Los personajes de Amour Sucré y demás no son mios.
Disfrútenlo :D
Capitulo I
Me encuentro frente a la reja de este instituto en Francia, cercano a la costa y ubicado en una pequeña ciudad que parece más un pueblo pintoresco y tranquilo, "Sweet Amoris" leo el nombre de mi nuevo colegio, sigo sin creerme que se llame así, ese nombre que suena tan poco académico y serio, parece mas un nombre para alguna novela de romance, de tan solo pronunciarlo o escucharlo me dan ganas de vomitar ya que es demasiado dulce para mi gusto.
Lo que sé de este instituto es que fue fundado hace algunos años, ha demostrado ser muy capas y sobresalir, tiene varias sucursales y la mas importante es la de Paris, se suponía que yo tenia que haber asistido a esa sucursal, pero un inconveniente me mando a la que se encontraba en la costa.
Yo vengo a Francia por un intercambio estudiantil, mi instituto que se encuentra en Inglaterra, me selecciono para dicho intercambio internacional, no podía quejarme ya estaba acostumbrada pues antes de estar en Inglaterra estuve en Rusia, antes en Estados Unidos y así sucesivamente, viaje por muchos países desde los 7 años, aprendí tantos idiomas que apenas y recuerdo cual era el de mi origen.
Entro al recinto, aun era muy temprano por lo que no había muchos alumnos, busque con la mirada la puerta de la sala de delgados y entre, en el salón estaba un chico alto, rubio y de ojos color miel.
— Buenos días— salude en francés y sin ningún tinte de emoción, se me quedo viendo y decidí continuar— Soy la alumna de intercambio de Inglaterra.
— ¡Oh! Buenos días, mucho gusto, para ser sincero esperaba a alguien con menos rasgos orientales— comento mientras rebuscaba algo entre las gavetas.
— Si, he escuchado eso últimamente— dije observando el folder que me entregaba.
— Tus papeles están en orden, solo falta tu firma y listo— me entrego un bolígrafo y una sonrisa amable.
— Solo venia por mi horario de clases, el número y llave de mi casillero— comente después de firmar.
— Bu-bueno, creí que ya los tendrías, pero enseguida te lo doy— se dio media vuelta y comenzó a buscar de nuevo "¿Cómo lo voy a tener si acabo de llegar?".
Clave mi mirada en su espalda, creo que eso lo incomodo ya que al voltear y darme lo que le había pedido se encontraba levemente sonrojado y desviaba la mirada incomodo.
— Lamento haberte incomodado, sé que es descortés mirar de esa manera a los demás, pero trataba de recordar tu nombre— me excuse.
— No, perdóname tú a mí, debí de haberme presentado primero, pero es inicio de curso y me encuentro algo atareado y distraído…Soy Nathaniel— me extendió su mano y yo la acepte, vi su cara de asombro y sentí como se estremecía ante mi tacto.
— Un gusto, soy Selene— me solté del apretón de manos rápidamente.
— Estas helada, no es normal que estés tan fría siendo que aquí es muy cálido ¿te encuentras bien?— pregunto preocupado, yo solo asentí y alce de hombros.
— No es nada, siempre he sido fría…Adiós y gracias—le dedique una sonrisa vacía y salí de allí.
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Como aun era temprano y faltaba una hora para que comenzaran las clases me dedique a vagar por la escuela, re corrí desde la entrada principal hasta el final de aquel extenso pasillo, vi donde quedaba cada aula tanto donde serian mis clases, el de los profesores y otros, busque mi casillero que quedaba al final del pasillo y guarde mis cosas en el, subí las escaleras y recorrí cada piso memorizándolos a la perfección, llegue hasta la azotea la cual estaba abierta y entre, de las pocas cosas que me gustaban ir a las azoteas a estar sola y en paz era mi preferida, sonreí al entrar, la brisa me dio en el rostro y cerré los ojos disfrutando de esa sensación, una sonrisa con un poco de felicidad se pinto en mis labios.
Me percate que a la puerta de la azotea le ponían llave, eso me deprimió pues tal vez no podría venir en los recesos, me fui de allí y baje hasta la planta baja pues ya era hora de clase.
