Holi! :Dok, ok u.u sé que no he traido update en mucho tiempo D: pero para ser honesta he estado muy ocupada D: mi abuelita estuvo hospitalizada y murió recientemente. También estoy en exámenes finales a punto d graduarme u.u no es q kiera excusarme pero solo espero les guste el capi y q no me odien D: Aunque soy una fanUSUK, estoy divirtiéndome mucho escribiendo este mpreg aunque spamano no sea de mis parejas favoritas XD

Asi que, disfruten!


"Lo sentimos, señor. No puede quedarse más."

"!P-pero!"

"Sin peros."

"Aww... c'mon!"

"!El paciente necesita descansar!."

"!Pero si soy los Estados Unidos de América! ¡Él me necesita!"

"Ah… ¿con que usted es el loco que se cree nación?" Dos pares de fuertes manos agarraron a Alfred F. Jones, sacándolo en peso de la sala de terapia intensiva, donde actualmente se encontraba inconsciente cierto rubio de ojos verdes y pobladas cejas. Arthur Kirkland.

"No me creo, ¡lo soy!"

"Sí…claro…"

"!Podría demandarlos por esto!"

"!Fuera!"

"!No recibirán sueldo!"

Paff. Portazo en la cara.

"¿Quién mierda se creen estos incompetentes…?" Con andar pesado y una puerta cerrada en la nariz, Alfred dió media vuelta y suspiró. Todo esto debía ser una broma de mal gusto, ¿verdad? Se pasó una mano por el cabello y empezó a caminar.

"I love you…, Alfred."

Cierto. Arthur había dicho… ¿había dicho que lo… amaba? Sí…!Sí!

"Oh my fackin' god!" El americano gritó de emoción y se apoyó rápidamente en una silla. ¿Podría ser posible…? Se alborotó el cabello, completamente eufórico. Era cierto. Arthur…Kirkland, el cejotas, había dicho que lo amaba… ¡a él! ¿podría ser posible tanta felicidad? "Of course, ahahahah!"

"!ME AMA!" sin poder contener su emoción, Alfred dio giros concéntricos sobre sus pies, saltando por toda la sala, bailando con los percheros e incluso haciendo una pequeña danza al estilo 'Funky Town' y patinando en las baldosas.. "!Me ama, me amaaa….! Ahahahah! ¡Me ama a mi, y no a ustedes, ahaha!" Y Alfred se veía tan irremediablemente gay que ponis de color y arcoíris rosa empezaron a formar una misteriosa e inexplicable aura a su alrededor. No es broma.

Posiblemente se tuviera que redefinir la palabra 'gay' después de todo este desfilede homosexualidad.

"Ahahahaha! Arthur Kirkland me ama, aahahaha! ¡Me ama!" corrió a toda velocidad, tomando a la primera enfermera que se topó en el camino y besando sonoramente su mejilla. "Muuuuack! Ahahah! ¡Me ama! ¡A mi! ¿Puede creerlo? "

"S-suélteme, ¡Violador!"

Y Alfred era feliz. Aunque felicidad era decir poco. Estaba con la sonrisa más amplia que podía ofrecer, y no sabía que hacer con tanta emoción, felicidad, euforia, energía. Era… todo aquello que alguna vez había soñado. Era todo.

Se imaginaba… Oh God… la pregunta sería ¿Qué NO se imaginaba?. Se imaginaba con Arthur… cogidos de la mano, en algún lugar tranquilo y relajado, romántico. Se imaginaba la textura de sus manos, lo suave de su toque, lo… provocativo de sus labios. Se imaginaba inclinándose con deseo…hacia aquellos labios pálidos que tanto llamaban su atención, que tanto aparecían en su sueños y en su mente… aquellos labios que hace tanto tiempo había deseado poseer. Se imaginaba, rozando esos labios, sintiendo ambas respiraciones confundirse en una. Prácticamente podía sentir a Arthur temblando ligeramente, deseoso también de aquel beso. Ligeramente sonrojado. Luego se imaginaba besando sus labios, saboreándolos, acariciándolos, poseyéndolos. Seguro serían suaves y delicados… y dulces. Extremadamente dulces, como siempre los había imaginado.

Luego se imaginaba sus manos en su cuerpo, tocándolo, recorriéndolo. Conociéndolo. Y su cabello… sus manos enredándose en su cabello… y ese aroma que tanto lo embriagaba. Tan solo pensar en aquello… todo le parecía demasiado perfecto. Demasiado irreal. Demasiado… simplemente demasiado.

"Holly mother of god…" resopló el americano aun sin poder creérselo.

