Holo :DDDD Si, ya se que estoy saludando año y medio despues de mi ultimo update. Spy una mala persona, lo sé. Pero bueno, no se muy bien que sucedio... Intente escribir este capitulo varias veces pero todos eran malos y al final los borraba. Supongo que en algun momento deje de intentarlo. Como sea, he decidio retomar. Mi amor por Hetalia habia muerto, pero ya regreso :3

En fin, si aun quieren seguir leyendo mi fic... que asi sea! y si no.. bueno, ya que (?) Y sin son nuevos pues... Bienvenidos! Espero disfruten el cap. Lo hice largo largo para compensar.


Okay. Algo aquí estaba mal.

No había que ser un genio para darse cuenta que no era lo más normal del mundo que Matthew se encontrara en la puerta de su habitación hospitalaria a la vez que arrastraba a un semi inconsciente francés por el piso. Totalmente inconsciente, a decir verdad.

"Morning, bro." Matthew susurró, dejando a Francis en una esquina y sentándose en una silla libre al lado de Alfred. Nota para los lectores: Un francés drogado no es el más lindo de los adornos de sala.

Alfred lo miró, sin entender bien lo que sucedía. Cuando había visto a su hermano más temprano... no había caído en cuenta de lo raro que era verlo ahí. Había salido corriendo como un torpedo cuando escuchó sobre Arthur. Arthur. ¡Agh! Si tan sólo lo dejaran quedarse a su lado...

Se revolvió el cabello e intentó poner sus prioridades en orden. "Necesito una hamburguesa."

Sí. Esas eran las prioridades de Alfred.

Se escabulló con su hermano a la cafetería, dejando al francés en su reemplazo. ¡Nadie notaría la diferencia! Bueno, tal vez si miraban muy de cerca... Hum... Alfred aun tenía ganas de romperle la cara en dos a la rana, pero no tenía sentido si estaba inconsciente. Tendría que esperar a que despierte y entonces volverlo a noquear... Ah~, los pequeños placeres de la vida.

Estaba alterado. No solo por la incertidumbre del estado de Arthur, si no también... porque aun resonaba en sus oídos la breve (pero profunda, definitivamente profunda) declaración del inglés. Se mordió el labio. Y encima de todo esto, Matthew...

Matthew, Gilbert, Lovino y Antonio. Y Feliciano.

¿Alguien había decidido llevar una cumbre internacional en la cafetería del hospital sin avisarle?

"Ve, Alfred, ve~" el menor de los italianos lo saludó alegre y despreocupadamente desde la mesa.

Alfred caminó, olvidando por un segundo las preguntas que le quería hacer a Matthew... como por qué estaba usando su chaqueta de aviador, pero eso podía esperar.

"¿Adivina, adivina? ve~" el menor de los italianos daba saltitos emocionados en su silla.

"¿Un robot gigante atacó Nueva York?"

"Bueno, no, pero..-"

"¿Nos están invadiendo los aliens?!"

"Este...-"

"¡¿Llegó la apocalipsis zombie?! ¡¿Un mono gigante está escalando la estatua de la libertad?! ¡¿Justin Bieber dijo 'never'?!"

"¡Dio! Alguien haga callar a este bastardo, ¡maledizione!"

"Oh, Lovi. Eres tan tierno cuando insultas... ¡Auch!"

"Veee~"

He aquí por que ninguna de las cumbres mundiales da resultados jamás. Gilbert suspiró, e intentó ser la voz de la razón en el grupo. "¡Gut! Ya fue suficiente." Miró amenazadoramente a los congregados... aunque su mirada se suavizó cuando se posó en Matthew. "¡Birdie!"

Matthew sonrió con levedad, aun cuando Antonio preguntó "¿Quién?"

"Kesesese! ¡Te he buscado todo el día!"

"B-bueno, de hecho fue la madrugada..."

