Regla 2: Recuerda que los Levi's no saben cocinar.

Levi tenía algunas manías y gustos raros que simplemente parecían no encajar con su personalidad. Manías que la mayoría de sus alimañas no podían ni soñar en sus más locos y sucios sueños, después de todo... ¿Quién diría que a Levi le gusta dormir desnudo?

Lo había descubierto después de pasar una noche particularmente caliente, una noche en la que se había movido por toda su cama; buscando alguna posición lo suficientemente descubierta como para no sentir el sofoco, pero simplemente no servía. Nada de lo que intentaba servía... ¡Nada! Si se descubría, tarde o temprano entraba una brisa de aire frío; si se tapaba, comenzaba a sentir como su piel se pegaba al pijama.

Frustrante.

Aquella noche había decidió, en medio de la más pura de sus desesperaciones, despojarse de toda su ropa. Toda.

La única persona que sufrió secuelas sexuales permanentes después de esa decisión fue Hanji Zoe, la pobre había entrado a su cuarto para decirle (más bien gritar), algo acerca de titanes invadiendo los muros. Lo que ella no esperaba era ver a Levi en todo su esplendor y tan desnudo como solamente lo había visto en sueños.

Pobre, habían pasado cinco años y aún no dejaba de comparar a los hombres con los que se acostaba con el Sargento Levi.

Demasiado alto, demasiado bajo, demasiado gordo, demasiado delgado, demasiado pequeño, demasiado pequeño.

Así eran las cosas. Nunca podrías encontrar algo que sea mejor que ver a Rivaille desnudo.


Todos seguían un horario, una rutina especialmente creada por Levi. Todos los días, generalmente en la mañana, tanto soldados como novatos limpiaban los establos de sus respectivos caballos, además de cinco horas de entrenamiento básico; los Lunes, Miércoles y Viernes, se limpiaban y ordenaban los almacenes de alimentos y armas; Martes y Jueves eran días dedicados al entrenamiento intensivo y maniobras con el equipo Tridimensional; los domingos eran libres, cada soldado tenía la libertad de salir y ver el mundo.

Esa rutina era considerada sagrada. Romperla era sacrilegio.

Romperla significaba sufrir El Castigo.

El Castigo.

Impuesto por Rivaille la primera vez que un inútil con el coeficiente intelectual de un titán osó romper la rutina. Aquel inútil, cuyo nombre nadie recuerda, fue llamado por Levi a los cinco segundos de cometer la imprudencia. Fueron cinco segundos en los que aquel ser humano vio pasar su vida tan rápido que sintió que su cerebro estaba a punto de explotar. Unos minutos después estaba en la oficina de Rivaille (retrasarse más hubiese hecho el castigo aun peor), sintiéndose diminuto ante el poder que emanaba de aquel cuerpo, Inútil decidió simplemente rendirse y aceptar su castigo.

A partir de ese día, no lo volvieron a ver. Y todo aquel que pego el oído a la puerta pudo oír el sonido del cuero contra la piel y gemidos, muchos gemidos.

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Eren despertó aquel día con las sabanas enredadas en las piernas. Cayó estrepitosamente y se partió la ceja contra el borde de la improvisada mesita de noche, que en realidad parecía ser una caja de madera en la que se transportan frutas o verduras. Maldijo por lo bajo y agradeció tener el importante factor de la regeneración. Aun así tuvo que hacer presión sobre la herida para evitar que la sangre saliera y manchara su habitación, aun bufando se sintió avergonzado con respecto al sueño que lo había hecho rodar por cama, moverse y menearse hasta que finalmente había terminado en el suelo, golpeado y con una herida sangrante.

Cualquiera pensaría que teniendo un buen manejo del equipo tridimensional, el podría haber evitado el golpe, pero tanto como Mikasa y Armin sabían que sus habilidades de coordinación eran prácticamente nulas los primeros minutos después de despertarse. Volvió a suspirar y cuando sintió que la sangre dejaba de fluir, quito la mano y dejo que se sanara por sí sola, viendo con un aire algo ausente la estela de humo que emanaba de la herida.

Todo era culpa del Sargento Levi.

Hubo un tiempo en el que Eren podía decir, con la mano en el corazón, que él era completamente heterosexual. Había besado a una chica o dos y hasta podía encontrar algo erótico en las curvas femeninas. Pero, desde el mismo instante en el que vio a Rivaille a saliendo se Trost con las Tropas de Reconocimiento, sintió una adoración que iba más allá de lo que podía comprender. Esta sensación se convirtió en otra muy diferente cuando lo vio saltando y moviéndose con una agilidad casi felina, salvándolos de los titanes que estaban a punto de comérselos. Le comenzó a gustar, pero no era cualquier gustar, era gustar de verdad.

No encontraba atractivo en las mujeres.

Pero tampoco en los hombres.

Solamente en Levi. Así que él no era heterosexual u homosexual.

Él era Levisexual.

Eren se había dado cuenta muy tarde, que además de hallar al Sargento increíblemente atractivo, se había enamorado irremediablemente de él.

Érase un Eren, sentado casi al borde de su cama, con las piernas extendidas y contemplando los rastros de sangre en su manos. El sueño que había tenido le había causado una sensación dulce que aún quedaba dentro de él pero que poco a poco se iba perdiendo, a medida que los minutos pasaban, en el denso mar de la realidad.

Deseaba dejar de sentirse así.

