Disclaimer: Nada del Potterverso me pertenece.
CAPÍTULO IV
9 de octubre de 2.001. Apartamento de Audrey Wortham.
Llevaba casi veinte minutos en la calle, frente a la puerta de su casa. Apoyado en la pared y bajo el refugio de unas tejas que sobresalían de una casa, clavó la mirada en su ventana de su apartamento. Aquel apartamento donde donde había pasado tan buenos ratos, donde había pasado sus mejores noches, donde la vio despertar por primera vez, donde se sentía realmente feliz. Y ahora, observando aquella ventana, temía que fuese la última vez que pisase ese apartamento.
La luz estaba encendida, lo que indicaba que, al menos, estaba aún despierta. No sabía cuánto rato más iba a quedarse allí, pero los nervios le mataban. ¿Y si esperaba al día siguiente, cuando el asunto se calmara? No, mejor no enfriar tanto las cosas o puede que fuesen a peor. Sí, debía ir en ese momento. Solo le faltaba un pequeño empujón para andar hasta la puerta y llamar a ésta.
Una sombra se acercó a la ventana. Percy pensó que tal vez podría ser Audrey y se echó hacia delante, intentando averiguar algo. La lluvia, una vez más, hizo acto de presencia en el muchacho y lo empapó en cuestión de segundos. Alguien se acercó a la ventana y, pasados unos instantes, se abrió.
—¿Percy?—exclamó la joven. Se le veía claramente el cabestrillo que llevaba en el brazo y pudo distinguir quién era—¿Qué diantres haces ahí?
—Meredith, necesito hablar con tu hermana.
—Te voy a ahorrar tiempo y un catarro: será mejor que te pires. No quiere verte.
—Por favor, dile que necesito verla.
La aludida, al escuchar el jaleo que estaban montando, acabó asomándose a la ventana, curiosa.
—¿Se puede saber qué está pasando aquí?—preguntó a su hermana y miró hacia abajo—¿Percy? ¿Eres tú? ¿Qué haces ahí, en la calle, con la que está cayendo?
—Audrey, necesito hablar contigo.
—Pues yo no. Vete a casa.
—No me pienso mover de aquí hasta que no bajes. Por favor, déjame que hable contigo. Después me iré, prometido.
La chica negó con la cabeza, murmuró algo que Percy no logró escuchar y cerró la ventana de golpe. El chico se quedó ahí, mirando fijamente aquella ventana. La lluvia no cesaba y continuaba mojándole, pero a él no le importaba. Ya todo le daba igual. Había perdido lo que más quería y debía aceptar la derrota. Agachó la cabeza y se dio media vuelta, camino a casa.
De repente, escuchó el ruido de la puerta al abrirse y se giró hacia la puerta. Detrás de ella estaba Audrey con lo que parecía una manta en la mano. Su cara no parecía ser muy amable, pero ya quería decir algo. Se aproximó a la puerta y le sonrió.
—Gracias.
—No me las des—contestó secamente mientras le pasaba la manta—. No quiero ser la responsable de tu posible muerte por culpa de tu estupidez.
Le dejó pasar y, acto seguido, le dio la espalda y comenzó a subir las escaleras. Percy la siguió, pero subió más despacio que ella. Al llegar arriba, la mirada fulminante de la hermana se clavó en Percy.
—Nunca me has gustado, pero tengo que decirte que hoy te has lucido a más no poder...—le comentó toscamente.
—Meredith, esto es algo entre Percy y yo. Déjanos solos.
La chica no replicó, pero le dedicó al pelirrojo un gesto en donde le dejaba entrever que lo estaría vigilando en todo momento.
—Llevo un mal día y estoy cansada. Así que sé breve, por favor.
—De acuerdo. Vengo de estar en casa de Penelope.
—Perfecto. Era mucho más feliz sin esa información. Gracias.
—He ido a aclarar las cosas con ella. Nada más.
—Muy bien, me alegro por los dos. ¿Algo más?
—Sí, que te pones preciosa cuando te enfadas y no me haces caso cuando te hablo—le dijo con una amplia sonrisa.
—Si has venido a reírte de mí ya puedes marcharte—refunfuñó con el ceño fruncido.
—No, no me estoy riendo de ti. Es sólo que lo de esta noche ha sido un malentendido y necesito que sepas que no es lo que piensas.
—¿Y qué crees que es lo que pienso?
—Que tengo algo con Penelope. Y no es así.
—A ver, déjame adivinar...—entrecerró los ojos, mirando hacia otra parte con un dedo en el labio— Ella pasó por tu lado, se tropezó y cayó por casualidad en tus labios, ¿a que sí?
—¿Cómo es posible que no se me ocurriese a mí esa excusa de lo más cutre?—preguntó socarronamente.
Audrey soltó un bufido y puso los ojos en blanco, dándole la espalda.
