— Inuyasha
— ¿Amo que le pasa?
¿Kikyo o Kumiko?
Inuyasha se separa de la chica empujándola, se sentía confundido o más bien frustrado había algo del todo que no le convencía de esa mujer. El no sabía cómo mirarla, retrocedía lentamente para luego salir corriendo como si nada, Miroku se quedo observando de pies a cabeza a la youkai quien se arrodillo en el suelo, su mirada perdida en esa bestia que se desvanecía rápidamente por los arbustos.
—Inuyasha—susurro mientras que sus ojos se cristalizaban.
— ¿Esa mujer será Kagome? —se preguntaba el monje en su mente. —Debemos invitarla a quedarse en la aldea—insinuó al mirar a Sango quien trataba de analizar todo lo que paso.
— ¡¿Qué?! Miroku ¿estás loco? —dijo Shippo alterado.
—Su excelencia… ¿Esta seguro? —pregunto la exterminadora confundida.
—Si estoy seguro, podemos vigilarla—contesto el pelinegro en estado pensativo.
—Shippo, no la ve bien, yo pienso que es Kagome—dijo el monje al sentarse al lado del zorrito quien estaba de brazos cruzados, Sango también se sentía indecisa aunque después voltea para ver a esa muchacha quien estaba arrodillada en el suelo y llorando.
—Si la veo igualita a ella, no entiendo porque Inuyasha no se da cuenta—decía el zorrito con una mirada ingenua ante aquella mujer.
Sesshomaru no le respondió nada a Jaken, porque no tenía una respuesta concreta, solo se quedo observando a Kumiko, dejo a un lado a su sirviente y este avanzaba unos dirigiéndose hacia ella, el vio toda la escena que hizo cuando estuvo con su medio hermano, ni el mismo se entendía…Porque se sentía extraño al recordar esa escena, mas bien, le molestaba que Inuyasha estaba cerca de ella y que también esa mujer se atrevió a besarlo en frente de suyo. El youkai la salvo, la curo y la deja que pertenezca a su pequeño grupo, si ella era una humana; por él la dejaría tirada en el suelo para que los monstruos e espíritus malignos se la comieran entero, pero esta vez fue diferente, era una mujer de la misma raza que este.
— ¡Oye! —decía Sesshomaru parado al frente de ella para llamarle la atención. Kagome levanto la vista y lo miraba con sus ojos llenos de lágrimas.
—Dime Kago…—la joven no podía terminar su frase ya que si lo hacia este podría matarla, si confesara quien era realmente. —Dime Kumiko—
—Como sea, debemos irnos rápidamente— insinuó este dándole la espalda.
—Está bien, como ordenes amo—le decía Kagome al levantarse del suelo y avanza unos pasos hacia el demonio.
—Esa mujer me dijo ¿amo?, acaso ella ¿quiere ser mi ayudante? —se pregunto el demonio.
— ¡Espera! No te vayas—grito Miroku alterado.
La pelinegra voltea y se queda mirando a sus amigos, se limpiaba sus lagrimas. Sesshomaru veía de reojo lo que ocurría, de que ese monje la llamo. —Kumiko, son humanos… Ellos nos odian—hablo el demonio mientras se volvió a acercar hacia la chica quien se sentía confundida, este apoyaba sus manos en los hombros de ella.
—Anda, quédense ambos ustedes serán nuestros invitados—le decía Sango con una sonrisa torcida.
—Bueno— suspiro la joven youkai con una sonrisa, para el demonio no fue una buena idea quedarse, ya que Inuyasha podría volver… Podría matarla esta vez.
*mientras tanto Inuyasha*
El hanyou quería salir corriendo lo más rápido posible de ahí, porque cuando sintió los labios de aquella mujer, fue algo extraño para él, sentía que estaba besando a Kagome pero en verdad estaba besando a la tal Kumiko…Aunque también el recordaba cuando Kikyo lo beso. Era como que la historia otra vez se repetía, otra vez el tiene que decidir con cuál de las dos se iba a quedar; Kikyo o Kumiko, no se quería olvidar de Kagome por la culpa de esa youkai, la bestia se sentía indeciso.
