignorando mis disculpas y explicaciones. A pesar de todo, en el fondo, le comprendo. Demasiadas veces me ha pasado lo mismo que a él como para continuar considerando que pertenezco al mundo de los vivos.

Aún recuerdo como vine, hace justo un año, a jugar al fútbol. Bueno, más bien a aprender a jugar. Y todo para intentar parecer más varonil, intentar… Vamos, intentar tener amigos, agradarle a alguien y comenzar alguna relación de amistad con algún ser humano. Y entonces apareció ÉL.

A pesar de no tener el comienzo más formidable del mundo, conseguí sentirme completo durante esa tarde. Pude comprobar cómo mis demonios se apagaban hasta casi extinguirse, cómo él consiguió de alguna manera comenzar el proceso de salvación de mi alma.

Pero de nada ha servido cuando vuelvo a sentirme solo y muerto por dentro.

Todo lo que le he dicho a Dougie no ha servido para redimirme, aunque no sean más que verdades. Es cierto que mi madre se cayó, y nadie podía socorrerla aparte de mí, pues era el único que estaba en casa en ese instante, preparando la sorpresa que tenía, y aún tengo, para Doug. Y por esa razón, aunque mi corazón lo deseara con ansia, no pude ir. Y la segunda parte también es muy real. Cada día, salía del instituto (estudio en Manchester y no en Bolton) y venía a esta zona del parque, con mi guitarra como única compañera, para esperarle. Para poder volver a escuchar su voz, su risa… Y volver a ver su sonrisa, esa que me había dejado totalmente anonadado desde la primera vez que la vi, esa que había provocado en mi unos sentimientos tan confusos que aún no sé qué significan.

Mis ojos, los cuales habían cesado su labor de llorar al verle sentado en el parque, vuelven a emprenderla, esta vez con más fuerza si cabe. Y agradezco interiormente que no haya nadie para presenciarlo por la zona.

Nunca me había sentido tan mal en toda mi vida. Era la primera vez que una persona intentaba hacerse un hueco en mi corazón sin esperar nada a cambio o sin la intención de hacerme daño, de intentar construir el prototipo roto que soy hoy día.

Yo tenía sueños, esperanzas e ilusiones, como todo adolescente. Y me fueron siendo arrebatadas vilmente, una a una, dejando en su lugar brechas que aún no han cicatrizado y que van a provocar que, en un futuro no muy lejano, me desangre hasta morir. Aunque en este momento no me parece tan mala idea…

Sacudo la cabeza, despejando de mí esos escabrosos sentimientos. No puedo hacerlo. Debo intentar continuar. Aún me queda algo por lo que luchar, algo por lo que continuar con vida. Vicky.

Sí, si no fuera por mi hermana, no querría continuar con esta broma que ha resultado ser la vida. Y en el fondo, si no fuera por ella, no estaría aquí en estos momentos, compadeciéndome de mí mismo. Porque aquel 13 de marzo de hace 3 años, en el que el mundo se sentía demasiado pesado sobre mis hombros, y todo había dejado de tener sentido, ni siquiera el recuerdo de mi hermana palió esos sentimientos. Y lo intenté. Y por suerte o por desgracia, aún no lo sé, Vicky me encontró y consiguió mantenerme con vida.

Aunque en aquel momento no se lo agradecí, ahora mismo sí lo hago. ¿Qué haría ella sin mí? No puedo dejarla sola en esta mundo, y esta es la única misión que puedo cumplir.

Mientras me levanto, recojo la guitarra, me la cuelgo en el hombro y procedo a irme a casa.

Y es que nadie dijo que vivir fuera tan difícil.


Y esto es todo por ahora *se vuelve a esconder bajo la mesa*. No me odiéis please DDD:

Y, espero que os guste, aunque con la bomba que acaba de colgar Ariana no sé yo si esto está a la altura... LOL

Loveeee 333