Aquí os dejo otro cap más de "amor relativo", espero k os guste y tal :D
Aviso: En éste chapter Lucy sufrirá de lo lindo, a sí que no lo recomiendo para las personas sensibles de corazón y/o flojas de estómago. Hasta ahí puedo leer.
NATA: no me mates! xD me alegro de que te interese :D
Lucy abrió los ojos lentamente, cansada despertó en una cama. Su cuerpo moldeado a la forma elástica de la cama fue despegándose de ésta y pudo sentir un escalofrío por su espina dorsal. ¿Dónde estaba? La luz del techo se encendía y apagaba, intermitente. No podía creer lo que veía, estaba en una habitación pequeña y bastante sucia. "Ya se, debo estar en el infierno, Sting me habrá violado y no me he enterado" pensó la pobre chica, sentándose suavemente en la cama.
-NOOOOOOOOOOOOO- un grito espeluznante se oyó desde fuera de la habitación. El corazón de Lucy dio un vuelco y su frente empezó a sudar.
-EL DEDO NOOOOOOO- añadió ese grito, que al parecer era femenino. Después de eso se oyó un tremendo grito de dolor que izo que Lucy se cayera de la cama, abriendo los ojos, totalmente horrorizada. ¿Sería verdad que eso era el infierno?
Lucy empezó a caminar por el oscuro pasillo, con su corazón latiendo rápidamente, oyó unos pasillos y se escondió tras una taquilla oxidada que había en aquel oscuro paraje. Pudo divisar a Sting, aquella voz aún sufría un atroz dolor. El rubio entró a una habitación y cerró la puerta.
Lucy empezó a avanzar lentamente. Tragando saliva, cuando giró la esquina, vio algo que no querría haber visto nunca, esa imagen se quedaría en su retina eternamente. Una chica amordazada y rodeada de un charco de sangre, con una pierna apoyada en una plataforma de plástico. No estaba preparada para ver tanta sangre. La rubia se acercó a la chica, que mantenía sus ojos cerrados y la miró más de cerca. De repente, la chica abrió los ojos, mostrando un rostro horroroso y haciendo que la rubia tragara saliva.
-Escapa, sea quien seas, huye, no mires atrás, no sabes de lo que él es capaz- advirtió ella. Lucy sabía que ella se refería a Sting.
-¿Qué te ha pasado?- preguntó Lucy.
-Más bien, que no me ha pasado, tienes suerte chica, vete- repitió la chica.
-Si corres no recibirás ninguna tortura, ese tío está loco, mira- la chica le enseñó las manos a Lucy, dejándola destrozada por dentro, abrió mucho los ojos ante esa… ¿mano? Sólo tenía 2 dedos…
-Pero que…- Lucy derramó una lágrima, su cuerpo temblaba totalmente.
-Y si te enseño mis genitales, vomitarías, nunca has visto algo tan horroroso, ese tío me ha hecho de todo…- lloró la chica.
-Vete, por favor- Lucy oyó unos pasos y entonces corrió hasta la pared para refugiarse en al oscuridad, se asomó para ver que atrocidades sería capaz de cometer ese maníaco, ese loco.
Sting se acercaba lentamente a la chica, con un carro de metal repleto de herramientas de tortura. Lucy estaba totalmente abrumada, no podía pensar con claridad.
-Oye, ¿vas a acceder?- preguntó Sting, a la chica.
-Ni hablar, bastardo- le dijo ella.
- Me has causado todo tipo de dolores, ¿crees que te tengo miedo? JAMÁS ACCEDERÉ A TENER SEXO CONTIGO- afirmó ella, con expresión decidida.
-La verdad es que es increíble que aún sigas viva. Te he aplicado torturas inhumanas: cortarte los dedos, dilatarte la vagina, golpearte, romperte las rodillas, desgarrarte los músculos, incluso has aguantado las coquillas en la planta del pie- se sorprendió él.
-Pues eso, nunca conseguirás tener sexo conmigo de forma voluntaria- advirtió la chica.
-En ese caso, no me interesas, te aplicaré la tortura más cruel de todas y aré que desees morir- se rió él, cogiendo un bisturí con cinco puntas en el filo.
Lucy abrió mucho los ojos, y dio gracias por tenerlos.
-El retorcimiento de ojos- acabó él, clavándole el bisturí en los ojos a la chica y girándolo, haciendo que ella gritase de puro dolor y no parara de sacar sangre por las cavidades oculares. Giró la cabeza de la chica y su gelatina ocular cayó a un vaso.
Lucy vomitó ante aquello. No podía soportar eso, cayó al suelo paralizada y suplico a dios para que ese torturador no le hiciese algo así.
-Exquisito- acabó Sting, llevando el vaso a la habitación de antes. Lucy pudo observar que ella había muerto. Que forma más horrible de morir. "Estaría mejor en el infierno" pensó Lucy, totalmente convencida de lo que decía.
La rubia empezó a avanzar, para buscar la salida de aquel antro infernal. Sting, mientras, fue a buscar a Lucy a su cuarto. Su expresión cambió.
-LUCYYYYYYY TE MATOOOOOOOOO- gritó Sting, haciendo que Lucy casi muriera del susto. Se empezaba a hacer difícil respirar y empezó a oír pasos. Nada podría salvarla, lo único que podía hacer era correr hacia ningún sitio, pero su cabeza empezó a funcionar, y con unos cálculos matemáticos, izo un mapa aproximado de la zona. "Con esto podré resistir algún tiempo" pensó.