La bestia se dirigía a las montañas "Riku" en donde la sacerdotisa le había dicho antes para encontrarse.
—Kikyo tienes visitas—le decía la anciana Yamiko con una sonrisa en su rostro al mirar su bola de cristal.
—Inuyasha—pronuncio la sacerdotisa sorprendida.
—Creo que cayó en la trampa—dijo la bruja insegura. — ¿Dónde está esa Kagome? — en ese momento la sacerdotisa la escucho que pronuncio el nombre de esa mujer quien estaba a punto de casarse con su amado Inuyasha, ella se acerca y le golpea a la anciana con su arco para empujarla.
— ¡Tú me dijiste que ella estaba muerta!
—No, Kikyo, en verdad la transforme en otra cosa— pronuncio Yamiko tratando de tranquilizar a su compañera.
— ¡Ahora tengo que volver a competir contra ella y sin saber quién es o en que cuerpo esta…!—dijo ella enfadada porque Kagome no estaba muerta, pero si desaparecida y eso ponía en alerta a Kikyo ya que también quiere recuperar lo que es suyo por derecho…
—Kikyo piensa que va a estar con Inuyasha, eso sí, pero primero debe cumplir con asesinar a Kagome— pensó la bruja al observar a Kikyo. —Kikyo después te voy a contar mi plan. — al decir esto la sacerdotisa se tranquilizo y asentía con la cabeza.
—Está bien, Yamiko—
Inuyasha se quedo parado en el medio del camino, aun no estaba bien seguro de ir a visitarla, para él era mejor venir después…—Debo volver a la aldea. —se decía este yéndose por donde vino.
—Kikyo está viva, Kagome está muerta y la asesina de mi novia me acaba de besar, esto es muy confuso para mí—se decía el mismo cuando caminaba por el bosque. —A veces creo que esa chica está enamorada de mí—
El hanyou se detuvo en seco para después quedarse pensativo, respecto a la tal Kumiko, de que si era una buena opción para estar con ella o si debería aprovechar el momento para estar con Kikyo ahora de que esta viva, ¿Por qué siento que mi corazón está dividido?, una de las preguntas más raras que para él no quería responder, todavía sigue amando a Kagome pero ella ya no estaba en este mundo y el no sabe como explicárselos a su familia, Kikyo ahora que estaba viva, era una opción muy obvia para este, aun le sigue gustando. Kumiko, era una asesina, un demonio, que tiene una personalidad igualada a la de la joven miko, era extraño, además al ser besado por ella, fue como un flechazo a primera vista. Sabía su nombre, pero no creo que sepa su pasado.
—Tengo que hablar con esa mujer ahora mismo—dijo Inuyasha al irse corriendo.
*en la aldea Sengoku*
La anciana Kaede se quedaba observando a la invitada, o más bien, calculándola. Rin parecía más enojada, porque al enterarse por Shippo de que esa demonio fue la que mato a su "madre adoptiva", Jaken sentado a su lado, trataba de explicarle las cosas, para que no sea tan mala al subestimar a la mujer quien es como una sirvienta mas para Sesshomaru.
Kagome tenía una sonrisa torcida, no se esperaba que la recibieran de mala gana, o aun peor, con miradas amenazantes, Sango se acerco a la anciana para susurrarle en el oído lo que habían descubierto con Miroku. —Kaede, ella es Kagome… ¿Recuerdas la frase de la bruja? —
—Sí, que debíamos descubrirla através del agua—murmuro la anciana en voz baja. —Rin, ve a traer una cubeta con agua—le dio una orden a la niña por la cual asintió con la cabeza e se fue corriendo a buscar un poco de agua.
—Sango ¿Tú crees que sea ella?
—Si, Kaede, usted la ve como un demonio pero en verdad es ella, yo la vi con mis propios ojos—hablaba con seguridad la exterminadora.