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Entre al aula y no encontré a nadie, solo sus pertenencias que apartaban su lugar, entre y me senté justo en una de las esquinas del fondo, me recargue en la banca y cerré los ojos, me estaba quedando dormida pero el ruido en el salón me despertó, fruncí el ceño y abrí los ojos con pereza encontrándome que todos ya estaban en sus asientos, el lugar a mi lado se encontraba desocupado, volví a recostarme y tratar de conciliar el sueño de nuevo pero algo o mejor dicho alguien me lo impidió puesto que que alzaban aquel flequillo que cubría mi rostro, abrí los ojos nuevamente y los enfoque en una orbes grises oscuras.
— Hasta que despiertas Princesa— escuche una voz francesa que se burlaba de mí, yo aparte mi cara con brusquedad y la escondí entre mis brazos que se encontraban sobre la mesa.
— Como sea…— chasqueo la lengua y aquel sujeto se sentó a mi lado.
— Bonjour— escuche la voz autoritaria del profesor, todos le regresaron el saludo y yo solo me quede callada observando todo a mi alrededor aun en la misma posición.
— Madame— mis ojos se abrieron con asombro "¿en que momento llego hasta mi lugar?", escuche una maldición de aquel pelirrojo que estaba a mi lado, me reincorpore y mire al profesor.
— Es el primer día de clases y solo llega a dormir a mi clase, que decepción…— se quejo de mí, y yo solo hice una pequeña mueca imperceptible de fastidio.
— Bien ya que decidió prestar atención comencemos la clase— se retiro hacia el pizarrón e inicio presentándose y a explicar su forma trabajo y evaluación para después a dictar una introducción a su materia.
Apunte todo de mala gana, observe de reojo a mi compañero el cual solo hacia garabatos en su libreta en lugar de apuntar, termino la clase y me dedique a guardar mis pertenecías en la pequeña mochila color gris que traía conmigo, ya me encontraba en la salida cuando la voz del profesor me detuvo para hablar conmigo, me dedico un sermón, me dio una advertencia y por ultimo me dejo un trabajo extra para la próxima clase, yo escuche todo con una expresión de indiferencia y me fui del aula al terminar la "charla" con aquel profesor.
Al salir me tope con el mismo chico pelirrojo el cual se encontraba guardando sus cosas en su casillero.
— Tal parece que el Sr. Dubois te ha cogido aprecio— se burlo de mi, yo le dirigí una intensa mirada y sonreí sin emoción alzándome de hombros.
— Como si importara— me di la vuelta y camine hacia el final del pasillo.
Ya en mi casillero guarde lo de la clase anterior y saque lo correspondiente a la siguiente, cuando iba de regreso al aula me tope con una chica peli naranja de trenza de ojos turquesa.
— ¡Hola! ¿Tu eres la chica de intercambio?— saludo y pregunto, la observe con ojos vacíos y asentí.
— ¡Que bien! Yo soy Iris, es un placer— hablo en excelente francés y extendió su mano, yo la tome por mera cortesía— Estas fría…— susurro, yo asentí y aparte mi mano.
— Soy Selene un placer— sonreí nuevamente "Ya me estoy cansando de sonreír ¿Cuántas veces lo he estado haciendo?", suspire cansada— disculpa, tengo que irme— me despedí con un movimiento de mano y me fui de allí.
— ¡Espera!— aquella chica me alcanzo y camino a mi lado— vamos en la misma clase, así que vámonos juntas ¿vale?— solo asentí.
Durante el trayecto al aula me conto un poco sobre ella y de otras chicas que me presentaría en el receso "Genial, adiós a la tranquilidad en la azotea" pensé malhumorada, deje de ponerle atención pero lo disimule volteando a verla cada cierto tiempo, llegamos y me dirigí nuevamente al asiento que tome la clase anterior, no contaba con que la chica me seguiría, se sentó a mi lado y para mi desgracia tuve que ponerle atención, me contaba sobre los talleres, maestros, lugares de la ciudad y sus conocidos y entonces llegamos en un punto de la conversación en el cual tuve que hablar.
— Se me había olvidado preguntar ¿De dónde vienes?— pregunto curiosa.
— Vengo de un instituto privado de Londres— conteste con simpleza.
— ¿En serio? ¡Woh! Yo creí que venias de algún país de Asia— dijo asombrada.
— Soy de descendencia Coreana-Latina, es por eso lo de mis rasgos físicos— explique.