Mientras en el descampado…
Natsu miraba la cartelera, preocupado. Dentro de una hora tendría un combate con Sting "el huracán dorado", y eso no era del agrado de nadie. Ese chaval era súper fuerte.
-Oye, viejo, ¿Cuándo empiezan las semifinales?- preguntó Natsu.
-Se han suspendido, mira la cartelera con detenimiento- le dijo el árbitro Makarov.
"El combate se suspende debido a que se ha dado a conocer la verdadera identidad de Sting: Michel Gold, un peligroso pedófilo de 30 años que viola chicas adolescentes, haciéndoles creer que son novios" A Natsu se le ensombreció la mirada y apretó fuerte la mochila de entrenamiento. "Lucy" pensó, horrorizado. Lo único que izo fue coger el móvil y llamarla.
Lucy se tapó la boca, al oír el móvil y lo sacó rápido para contestar, debido a la situación que tenía, pensaba que no debía tener el móvil encima. ¿Por qué ese cabrón de Sting se lo abría dejado? ¿No era más que evidente que si tenía el móvil podría pedir ayuda del exterior? Sting sonrió. "A veces, es mejor torturar a la persona más importante para la víctima, que torturar a la propia víctima ¿a caso existe algo peor que ver como tu ser más querido es torturado por tu culpa?" pensó Sting, volviendo a sonreír malvadamente.
-Lucy, ¿dónde estás?- preguntó Natsu, por teléfono.
-Natsu, Sting me tiene capturada, es un pedófilo, solo quiere sexo. Si no accedo, ME TORURARA- susurró ella, horrorizada.
-¿Que te QUÉ?- A Natsu casi le da un infarto.
-Rápido, descríbeme el sitio donde estás- añadió Natsu.
-Es un sitio oscuro, con las paredes antiguas y luces parpadeantes. Hay algunas camas, dos exactamente y hay carteles de boxeo por todas partes- describió Lucy.
-El almacén del gimnasio, debajo de la casa de Sting. Solo yo se la existencia de ese lugar, debido a que estuve estudiando a mi rival, es el sitio más apropiado para algo así…- dijo Natsu.
-Muy bien, torbellino, ¿pero llegarás a tiempo?, quizás para cuando llegues ya no tiene dedos- dijo la voz de Sting. Natsu enloqueció ante eso.
-Como la toques te juro que te mato, ENFREMO- dijo Natsu, antes de que Sting partiera el móvil en el suelo. Tenía a Lucy amordazada.
-Bueno, rubia, vamos a ver de que eres capaz- dijo él, besando su níveo cuello.
-Me encanta tu olor- añadió él. Lucy sollozaba y lloraba, pero a Sting no parecía importarle.
-¿Accederás?- le preguntó él.
-creo que has visto lo que le he hecho a la otra. ¿No?- rió Sting, como si se tratase de un malvado demonio.
-¿Sabes como se siente que te partan las rodillas? ¿O que te corten los dedos?- añadió, con un rostro que perturbó mentalmente a Lucy y la izo callar sus sollozos, y transformarlos en un malestar interior brutal. Sting le quitó el trapo de la boca para poder oír su respuesta.
-Di si o no, depende de tu respuesta, sufrirás o no- aclaró él.
-No- Lucy no tuvo miedo en decir esas palabras, pero su corazón se paró en seco y de sus ojos resbalaron algunas lágrimas. Sting cogió un cuchillo de carnicero y lo dejo en la mesa. Forzó a Lucy a ponerse en la cama y la ató. Cogió sus dedos y los estiró.
-Me pregunto si debería cortarte tus dedos primero, ya que dañar tu bonito rostro es demasiado cruel- rió él, acercando peligrosamente el cuchillo a los dedos de Lucy.
-NOOOOOOO PARAAAAAAAA NO ME HAGAS NADAAAAAAAAAAA- gritó Lucy, intentando moverse, pero sin aparente éxito. Lloraba sin descanso ante aquello.
-Pues fóllame, PUTA- dijo él, asestándole un puñetazo en la cara a Lucy. Esta escupió sangre.
-NO LO HARÉ- le gritó ella. Le pegó otro puñetazo, pero esta vez en el cuerpo, haciendo que volviera a escupir sangre.
-PUES DESPIDETE DE TUS DEDOS- le gritó él, levantando el cuchillo al aire, para cortarle las falanges.
-NOOOOOOOOOOOOO- gritó ella, cerrando sus ojos, esperando recibir el atroz dolor.
-Que le has hecho BASTARDO- gritó Natsu. Lucy lloró al ver al pelirrosa.
-Natsu…- sonrió la rubia.
Natsu se abalanzó sobre Sting y le asestó un puñetazo en la cara que lo envió contra una pared. Desató a Lucy y la abrazó, observando que tenía heridas.
-Se ha atrevido a…- Natsu derramó unas lágrimas y posó su cabeza en el hombro de la chica.
-Lo siento, tendría que haber venido antes…- Lucy sonrió, y le acarició el pelo.
-Gracias- acabó ella, sonriendo. Natsu no pudo más con ese rostro. Sting sonrió y sacudió la cabeza.
-Esto son las hormonas- rió Sting.
-Lástima que vayan a ser torturados- acabó.
Natsu posó sus labios en los de Lucy, y los dos pisaron el cielo. Fue incluso mejor que con Melissa. Espera…MELISSA…MIERDA, NO PODIA BESARSE CON LUCY.
CONTINUARÁ…
Espero k os haya gustado REVIEWS PLS BYE!
