-¡¿MI PROMETIDO?!

-Levy, baja el tono de voz –Mi padre cruzó los brazos-

-Pe-Pero, ¡¿Por qué no me dijiste nada antes?! –Estaba furiosa-

Mi padre me ignoró. Se dirigió a Gajeel.

-Cuento contigo –Mí padre sonrió y salió de la habitación-

-¡No me ignores! –Apreté los puños-

Ya era tarde, mi padre ya había salido de la habitación.

Miré a Gajeel.

-¿Qué? –Me miro-

-¿Cuándo arreglaron todo esto? ¡Yo nunca pedí un compromiso!

-Fue idea de tu padre –Colocó sus manos en los bolsillos del pantalón-

-¡No tengo la edad suficiente para casarme!

-Nadie dijo que nos casaríamos ahora –Me miró- ¿Siempre eres así de escandalosa?

-Cuando me molesto soy así –refunfuñé- ¿El compromiso no puede romperse?

-No –Me agarró por la barbilla y se acercó a unos centímetros de mis labios- Ahora estoy para protegerte.

-¡¿Q-Qué estás haciendo, idiota?! ¿Quién te crees que eres?

-Tu prometido.

En eso tiene razón pero, es…vergonzoso.

-¿Tú…de verdad quieres casarte conmigo? –Me sonrojé-

Gajeel me soltó.

-Podría intentarlo.

Hubo un largo silencio.

-A veces…quisiera ser como las demás chicas –Suspiré- Quisiera salir a bailar algo que no sea un vals, quisiera salir a divertirme y no tener clases de piano tres veces a la semana.

Gajeel me miró.

-Enana, nos vemos a las seis de la tarde, te pasaré buscando a esa hora. Ponte algo cómodo.

-¿Eh? ¿A dónde iremos? –Reaccioné- ¡No me digas enana!

-Deja el escándalo –Me miró- Hablaré con tu padre.

-Oh, está bien.

-Te veo a las seis –Sonrió y se fue de la habitación-

¿Acaso es…una cita? Oh no… ¿Qué me pongo? Mmm…El dijo que algo cómodo. Me pregunto a dónde iremos…Nunca antes he salido con un chico.

-Supongo que me daré tiempo para arreglarme…-Fui a mi habitación-

-¿Lista? –Gajeel se encontraba en la puerta, esperándome-

-Sí…

Me llevo un poco más de tiempo saber que podría ponerme, así que me coloqué un short negro y una camisa gris, unas sandalias bajas y me até el cabello. Gajeel llevaba una camisa blanca y llevaba su chaqueta, prácticamente estaba casi igual vestido cuando vino a las dos…

-Vámonos –Gajeel sonrió-

Aún no sabía a dónde íbamos. Todo el camino estuvimos en silencio.

-Oye… ¿Puedes decirme a donde vamos? –Me coloqué al lado de él-

-Lo sabrás cuando lo veas –Sonrió- Ya falta poco.

Seguimos caminando unos 10 minutos más.

-Ya llegamos.

Era un Parque de Diversiones, lleno de luces y de muchas parejas.

-Dijiste que querías divertirte como las demás chicas, esto es lo que casi siempre hacen…creo.

-Nunca…había venido a uno –Tomé la mano de Gajeel- ¡VAMOS!

La emoción me invadió. Me pregunto cuál fue la reacción de Gajeel cuando tomé su mano…

-¡Oye, tranquila! –Gajeel me detuvo- Nos queda toda una noche para entrar a todos los juegos.

-Oh, disculpa. Es que me emocioné –Sonreí-

-Bueno, ¿A cuál juego quieres ir primero? –Gajeel se acomodó la chaqueta-

-Mmm…no sé…-Voltee a ver todas las atracciones- Oh, ¡Esa! –Señalé una atracción-

-¿La Montaña Rusa? –Rió- Bueno, vamos.

Gajeel me tomó de la mano. Nos montamos en la Montaña Rusa, ¡Fue tan emocionante! Luego nos montamos en otras atracciones, Gajeel me compró un helado…Pero, ambos tuvimos que compartirlo…Creo que me ruboricé cuando se me acercó a quitarme un poco de helado que tenía en el rostro. El se fijo en una atracción.

-Entremos ahí –Gajeel señaló un lugar cerca-

Era una casa pintada de gris, con imágenes tétricas afuera.

-¿E-Eso es…?

-La Casa Del Horror –Gajeel sonrió- Vamos.

N-N-N-No! –Empecé a sudar-

Me sentí en el aire. En efecto, Gajeel me estaba cargando como a una princesa.

