"— Kagome nunca estuvo muerta… ¡Ella está viva y es Kumiko! —"
"— ¿Qué?"
Las señales de Kagome.
Inuyasha quedo shockeado después de lo que, le había dicho Sango, el no lo podía creer. El quedo paralizado, ni sabía que tenía que decir respecto a todo esto… ¿es verdad? O ¿solo es un invento de ella?, Si eso fuera verdad, -¿porque Kagome no me dijo?-. La bestia queda en un estado pensativo tratando de buscar algún recuerdo del pasado, cuando apenas vio a Kumiko; — "¿Qué? No yo soy Kagome Higurashi, soy tu futura esposa"—recordó en su mente… Su rostro quedo pálido, al recordar ciertos momentos, también se dio cuenta de que ella lo había besado…Y eso Kagome lo había hecho para que la recordara el mismo.
—Y ¿ya te diste cuenta? —le pregunto Sango estando de brazos cruzados.
—Si… Ahora que me doy cuenta…Ella me dijo pero yo la trataba de asesina—contesto desviando la mirada. —Y ¿en donde esta?
—Inuyasha, deberías saberlo.
Sus ojos se abrieron como platos, ya que él sabía con quien siempre estaba Kumiko, con Sesshomaru; —Maldito Sesshomaru, me está robando a Kagome— pensó este al hacer un puño, Sango lo observaba hasta que después suspiro derrotada.
—Espero que no hagas ninguna locura—insinuó la exterminadora al retirarse del lugar.
— ¿Locura? —escucho el hanyou que provenía de otra vos femenina, este voltea hacia atrás; era nada menos que Kikyo, su mirada no expresaba ninguna emoción, parecía tranquila.
— ¿Escuchaste todo…?—indago preocupado.
—Si, Inuyasha. No te preocupes…Seguramente iras tras ella, como lo haces siempre—respondió la sacerdotisa mientras se abrazaba ella misma, si le decía esas cosas, tal vez… Funcione en acorralar aun mas a la bestia a su lado, era lo que más deseaba.
—Otra vez…Tengo que elegir —pensó el hanyou al esconder sus ojos con su flequillo.
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Kagome estaba sentada al lado de Jaken, esperando al demonio quien no había regresado todavía desde ayer, aunque el renacuajo no entendía esto,- ¿Por qué desapareció su amo?- y bueno, el se sentía un poco incomodo estando al lado de esa muchacha; ella mantenía su mirada perdida en el bosque, sabía que, no tenía que haber preguntado acerca de ella misma… Había algo sospechoso, entonces, su cuñado si estaba enamorado. —Debo decirle la verdad, no quiero lastimarlo…No quiero romperle su corazón—se dijo en sus pensamientos, tratando de buscar una solución.
Al admitir que, poco a poco se iba va olvidando de Inuyasha, y que cada vez se estaba enamorando de Sesshomaru, si él no aparecía, podía ser por dos simples cosas; una era que no se había olvidado de ella (Kagome) y el segundo porque fue una pregunta incomoda para él. Si fueran por esas cosas, era mejor irse de este lugar, para no entrometerse tanto en la vida de estos dos.
—Sabes Kumiko…Últimamente el amo Sesshomaru está feliz, aunque él no demuestre nada, en su interior debe estar feliz—dijo Jaken mirando horizontal. La muchacha se quedo mirándolo de reojo, -¿es verdad?- Si era verdad, porque este no lo sabe, pero su amo ha estando al lado de ella. La joven se dio cuenta de ello, que de verdad el demonio si estaba feliz a su lado y eso no lo quiere destruir.
—El amo Sesshomaru…es mi sensei—decía la joven youkai al sonreír de lado. El demonio de cabellos plateados estaba escondido detrás de los arboles, que se encontraban del otro lado de la cabaña, este estaba escuchando toda la conversación de estos dos.
—Gracias a ustedes, me salvaron la vida y eso nunca me voy a olvidar, gracias…gracias—insinuaba Kagome al cerrar sus ojos y sonriendo. Sintiendo la brisa suave y cálida. El youkai la abraza por detrás e apoyaba su cabeza en el hombro de ella, el renacuajo se asusto un poco por la reacción de su propio amo y prefirió entrar a la cabaña para dejarlos a solas.
—Te amo Kumiko—le susurraba el youkai en el oído. Ella sentía el cálido rubor de sus mejillas, se suelta del abrazo de él para después besarlo apasionada, —Sesshomaru…De verdad-de verdad no quiero lastimarte—se decía ella en sus pensamientos cuando lo besaba.
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Por las montañas, Yamiko sonreía sádica y malvada por su nueva creación, como la perla de Shikon fue destruida, la bruja se encargo de crear una nueva, encontrando una perla común para después rellenarlo con sus hechizos oscuros; su plan era mandar a Kagome a su época, para así Kikyo se quedara con Inuyasha, pero también su otra opción era que, si esa joven no se quería ir, la sacerdotisa deberá ser obligada a que bese accidentalmente a Sesshomaru…Para romperle el corazón, era un plan bastante dañino. Pero era lo único que se le ocurría por ahora, ella no haría esto si tan solo seguía estando la perla de Shikon.
