Ars, un día de retraso… Gomene! Tuve cosas que hacer e_é déjenme decirles que ayer tuve que sustentar mi monografí ay fallé épicamente u.u por otra parte esta semana es mi ultima d clases antes d los exámenes y toda la cosa que hay que hacer para graduarse TAT me entra la nostalgia u.u aunque ya deseo no madrugar, hell yeah! La cosa es que se vienen los exámenes .-. asi que no me prometo nada sobre mis updates, podría ser semanales, como mensuales, dependiendo u.u
Ahora, el capi nwn
El joven inglés abrió los ojos. Lentamente comenzó a distinguir su alrededor. En frente suyo había figuras borrosas, vestidas de blanco…aunque no podía verles el rostro. Encima de él había una luz muy potente que lo cegaba, y el aire olía limpio y desinfectado, con un ligero toque metálico. Escuchaba también un pequeño sonido que no logro distinguir, algo como un 'beep'. Intentó mover sus dedos, pero no hubo respuesta. Intentó preguntar dónde estaba pero sus labios no se movían. Su cuerpo se sentía anestesiado. ¿Es esto el… cielo? Pensó. Pero su mente estaba demasiado nublada, y pronto cerró los ojos de nuevo.
El doctor alzó la mirada, los latidos del paciente de ojos verdes habían aumentado. Se acercó a él y lo examinó, sus pupilas estaban dilatadas, pero parecieron responder bien a la luz. No habló, aunque probablemente era por el efecto de los sedantes, y luego volvió a cerrar los ojos.
El inglés estaba en una camilla, sangre en toda su ropa, pero sus heridas en su mayoría ya habían sido vendadas. Tenía la cabeza envuelta, así como sus brazos y torso. Tenía rasmillones y cortes más superficiales en todos lados, sobre todo en la espalda, que era la parte que había impactado contra el vidrio del automóvil. Le habían cogido puntos en donde los cortes eran más profundos. En su mano tenía un suero, el cual goteaba sangre hacia su torrente sanguíneo, pues en el trayecto había perdido demasiada sangre y estaba pálido. Tenía que recuperar lo perdido. Una máquina controlaba su respiración y otra sus latidos, manteniendo sus signos vitales estables.
El doctor mordió la punta de su pluma como siempre hacía cuando estaba nervioso, pero prefiero no pensar mucho en aquello. Si las cosas iban bien, podría a la noche traspasarlo a otra sala. Si es que todo iba bien.
El inglés abrió los ojos por segunda vez., y una sola palabra escapó de sus labios.
"'¿A…alfred?"
Este no podía ser el cielo, pensó. Porque si lo fuera estaría Alfred allí, sonriendo para él de esa manera única que él tiene… como un mocoso idiota y arrogante. De todo corazón deseo verlo, aunque pudo ser tan sólo la anestesia.
"!Lovino!" al fin el español logró agarrarlo de la muñeca. "¿Me vas a decir que te ocurre?"
El italiano ya no ocultaba más sus lágrimas y entre sollozos apartó su brazo. "Tú… me hiciste esto, bastardo."
"¿Yo?"
"Sí, tú, ¡maldita rata de alcantarilla!"
"Cuida tu vocabulario, amor…"
"Tss…¿amor? Con qué así lograste todo esto… llamándome amor."
"Lovino…"
El español lo miraba confundido, y el italiano ya había tenido suficiente. ¿Cómo se había logrado enamorar de ese despistado y estúpido español el primer lugar? Seguramente fue aquel día que se cayó de la cama y se golpeó muy, MUY fuerte la cabeza. Eso es, tuvo que estar mal de la cabeza, porque en circunstancias normales el jamás, y valga la aclaración, JAMÁS, se hubiera enamorado de ese maldito y sexy español.
"Estoy embarazado…" bajó la cabeza, siendo su voz ahogada por su llanto.
"¿Cómo dices...?"
Y el Vesubio explotó.