"Shush. ¡Nadie corrige al asombroso yo!" Gilbert sonrió autosuficientemente de lado a lado, y fue a sentarse junto a Matthew. Y hasta ahí llegó la voz de la razón.

"Oh, ¡América! ¿Viniste por qué ya te enteraste de las nuevas?" Antonio fue quien habló ahora. Pero antes de que Alfred pudiera responder, el italiano mayor hundió su codo violentamente entre las costillas del español. Amores así de sinceros hacen falta hoy en día.

"¿¡Por qué no mejor mandas un jodido boletín a la CNN y que todo el mundo se entere!?"

"Lo estaba pensando pero sólo aceptan llamadas después de las once y..-"

Feliciano sonrió, dejando a la parejita continuar con su pequeño rendezvous. "Vee, Alfred~ ¿Ya te enteraste de que Lovino está embarazado, ve?~"

Okay. Alfred se golpeó en la cabeza sólo para asegurarse de que no estuviera soñando o algo así. ¿Cuan fuerte se había golpeado con esas almohadas? Tal vez si se había provocado una contusión después de todo.

"¿Embara...what?"

Observó al molesto italiano y pensó que ninguna persona era menos apropiada para un embarazo como él. Es decir... ¿alguna vez han recibido un golpe de Lovino? Esas marcas NO se van.

"Hum!" Feliciano asintió alegremente. "¿Sabías que las naciones pueden quedar embarazadas? ve~"

"Creo que empezare a repartir condones en las cumbres mundiales..."

Gilbert continuaba sin alejar sus ojos de los liliáceos de Matthew. Le alegraba oir que no era nada serio... Desde luego, golpearía a Carlos hasta dejarlo como un trapo sangriento por atreverse a lastimar a Matthew, pero era bueno saber que Birdie podría irse de ahí sin nada más que un par de puntos en el mentón. Sonrió, y pensó para si mismo que nunca se había fijado en peculiar de las facciones del canadiense. Eran... bellas.

Se golpeó contra la mesa antes de que sus pensamientos siguieran desvariando.

"¿G-gil...?" Matthew lo miró con obvia preocupación. "¿Estás bien?"

"Ja. Sólo quería... saber como se siente la mesa. Es dura."

Matthew ladeó el rostro. Gilbert podía ser raro a veces. Pero a su lado se le hacía difícil pensar en franceses y besos robados en salas de hospital. Bajó la mirada, y sin darse cuenta sonrió.

Desvió su atención unos momentos del albino y miró a su hermano. "¿Al?"

"¿Sí, Marcy?"

El canadiense estuvo por comentar que Marcy era nombre de mujer... pero prefirió callarlo. Estaba casi cerca. "Uhm... nunca... nunca me dijiste como es que estas aqui..." Matthew quería escuchar su historia. Saber si sus sentimientos de culpabilidad eran justificados... Suspiró. ¿Cómo podía si quiera atreverse a mirarlo a los ojos?

"Oh, well. Ajajjajaja, verás..." Alfred pensó rápidamente en la mejor manera de contar la historia sin entrar en detalles íntimos como lo sería mencionar a un francés a punto de unir territorio con su amado inglés. "Yo estaba en la piscina, siendo genial you know, cuando me de repente me dieron ganas de correr precipitadamente a la carretera con los ojos cerrados... sin ningún motivo..." Esto no estaba funcionando. Piensa, Alfred, ¡piensa! ¡Los héroes no tienen que darle explicaciones a nadie! "P-pero suficiente de mi, ¿por qué no hablamos de ti? ¿Qué haces aquí?"

Matthew jugó con sus dedos. ¿Cuánto podía contar sin revelar los verdaderos motivos que lo habían llevado a ese final? "Yo, um... e-estaba caminando..."

"¿A la media noche?"

"¡Al menos yo no decidí tirarme bajo un auto!"

Entre tanto alboroto, todos se habían olvidado de dos cosas: Francis y Arthur.

Pero el sol saldrá por el oeste el día que Francis sea olvidado.

