Función doble, lectores, dos películas por un solo boleto; ah, no, ¿verdad?

Saludos a quienes se asomen por aquí, buen viernes, espero hayan tenido una linda semana. Muchas gracias por sus comentarios, InatZiggy-Stardust (me gusta que estas escenas te lleven conocimientos que tú no conocer), Tot12, Kumikoson4, Mel-Gothic de Cáncer, no todo podía ser tragedia por estos lares, pobre Dohko, siempre solito en esa cascada, pero bueno, tuvo unos momentos bastante agradables. Los pies loto dorado, se supone eran un signo de distinción, primero los adoptaron las mujeres de las esferas sociales altas, y luego las demás no se quisieron quedar atrás, aunque para ellas significaba más bien un impedimento, pues debían trabajar, no como las otras. Una práctica bastante bárbara, pero creo que a nuestro lindo Libra no le molestó nadita… Fabiola Brambila, bienvenida a esta historia-álbum fotográfico de nuevo. Pobre Alde y Masky, uno se entera de lo que vale la vida de algunos, el otro experimenta un "tanto para nada", y la desesperación de Saga, un sueño medio fumado, donde mata a Kanon o se suicida o todo en uno. Ahora temo su venganza, que aún no llega.

Aquí traigo la escena de Milo, creo que tampoco sufre demasiado, espero no amanecer como alfiletero, ¡auch!

Copyright a Kurumada por sus personajes. Buen provecho, pasen a leer.


Pensamientos

El guardián del octavo templo se recuerda arrodillado ante el Patriarca, desdeñando una misión poco importante, deshonrosa, incluso, para un caballero dorado: ir a ejecutar a unos caballeros de bronce. Es como pedirle a un león que aplaste a un montón de hormigas, dijo, cree que dijo ahora, mientras Hyoga intenta llegar a la parte trasera de la casa de Escorpión para alcanzar a sus compañeros camino de Sagitario.

Milo estaba junto a Aioria, de pie el caballero del quinto templo. Él sí aceptó encargarse de los rebeldes caballeros de bronce del Oriente. Cuando Leo se marchó, todavía parece oírlo, el Patriarca ordenó a tres caballeros de plata que lo siguieran, que se aseguraran de que el dorado cumpliría con su deber. Desconfianza; no importaba si el caballero deseaba lavar la honorabilidad de su hermano muerto, Aioros. No importaba, no importa, se dice Milo, pensando de nuevo en la máscara de ese hombre que de a poco ha ido perdiendo la confianza de varios de los habitantes del Santuario.

El Cisne interrumpe los pensamientos del escorpión dorado. No el propio caballero, sino sus huellas, el camino de sangre que va pintando en su afán de no rendirse a la muerte. ¿Por qué tan descomunal esfuerzo? Se trata de un puñado de traidores, ¿no?, de rebeldes al Santuario, de caballeros con una investidura del más bajo rango. ¿Y entonces? Tal vez… Se dice, interrumpiéndose por la idea que acaba de tener. ¿Si Athena está con ellos? ¿Si en realidad el traidor es quien se oculta detrás de esa máscara con los tonos de la noche en su superficie?

Milo alcanza a Hyoga, detiene la hemorragia que como una red se extiende por cada uno de los miembros del Cisne. El Escorpión ha decidido dejarlo pasar. Y mientras el alumno de su amigo Camus dirige sus pasos lentísimos hacia la salida, quien rechazara ir a aplastarlos antes de su arribo al Santuario lo observa con una sonrisa leve. Ese es el primer guerrero que recibe las quince Agujas Escarlata y no está ni muerto ni rogando por su vida. Seguro vale la pena, susurra Milo, dándole la espalda a la luz que desde atrás se derrama por su templo.


Próximo capítulo: Aioros.

El silencio densifica, el silencio densifica, el silencio densifica… La autora no puede esperar más y sale corriendo. Tiene una idea.