—"Maldita sea", Inuyasha nos está siguiendo" —pensó Sesshomaru molesto.

—"Sesshomaru, ¿Qué pasa?" —pregunto Kagome extrañada.

Dos hombres, un camino.

Sesshomaru miraba de reojo a Inuyasha, quien los estaba siguiendo, Kumiko no entendía lo que estaba sucediendo, solo sentía que el youkai la empujaba cada vez mas apresurado así para también hablar a solas, pero fue inútil, el hanyou se apresuro en aparecer delante de ambos, estorbándole su camino.

El demonio escondía su puño, no quería que esto pasara, aun no soportaba a su medio hermano que para él seguía siendo una vergüenza para su raza y mas que esta con los humanos, en cambio Kumiko, para Sesshomaru era diferente, aquella mujer tenía una personalidad y un actitud opuesta; no entendía porque se sentía tan atraído por ella, la recordaba a esa humana que alguna vez odio y también a llegar a sentir algo, por lo menos una pisca de amor… ¿Amarla? No fue fácil compartir ciertos momentos horribles soportando a esa muchacha, era irritante, gritona, insoportable y varias cosas más que odiaban de ella, obstante este disfrutaba burlarse queriendo destruir el orgullo que de esa miko… Aun así, los dos ya destruyeron su orgullo y fue cuando casi se besaron y que Inuyasha los interrumpió, desde que Sesshomaru escucho que esa humana había muerto, no podía creer que fue por causa de esa youkai, ¿Interés? Kumiko debía aprender ciertas cosas para controlar sus poderes en las que también el mismo demonio se atrevería en ayudarla o en aconsejarle, ya que lo llamo como "amo". Igual de por si recupero su orgullo, lo poco que le quedaba fue creciendo poco a poco…

En cambio, en ese momento no podía evitar sentir rencor por su tonto medio hermano, Inuyasha: ambos hermanos se lanzaban miradas amenazadoras, como chispas que chocaban entre sí, Kagome se quedo en el medio de aquellos dos, sintió sus mejillas arder, de esa manera la podía delatar… Sonrió torcida e tímida por la cual, le llamo la atención a la bestia, quien la miro ingenuo hasta que le sonrió.

—Sesshomaru, tengo que hablar con ella. — dijo el hanyou al tomarla del brazo derecho.

—Inuyasha, ella tiene otra cosa que hacer—musito el demonio al agarrarla del brazo izquierdo, Kagome no sabía cómo reaccionar, pero sintió la mirada fría y pesada de Sesshomaru, se sentía incomoda por lo que estaba ocurriendo, esta vez este quería que dijera algo, el problema era ¿qué?... Por primera vez, ella se sintió importante pero más por parte del demonio, que mantenía su mirada asesina ante Inuyasha; nunca lo vio de esa manera, ¿celos? Imposible, el lord de las tierras del oeste, el gran daiyōkai ¿celoso?, con tan solo decirlo parecía más un sueño no deseado, o mejor, menos esperado.

Y por el otro lado, Inuyasha Tashio, su futuro esposo aunque él piensa que está muerta, de alguna forma debería hacerlo reaccionar para que se diera cuenta, además su "plan B" lo iba a volver a enamorar, no le importa cuánto tiempo le va a llevar. Su objetivo fue eso, Kagome quisiera admitir que lucharía por él, pero de un momento para otro empezó a dudar de ello, de que si de verdad amara a Inuyasha, ella debería estar dudando cuando este caminando en el altar y con su vestido blanco…—Necesito ayuda—suspiro al liberarse de ambos hombres.

— ¿Quieres pelear Sesshomaru? —le preguntaba Inuyasha en un tono desafiante y competitivo, el demonio voltea y miro a Kumiko por unos segundos, después le dirigió la mirada seria hacia su medio hermano.

— ¡Sí!—respondió sincero y sonriendo de lado, el youkai ni quería saber lo que le estaba pasando, además solo deseaba lastimarlo para que después no vuelva a molestar en donde no le incumbe. La muchacha se quedo con la boca abierta, ellos dos se iban a pelear…El problema de toda esa escena, ¿Cómo los podía detener?... Tenía que buscar una solución, aunque no la tenía, ella sabía bien que no debería dejar las cosas así, algo tenía que hacer pero ¿Qué?, mientras que aquellos dos hombres se ponían en posición de ataque, la vista perdida de la joven en sus manos; como su cuerpo esta cambiado, posiblemente podía tener la pelea con sus nuevos poderes…El tema era ¿cómo usarlos?, si al parecer Sesshomaru le iba a enseñar a utilizarlos justo hoy…

¡Maldición! —se dijo así misma al inclinar su cabeza hacia abajo. ¿Todo era su culpa? No, la culpa siempre fue de esa bruja, quien le había aparecido de la nada aquella vez cuando la transformo en esto, si eso no hubiera sucedido; esto no iba a pasar, depende. Bueno, Inuyasha y Sesshomaru eran hermanos rivales, además ya hubo varios cruces en la cual ambos casi se pelean pero también Kagome o Rin los separaban, o más bien, lo tranquilizaban a ellos dos.