— Impresionante, hablas perfectamente el francés, ni pareciera que fueras extranjera— me alago.
— Perdón por interrumpir, pero creo que estas en mi lugar Iris—ambas volteamos a ver al pelirrojo.
— Cuanto lo siento Castiel— se levanto y saludo al joven de camisa roja "Con que le gusta Winged Skull" vi el logo de la playera del chico llamado Castiel.
— Adiós Selene, no se te olvide que iremos a comer juntas— se despidió y yo solo elevé mi pulgar pues me puse a leer un libro y no quería distraerme por pequeñeces.
Sentí una mirada sobre mi cabeza, desvié la vista de mi libro hacia arriba y me tope con esos ojos gris oscuro, eleve una de mis cejas en ademan de duda.
— ¿Se te ofrece algo?— como no recibí respuesta me volví a centrar en la lectura.
Me quede petrificada, un dolor azoto mi cabeza, dirigí rápidamente mi mano a la zona que ardía y sentí la tensión de mis cabellos, me volví bruscamente en busca de una explicación y encontré la sonrisa socarrona de aquel que era mi compañero, este tomaba entre sus manos un mechón de mi larga cabellera ébano entre sus manos y lo jalaba un poco causándome dolor.
— ¿Qué crees que haces?— cuestione con voz seca tratando de aguantar el dolor.
— ¿Tu que crees? Tratando de quitar tu molesto cabello de la banca para sentarme— dijo aun tirando de mi pelo.
Le di un manotazo molesta causando que soltara aquel mechón, tome mi cabeza y la frote con cuidado pues aun me dolía por el jaloneo que me causo ese idiota, pase mis dedos entre mis hebras ónices y la desenrede, tome completamente mi largo cabello, lo trence y deje caer ese peinado improvisado en uno de mis hombros lejos de ese cavernícola.
— Neandertal— susurre molesta y lo vi de reojo con el ceño fruncido.
Era tremendamente difícil hacerme enojar, solo explotaba cuando alguien se metía con algo que me importaba y en esta situación mi cabello, que llegaba hasta mis rodillas, era muy importante mara mí pues me recordaba a mi madre, él se carcajeo ante mi comentario y solo solté un bufido hastiada.
— Vaquilla— dijo seguida de una carcajada, yo abrí mis ojos como plato.
…— ¡Hey! ¡Senos de vaca!— me sonrojé de golpe al escuchar a esa pelirroja y ojos verdes llamarme por el apodo que ella misma me había puesto.
— Ba-Bastet, te he dicho que no me gusta que me digas así— me queje nerviosa y roja de la vergüenza pues todos se habían quedado mirando.
— Hay, eres demasiado sensible, pero esta bien ya no te diré 'senos de vaca' ahora te llamare 'vaquilla'— y me dedico una sonrisa de oreja a oreja e igualmente le sonreí con alegría…
Salí de mis memorias al sentir un manotazo en mi pupitre "Estupendo, simplemente perfecto, bien hecho Selene es tu primer día de clases y ya llevas dos llamadas de atención" mire al anciano profesor y me disculpe, este se retiro y solo escuche la quejas de mi compañero de alado, rodé los ojos y puse atención a la clase.
Termino la clase del Sr. Gautier y nuevamente me lleve otro trabajo extra para la próxima clase por falta de atención, masculle una maldición en otro idioma al salir del salón y me dirigí al final del pasillo.
— En la próxima clase cámbiate de lugar, te estas convirtiendo en una verdadera molestia— mire sobre mi hombro al cavernícola de cabellos rojos.
— Idiota— le dije con total indiferencia en francés, no di ni tres pasos cuando siento una mano fuerte tomarme de la muñeca.
— Cálmate niña…— no termino de hablar pues me soltó y me miro curioso— Estas completamente congelada— exclamo asombrado.
— Si, así soy yo— conteste y lo mire con aburrimiento— me largo— finalicé aquella conversación sin sentido y me di la vuelta para ir por mis cosas.
Cuando regrese al salón decidí que ese lugar del fondo seria permanente para mí, nuevamente comenzó otra clase pero esta ve aquella chico pelirrojo no entro, supuse que le tocaba en otro salón, no le di importancia alguna y seguí como si nada.
