"—Otra vez, ese maldito momento—"

Los sentimientos de Sesshomaru.

-"Te hare olvidar todos tus problemas…"-

Después de lo ocurrido con Inuyasha y Kikyo, el demonio decidió irse por unos tres días junto con Jaken y Kumiko, su idea fue más para entrenar a la joven; así aprende a controlar sus instintos, ya que volvió a perder el control y libero al perro gigante.

Como siempre, el youkai iba delante de su pequeño grupo, Jaken caminaba al lado de la muchacha: el sirviente le observaba de reojo. Kagome estaba triste y confundida. Una parte de ella le decía que se arrepienta de haber aceptado casarse con el hanyou pero su otra mitad le decía que no se rinda, sentía como un puñal en su espalda ya que, vio a la sacerdotisa Kikyo al lado de su prometido… —Creí que ya se había olvido de ella —se dijo en sus pensamientos. Ocultaba sus ojos con su flequillo, no quería que Sesshomaru notara sus ojos lagrimosos, amaba a Inuyasha…Ella pensaba que el ya había olvidado completamente de esa mujer, pero al parecer aunque se casen, Inuyasha seguirá amándola.

Baka—murmuro en voz baja, mientras que pasaba sus manos para limpiarse sus lágrimas.

Sesshomaru, la mira de reojo y se acerca, —No llores—le decía al notar su tristeza.

—Perdón, amo Sesshomaru—se disculpo ella dándole la espalda. —Creo que debes seguir con tu camino—

—No sé porque te disculpas… Y no deberías llorar por el idiota de Inuyasha— insinuó el demonio al detener sus pasos. — El piensa en otra persona—se dijo en sus pensamientos

Ella se sorprendió, el demonio se había dado cuenta de todo, de que su aprendiz estaba enamorada de su medio hermano, Kumiko no se lo esperaba esto, por la forma también en la que este le hablaba… Parecía que, la quería consolar pero con sus palabras, que también la quería hacer reaccionar de que, la bestia no era de su tipo.

— Sesshomaru…—susurro ella percatada.

El youkai no la escucho y siguió avanzando sus pasos hacia la cabaña, su sirviente se quedo observándola a la nueva compañera, de cierta manera; ambos youkais son completamente diferentes, su amo era serio, frio, calculador, etc. En cambio, ella era todo lo contrario a Sesshomaru, para Jaken, es difícil admitir que, aquellos dos hacían una gran pareja… Negó su cabeza varias veces tratando de borrar esa idea tan absurda. Tan ridículo al decirlo, porque tanto como Jaken y su amo, apenas conocen a la tal "Kumiko", era raro ver al demonio tan interesado en ella… -¿Mi amo debe estar enamorado?- Surgió esa pregunta en los pensamientos de este. —No lo creo, es imposible—susurraba en voz baja.

Cuando llegaron al dicho lugar, la pelinegra fue la primera en entrar adentro, estaba algo cansada después de todo lo que paso hoy, se acuesta en el suelo y quedando completamente dormida, el renacuajo hizo lo mismo, Sesshomaru se quedo afuera vigilando toda la noche; el no tenia sueño, solo permaneció admirando la luna creciente que, estaba siendo acompañada por las estrellas…—Kumiko… ¿mi novia? —pensó al recordar lo que había dicho la pequeña Rin. El youkai, miro de reojo a la joven y a su sirviente, ambos estaban profundamente dormidos, una pequeña sonrisa se le escapo de sus labios, —Ella es… Hermosa—susurro.

Negó con su cabeza tres veces, tratando de no pensar en su nuevo aprendiz; ¿Amor? ¿Celos contra Inuyasha?, que ridículo el no podía tener esos sentimientos humanos que tanto odiaba. Tanto como ella y el, eran youkais…Pero diferentes y eso para él, lo dejaba muy distante de Kumiko porque además, ella estaba enamorada de otra persona; esa persona que odia mucho…Inuyasha.

—…Peleare por ella, no me importa…—dijo este al apretar fuerte su puño al igual que sus dientes. Se acerco lentamente hacia la cabaña, se sienta al lado del cuerpo dormido de la muchacha; apoyando su espalda contra la madera y se puso de brazos cruzados, desviaba su mirada hacia afuera y luego miro por un segundo hacia ella… Sonrió de lado —Sentimientos…—murmuro el demonio al cerrar sus ojos y quedar profundamente dormido.