—Tome anciana Kaede—dijo la niña al darle la cubeta con agua, las tres mujeres se quedaron mirando fijamente el reflejo del agua, su reacción fue más que sorprenderte, lo que le había dicho Yamiko era verdad. La miko se transformo en un demonio, la pequeña estaba a punto de ir a abrazar a la pelinegra pero fue detenida por la exterminadora quien trata de tranquilizar las emociones de esta.
—Rin, debemos disimular que no sabemos su identidad—le decía la castaña relajada.
—Está bien, señorita Sango—pronuncio la niña sonriendo.
—Así me gusta.
Sesshomaru permaneció sentado en el suelo, a su lado estaba Kagome quien estaba un poco cansada; él tenía que hablar con ella pero en otro lado y no estando alrededor de los humanos, no. —Debería enseñarle a controlar sus instintos— pensó este al observarla.
La noche cayo de repente, todos estaban reunidos alrededor de la fogata, la anciana Kaede les entregaba un plato con sopa a cada uno, la pelinegra fue la primera en terminar de comer al igual que Sesshomaru, quien se sentía un poco incomodo estando con ellos, — ¿Cómo te llamas joven?— le pregunto Miroku con una sonrisita juguetona.
—Me llamo Kumiko.
El pelinegro quien se sentó a su lado, su sonrisa aun no desaparecía; Miroku apoyaba su mano derecha en una de las nalgas de esta y lo toca con suavidad, la youkai se percato y le pega un cachetazo dejándole la marca en su rostro, Sango al notar lo que hizo aquel pervertido le volvió a golpear pero esta vez en la otra mejilla de él, dos marcas en las dos mejillas. El youkai arqueo una ceja, no porque fue raro eso, sino por la manera en la que se comporto ese humano.
—Creo que debemos irnos, Kumiko—musito el youkai levantándose de su lugar, la muchacha asintió con la cabeza y se despidió de "sus nuevos amigos" haciendo un gesto con su mano para decir "adiós". Apenas iban caminaron y se encontraron con la bestia, Inuyasha.
La joven youkai sintió un escalofrió que pasaba por su columna vertebral, tal vez era por las miradas amenazantes que se lanzaban entre Sesshomaru y Inuyasha, — ¿Kumiko y Sesshomaru? — se indagaba el hanyou en su mente, una sonrisa se le escapo a este a lo que solo susurro…—No creo que eso pase—
—Sesshomaru ¿no nos íbamos a ir? —le decía ella cambiando interrumpiendo la escena.
—Sí, vamos—dijo el demonio avanzando con sus pasos al igual que la joven.
El hanyou se quedo mirándolos a ambos, por un lado dudaba en seguirlos y por el otro tenía que volver con sus amigos para estar con ellos e protegerlos. Algo le molestaba y era que su medio hermano se estaba yendo con esa mujer:
— ¡Maldicion!, Sesshomaru me la está robando—pronuncio este al hacer un puño. — ¿Serán celos?, Ja! No lo creo—
Inuyasha se limito a seguirlos, si sentía celos pero también enamoro de esa asesina y no le importa si esta su medio hermano interfiriéndolos, pero cuando su corazón este seguro, el va a luchar por ella y también deberá ser valiente e decidido para a quien deberá elegir… ¿a Kikyo o a Kumiko?
Ambos youkai seguían con su camino, ya que también el de cabellos plateados quería hablar con ella y en privado, aunque todavía no le había dicho nada en donde se estaban yendo, este olfateo el repugnante olor del tonto de Inuyasha, el demonio miro de reojo hacia atrás y vio que el hanyou los estaba siguiendo, —Ahora ¿qué quiere este idiota? —se indaga en su mente este con seriedad. —Maldita sea, Inuyasha nos está siguiendo —murmuraba Sesshomaru molesto.
—Sesshomaru, ¿Qué pasa? —pregunto Kagome extrañada.
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Continuara…
Espero que este capítulo les guste :D
Nos vemos en el próximo capitulo ejejje
Sayonara! Atte. J.H
PD: ._. se que tarde un poco, es que tengo examenes esta semana entonces trate de hacer un poco largo este capitulo.
Muchas gracias por sus comentarios :3 que bueno que les gusto el capitulo anterior ejjeje :)
