Salvada por la persona menos indicada.

Kagome seguía corriendo con todas sus fuerzas, escapando de la persona que mas amaba cuyo también el mismo la protegía, y era de nada menos que Inuyasha. Había entrado un poco más al fondo del bosque tratando de perder de vista a la bestia; como reacciono aquel no era de esperarse, en ningún momento se imagino tanta violencia por parte de este… Ahora que ella era una youkai, fue como que su novio no la reconociera que ya no sentía el mismo perfume que tenia Kagome y para Inuyasha era un ser maligno que solo pudo haber matado a su futura esposa.

—¡Garras de acero! — grito el hanyou lastimándola en su brazo izquierdo, ella no sabía qué hacer no de cómo podía defenderse.

— ¡Inuyasha detente! — Cada vez que le gritaba de esa manera igual la seguía, fue raro porque tenía la misma velocidad que él, era algo extraño para ella porque o sino ya se hubiera cansado.

Me siento diferente, puedo sentir mucho mejor el perfume de Inuyasha—se dijo en sus pensamientos, en un momento la youkai oía el sonido del agua impactar contra el suelo, significaba una sola cosa la cascada. La de cabellos negros quedo a unos pasos del rio que guiaba a la cascada, estaba asustada porque su muerte se aproximaba veloz mente.

—Vas a morir, ¡maldita perra! — le decía este cada vez que se asomaba y con su espada.

—No, aléjate de mí—dijo Kagome retrocediendo aun mas, una pequeña roca cae en la cascada y no pudo evitar voltear e ver esa altura tan peligrosa.

— ¡Viento cortante! —

La de cabellos negros se tropieza y cae en la cascada, se podía escuchar sus gritos tan fuertes hasta que después se fue disminuyendo como un simple eco, el joven hanyou guardo su espada con una simple sonrisa de malicia en su rostro. —Ingenua… Dejare que las rocas te maten—decía el al dar media vuelta para retirarse con un rostro triste y deprimido, ni él sabe cómo podrá explicarle esto a la anciana Kaede, a Shippo, a Sango y al monje Miroku, justo esto tenía que suceder antes de su boda que tanto ambos querían con tanta ilusión. Todo estaba planeado porque la miko fue quien organizo todo para la fiesta, los padrinos y las madrinas de boda, la decoración y la vestimenta de ellos dos. Ahora todo está perdido…

—Se lo merecía esa tonta humana—pronuncio la bruja estando en la rama de un árbol y mirando como Inuyasha se alejaba lentamente. —Tarde o temprano te darás cuenta de con quién te tenías que casar Inuyasga Tashio—

*Mientras tanto Sesshomaru*

El demonio estaba caminando cerca de la cascada siendo acompañado por su sirviente Jaken, el llevaba en sus manos un regalo para la niña, ambos caminaban lentamente, traquilos y sin preocupación hasta que después Jaken quedo sorprendido por lo que estaba en la orilla de la cascada, un cuerpo herido de una youkai la sangre manchaba el suelo… Cuando Sesshomaru levanto la vista hacia aquella mujer que era de su misma raza no pudo evitar sacar su espada, colmillo sagrado, este se acercaba pero algo le decía que estaba viva; apoyo las yemas de sus dedos en el cuello de aquella youkai se podía sentir pequeños pulsos de su corazón…

— ¿La quieres salvar amo? —le preguntaba Jaken confundido.

—Es la primera vez que veo una youkai, creí que ellas estaban en otro lugar…—dijo Sesshomaru distanciándose un poco del cuerpo. —Creo que no será necesario salvarla con mi espada. —

— ¿Acaso la quiere ayudar? Amo Sesshomaru—indago confundido el sirviente.