"!Violador! ¡pervertido! ¡Asesino! ¡Suélteme! ¡Auxilio!"

"!Me ama, ahaha!"

"!Auxilio, me quiere violar!"

"¿Eh?" …Y aun sostenía a la enfermera en sus brazos. "Ah, ¡lo siento! Señora, no se espante, yo solo..."

"!Me vioooolaaaaa….!"

"No es verdad!"


"Ugh. Bastardo. Suéltame. Puedo caminar solo, ¿sabes?"

"!Pero no quiero que te pase nada malo, Lovi."

"Que tú seas tan estúpido que no puedas caminar y comer tomates al mismo tiempo no quiere decir que yo también necesite ayuda para caminar, imbécil."

"¿Y si te caes?"

"!No soy una puta muñeca de trapo! Creo que puedo darme un tropezón sin romperme un hueso ¡maldición!"

"Pero cargas a mis hijo ahí adentro, amor."

"Tsss…"

El italiano caminaba con el ceño fruncido mientras buscaban el consultorio del doctor quien le había diagnosticado su… estado. Aun le costaba tan solo pensarlo. Y… miró al español de reojo, sonriente… con esa cara de idiota feliz sosteniendo su mano. Sí, ese iba a ser el... p-padre de sus hijos. Facepalm. ¿Cómo pudo ser tan descuidadamente estúpido?

"Suéltame la mano… Nos están mirando…"

"¿Qué tiene de malo si eres mi novio?"

"Que estamos en un lugar público, imbécil." El italiano codeó con fuerzas sus costillas, mandándolo a estrellar contra la pared.

"Vas a ser una mamá muy amable, Lovino…" ironizó el español quejándose de dolor.

Ser madre… esa frase… Ya no lo podía aguantar.

"!A la puta con ser madre! ¡N-ni si quiera quiero a esos mocosos! ¡Y tú deja de joderme la vida recordándomelo! ¡Solo quiero que vayas donde el maldito doctor y le preguntes si esta seguro o si puedo quitármelos de una buena vez!"

"Eso-no-se-hace, bitte." Un par de manos blancas agarró a Lovino de los hombros de repente, zarandeándolo con levedad.

"¿Escuche bien, Antonio? ¿Vas a traer mocosos al mundo?" con una sonrisa socarrona el albino palmeó la espalda del español, sin soltar los hombros de Lovino.

"!Lo que me faltaba! El hermano del macho patata diciéndome que hacer. Ugh. ¡Idiota!" Lovino frunció el ceño, quitándose la mano de encima, mal genio.

"Ajaja…" rió Antonio, pasando un brazo alrededor de Lovino. "No lo tomes mucho en cuenta, Gil. Deben ser los cambios hormonales…"

"!Cambios hormonales mi trasero! ¿Y tu qué mierda haces aquí, bastardo?"

Gilbert alzó una ceja. "¿Bastardo, dijiste? Kesesese, eres un muchacho demasiado atrevido, Lovino, ojala la maternidad te haga cambiar." Comentó el prusiano desordenándole los cabellos al italiano, quien apartó la mano con un gruñido "Y ya que lo preguntas, vine siguiendo aquel escandalo que se escuchó en todo el edificio." Sonrió ampliamente metiendo sus manos en los bolsillos de su pantalón. "¿Escuchaste? Tal vez esto te recuerde…" aclaró su garganta y puso una voz fingidamente aguda "Era algo asi como…'Maldito, maldito, maldito, maldito!' ¿Te suena?"

"!Eres un pobre hijo de puta!"

"Oh…! ¡ese era Lovi!" acotó Antonio muy emocionado "Amor, ¿te he dicho ya que gritas muy fuerte?" Y así es como Antonio comenzaba el día a punta de golpes. "Auch…."

El albino rio escandalosamente y dio una fuerte palmada al español. "Se nota quien lleva los pantalones en esto, amigo."

El italiano se cruzó de brazos.

"Por cierto, vine con Birdie. Le dieron tremenda paliza. ¿Lo han visto?"

"No, y no me importa."

"!Lovino!"

Gilbert observó en silencio como la pareja discutía de la forma más usual del mundo, tan usual que incluso era aburrido. Bostezó y miró la hora. Las siete de la mañana en punto. Posiblemente ya era hora de dormir. Se estiró como un gato y quedó mirando unas buenas piernas que había por allí… sí… que ricas piernas.

Para cuando dejó de babear por las sexis piernas de la enfermera, Antonio y Lovino seguían discutiendo.

"Y tú eres una pobre excusa de ser humano! ¡Animal!"

"Y tú eres la persona que más amo en este mundo, Lovino..."