"Ahh~ Mes amis!" un ligeramente menos sedado francés entró por la puerta. Con el cabello largo y la barba de dos días parecía un hippie descuidado a mitad de un viaje a Lala-land. Pero ya podía parase en sus propios pies... Oh bueno, hay que empezar por algún lugar.

Entró saludando con una mano, como si fuera Reina de belleza y tomó asiento entre Antonio y Gilbert. "¿Nos hemos reunido por algún motivo especial, humm?" Examinó a los presentes como si fueran sus menos afortunados lacayos, o así fue hasta que sus ojos se posaron sobre Matthew. Como despertando de un sueño, todas las memorias de la noche anterior regresaron. Recordó cada detalle... Los planes que hizo con Matthew, su nada prospero intento de repartir amour, Alfred... Arthur corriendo detrás de Alfred, Arthur herido, las ambulancias... ¿Cómo había podido olvidarlo? ¡Todo por culpa de esas agradables y coloridas pastillas!

Pero claro. Nada de eso explicaba por qué se encontraban ahí Gilbert, Antonio, Lovino, Feliciano... Bueno, no era rara la presencia de Alfred, pero todo lo demás estaba definitivamente fuera de lugar. Pero nada de eso era de su primordial interés. Lo que realmente le interesaba era... "¡Arthur! Oh, mon Dieu, ¿qué hora es? ¡Y pensar que mi pobre e indefenso Arthie está solo en una horrible, horrible, sala de hospital! Debo corregir eso de inmediato."

"Ahahahaha, ¡No, claro que no! ¡Si alguien va a ver a Arthur seré yo, idiota bebedor de vino!"

"Ahh, dulce e inocente Amerique. ¿Qué no habíamos establecido ya que todo se puede en la guerra y en l'amour?" El francés le guiñó un ojo, y con aire majestuoso salió de la habitación.

Alfred estaba rápidamente atrás de él.

Los restantes cuatro observaron a ambos retirarse, quedando con más preguntas que respuestas.

"¿Antonio...?"

"¿Sí, mi corazón?"

"Tengo ganas de vomit-"

"¡Verdamnt! ¡Estos zapatos eran nuevos!"


"No. Ninguno de los dos puede pasar." La enfermera estaba colmada de tener que lidiar con la supuesta nación. Y ahora que traía a un acompañante era mucho peor.

"¡P-pero debo verlo!" Alfred hacía berrinche cual niño pequeño.

Francis suspiró y se frotó las sienes. "Alfred, espera. Mira como lo hace un experto." Sonrió y se acercó con su mejor aire seductor a la enfermera. Alfred nunca entenderá como lo hizo. Pero en menos de cinco minutos la enfermera sonreía como tonta en brazos de Francis y ahora... ¡Ahora la rana estaba entrando a la sala! ¿Por qué no se le ocurrió esa táctica antes?

Observó a la enfermera y sonrió en su dirección. Hora de poner los encantos del Hero a prueba. "Buen día, hermosa dama-"

"Olvidalo, galán. No va a funcionar."

"¡Shit!"


Adentro, Francis caminó con cautela hacia donde el inglés parecía dormir plácidamente. No entendía mucho de medicina, pero sus signos parecían vitales. Sonrió y acarició la mano ajena con delicadeza. "Arthur... Mi Arthur..."

Las palabras parecieron despertar al inglés, quien con ojos entrecerrados sonrió y miró al francés. Pero las palabras que dijo no eran las que Francis esperaba.

"Alfred... Alfred, ¿eres tú?"

Sólo por un segundo, el francés dejo de acariciar la palma del británico, y sintió conflicto. ¿Así que... esta era la razón de que Arthur se hubiera negado a su tan generosa oferta? Y por 'oferta' se refería a su intento de violación fallido. Suspiró y se revolvió los cabellos. Lo mas honorable sería aceptar su justa derrota y abandonar la sala. Pero todos saben que Francis no es precisamente honorable.