"!Que estoy embarazado! ¿O es qué no sabes qué es eso? Tú….!Maldición! Tú me hiciste esto, ¡Tú, maldito, maldito, maldito, maldito, maldito, maldito, MALDITO! Sabía que sólo eras una mala excusa de ser humano… yo… yo, Lovino Vargas.. ¿embarazado? ¿de ti? ¡Joder! Soy un hombre… soy un hombre, bien hombre y macho, ¿capisci? ¡No tengo tiempo de andar por ahí cambiando pañales y dando de comer a un mocoso! ¡Sólo porque no podías aguantarte de… m-meterme tu…cosa, maledizione! ¿Sabías que las naciones pueden quedar embarazadas? ¡Yo peor! Eres un imbécil y te odio, te odio por ser tan sexy, ardiente, y buen amante, te odio, te odio te odio! ¡y más que nada te odio por haberme hecho todo esto! ¡Imbécil!¡Así que hazle un favor al mundo y muérete de una vez, por un demonio!"
Al final de su discurso, Lovino estaba de rodillas en el suelo, cansado de los repetitivos golpes contra el español; el español estaba petrificado, y todas las miradas estaban en ellos.
"¿Es qué nunca han visto a un hombre reclamarle a su novio de su embarazo..? ¡Despejen, maldición!" Con lo último de sus fuerzas, y a pesar de ser un hombre embarazado, llorando de rodillas en el piso, Lovino le echó una mirada asesina a todos los presentes, una de esas miradas que harían a Iván orinarse en sus pantalones.
Una vez lo dejaron solos, los sollozos de Lovino se escucharon más fuertes.
"!Francis!" llamó el canadiense mientras el francés tambaleaba, agarrándose de la pared y cayéndose cada tres pasos.
"Ah, cherri, ¡Que suerte que se toparan nuestros caminos! ¡Toda una dicha, un honor, una ocasión!"
"Estas drogado, Francis…"
"¿Drogado yo, cherri? Ohoho, por supuesto! Drogado de amooour…~" Y se fue de bruces al suelo.
"!Francis!"
Y esto es lo que sucede cuando dejan a un francés a su suerte después de tomarse medio frasco de tranquilizantes. Matthew lo había encontrado tirado en el suelo a pocos metros de donde Antonio lo había dejado.
"Entonces…" comenzó dubitativo el canadiense, después de lograr levantar al francés del piso, intentando romper el silencio. "¿por qué estás aquí?"
El francés se encogió de hombros. "Je ne sais pas…¿para repartir amour?"
Sí, de 'eso' se había enamorado. Suspiró.
"Supongo que no hay caso en seguirte preguntando hasta que se te pase el efecto de lo que sea que hayas tomado…"
Pero el francés no lo estaba escuchando. "Esos son los labios más hermosos que he visto en años…"
"¿Eh?" sus mejillas adquirieron un color carmesí de inmediato.
"Quiero besarte." Y antes de que pudiera reclamar, tenía los labios de Francis, suaves, cálidos, perfectos, sobre los suyos. Cerró los ojos, sin importarle estar en la sala de espera de un hospital, y se dejó llevar por el beso.
O eso hubiera deseado, de no ser por el griterío que se escuchó desde la otra esquina.
"Tú me hiciste esto, ¡Tú, maldito, maldito, maldito, maldito, maldito, maldito, MALDITO! ¡Sabía que sólo eras una mala excusa de ser humano!"
"¿Lovino?"
"¿Y…? ¿Te vas a quedar ahí toda la noche o que…? Ya hiciste lo tuyo, ahora lárgate…¿sí? Ve a ver a quien más embarazas y luego dejas abandonado…"
Un fuerte par de brazos rodearon a Lovino. "¿Per che…?"
"Lovino…, mi amor, eres un tonto…" el español beso suavemente sus cabellos, mientras con su abrazo inmovilizaba los fallidos intentos del italiano de salir corriendo o golpearlo, o tal vez golpearlo y salir corriendo. Lo sostuvo un rato más entre sus brazos, hasta que Lovino dejó de oponer resistencia.
"Sólo suéltame…, bastardo."
"Lovi…"
" Entiendo que… ya no quieras verme, así que…"
"Lovi…"
" No lo hagas más difícil de lo que ya es."
"!Lovi!" esta vez el español lo zarandeó con fuerza. "No me voy a ir, ¿okay? Segundo… No te voy a soltar tampoco, y tercero… me hare responsable… ¿si?" el italiano abrió los ojos de par en par.