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Levi odiaba los domingos como odiaba oír la cháchara de Hanji Zoe acerca de los titanes. Los domingos, días libres, nada que hacer. La mayoría de sus alimañas salían a visitar a sus familias o al pueblo, incluso Irvin pasaba tiempo con su rubia esposa y con sus rubios mellizos. Él se quedaba solo y sin nadie que se moleste en cocinar para él.

Rivaille era la perfección andante en todo lo que hacía, menos en cocinar. Ni siquiera Hanji Zoe era capaz de fingir que le gustaba lo que el cocinaba.

Rivaille se quedó tendido en su cama, con piernas y brazos extendidos, dispuesto a pasar hambre hasta el lunes en la mañana.

Su estómago gruñó.

Ese iba a ser un día muy largo.

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—¡Eren! ¿Te sientes bien? —pregunto Armin, preocupado. La herida que se había hecho en la ceja había llegado a cicatrizar, pero aun desprendía algo de humo y cuando se vio en el espejo que Mikasa le presto, se sorprendió. La cicatriz iba desde la ceja y se estiraba en diagonal hasta un poco antes de la mitad de la frente.

—Debes tener más cuidado, el hecho de que seas titán no significa que andes golpeándote por ahí. — Mikasa guardo el espejo, con las cejas algo fruncidas y con la típica voz que usaba para reganar, dijo: — ¿Vas al pueblo?

—No puedo, deje toda mi habitación manchada con sangre. —respondió, realmente no tenía ganas de salir con ellos, estaba cansado y algo lelo por el sueño que había tenido. — Tengo que limpiarla antes de que el Sargento Levi se le ocurra inspeccionar. Vallan, yo me quedare acá.

Mikasa lo observo ligeramente molesta, siempre era Rivaille, siempre.

No tengo tiempo, tengo que estar con el Sargento Rivaille. Lo siento, pero tengo que acompañar a Rivaille. Tengo que entrenar con Rivaille. Rivaille, Rivaille, Rivaille... Siempre era el jodido Rivaille. Intento disimular el odio de su mirada, aunque eso en realidad solo lo acentuó más.

—¿Deseas que te traigamos algo?— pregunto Armin, intentando cortar el silencio que se había formado.

—Nada en realidad. —contestó, para luego despedirse y dar la vuelta; rumbo a su habitación para limpiar el desorden y de pasaba entrar a las cocinas para prepararse algo.

Estaba muriendo de hambre.

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¿Qué podía ser más extraño que ver a un titán físicamente atractivo? Casi nada, excepto ver al mejor soldado de la humanidad contemplar con una profunda concentración la repisa que contenía los ingredientes, dirigiendo su mano indecisa de la sal a la pimienta, viendo con completa incredulidad el orégano.

Era el Sargento Levi, con un pañuelo blanco en la cabeza y algo que parecía ser el mandil de cocina de Christa. Finalmente, Eren lo vio sacar —después de mucha meditación—, la sal de su lugar y ponerla junto a la tabla de picar donde ya se hallaban pulcramente cortadas algunas verduras. A Eren no se le ocurría ninguna combinación comestible que llevara betarraga, rábanos, manzana, camote, lechuga y perejil.

—Sé que estás ahí, Eren.

La voz de Levi hizo que un escalofrió recorriera su medula… ¿Cómo demonios se había dado cuenta que estaba ahí? ¡Había sido todo lo sigiloso que había podido! Incluso su respiración se había vuelto superficial y ligera.

— ¿Sargento? —dijo, fingiendo inocencia. — ¿Qué va a cocinar?

Levi frunció sus finas y negras cejas, mirando a Eren como si fuera la cosa más estúpida del mundo y dijo: —Una ensalada, ¿No es obvio?

Eren valoraba mucho su vida, enserio, por qué si no hubiese roto en carcajadas después de aquella respuesta. Lo peor de todo era que Levi lo decía con absoluta convicción. Eren se mordió la lengua, por qué incluso él era capaz de imaginarse todas las manera posibles en las que Levi lo podía asesinar usando aquel artilugio para cocinar si se le escapaba la más mínima risa.

—Sargento, ¿Me dejaría cocinar para ambos? Usted debe de estar cansado por esa reunión que tuvo con Irvin.

Levi lo observó sin estar completamente seguro de entregarle el cuchillo o no. Sabía que sus habilidades para la cocina eran nulas, pero aun así el ofrecimiento se le hizo algo extraño.

—Bien. —dijo a secas, sentándose en una de las sillas y observando atentamente cada movimiento que Eren hacía.

Al menos podría golpearlo un poco si la comida le salía mal.

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Exprimí mi cerebro. Sé que quizá no es lo que muchos esperaban, pero si escribo puro porn probablemente me borren el fic por ser de contenido demasiado sexy(?), asi que decidí ahondar en los sentimientos de Eren hacia Levi. Se acabaron mis vacaciones y como mis profesores son pure shit people, ya me dejaron proyectos y tareas... y hoy fue el primer dia; asi que no podre actualizar tan rápido D:

Agradezco sus reviews, favs y follows... Me hacen sentir tan feliz :'D y quiero decirles que si hubiese un emoticon que pudiese representar la felicidad maxima lo pondria aca, sobre todo por que pensé que esta historia no tendria futuro aquí y tambien por que muchas veces lo que imagino no lo puedo representar con letras aunque me esfuerze mucho. Y si alguna vez inventan algo que sirva para poder grabar lo que imagino, ustedes serian los primeros en ver las cosas sucias que le hace Rivaille a Eren en mi cabeza (?) :/D

Con carino, de Aleth.

Besos de chocolate!