— ¡Ven a buscarme Inuyasha! —grito el youkai desafiándolo. La bestia sin pensarlo en dos veces salió corriendo para atacarlo.

— ¡Garras de acero! —grito este al correr velozmente. Sesshomaru tenía todos los movimientos calculados de su medio hermano, el no era ingenuo como esa bestia pensaba… Esquivo de un solo salto y haciendo que la bestia impactara contra el suelo, el demonio se sentía fuerte delante de ese tonto, miro de reojo a la asustada Kumiko; quien los observaba preocupada, al parecer ella no quería que esto ocurriera… Se parecía que estaba tratando de calcular los movimientos del hanyou y los de él.

¿Qué está tramando esa mujer? —pensó el demonio algo confundido.

Debo detener esto rápido…Pero ¿Cómo? —pensaba Kagome al morderse su labio inferior, trataba de buscar una solución a todo esto, además esto no era de esperarse entre ellos dos.

— ¡Maldición! —gruño el hanyou molesto.

—Inuyasha sigues siendo un debilucho como siempre—le decía el youkai en tono burlón.

— ¡Cállate Sesshomaru!

No quiero que muera ninguno de los dos… Pero tengo miedo de que a Sesshomaru le suceda algo… — Se decía la muchacha en sus pensamientos, por un segundo se percato por lo que estaba pensando respecto al medio hermano de Inuyasha, ¿Desde cuándo se preocupa por él? Sera cuando él la encontró tirada en el suelo estando herida. —Por ahora seré Kumiko y no Kagome—suspiro nerviosa —A veces tengo miedo de que cuando Sesshomaru se entere de la verdad me mate

La bestia se sintió humillada y también se han burlado, se vuelve a levantar ya que las heridas que tenía no eran tan graves, el youkai empezó a correr; sus dedos retomaban un brillo algo verde por la energía que contenía. El hanyou trato de agarrarlo con sus garras, pero fue inútil porque Sesshomaru apareció detrás de este y le golpea con su látigo que le da justo en la espalda, luego en sus piernas haciendo que su contrincante cayera de nuevo al suelo… El seguía golpeándolo de un lado a otro con su látigo.

El hanyou seguía cubriéndose con sus brazos, sus heridas sangraban, en especial la de su espalda que manchaba un poco su kimono. — ¡Dejen de pelear! —grito la joven youkai asustándose al ver como su novio estaba sufriendo.

Sesshomaru al escuchar el grito suplicante de aquella mujer se detuvo, solo porque ella se lo pedía nada mas, voltea dirigiéndole la mirada a ella…—Kumiko…—murmuro este percatado, al ver como las lagrimas de la joven pasaban por sus mejillas.

—Dejemos esta pelea para después… Inuyasha—dijo Sesshomaru en tono frio y serio, mientras le daba la espalda.

— ¡No!, ¡esto no ha terminado Sesshomaru! —decía levantándole la voz, Inuyasha estaba enfadado y mas porque la batalla fue interrumpida por esa Kumiko, tal vez su medio hermano también estaba molesto aunque no lo demostraba porque solo le llamo la atención esa mujer. El de cabellos plateados observaba como el demonio se alejaba lentamente de su batalla pero no para él no estaba terminado, no era justo que Sesshomaru se quedara con la bella youkai, no. Este agarra su espada preparándose para el golpe final; la joven dejo de mirar por unos segundos a Sesshomaru para ver lo que estaba haciendo el idiota de Inuyasha, el estaba acercándose lentamente hacia su oponente.

— ¡Cuidado Sesshomaru! — grito Kagome al empujarlo para un lado mientras que ella recibía el golpe de Colmillo de Acero.

El youkai escucha el impacto que hace el cuerpo herido de ella, el portador de la espada "Colmillo de Acero" se quedo shockeado por lo que hizo, o más bien, sorprendido por lo que paso. Esa asesina le había salvado la vida al gran daiyōkai.

—Lo siento—musito este al guardar su espada. Su hermano no le dijo nada, solo se acerco hacia el cuerpo inconsciente de la muchacha, que estaba lastimada en su hombro casi perdió su brazo izquierdo; el demonio se quedo mirándola, ¿sorprendido? Sí, porque aquella mujer le salvo la vida y ni él entiende porque… O los motivos por la cual ella le salvo; el único motivo que había era porque el youkai la curo mientras que ella estaba lastimada. —"Gracias por salvarme" —recordaba cuando la vio por primera vez.