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En el receso Iris me arrastro con ella hacia la cafetería y me presento a tres chicas, una castaña de ojos azules llamada Melody la cual era la delgada de la clase, una chica de cabellos largos y blanco de ojos dorados un grado mayor llamada Rosalya y una chica muy tímida que cargaba un portafolio de dibujo que se llamada Violeta el cual le quedaba como anillo al dedo por el color de su cabello y ojos gris oscuro.
A todas salude y escuche su charla evitando participar, estaba concentrada en escapar lo antes posible pero mi estomago rugió pidiéndome comida, todas centraron su mirada en mi y rieron, me disculpe y tome de mi mochila una cajita de plástico y un termo, los abrí y de estos salió vapor.
— Selene ¿segura que comerás eso con este calor?— me consulto preocupada Violeta, solo asentí y saque una de las galletas y le di un sorbo al te de mi termo.
— Si que eres extraña— comento Rosalya apreciándome.
La mire un tiempo a los ojos e hice un intento de sonrisa pues el bocado en mi boca me lo impedía, trague e invite una de mis galletas a las chicas frente a mi por educación.
— Asombroso, siguen calientes y suaves— exclamaron maravilladas por el alimento.
— Están deliciosa Selene— dijo Melody y la apoyaron las demás.
— Apuesto que si Ken te hubiera conocido antes de irse a la escuela militar te hubiera amado por tan maravillosas galletas— comento Iris.
La vi sin entender de quien hablaba y ya ella me conto sobre aquel chico de cabellos castaños con corte de honguito y gafas que se fue de la escuela por culpa de una tal Amber y sus amigas.
— Creo que no es de señoritas comportarse de esa manera con un joven— dije sin pensar sacando a relucir mi fino vocabulario e hice una pequeña mueca de fastidio.
— Hablaste exactamente igual que Lys— me apunto con el dedo índice Rosalya.
Esta vez fue ella quien me explico quien era ese joven llamado Lysandro, yo no me asombre por como lo describía tanto físicamente como psicológicamente pues cuando había estudiado en Italia conocí a un chico ingles con porte de caballero victoriano que ya no se veía en la Inglaterra actual.
Después del receso volvimos a las clases en las cuales no volví a ver a aquel chico que había jalado de mi cabello, al terminar las clases me despedí de las chicas con la mano sin conectar palabra alguna.
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Llegue a mi casa agotada y fastidiada, todo el maldito día estar presentándote y sonriendo falsamente para que la gente no piense que soy una creída o pesada me irritaba en sobremanera, detestaba los primeros días de escuela pues todo era presentación, sonrisas y hablar hasta conocerte era desesperante y completamente inútil a mi parecer pues solo estaría aquí un año o eso esperaba, prefería ser invisible para todos y que solo me hablaran por obligación pero cuento con mala suerte pues siempre en cada colegio que asistía todas, absolutamente todas las personas mas sociables querían plantear conversaciones amistosas conmigo.
Suspire rendida eso solo había sido la punta del iceberg lo demás que complementaba mi día 'Perfecto' había sido el 'hermoso' encuentro con el cavernícola que me despertó, jalo de mi cabello y molesto en clase.
Me tumbe en el sillón de la pequeña sala y me dormí, al despertar ya eran las 8 de la noche, me encontraba mas calmada pero sola
— Grandiosa idea papá por comprar tremenda casa para una sola persona— murmure al observar la soledad y oscuridad que me rodeaba en esa casa de un piso— era mejor un departamento— me volví a quejar.
Me estire para desperezarme, escuche el crujir de mis vertebras y emití un quejido entre satisfacción y dolor, deje de estirarme y una sonrisa boba adorno mis labios— Necesito una mascota grande— comente a la nada— y un baño caliente.
Encendí las luces de la sala y fui a la cocina a prepararme algo de comer, termine comiendo unos emparedados y un vaso de jugo de naranja, después de alimentarme me asegure de cerrar bien todas las puertas y ventanas y me dirigí a mi habitación por mis cosas para tomar una ducha.
Salí refrescada de mi baño, con una toalla envolviendo mi cuerpo, me dirigí nuevamente a mi cuarto, me vestí con mi pijama y me acosté a dormir, luego haría los deberes que me dejaron esos maestros por no poner atención, total esas materias me tocaban pasado mañana.
Agradecimientos a wendylove4 y a Guest por su preferencia ;D.
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SAYONARA!