"B-bastardo.." alcanzó a susurrar el italiano mientras el español lo cogía cómodamente en sus brazos y besaba sus labios con su ternura. Siempre terminaban igual.

"Okay, okay, okay! ¡Terminó el momento cursi! Hora de hacer cosas mas importantes." Gritó a voz en cuello el albino mientras se ponía en el medio de ambos, sonriendo ampliamente como la asombrosa persona que era. "O sea… ¡hora de que él asombroso yo les invite algo!. Eso sí, ustedes pagan, el maravilloso yo es demasiado genial como para pagar por su comida. ¡kesesese!"


Alfred estaba tumbado boca arriba en una camilla. Una loca enfermera lo había pillado y lo había enviado de vuelta su habitación. Ugh.

"I feel fiiineeeee….!"gritó por quinta ocasión el rubio al verse inútilmente estancado en una cama con un montón de sueros raros colgando de su mano. "Estoy biiieeeen. Ahhh! Voy a enloquecer, ¡denme el alta! ¡Les exijo!"

"Está desvariando. Probablemente deberíamos tenerlo una semana más."

"But I'm fiineeeee..!"

Frustración. El americano dejó caer su brazo derecho sobre sus ojos mientras esperaba la primera oportunidad en la que pudiera escapar. Es decir, ¿cómo rayos podía star él ahí cuando Arthur estaba mucho peor y a sólo unos cuantos metros? ¡unos cuantos metros! Era desesperante. Sobretodo después de… saber que él lo amaba. Sólo de pensarlo no lo podía creer.

Aunque…

"Está muy sedado. El diría cualquier cosa en ese estado."

Las palabras del doctor justo después de la declaración aun retumbaban en su cabeza. ¿Sedado? ¿Podría ser? Y si después de todo… si después de todo Arthur no lo amaba….!Ahh! n-no… no debía ni pensar en eso. Tenía ganas de ir en ese mismo instante y aclarar todo, aunque claro, seguramente seguiría inconsciente. Ugh. ¡Qué desesperante! Se alborotó el cabello y se dio repetidos golpes con la almohada, esperando provocarse algún tipo de traumatismo o hemorragia interna y que lo mandaran a cuidados intensivos a él también. ¿Por qué fuck se había interpuesto Arthur entre él y el camión?

I love you…, Alfred.

Sí, claro. Esa era una respuesta. ¡Aun así! Alfred se sentía culpable de todas y cada una de las heridas de su amado y sexy británico. Después de todo nada de esto habría pasado si él… si tan sólo el… no hubiera actuado tan inmaduramente al salir huyendo de aquel lugar… Si tan sólo hubiera pedido una explicación o algo en vez de salir corriendo…

¡No! Golpeó la almohada con fuerza. ¡Claro que no! ¡La culpa no era de él! ¡Seguramente era de la maldita rana de mierda! ¡ESO! ¡Seguro Francis está detrás de todo esto! ¡Sí! Así que después de todo él no tenía la culpa de nada… B-bueno.. sólo un poco, ¡Pero definitivamente no era su entera culpa! ¿o si? ¡No, claro que no, ahahaha! De seguro fue la rana… Casi podía imaginárlo intentando… abusar de su amado anglocejón. ¡Ay, que cuando lo viera! ¡Le partiría la horrenda cara de rana en dos!

Y hablando del rey de Roma…

"Hola… B-brother…" cierto canadiense de ojos liliáceos llegó por la puerta, arrastrando lo que parecía algún tipo de extraño y feo muñeco de trapo. ¿O podría ser…?

"¿France?"


La luz era cegadora, los ojos que lo observaban eran muchos y lo mareaban. Y sin embargo se sentía solo, y no sabía donde estaba. Todo era… demasiado confuso, y un sentimiento angustiante llenaba su garganta de dolor, impidiéndole hablar. Su cabeza le dolía tanto que creía que pronto se partiría. Todo era demasiado brillante, confuso. Y estaba solo.

"A-alfred… i need you here…" susurró.

"¿Estado general del paciente?"

"Estable. Recuperándose. Pero no debe hablar, se agita demasiado."

"Póngale más sedantes."

Y la luz se apagó.


Que tal… les gusto?

Solo para que sepan, el q sigue va a ser el ultimo capitulo en el hospital :D aunque so no kiere decir que dejaran de ir al hospital (¿) asdadsd yo me entiendo XD como ya dije, espero tener el q sigue muy pronto. Al menos mas pronto que este nwn

Como siempre sugerencia y comentarios son bien recibidos :D no soy tan mala escritora… o si? D:

Hasta la próxima y feliz año nuevo atrasado!

Ps: SCREW SOPA!