—Listo—dijo Yamiko con orgullo. —Por fin, después de varias horas pude terminar con mi creación…La perla del tiempo—
—Con ella podre abrir el pozo otra vez…Y volverlo a sellar cuando yo quiera—decía ella tener el objeto en sus manos, en el interior de este objeto: parecía que había otra perla mas pero de color negro, eso era la magia oscura que utilizo esta bruja para que sea importante, tal vez no tenga los poderes que tenia la perla de Shikon pero tiene la suficiente hechizos para poder abrir de nuevo el pozo.
—Ahora Kagome podrá retirarse tranquila de esta época…
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Sesshomaru estaba sentado al lado de su aprendiz, aun sus mejillas tenían ese rubor; no tenía miedo, en lo absoluto, quería decirle la verdad ahora mismo a Sesshomaru:
—Kumiko, ¿estás enamorada de Inuyasha? —indago él en tono serio.
—No, ahora entiendo ciertas cosas…El todavía sigue amando a Kikyo—contesto desanimada.
En ese momento, la bestia estaba parada detrás de ellos, mirando a Sesshomaru con odio y desprecio. Ambos youkais voltearon al mismo tiempo y se dispusieron a levantarse, Kumiko no entendía del ¿Por qué? El hanyou vino hasta este lugar ¿Cómo? Sabía a donde estaban ellos.
—Inuyasha…—murmuro Kumiko al retroceder escondiéndose detrás de su maestro.
—Hola, Kumiko.
—Lárgate de aquí, bastardo—dijo el demonio estando de brazos cruzados.
—Solo vengo a buscar lo que es mío por derecho—insinuó este al sonreír, —Kumiko…Ven conmigo…Mi futura esposa— al decir esto, los dos youkais quedaron perplejos especialmente el demonio, quien lo miro molesto; tenía unas ganas de ahorcarlo con sus propias manos o que su aprendiz se transformara en un perro gigante.
—Kumiko es mía —reclamo el youkai entre dientes.
—Tú no te mereces a nadie—musito el hanyou ignorando el reclamo de su medio hermano. —Además, quiero hablar con ella —Inuyasha estaba señalando a Kumiko, quien no entendía todo esto.
—Sesshomaru…Tranquilo, déjame hablar con él— decía ella al distanciarse.
—Recuerda Kumiko, si él te quiere hacer daño transfórmate—le aconsejo el youkai mirándola serio e frio la muchacha asintió con la cabeza y se fue a seguirle a su ex pareja; yéndose a lo más profundo del bosque.
Inuyasha se detuvo sus pasos en la cascada… Donde todo empezó, desde aquel momento por la cual, este desconfiaba de ella, —Deja de fingir Kagome…Vamos a casa—decía este estando de brazos cruzados.
— ¿Kagome? —sus ojos se abrieron, estaba sorprendida, después de tanto esfuerzo que ella había hecho para que, se dé cuenta de todo...Ahora ¿valía la pena? definitivamente no, se entero demasiado tarde, la joven estaba enamorada de Sesshomaru y eso no puede cambiarlo.
— ¡Ahora te das cuenta de todo…Seguro que fue Sango la que te conto! —le decía en voz alta, era tan irónico, porque la exterminadora entendía el dolor de su amiga, Inuyasha se estremeció un poco, bufo de forma caprichoso y se le acercaba. — ¡Te odio-te odio! —le golpeaba en su pecho, la bestia no hacía nada, si se sentía mal pero dentro de todo; estaba feliz de saber de que Kagome estaba viva, este la toma de la muñeca para detenerla. Aquellos pequeños golpes, el lo sentía fuertes, desde que Kagome se convirtió en una youkai sus golpes débiles cambiaron bastantes…
— ¡Suéltame Inuyasha! —dijo Kagome al forcejear contra él. Después de las tantas señales de vida que ella misma le había dado, esa bestia era tan ciego y más cuando volvió Kikyo, la bronca que sentía aquella mujer, sus nervios estaban por estallar.
—Tu elegiste a Kikyo…Te vi con ella.
—No, tal vez ella ha vuelto pero yo aun te extraño, Kagome.
El demonio no era idiota, él sabía que su propio tonto medio hermano trataría de "seducirla" con sus palabras, los estaba observando; preparaba sus garras venenosas, ya tenía los movimientos calculados de esa bestia.
—No lo entiendes Inuyasha, ella me quiere a mi—insinuó Sesshomaru interfiriendo con la escena.
—Es mentira.
La joven youkai retrocedía cada vez mas y mas, hasta que… Ella tropezó en la orilla y casi se cae pero se quedo sosteniéndose en la rama de un árbol…— ¡Auxilio! —gritaba asustada, el youkai fue el primero quien se ofreció para ayudarla, pero fue inútil, ya que el hanyou lo empujo, aunque ambos demonios cayeron por la cascada… La intención de los cabellos platinados no fue que también cayera Kagome, sino simplemente su medio hermano.
—¡Kagome!…—grito preocuopado.
Continuara…
Perdón por la tardanza… -_- últimamente estuve ocupada con algunos trabajos prácticos y tarea-tarea, aunque falta poco para las vacaciones de invierno. Pero igual tratare de actualizar lo más pronto que pueda… Muchas gracias por sus comentarios, estaba pensando también en agregarle más adelante "Lemon". :D Espero que este capítulo les haya gustado.
Sayonara…!
Atte. J.H
