Hey! Lamento la demora, ya no puedo usar la compu tan tarde, hay visitas en casa, monografías y etc etc!
Se que el capi no es muy largo, pero es un capi!
Espero lo disfruten y no se pierdan, creo que esta algo confuso… Disculpen los errores y si parece apresurado XD
Oh bien! En todo caso, disfruten!
"Ahh… Pobre e ingenuo Alfred F. Jones… Tan confiado y seguro de ti mismo, crees que me he olvidado de mi objetivo… honhonhon~, Pero no, sólo te he dado un poco de ventaja… porque al final tú y yo sabemos quién va a ganar… Y créeme que no vas a ser tú. Por algo me llaman el país de l'amour~, y yo, a diferencia de ti… tengo mucha más experiencia…" Una diabólica sonrisa recorrió los labios del francés mientras bajaba la escalera. Al final del pasillo encontró lo que buscaba. Un joven espécimen de cabellos rubios y ojos violeta. Perfecto.
"Oh, Matth, ¡mon petit! Te estaba buscando…"
"¿Eh? ¿A mí...?" el canadiense miró con pavor al francés. Su corazón se detuvo en seco al verlo. Retrocedió unos pasos, intimidado por su sonrisa y presencia.
"Necesito que me hagas un favor, ¡honhonhon!" Esto iba a ser fácil. Bien sabia que el canadiense era muy fácil de manipular. Además, Francis conocía su pequeño secreto… y pensaba usarlo a su favor.
"¿Y-yo…?"
"Oui, oui." sonrió aún más mientras se acercaba peligrosamente, susurrando en su oído: "Ahora, ecoute-moi, mon cherri. Esto es lo que debes hacer…"
Alfred Jones se daba los últimos toques en su habitación. Ropa, perfume, aliento, sonrisa, spray. Todo. Se miró en el espejo y se acomodó los lentes. Oh si, un héroe debía lucir perfecto para una cita. Y… y no cualquier cita. Esta era especial. Era una cita con Arthur. Tragó saliva, de repente empezando a sudar frio ¿ Y si algo salía mal? ¿Y si Arthur no iba? ¿O si no tenían de que hablar? ¿O si Alfred regaba toda la comida mientras hablaba? ¿O si…? ¿O si...?. Pánico. Un millón de ideas catastróficas cruzaban su mente. Cada una peor que la otra.
Se volvió a mirar en el espejo. Lucía bien… o al menos aceptablemente bien. Okay. Lucía decente. Sacudió su cabeza vigorosamente. Estaba decidido. Nada arruinaría su noche. Sonrió con esa sonrisa suya y salió corriendo con 20 minutos de adelanto. No se permitiría llegar tarde esta vez.
Mientras tanto el inglés también se arreglaba. Pero... ¿Qué mierda? ¿Por qué le prestaba tanta importancia a esto? No es como si fuera importante. En verdad no le interesaba, solo iba porque… pues, porque un caballero jamás rechaza una invitación formal. ¡Eso! ¿Qué tipo de caballero sería si rechazase a su anfitrión? Ese era el motivo, ningún otro, claro estaba.
"Alfred…" Se encontró murmurando a si mismo. Entonces golpeó su frente repetidas veces contra la pared. ¿Por qué mencionaba el nombre de ese idiota de manera tan melosa, altisonante y cursi? Se dio a sí mismo una cachetada para reaccionar. Idiota. No era la gran cosa, sólo era una cena. No es como si fuera una cita… ¿cita? De repente sus mejillas se tornaron escarlata. "¿U-una cita…? ¡Jajaja! Arthur… ¡pero que idiota eres! Jaja… Sabes que eso nunca pasaría…" Arthur hablaba en voz alta mientras se arreglaba la corbata (no podía venir a menos su reputación de caballero). Simplemente no podía ser una cita. Alfred nunca le pediría algo así. Alfred nunca le pediría una cita. Por supuesto que no.
'Por mucho que yo quiera, eso nunca pasará…' fue el último pensamiento que pasó por su mente mientras rápidamente salía de su habitación. Miró su reloj. Quince minutos antes de las 10. Sonrió. Un británico jamás llegaba tarde.
Bajo las escaleras y atravesó el corredor. Al abrir las puertas que daban al patio trasero, el viento helado de la noche le golpeó la cara. Brrr, que frio. Caminó hasta el lugar adecuado y se sentó. La luna brillaba hermosamente y se reflejaba sobre la piscina del americano. Era una noche muy apacible.
Como el impaciente inglés que era, volvió a mirar su reloj. Diez y cinco. Maldito. Cinco minutos de atraso era imperdonable, ¡una falta de respeto! ¿que acaso Alfed creía que podía jugar con el? Pero... se trataba de Alfred, recordó, así que estaba bien.
"¿Arthur…?" Una voz rompió el silencio. El aludido alzó la mirada, encontrándose con una familiar silueta. Cabello rubio, un ridículo mechón anti gravedad y unos lentes que reflejaban la luz de la luna. Alfred.
"A la hora que te dignas a parecer, Alfred," dijo mientras se levantaba y trataba ocultar su sonrisa. ¿Sonrisa? "No tengo toda la noche…" Esperó que Alfred contestará vigorosamente como siempre, pero le respondió casi en un murmullo.