No sé porque pero se me hace familiar aquella demonio— se dijo en sus pensamientos— Hay que ayudarla Jaken, no podemos dejarla tirada en el suelo— al decir esto el youkai se limito a agarrarla entre sus brazos, para él era raro encontrarse con otra persona de su misma raza ya que algunas fueron asesinadas por los humanos…

—El amo Sesshomaru tiene razón, no podemos dejarla ahí herida en la orilla de la cascada—murmuraba este tratando de entender lo que está ocurriendo en este mismo momento, Jaken por el camino agarraba algunas plantas medicinales para curarle las heridas de gravedad de aquella joven.

Tendré que quedarme unos días más… Rin tendrá que esperar un poco su regalo— pensaba este al sostener el cuerpo mal herido de la youkai. —Jake entremos a esa cueva—le dijo en tono frio e serio.

—Como usted ordene amo.

El sirviente se encargo de cubrir con hojas, que le había quitado de un arbusto para después poner todo en el suelo frio de la cueva, Sesshomaru se encargo de acostarla sobre las hojas para que este más cómoda, noto que en el kimono blanco de ella estaba manchada con sangre.

—Jaken dame esas hierbas medicinales que trajiste.

—Si amo. — asintió con la cabeza al darle las plantas que él había agarrado durante el camino. El demonio rompió una parte del kimono para luego curarle en el brazo izquierdo que estaba perdiendo sangre, agarro las plantas medicinales y se lo colocaba en la herida.

Inuyasha no me mates…—susurraba ella estando dormida.

— ¿Acaso dijo Inuyasha?, ¿Quién es esta mujer? —murmuraba el de cabellos plateados en tono molesto. Porque ¿Cómo ella conocía a Inuyasha? O ¿Qué relación había entre ellos dos?, apenas la conocía, ella era una youkai igual que él pero fue raro al escuchar el nombre de su medio hermano; cosa que ese hanyou estaba saliendo con la ridícula humana como el diría o llamaría.

La pelinegra abrió sus ojos y se encontró con ese demonio que tanto odiaba, además el iba ser uno de los padrinos de la boda aparte del monje Miroku… —Ahh! — grito asustada retrocediendo lentamente para atrás.

—Sesshomaru?

— ¿Sabes mi nombre?—le preguntaba este con una mirada amenazadora. — ¿Quién eres tú? — volvió a preguntar acercándose hacia ella.

*del otro lado de las montañas*

La anciana cuya convirtió a Kagome en una youkai estaban tan feliz porque cumplió su objetivo principal cosa que su ama se lo pidió amablemente para impedir la boda o mucho mejor que algo le suceda a la novia; la bruja tenía una cabaña en las montañas llamadas "Riku" en donde también ahí vive, ese lugar se encontraba un poco lejos de la aldea Sengoku, en algunas ocasiones ella suele ir a menudo para asegurarse de que Inuyasha está bien, solo cumple las ordenes de su ama Kikyo cuya también la revivió pensando que había esperanza de que se pueda recuperar la perla, cosa que al recibir la noticia mala; no le agrado para nada, pero ahora ella es como una de las sirvientes de la sacerdotisa, le informa algunas novedades que sabe sobre la aldea y sobre su hanyou, Inuyasha Tashio.

—Señorita Kikyo ya cumplí con lo que me pidió—la bruja con una sonrisa malvada, al verla que se estaba levantando de su descanso.

—Gracias Yamiko, ahora puedo estar muy tranquila después de todo usted me dijo mi futuro—le decía Kikyo despertándose de una siesta. —Por ahora no te pediré nada más…—

—Está bien Kikyo—pronuncio la anciana dándole la espalda para después retirarse de la cabaña, subiéndose a una pequeña nube gris que la llevo a otro lugar.

—Ahora tengo que asegurarme de esa chica… Para después escuchar la siguiente ordenes de mi ama, Kikyo—

Continuara…


Gracias por sus comentarios :3 se los agradezco muchísimo, bueno ya les di la identidad de esa maldita bruja que convirtió en una youkai a Kagome :D ademas ya saben para quien trabaja :D

Espero que les haya gustado este capítulo :D

No vemos en el próximo capitulo

Sayonara!