Ok! Hoy no me tocaba update pero me inspire! O.0 teheh además, déjenme advertirles que creo q este es el capi más largo hasta ahora o.0 además me costó mucho trabajo, así que lamento si esta mal...

Si, ya se que es contradictorio decir que me inspire y luego que me costó trabajo, pero es que me inspire con la parte de Francis, pero tuve q escribir y reescribir la parte de Alfred y Arthur una y otra vez DXX

Sin mas lata.. aquí va!


"Ah, pero que guapo soy ¡Soy la perfecta imagen de l'amour!"

Francis hablaba con su reflejo mientras se acomodaba un poco la ropa y daba forma a sus adorados rulos. No hace mucho había finalizado el 'Día de Integración de las Naciones Unidas'. Todo había resultado bien… pero ahora venía la mejor parte. Se terminó de arreglar, se echó un poco de su mejor y más caro perfume francés y salió de su habitación con destino directo a la habitación de Arthur. Había pensado que sería divertido acosarle un poco en la piscina… pero había demasiada gente y el bastardo emancipado come hamburguesas capitalista de Alfred estaba allí también. Así que -contra toda su voluntad- se había contenido. Lo cual había sido una lástima ya que Arthur se veía abrumadoramente sexy... todo mojado y dejando ver su escultural espalda bronceándose al sol mientras usaba ese hermoso bañador transparente. Ah, como amó ese bañador. ¡Un digno bañador francés! Honhonhon~ Ah, pero que ganas que tenía de lanzársele encima y reclamarlo en su nombre… pero con Alfred ahí no podía. Después de todo ellos dos se habían declarado guerra.

"Ah, ¡pero ya saben lo que dicen! Hacer el amour y no la guerra…" y eso era precisamente lo que él pensaba hacer.

Llegó al dormitorio de Arthur y tocó la puerta. Repitió esto varias veces hasta cansarse. Irritado, caminó un poco en círculos mientras pensaba. Era una lástima que Arthur no se encontrara ahí justo cuando él estaba tan dispuesto a compartirle todo su amour.

"Elizaveta, ¡ma cherie! ¿De casualidad has visto a mon petit Arthur?" preguntó a la húngara que pasaba por ahí.

"No... no desde la tarde. Pero ahora que lo mencionas tampoco he visto a Alfred…" De repente la húngara le guiñó un ojo pícaramente, "y tú sabes lo que eso significa…" Le dijo antes de marcharse.

Francis abrió los ojos de par en par. ¿Podría ser acaso...? ¡No, no, no! Era imposible que ese bastardo estuviera haciendo... es decir, ese maldito no podía ganarle a él, ¡al país de l'amour! Se mordió el labio con preocupación y corrió a la habitación de Alfred. Pegó la oreja a la puerta y escuchó. Nada. Ni gemidos ni nada que le indicara que se llevaba a cabo alguna actividad indigna ahí. Suspiró aliviado. Aunque… tal vez había demasiado silencio. Sí… era verdad. No había nadie en la habitación del americano. La preocupación lo invadió de nuevo. El único que podía reclamar a Anglaterre en su nombre era él y nadie más. Mucho menos un estúpido mastodonte capitalista derechista imperialista nacionalista marxista simplista taxista florista... y otras palabras terminadas en 'ista'. Salió corriendo y alcanzó a detenerse antes de estrellarse con cierto albino amigo de él.

"Ahh~ ¡Gilbert, mon ami! Me preguntaba si de casualidad has visto a Anglaterre… ¿hum?~" Siempre que lo veía se preguntaba como hacía el bastardo para seguir vivo aún sin territorio. No es que le molestara, después de todo Gilbert era uno de sus amigos más 'cercanos' (¡y vaya que eran cercanos!). Eso, y que estaba de-li-cio-so.

"¡Ja! Lo vi en la piscina cubriendo sus 'fish and chips'… ¡Kesesese!"

"Oh, ¡merci! Merci, Gilbert!" Dijo aliviado y sintiéndose francés nuevamente. Con paso firme y recuperando su natural aire seductor se acercó a la puerta que lo dirigía a la antinaturalmente grande piscina de Alfred. Volvió a arreglarse sus rulos y dio un paso hacia fuera... Pero se detuvo. Unas voces llegaron a sus oídos. Sí, la primera voz era definitivamente de Anglaterre, y la otra era….de… ¡de ese maldito cerdo capitalista! Pensó en salir corriendo e interrumpirlos, pero luego recordó que le había hecho creer a Arthur que le gustaba el bastardo de Alfred… ¡como si eso fuera posible! De todas formas lo había hecho con un motivo así que no se arrepentía. Además, cuando logró convertir sus voces en oraciones con sentido se dio cuenta de que podría sacar mucho beneficio de aquella conversación. Así que retrocedió y empezó a escuchar atento.