—Audrey—el tono de Percy era ahora mucho más serio. Se acercó a la chica de espaldas sin llegar a tocarla y bajó más la voz—, te juro por la tumba de mi hermano Fred que jamás he estado con otra mujer—aquellas palabras hicieron que la joven Wortham lo mirase a la cara, ablandándose un poco. Nunca había hecho tal afirmación y se le notaba que estaba siendo sincero—. Ni quiero.
—¿Y por qué debería creerte?—vaciló finalmente.
—Porque siempre he sido honesto contigo. Además—continuó pensativo—, ¿por qué habría de escoger un día en el que celebraríamos algo importante, en un lugar público, para serte infiel? Para eso hubiese elegido un sitio más... discreto, ¿no crees?
—¿Y ese beso a qué vino, pues?
—Pues verás, ella se acercó, se tropezó y...—la mirada asesina de la chica hizo que estallara en carcajadas—¡Es broma, es broma! Solamente fue que se emocionó, yo no la supe parar y se me lanzó. Pero la culpa fue mía por no explicarle bien lo de que... tenía novia.
—¿Ella sabía que tenías pareja?
—Sí, pero..
—Y aún así, te besó—preguntó levantando una ceja.
—Sí, pero ella no sabía, ni mucho menos, que eras tú. Por eso me acerqué a su casa, para aclararle todo este malentendido. Y lo ha entendido a la perfección.
—Esa es otra, ¿por qué no le dijiste que estamos saliendo?—preguntó cruzándose de brazos.
—Pues porque empezó a hablar de ti y... dijo cosas muy, pero que muy interesantes sobre lo que opinabas de mí, hace ya unos cuantos años.
—¿En serio te contó eso?—comentó con los ojos como platos y con un visible rubor en la cara. Percy asintió—¿Todo... todo?—volvió a asentir—Hasta lo de que tú y ella...—asintió una vez más—En mi defensa, he de decir que por aquella época tenía unos ideales muy distintos a los de ahora y muchas de las cosas que le decía eran sin pensar, porque estaba enfadada y...
—Tranquila, no hace falta que te excuses. No estoy enfadado contigo. No estaría aquí de estarlo, ¿no crees?
—Eso es cierto.
—De hecho...—dijo bajando la voz, arrimándose a la chica hasta estar muy cerca. Le cogió una mano con ambas manos y se la besó con delicadeza—De hecho, no acostumbro a hacer regalos caros con los que estoy enfadado...
—¿Pero qué...?—no pudo terminar la frase, ya que se quedó sin palabras. Al abrir la mano, se encontró con un precioso anillo plateado con un brillante incrustado en mitad de él y dos zafiros a ambos lados de él. Miró al pelirrojo, quien la miraba sonriente, y volvió a mirar el anillo. Estaba ciertamente confundida—¿Qué... qué quieres decir con esto?
—Nada, que mi madre va a comprar dos gallinas—contestó jocosamente—. ¿Tú qué crees? Quiere decir que me harías el hombre más feliz del mundo si aceptaras ser la señora Weasley.
—Vaya, es que... no sé qué decir—contestó con la cara aún desencajada.
—Audrey, cariño, me estás asustando a un nivel que ni te imaginas cuán alto está.
—Ya, pero es que...
—¡Dile que sí!—se escuchó una voz de fondo—¡O lo haré yo por ti!
—¡Meredith, duérmete!—replicó Audrey.
—Eso intento, pero no me dejáis con tantas ñoñeces. Así que, acepta y todos seremos felices.
—Por una vez estoy de acuerdo con tu hermana.
—Bueno, pero es que, no sé, yo... no me lo esperaba y...
—Está bien, si no quieres no tienes por qué acep...
Y, sin dejar que terminara la frase, se lanzó a besarle. Aquella fue la mejor manera de aceptar su propuesta. Y ese beso fue el mejor que le dieron aquella noche. Y ese sí que le supo a gloria. Percy sonrió mientras la besaba. Ella se separó de él y, con una mirada pícara, lo dirigió hacia su dormitorio.
Percy se alegró de no ser la última vez que pasara allí la noche en aquel apartamento.
FIN
NDA: Ando medio atontá por las horas que son (más de las cuatro) y no sé cómo carajos habrá quedado esto.
He de añadir que me parece que he dejado a Percy un poco... (bastante) OoC, no sé qué me da. Sé que él no gastaría esas bromas, pero es que en la petición se pedía una comedia romántica (o algo así) y estaba siendo todo un poco melodramático, así que, he decidido meterle eso.
Y mi Audrey, al menos para mí, me parece bastante encantadora y me encanta que se enfade con Percy, porque se pone muy divertida en verdad. xDDDD
En fin, que hasta aquí hemos llegado. Espero que hayas disfrutado de esta historia tanto como yo escribiéndola.
Un saludo muy grande y hasta la próxima. ^^
~Miss Lefroy Black~
