Estaba agotada, y por más que caminábamos no encontrábamos una salida solo nos topábamos con muros altos y grises, a lo lejos se alcanzaba a distinguir un pequeño edificio y a un lado una pequeña imitación del coliseo romano.

Comencé caminar hacia el cuando sentí la mano de Nick sujetando mi brazo.

-¿A dónde crees que vas?-me pregunto sin soltarme.

-¿No es obvio? A buscar ayuda, ahí puede haber gente que nos ayude-.

-O las personas que nos metieron en esto, piénsalo, si vamos hacia allá puede que nos vuelvan a encerrar o algo peor-Él tenía razón, otra vez, y eso me enojaba.

-Bueno, de menos ¿Podemos buscar un lugar para descansar? Mis pies me están matando-

-Esta bien, escondamos cerca de esos árboles- dijo mientras señalaba un pequeño grupo de árboles que daban la idea de un pequeño bosque "perfecto, un bosque" pensé, me daban pavor.

Seguimos caminando un rato hasta que encontramos un árbol lo suficientemente grande donde pudiéramos subir los dos ya que según él era más seguro que dormir en el piso, Nick tuvo que ayudarme a subir porque al parecer soy demasiado torpe para trepar según el; nos sentamos en una rama bastante amplia para los 2. La luz de la luna se filtraba por las ramas y hacia que su cara se viera sombría y aunque no me guste admitirlo no se veía nada mal, me quede embobada como 5 segundos hasta que me saco de mi trance.

-¿En qué piensas?-

-En nada, ¿Te acuerdas de algo antes de esto?- se quedó pensativo un rato, me encantaba verlo así, tal vez si lo hubiera conocido en otras circunstancias, podría haber pasado algo entre nosotros, a quien engaño él es del tipo por el cual todas babean, tendría muchas mejores opciones antes de siquiera mirarme y mucho menos pensar en tener algo conmigo, ¿Qué me estaba pasando? Normalmente no soy cursi.

-Solo un poco, Recuerdo que estaba en una fiesta y regresaba a casa caminando, y después desperté en una sucia celda con un tatuaje en mi brazo, un cadáver en el closet y una pequeña niña gritándome- Casual ahora soy una pequeña niña torpe y neurótica. Okay eso sonaba gracioso.-Tu ¿Recuerdas algo?

-Salí a pasear a mi perro, cuando este empezó a ladrar a la parte obscura del parque, me acerque a ver a que le ladraba y fue cuando sentí que algo me jalo hacia la obscuridad y quede inconsciente- ¡Mi perro! ¿Estará bien? No había pensado en esa pequeña cosa peluda hasta ahora.

-¡Hey! ¿Estás bien? Te quedaste callada, eso es raro en ti- Obvio no estaba bien quería regresar a mi casa.

-Sí, solo tengo un poco de frío- mentí

Entonces el me abrazo he hizo que me acurrucara contra su pecho, de repente todo fue calma y me quede dormida.