"Arthur... hola… ehm… Yo… quería hablar contigo…"

"¿Conmigo?" respondió Arthur mientras intentaba cruzar sus piernas y esconderse de la vista del americano "¿Que... q-qué querrías hablar tú conmigo, idiota? ¿Y además, de donde demonios saliste? P-pensé que estaba sólo, you bloody git..." ¿Por qué? ¿Por qué de toda la gente en esa casa tenía que ser el gringo a quien tuviera en frente?

"Eh pues… me gusta el agua… ¡jajaja…!" se llevó la mano a la cabeza y retiró la mirada. Era extraño y más difícil de lo que había creído. Aun estando ahí, en frente del británico, a solas, no podía decirle lo que sentía.

"I... can see that. Pero demonios, me estoy congelando. ¿Vas a decir lo que me querías decir o vamos a quedarnos mirándonos toda la noche como idiotas?"

"P-pues me preguntaba si… si…" Alfred se mordió la lengua. Tragó saliva. Respiró hondo. Todo lo que fuera necesario con tal de agarrar valor y pronunciar las siguientes palabras. "-... ¡sitegustaríahacerlaspacesconmigo!" No era una declaración de amor. Pero era un comienzo.

"¿Ah?" la nación británica se quedó es shock por unos segundos "¿Serás imbécil, Jones? ¡¿Por qué querría yo llevarme bien contigo, estúpido idiota?!"

"¡Porque te extraño!" soltó el más alto sin siquiera pensarlo.

"Eh… ¿qué acabas de decir?" Definitivamente había tragado demasiada agua con cloro. Sí, definitivamente. Galones y galones de cloro. "¿Acaso te atragantaste con tus estúpidas hamburguesas y ya no sabes lo que dices?" Parecía enojado, pero en el fondo estaba complacido. Muy, muy complacido.

"Es en serio, Arthur. Yo… yo te extraño…" Una súbita tristeza invadió los ojos de Alfred. Arthur se tranquilizó un poco.

"P-pero… pero si yo nunca me he ido..., git".

"Yo sé. A lo que me refiero es que extraño llevarnos bien. Como cuando era tu colonia. Como cuando podíamos pasar todo el tiempo juntos. Cuando no nos odiábamos…."

"Estúpido América, ¿qué dices?" miró un poco fastidiado al americano. Podía verlo, todo avergonzado y retraído… y de cierta forma se preguntaba… ¿como podría odiarlo? Era imposible. Simplemente así era. Alfred era tan perfecto… y se veía aún mejor sin esos estúpidos lentes que opacaban sus vibrantes ojos azules… "Yo no te odio…, tarado".

"¿No me odias?" la esperanza de repente inundó los ojitos de chihuahua del americano.

"Of course not. ¿Como podría odiarte…?" ahora era su turno de sentirse avergonzado y esquivar la mirada.

"¿Entonces aceptas hacer las paces conmigo, Arthur...?"

"Yes, yes... Whatever."

Alfred estaba feliz. Estaba eufórico de al fin haber acortado un poco la distancia que lo separaba de su amado inglés. Permanecieron un rato más en silencio... Hasta que oscureció completamente. Ambos lucían muy ruborizados.

"B-bueno, si eso era todo… mejor nos vamos ya, ¿no?" dijo el inglés con la esperanza de tener otro tema de conversación y al mismo tiempo salir de esa condenada agua. Ni en sus tiempos de pirata había permanecido tanto tiempo sumergido. Ya ni podía ni sentir sus dedos de pasita.

"¿Te acuerdas, Art… aquella vez en el puerto de Tortuga… cuando me enseñaste a nadar?" Alfred hizo total caso omiso a las palabras del inglés, y en cambio mencionó algo que hace tiempo quería mencionar.

El corazón de Arthur se detuvo en seco. Claro que se acordaba de ese día, ¿como iba a olvidarlo? ¿Sería posible que Alfred aun lo recordara también…? pero si él era sólo un niño… "Sí, claro que me acuerdo… Casi me matas de un susto cuando te caíste al agua y tú sin saber nadar… Tuve que lanzarme en tu rescate con ropa y todo…"

"Y de ahí me enseñaste a nadar… ¿recuerdas?"

"B-bueno… ¿que más podía hacer? No iba a volver a rescatarte si algo te pasaba…" Mentiroso. Y los dos lo sabían. En eso tiempo Arthur hubiera dado hasta su propia vida con tal de proteger a Alfred. El americano sólo rió. Recordaba que las cosas habían pasado de otro modo. Pero también sabía que Arthur no lo admitiría.

"Sí… por cierto, nunca te agradecí por eso… así que, gracias." sonrió el americano con una sonrisa radiante. Una sonrisa que envió electricidad por todos y cada uno de los terminales nerviosos de Arthur.

"No hay de que..." respondió tímidamente.

Los dos guardaron silencio y Alfred miró al inglés. Que hermosa imagen. Alfred se mordió los labios. ¿Qué podría ser mejor que tener a Arthur ahí, mojado y sin camisa, mientras la luz de la luna lo iluminaba y no estaba llamándolo bastardo capitalista, idiota emancipado, come hamburguesas o algo parecido? Arthur lucía totalmente perfecto. Y lo mejor es que lucía totalmente perfecto para Alfred y nadie más. Sonrió. No, no había nada que pudiera ser mejor que esto. ¿O si? Lo olvidaba. Sí había algo que podía ser mejor que esto. Una cita.