"Ahahaha, yes, eet eez me." El francés sólo esperaba que Arthur no se percatara de su seductor y varonil acento. "¿Querías verme, Arth?"

El inglés sonrió y suspiró. "Al fin estás aquí." Los sedantes deben haber funcionado de maravilla, porque Arthur no tenía ni idea de quien estaba realmente en frente de el. Y a pesar de estar lleno de agujas y sueros y vendas, el inglés utilizó toda su fuerza para acercar al francés hacía si y besarlo en los labios.

Francis sonrió victorioso, dejando que Arthur tomara la iniciativa y simplemente correspondiendo. Ohh~ a penas Alfred se enterara de esto. Ohoho~ Suspiró... Se sentía mucho mejor cuando el beso era voluntario... Acarició el cabello del inglés, y cometió el peor error de su vida: habló.

"Mhh... cherri..."

Arthur, a pesar de estar medio drogado, anémico y adolorido; no era estúpido. Alfred a dura penas podía hablar inglés (un inglés bastante precario y mal pronunciado, por cierto), así que definitivamente no hablaba francés. Empujó a la persona que tenía encima, e intentó enfocar su mirada. Cuando lo hizo... agradeció estar conectado a aparatos o habría saltado sobre la rana en ese mismo instante. Le habría hecho una cirugía facial completamente gratis. De todos modos, ni siquiera tenía fuerzas para eso. "Get,... get the hell out of here..." murmuró, sintiendo que por su nueva posición se le dificultaba respirar.

"Arth, ya sé que esto parece un malentendido pero verás...-"

"Out!"

"Tal vez si lo analizas más detenidamente...-"

Los gritos llamaron la atención de la enfermera, quien pronto estaba sacando a Francis a patadas de la habitación. Alfred sonrió. Al menos sabía que Arthur estaba despertó y que no le agradaba en nada ver a la rana ahí.

Abatido, el francés se sentó a lado del americano y suspiró. "No lo entiendo."

Alfred miró en su dirección. "¿Qué cosa no entiendes?"

Francis se rascó la barbilla. "No entiendo por qué Arthur te preferiría a ti antes que a mi. Es decir..., eres un mocoso a penas. ¿Cuántos años tienes? ¿200?"

"De hecho, son 237.¡Puedo entrar a bares nocturnos sin un adulto!"

Francis le restó importancia con la mano. "Detalles. El punto es..., Alfred, querido amigo mio, que un hombre debe aceptar cuando una derrota es lo que es: una derrota. Y yo... entiendo... entiendo... Oh, cielos. ¿Por qué será tan difícil decir esto?" Suspiró. "Entiendo que Arthur prefiere estar contigo... (por muy irracional que eso parezca) y que en esta guerra... parece que tú has ganado."

Alfred parpadeó un par de veces. ¿Francis hablaba de verdad? "Are... are you serious? ¿Qué... que te hizo llegar a esa conclusión?"

El francés se encogió de hombros. "Uno aprende cosas con la edad, Amerique. Un hombre sabe cuando otro hombre no le corresponde. Por lo general eso queda bastante claro después de besarlo a la fuerza cuando cree que eres otra persona...-"

"WHAT?!"

"Oh, Amerique, no es nada ¡No es nada! Al menos te estoy concediendo justa victoria, oui?"

"Screw that!" el americano zarandeó al francés por la camisa. "¡Explícate!"

"Ahh, niños, niños. Son todos igual de... ¿como decirlo? ¿Impacientes? Oui, oui. Eso es."

Alfred lo zarandeó más fuerte. Noqueado le agradaba más. "¡No soy un niño! ¡Ahora, escupe todo, rana!"

Francis sonrió ladinamente y se encogió de hombros. "Creo que ya he dicho más. Ahora, si me disculpas... Tengo otros asuntos que atender."