—Sesshomaru no fue mi intención te lo juro—insinuaba la bestia quien estaba parado detrás de este. El gran daiyōkai hacia un puño, estaba enojado porque su tonto medio hermano lastimo a una simple mujer de la misma raza que él, por su culpa ella estaba perdiendo sangre: Sesshomaru la toma entre sus brazos y luego comenzó a caminar hacia adelante, unas pequeñas gotas carmesí caían al suelo hasta después disolverse…

— ¡Eres un idiota!—pronuncio el daiyōkai estando molesto. La bestia inclinaba su cabeza, el tenia razón, es un idiota y mas por a ver lastimado a una mujer, ya que también ella quería que esto se terminara pero por su culpa la lastimo con un simple golpe… Si, la bestia estaba celosa y porque su contrincante tenía algo que a él le interesaba, que le gustaba y estaba dispuesto a pelear por ello, pero se dio cuenta de que cometió un error; aunque seguirá luchando por esa mujer, para Inuyasha, Kumiko tenía algo especial que le hacía recordar a Kagome…

—Debo irme—fue lo último que dijo Inuyasha al irse de ese lugar.

El camino era iluminando por la luz nocturna de la luna llena, el demonio estaba corriendo velozmente hacia su cabaña para curar las heridas de la pobre mujer que estaba mal herida, la fría brisa acariciaba los rostros de ambos, la abrazaba para que el cuerpo de ella no se enfrié.

—Kumiko aguanta…—susurro Sesshomaru al llegar al dicho lugar. Se apresuro en preparar la medicina: cortando algunas hierbas y mezclándolo con un poco de agua, le arranco un poco del kimono de ella, en donde se encontraba la herida: se podía notar como una mancha enorme de sangre cubría la zona del brazo, él le ponía la medicina en el hombro izquierdo de la muchacha hasta llegar a su mano…

Kagome abrió apenas sus ojos y la silueta cada vez podía ver mejor, hasta que lo vio a Sesshomaru quien se estaba encargando en curarle, por un momento la joven youkai pensaba que era un sueño, pero después sintió un dolor terrible en su hombro; se tapaba su boca para no gritar de dolor.

—Listo.

—Gracias amo Sesshomaru— agradecía ella con una sonrisa dulce. Solo se levanto de su lugar y luego se va a sentarse en el suelo para meditar un poco, o mejor dicho, a relajarse. La joven de cabellos negros se levantaba con dificultad para irse a su lado. —Gracias por curarme Sesshomaru—repitió otra vez sonrojada y con una mirada tímida, se sentó a su lado; Kagome apoyaba su cabeza en el hombro del demonio…

—La verdad debo agradecerte varias cosas, amo—musito la joven al tener su vista perdida en la luna llena.

Sesshomaru la vio de reojo, podía notar esa mirada melancólica de esa mujer, parecía que sus ojos en cualquier momento iban a cristalizarse… —De nada, Kumiko—susurraba este al sonreír de lado sin que ella lo notara.

—Si no fuera por ti, amo… En este momento no estaría a tu lado—decía la peli negra manteniendo su mirada perdida en la luna. Ella podía sentir los latidos acelerados de su corazón, sus manos sudaban un poco de los nervios que tenia, por estar tan cerca de él, no era la primera vez que le sucedía esto. Cuando estaba con Inuyasha también le pasaba lo mismo, aunque esta vez era más fuerte que el primero: estaba un poco triste por como el hanyou se comporto, la pelinegra solo quería solucionar esto lo más rápido posible, pero todo salió peor… Estar herida por la persona que mas amaba, Inuyasha.

—Lo siento.

— ¿Por qué te disculpas? Si tú no hiciste nada malo—pregunto Sesshomaru estando sereno.

—Sí, que fue mi culpa…Por mi paso todo esto entre ustedes dos—contesto Kagome al separarse un poco de este.

—Nosotros siempre nos comportamos así, además Inuyasha es el idiota porque te lastimo a ti—contradecía Sesshomaru en tono serio.

—Sesshomaru…—murmuraba la pelinegra mientras que sus ojos parecían temblar por lo último que había dicho el demonio.

—Mañana regresaremos a la aldea…

—Está bien—pronuncio la joven youkai al apoyarse otra vez en su hombro para después cerrar sus ojos quedándose dormida.

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Continuara…


Y ¿Qué les pareció?

Espero que les guste este capítulo… Trate de hacerlo un poco más largo pero se me fue la inspiración ._. …

:3 gracias por sus comentarios, me despido nos vemos hasta el próximo capitulo ejejej :D

Sayonara!

Atte. J.H