"Bueno, si eso todo, yo mejor me voy…" repitió el inglés, rompiendo el trance del americano, quien lo agarró del hombro antes de que este pudiera irse.

"¡NO, Arthur! ¡Espera…! Yo…" Malditos impulsos. No sabía que decir, Bueno, en realidad si, pero no se sentía capaz.

"¿Si...?" el inglés alzó una ceja, extrañado, y de cierta forma expectante.

"Pu..p-pues antes de que te vayas yo me preguntaba si…. Siii…" ok, Alfred, has llegado tan lejos que no te puedes trabar aquí o todo habrá sido en vano. Y eso sería... uhm... ¡Antiamericano! No podía arrepentirse ahora. Eso era lo que se repetía a sí mismo mientras sentía que su corazón se aceleraba más y más. Entonces respiró profundo y lo dijo. "Me preguntaba siii... quisierascenarconmigoestanoche." Okay, ya lo dijiste. No hay marcha atrás. Sentía que la mano que sujetaba a Arthur estaba a punto de comenzar a temblar igual que un Tejano en Chicago. Pero su mirada ya no era nerviosa ni avergonzada... Estaba decidido.

"Excuse me? ¿Cómo dijiste...?" Una vez más en la noche el corazón de nuestro amigo británico pareció acelerar su ritmo.

"Tú sabes, ya que nos llevamos bien pensé que sería bueno… para conocernos más…. hablar y esas cosas…." De cierta forma esperó un grito, una burla, algún comentario venenoso. Pero valía la pena intentar. Además, se quedó sorprendido cuando nada de eso sucedió.

"Sí, no veo por qué no. Después de todo no tengo nada mejor que hacer…"

"¿Aceptas..., de verdad?"

"S-sí… Pero que te quede claro que no lo hago por ti. No, ¡claro que no! Lo hago sólo porque tengo hambre y no tengo nada mejor que hacer, ¿si? Eso y que me siento generoso. Y con h-hambre. ¡Que ni se te ocurra pensar otra cosa!"

Alfred rió. Típico de Arthur. "¡Sí, sí! ¡Lo que tú digas, Iggy! ¡Nos vemos aquí en tres horas!" dijo el americano mientras salía corriendo feliz, como si de un sueño se tratara, y demasiado rápido como para escuchar las réplicas del inglés detrás de él.

Lo había conseguido.

"Bollocks, ¿quién demonios te crees, yankee? ¡Lo digo en serio! ¡No es como si quiera estar en tu presencia y que te quede en claro! ¡Y no me llames Iggy! Sabes que odio que me llamen así!" pero no había caso. Alfred estaba ya muy lejos y él seguía en el agua, luciendo una sonrisa que lo hacía lucir igual de estúpido que Feliciano. ¿Eh? ¿Sonrisa? ¿Por qué demonios estaba sonriendo? Sólo iba a comer con el estúpido yankee… emancipado come hamburguesas... Seguramente lo llevaria a un McDonald's o a Wendy's... Guacala. Muy confundido, y de alguna extraña manera, muy feliz, salió al fin del agua -después de ver que no hubiera nadie cerca- y se dirigió a su cuarto corriendo para alistarse para su cita de esa noche. ¿Cita? ¡Pero claro que no era una cita! Solo era una estúpida cena gratis. Nada más. Y solo iría porque no tenía nada mejor que hacer. Y porque era gratis. Y no, no estaba para nada emocionado ni nervioso. Para nada. Y pobre de quien dijera que sí.

O eso es lo que él quería creer.

"Así que Alfred se atrevió a pedirle una cita a Arthur, hmm... Vaya riesgo de su parte". Francis estaba sinceramente sorprendido. Eso era más de lo que esperaba de Alfred. La verdad nunca supuso que Alfred tomaría cartas en el asunto. Después de todo, comparado con él e Inglaterra, Alfred solo era un mocoso. No esperaba algo así de su parte. Sin embargo sonrió.

"Con qué en tres horas…¿hum? Honhonhon… No, Alfred, dudo que eso pase…" sonrió el francés mientras regresaba a su habitación. Alfred no era competencia para él. Ni siquiera un poco. Además, Francis tenía el plan perfecto para voltear todo aquello a su favor.


Que tal? Quedo bien? Sentí que necesitaba escribirlo porque desde aquí se ponen las cosas interesantes XDD

Además, he comenzado un nuevo fic (si, uno mas) estaba vez con el hermoso Gil como protagonista! Les advierto que es un angst! Pero me encantaría que lo leyeran! Para lo que les gusta ese genero o simplemente aman a Gil porfavor pasen y dejen un review!

s/7211797/1/Mi_nombre_es_Prussia

Sin mas que decir hasta la prxima! Espero les haya gustado y que esperen con ansias el próximo capi XDD

Review? :3

Ja ne!