"Tss… no juegues conmigo. Ya hiciste bastante."
"!Pero es verdad! Oh, Lovi…. ¡Tú sabes cuánto amo a los niños!"
"¿Cómo un maldito pedófilo?"
El español sólo rio sin caer en cuenta en lo más mínimo del comentario del menor. "¿Es que no lo entiendes? ¡Vamos a ser padres! ¡Fusosososo! ¡Oh, soy tan feliz, Lovi! Ya vas a ver, me quedare contigo, y nos casaremos, y tendremos muchos niños, y compraremos una casa, y cuidaremos a los niños, y harás la comida, y los llevaremos a la escuela, y te llamaran "mami Lovi! Y…"
Paff. Otra bofetada.
"Deja de decir incohrerencias… ¡No soy la mami de nadie! Y mucho menos si tú eres p-papi Antonio. ¿Tanto te gustan los niños? Maldito enfermo desviado. ¡No los dejaré cerca de ti! ¡Ni me casaré contigo mucho menos!"
"Te amo." y calló a su italiano con un beso.
Y aunque no lo demostrará, Lovino había estado escondiendo una sonrisa desde que Antonio lo había abrazado.
"Sólo dime que te quedarás cerca, maldito bastardo…"
"Siempre."
"Más te vale, idiota."
"Birdie, birdie, ¿dónde estás? Me pregunto que seras…" cuando ves a Gilbert cantando "Twinkle, twinkle, Little star" versión Birdie, sabes que ya no hay esperanzas.
Era la tercera vez que recorría el mismo piso, y nada. Tss… incluso le había preguntado a los médicos… Montón de incompetentes. A lo mejor ya ni siquiera estaba ahí… después de todo no era tan grave… "Y yo como imbécil buscándolo…" bostezó y decidió volver a planta baja. Ya había luz de día. Gruñó frustrado al notar que ya había amanecido y no sabía nada del rubio "¡El maravilloso yo no puede perder su tiempo!" Metió las manos en sus bolsillos y encendió un cigarro.
"Lo siento, no puede…-"
"Púdrase."
En la cafetería no lo dejaron pasar. Extraño. Pero bueno, total eran ellos los que se perdían de su genial presencia. No es como si él necesitara de su puerca comida. Se dio media vuelta ¿Dónde estarían Antonio y Francis? Tal vez a estas alturas ya hubiera contraído matrimonio con la mesa… Interesante.
Se sentó de forma totalmente genial mientras fumaba su cigarro y miraba de mala manera a todos los que pasaban. Tss… estaba aburrido. Lo único que tenía para distraerse era una horrible novela de gente besándose… esperen… ¿novela? Miró la hora en el reloj de pared ¿Qué clase de enfermo ve una novela a las 7 am? De seguro alguien sin nada que hacer.
Se cruzó de piernas, considerando seriamente si debía irse ya o intentar tocar con su lengua la punta de su nariz. La segunda opción se oía más interesante.
Necesitaba encontrar una distracción, ahora.
"Tú me hiciste esto, ¡Tú, maldito, maldito, maldito, maldito, maldito, maldito, MALDITO! Sabía que sólo eras una mala excusa de ser humano!"
Qué eficaz. Se paró y, como todos los demás, fue a ver qué ocurría. Seguramente algo mejor que pasar media mañana estirando su lengua hasta límites desconocidos.
Alfred F. Jones, si no lo conoces, déjenme decirles que él es uno de esos hombres que consiguen lo que quieren. Y justo ahora se encontraba en frente de Arthur, sosteniendo su mano, mirándolo dormir. Pero el inglés abrió los ojos. El americano contuvo la respiración.
"¿Alfred?"
"Arthur…"
El inglés extendió su mano temblorosamente hasta tocar la mejilla del americano y sonreír.
"I… love you, Alfred…"
Y volvió a caer inconsciente.
Para ustedes mucho drama amour, y algo de fail intento de comedia! (?) Aunque les puedo prometer que habrá final feliz, si? Aun no m decido si Prucan o Frana, creo que simplemente habrá que ver como fluye la historia, que por cierto pasara los 20 capis y espero que llegue a los 30! Que dicen?
Los amoooo~
Bye nwn Al review más bonito le escribiré un oneshot! (¿)