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Por la mañana del día siguiente, los rayos del sol entraban iluminando la cabaña, Jaken ya se había despertado y se dispuso a preparar algo para comer, mientras que los otros youkais no se levantaron aun.

Kagome abrió lentamente sus ojos cafés, sentía que alguien la abrazaba, voltea su cabeza e dirigiendo su mirada hacia atrás y por un segundo sus mejillas se ruborizaron; al descubrir sobre quien se trataba… —S-Sesshomaru—susurraba al estar sonrojada. —Se ve tan lindo cuando duerme—se decía en su mente, la pelinegra hizo un pequeño movimiento para poder salir pero fue inútil ya que, este abrió los ojos alarmado.

— ¿Kumiko?

—A-amo levántese. — pronuncio ella tartamudéate. —Aunque no quiero que se vaya de mi lado… ¿Qué estoy pensando? — pensó al empujarlo alterada y nerviosa.

Sesshomaru sonrió de lado— Se ve linda sonrojada— se dijo en su mente, este tenía que admitir ciertas cosas… Si estaba enamorado, le importaba y se preocupaba por ella. Era preferible que lo mantuviera en secreto, todavía el recordaba a esa humana por la cual también se había enamorado, pero también su tonto medio-hermano se la quito de sus manos, ¿Cómo? Proponiéndole matrimonio, algo tan fácil de acorralarla para hacerla suya obviamente…—…Me disculpo—dijo en tono serio. Este se levanta de su lugar y se va hacia afuera pero sin antes decirle —Te esperare cerca del rio para entrenar…—

Después de escuchar esto, ella se levanto y noto que el subordinado del youkai ya había terminado de cocinar, le entrego un poco de la sopa que había preparado…—Tengo que apurarme…— al decirse en su mente, se limito a comer tranquilamente para luego dirigirse hacia el rio que, no quedaban tan lejos de la cabaña.

Sesshomaru estaba ahí, esperándola sentado en las rocas resbalosas; la muchacha avanzaba cuidadosamente sus pasos para que el otro no sospechara: la mano derecha de ella, comenzó a brillar un tono verde, rápidamente hizo un movimiento para atacarlo…

— ¡Toma esto, Sesshomaru! —gritaba la pelinegra. El youkai esquivo el ataque venenoso e apareció justo detrás de ella para después tomarla de la muñeca.

—Regla numero 1, nunca ataques a tus enemigos por la espalda—le aconsejo este al soltarla.

—Bueno, ya entendí maestro—dijo Kagome al frotar su muñeca por el fuerte agarre de este.

—Si quieres controlarte… Debes aprender algunas reglas para atacar a tu enemigo—musito el youkai con una sonrisa.

—Entonces dime algunas de las principales—decía ella un poco nerviosa.

—Son tres reglas principales, la regla numero 2, ataca sin piedad a tu enemigo…

—Y el numero 3?

—La regla numero 3, no te rindas, por más que encuentres tu objetivo. — le decía al sonreír levemente.

—Está bien, ya entendí.

El único objetivo que tenia Kagome era volver a la normalidad, volver a ser humana otra vez; pero ya no sabía si estaba segura de casarse con el hanyou, por ahora, estaba pasando un buen momento con su cuñado. Todavía se acordaba de ese momento incomodo que, había pasado durante la mañana.

La joven youkai se distancio un poco de este, apenas era mediodía: se asomaba al rio, para luego arrodillarse en el suelo para limpiarse su rostro con el agua dulce: después de limpiarse su rostro, pudo notar su reflejo en el agua… Era ella, su lado humano que desapareció por la culpa de una anciana decrepita, si no fuera por esa vieja, la muchacha podría ir a diseñar su propio "vestido de novia", Inuyasha seguiría con ella y no con Kikyo, el estaría a su lado como se lo había prometido antes. Se miro de nuevo su reflejo y con la palma de su mano golpeo en el rio: haciendo que lentamente ese espejismo se vaya desapareciendo con el movimiento del golpe…

Kagome… ¡Olvídalo- olvídalo! —se repetía en su mente, conteniéndose las lagrimas, por un segundo sintió que alguien apoyo la mano en su hombro, dirigió su mirada y era Sesshomaru. Quien después la ayudo a levantarse. —Gracias amo Sesshomaru—

El youkai la miro fijamente a los ojos, esos ojos amarillentos brillantes; perdidos en la nostalgia. Esa misma mirada, su sonrisa que, cuando piensa en la persona equivocada desaparece instantáneamente, dejando esa tristeza marcada en su rostro pálido. —Se parece a esa humana… Su mirada… Su sonrisa —repetía este al quedar perdido en los ojos de su aprendiz. — ¿Quién es Kumiko? — se le vino una pregunta en su mente, que solo una respuesta simple pero larga podía se podía entender… Kumiko algún día tendría que contarle su historia a este pero ¿Cuándo? Todo dependía de ella…

—Kumiko…—musito el demonio al sonreír de lado

— ¿Qué sucede amo? —indago sin darle importancia.