G-Gajeel, bájame! –Intenté librarme de sus fuertes brazos, misión fallida-

-Deja el escándalo, todos nos van a ver raro –Me apretó un poco más a su pecho-

-¡No quiero entrar ahí! –Me desesperé-

-No dejaré que te hagan algo –Llegamos a la Casa del Horror, varias parejas estaban esperando a entrar, dejó de cargarme- Si te sientes más segura…-Tomó mi mano- No me sueltes.

Tenía miedo pero, creo que así me sentía más segura. Apreté su mano con fuerza, demostrando el miedo que sentía.

-Es su turno, pueden pasar –Un chico nos sonrió-

-¿Lista? –Gajeel me miró-

-¡No!

Ya era tarde, Gajeel me jaló. Entramos a una habitación totalmente negra, solo podía sentir la mano de Gajeel. La habitación se iluminó en un rincón, una chica vestida de blanco y con el cabello negro, de solo verla la piel se me puso de gallina. Gajeel me abrazó y me cargó de nuevo. Pasamos tres habitaciones, la última era una escena de un tipo de carnicero cortando cabezas, la sangre falsa salpicaba por las paredes y el suelo. Llegamos al final de la Casa y Gajeel aún me tenía en brazos.

-Tch, eso no dio miedo –La expresión de Gajeel era de decepción-

-"¿No dio miedo?" ¿Acaso no estás viéndome? –Una lágrima recorrió mi mejilla-

Gajeel me bajó de sus brazos y limpió la lágrima que seguía corriendo por mi mejilla.

-Discúlpame, lo hice a propósito –Sonrió-

-¿A propósito?

-Sí…digamos que…quería protegerte y por eso te…cargué.

Mi corazón empezó a latir rápido. Me ruboricé.

-Bueno ya, ¿Quieres algo de tomar o beber?

Asentí. Las palabras no podían salir de mi boca, eso que me dijo Gajeel hizo que mi corazón saltara de la alegría…

Fuimos a una cafetería que se encontraba cerca del parque. Gajeel pidió dos malteadas, pero nos dieron solo una. Creo que el destino está jugando conmigo.

-¿Te importa si la compartimos o pido otra? –Gajeel me miró-

-No, no importa –Sonreí-

Ambos nos acercamos a la bebida, bebíamos de los sorbetes que se encontraban ahí, no pude evitar sonrojarme, pero no dejé de ver a Gajeel. Terminamos la bebida y salimos de ahí, ya era hora de volver a la cruel realidad…Mi hogar. Empezamos a caminar.

-¿Te divertiste? –Gajeel me miró-

-Sí, gracias por llevarme –Sonreí-

La brisa estaba fría, me cubrí con mis brazos. Instantáneamente Gajeel se quitó su chaqueta y me cubrió con ella.

-Toma, hace frío –Gajeel me rodeo con la chaqueta y me sonrió-

-G-Gracias –Me ruboricé-

Llegamos a la puerta de mi casa. Eran alrededor de las diez de la noche.

-Gracias por lo de hoy –Lo miré-

Gajeel se acercó a unas rosas que se encontraban en el jardín, con delicadeza arrancó una rosa blanca.

-Toma –Sonrió, pude notar que estaba sonrojado-

-Gracias –La tomé-

Miré a Gajeel, se acercó hasta mi rostro. Cerré mis ojos, estaba nerviosa. Sentí calidez en mi rostro, Gajeel me dio un suave beso en la mejilla.

-Nos vemos mañana –Acarició mi mejilla- Buenas Noches.

Se fue.

Acaricié mi mejilla y entré a la casa. Aún llevaba puesta la chaqueta de Gajeel. Me dirigí a la cocina, agarré un vaso lleno de agua y lo llevé a mi habitación, coloqué el vaso en mi mesa de noche y coloqué la rosa en el vaso. Me quité la chaqueta de Gajeel, me coloqué algo cómodo y me acosté a dormir.

-Buenos días, padre –Fui a la cocina, buscando algo para desayunar-

-Buenos días –Mi padre leía el periódico- ¿Cómo te fue ayer con Gajeel-kun?

-La pasé bien, fue divertido –sonreí-

-Me alegro, porque ambos se irán de viaje.

-¿C-C-Cómo? –Lo miré-

-Se irán a la casa de la playa que tenemos. Ya preparé todo –Me miró- Se irán mañana en la mañana. Estarán ahí una semana.

-¿Qué tipo de padre deja que su hija vaya a una casa en la playa con su…prometido?

-Yo soy ese tipo de padre. Hoy Gajeel-kun vendrá a quedarse, así que prepara tus cosas para el viaje de mañana.

-Jo, ya voy –Busqué un plato para servirme el desayuno-

-Por cierto, hoy limpiaran las habitaciones de los huéspedes, así que Gajeel-kun tendrá que dormir contigo.

Dejé caer el plato.

-¡¿EEEEEEEEEEEHHHH?!

Assdasdad, definitivamente este fic me gustaxD!

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Besos~