"Lo siento, Arthur. Sólo vine a decir que no podremos salir hoy. Tengo… surgió un problema,"
Arthur sintió una extraña sensación de decepción en su pecho. Caminó unos pasos hacia Alfred, quien le hablaba desde bastante lejos y parecía bastante nervioso. Debía ser algo grave. "¿Qué..? ¿Pasó algo malo, Alfred?" lo miró con preocupación. Alfred sólo miró al suelo.
"No es nada. Es sólo… algo que debo atender. Lo siento, Arthur."
¿Arthur…? Alfred nunca lo llamaba Arthu a no se que algo serio sucediera. Algo no estaba bien. ¿Qué podía haber pasado tan malo para poner así al americano? Y más aún, ¿qué podría haber pasado tan importante como para cancelar su cita?
"Si es así… ¿no... no deseas que te ayude?" sugirió el inglés, aferrándose a sus últimas esperanzas.
"¡Non! Es decir… ¡Son cosas de héroe, jajaja!" la voz de Alfred se escuchaba apagada, fingida, diferente. A Arthur hasta le costaba escucharla desde tan lejos. "Mejor regresa ya. Hace frío," Y sin más, el 'héroe' se dio media vuelta y se fue, dejando a un desconcertado Arthur solo a mitad de la noche. "What the hell?" Fue lo que dijo el cejón mientras trataba de entender lo recién sucedido y se desarreglaba el cabello.
"Muy bien mi petit, Matth. Ahora la segunda parte, ¿oui?" dijo el francés muy satisfecho de si mismo.
"Eh…sí, sí, Francis" rápidamente el canadiense sacó su celular y marcó un numero bastante conocido. 123-the-hero, o 1238534376, el número de Alfred. Sonó varias veces hasta que su hermano respondió.
"Yoooo, ¡Marty! ¿Qué sucede, bro?"
"Ehm… me encontré con Arthur hace un rato. Dijo que ustedes tenían una cita pero que lo había pensado mejor y que no desea ir... También djo que desearía decir que lo siente pero que en verdad no lo siente…"
"…"
"¿Bro…?"
"Hahaha, ¡Sí! ¡Aquí estoy! Jajajaja, gracias Max, ¡pero no importa! ¡Si lo ves dile que a mí tampoco me importa y que por mi se puede ir al carajo cuando quiera! Eso y que... ¡que coma tierra!" Alfred colgó la llamada enojado y con lágrimas en los ojos.
"¿Seguro que esto está bien..., Francis?" dijo el joven canadiense mirando al francés.
"Oui, mon cherri. ¿No confías en mí?" Con su mano le secó unas cuantas lágrimas de culpabilidad al canadiense, "Sólo así podremos estar juntos, ¿…oui?" Y lo besó.
Matt se paralizó al sentir los cálidos labios del francés contra los suyos y cerró los ojos. El francés lo atrajo hacia su cuerpo, y Matth se dejó llevar, incapaz de resistirse... aunque no deseaba resistirse tampoco. Se sentía maravilloso. Era lo que siempre había soñado… pero por algún motivo se sentía… falso. Hipócrita. Sin embargo poco le importó eso y lo abrazó delicadamente, esperando que nunca se fuera de su lado, deseando que esa sensación que lo embriagaba se quedara con él para siempre. Pero eso no era posible. Al menos no con Francis.
El francés rompió el beso de repente, dejando al canadiense avergonzado y enrojecido, pidiendo más pero sin atreverse a decirlo. Francis estiro su ropa sintiéndose igual que siempre: satisfecho. Sabía que Matth sólo era una pieza en su rompecabezas, un peón en su juego. Y había sido uno bastante servicial, por cierto.
"Ah… Mi Matth, mon amour~ Lo siento tanto pero… tengo... asuntos que atender… Tú entiendes, ¿oui?" Lo tomó y lo besó antes de irse. Tantas veces ya le había hecho los mismo... En noches solitarias, en el suelo y en la cama... entre llantos y promesas. Todo estaba calculado.
El francés se marchó, dejando a Matthew encogido en su cama; sus ojos azules lloraban. ¿Azules? Oh, sí. Con cuidado se retiró los lentes de contacto y sollozó. Alfred y él eran extremadamente parecidos... y eso le producía asco.
El canadiense sonrió levemente tocándose los labios. En el fondo sabía que era una mentira, un espejismo del despierto... pero no podía evitar disfrutarlo.
Mientras tanto, Francis caminaba, decididamente, con aire majestuoso y una sonrisa en su rostro. Cuando llegó a su destino sonrió aún más.
"Esta noche vas a ser mío… Arthur." Y tocó la puerta.
Oh bueno, fue demasiado crack, no? no se como describirlo... drama?
Por favor no me maten TT_TT prometo mejorar XDD
El próximo será mejor° ya la trama esta en mi cabezita jejej y espero hacerlo mas largo…
Review…? :3
Ps: please pasense por mi nueva fic latin!hetalia! con un poco de spamano y parejas varias, es histórico XDD se llama Memorias del Jefe España XDD denle una oportunidad, si?
s/7250218/1/Memorias_del_Jefe_Espana