Sesshomaru no respondió, podría notar en sus ojos… No vale la pena que ella le cuente todo lo que sentía por Inuyasha, se notaba que el asunto se trataba del hanyou, que ahora estaba al lado de una sacerdotisa que, no se sabe quien la revivió. Este se le acerco para después tomarla del brazo y abrazarla con fuerza, no quería verla de esa manera; verla sufrir por una bestia que no valía la pena…

Siguió abrazándola para después tomarla del mentón; así juntar sus labios con los suyos, terminando en un apasionado beso, Kagome se que con sus ojos abiertos, pero luego, los cerro y una lagrima paso por su mejilla al ser besado por el youkai.

Adiós… Inuyasha. —se dijo la pelinegra estando tan cerca de su cuñado. Sesshomaru rompió el beso ya que, duro por unos cinco minutos.

— ¿Te sientes mejor? —preguntaba el en tono burlón, ella lo miro con ojos de plato y se sonrojaba.

—Este…Si… Si, amo—contesto tartamudeando por lo que había pasado. — ¿Qué fue eso?, fui besada por mi propio cuñado

Espero que se haya olvidado de ese idiota de Inuyasha— pensó Sesshomaru al verla de reojo. —La bella youkai—murmuro al sonreír. La pelinegra había escuchado y se volvió a ruborizar, porque la llamo "bella youkai".Esto puede tranquilizarla y solucionar sus problemas…Olvidándolo—volvió a pensar seriamente.

— ¡Te escuche amo Sesshomaru! —levanto la voz de forma nerviosa y estando ruborizada.

—Desde ahora ese será tu apodo…

—… ¡baka! —reacciono ella no quería ese apodo, se acostumbro cuando él la llama "humana". Sesshomaru le dio la espalda para después sentarse otra vez en una roca, que estaba cerca del rio.

— ¿Por qué te enojas tanto?, si eres una bella youkai…—insinuó en tono burlón, el demonio de cabellos plateados la agarro del brazo y la jalo hacia él, la Kagome cayó en las piernas de este, — ¡Amo Sesshomaru! —dijo nerviosa.

— ¿Qué súdese?... Kumiko—le pregunto sereno.

—Este…Nada-nada—contesto desviando la mirada. El la volvió a tomar del mentón y la beso suave que cada vez profundizaba un poco más sus labios, la muchacha sentía como sus mejillas ardían, su corazón latía aceleradamente cuando estaba tan cerca del demonio…—Creo que amo a Sesshomaru—pensaba ella al seguir besándolo.

Este rompió el beso para después mirarla a los ojos y a su vez le acariciaba la mejilla de aquella mujer. —Por hoy, no vamos a entrenar… Pero la próxima vez, no le llames la atención a tu maestro. —le decía Sesshomaru en tono burlón, Kumiko no pudo evitar ruborizarse por lo que había dicho.

—Está bien…

En lo más profundo del bosque, una anciana de aproximadamente 60 años los estaba observando a aquellos dos youkais, en sus manos sostenía una bola de cristal: donde también estaba viendo toda la ridícula escena entre ellos dos…

—Si, Inuyasha se enterara de esto, mataría a Sesshomaru— dijo con malicia, —Bueno, si Kagome quiere volver a ser humana… Tendré que idearme una pequeña trampa para ella, ajajaja— fue lo último que dijo y comenzó a reír a carcajadas como si fuera una loca, desapareció de la nada…Pero en el bosque se podía escuchar sus risas malévolas que rebotaban por todo el ambiente.

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Continuara…


Espero que les guste este capitulo jejej :D

Bueno me despido… ¡Sayonara!

Atte.J.H

PD: perdón por la tardanza, tuve ciertos problemas con mi internet -_-, que no me permitía subir el capitulo D: … n/n muchas gracias por sus lindos comentarios, gracias por seguir dándome ánimos para continuar con mi fic :3