Adentro de la sala, Arthur se recuperaba de a poco. Ya estaba completamente estable, y se sentaba en la camilla mientras el doctor compraba sus reflejos. Las naciones tienen la característica de la sanación rápida, así que para las diez de la mañana Arthur ya había recuperado el total de su sangre y estaba rosado como... como... como algo rosado. Aun le dolía el cuerpo y las vendas tendrían que quedarse un tiempo más, pero para alguien que había sobrevivido un atropellamiento... Los doctores estaban sinceramente sorprendidos.

Pero Arthur estaba confundido.

No por su rápida sanación, si no.., por sus sentimientos. Después del incidente francés su mente se empezó a aclarar de a poco. Muy aparte de que Francis se haya aprovechado de la situación... Arthur lo había besado porque creía que era Alfred. Y eso no tenía ningun sentido.

No recordaba mucho de lo que había pasado mientras había estado inconsciente (o sedado), sólo imágenes, sonidos... Recordaba haber abierto los ojos y observar ojos azules como el mar, claros como el cielo. Y mientras estaba entre este mundo y el de allá... solo pensaba en una persona. Un nombre que se repetía en bucle infinito. "Alfred..."

Alfred, Alfred. Sí. El nombre de ese bastardo capitalista emancipado mastodonte sin modales come hamburguesas. Incluso había tenido un sueño. Un sueño donde le decía que lo amaba... ¡Ja! C-como si eso fuera posible... Una pequeña parte de su cerebro empezaba a creer que era posible. Que tal vez su mal humor y reticencia y negación eran sólo una forma de... ocultar sus verdaderos sentimientos. Una pequeña parte de su cerebro le decía que era verdad. Que lo amaba. Que lo había amado desde hace mucho tiempo.

"¡Aghh! No, no, no ¡no!" Cerró los ojos con fuerza. Todo aquello era producto de los calmantes. Sí, eso era. Definitivamente. Se iría de ahí y una vez fuera olvidaría todo sobre americanos y citas y palabras de amor.

Suspiró. Así es como tenía que ser.


Francis caminaba pensativo por los pasillos del hospital. Aun se sentía culpable por el accidente, pero sabía que ambas naciones estarían bien. Además, tenía otras cosas en que pensar... como en Matthew. Oui, oui, el pequeño hermano del americano, aquel que siempre había estado enamorado de él aún cuando Francis sólo lo utilizaba. Oh, bueno. Si no puedes tener al uno vas por el otro, ¿no? Sonrió con malicia, relamiéndose los labios. El canadiense no estaba nada mal... Francis lo sabía por propia experiencia. Ahh~ ¿cuantas veces lo había acorralado en rincones oscuros y lo había besado y tocado hasta ganarse su favor?

Así que cuando se arregló los rubios cabellos y decidió ir donde Matthew, no esperaba que le dijera 'no'.

Pero bueno, tampoco esperaba ver lo que vio cuando entró a la cafetería.


Antes que nada, como entenderan... me tomo dos dias leer la historia. Uno se olvida de las cosas e.e Mi modo de escribir es un poco mas serio ahora... pero espero que los personajes sean de su agrado aun. Tambien e.e Me puse a corregir muchas cosas de los capis anteriores. Puntuaciones y partes donde confundia los nombres y eso... He cambiado algunos dialogos, pero nada que le cambie el sentido al fic. Como no tengo internet en casa aun no voy a poder subir la version corregida... solo queria que lo sepan (?)

Como sea, que creen que pase con Matthew y Francis? Con Romano y el español que no se calla? Y con Arthur y sus sentimientos reprimidos? Como siempre, todas las sugerencias son bienvenidas. Aun hay un par de asuntos que arreglar antes de que acabe la fic, como ven.

Son libres de echarme tomatazos por mi demora u.u (Y vaya demora).

Se los quiere, besus!

Dejen review.

ps:yo se que ustedes aman el USUK, asi que les recomendaria que se den una vuelta por mi fic Somewhere in London. Es de mis favoritas (?)

Otra de las fics que retome es Convicto. Un Iggychu con punk!Iggy y mal vocabulario.